Fighting for the Malfoys
-Luchando por los Malfoys-
Capítulo 12 – La Boda
Finalmente llegó. El día de la boda de Hermione y Draco. Y Hermione no podía estar más nerviosa. Había pasado la noche en casa de Harry y Ginny, dado que la novia y el novio no debían verse hasta que estuviera caminando hacia el altar. Draco se había mostrado muy en desacuerdo con esta costumbre Muggle, pero ella ya estaba demasiado nerviosa así que prefirió contenerse antes de pelear.
-Levántate y brilla, hermosa novia – dijo Ginny, trepándose a la cama del cuarto de invitados y recostándose junto a ella - ¿Estás lista para convertirte en la Sra. Malfoy? Merlín, esa es una frase que jamás pensé que iba a decir.
Ambas rieron.
-Estoy más lista que nunca.
-Sophie acaba de llamar. Ahora va en camino a recoger a tus padres. Se encontrarán con nosotros en la biblioteca en una hora – dijo Ginny, toqueteando el celular Muggle que los empleados de Thinx le habían entregado el día anterior. Todos los que formaban parte del comité de la boda tenían uno, por las dudas.
-Oh, Merlín, realmente va a suceder – dijo Hermione, sonriendo ampliamente – No estuve así de nerviosa desde que rendí mis EXTASIS. Tengo el estómago hecho un nudo.
-Solo tú podrías comparar el día de tu boda con un maldito examen del colegio – dijo Ginny rodando los ojos.
Alguien llamó a la puerta. Ambas levantaron la mirada para encontrarse a Harry parado en la puerta – Kreacher acaba de venir y me dijo que debo ir con Malfoy y los otros padrinos. Eso significa que no las veré hasta…
-¡La hora del show! – terminó Ginny, frotándose las manos.
Harry sonrió – Correcto. Bueno, supongo que ya me voy – guiñó un ojo y salió de la habitación.
-¡Oh, rayos! – dijo Hermione, apenas se fue – Ginny, ve a buscarlo, ¿quieres? Acabo de darme cuenta de que podría mandar con él mi regalo de bodas para Draco.
- Yo me encargo! – dijo ella, saltando de la cama y apresurándose hacia el pasillo.
Hermione buscó en su equipaje hasta que encontró el regalo cuidadosamente envuelto, y le añadió la nota que había escrito para él. Salió de la habitación para buscar a Harry y Ginny, pero se detuvo cuando los escuchó susurrando.
-¿Pudiste hablar con Ron? – preguntó Ginny.
-No – respondió Harry – Nadie ha sabido de él en toda la semana. Me ha evitado en el Ministerio, lo que es malditamente difícil cuando trabajas en la misma jodida oficina.
-Juro que si no aparece hoy, jamás se lo perdonaré. Puede que Draco haya estado un poco fuera de lugar en la despedida de soltero, ¡pero esa no es excusa! – susurró ácidamente.
-No tienes que intentar convencerme, Ginny. Estoy de acuerdo contigo.
-Y todo este asunto con Astoria. Ella está enamorada hasta el cuello del idiota, y él va a arruinarlo por completo solo porque no puede superar el pasado. Que estúpido.
-Vamos, Ginny, dale un respiro. Es Malfoy. Si tú me hubieses pedido un tiempo cuando te propuse matrimonio, y luego te hubieses enamorado de Malfoy, yo también estaría bastante enfadado.
-No es excusa – repitió ella, severamente.
Hermione tomó una profunda respiración y entró a la sala con una falsa sonrisa en el rostro – Gracias por esperar, Harry – dijo, pasándole el regalo – Él me dijo que no me daría el mío hasta después de la boda, pero tiene que abrir el suyo antes.
-Yo me encargo – dijo Harry, sosteniéndolo con cuidado - ¿Quieres que lo abra en algún momento en particular?
-Apenas llegues sería ideal – dijo ella, claramente pasando por alto la burla de la necesidad de tener el control en toda situación - ¡Primero la nota!
Harry rió y dijo – Sí, señora – antes de caminar hacia la chimenea y viajar por polvos flú hacia el apartamento de Draco y Hermione.
Tan pronto como se marchó, Ginny bailoteó hacia Hermione y le tomó las manos – Muy bien, novia, ¡juntemos todas tus cosas y vámonos hacia la biblioteca! Wow, realmente hoy estoy diciendo muchas cosas que jamás imaginé que iban a salir de mi boca.
Hermione rió antes de caminar tomada del brazo con su amiga hacia el dormitorio de invitados, donde la esperaba su atuendo para la boda.
XXX
Harry fue el último de los padrinos en llegar. Draco estaba recostado cuan largo era sobre el suelo, viéndose un tanto nervioso mientras Phillip, Seth y Goyle compartían una botella de whiskey de fuego, sentados de piernas cruzadas junto a él. Todo el apartamento estaba vacío, excepto por ellos… y el alcohol.
-Uh, Malfoy… ¿Robaron el apartamento? – preguntó Harry, viendo alrededor del espacio vacío.
-No. Regalo de bodas. – dijo él – Ya verás.
-Hablando de regalos de boda.
Harry caminó hasta quedar frente a Draco, y sostuvo hacia él el regalo que Hermione le había dado. Draco se sentó y lo tomó - ¿No te dio un horario específico para que lo abriera?
-Dijo que apenas lo tengas sería lo ideal – sonrió él - ¡La nota primero!
-Estás citándola, estoy seguro – rió Draco mientras desenrollaba la nota.
Queridísimo Draco,
¿Puedes creer que el día finalmente llegó? Si alguien me hubiera dicho un año atrás que tú y yo nos casaríamos, estoy segura de que le habría sugerido una visita en el piso de Hechizos Mal Conjurados de San Mungo. Aun así, aquí estamos, y yo no podría estar más emocionada por convertirme en la Señora de Draco Malfoy.
En solo un corto año pasamos muchas cosas juntos. Sé que siempre puedo contar contigo, sin importar el difícil obstáculo que la vida nos ponga por delante, ya sea para capturar una fibra de corazón de dragón, o convertirnos en marido y mujer. Me has probado que vales la pena, y me sentiré honrada por tener el lujo de llamarte Mi Esposo cuando este día finalice. Te amo más de lo que las palabras pueden describir, y no puedo esperar para dar este siguiente paso junto a ti.
Espero que disfrutes tu regalo. Siempre te sentiste tan orgulloso del apellido Malfoy, pero esperaba que hoy pudieras cargar un pedacito del apellido Granger contigo también. Mi padre encontró estos en el ático. Pertenecían a mi abuelo, quien estoy seguro que te habría adorado. Créeme cuando te digo que no estaba, ni de cerca, tan loco como mi abuela.
De cualquier modo, te amo y ¡no puedo esperar a verte en unas pocas horas! Seré la chica que intentará no tropezar hacia el altar con el largo y blanco vestido.
Te amo, por siempre y para siempre,
Besos y Abrazos,
Hermione.
Draco rió para sí mismo mientras leía y releía la nota. Cuando levantó la mirada, todos sus padrinos lo miraban y sonreían - ¿Qué jodida mierda están mirando?
-Un hombre enamorado – canturreó Seth.
Draco rodó sus ojos antes de doblar cuidadosamente la nota y colocarla en su bolsillo. Tomó el regalo, que había dejado en su regazo, y lo desenvolvió lentamente, hasta quedar cara a cara con un pequeño alhajero. Cuando lo abrió, la miró con curiosidad.
-¿Qué es? – preguntó Phillip, inclinándose hacia delante, tratando de echar un vistazo. Los otros lo imitaron.
-Un pequeño pedacito de los Granger – respondió él – Potter, tú fuiste criado por muggles. ¿Qué son estos? – preguntó, sosteniendo en alto la caja.
Harry sonrió cuando vio dos pequeñas protuberancias de oro con la letra "G" talladas en ellas – Son gemelos. Los hombres muggles los utilizan en los puños de las mangas de camisas o sacos.
-Oh – dijo Draco, sonriendo mientras tomaba uno de la caja y lo inspeccionaba minuciosamente – Bueno, es una suerte que vaya a usar un traje Muggle, entonces. De alguna forma imagino que no habrían quedado bien en una túnica de gala.
¡Pop!
Todos voltearon el rostro para encontrar a Kreacher parado junto a la puerta – Los pichones están en el nido.
Draco ladeó la cabeza y miró con curiosidad al elfo - ¿Ah?
-Creo que está diciendo que las chicas ya están en la biblioteca, en donde se cambiarán – dijo Phillip – eso significa que podemos ir ahora, sin tener que preocuparnos de cruzarnos con Hermione.
-Ella es la supersticiosa. No yo.
-Como tú digas, pero sabes muy bien que no dudará en matarte si la ves antes de tiempo.
Draco frunció el ceño – Pero quiero follarla ahora – sonrió él.
-Bueno, que mal – rió Phillip – Una de las primeras reglas del matrimonio que necesitarás recordar por siempre es que, lo que sea que ella quiera, lo conseguirá. Y este es su día.
-Perdón, creía que era nuestro día.
-Un error muy común – sonrió Phillip – Todo lo que debes hacer es aparecer.
Los magos se levantaron y caminaron hacia la chimenea. Habían colocado varios hechizos alrededor de la Biblioteca Quartz para que solo aquellos magos y brujas cuyos nombres estaban en una lista especial pudieran entrar. Según Kreacher, varios reporteros ya habían intentado ingresar y permanecerían flotando en algún tipo de limbo hasta que la boda y la fiesta terminaran.
Solo le habían dado permiso a un reportero para que cubriera los artículos tanto del Diario El Profeta como de la Revista Corazón de Bruja, por pedido de Kingsley. Pensó que sería bueno que el mundo mágico leyera sobre la unión entre el Príncipe Sangrepura y la Descarada Hija de Muggles. Hermione casi le lanza un maleficio cuando utilizó ese apodo en ella, aunque era obvio que el Ministro solo estaba bromeando. Tuvo suerte de que ella recordara que él era una figura de autoridad antes de sacar la varita. Después de eso, Kingsley había accedido a que le cambiaran el nombre a La Doncella Hija de Muggles. También había odiado ese apodo, dado que no era nada parecido a una doncella, pero era mucho mejor que "descarada".
Kreacher los guió por la biblioteca donde cientos de magos y brujas ya estaban preparando el salón. Fueron hacia la parte trasera, donde varios de los estudios privados habían sido transformados en cuartos de vestuario para los integrantes del comité de bodas, con los hombres en el ala este, y las mujeres en el ala oeste.
Draco se detuvo y miró largamente hacia el salón donde sabía que estaba Hermione. la puerta estaba levemente abierta. Sonrió y exclamó – ¡Te amo, Hermione Granger! – haciendo que todos sus padrinos rieran como colegialas.
-Vamos, Casanova – dijo Phillip, colocando una mano en el hombro de Draco y guiándolo hacia el este – La verás muy pronto. Y luego podrás llamarla Hermione Malfoy.
-Eso será encantador – dijo Draco, dejando que su enorme amigo lo arrastrara en la dirección opuesta a la chica que amaba. Si solo el "muy pronto" pudiera llegar más rápido.
XXX
Hermione se sonrojó mientras todas sus damas de honor la miraban sonrientes.
-Cggeo que Dggaco ya llegó – rió Sophie mientras jugaba con el cabello de la novia, intentado conseguir el estilo perfecto.
-Bueno, ciertamente sabe como hacer una entrada – dijo Ginny, echando un vistazo por la puerta y mirando hacia el pasillo – Y… listo, ya se fueron – Se quedó allí un ratito más – Sabes, quizás solo digo esto porque soy bastante parcial, pero esos sí que son unos traseros jodidamente buenos. El comité de bodas. Más. Sexy. Del. Mundo.
Astoria se levantó desde donde estaba sentada en el suelo junto a los pies de Hermione y se unió a Ginny – Oh, sí. El trasero de Draco se ve bastante bien, Hermione. Asegúrate de darle un mordisco de parte nuestra esta noche.
-¡Chicas! – exclamó Hermione, quitándose un zapato y arrojándoselos. Ellas rieron antes de regresar a sus lugares y cerrar la puerta.
Ginny y Astoria habían pasado mucho tiempo juntas la última semana y se habían vuelto muy unidas, principalmente porque Astoria estaba quedándose con Caroline y buscaba constantemente un escape para las peleas de nunca acabar entre ella y su novio. En este momento estaban peleados, por lo que Astoria tenía permiso para quedarse allí. Pero eso no era un impedimento cuando él iba a la noche y buscaba una pelea por un motivo u otro, normalmente a partir de algo insignificante.
La puerta volvió a abrirse y la cabeza de la madre de Hermione apareció - ¿Todas están decentes? – preguntó. Ellas asintieron. Abrió la puerta del todo y entró junto a su esposo y Atticus Quartz por detrás – El Sr. Quartz acaba de darnos un exquisito tour por la biblioteca.
-Sí, debo felicitar a Draco por encontrar el lugar más perfecto para la boda de nuestra pequeñita Hermimi – sonrió Wesley.
Hermione gimió – Papá, por favor no me llames así. Ya no soy una niñita.
-Sigues siendo mi pequeñita – dijo él, rompiendo en llanto.
-Lo siento, querida – le dijo Emily a su hija mientras caminaba para consolar a su esposo – Ha estado así toda la semana.
-Lo siento – sollozó él - ¡Es que no puedo creer que mi bebé está por casarse!
-¡Miren a quién acabo de encontrar!
Todos voltearon para ver a Regina entrar en la habitación, arrastrando a Narcissa por el brazo.
-Abuelita Granger, no sabía que vendrías hoy – dijo Ginny con una enorme sonrisa en el rostro.
Regina soltó a Narcissa y corrió a abrazar a la pelirroja – Oh, ¡es mi payaso preferido! ¿Cómo estás, Gwenny?
-Ginny.
-Oh, como sea. Mi nieta no quería que yo venga, ni siquiera enganchada, pero el hippie albino me dejó entrar.
-¿El hippie albino? – preguntó Ginny.
-Ese sería mi esposo – dijo Narcissa, enderezando su vestido.
Era cierto. Lucius había acudido a Kingsley poco después de conocer a los Granger y le explicó la situación. Hermione solo tenía una pequeña cantidad de familiares, y sería una pena que no todos pudieran asistir. Dado que Regina ya estaba un poco loca y era conocida por inventar historias sin sentido, el Ministro había accedido. Por supuesto, si ella, por alguna razón, decidía mostrarse más lúcida que nunca ese día y se daba cuenta que lo que estaba presenciando, tendrían que colocarle un hechizo desmemorizador. Hermione todavía trataba de decidir si la presencia de su abuela era una bendición o una maldición.
Narcissa levantó la mirada de su vestido y encontró los ojos de Atticus Quartz. Ambos palidecieron notablemente – Hola, Atticus. No sabía que estarías por aquí.
-Esta es mi biblioteca. Pensé que sería apropiado estar aquí para asegurarme de que todo saliera perfecto.
-Oh, ¿ustedes se conocen? – preguntó Emily, obviamente sin notar la tensión.
-Sí, íbamos al mismo curso en el colegio – dijo Narcissa, indiferente.
-Y estábamos juntos en el club de Herbología – añadió Atticus.
Poco después de que Lucius atacara a Hermione el verano pasado, Hermione escuchó a Narcissa contarle una historia a Draco para intentar convencerlo de dejarla. Era sobre su primer novio, un hijo de muggles llamado Ethan, quien inició un club de Herbología. Ella se había unido para estar más cerca de él. Tan pronto como su padre se enteró de esa relación, Ethan desapareció. Juzgando por las miradas en sus rostros ahora, Hermione podía apostar una buena suma de dinero a que Atticus era amigo de Ethan.
-Bueno, supongo que debo dejar de invadir el tiempo de las chicas… es decir, mujeres y dejarlas solas para terminar de arreglarse – dijo Wesley con un guiño – Lucius va a mostrarme un balcón desde donde podremos observar a la gente, pero ellos no podrán vernos a nosotros. ¿Quién se habría imaginado que mi hija es toda una celebridad?
Hermione se mordió la lengua y sonrió. Solo esperaba que esa multitud tuviera más gente que los apoyara en lugar de juzgarlos.
Wesley dejó el salón y Atticus lo siguió poco después, diciendo que quería comprobar el progreso del salón. Narcissa intentó salir también, pero Regina se abalanzó sobre ella - ¿Dónde demonios está la bebida? – preguntó la anciana.
-¡Justo aquí! – dijo Caroline, entrando a la habitación y moviendo una botella, claramente un tanto ya ebria.
Hermione se removió nerviosa. Sophie – quien seguía peinándole el cabello – posó una mano confortante sobre su hombro, se inclinó hacia abajo y le susurró – Ggelájate, Heggmione. Todo va a saligg peggfecto.
Hermione dejó salir un profundo suspiro y asintió. Solo esperaba que ella estuviera en lo cierto.
XXX
Draco se miró en el espejo y se aseguró de que cada hebra de cabello estuviera perfectamente en su lugar mientras sus padrinos lo miraban – Nunca antes te vi tan nervioso, colega – dijo Phillip con una enorme sonrisa en el rostro.
-Seh, bueno, si mal no recuerdo, tú también eras un desastre antes de tu boda.
-¡Demonios que sí! Estaba por casarme con la mujer más hermosa del mundo. Todavía sigo esperando el día en el que Sophie se dé cuenta de que es demasiado buena para mí.
-Nunca sucederá – dijo Seth, tomando un sorbo del whiskey de fuego que tenía en la mano – Para ella no hay nadie como su Phillip – se burló – Tuviste suerte con esa – y de repente, Seth se detuvo en medio de un sorbo y miró a su alrededor - ¡Maldita sea, Merlín! ¡Acabo de darme cuenta de que soy el único soltero en esta jodida habitación! ¿Cuándo el mundo entero comenzó a ponerse en pareja?
-Como diez años atrás – dijo Draco.
Llamaron a la puerta. Harry se levantó de la silla en donde estaba sentado y fue a contestar – Oh, ¡hola! – dijo alegremente antes de salir al pasillo y cerrar la puerta tras él. Regresó un minuto después y caminó hacia Draco – Tengo un pequeño favor que pedirte.
-Dime, Potter – dijo Draco, apático.
-Tu tía Andrómeda está afuera con su nieto, Teddy – Draco dejó de acomodar su cabello y se congeló – Victoire acaba de ir con su madre a alistarse con las chicas, y ahora él quiere estar con los chicos. Ya sabes, por ser el niño de los anillos y eso.
Draco parpadeó – Jamás conocí a mi tía – dijo él, mirando con nerviosismo la puerta.
-Lo sé. Pero sabías que venía. No hay mejor momento que el presente.
-Supongo que tienes razón – Draco no podía alejar los ojos de la maldita puerta – Ve y déjalos entrar. Teddy puede pasar el rato con los chicos… es decir, hombres – los otros aplaudieron ante eso.
Harry sonrió – Gracias, Malfoy – caminó hacia la puerta y la abrió – Pasen.
Un pequeño niño con cabello castaño entró primero, seguido por una mujer algo mayor que se veía muy parecida a la tía de Draco, Bellatrix. Llevaba un pequeño bolso con ropa – Muchísimas gracias por hacer esto, Harry. Teddy se molestó demasiado cuando le dijimos que tendría que arreglarse con las chicas.
El pequeño miró a Draco, quien intentó sonreírle. Su cabello inmediatamente se volvió de un rubio platinado.
-Bueno, quién lo diría – dijo Andrómeda, frotando cariñosamente la cabecita de Teddy mientras miraba a Draco – ¿no es todo un adulador? Debes de gustarle.
Draco la miró boquiabierto por un momento, antes de reunir el coraje para sonreír – Bueno, me siento honrado – caminó hacia Teddy, se arrodilló y le tendió la mano al pequeño – Es un placer conocerte, Teddy. Muchas gracias por aceptar ser el niño de los anillos hoy. Es un trabajo difícil. ¿Estás seguro de que podrás con ello?
-¡Sí! Mi awela acaba de llevarme junto a Vicky para pwacticar – dijo él, estrechando la mano de Draco con entusiasmo.
-Sabes, Vicky es muy pequeña. Espero que hoy la ayudes en todo. ¿Puedes hacer eso por mí?
-¡Clawo que sí!
-¿Tu abuela te contó que tú y yo somos primos?
-¡Ajá! – dijo él, sonriendo - ¡Primos segundos!
-Eso es algo muy complejo para un niño de cuatro años – rió Draco. Levantó la mirada para encontrar a su tía sonriéndole.
-Sí, Teddy es muy adelantado para su edad. Puedo ver que está en buenas manos – dijo Andrómeda, pasándole el bolso con ropa a Harry – Los veré después.
Salió de la habitación. Draco se levantó y la siguió – Espera – la llamó antes de que ella desapareciera por el pasillo. Ella volteó y se sorprendió al encontrarlo allí – siento que debemos presentarnos apropiadamente – dijo él cuando la alcanzó, tendiéndole la mano – Draco Malfoy.
Ella la tomó y sonrió – Obviamente, ya lo sabía. Andrómeda Tonks, antes Black.
Draco le devolvió la sonrisa – Y, obviamente, ya sabía eso también. Muchas gracias por venir hoy. Realmente significa mucho para Hermione.
-Es una niña muy dulce. No voy a castigarla por escoger voluntariamente a mi hermana como suegra. Definitivamente yo no la habría escogido – sonrió ella – Realmente debe amarte.
-Me gusta pensar que es así – dijo él – Lamento no haber tenido la oportunidad de conocerte hasta ahora.
-No pasa nada. Entiendo que el mundo todavía está acostumbrándose a los cambios. Tú y Hermione están, por supuesto, invitados a venir a casa cuando deseen. Quizás algún día tu madre también se anima a acompañarlos.
-Sí… quizás – dijo Draco, poco convencido – Bueno, supongo que debo regresar.
-Sí, deberías. Solo queda una hora antes de que comience el show.
Draco asintió con nerviosismo antes de girar en redondo y encaminarse de regreso hacia el cuarto de vestuario. Cuando llegó allí, Harry lo estaba esperando en la puerta - ¿Cómo salió todo? – preguntó.
-No fue tan terrible – dijo Draco, encaminándose hacia el alcohol.
Teddy lo miró curiosamente mientras él se servía su bebida - ¿Puedo tomar eso también? – preguntó el niño.
Draco movió su varita hacia la bebida y la transfiguró en jugo de calabaza antes de pasársela a Teddy. Luego se sirvió a sí mismo la verdadera bebida – Salud, colega – dijo, chocando su copa con la del niño.
-¡Salud! – rió Teddy y miró de cerca como Draco tomaba un sorbo de su bebida, asegurándose de imitar cada uno de sus movimientos.
XXX
Draco, sus padrinos de boda y el niño de los anillos estuvieron listos mucho antes de lo necesario. Permanecieron sentados alrededor de la habitación, hablando sobre cosas sin importancia, dado que la conversación ahora debía permanecer en términos aptos para todo público. Teddy se había puesto cómodo en la rodilla de Draco. Claramente se convirtió en el fan número uno del mago, y pidió que le peinaran el cabello de igual forma.
En cierto punto, Teddy decidió que Draco necesitaba sonreír un poco más, por lo que comenzó a hacerle cosquillas. Draco le devolvió las cosquillas al instante, y eventualmente terminó por levantarse y comenzar a hacer girar al niño alrededor, hasta hacerlo chillar de dicha.
Llamaron a la puerta y los otros, demasiado ensimismados ante la visión de Draco Malfoy divirtiéndose con un niño, gritaron un "adelante" a quien sea que fuera, en lugar de levantarse y abrir la puerta. Ésta se abrió y todos giraron para encontrarse a Ron entrando a la habitación.
- Carajo – dijo Draco, deteniéndose a mitad de un giro.
-¡El lenguaje! – exclamó Teddy, apuntándolo con un dedo.
-Lo siento – dijo él, bajando al niño sobre el sillón - ¿Qué haces aquí, Comadreja?
Ron permaneció en silencio mientras observaba todos los rostros enfadados. Incluso Harry se veía molesto con él – Parece que nadie quitó mi nombre de la lista – dijo finalmente después de un largo rato - ¿Podría hablar contigo? – Estaba mirando a Draco – A solas.
Los otros miraron a Draco, quien asintió y les indicó que salieran. Todos se levantaron y salieron del cuarto; todos excepto Harry le fruncieron el ceño a Ron al pasar junto a él. Ninguno más que Teddy, quien obviamente había entendido la tensión del ambiente.
Una vez que estuvieron solos, Draco siguió mirando fijamente a Ron, quien estaba esforzándose al máximo en no devolverle la mirada – Bueno, ¿vas a hablar? – preguntó después de un largo momento de silencio.
-Sé que el momento es el más inoportuno, pero yo solo… necesito que entiendas algo – suspiró – Hermione y yo… fuimos amigos durante mucho tiempo antes de que algo pasara entre nosotros. Fue un proceso lento, pero una vez que estuvimos juntos, estaba casi seguro de que sería para siempre. Jamás pensé lo contrario, hasta que me pidió ese maldito tiempo – hizo una pausa para tomar una profunda respiración – Y luego ella insistió en que solo era eso. Tiempo. Y le creí. Luego esos malditos artículos de Rita Skeeter comenzaron a aparecer, y yo no sabía qué pensar. No fue hasta que los vi juntos en Rumania cuando finalmente me di cuenta de la verdad.
Draco se cruzó de brazos y esperó a que continuara. Se sorprendió al descubrirse realmente intrigado por saber qué pasaba por la mente de Ron.
-Hasta ese día, solo pensé que si los rumores eran ciertos, y realmente estabas con ella, lo harías solo para hacerme enfadar, pero cuando los encontré juntos no me diste la mirada de desagrado que me esperaba. Podía afirmar que en realidad estabas… - Ron pasó saliva - …preocupado. Por ella. Por cómo se podría sentir.
-Y luego me hiciste vomitar babosas. Sí, lo recuerdo.
-Fue infantil. Lo admito. Pero no tienes idea de cómo se sintió ver a la chica con la que creí que iba a casarme, besuqueándose con el idiota que odié toda mi vida. Y luego enterarme que todo era cierto. Eso fue lo que verdaderamente me dolió.
-Seh, comprendo eso – dijo Draco, intentando sonar seguro de sí mismo incluso aunque no se sintiera así – pero pensé que habías dicho que al final, la ruptura fue en buenos términos. Si eso es cierto, ¿por qué no lo superaste todavía?
-No es tan simple – dijo Ron, finalmente levantando la mirada para encontrar los ojos grises de Draco – Es solo que… tú y Hermione… ustedes están tan… desagradablemente enamorados.
Draco sonrió.
-Es como si lo mío con ella jamás hubiese ocurrido. Lo admito, cometí errores, ¿pero realmente fui un novio tan horrible?
-¿Cómo demonios podría saber eso?
-Bueno, debes saber algo. Eres tú el que afirmó que creía que la tenía asegurada.
Draco rió. Por alguna razón, encontraba enorme dicha en saber que lograba calar tan hondo bajo la piel de Ron – Probablemente exageré eso más de lo que fue en realidad. Ella mencionó algo una vez, que tú nunca le dijiste que se veía hermosa, pero solo lo dijo después que le pregunté.
-Oh – dijo Ron, bajando la mirada, visiblemente decepcionado.
Draco miró lo patético que se veía y suspiró. Realmente odiaba ser un buen tipo, pero sabía que debía hacerlo. Por Hermione – Para que lo sepas, si fuiste importante.
-¿Lo fui? - preguntó Ron, viéndose esperanzado.
-Claro que sí. ¿Por qué demonios te crees que te odio tanto?
-Bueno, realmente no recuerdo ni un momento en el que te haya caído bien, por lo que es difícil comparar.
-Míralo por donde quieras, pero si no lo notaste, últimamente he pasado una considerable cantidad de tiempo con Potter. Acepté que posiblemente tendré que hacerlo por el resto de mi vida, pero estoy seguro como un demonio que no planeo jugar a los amiguitos contigo.
Ron le dio una media sonrisa – Supongo entonces que esa promesa de mostrarte amable conmigo "por el resto de tu puta vida" ¿ya no sigue en pie?
-Seh, estaba muy borracho cuando dije eso, así que tendrás que disculparme por hacer una promesa vacía – guiñó Draco.
La media sonrisa de Ron creció levemente - ¿Te importaría si voy a hablar con ella? Solo necesito arreglar un par de cosas. Antes de que pueda… ya sabes… seguir adelante.
Draco pensó en ello. Sabía que permitir que la chica con la que está a punto de casarse viera a su ex novio era una causa de desastre, pero, por alguna razón, no veía a Ron como una amenaza. Además, la haría feliz tener todo arreglado con él. Y, como dijo Phillip, este era el día de ella.
-Sí, sí, no hay problema – dijo Draco finalmente, moviéndose hacia la puerta – Cuanto más rápido consigas "arreglar" todo esto, más rápido podremos avanzar – colocó su mano en la perilla de la puerta, pero se detuvo antes de abrirla. Volviendo a mirar a Ron, añadió – No voy a dejarte volver con Astoria hasta que estés absolutamente seguro de que la…
-¡Estoy seguro! – dijo Ron rápidamente – Finalmente me enfrenté a mis padres anoche… por el modo en el que la trataron. La amo – dijo él, mirando fijamente a los ojos de Draco.
Draco se mantuvo inmóvil.
Ron sonrió - ¿Estoy lo suficientemente seguro, para ti?
-Supongo que eso basta – respondió él – Hermione primero. Astoria después. No tenemos tiempo suficiente para que puedas arreglar todos tus lios antes de que comience la boda – Draco finalmente abrió la puerta y echó un vistazo al pasillo. Vio a sus padrinos y a Teddy parados cerca del final - ¡Potter! – llamó. Harry volteó y caminó hacia él – Lleva a la Comadreja a ver a Hermione, ¿quieres? Y que sea rápido.
-Tú eres el que manda – dijo Harry.
-Me alegra ver que finalmente estás comprendiendo esa idea – dijo él, sonriendo.
Harry rodó los ojos. Solo habían dado un par de pasos, cuando Draco volvió a llamar – ¡Oh, Comadreja! – Ron volteó para ver la sonrisa de Draco transformarse en una terrible mueca – Si intentas algo ahí dentro, y me refiero a cualquier cosa, no dudaré en asesinarte.
-Comprendido – dijo Ron antes de girarse hacia Harry y seguirlo por el pasillo hacia donde las chicas estaban preparándose.
Las risitas podían escucharse desde el otro lado de la puerta. Llamó. Un segundo después, Ginny respondió. Ella sonrió hasta que notó quién estaba parado detrás de su esposo - ¿Qué demonios estás haciendo aquí?
-Esa parece ser la reacción más común – dijo Ron. Ginny no se veía divertida. Ron tragó – Malfoy… uhh, Draco dijo que podía hablar con Hermione.
-No puedo creerlo. Ni siquiera estamos casados todavía, y ya está determinando con quién tengo permitido hablar – escucharon a Hermione murmurar desde el otro lado – Déjalo entrar, Ginny.
Ginny fulminó con la mirada a su hermano antes de abrir más la puerta. Ron y Harry se encontraron con una habitación llena de mujeres. La madre de Hermione estaba sentada en un sofá, con Narcissa acomodada incómodamente junto a ella, en un intento de evitar a la abuela de Hermione. Fleur estaba en una silla acomodando el cabello de Victoire, con la pequeña sentada en su regazo, levantando la mirada de vez en cuando para mirar con frialdad a su cuñado. La chica, Caroline, estaba sentada en el suelo y evidentemente borracha, mientras bebía de una botella de champaña. Las damas de honor estaban dispersas por todo el salón, cada una con vestidos de distintos tonos dorados, con un lazo verde anticuado atado alrededor de sus cinturas. Luna era la única que se veía contenta por verlo. Astoria se veía especialmente atormentada. Y entonces, justo en el centro del salón, estaba Hermione, ya vestida con su traje de novia. Aún no tenía puesto el velo, pero Sophie estaba parada cerca de ella y lo tenía entre sus manos. Obviamente, estaba a punto de colocárselo.
Hermione intentó sonreír al verlo, pero solo terminó suspirando - ¿Podrían darnos un minuto, por favor? – le pidió a la gente de la habitación.
Todos asintieron y comenzaron a encaminarse hacia la puerta. Ginny, Sophie y Caroline se aseguraron de golpearlo al pasar, pero Astoria procuró no tocarlo en absoluto. Emily fue la única que sonrió y dijo – Qué bueno verte, Ronald.
Una vez que todos se marcharon, Harry cerró la puerta dejando a Ron y Hermione solos en la habitación. Se miraron con incomodidad por un momento antes de que Hermione finalmente se rindiera y arrojara sus brazos alrededor de su cuello – Estoy tan feliz de que estés aquí – dijo, esforzándose al máximo por no llorar, para no arruinar su maquillaje.
-Seh, bueno, sabía que jamás me perdonaría a mí mismo si no venía a verte – dijo él, devolviéndole el abrazo – O peor, tú jamás me perdonarías – permanecieron abrazados por un momento, respirando la mutua esencia de alguien muy querido – Hermione, necesitamos arreglar esto.
-Lo sé – dijo ella, contra su hombro – Dime lo que tengo que hacer, y lo haré.
-No te cases con Malfoy.
-Merlín, espero que estés bromeando – dijo ella, con incomodidad.
Ron se alejó e hizo el gesto de "más o menos" con las manos – Si quieres escaparte, no te detendré.
-Bueno, no planeo hacerlo, pero me alegra saber que cuento con tu apoyo.
Ambos rieron a medias, algo que era más de lo que habían hecho en mucho tiempo – No hay nada que tengas que hacer, Hermione. Yo solo… necesito saber qué hice mal. Para no seguir cometiendo los mismos errores.
Hermione suspiró – No hiciste nada malo, Ron. Algunas veces, dos personas solo… no están destinadas a estar juntas. Tuve este enamoramiento por ti durante tantos años e intenté aferrarme a ello, incluso cuando se volvió evidente que éramos incompatibles. Es decir, incluso después de estar juntos, discutíamos todo el tiempo.
-¿Pero Malfoy y tú no discuten todo el tiempo?
Hermione pensó en ello – Bueno, sí, lo hacemos, pero es diferente. Cuando él y yo discutimos, nos desafiamos mutuamente, mientras que tú y yo solo nos molestábamos mutuamente. Es decir, él también me molesta, pero no en la misma forma en la que tú me molestabas – Hermione se detuvo y se rascó la cabeza – Realmente no estoy diciendo las cosas bien. Déjame intentarlo de nuevo. Cuando tú y yo discutíamos, poníamos cada vez más distancia entre nosotros, peor cuando él y yo discutimos, nos acercamos cada vez más.
Ron rió y levantó una mano para detenerla – Está bien. Lo entiendo. Ustedes discuten de forma diferente.
-Exacto – dijo Hermione. Lo miró y frunció el ceño – Siento mucho haberte herido. Jamás fue mi intención. Eres una de mis tres personas preferidas en el mundo.
-¿Todavía lo soy? – rió él.
Hermione sonrió y golpeó juguetonamente su brazo – Sí, todavía lo eres. Admito que ya no estás en el puesto número uno, pero mi relación con Draco jamás dejará de lado lo que tenemos nosotros. Pasamos por muchas cosas juntos. Tú y Harry… son mis rocas. Estaría completamente perdida sin ustedes. Esa es la razón por la que – hip – significa tanto que estén aquí hoy.
-No llores, Hermione. Guárdalo para más tarde – dijo él, colocando sus dedos bajo sus ojos para evitar que las lágrimas cayeran y arruinaran el maquillaje. Se tomó un momento para mirarla profundamente - ¿Yo te… di por sentado? – preguntó.
-No más de lo que yo lo hice contigo – respondió ella. Hizo una pausa – Astoria es realmente perfecta para ti, Ron. Mucho más de lo que yo nunca fui. Y te ama… más que a nadie.
-Sí, lo sé – dijo Ron – Y, por supuesto, me las arreglé para arruinarlo todo.
-Todavía no acabó el día – sonrió, e hizo otra pausa – Siento que debes saber que Draco ya me contó sobre la profecía.
Ron la miró con los ojos abiertos - ¿Y te enfadaste?
-¡Maldita sea, sí! – dijo ella – Pero fue realmente difícil permanecer enfadada cuando él estaba borracho, llorando y tan arrepentido.
-Y… vas a casarte con él de todas maneras – no era una pregunta.
Hermione asintió – Lo haré. Lo amo. Y si nuestro matrimonio es todo lo que puede iniciar una guerra, que así sea. Al menos podremos asegurarnos de que el mundo cambie para mejor.
-Esa es la Hermione Granger que conozco. Siempre buscando una pelea – rió él, y ella se le unió. Cuando se detuvieron, la miró con curiosidad - ¿Te contó… sobre la lista también? – y el premio para el Rey de los Inoportunos va para Ron Weasley.
El rostro de Hermione se tensó. En realidad había encontrado esa famosa "lista" en la túnica de Draco el día después de su despedida de soltero. Después de un intenso interrogatorio, él terminó por admitir lo que era. Un listado incompleto de todas sus conquistas sexuales. Ella lo quemó antes de poder leer verdaderamente lo que decía. El único consuelo que encontró fue que su nombre estaba escrito por encima de los otros en enormes y gruesas letras.
-No me digas el número – dijo ella, firmemente – Este es uno de los aspectos en los que preferiría mantenerme a oscuras.
Ron rió entre dientes.
¡Pop!
Ambos giraron la mirada para ver a Kreacher aparecer en el medio de la habitación - ¿No estás lista todavía? – preguntó con los enormes ojos abiertos - ¿Dónde están las damas de honor? ¡La boda comienza en diez minutos! ¡Necesito a las damas de honor!
-Supongo que esa es mi señal – dijo Ron, encaminándose hacia la puerta. Antes de llegar, volteó y le echó una buena mirada a ella – Por cierto, Hermione, te ves hermosa. Y no solo lo digo porque esta sea una ocasión especial. Tú siempre te ves hermosa.
Ron le dedicó una última sonrisa sincera antes de salir de la habitación. Mientras lo hacía pasó junto a las damas de honor, quienes comenzaron a regresar al cuarto de vestuario una vez que lo vieron salir. Antes de que Astoria pudiera desaparecer junto a ellas, él la agarró y le susurró - ¿Podemos hablar después?
Ella evitó mirarlo.
-¿Por favor?
Astoria suspiró. Lo miró de reojo y asintió antes de seguir a las demás.
Draco estaba parado junto a sus padrinos en la entrada del Ala Este. Asintió levemente en dirección a Ron mientras pasaba hacia la sala principal. Teddy estaba en su espalda y reía con felicidad mientras él lo hacía girar alrededor. Narcissa se había acercado hacia ese lado de la biblioteca y miraba el intercambio con curiosidad. Emily estaba parada justo a su lado tomando fotos de la adorable vista.
-Realmente eres bueno con los niños, Draco. Me alegra saber que cualquier nieto mío estará en buenas manos.
-Y me alegra saber que Sophie y yo tendremos una increíble niñera – rió Phillip.
Lucius y Wesley aparecieron de repente, de Merlín sabe dónde, y parecían un tanto ebrios. Ambos reían – Draco, jamás me imaginé que tú y mi hija fueran tan famosos en este "mundo mágico" – dijo Wesley – ¡Hay cientos de personas allí afuera cantando "Dramione, Dramione"! ¡Ninguno de los dos pudimos descifrar qué demonios es un Dramione!
-Es un montaje de sus nombres – dijo Narcissa, inspeccionándose las uñas – Han estado usándolo últimamente en El Profeta durante la cuenta regresiva para la boda. Personalmente, creo que es odioso.
-¿Había una cuenta regresiva para nuestra boda? – preguntó Draco, indiferente.
Narcissa rodó sus ojos – Por supuesto que había una cuenta regresiva, Draco. Honestamente, tú y tu pequeña novia no tienen ni la más pálida idea de lo mucho que sus acciones afectan al mundo mágico.
-¿En qué los afectan? – preguntó Emily, bajando la cámara por un momento para mirar a Draco - ¿Es porque Hermione no nació en una familia mágica como tú?
-Algo así – respondió Draco vagamente, esperando dejar pasar el tema.
Teddy seguía en su espalda, y miraba a Lucius. Su cabello comenzó a crecer por un instante, pero cuando miró a Draco de nuevo, volvió a hacerlo corto.
Lucius elevó una ceja - ¿Quién es el niño?
-Este es Teddy – dijo Draco – Él es…
-El nieto de Andrómeda – terminó Narcissa.
-Y un Metamorfomago – sonrió Lucius – muy impresionante.
-¿Es por eso que hizo esa cosa cambiante con su cabello? – preguntó Wesley.
-¡VA A COMENZAR! ¡VA A COMENZAR! ¡A SUS LUGARES, TODO EL MUNDO! – exclamó Kreacher, corriendo por los pasillos.
Draco apenas tuvo tiempo de dejar a Teddy en el suelo cuando el elfo doméstico lo tomó por el brazo y lo arrastró hacia el pasillo desde donde harían la entrada. Música suave comenzó a sonar al tiempo en que era colocado en una alfombra dorada adornada con pétalos de rosa. Todos voltearon y lo miraron. Él sonrió nervioso antes de caminar por el pasillo sin hacer contacto visual con nadie.
Kingsley estaba en el altar cuando llegó. Como Ministro de Magia, estaba autorizado para oficiar ceremonias de boda mágicas y había accedido a hacer la suya. Draco sabía que era más que nada por publicidad, pero de cualquier modo había algo emocionante en afirmar que una figura de tanta autoridad celebró tu matrimonio.
Mientras sus padres caminaban por el altar detrás de él, Draco finalmente se tomó el tiempo para mirar alrededor. Incluso aunque era una boda pequeña, la habitación parecía llena de gente, probablemente porque Grawp estaba ocupando una increíble cantidad de espacio en el fondo junto a Hagrid. El gigante sonrió brillantemente y dijo - ¡Hola Draky! – con estruendosa voz.
Draco sonrió y lo saludó con la mano. Su madre miró hacia el gigante, viéndose absolutamente horrorizada. Eso solo volvía todo mucho más divertido.
Fue entonces cuando los ojos de Draco se toparon con dos personas sentadas una fila por delante del gigante. Era una pareja mayor, con cabello brillante y rojo, túnicas poco impresionantes y expresiones inseguras en sus rostros. Arthur y Molly Weasley.
Draco dejó escapar un suspiro de alivio cuando los vio. Se preguntó que había logrado hacerlos cambiar de parecer; y luego recordó que Ron había dicho que habló con ellos sobre Astoria. Lo que sea que les haya dicho, debió calarles hondo. Incluso aunque no se veían especialmente felices, al menos estaban allí.
Después de sus padres vino Emily. Una vez que ella estuvo en su asiento, Teddy comenzó su andar por el pasillo hacia el altar con una pequeña almohadita en una mano, y la manito de la niña en la otra. Ella tenía una canasta de pétalos de flores colgada del brazo, pero no arrojaba ninguno. Teddy le susurró un par de palabras de aliento y ella se detuvo, tomó un puñado de pétalos y los arrojó frente a ella. La sonrisa en su rostro dejó entrever a todo el mundo que encontraba eso encantador. Apenas había conseguido llegar a la mitad del pasillo para cuando la canasta ya estaba vacía. Caroline miró a Draco y le dio una mirada de "te lo dije". Él rió.
Cuando los niños llegaron al altar, Victoire fue a sentarse en el regazo de su madre, pero Teddy quería permanecer junto a Draco en el frente, quien eventualmente tuvo que llevarlo de la mano hacia su abuela, para la total desilusión del niño.
Goyle y Astoria fueron la primera pareja en caminar hacia el altar. Ella no dejó de mirar constantemente a Ron quien estaba, por alguna razón, sentado junto a Daphne. Después de ellos entraron Seth y Luna, seguidos por Phillip y Sophie, y finalmente Harry y Ginny.
Las manos de Draco comenzaron a sudar mientras los dos se acercaban cada vez más a él, sabiendo muy bien quién venía después de ellos.
Cuando el último padrino y dama de honor estuvieron en su sitio, la música cambió y todo el mundo se levantó de sus asientos. Draco miró nerviosamente mientras Hermione aparecía al otro lado del pasillo, del brazo de su padre. Su corazón se saltó un latido.
Ella era toda una visión, vestida con un vestido largo y blanco, con mangas de encaje que caían desde sus hombros. Al principio ella parecía concentrada en cada paso, pero luego unió su mirada a la de él, y sus pies comenzaron a desplazarse sin esfuerzo a lo largo del pasillo. Su cabello estaba peinado hacia un costado, y luego hacia atrás en una coleta baja, y el velo estaba colocado sobre el mismo, flotando hacia atrás. Sus labios estaban pintados de rojo rubí y sus ojos apenas maquillados. Ella lo miró con intensidad mientras una sonrisa comenzaba a dibujarse en sus labios. Podía afirmar, por la mirada embobada de él, que había conseguido un buen efecto.
Cuanto más se acercaba, más difícil se volvió para Draco controlarse. Jamás se había sentido tan abrumado por las emociones. Nervioso, excitado, aterrorizado, exultante de alegría… era demasiado, y terminó haciendo algo que nadie se esperaba. Lloró. Al momento en que Hermione notó sus lágrimas, hizo lo mismo, ambos sonriéndose todo el camino hasta que ella finalmente alcanzó el altar. Su padre le dio un beso en la mejilla y le entregó su mano a Draco.
-Estás hermosa, amor – le susurró al oído mientras se aproximaban al altar.
-También tú – le susurró ella.
Desde que la ceremonia comenzó, Draco y Hermione no pudieron mantener sus ojos alejados del otro. No escucharon a nadie más que a Kingsley mientras él recitaba sus votos, sin siquiera notar cuando cada una de las damas de honor comenzaron a llorar. Ni siquiera los padrinos podían contener sus emociones, aunque todos intentaron mostrarse masculinos al respecto. Grawp se sopló la nariz ruidosamente en el fondo, e incluso la Sra. Weasley tuvo que sacar un pañuelito para limpiarse una lágrima.
-Yo, Hermione Jean Granger, te tomo a ti, Draco Lucius Malfoy, como mi esposo, en lo bueno y en lo malo, en la riqueza y en la pobreza… - Draco bufó con burla, y ella rodó sus ojos - … en la salud y en la enfermedad, para amarte y respetarte, desde este día y para siempre, hasta que la muerte nos separe.
Draco le apretó la mano con cariño y no pudo dejar de sonreír mientras recitaba sus propios votos. Les pasaron los anillos, sin siquiera notar quién, y cada uno se lo colocó al otro.
Sus ojos ámbar permanecieron fijos en los de plata de él mientras Kingsley seguía hablando, sin registrar qué decía hasta que escucharon - … Y ahora los declaro: Marido y Mujer.
Draco posó sus manos detrás de la cabeza de Hermione y la atrajo para su primer beso como marido y mujer. La inclinó por debajo de su rodilla, mientras todos aplaudían, y una lluvia de pétalos de rosas cayeron sobre ellos.
Draco volvió a levantarla sin dejar de besarse castamente, mientras sonreían de oreja a oreja. Cuando finalmente voltearon a enfrentar a la audiencia, Kingsley aprovechó el momento para anunciar:
-¡Damas y caballeros, es mi privilegio presentarles por primera vez, a los nuevos Sr. y Sra. Malfoy!
N/T: No soporto máaaaas el estudio! Tengo la mente hecha trizas ya, pero solo me queda hasta el 17 y VaCaCiOnEs al fin!
Muchas gracias por sus comentarios, por contarme qué creen que sucederá a continuacion y por darme palabras de ánimo. Me emociona mucho leerlas!
Gracias por añadir la historia a favoritos y alertas, y tambien por agregarme a mí como autor a favoritos y alertas :)
Bueno, aquí está la primera parte de la boda, y se viene la segunda apenas termine de rendir. ¡Si! va a pasar menos de una semana! :)
Gracias SUNSET82 por leer y corregir el capítulo, darle forma, coherencia, cohesion y mil y una reglas gramaticales :P
Recomendacion musical de hoy, obviamente McFly/Mcbusted : How's my hair?
Nos leemos pronto, espero que todos esten de maravilla!
(creo que es la nota de autor más corta de mi historia de traductora en FF)
Pekis :)
