Fighting For The Malfoys

-Luchando por los Malfoys-


Capítulo 11 – Confesiones

Hermione estaba sentada en una mesa en el club nocturno al que sus amigas la habían llevado, mirando a su alrededor y viéndose bastante insegura mientras ellas pedían una botella más de champagne. Comenzaba a considerar que quizás era tiempo ya de enunciar a viva voz su opinión sobre la bebida.

De alguna forma habían conseguido que se pusiera ese ridículo velo, que parecía ser un pase libre para conseguir todo lo que deseaban. Incluso la botella de champagne que estaban a punto de beber había sido regalo de un grupo de magos desagradables, quienes se lamían los labios cada vez que la miraban. Hermione estaba más que preparada para lanzarles el maleficio que le había prometido a Draco.

-¡Vamos, Hermione! ¡Alégrate un poco! – exclamó Caroline, haciéndose oír por encima de la fuerte música que resonaba en todas partes - ¡Jamás vi a nadie tan deprimida en su fiesta de despedida de soltera!

-Lo siento – dijo Hermione, regresando su atención a sus amigas, quienes estaban sentadas en sillones alrededor de una mesa baja – Yo solo… estaba pensando en Draco.

Sophie rodó sus ojos – Heggmione, ¡no va a engañaggte! ¿Qué demonios te hace pensagg eso?

Hermione suspiró – Ni siquiera lo sé. Es solo que hace poco caí en cuenta de que las mujeres lo aman. Es decir, todo el mundo mágico sabe que estamos comprometidos, ¡y eso no las detiene a lanzarse a él! ¿Quién hace eso?

Caroline movió su cabeza en dirección a Sophie y entrecerró sus ojos – Le contaste sobre Inga, ¿verdad? – Sophie se mordió el labio y miró hacia otro lado, viéndose culpable. Caroline negó con la cabeza – Hermione, ¡Inga Utkin es una zorra asquerosa! ¡Draco jamás te engañaría con ella, o con cualquier otra, dicho sea de paso! ¡Él es ciento cincuenta por ciento devoto de ti!

-¿Entonces por qué no me contó sobre ella?

-¡Porque no fue nada! ¡Ella-no-es-nadie!

-¿No es acaso Inga Utkin la mujer que escribió ese artículo sobre él? – preguntó Ginny, obviamente curiosa sobre el tema de conversación.

-Sí, ¡e incluso tuvo el coraje de intentar toquetearlo! ¿Puedes creerlo?

-¡Inga Utkin debe morir! – exclamó Caroline, arrojando un puño al aire. Las otras la imitaron al instante.

Su champagne llegó y Caroline abrió la botella mientras Ginny alineaba las copas, una junto a la otra, para que pudieran servir todas de una sola vez. Tan pronto las copas estuvieron llenas, comenzaron a pasarlas.

-Pagga mí no, ggacias – dijo Sophie – estoy un poco haggta del champagne ya.

Caroline fue la única que pensó dos veces en lo que dijo ella. Las otras solo se encogieron de hombros y levantaron sus copas para brindar - ¡Salud por la futura Señora Malfoy! – exclamó Ginny. Todas festejaron mientras entrechocaban sus copas.

Un tipo se acercó hacia su mesa y se deslizó en el asiento junto a Luna. Comenzó a decirle algunas obscenidades en Francés – Lo siento. No te entiendo – le dijo ella, antes de girarse confundida.

-¡Shoo! ¡Shoo! – exclamó Sophie, corriéndolo con un gesto de la mano. Ella lo había entendido perfectamente.

-Voy a buscar algo un poco más fuerte – dijo Astoria, levantándose - ¿Alguien quiere algo?

-Iré contigo – dijo Hermione, quien estaba más que contenta de alejarse de todos los hombres que revoloteaban la mesa en ese momento.

-¡Un Ginger ale para mí, por favor! – pidió Sophie.

-¿Qué te pasa? – escucharon que Caroline le preguntaba mientras se alejaban.

Astoria se abrió paso entre medio de la gente como una profesional y consiguió llegar hacia la parte de delante de la concurrida barra sin ningún problema. Se acomodó los pechos mejor en el vestido, para levantarlos y el camarero inmediatamente se acercó. - ¿Hablas inglés? – preguntó ella.

-Oui, ma chérie – dijo él - ¿Qué puedo ofggeceggte?

-Quiero un whiskey de fuego puro, un Ginger ale y, ¿qué quieres tú, Hermione? – preguntó ella, volteando para mirarla.

-Una cerveza de mantequilla con whiskey de fuego, por favor.

-Ahogga mismo – les dijo el bartender, con un guiño de ojos.

Astoria miró al hombre mientras él no dejaba de sonreírle, haciendo que sirviera horriblemente las bebidas, y desparramara el Ginger ale por toda la mesada. Ella intentó devolverle la sonrisa, pero la alegría no alcanzaba sus ojos.

-¿Está todo bien, Astoria? – preguntó Hermione, notando sus tristes ojos – Pareces un tanto triste desde ayer.

-Sí, todo bien. Solo estoy un poco cansada.

Hermione era capaz de detectar una mentira a kilómetros de distancias - ¿Ves este velo? – preguntó ella, apuntando la vaporosa cosa en su cabeza.

Astoria sonrió – Lo veo.

-Esto significa que soy la novia, y la novia siempre consigue lo que desea. Así que dime qué va mal, ¡o enviaré a mis otras damas de honor a buscarte!

Astoria rió y suspiró al mismo tiempo – Este es tu fin de semana, Hermione. No quiero agobiarte.

-Si crees que me todo esto me importa, claramente perdiste la cabeza. Todo esto lo hago por ellas – señaló hacia su mesa – Solo soy la excusa para venir a Francia por un fin de semana. Ahora, agóbiame, por favor.

Astoria frunció el ceño – Ron y yo terminamos.

La boca de Hermione cayó abierta - ¿Qué hizo él? – exigió saber.

-Él no hizo nada. Fui yo. Me enteré de que sus padres no irían a tu boda y como que me desquité con él. Y entonces, antes de darme cuenta, le estaba diciendo que quizás necesitábamos tomarnos un tiempo. Solo me refería a tomarnos un tiempo de la pelea, pero él enloqueció de repente, y lo siguiente que sé, es que terminamos.

Las cejas de Hermione se fruncieron al notar algo de repente – Uhh, ¿qué día dijiste que fue eso?

-Jueves.

-Jueves… 30 de Mayo…

-Sí, ¿por?

-Umm… ese fue el día en el que Ron me propuso matrimonio el año pasado. Y entonces… bueno, en lugar de responderle, le sugerí que nos tomáramos un tiempo. Ya sabes el resto de la historia.

-Seggían cuatggo galleones, señoggitas – dijo el camarero.

Astoria levantó su mano para silenciarlo - ¿Hablas en serio? – preguntó, con los ojos abriéndose por la sorpresa.

Hermione se mordió el labio inferior y asintió.

-¡Oh, por Merlín! ¡No puedo creer que le dije la palabra con "T" en ese día! ¡Debe odiarme!

-Lo dudo mucho – dijo Hermione, finalmente arrojándole algo de dinero al impaciente camarero. Una vez que él tuvo el dinero, volvió a hacerle ojitos a Astoria.

-A mí me paggece que necesitas olvidaggte de ese muchacho idiota y buscagg un veggdadeggo hom…

-¡No te atrevas a decir nada de eso sobre él! – espetó ella, antes de tomar su bebida y vaciarla de un solo trago – Otra, por favor.

Él se vio incluso más intrigado mientras le servía otra copa con gusto – La casa invita esta.

Hermione le arrojó algo más de dinero de todos modos, sabiendo muy bien que Astoria no tenía ningún interés en lo que él estaba ofreciendo gratis. Levantó la bebida de Sophie y la suya, tomó el brazo de Astoria y la alejó de la barra antes de que pudiera terminar su bebida y pedir otra más.

-¿Crees que debería mandarle una lechuza y disculparme? – preguntó Astoria.

-No esta noche. Dale unos cuantos días para que pueda pensar con claridad. Estoy absolutamente segura de que él espera que hagas lo mismo.

XXX

-¿Puedes creer que todavía no me envió una lechuza? – le preguntó Ron a Harry mientras todos tomaban asiento en un pub mágico local – Es decir, creerías que, después de que ella me pidiera un "tiempo" en el maldito aniversario de ese otro infame "tiempo" de mi vida, ¡estaría interesada en decir algo!

-Uhh… ¿acaso ella sabe que ese día era el aniversario? – preguntó Harry.

-Vamos, Harry. Está con Hermione. La maldita historiadora. Estoy segura que se lo contó.

-En realidad, Astoria dijo que no le contaría nada a Hermione – dijo Draco, sin saber muy bien por qué estaba metiéndose en esta conversación de adolescentes. Levantó la cámara y tomó una foto de ellos.

-¿Podrías dejar de hacer esa maldita cosa? – espetó Ron. Le arrancó la cámara de las manos de Draco y tomó una foto en venganza. Draco sonrió brillantemente para la toma, con Goyle, Phillip y Seth levantando sus copas en el fondo.

-¿Sabes qué sería divertido? – preguntó Phillip – Si jugamos a ese juego de nuevo. Ya sabes, Draco. Aquel donde intentabas probar que conocías mejor a Hermione que él, y terminaste bebiéndote sin parar veinte medidas de…

-¡Cierra el pico, Phil! – Draco miró a su alrededor hasta que encontró a la camarera. Levantó su mano y la llamó. Ella prácticamente saltó desde la mesa hacia donde se dirigía en primer lugar, y fue hacia él primero – Dos botellas más de whiskey de fuego – dijo, pasándole la btoella vacía que ya habían acabado – Y que sea rápido.

-Ahora mismo, Sr. Malfoy – sonrió ella antes de alejarse.

-¿Cómo demonios haces eso? – preguntó Ron, disgustado – Las mujeres literalmente se arrojan a tus pies, y tú no eres más que un maldito bastardo con ellas.

-Se llama seguridad, Comadreja. Si la emanas, vienen hacia ti.

Goyle rodó sus ojos – Oh, vamos. Quizás conseguiste a tus primeras chicas con tu seguridad, pero desde entonces, solo se trata de tu maldita reputación. Conseguiste unas cuantas recomendaciones y de repente, las chicas lo arrastran desde cualquier parte hacia dentro de los armarios para escobas.

Draco rió – Algunas veces realmente extraño nuestros años en el colegio.

-¿Cuántas chicas conseguiste follarte mientras estabas en Hogwarts, de cualquier modo? – preguntó Ron, quien estaba más que curioso al respecto.

Draco y Goyle se miraron antes de comenzar a pensar – Bueno, primero fue Pansy – dijo Goyle.

-Un desliz desafortunado – rió Draco – y luego la engañé con Flora Carrow… y luego engañé a Flora con su hermana, Hestia.

-Eres desagradable – bufó Ron.

-¡Ah! Era desagradable.

-No te olvides de esas dos chicas de Durmstrang durante el Torneo de los Tres Magos.

-Aw, mi primer trío – dijo Draco, sonriendo cálidamente ante el recuerdo - ¡Oh! Y no nos olvidemos de esa chica de Ravenclaw. Nunca supe su nombre, pero ella fue mi primera experiencia espontánea con un armario. El primer Jueves de cada mes de quinto año, ella me arrastraba a ese armario justo fuera del salón de Pociones. ¿Acaso iba a nuestro año? – le preguntó a Goyle.

-Creo que iba a sexto – respondió Goyle.

-Hmm… - Draco se encogió de hombros – Entonces, ¿cuántas vamos hasta ahí? ¿Seis?

-Espera – dijo Harry, acomodando los codos en la mesa e inclinándose hacia delante – si dormiste con seis chicas solo en Hogwarts, ¿con cuántas te acostaste en total?

Draco pensó al respecto. Eran… definitivamente mucho más que seis.

-¡Aquí tienen, chicos! – dijo la camarera, colocando las dos botellas de whiskey de fuego en el centro de la mesa - ¡Disfruten! – le guiñó un ojo a Draco antes de alejarse, asegurándose de mover las caderas seductoramente al hacerlo.

Draco tomó una de las botellas, la abrió y se sirvió una copa – Bueno, si voy a responder esa pregunta, voy a necesitar mucho más de esto.

XXX

Cuando Hermione y Astoria regresaron, encontraron a Caroline interrogando duramente a Sophie – De verdad, Soph, ¡dime que está pasando!

-¡No es nada, Caggoline! ¡Pogg favogg, déjalo ya!

-¿Por qué no bebes? – preguntó la bruja.

-¡Poggque no quieggo hacegglo!

-¿Por qué no?

-¡Poggque no!

-¿Por qué no?

-¡Poggque estoy jodidamente embaggazada!

Todas jadearon. Y luego chillaron. Y antes de que Sophie se diera cuenta qué estaba pasando, todo el grupo se abalanzaba hacia ella.

-¡Oh, por Merlín!

-¿Cuándo?

-¿Cómo?

-Asegúrate de mantener al bebé lejos de los Nargles. Los pañales están llenos de ellos, ¿sabes?

-¿De cuánto tiempo estás?

-¡Oh, debes estar tan emocionada!

-Y de los Heliopaths. Esos están por todas partes ahora que Fudge ya no está en el Ministerio.

-¿Por qué recién nos cuentas sobre esto?

-¿Phillip sabe? Por favor, por favor, ¡no me digas que nos contaste antes que a él!

-Aunque tu esposo es bastante grande y terrorífico. Estoy segura de que los heliopaths se mantendrán lejos de tu camino.

-¡Claggo que lo sabe, Heggmione! Peggo no queggíamos agguinar su fin de semana al anunciagglo!

-¡Como si nos importara! ¡Oh, mi Dios! ¡Sophie vas a tener un bebé!

Sophie intentó ocultar su sonrisa, pero era extremadamente difícil de hacerlo al contemplar el resto de miradas exultantes de felicidad a su alrededor – Bueno, en ggealidad estoy bastante emocionada – admitió Phillip – Phillip y yo no estábamos buscándolo exactamente, peggo tampoco estábamos evitándolo. Si saben a lo que me ggefieggo.

Más chillidos.

-¿De cuánto estás?

-Solo diez semanas. Eso es en paggte el poggqué no queggíamos decíggselo a nadie aún. Todavía es tempggano. No le digan a Phillip que ya lo saben, él ggealmente pggefeggía espeggag a que lleguemos al límite de las doce semanas.

XXX

-¡Voy a tener un bebé! – anunció un Phillip muy ebrio.

-¡WHOOOAAA! ¡Eso es increíble! – dijo Seth, levantando su copa.

Draco estaba más que agradecido de tomarse un descanso de la larga lista de nombres que había estado escribiendo durante la última hora – y descripciones para aquellos nombres que no recordaba – y levantó su copa también - ¿Por qué nos estás contando esto recién ahora, colega?

-¡Porque estoy borracho! – hipó él – Y Sophie realmente quería mantenerlo en secreto hasta que alcanzara el límite de las doce semanas. Oh, Merlín, ¡no pueden decirle que yo les conté!

-No te preocupes, tu secreto está a salvo con nosotros – dijo Draco, imitando un cierre en su boca – Necesitamos celebrar esto como corresponde. Phil, elige una bebida. La que quieras, sin importar el precio, y brindaremos con ella.

-¡Oh, no! Esta es tu fiesta, no vamos a convertirla en un festejo para mí.

-Bueno, dado que Hermione y yo optamos en no tener strippers…

Goyle rió – Eso significa que ella lo decidió.

-…esto es más una reunión de cuatro hombres y dos niños bebiendo juntos un Sábado.

-Apuesto a que puedo adivinar quienes son los dos niños – dijo Harry, rodando los ojos.

-Y probablemente ganarías, Potter.

-Me dijeron que los muggles celebran embarazos con cigarros. Quizás deberíamos conseguir unos – dijo Seth.

-Aw, una idea excelente – dijo Draco, levantando su mano para que la camarera se acercara. Ella sonrió y les hizo señas indicando que estaría allí en un minuto.

-No harás que ella vaya a conseguirlos, ¿verdad? – preguntó Ron, viéndose horrorizado.

-Claro que sí. Ella nos sirve hoy, y nosotros necesitamos ser servidos. Te aseguro que estará más que feliz de hacerlo.

-Solo porque quiere saltarte encima – rió Phillip.

-Aunque puede que ella se desilusione por mi completa apatía ante esa idea, igualmente será recompensada con una excelente propina al final de la noche… y eso no es, de ninguna forma, una insinuación.

-¿Hay algo que necesiten? – preguntó la camarera, apareciendo de repente en la mesa.

-Sí, detesto ser una molestia, pero ¿te molestaría mucho salir y conseguirnos unos cigarros de buena calidad? – preguntó Draco, pasándole un pequeño bolsito con galleones – Acabamos de enterarnos que mi amigo aquí y su esposa están esperando un bebé, y queremos celebrar.

-¡Sí, por supuesto! – dijo ella, tomando el bolsito y metiéndoselo en el bolsillo – Solo tengo que avisarle a mi jefe que saldré un momento. No tardaré. ¡Felicitaciones! – añadió, mirando a Phillip.

Corrió hacia la barra. Tan pronto como desapareció, Draco miró a Ron y sonrió – No te sientas celoso, Comadreja. Eres suficientemente famoso como para controlar a las mujeres también.

-¿Eso es lo que haces con Hermione? ¿Controlarla?

-¡Claro que no! Sabes tan bien como yo que ella es siempre la que tiene el control. Bueno, excepto en la cama.

-¡La, la, la! – canturreó Harry, tapándose los oídos.

XXX

-Yo. Gustar. Rubia.

-Sí, el rubio es muy bonito – le dijo Luna al mismo mago francés que no dejaba de rondarla. Resultó ser que solo sabía una sola frase en inglés – A mí también me gusta. También me gusta el cabello castaño y el cabello colorado. Y el negro también es bonito. Oh, ¡y también me encanta cuando la gente cambia su cabello a colores realmente brillantes!

Sophie comenzó a maldecir al mago en francés. Él la fulminó con la mirada antes de alejarse finalmente – Luna, ¿no estabas saliendo con ese muchacho, Rolf? – preguntó una vez que el otro se había marchado.

Luna la miró, descolocada – Oh, no. Rolf y yo solo somos amigos.

-¿Él sabe eso? – rió Ginny.

-Oh, sí, por supuesto. Es más, justo el otro día le estaba diciendo lo mucho que valoro su amistad. Él es tan amable conmigo.

Todas las otras brujas gimieron – Luna – dijo Hermione, golpeándose la frente – Ese chico está loco por ti. ¿Por qué le dijiste algo como eso?

-¿A qué te refieres? – preguntó ella, viéndose aún más desconcertada.

-Déjame deletreártelo – dijo Ginny, inclinándose hacia adelante – Le-gustas-a-Rolf.

-Oh, no. Solo somos amigos – repitió ella.

-Solo porque tú lo consideras un amigo, no significa que él no pueda querer más. Harry y yo fuimos amigos primero. También lo fueron Sophie y Phillip, ¿verdad? – preguntó Ginny, mirando a la otra bruja para aclarar.

Sophie asintió – Lo fuimos. Aunque no es el caso de Heggmione y Dggaco – añadió, sonriendo maliciosamente a la otra bruja – Ellos fueggon diggectamente al fuego de la pasión.

-Técnicamente, fuimos amigos primero – comenzó Hermione.

-Sí, folla-amigos – rió Caroline.

-¡No nos acostamos a la primera oportunidad!

-Debieggon hacegglo. Ese igg y venigg de ustedes dos duggante la pggimegga semana egga bastante molesto.

-Bueno, ¡no todo el mundo se folla a un tipo solo minutos después de compartir el primer beso!

La boca de Sophie cayó abierta - ¡Ey! ¡Phillip y yo nos besuqueamos duggante toda una hogga antes de que la ggopa saliegga!

-¿De verdad? ¿Qué les tomó tanto tiempo? – rió Caroline.

-Hola, ma chérie.

Todas giraron para encontrarse al camarero masajeando de repente los hombros de Astoria. Ella saltó antes de girarse y sacarse de encima a lo que ella imaginaba como un atacante. Él le agarró la muñeca en pleno movimiento y rió.

-Mi amigo está cubggiéndome. Vamos a bailagg.

Sin esperar una respuesta, él la sacó de su asiento y la llevó a la pista de baile. Ella miró a todas con los ojos amplios, claramente insegura de qué hacer allí.

Ginny se levantó con una mirada furibunda en los ojos. Hizo el intento de abalanzarse hacia ellos, pero Hermione la contuvo – Ginny, no. Astoria puede cuidarse a sí misma.

-¡Como un demonio! ¡Si ella no maldice a ese bastardo, lo haré yo! ¡Cómo se atreve a bailar con alguien más cuando está saliendo con hermano!

-Ginny… Astoria está soltera.

Ginny giró su rostro y la miró - ¿A qué te refieres?

-Exactamente lo que dije. Ron y ella rompieron.

-¿Cuándo?

-El jueves.

-¿Jueves? – repitió Ginny - ¿El "Día-T"?

-¡Oh, Ginny! ¡Acabas de usar un término Muggle – Ginny la fulminó con la mirada. Hermione tragó – Sí. El "día-T"(1)

Ginny suspiró antes de volver a mirar la pista de baile. El camarero ahora tenía sus manos en las caderas de Astoria, y la sostenía firmemente contra las suyas. Ella colocó sus manos contra el pecho de él, y trató de empujarlo lejos de ella, pero él la atrajo aún más cerca y la besó.

-Oh, ¡demonios, no! – exclamó Ginny, abalanzándose contra la pista de baile. Las otras se levantaron y corrieron detrás de ella.

Cuando Ginny alcanzó a la pareja que bailaba, alejó a Astoria del hombre y usó su varita para sellarle los labios.

-¿Por qué demonios hiciste eso? – exclamó Astoria, alejándose de Ginny.

-¿A qué te refieres? ¡El maldito cerdo estaba encima de ti!

-¡Puedo cuidarme de mí misma!

-¿Eso es lo que hacías, entonces? ¿Cuidando de tú misma? ¡Porque a mí me parecía que disfrutabas de su escurridiza lengua por toda tu garganta!

-¿PODRÍAN TÚ Y TU MALDITA FAMILIA DEJAR DE JUZGARME? – Astoria pisó con fuerza y se alejó lo más rápido posible de allí. Ginny la siguió.

Hermione rodó sus ojos antes de liberar los labios del hombre. Él comenzó a maldecirlas, pero Sophie y Caroline tenían la lengua mucho más afilada y eventualmente se marchó.

Una vez que se hubiese ido, Sophie miró a Hermione y dijo – Nosotggas nos encaggaggemos de la cuenta, Heggmione. Ve a vegg como están ellas. Con sueggte, no se habggán matado todavía.

Hermione asintió antes de encaminarse a la puerta. Mientras iba saliendo, un mago la tomó por el brazo e intentó hablar con ella. Le colocó una lengua de serpiente – en honor a Draco, como le prometió – y siguió su camino.

Fuera, Ginny y Astoria estaban en una acalorada discusión.

-¡Cómo te atreves! ¡Cómo te atreves a decir eso de mi mamá!

-Oh, entonces ella tiene permiso a llamarme pequeña zorra taimada, y prostituta, ¿pero yo no puedo llamarla una bruja metida? ¡No he sido nada más que amable hasta esta altura , pero ya no más! ¡No dejaré que tu maldita familia pase por encima de mí!

-¡Ella jamás te llamó taimada! ¡Mi madre no usa lenguaje de ese tipo! – exclamó Ginny - ¡Te llamó malvada!

-¿A quién le importa? ¡Ambos son groseros y degradantes, y completamente falsos! ¡No soy una zorra! ¿Y qué, exactamente, creen ustedes que persigo? ¡No es como si tu familia estuviera bañada en galleones! Ginny se detuvo por un momento – Ellos creen que estás detrás de su estatus – admitió ella, finalmente – Ron es un poco famoso desde la guerra, y tú buscaste tener algo con él cuando estaba soltero.

La boca de Astoria cayó abierta - ¡El momento fue solo una coincidencia! ¡Yo estaba sola y él parecía tan triste y dulce! Es decir, ¡mi familia intentaba hacer que me casara con el jodido Blaise Zabini! Después de ver a Draco tan feliz con Hermione yo solo… ¡solo quería probar algo distinto por un tiempo! – las lágrimas comenzaban a caer de su rostro mientras hablaba – ¡Jamás pensé que me enamoraría de esta forma! Pero sucedió, ¡y que me caiga un rayo antes de disculparme ante nadie por amarlo!

Astoria comenzó a hipar cuando el llanto incrementó. Hermione suspiró antes de dejar el terreno neutro y caminar hacia ella para abrazarla.

-La – hip – mento, Hermione, estar – sollozo – arruinando tu noche.

-No, no estás haciéndolo. Vamos, regresemos a la casa. Ginny, dile a las otras que nos veremos allí – dijo, volteando hacia la bruja pelirroja.

Ginny asintió y Hermione se apareció a sí misma junto a Hermione en la mansión. Cuando llegaron, ambas se pusieron el pijama mientras Hermione se encargaba de preparar algo de té.

Las otras aparecieron al rato y, notando el cambio de ropas, fueron a hacer lo mismo. Ginny fue la primera en regresar y sentarse junto a Astoria en la mesa, mientras Hermione traía varias tazas.

Sin mirar a la otra bruja, Ginny preguntó - ¿Por qué el sombrero Seleccionador tardó tanto en ubicarte en una casa, en nuestro primer año?

Hermione miró a Ginny y entrecerró sus ojos. No podía creer que recién estuviera por preguntarle eso. Draco le había dicho que le preguntara casi cinco meses atrás.

Astoria rió antes de frotarse las húmedas mejillas - ¿Draco te contó sobre eso? Es decir, estoy segura de que te lo dijo, considerando que él es el único que lo sabe.

-Me dijo que te lo preguntara, no me dijo la respuesta.

Astoria suspiró – El Sombrero Seleccionador quería ponerme en Gryffindor, pero le rogué que no lo hiciera. No quería ser desheredada de mi familia. Mira la diferencia que hizo ahora. Si solo hubiera dejado que hiciera lo que quería, jamás habría sido una Slytherin y quizás tu familia no me odiaría tanto.

-Ellos no te odian.

-¿Por qué, entonces, siempre me dicen cosas tan horribles? – preguntó Astoria, con sus ojos comenzando a brillar nuevamente.

Ginny suspiró. – No lo sé. Supongo… que tienen miedo.

-¿De mí? – sollozó ella.

Ginny negó con la cabeza – De lo que representas. Todos sabemos que habrían cambios después de la guerra, pero no creo que estuvieran preparados para que su hijo se enamorara de alguien que, más o menos, estaba en el bando oscuro.

-¡Pero yo no estaba en ese bando! Solo tenía quince años cuando fue la Batalla de Hogwarts y mis padres jamás fueron Mortífagos. Nos mantuvimos al margen.

-De cualquier modo, la ideología de tu familia no es exactamente un secreto. Mira, Astoria, mi madre y padre se dieron cuenta que no eres nada parecida a tus padres, o a la mayoría de los sangrepura ahí afuera, pero eso no significa que las cosas serán fáciles si ron y tú deciden seguir juntos. Porque no será fácil. Solo mira a Hermione y a Draco – dijo ella, señalando a su amiga en la cocina – La gente les dice cosas crueles y dolorosas todos los días, y ellos solo tienen que sonreír y aguantárselo. Mis padres no quieren que Ron pase por todo eso también.

-¿Crees que Ron y yo no recibimos ya nuestra propia mierda de la gente? – preguntó Astoria, cruzándose de brazos – Ninguno de ustedes le da suficiente crédito. Él es más fuerte de lo que ustedes creen.

-Bueno, yo sé que lo es – dijo Hermione, colocando las tazas calientes en frente de cada una de ellas – Ron y Astoria son tan fuertes como Draco y yo. Pueden manejar perfectamente el escrutinio y las humillaciones perfectamente.

-Gracias, Hermione – dijo Astoria, antes de secarse los ojos de nuevo y tomar un sorbo de su té – Esto sabe muy bien – dijo ella. De repente, su rostro se contrajo y cerró los ojos – Oh, merlín, ¿puedes creer que tuve la lengua de ese asqueroso hombre metida en mi garganta?

Ginny y Hermione rieron – Creo que Sophie conoce un hechizo que permite deshacerse de toda la saliva que no deseas.

-¡Claggo que sí! – dijo Sophie, entrando en la cocina con varios regalos en sus manos. Caroline la siguió, también cargando regalos, y Luna cerraba la comitiva cargando juegos de mesa. Sophie dejó caer los regalos delante de Hermione antes de apuntar con su varita a Astoria - ¿Mejor? - preguntó después de tomar asiento.

-Mucho – dijo Astoria, frotándose los labios.

Hermione tomó uno de los regalos que le habían colocado al frente. Era una cajita con forma de pene de veinte centímetros de largo y cinco de alto – Casi tengo miedo de preguntar qué tipo de regalos le das a alguien en su despedida de soltera.

-¿Recuerdas los regalos que me dieron a mí en la mía? – preguntó Ginny.

Hermione asintió.

Ginny sonrió – Los tuyos son peores.

-Oh, Merlín – dijo ella, dejando caer la caja.

-No te hagas la santa, Heggmione – dijo Sophie, rodando los ojos – Paggte de la diveggsion de casaggte con alguien como Dggaco es que él se anima a cualquiegg cosa. Los juguetes no lo asustan como a Phillip.

-O a Harry. Una noche decidí mostrarle esas esposas Muggle peluditas que Fleur me regaló en despedida de soltera, y prácticamente enloqueció – rió Ginny – No hay necesidad de aclarar, que allí están juntando polvo desde entonces – se cruzó de brazos – Ahora, anímate a decir que Draco tendría la misma reacción.

-Bueno, puedo decirte que se opone terminantemente a usar las esposas porque son un objeto Muggle. Pero… - hizo una pausa. Las otras esperaron al borde de sus asientos -… supongo que utilizamos hechizos de amarre uno sobre el otro un par de veces… por mes. Algunas veces, más.

Las otras brujas chillaron deleitadas.

-¡Lo sabía! ¡Sabía que a Draco le gustaban las cosas raras! – exclamó Caroline, tomando uno de los regalos y arrojándoselo a Hermione – Abre ese primero. Draco va a amarlo, completamente.

Hermione miró con los ojos abiertos ante el envoltorio tan inocente.

-Vamos, chicas, no la asustemos – rió Ginny. Tomó un regalo que se veía como si fueran ropas desde la base de la pila de regalos y se lo entregó a Hermione – Abre este primero. Es para la noche de bodas.

Hermione lo hizo. Se alivió al encontrar lencería sexy blanca con detalles verdes dentro de la caja.

-Bueno, que a Draco le gustará esto. El verde es un lindo detalle – rió ella – Pero sí le gustan otros colores, ¿saben?

-Es para que combine con tu anillo de compromiso, no con él – rió Ginny.

-¡Tengo una idea genial! – exclamó Caroline de repente – Dado que Hermione claramente se muestra escéptica para abrir los regalos, ¿qué tal si jugamos a uno de esos juegos que Luna trajo?

Luna se veía deleitada, pero Hermione elevó una ceja. Sabía que tenía que haber más detrás de todo eso - ¿Cuál es la trampa? – preguntó.

Caroline sonrió malévolamente – Cada vez que pierdas, debes abrir uno de tus regalos.

-¿Cinco contra una? – dijo Hermione, pasando su mirada por cada una de los rostros sonrientes que la miraban – Por algún motivo, esto no me agrada.

-No te importaría si preparamos algo más fuerte que té, ¿verdad? – Caroline se levantó y fue hacia la cocina sin esperar una respuesta. Se estiró hacia una de las alacenas hasta encontrar una botella de tequila - ¿Quién quiere margaritas? – todos menos Sophie y Hermione levantaron sus manos – Vas a tomarte una, quieras o no, preciosa novia. ¿A dónde dejaste tu velo, de cualquier forma?

-¡Iré a buscarlo! – dijo Astoria, levantándose y corriendo hacia la habitación de Hermione. regresó un minuto después con el velo en la mano, y lo colocó cuidadosamente en la cabeza de Hermione, que no dejaba de fruncirle el ceño a sus supuestamente amigas.

-Las odio a todas

Nos amas! – rió Sophie.

Desafortunadamente, ella estaba en lo cierto. Hermione amaba a cada una de ellas. Jugaron con los juegos de mesa hasta muy entrada la noche, hasta que Hermione abrió el último regalo. A pesar del crudo inicio de la noche, terminó saliendo absolutamente perfecto. Había algo sobre pasar el rato con tus mejores amigas en pijama mientras bebes margaritas y juegas con juegos de mesa que volvía todo mejor. Era lindo saber que había tanta gente en el mundo en la que podía confiar, sin importar nada.

XXX

-¡DEMONIOS! ¡Acabo de recordar una más! – exclamó un Draco sumamente borracho, escribiendo un nombre más en su pergamino. O por lo menos pensaba que ese era su nombre.

-¿Cuántas vas? – preguntó Phillip, tomando una pitada de su cigarro.

Draco dejó caer su cabeza contra la mesa y, entre dientes, dijo – Ciento setenta y dos. ¡Y ni siquiera llegué a contar las del año pasado! – levantó la cabeza – Esta es una idea horrible. ¿Alguno llegó ya a los tres dígitos? – preguntó mirando a su alrededor con desesperación.

Ninguno estaba ni cerca a ello. Phillip era el único que estaba incluso en los dos dígitos, y solo por un poco.

Draco gimió - ¿Cuándo me convertí en semejante desastre?

-Soledad y falta de voluntad ante el compromiso. Una combinación terrible – rió Phillip.

-¿Saben qué? ¡A la mierda con esto! - exclamó Draco, escribiendo algo con fuerza por encima de toda la lista - ¡En lo que a mí respecta, solo hay una sola! – levantó el pergamino para que todos pudieran ver el nombre "Hermione" escrito en letra enorme y gruesa, tapando todas las demás – Ella es la única que importa, de cualquier modo.

-No funciona así, Malfoy – dijo Ron – Todas las mujeres con las que estuviste no se desvanecerán solo porque tú lo digas.

-Oh, jódete. La lista de Hermione es mucho peor que la mía.

-¿De verdad? – preguntó Ron, levantando las cejas - ¿Cómo lo sabes?

-Porque puede que ella sea la única que importa de la mía, pero Hermione solo durmió con gente que amó – dijo él, frunciendo el ceño – Odio que tu seas la única persona además de mí con la que se haya acostado.

-¿Preferirías que hubieran sido más?

-¡Preferiría ser solo yo! – espetó Draco – antes de que todo el asunto del amor sucediera, y solo follábamos, Hermione me dijo que era mucho mejor contigo que conmigo porque habían sentimientos genuinos de por medio.

Ron sonrió con burla.

-Oh, borra esa estúpida sonrisa de tu rostro. Estoy seguro que ahora conmigo es muchísimo mejor.

-Bueno, Draco, creo que ya tuviste suficiente – dijo Phillip, tratando de quitarle la bebida de las manos, pero Draco solo se la quitó y le corrió las manos – Bueno, deberías al menos dejar de hablar antes de que digas algo de lo que te arrepentirás.

-¡Jamás me arrepentiré de algo que le diga a la Comadreja! El desagrado que sentimos es mutuo y estoy harto de intentar mostrarme civilizado con él todo el tiempo.

-Oh, ¿es eso lo que has estado haciendo? – bufó Ron – Desde que Hermione y tú están juntos, no puedo nombrar ni una sola cosa amable que me hayas dicho.

-Estás aquí, ¿no es cierto?

-Y todavía no tengo idea de por qué. Deberías haberme dejado marchar.

-Ya te lo dije. Si te marchabas, indudablemente harías algo para arruinar lo que tienes con Astoria, incluso más de lo que ya lo hiciste.

-No tienes ni idea de…

-Sé que das por sentado que nunca se irá. Al igual que lo hacías con Hermione. Pero si no tienes cuidado, vas a perderla también.

-¡Cómo te atreves! – exclamó Ron, levantándose de su silla y con el rostro volviéndose completamente rojo - ¡Jamás di por sentado a Hermione! ¡La amaba!

-No. Yo la amo. No sé que chispas sentías tú, pero alguien que no se toma su tiempo todos lod días para decirle a su chica que es hermosa, seguro como el infierno que no se la merece – Draco hizo una pausa, con las ideas en su mente claramente dando vueltas. Miró a Ron con curiosidad - ¿Y por qué estás defendiendo tu relación con Hermione? Deberías defender la de Astoria. ¿Cuándo fue la última vez que le dijiste a ella que estaba hermosa, por cierto?

-Yo…

-Déjame adivinarlo. ¿El Baile del Ministerio?

Ron se sonrojó.

Draco sonrió con satisfacción – Eso fue lo que pensé. Solo en ocasiones especiales. Eso fue lo que Hermione me dijo, después de todo. Entonces dime, Comadreja, ¿acaso amas a Astoria?

-¡Po-por supuesto que sí!

-Bueno, es obvio que no pareces estar seguro de eso. Quizás deberías trabajar en eso antes de que intentes recuperarla. Pero, si no la amas, te sugiero entonces que ni siquiera te molestes. Si ella está dispuesta a dejar de lado a su familia por un tipo, debería ser al menos alguien que esté seguro de lo que siente por ella. Nada de esta cháchara de mierda.

Los puños de Ron se tensaron a ambos lados de la mesa. Harry los miró con preocupación – Uh, Ron, quizás deberías sentarte.

-Estoy bien, Harry – dijo a través de los dientes – No es tan fácil, Malfoy. Quizás yo no estoy tan dispuesto a ser desheredado por mis padres como ustedes los Slytherin.

-¡Mis padres no me desheredaron! – se defendió Draco – Todo lo contrario. Mi padre y Hermione llevan almorzando una vez a la semana durante los últimos meses. Te garantizo que no tengo ni la más pálida idea de lo que hablan, pero ambos parecen disfrutarlo. No puedo imaginar que tus padres sean peores que los míos. Si solo pudieras enfrentarte a ellos una vez, estoy seguro de que ellos lo superarían también. Pero, la verdad es que, tú no quieres hacerlo.

-Oh, no me digas, ¿cómo lo sabes?

-Lo sé, comadreja. Porque. No. Te. Quieres. Comprometer. – dijo Draco, pronunciando cuidadosamente cada palabra – Si no tuvieras problemas, no dejarías que yo te retenga. Ya estarías de camino a Francia para disculparte por ser un idiota. Puedo darte la dirección, si eso quieres. Solo pídelo y es tuya. No te detendré.

Los puños de Ron se relajaron. Sus hombros se hundieron mientras miraba desanimado la mesa. Supo al instante que Draco estaba en lo cierto. No iba a ir a Francia. - ¿Qué quieres de mí? – preguntó, suplicante.

Draco entrecerró los ojos – Quiero que admitas que no superaste a Hermione. No dejas de decir que ya lo hiciste, pero si eso fuera cierto, serías feliz con Astoria y, claramente, no lo eres. No soy un estúpido. Sé cómo se ve alguien que no es feliz. Yo mismo me vi así.

Ron cerró los ojos con fuerza mientras tomaba varias respiraciones profundas - ¡Bien! ¡Tu ganas! ¡No la superé! – abrió los ojos - ¡Y me mata que esté por casarse contigo! ¡Te odio! ¡Te odio por robármela! ¡Te odiaba desde antes que me la quitaras! Quizás se merece alguien mejor que yo, ¡pero, demonios, se merece alguien mejor que tú también!

La boca de Draco cayó abierta. Ya lo le gustaba este juego.

-¿Sabes cuánto tiempo me pasé mirando la invitación a la boda antes de confirmar mi asistencia? ¡Ni siquiera fui yo quien lo hizo al final! ¡Astoria vino y marcó la asistencia por mí! ¡La envió con Pig antes de que yo tuviera oportunidad para replicar! ¡No tengo absolutamente ningún interés en ir a tu maldita boda! De hecho… - hizo una pausa y miró a Harry. Su mejor amigo negó con la cabeza, pero no hubo modo de hacerlo cambiar de idea. Sabía lo que quería - … de hecho, creo que no iré.

-¿Qué? – dijo Draco, abriendo los ojos – Pero tienes que ir.

-No tengo que hacer nada.

-Sí. Si tienes que hacerlo – dijo Draco, tambaleándose hasta ponerse de pie – Hermione lloró cuando se enteró de que tus padres no irían, y te ama más que a ellos. ¡No puedes hacerle esto a ella!

-Supongo que debiste pensarlo mejor antes.

-¡No! No, ¡tienes que ir! ¡Retiro todo lo dicho! ¡Lo siento!

-Ya es muy tarde, Malfoy – dijo Ron, intentando caminar hacia la puerta.

Draco saltó frente a él - ¡Por favor! ¡Haré lo que quieras! ¡Seré amable contigo por el resto de mi maldita vida, si es necesario! Solo, ¡ven!

-¡El que no la haya superado no significa que siga enamorado de ella, Malfoy! – dijo Ron, queriendo aclararse – ¡Pero no puedo verla arruinar su vida al casarse contigo! ¡Vas a hacer que la asesinen!

Draco abrió la boca por la sorpresa. Miró acusadoramente a Harry - ¿Le contaste?

-Yo… tenía que hacerlo – se defendió – El Ministro quería que todos los Aurores sepan de la profecía. Para que todos estuviéramos preparados en caso de que algo sucediera.

-¿El maldito Ministro lo sabe?

-¡Claro que sí! ¿No estábamos en el Ministerio cuando agarraste la esfera?

Draco en realidad no había pensado en eso, pero Harry estaba en lo cierto. y si Ron lo sabía, no cabía duda en la mente de Draco de que los otros Weasley también lo sabían. Y él se había encargado de contárselo a todos en Thinx. Y Goyle… bueno, su suegro era el que había comenzado a esparcir la noticia en la elite de los sangrepura. Indudablemente lo sabía, también. Lo que significaba que, dentro de las poquísimas personas del mundo mágico que seguían sin saber de la profecía, estaba Hermione, quien era una de los sujetos en cuestión. Cuando se enterara de ella, definitivamente lo mataría.

-Si Hermione muere por tu culpa, no dudaré en matarte yo mismo – dijo Ron, con las fosas de la nariz dilatadas mientras miraba a Draco con una de las miradas más frías que el rubio recibió en su vida.

-Hermione no va a morir, pero si lo hace, si tendrás que asesinarme. Preferiría morir antes de vivir sin ella.

-Díselo – exigió Ron, manteniendo sus ojos fijos en Draco – Antes de la boda. Que tenga la posibilidad de elegir si vales la pena el riesgo o no. De otro modo, será como que la engañaste.

Draco suspiró – Si se lo digo, ¿vendrás a la boda?

Los ojos de Ron cayeron al suelo – No. No puedo apoyar esto.

-¿No puedes apoyar a tu mejor amiga?

-No cuando está cometiendo un error tan colosal.

Y con esa frase terminante, Ron dejó el pub. Draco se mantuvo allí, inmóvil, borracho e inseguro sobre qué hacer ahora. Hermione iba a enfadarse tanto cuando se enterara de lo que acababa de hacer. Jamás se había sentido tan avergonzado en su vida.

-¿Estás bien, colega? – preguntó Phillip, quien de repente estaba junto a él.

-Bien – dijo Draco, regresando a su asiento.

Nadie dijo nada mientras Draco se bebía solo y en silencio una botella entera. Justo antes de que el pub cerrara, la camarera se acercó para darles la cuenta. Mientras los otros se encargaban de pagar, ella se acercó a Draco y le susurró al oído – Salgo en diez minutos, por si quieres encontrarme…

-¡¿QUÉ MIERDA ESTÁ MAL CONTIGO?! - le gritó con todas sus fuerzas mientras la miraba - ¡Voy a casarme en una puta semana! ¡No voy a follar contigo! ¿Por qué nadie en este mundo me cree que la amo?

-Lo-Lo siento… - se apresuró a contestar la camarera antes de alejarse.

-Yo te creo – dijo Seth, en un patético intento de aligerar el ambiente.

-¡Tú-no-cuentas! – dijo Draco, levantándose y encaminándose hacia la chimenea en el centro del salón. Tomó un puñado de polvos flú, los arrojó y dijo – Mansión Labelle.

-Oh, mierda – escuchó decir a Phillip antes de ser absorbido por el fuego, solo para reaparecer al instante en un sitio muy querido por él.

La casa estaba completamente a oscuras, y Draco estaba bastante borracho, por lo que utilizó la pared para guiarse. Eventualmente encontró el camino hacia la única habitación en el primer piso, la misma en la que él y Hermione habían dormido la primera noche que se acostaron juntos. Sabía que allí es donde estaría ella. Con suerte, sola.

Draco abrió la puerta y se alegró al vislumbrar la silueta de solo una persona en la cama. Se tambaleó hacia allí y prácticamente se dejó caer en la cama antes de girar y arrojar un brazo a su alrededor. El cuerpo de ella se estremeció.

-¿Draco? – preguntó con voz adormilada.

-Seh – respondió él.

-¿Qué haces aquí? – bostezó ella - ¿Todo está bien?

-No – dijo él, con las lágrimas cayéndole de los ojos y sobre el cabello de ella – Hice algo terrible.

Hermione volteó hasta enfrentarlo - ¿A qué te refieres? – preguntó, claramente imaginando lo peor.

Draco casi rió sin dejar de llorar – No eso. Ya te lo dije. Tú… y todas las demás.

-¿Entonces qué hiciste?

Draco suspiró – Te mentí. Y no puedo permitir que te cases conmigo sin que sepas la verdad primero. No quiero que creas por siempre que te engañé, porque esa no fue mi intención.

-Draco, ¿qué es? – preguntó ella, con la voz cada vez más ansiosa – Sabes que puedes contarme lo que sea.

Draco asintió. Y lo hizo. Le contó todo. Sobre la profecía y cómo se enteró de ella en el Baile del Ministerio. Como convenció a su mejor amigo para guardar el secreto. Como su madre y el resto de los sangrepura se habían enterado de eso. Y, lo peor de todo, como había sido capaz de mirarla a los ojos y mentirle.

-Lo siento, Hermione. Lo siento tanto – lloró – Es solo que no quería que las cosas cambiaran. Te amo más que a nada, y no quería perderte.

Hermione suspiró antes de estirarse y secarle los ojos – Bueno, estoy extremadamente enojada por el hecho de que me mentiste. Pero esto no cambia nada.

-¿De verdad? – preguntó Draco, con los ojos llenos de esperanza.

-¡Por supuesto que no! Si una guerra es lo que quieren esos sangrepura tradicionalistas, ¿quién mejor que nosotros para dársela? Siempre supe que tú y yo crearíamos algo poderoso juntos. Ahora es nuestra oportunidad para probarlo con ese… poder o lo que sea.

Draco sonrió – Te amo, Hermione.

-¡Y yo te amo a ti, mentiroso! – dijo ella, dándole un beso – Nunca más, ¿me oíste?

-Absolutamente – rió él – La comadreja estaba en lo cierto. No te merezco.

-Demonios que no… espera… ¿Ron dijo eso? ¿Cuándo?

-Hace un rato – dijo Draco, apretándola más cerca suyo – Esa es la otra cosa mala que hice – la miró directo a sus hermosos ojos y suspiró – No va a venir a la boda, Hermione. Estaba borracho y dije algunas cosas realmente estúpidas e hirientes. Traté de retractarme pero fue demasiado tarde. Lo siento.

-Es-está bien – dijo Hermione, poco convencida – Ron y yo seguimos teniendo asuntos sin resolver. No es tu culpa.

-Pero sí lo es. Iba a ir hasta que lo provoqué.

Hermione estaba esforzándose por no llorar. Aunque no derramó lágrimas, sus ojos se humedecieron. Draco presionó su frente contra la de ella y posó el pulgar bajo su ojo izquierdo, para atrapar cualquier lágrima antes de que cayera.

-Lo siento. Por favor, no me odies.

-Yo… jamás podría hacerlo – fue todo lo que consiguió decir.

Hermione envolvió sus brazos alrededor de Draco y lo mantuvo cerca suyo. Ambos se durmieron en los brazos del otro, abrazando el único consuelo que tenían después de las que fueron, indudablemente, las peores fiestas de despedida de soltero y soltera en la historia.

(1) Por si no queda claro, el "día-T" hace referencia al día del "tiempo" que Hermione le pidió a Ron.


N/T: maaaal, lo sé, pasaron años desde la última actualizacion, pero bueno, piensen que hay fics que actualizaron por última vez en el 2009, y yo por lo menos me tardé 8 días.. not so bad :( Comentando un poquito la historia: segunda parte de las despedidas de soltero, y aunque comenzaron con un toque de humor, rápidamente pasamos al drama.. obviamente ;) me dio un toque de pena Draco aqui, nadie creyendole que realmente está dispuesto al compromiso de por vida, pero tendrá tiempo para probarse a sí mismo. Ron, por el contrario... bueno, solo digo que si yo fuera Astoria, ya tendría la patada en el trasero bien puesta. Eso no más. PIP Y SAP ESPERAN UN BEBÉ! afnekñgjneñjvnbm *baila feliz por la habitacion*

Quiero aprovechar para agradecer los rr que no dejan de llegar a la historia. Increíble el apoyo que recibo día a día, y me alegra muchisimo saber que disfrutan tanto de la historia. Gracias, de verdad!

Tantas cosas pasaron en esta semana.. por donde empezar? rendí, aprobé todo hasta el momento pero hay una materia que me fue mal, y voy a tener que recursar el año que viene. No se dan una idea de la increíble decepcion que significa eso para mí, que siempre llevé mi carrera al día, pero bueno, más no pude hacer. En fin, la vida sigue, y este 17 tengo el último final del año (GRACIAS A DIOS) y me tomo dos semanas de descanso. No se preocupen, en esas semanas SI voy a actualizar, y voy a intentar subir un capi cada dos o tres días :)

Qué mas... SALIO EL NUEVO CD DE MCBUSTEd! YESSSS! para quienes no lo sben, McBusted es un mix entre mi banda preferida, McFly, y Busted, una banda que se separó allá por el 2003/04, pero cuyos integrantes son intimisimos amigos de los chicos de McFly. Durante la primera parte de este año salieron de gira por todo Reino Unido y les fue barbaro juntos, así que van a seguir un tiempo más como este supergrupo, por lo menos hasta el proximo tour el año que viene. No tiene fecha de caducidad, pero no es para siempre. El nuevo CD está UNA BOMBA!

Hoy es 8 de Diciembre. Para los católicos como yo, es una fecha muy especial. Armamos el Pesebre y arbolito y mi casa ya se viste con temática Navideña. LA MEJOR ÉPOCA DEL AÑO! Si, soy loca fanática amante de la Navidad, así que desde ya la estoy disfrutando :)

Fui a ver Sinsajo, la parte 3 de los Juegos del Hambre y OMFG es la mejor de las tres! Definitivamente se esforzaron en mantenerse fieles al libro (dentro de lo posible, osea, es una película. Jamás será igual al libro) pero estoy muy muy muy conforme. Sí, también soy del fandom de los Hunger Games. Aguante Peeta.

Hace unos días me leí una traducción de Moon Dahee (creo que así era el nombre), la misma traductora que recomendé la otra vez con El Brazalete. En este caso hablo de Los Herederos de los Fundadores, y es una historia MUY muy buena, también Dramione. Les recomiendo leerla si tienen tiempo, y lo mejor? Al principio de cada capítulo hay un pequeño verso de una canción, y en un capítulo aparece "The Heart Never Lies" de McFly.. seh, me zarpo de densa, pero bueeeeeh.

que más, que más, que más... AH SÍ! Actualizó Historia de un Asesino? doble OMFG ! Acabo de ver la alerta entre mis mails, así que apenas termine esto, corro a leer.

Me di cuenta de que extiendo demasiado las notas de traductor. Eso de hablar mucho es de familia, perdón. Como saben, no digo nada esencial en ellas, así que si para la próxima prefieres pasar de ellas, adelante, colega!

Ya estoy hablando muchas tonteras.. en fin, Recomendacion musical de hoy: Sensitive Guy - McBusted. JA! como se van a reir con ese tema.

Nos leemos pronto, con suerte!

Gracias por el apoyo incondicional!

Pekis :)