Fighting for the Malfoys
-Luchando por los Malfoys-
Capítulo 9 – No Asistirán.
Hermione estaba sentada sola en su oficina, con lágrimas cayendo por sus mejillas mientras miraba lo que acababa de llegarle. No debería sorprenderse pero, por alguna razón, lo estaba. Realmente había comenzado a creer que, finalmente, la gente comenzaba a ver más allá de los prejuicios. Evidentemente, así se sentía estar equivocada en algo.
Llamaron a la puerta. Hermione se limpió cuidadosamente los ojos y colocó lo que estaba sosteniendo debajo de su álbum de la boda, antes de decir – Adelante – Se sorprendió al notar que Lucius Malfoy entraba a su oficina – Oh, hola Lucius – dijo ella, tratando de sonar más entusiasta de lo que estaba.
-¿Todo va bien? – preguntó él, notando las manchas rojas alrededor de sus ojos.
-Sí, bien – disimuladamente movió su varita bajo el escritorio para arreglarse un poco - ¿Puedo ayudarte en algo?
Lucius no le creyó, pero no la siguió presionando – Solo vengo de una reunión con el Ministro, y me preguntaba si estabas disponible para ir a almorzar.
Hermione parpadeó - ¿Almorzar? – repitió.
-Sí – sonrió él.
Ella volvió a parpadear - ¿Contigo?
-Esa era mi intención, sí – maldita sea esa sonrisa presumida marca Malfoy.
-Pero ¿no tienes un montón de amigos que trabajan aquí? ¿Estás seguro de que quieres arriesgarte a ser visto conmigo?
-Si me preocupara eso, ¿realmente crees que te lo estaría preguntando?
Ella no dijo nada.
-Eso fue lo que pensé. ¿Nos vamos?
Él mantuvo la puerta abierta para ella. Hermione la miró por un instante antes de tomar una profunda respiración y levantarse del escritorio - ¡Oh! Antes de que me olvide – abrió uno de los cajones y tomó un libro antes de caminar hacia él y extendérselo.
-¿Qué es esto? – preguntó él, mirándolo.
-Es un libro sobre hippies – sonrió ella – Mi padre pensó que te podría gustar saber con qué te habían comparado toda la tarde. No hay problema si no lo quieres – dijo ella, estirándose para cogerlo.
Lucius lo alejó de ella – Me gustaría quedármelo, si no te molesta.
-Cla-claro – se sonrojó ella.
-No me juzgarás si hago que mi elfo doméstico lo deje en mi mansión por mí, ¿verdad? – sonrió él.
-Un poco – dijo ella, con honestidad.
-Puedo vivir con eso.
Lucius llamó a su nueva elfo doméstico, Flukey, y la mandó – Hermione supuso que era "ella" – a casa con el libro. Después de que eso, ambos fueron a lo que no sería, con suerte, un almuerzo muy incómodo.
No pasaron ni dos minutos después de que se marcharon cuando Draco se apareció en la oficina de Hermione. Se decepcionó al notar que ella no estaba allí. Sacó su cabeza por la puerta y notó a su asistente escribiendo algo en el escritorio.
-Greta – llamó él. La bruja levantó la mirada y sonrió - ¿Ya salió la futura Sra. Malfoy a almorzar?
-Sí. Salió un par de minutos atrás con tu padre.
-¿Mi padre? – preguntó él, frunciendo el ceño.
-Así es – dijo ella, sin dejar de sonreír.
-Raro – dijo él, antes de volver a la oficina.
Draco se acercó al escritorio de Hermione y se sentó en la silla. Las hojas del álbum de la programación de la boda estaban desparramadas por todas partes, junto con varias cartas de respuesta que tenían la marca de "asistirán". Habían mandado las invitaciones el día anterior, y parecía que gran parte de ellas ya habían regresado con su respuesta. Las invitaciones de los padres de ambos estaban arriba de todas, las cuatro marcadas con el "asistirán".
Draco realmente se alegró al ver que el Sr. Ollivander también asistiría, considerando que era más o menos responsable de que ellos estuviesen juntos. Rosmerta también iría, y traería a su padre. Draco había escuchado que él estaba mucho mejor, pero todavía no se podía cantar victoria. Al menos se alegraba de saber que el hombre estaba lo suficientemente bien como para asistir a la boda.
Kingsley iría, por supuesto, al igual que Harry y Ginny, Neville y Hannah, Luna y su "más uno" (posiblemente ese tipo, Scamander), todos sus compañeros de trabajo de Thinx (obviamente), todos sus profesores preferidos (es decir, los de Hermione), Grawp (tenían suerte de que la biblioteca tuviera techos altos), su tía Andrómeda (a la que nuca había conocido) y su nieto Teddy (debía recordar avisarle a su madre sobre ellos), Astoria e incluso Ron, junto con el resto de los hermanos Weasley y sus parientes e hijos. Solo había uno que faltaba.
Draco comenzó a escarbar entre las cartas de respuesta hasta que notó una esquina de una escondida bajo el álbum. La tomó y la sostuvo en alto, inmediatamente notando las marcas de lágrimas sobre ella. Los nombres Arthur y Molly Weasley estaban escritos con una letra cursiva perfecta y debajo de ellos, había un pequeño casillero marcado con las palabras "No Asistirán".
Draco estaba lívido. Eso no sería así. Sin pensarlo dos veces, salió de la oficina de Hermione y le preguntó a Greta - ¿En qué piso trabaja Arthur Weasley?
-Trabaja en el segundo piso, en la Oficina de Detección y Confiscación de Falsos Hechizos de Defensa y Elementos de Protección – respondió ella sin detenerse, ni siquiera cuestionando sus motivos.
-Gracias – dijo él, antes de encaminarse hacia el elevador. Varios de esos malditos avioncitos violetas lograron meterse junto a él, por lo que tuvo que detenerse en todos los pisos. Cuando llegó al segundo nivel, preguntó por allí hasta encontrar la oficina de Arthur.
Draco entró sin siquiera llamar a la puerta. Arthur se sobresaltó en su escritorio, accidentalmente dejando caer el sándwich que estaba comiendo – Sr. Malfoy, qué…
-¿Qué demonios es esto? – preguntó él, dejando con un golpe la carta de respuesta sobre el escritorio, frente al atónito hombre.
-Oh – dijo Arthur mirándola – No sabía que mi esposa ya la había mandado.
Draco esperó, pero Arthur no siguió hablando - ¿Realmente eso es todo lo que vas a decir?
-¿Qué esperas que diga?
Eso fue todo. Draco había intentado permanecer más o menos calmado, pero en ese momento explotó - ¿¡Qué mierda está mal con ustedes!?
Arthur se mantuvo allí, con la boca por el suelo.
-¿Ves esas marcas allí? – dijo él, levantando la carta y poniéndosela en el rostro de Arthur – Esas son marcas de lágrimas. Acabo de encontrar esto metido bajo las cosas de la boda de Hermione, en su escritorio.
-Yo…
-¡Entiendo que yo no les agrade! ¡Entiendo que mi familia no les agrade! ¡Pero la última vez que lo comprobé ustedes amaban a Hermione y, a pesar de todo lo que yo pueda oponerme, ella los ama a ustedes! Son como su segunda familia, ¿cómo demonios son capaces de no ir? ¡Incluso tu maldito hijo va a ir!
-Yo… no es tan sencillo…
-¡Sí lo es! ¡Si alguien importante para ustedes se va a casar, entonces obviamente deberían asistir!
-Nosotros… no podemos ir a algo que no apoyamos – dijo Arthur con las piernas temblorosas. Por alguna razón, tenía la sensación de que Draco lo golpearía, lo que definitivamente le había pasado por la cabeza, pero estaba esforzándose mucho en actuar de forma más madura. Además, Arthur Weasley tenía más o menos la misma edad de su padre. ¿Cómo podría sentirse bien al golpear a un hombre de esa edad?
Draco fulminó con su mirada al mago y negó con la cabeza – Ustedes los Weasley me disgustan – espetó – Actúan como si todos fueran buenos y humildes, pero en realidad son tan rencorosos como cualquier otro sangrepura. Ni siquiera pueden aceptar el hecho de que quizás las personas cambian.
-No tengo dudas de que hayas cambiado.
-No estoy hablando solo de mí – dijo Draco – No aceptarán a la increíble chica con la que sale tu hijo porque, hace un tiempo, la colocaron en Slytherin. Y, ¿sabes qué? Ella en realidad no tenía necesidad de cambiar nada, porque siempre fue una buena persona. No tienen derecho a juzgarla por ser quien es, justo como mi familia no tiene derecho a juzgar a Hermione. Los sangrepura como los Malfoy no son los únicos que tienen prejuicios. Ustedes los Weasley parecen tener bastantes, también. Ahora, no voy a mentir y decir que me agradas, pero si yo pude dejar de lado mis sentimientos y dejar que ella los invitara, entonces ustedes pueden dejar sus sentimientos de lado y asistir.
-Nosotros… no podemos…
-Guárdate tus excusas – dijo Draco, volviendo a tomar la carta de respuesta y metiéndosela en el bolsillo – No voy a quitar sus nombres de la lista de invitados. Espero que sean capaces de superarse a ustedes mismos y aprovechar mi amabilidad. Ambos sabemos que eso significará el mundo para Hermione.
Y con eso se marchó, preguntándose en secreto si Arthur Weasley levantaría el sándwich que había tirado al piso y se lo comería de igual forma, dado que era, evidentemente, demasiado pobre como para comprar otro.
Cuando Hermione regresó a su oficina, se sorprendió al encontrar a Draco sentado en su silla. Estaba comiendo su propio sándwich mientras descansaba casualmente sus pies sobre el escritorio.
-¿Hace cuánto estás aquí? – preguntó ella.
-Oh, un poco menos de una hora – respondió él, quitando sus pies del escritorio y ofreciéndole un bocado.
Ella declinó - ¿De dónde sacaste eso?
Draco se encogió de hombros – Tendrás que preguntárselo a Greta.
-¿Mandaste a mi asistente a conseguirte el almuerzo?
-Ella se ofreció – sonrió él. Solo un miembro más del club de fans de Draco Malfoy. También le pidió que consiguiera uno extra y que se lo llevara a Arthur Weasley. Aparentemente, él había aceptado el obsequio, pero no parecía halagado por él. - ¿Qué tal el almuerzo con mi padre?
-Interesante – dijo ella, antes de acercarse a él y darle un beso. Él la tomó por la cintura y la sentó en su regazo – Asumo que Greta te avisó.
-Naturalmente – le guiñó él - ¿Tenía motivos ulteriores con este almuerzo?
-No que me diera cuenta. Fue bastante normal. Aunque fuimos a un sitio mucho más elegante de lo que estoy acostumbrada a almorzar por lo general, pero supongo que eso viene en el equipaje cuando decides casarte con un Malfoy – ella envolvió sus brazos alrededor del cuello de él y lo besó – Entonces, ¿cómo es que conseguiste deshacerte de Phillip por una hora completa?
-Zandicus está allí de nuevo – gruñó Draco – Todavía está intentando buscar algún tipo de acuerdo. No creo que quiera que esto pase al Wizengamot.
-¿Porque piensa que ustedes ganarán? – preguntó ella.
-Ese es el problema. No sabemos si ganaremos. Por más que tengamos buenos contactos en el Ministerio – dijo él mientras mordisqueaba el lóbulo de su oreja – No sé si eso es suficiente para quitarle a alguien un nombre que técnicamente le pertenece.
-Bueno, ya sabes que los ayudaré en todo lo que me sea posible.
Draco movió sus labios de la oreja de ella hacia su cuello, haciendo que ella dejara escapar un leve gemido. Él le levantó de su regazo y la acomodó en el escritorio, cuidadosamente posicionándose entre las piernas de ella.
-Sabes, todavía no estrenamos tu nueva oficina – dijo él, frotándose contra ella.
-Eso es porque es… mmm… altamente poco profesional.
-Nunca dijiste eso cuando lo hicimos en mi oficina – él movió su boca un poco más abajo.
Hermione se mordió el labio en un intento de ahogar los gemidos, pero estos terminaron saliendo de cualquier forma – Es difícil sentirse mal por eso cuando tus… ohhh… - tragó pesadamente – jefes lo hacen también en la sala de conferencias vidriada.
Hermione lo tomó por el cabello y atrajo su boca para unirse a la suya. Él se agarró del escritorio con las manos y se inclinó contra ella, mientras ella mantenía un firme agarre alrededor del cuerpo de él para evitar caer.
¡Pop!
Alguien se aclaró la garganta. Draco y Hermione se detuvieron en medio de un beso y levantaron la mirada para encontrarse a Kingsley parado cerca de la puerta – Espero no interrumpir nada.
Hermione se veía horrorizada mientras saltaba del escritorio y comenzaba a enderezar sus ropas – Lo siento tanto, Ministro. Esto está por encima de lo poco profesional y me discul…
-Oh, por favor, Srta. Granger. He presenciado situaciones peores – Kingsley miró a Draco y sonrió – Les daré un minuto. Siempre es un placer, Sr. Malfoy – abrió la puerta y salió de la oficina.
Al momento en que se marchó, Draco tomó a Hermione por la cintura y la volvió a colocar sobre el escritorio. La besó apasionadamente mientras le pasaba las manos por cada pulgada de su cuerpo. Cuando se alejó, sonrió ampliamente, la besó en la nariz y dijo – Algún día, pronto, querida – antes de desaparecer para aparecerse nuevamente en su propia oficina, dejando a su futura esposa con muchas ansias durante el resto de su jornada laboral.
XXX
Draco estaba de brazos cruzados, mirando fijamente la sala de conferencias mientras Caroline y Seth hacían lo mismo a ambos lados de él. Phillip se estaba acalorando bastante allí dentro, caminando de un lado a otro y gritando, constantemente pareciendo que estaba a punto de irse a los golpes con Zandicus. Draco deseaba, en secreto, que lo hiciera, incluso aunque eso no fuera a ayudar en nada a su caso.
-¿Qué está haciendo ahogga? – preguntó Sophie, sacando solo su cabeza desde la puerta de su oficina. Ella era la única que no podía tolerar observar.
-Lo mismo – dijo Draco – Fruncir el ceño, mover los brazos, tener esa mirada que dice que está a punto de arrancarse la camisa y convertirse en ese tipo Muggle verde que tanto te gusta…
-¡El incggeíble Hulk! – chilló ella - ¿Cuántas veces debo decíggtelo?
-Honestamente, Sophie. Hace ocho años que no vives en Francia. Ya podrías aprender a pronunciar bien las "r" – bromeó Caroline.
Sophie la fulminó con la mirada antes de salir de su oficina y pararse junto a la otra bruja. Suspiró – Esto no tiene sentido. Phillip nunca va a cedegg.
-Si solo el nombre Thinx no quedara tan lindo… - dijo Caroline – Prior Incorporated no es igual de agradable.
-Creo que Malfoy Incorporated suena bastante bien. Siempre podemos recurrir a esa opción – sonrió Draco.
Caroline le devolvió la sonrisa – Lo admito, eso suena mejor que Prior, Littleton y Trask, pero Thinx sigue siendo el mejor.
-¿Y qué me dicen de Labelle? – preguntó Sophie, refiriéndose a su apellido de soltera.
-Eso suena como un restaurante – dijo Seth – Es más, creo haber comido en un lugar llamado así.
Phillip volvía a tomar asiento, y había permanecido quiero por el último minuto, pero tan pronto como volvió a saltar de allí, Sophie les dijo – Es mejor que se vayan a casa. No vamos a hacer nada más hoy.
Caroline y Seth tenían dudas, pero Draco tomó su reloj de bolsillo y miró la hora. Hermione estaría justo terminando – Los veo mañana, entonces- dijo, moviendo sus pies y encaminándose de regreso a su oficina para tomar sus cosas.
-¿Planes? – le preguntó Seth desde atrás.
-Oh, sí – dijo Draco – Voy a follar a mi prometida en el escritorio de su nueva oficina.
Hubo una pausa.
-Te creo – dijo Caroline, sonando divertida.
-Deberían saber que jamás bromeo sobre follar – dijo él, volteando hacia ellos cuando llegó a la puerta de su oficina, y guiñándoles un ojo.
Draco tomó todo lo que necesitaba y rápidamente se apareció en la oficina de Hermione. ella estaba justo incorporándose cuando él llegó – Draco, ¿Qué estás…
Draco no le permitió terminar esa oración. La tomó entre sus brazos y la arrojó sobre el escritorio de igual forma en que lo había hecho esa misma mañana. Su mano subió por su falda, movió sus bragas hacia un lado y comenzó su trabajo. Elevó sus cejas cuando notó lo encendida que estaba. Durante el sexo eran los únicos momentos en los que ella disfrutaba perdiendo el control, e incluso eso era en contadas ocasiones.
Sin decir ni una palabra, Hermione desabotonó los pantalones de él, quien sacó la mano y la atrajo para un beso muy caliente antes de penetrarla. Sus labios permanecieron enredados mientras Hermione le abría de un solo movimiento la camisa, sin siquiera importarle los botones, y se la arrancaba. Un instante después, él la bajó del escritorio y la giró, doblándola por la cintura mientras le corría el cabello hacia un costado y comenzaba a mordisquear la base de su nuca.
Mientras la tomaba por detrás, Draco le levantó la camisa hacia la cabeza y apretó brutalmente sus senos, mientras ella se mordía el labio intentando contener los gemidos. Él pasó un dedo por encima de ellos – No hagas eso, querida. Sabes que me gusta escucharte.
-Pero… Greta sigue aquí – jadeó ella – Y… y no pusimos… ¡oh!
Hermione tomó su varita del escritorio y colocó un hechizo silenciador para poder, finalmente, desatarse. Su cuerpo estaba en llamas y los dedos de sus pies comenzaban a cosquillarle, curvándose mientras ella dejaba escapar un fuerte grito.
Draco no ralentizó su velocidad. Tan pronto como ella regresó de su clímax, él empujó todo lo que había sobre el escritorio y la acostó encima – Draco… los libros – dijo ella al oír los libros cayendo al suelo.
-Por favor, dime que no estás pensando en libros en nuestro momento de pasión – rió él mientras se colocaba encima de ella.
Los ojos de Hermione se desviaron por un breve segundo hacia el suelo, antes de tomarlo por el cuello y atraerlo hacia ella. No tenía oportunidad de mostrarse tan espontánea con frecuencia. Por eso, debía disfrutarlo mientras pudiera… y reprenderlo sobre su maltrato de libros después.
XXX
Varias horas después, Draco estaba recostado en el piso con la cabeza de Hermione en el pecho. Ninguno estaba seguro de cómo habían llegado allí. Quizás había sido después de esa ronda divertida en la silla, o esa ronda aún más divertida contra la ventana.
Hermione estaba dibujando patrones sin sentido en el pecho de él mientras él miraba el techo. Habían pasado varios meses desde la última vez que habían podido pasar tanto tiempo haciéndolo. Draco odiaba ser desleal, pero estaba disfrutando su actual horario de trabajo. Si solo este problema con Zandicus pudiese extenderse hasta después de la boda, para poder aprovechar al máximo la dicha post matrimonial… realmente estaba esperando esos días.
-Hace tiempo que quiero preguntarte algo – dijo Hermione, posando la mano contra el pecho, para luego comenzar a moverla de arriba hacia abajo – Es sobre nuestro comité de boda.
-¿Qué pasa con eso? – preguntó él.
-Bueno, todavía no hablamos de quiénes formarán parte de él, ¿verdad?
Draco se encogió de hombros – Supongo que no.
-Estaba pensando en que Astoria realmente se volvió una gran amiga para ti últimamente.
-Lo hizo – dijo él.
-Y Harry es uno de mis mejores amigos.
-Lo es – Draco la miró con curiosidad, mientras ella no desviaba la vista de su mano.
-Entonces, estaba pensando… que quizás podríamos intercambiar.
-No te estoy siguiendo.
-Ya sabes – dijo ella, finalmente mirándolo a la cara – Le pediré a Astoria que sea una de mis damas de honor y tú le pedirás a Harry…
-¡Absolutamente no! – dijo él, tomándole la mano y manteniéndola quieta.
-¿Por qué no? – preguntó ella, frunciendo el ceño – Ustedes dos pueden actuar civilizadamente el uno con el otro. Y realmente quiero que él sea parte de esto.
-Entonces ponle un vestido y tenlo de tu lado. No hay forma humana en que deje que el Niño que Vivió para torturarme sea uno de mis Padrinos.
-Draco, realmente desearía que pensaras más tiempo en esto. Significaría muchísimo para mí.
Draco gimió. Odiaba cuando ella le decía algo como eso – Vamos, Mione. Esto no es como cuando tú querías la vajilla de porcelana y yo quería la de plata.
-La de plata no combinaba con la biblioteca dorada, Draco.
-Sí, sí, lo sé. Te dejé ganar esa discusión. Pero esto… esto es algo grande. Quizás no detesto tanto a Potter como solía hacerlo – lo que es solo por ti, dicho sea de paso – pero eso no significa que lo considere un amigo. Está lejos de serlo. Pasamos tantos años en guerra uno contra otro que me imagino que él se mostrará tan entusiasta como yo sobre esto.
Hermione suspiró – Lo sé. Pero él es mi mejor amigo, Draco. Quiero que participe – ella lo miró con ojos de cachorrito.
Draco frunció el rostro y gimió con más fuerza – Oh, ¿por qué tienes que actuar tan tiernamente? Realmente no es justo.
-¿Eso es un sí, entonces?
Draco exhaló ruidosamente antes de decir – Bien – con la boca en una línea recta – Pero si planeas pedirme que la Comadreja también lo sea…
-¡No lo haré! – dijo ella, sonriendo mientras se estiraba para abrazarlo – ¡Gracias, gracias, gracias, Draco! Una cosa más – dijo ella, alejándose.
-Oh, ¿ahora qué?
-Esto significa que voy a tener a Ginny, Sophie, Luna y Astoria como damas de honor. Y tú tendrás a Phillip, Harry y Seth, supongo.
-Supongo que sí – dijo él.
-Entonces necesitas uno más para que estemos parejos.
Hermione se levantó y caminó hacia donde había quedado su planificador de boda, en el suelo. Encontró su varita y la usó para colocar nuevamente todo en su lugar, antes de tomar una cosa de allí.
-Aquí hay una invitación que nunca mandé. Estaba pensando que quizás te gustaría entregarla en persona – regresó a Draco, quien ahora estaba sentado, se sentó en su regazo y le entregó la invitación.
Draco la miró cuidadosamente, observando los dos nombres escritos en ella - ¿Estás segura de que quieres que ellos vengan?
-No – dijo ella – Pero si tú quieres que vengan, y ellos están dispuestos, ¿quién soy yo para negarme?
-Si él acepta, entonces este comité será de lo más divertido – rió él.
-Las cuatro casas estarán involucradas. Será el poster perfecto para la diversidad – dijo ella.
-Bueno, ¿qué dices, futura Sra. Malfoy? ¿Deberíamos irnos a casa ya, y tener otra ronda en nuestra cama? – preguntó él, abrazándola firmemente y besándola en la mejilla.
Hermione rió antes de acunarle el rostro y besarlo – Eso suena absolutamente perfecto.
Ambos se levantaron y usaron sus varitas para limpiar un poco la oficina, reuniendo sus cosas y apareciéndose en casa, sin siquiera molestarse en vestirse. Después de todo, se las quitarían nuevamente al llegar allí.
XXX
Unos cuantos días después, Draco y Hermione volvieron a quedar para almorzar, aunque esta vez ella sí sabía que él vendría, y tenía un plan. Fueron al mismo lugar en donde Greta había comprado los sándwiches para Draco la vez anterior, que casualmente también era el sitio donde Hermione sabía que Gregory Goyle almorzaba casi todos los días. Ella lo había visto allí unas cuantas veces, y Greta confirmó que era cierto. Ella realmente era buena para los chismes.
Lo encontraron sentado solo en una mesa. Goyle ya llevaba trabajando en el ministerio unos cuantos años, tratando de hacer lo mismo que Malfoy con su apellido, solo que él no era ni de cerca tan inteligente como Draco y, por ende, estaba mucho más lejos de triunfar.
Hermione arrastró a Draco hacia su mesa – Hola Goyle – dijo ella, felizmente.
Él levantó la mirada del sándwich tamaño monstruo que estaba comiendo, viéndose un tanto sorprendido – Uh, hola – escaneó rápidamente el salón.
-Bueno, eso duele – dijo Draco, sabiendo muy bien que lo había hecho para comprobar que nadie los estuviese mirando juntos.
-Sin ofender – dijo Goyle.
-¡Oh, mira! ¡Susan está allí! Si me disculpas, querido, realmente debo ir a hablar con ella – dijo Hermione, dándole un beso a Draco antes de alejarse y sentarse junto a una pelirroja con la que, era evidente, ya había arreglado de antemano para que estuviera allí.
Goyle miró a Draco y elevó sus cejas. No era el idiota que solía ser, y era capaz de detectar una trampa cuando claramente lo golpeaba en la cabeza - ¿Hay algo que quieras comentarme, Draco?
-Supongo que sí – dijo Draco, tomando asiento. Metió la mano en su bolsillo y sacó un sobre antes de deslizarlo a lo largo de la mesa hacia Goyle.
Goyle lo abrió y sacó una invitación. La leyó cuidadosamente antes de sonreír – No pensé que recibiría una de estas. ¿Estás seguro de que tu novia quiere que Daph y yo asistamos?
-¿Quién crees que averiguó dónde estarías? – preguntó él, mirando hacia Hermione. Ella los estaba observando cuidadosamente junto a su pelirroja amiga – Hay algo más.
-¿Y qué es?
Draco volteó hacia Goyle y lo miró con seriedad – Desde que tengo memoria, tú y Crabbe siempre fueron mis mejores amigos. No parece cierto no tenerlos a ambos todavía. Pero, dadas las circunstancias, parece que Crabbe no podrá asistir.
Goyle rió levemente, pero no había diversión en eso. Extrañaba a su viejo amigo igual que Draco, si no más.
-Sobrevivimos una guerra juntos, Goyle. Somos dos de los magos más jóvenes que siguen vivos y con rastros del tatuaje de Mortífago en el brazo. Eres el único que conozco que remotamente puede llegar a comprender qué pasé en ese entonces, y ese es el motivo por el que no solo quiero que asistas a mi boda, sino que te quiero participando activamente de ella.
Goyle elevó sus cejas - ¿Quieres que sea un padrino? – preguntó sorprendido.
Draco mantuvo sus ojos firmes en los de Goyle y asintió. Estaba determinado a verse fuerte incluso aunque se sintiera de forma muy diferente.
Sin decir nada, Goyle metió su mano en el bolsillo interno de su túnica, tomó una pluma con autotinta y marcó uno de los recuadros de la tarjeta de respuesta, volviendo a pasársela a Draco a través de la mesa.
Draco la miró y vio que había pintado el recuadro junto a la palabra "Asistirán". Levantó la mirada para encontrarse a Goyle sonriéndole mientras se guardaba el resto de la invitación en el bolsillo.
-Daph y yo nos mudaremos a la casa de verano que tiene su familia, la semana que viene, por lo que no estaremos tan vigilados ya. Haz que otro de tus padrinos me tengan al día sobre la despedida de soltero. Siento que eso es algo que no querré perderme.
Draco sonrió – No sé nada sobre eso. Ella – asintió en dirección a Hermione, quien estaba recibiendo algo de una camarera – me suplicó que dejara que Potter fuera uno de mis padrinos, y ella hará que Astoria sea una de sus damas de honor.
Goyle rió – Bueno, si Stori no había sido desheredada antes, ahora definitivamente lo será.
-¡Ujujum!
Ambos levantaron la mirada para encontrarse a Hermione parada junto a la mesa con dos sándwiches envueltos en la mano.
-Lamento interrumpir, pero se supone que debes regresar a Thinx para esa reunión en cinco minutos, y preferiría si Phillip no te asesina antes de que incluso estemos casados.
-¿Ese es tu plan, entonces? Casarte conmigo y hacer que Phil me mate, para que puedas fugarte con el apellido Malfoy y mi fortuna…
-Sí, bueno, ya sabes lo mucho que me importa a mí el dinero y el poder.
-Sí, escuché rumores sobre eso – dijo Draco, levantándose y tomando el sándwich que ella le pasaba – Fue bueno hablar contigo, Goyle. Me aseguraré de que alguien te mantenga en contacto.
Ambos magos sonrieron antes de que Draco tomara la mano de Hermione y saliera del restaurante junto a ella.
-¿Y, como salió todo? – susurró ella, incluso aunque ya no podían escucharla.
Draco le pasó la tarjeta que seguía sosteniendo. Ella chilló deleitada y lo abrazó con fuerza antes de darle un lindo y sonoro beso en la mejilla.
-¡Sabía que diría que sí! Es genial que finalmente todo esté saliendo bien. Ese día llegará incluso antes de que nos demos cuenta.
Draco dejó de caminar y la besó para evitar que ella notara la falta de dicha en su rostro. No era que no quisiera casarse con ella, porque definitivamente quería hacerlo, pero tan pronto como ese día llegara, todo cambiaría. ¿Cómo era ese dicho Muggle que Hermione insistía para incluir dentro de sus votos? Oh, sí. En los buenos tiempos y en los malos, hasta que la Muerte nos separe… Draco solo podía esperar que no tuvieran que llegar a esa parte en mucho, mucho tiempo.
Nota de la Traductora: Hola! ya sé que pasaron una semana y dos días desde la última actualizacion :( lo peor de todo es que tenía el capi ya traducido, pero no tuve tiempo ni de conectarme para pedirle a alguien que lo revisara, ni para subirlo siquiera. Pero aquí está, tarde y seguro con errores, pero está... eso cuenta para algo, verdad?
Resumen académico: de los dos exámenes qe rendí la semana pasada, uno aprobado con nota excelente, otro desaprobadísimo. Evidentemente me gustan los extremos jjaja en fin, puedo recuperarlo, pero eso significa volveeeer a estudiar (cuak)
Okay, si no me equivoco, nos quedan dos capis más y llegaremos al casamiento :) yeeey :) Y por ahora, cosas buenas y malas vienen pasando.. Por un lado los Weasleys y por el otro Goyle... adelantan un paso y retroceden dos :/
En fin, quería comentarles que hay una chica en este universo Fanfictiano que está subiendo una traducción de un fic que se llama "El Brazalete". Leí la historia en su tiempo cuando recién la autora la publicaba, es de 103 capítulos, cortos, pero llevan su tiempo y es muy buena historia. Para quienes estén interesados en leerla, googleenla y seguro la encuentran. La traductora es Moon Dahee. Tengo opiniones opuestas con ese fic y su final, pero vale la pena darle una leída :) La traducción ya va por el capi 40 creo!
Sandy, queridísima, ví que publicaste un nuevo capítulo de Cruel y Hermoso Mundo, y si por casualidad lees esto... OMFGGGGGG NECESITO LEERLO!pero no puedo, no puedo hasta por lo menos el jueves que viene, después de rendir. Alejá la tentación de mi ser, colega... sino no me recibo más. Así que queda pendiente mi rr ;)
En fin... fjdgnañjnfr tanto que contarles sobre McFly/McBusted, pero no quiero ser muy pesada así que solo les diré: NUEVOS TEMAS! recomendacion de hoy: Hate your guts - en colaboracion con Mark Hoppus, ya saben, ese tipo genial de Blink ;)
Espero que nos leamos pronto! (no veo la hora de que sea ya 4 de Diciembre!)
Gracias por leer, añadir a favoritos y alertas, y por sobretodo COMENTAR. Sus comentarios son los que hacen que a pesar de la vida dura como la m****a quiera seguir traduciendo, haciendonos feliz a todos jajaja
Buena semana!
Pekis :)
