Fighting for the Malfoys

-Luchando por los Malfoys-

*Preparar pañuelos*


Capítulo 15 – El Veredicto.

Phillip caminaba de un lado a otro por el atrio del Ministerio, mientras él y Sophie esperaban a que los otros miembros del equipo llegaran. Su cabeza se levantaba bruscamente cada vez que oía un ¡Pop! resonar cerca, esperando que fuera alguien que conociera. Entonces, finalmente, llegaron Draco y Hermione, apareciéndose mientras se besaban como siempre lo hacían. Él se aclaró la garganta. La pareja volteó a mirarlo.

-Lo siento, colega – dijo Draco, dejando ir a Hermione a regañadientes. Al momento de hacerlo, Seth y Caroline salieron de una de las chimeneas.

Hermione tomó el reloj de Draco del bolsillo de una de sus más elegantes túnicas y frunció el ceño – Lo siento, chicos, pero debo ir a mi oficina. Los veré pronto. Muy, muy pronto – le guiñó ella a Phillip, antes de darle un último beso a Draco y encaminarse a su oficina.

Tan pronto como se hubiera marchado, Sophie le preguntó - ¿Estaban peleando de nuevo?

Draco la miró con los ojos abiertos de sorpresa - Cómo lo… ¡Sal de mi cabeza, mujer!

Sophie sonrió orgullosamente.

-¿Cómo te las arreglas para hacer eso?

-Es un don – dijo ella - ¿Es pogg, uhh… lo mismo de la otgga vez? – Sophie estaba haciendo lo imposible para mostrarse discreta, dado que no quería meterse nuevamente en problemas por chismosa. Desafortunadamente, mencionar que peleaban por algo que ya pasó antes atrapó la atención de todos.

-Sí – dijo Draco fríamente, tratando de pretender que no era nada importante.

Durante el último mes, él y Hermione no habían dejado de discutir sobre la maldita Habitación Siempre Cerrada. Intentaban pretender que no era nada frente a los demás, dado que no querían que la gente especulara que la dicha de recién casados se había terminado. Pero, de alguna forma, Sophie había logrado ver a través de ellos. Como siempre, ella y Phillip eran los únicos a los que le habían contado sobre todo. Habían decidido no contárselo a Astoria, dado que estaba saliendo con alguien que pertenecía al otro bando. Al menos, él asumía que la Comadreja estaba en el otro bando, dado que era amigo de Hermione y eso. Pero cabía la posibilidad de que él pensara también que era una idea suicida, como Draco.

-Bueno, pogg pggimegga vez, coincido contigo. ¡No te dejes pasagg por encima, Dggaco!

-¿Van a compartir los chismes con el resto de la clase? – preguntó Caroline, acercándose.

-No – dijeron Draco y Sophie al unísono.

Antes de que Caroline tuviera la oportunidad de quejarse, Reginald – su abogado y padre de Chastity – llegó con su hija y Atticus Quartz, pero Chastity se fue nuevamente a registrarse como una testigo. Era un poco extraño que Atticus estuviera allí con ellos, dado que solo era un inversor y no un empleado, pero Reginald pensó que se vería bien que estuviera allí, dado que Quartz era un nombre bastante importante en la comunidad mágica. No es como si no tuvieran ya al mismo Ministro de Magia y la bruja que era su mano derecha de su lado, pero un poco más de ayuda no le hacía daño a nadie.

-¿Estamos listos para esto? – preguntó Reginald.

Todos miraron a Phillip, quien pasó saliva, y asintió nerviosamente.

-Podemos con esto, mon chérie – dijo Sophie antes de tomarle la mano. Su embarazo ya llevaba cuatro meses, pero apenas comenzaba a notarse. Hoy estaba usando una camisita holgada dentro de su falda tubo para intentar disimular un poco la barriga, pero seguía siendo evidente qué estaba escondido allí. Para todos ellos, al menos.

El grupo entró caminando al ministerio. Incluso aunque no todos tenían permitida la entrada a la corte, querían presentarse como un frente unido. Para demostrarle a los miembros del Wizengamot lo bien que marchaba la compañía y el gran apoyo que brindaban los empleados a su desarrollo. También, todos querían estar presentes allí cuando recibieran el veredicto.

Además de Reginald, solo dos más tendrían permiso para entrar, y habían decidido que serían Phillip y Draco. Aunque Sophie habría parecido ser la opción más obvia para entrar, Reginald les aseguró que con el apoyo de Draco, y al ser tanto él como Phillip sangrepuras, podrían reforzar el caso. Además, desde que Draco se convirtió en esposo de Hermione, y no solo su prometido, su estatus en el mundo mágico había mejorado drásticamente. Varios inversores que lo habían rechazado en un principio basados en su presencia estaban ahora enviándoles lechuzas diciendo que querían entrar. Atticus fue lo suficientemente inteligente como para hacer su movimiento el mismo día de la boda. Aunque financieramente solo necesitaran un mago, Phillip no quería depositar toda la esperanza en solo uno.

Mientras tomaban el elevador hacia los pisos inferiores, Draco comenzó a ponerse un tanto nervioso. No había estado allí desde que a su familia la sometieran a los juicios después de la guerra. Por suerte, no estarían en la misma sala de corte. Él odiaba quién fue en ese entonces, y no había nada que deseara más desesperadamente que olvidarlo. Por supuesto, todos habían recibido el perdón. Quizás eso significaba que esa corte era de la suerte. Si solo él fuera capaz de creer en toda esa mierda supersticiosa.

Mientras bajaban, se detuvieron en uno de los pisos y Zandicus, su abogado y unos cuantos colegas más entraron. Uno de ellos era el padre de Goyle. Draco pasó saliva. Eso definitivamente no era incómodo.

Hicieron varias paradas más a lo largo de los pisos. Algunas personas entraban, otras salían, unos cuantos memos interdepartamentales volaron por allí hasta que, finalmente, solo quedaron ellos. Nadie dijo nada, lo que hizo la situación mucho más incómoda. Sophie cambiaba su peso de un pie a otro mientras Caroline traqueteaba sus dedos contra su brazo. El elevador no iba lo suficientemente rápido.

Finalmente, las puertas se abrieron y todos se apresuraron a salir. Phillip y Zandicus se vieron atrapados al mismo tiempo para salir, pero Phil se las arregló para empujar más fuerte y salir primero. Una vez que el camino estuvo limpio, ayudó a Sophie a salir cuidadosamente. No quería que nada lastimara al bebé, o a su madre.

Los miembros de ambos grupos viraron hacia la izquierda y bajaron las escaleras, pero solo Draco le echó un vistazo rápido a la puerta negra en el otro lado del pasillo. Un escalofríos lo recorrió de pies a cabeza al verla. Esperaba ser lo suficientemente fuerte como para nunca tener que entrar allí, pero últimamente se encontró a sí mismo preguntándose si una guerra valía la pena, con tal de conseguir que Hermione no siguiera enfadada con él.

Draco se alegró de que todo se llevara a cabo en la Corte número cinco, que estaba en el lado opuesto a donde había sido su juicio, en la Corte número diez. No tenía idea de por qué los salones de Corte estaban en los pisos más inferiores. Probablemente porque allí había más espacio, pero seguía siendo un tanto desorientador.

Zandicus y su grupo llegó a la puerta primero. Él, su abogado y el Sr. Goyle ingresaron, mientras los otros permanecieron en el pasillo. Phillip alcanzó la puerta antes de que pudieran cerrársela en el rostro, y la mantuvo abierta para Draco y Reginald.

-¡Buena sueggte! – dijo Sophie, dándole un beso en la mejilla a Phillip antes de tomar la perilla de la puerta y cerrarla por él.

Una vez que la puerta estuvo cerrada, Draco le echó un buen vistazo a su alrededor. No era muy diferente a la Corte diez, solo un poco más pequeña. Las paredes estaban construidas con el mismo tipo de piedra oscura, y se veían tan frías como siempre. Solo un leve resplandor dorado se emitía desde algunas antorchas, haciendo que fuera casi imposible reconocer los rostros de las figuras sentadas en los bancos por encima de ellos.

-Todo el mundo, por favor tome asiento.

Draco desvió su atención hacia el centro de la habitación, donde dos mesas pequeñas, cada una con tres sillas de aspecto incómodo, estaban acomodadas. Zandicus y su grupo ya estaban poniéndose cómodos en la mesa de la izquierda del Wizengamot, por lo que Phillip guió la marcha hacia la mesa a la derecha.

Cuando todos estuvieron sentados, la puerta junto a los bancos del juzgado se abrió, y Kingsley entró caminando con dos figuras a su espalda. Draco se sorprendió y complació de ver que una de esas figuras era Hermione. Supuso que de eso se trataba su "nos veremos muy, muy pronto".

-¿Qué hace ella aquí? – preguntó Zandicus, apuntando con un dedo acusatorio a Hermione.

Ella no dijo nada, viéndose completamente inmutable mientras el Ministro miraba fríamente al mago bajo él – No es asunto suyo, Sr. Thinx, pero si tanto desea saberlo, nuestro Escriba se declaró enfermo esta mañana, y la Sra. Malfoy está aquí, porque se presentó voluntariamente a reemplazarlo, incluso a pesar de que la posición sea sumamente inapropiada para alguien de su categoría. Aún así estábamos desesperados, y ella tiene mucha experiencia en esta posición.

Draco sonrió. Sabía que eso era una mentira. Hermione tenía que haber planeado eso. Tenía el nombre Malfoy escrito por encima.

-Ministro, hay un completo conflicto de intereses allí – dijo el abogado de Zandicus, levantándose – La Srta. Granger aquí…

-¿Srta. Granger? ¿Quién es esa Sra. Granger de la que habla? No hay nadie aquí que se llame de esa forma – Draco miró a su esposa y le guiñó un ojo. Ella le regaló una sonrisa.

-Bien – dijo el abogado con un tono de voz frustrado – La Sra. Malfoy aquí está casada con uno de los demandados. Su influencia…

-Relájate, Gerald. Solo está aquí para transcribir la audiencia. Nada más. La Sra. Malfoy ya ha accedido a no hablar a menos que se lo solicite, y dudo que su mera presencia sea considerada como algún tipo de influencia para la gente aquí presente. Ahora, tome asiento. Ya perdimos demasiado tiempo. Sra. Malfoy, también tome asiento.

Hermione asintió, manteniendo su promesa de no hablar, y tomando asiento al final del banco de enfrente. Colocó sus pergaminos y tintero a mano, y se preparó para comenzar.

Kingsley aclaró su garganta y comenzó – Audiencia Civil del Quince de Julio…

Draco sonrió ampliamente al ver a Hermione comenzar a tomar notas muy seriamente. Era tan tierna cuando jugaba a ser toda una profesional.

-…en ofensa cometida bajo el Decreto del Aprovechamiento y Toma Injustificable…

Phillip rodó sus ojos. No podía creer que realmente existiera tal decreto.

-…por los miembros de Thinx Incorporated, representados por Phillip Igor Prior y Draco Lucius Malfoy.

Hermione sonrió al escribir el nombre de su esposo, asegurándose de terminarlo con una "Y" muy pomposa.

-Interrogadores: Kingsley Ernest Shacklebolt, Ministro de Magia, Wiley Ganderson Rosier, Jefe del Departamento de Leyes Mágica; Geneviere Faren Sattlehorn, Subsecretaria del Ministro. Escriba de la Corte: Hermione Jean Malfoy. Testigo de la defensa: Chastity Marie Hanson.

Esa era la señal de Hermione para levantarse y dejar pasar a Chastity a la corte. Bajó por el corto camino de piedras detrás de ella y abrió una puerta al fondo del salón. Chastity entró caminando hasta el centro de la corte. Hermione movió su varita y le acercó una silla, antes de regresar a su propio asiento.

Una vez que todos estuvieron en su lugar, Kingsley tomó un pergamino de una pila frente a él y comenzó a leer – Los cargos contra los acusados son los siguientes: consciente y deliberadamente se aprovecharon de una bruja mayor y senil, quien no tenía idea de lo que estaba firmando…

Phillip bufó.

-…vender una herencia familiar que no le pertenecía…

Los ojos de Chastity se abrieron por la sorpresa ante eso, y miró a Zandicus. Él le guiñó un ojo, haciendo que su enojo se disparara por los aires.

-…lo que constituye una ofensa bajo el párrafo H, al igual que el párrafo S del Decreto del Aprovechamiento y Toma Injustificable, de 1792. ¿Srta. Hanson?

Chastity le prestó toda su atención.

-Parte de mi se pregunta por qué no está usted en juicio ahora, cuando es la que obtuvo el contrato de Zara Thinx, traspasando el nombre de su familia y la compañía a Phillip Prior y Sophie Prior, anteriormente Labelle. ¿O no es así?

-Sí señor, fui yo – dijo ella nerviosa.

-¿Y no fue usted también la que les entregó la herencia familiar? Un… - rebuscó entre sus papeles, hasta que encontró el que buscaba - … antiguo anillo de diamantes.

Chastity tragó pesado – Así es, señor.

-Entonces díganos, Srta. Hanson, ¿qué sucedió el treinta de Agosto del año pasado, el año que obtuvo este "contrato"?

Tomando una larga y profunda respiración, Chastity dijo – Bueno, fui a visitar a Zara para devolverle el anillo, después de que mi compromiso con Zandicus se anulara. Dado que no me hablaba con él en ese momento, me pareció la solución más sencilla. Ella insistió en que yo me quedara el anillo, incluso aunque no fuera a casarme. Ella y su nieto nunca tuvieron una buena relación, y no confiaba en que él se lo fuera a dar a alguien que realmente se mereciera una joya tan valiosa.

-¿Parecía la Sra. Thinx "fuera de sus cabales" cuando habló con ella ese día? – preguntó Kingsley.

Chastity negó con la cabeza – Para nada. Era igual de lúcida al hablar que siempre – esto ocasionó risitas aisladas entre la gente de la corte. Obviamente, todos conocían a zara – Le dije que después de que Zandicus y yo termináramos, intenté volver a ganarme a mi ex esposo, Phillip Prior – lo miró de reojo – pero él ya estaba enamorado de alguien más. Le expliqué lo felices que estaban y que había escuchado rumores de que se casarían ese mismo fin de semana. Ella siempre tuvo especial cariño por Phil… uhm, por el Sr. Prior, y pensó en pasarle la compañía por la que siempre había trabajado duro, como el regalo de bodas perfecto.

-¿Y el anillo?

Chastity suspiró – Fue mi idea darles el anillo. Para que lo utilizaran como fuente de dinero para reiniciar la compañía que había entrado en bancarrota cuando el Sr. Thinx se hizo cargo.

-¿Y para eso utilizó el anillo, Sr. Prior? – Kingsley movió su mirada hacia Phillip.

-Uhh, sí, señor – dijo Phillip, al borde de los nervios.

-Srta. Hanson, aunque ahora normalmente le pediríamos que se retire, preferiría que se quedara – dijo Kingsley. Con un movimiento de su varita, movió a Chastity y su silla hacia la mesa de Phillip.

Su padre le tomó la mano – Muy bien, querida.

-Sr. Thinx, le pedí que trajera pruebas de que su abuela no se encontraba en correcto estado mental en el momento de la firma del contrato.

-Sí, Ministro – dijo el abogado de Zandicus, levantándose – Tenemos varios testigos y…

-Creo que me dirigí al Sr. Thinx – lo reprendió Kingsley con voz autoritaria.

El abogado inmediatamente tomó asiento y Zandicus se paró con confianza. Llamó a varios testigos, todos declarando ser amigos de la familia, aunque Phillip mencionó que jamás los vio cerca de Thinx antes, y cada uno de ellos asevero que Zara había dicho demasiadas cosas en ese último año, demostrando que estaba mal de la cabeza. Draco pensó que esa versión inventada de Zara sonaba similar a Regina, lo que le hizo reír por lo bajini.

-Bueno, esto parece un evidente caso de "ella dijo", "él dijo" – declaró Kingsley cuando se alejó el último testigo.

-Te lo dije – dijo Reginald, codeando a su hija.

-Dado que no parece existir evidencia poderosa para ambos lados, creo que es hora de que demos nuestro veredicto.

Todos los miembros del Wizengamot comenzaron a susurrar entre ellos, mientras los que esperaban en el centro de la corte los esperaban nerviosamente. Hermione bajó la mirada hacia Draco y trató de sonreír.

Cuando los susurros se detuvieron, todos se inclinaron hacia adelante para esperar.

-Aquellos a favor de que el nombre Thinx Inc. permanezca en manos de Phillip Igor Prior, levanten la mano – dijo Kingsley con la voz clara.

Muchas manos se elevaron en el aire, pero la poca iluminación le hizo difíciles las cosas a Draco para estar seguro de cuántas.

-¿Todos aquellos a favor de que el nombre Thinx Inc. regrese a las manos de Zandicus Jenson Thinx?

Más manos se levantaron. Draco estaba seguro de que eran menos, pero no se confió hasta notar la sonrisa de Hermione.

Kingsley miró a su alrededor – Muy bien, entonces. El nombre de la compañía, Thinx Incorporated, permanecerá en manos de Phillip Igor Prior y su esposa, Sophie Ann Prior.

-¿QUÉ? – exclamó Zandicus, levantándose de repente.

-¡SI!- dijo Phillip, también levantándose pero con menos violencia.

-Ministro, no puede hablar en ser...

-El Wizengamot ha hablado, Sr. Thinx. Sin embargo, no se retirará sin una compensación.

Phillip se congeló.

-Es mi orden personal que Chastity Hanson reintegre a la familia Thinx el valor del antiguo anillo de diamantes.

-¡Oh! – la boca de Chastity cayó abierta.

-Y el reintegro debe salir de su propio bolsillo, Srta. Hanson. Una suma estimada en quinientos cuarenta mil, seiscientos treinta y dos galleones.

Y con eso, Chastity se desmayó.

XXX

Llamaron a un sanador para que atendiera a Chastity mientras todos salían de la corte. Hermione bajó corriendo rápidamente y le dio un beso de felicitaciones a Draco antes de desaparecer nuevamente con los miembros del Wizengamot.

Zandicus fue y se acercó al reportero de la corte, en los bancos. Por supuesto, no era nadie más que Inga Utkin, dado que adoraba aparecer en cualquier parte donde estuvieran Hermione y Draco. Ambos intercambiaron un par de palabras antes de que ella saliera con los otros.

Reginald se quedó con Chastity mientras Draco y Phillip dejaban la corte para reunirse con el resto del equipo. Era obvio, por sus sonrisas, que habían ganado.

Sophie chilló y saltó a los brazos de Phillip. Él la giró alrededor mientras todos comenzaban a abrazarse mutuamente, hasta que alguien vino por detrás y empujó a Draco. Antes de que tuviera tiempo de estabilizarse y mirar al culpable, todos sacaron sus varitas. Cuando giró, vio a Zandicus fulminándolo con la mirada. Los miembros de su grupo, quienes habían esperado en el pasillo, se movieron detrás de él y también levantaron sus varitas.

-¡Esto es culpa tuya! – exclamó, apuntando acusadoramente a Draco con su dedo - ¡Sin tu maldita influencia, ellos no habrían tenido ni una oportunidad!

-Bueno, no creo que eso sea cierto – dijo Draco, haciéndole señas a sus amigos para que bajaran las varitas – Hasta hace poco yo no era más que un paria de la comunidad mágica. No puedo imaginar siquiera que mi estatus haya mejorado tanto.

-Lo hizo cuando te casaste con esa pequeña perra Sangresucia.

Draco sacó su varita rápidamente, pero Phillip se la quitó antes de que pudiera hacer algo más – No aquí, Draco – dijo él, sabiendo muy bien que Draco tenía planeado ocasionarle mucho más daño que los hechizos que el resto pensaba lanzar.

Draco echaba fuego por la nariz mientras intentaba calmarse – Si llamas a mi esposa de esa forma una vez más, no vivirás para ver la luz de otro día.

-¿Qué derecho tienen ustedes de quitarme esto? – preguntó Zandicus, girando su atención hacia Phillip - ¡Es mi nombre! ¡El maldito nombre de mi familia!

-Sí, y ya lo destruiste una vez – dijo Phillip - ¿Por qué demonios debería darte la oportunidad de hacerlo de nuevo?

-Eso fue solo porque a mí no me importaba tu patética compañía. Pero estaba vez tenía planeado hacer algo que yo quería. Algo de lo que mi padre estaría orgulloso.

Philip bufó – Lo creeré cuando lo vea.

Volviendo su mirada hacia Draco – quien miraba su varita en las manos de Phillip, obviamente tratando de encontrar la forma de recuperarla – Zandicus frunció el ceño y escupió a sus pies. Levantando la nariz, dijo – Me cuidaría las espaldas si fuera tú, Malfoy. Estoy seguro de que ya eres plenamente consciente de que hay un precio altísimo por las cabezas de tu esposa y tuya. Y, después de lo de hoy, creo que acabo de levantar el precio.

-Si crees que mi presencia aquí tuvo algo que ver con el vered…

-¡Tuvo todo que ver con el veredicto! – lo interrumpió Zandicus – Ser una figura crucial en la guerra, y haber escalado puestos en el Ministerio de esa forma la hace una influencia mucho mayor que el mismísimo Ministro. Y el que ella estuviera presente hoy solo fue su modo de recordarles a todos que esto tuvo que ver con su esposo. Los únicos que se animaron a votar contra ella, fueron aquellos que desprecian a los Sangresucia tanto como yo.

-Bueno, supongo que deberías haber escogido mejor con quien casarte – sonrió Draco.

Zandicus estaba a punto de saltarle de nuevo cuando alguien lo llamó desde la puerta. Todos se giraron para encontrarse a su abogado parado allí con el Sr. Goyle – Ella está bien – dijo él.

Phillip elevó sus cejas mientras Zandicus volvía a girarse – Todavía te importa Chastity, ¿no es así? Graciosa manera de demostrarlo.

-La tomé porque te odiaba – le dijo él – La mantuve porque la amaba. Y tú… tu elegiste a una Sangresucia por encima de ella – Zandicus miró a Sophie con desdén. Ella se acercó más a su esposo y le abrazó el brazo – Ustedes dos son perfectos el uno para el otro.

Zandicus se abrió camino entre el grupo, asegurándose de golpear a Draco extra fuerte al pasar. Goyle y su abogado lo siguieron.

-¿No era ese el padre de tu amigo? – preguntó Seth, una vez que se marcharon.

-Seh – dijo Draco, solemnemente.

-¿Por qué era parte de esto?

Draco se encogió de hombros – No tengo idea.

XXX

Todos estaban sentados alrededor de la mesa de conferencias de Thinx, brindando por la victoria. Excepto por Chastity, quien seguía llorando en una esquina. No había dejado de hacerlo desde que dejaran el Ministerio varias horas atrás.

-Vamos, Chastity. Toma una copa y bebe, ya que yo no puedo hacegglo – dijo Sophie, pasándole una copa de champagne por el rostro – Ya te dijimos que te contggataggemos como secggetaggia. Eso te ayudaggá en algo.

-Oh, seguro – dijo Chastity, tomando la copa y bebiéndosela de un solo trago – porque voy a poder pagar esa cantidad de dinero solo con el sueldo de secretaria. Voy a estar endeudada con Zandicus por el resto de mi vida.

-Probablemente – dijo Seth, sonriendo. Phillip le golpeó el brazo mientras Chastity comenzaba a llorar con más fuerza.

-Bueno, por divertido que esto sea, me temo que debo regresar a mi oficina y asegurarme que no hayan ocurrido ninguna catástrofe – dijo Atticus, levantándose – envíame una lechuza mañana, Phillip, y finalmente pondremos en marcha este espectáculo – sonrió ampliamente antes de desaparecer.

-Hey, ¡nos quedamos sin whiskey de fuego! - exclamó Caroline, tan pronto se hubo marchado. Ella intentaba desesperadamente servir las últimas gotas de la botella en su copa.

-Hay más en la oficina de Phillip – dijo Sophie, moviéndose para ir.

-Yo me encargo – dijo Draco, saltando de su silla y ganándole la carrera hacia la puerta.

-Estagg embaggazada tiene sus ventajas – dijo ella, guiñándole un ojo.

Draco caminó por el pasillo y se encaminó hacia la oficina de Phillip, que era la más cercana a la sala de conferencias. Fue hacia su escritorio y rebuscó hasta encontrar una botella de whiskey de fuego en el último cajón.

-Draco.

Levantó la mirada para encontrarse a Hermione parada en la puerta – Hola – le dijo él, saliendo de detrás del escritorio – No sabía que vendrías.

-Sí, bueno, quería venir y felicitar a todos.

-Llegas en el momento ideal – dijo él, moviendo la botella.

Hermione intentó sonreír, pero no salió bien - ¿Podríamos hablar por un momento? – le preguntó.

-Muy bien – dijo Draco, sentándose en la esquina del escritorio.

Hermione entró a la oficina y cerró la puerta tras ella. Luego se acercó a él y le dijo – Draco, no quiero pelear nunca más.

-Somos dos, entonces. Sophie se dio cuenta, dicho sea de paso.

Hermione sonrió – Sí, siempre lo nota – hizo una pausa y miró al suelo – Yo solo… necesito que entiendas mi punto. No es que no me de cuenta que crear un poder semejante podría ser peligroso. Lo sé. Es solo que… si una guerra iniciará por culpa nuestra… quiero estar preparada. No creo que debamos ignorar la profecía, porque sabemos que existe. Y si lo hacemos, nada bueno puede ocurrir de ello. ¿No quieres proteger a nuestros amigos?... ¿Nuestra familia?... ¿A nosotros?

Draco suspiró – Claro que quiero hacerlo. Pero no significa que solo porque tenías pensado preguntarme de esto antes de que yo te contara sobre la profecía, voy a decir que sí. Realmente no creo que se trate de eso, Hermione – dijo él, honestamente – E incluso si hubiera aceptado sin conocer la profecía, eso no cambia las cosas como son ahora. La gente nos observa a cada paso que damos. No tenemos la misma privacidad que solíamos tener. Todos sabrán qué estamos haciendo.

-No lo harán – objetó ella – Muy pocas personas saben en realidad la historia detrás de esa puerta. Quizás saben a dónde vamos, pero no tendrán ni una pista de lo que hacemos.

-Mi decisión no ha cambiado – dijo él, dejando la botella en la mesa y cruzándose de brazos.

Hermione asintió – Lo sé. Solo tenía que preguntarlo una última vez.

Draco levantó sus cejas - ¿Una última vez? ¿De verdad?

Ella sonrió – Sí, de verdad. Estuve viéndote hoy y me di cuenta lo mucho que extraño simplemente ser feliz contigo, como el modo en que me sentí cuando ganaron – dio varios pasos hacia él – Apenas nos casamos y ya hemos desperdiciado demasiado tiempo estando enfadados. Supe que, al meternos en esto, tendríamos que lidiar con nuestra mutua testarudez, pero esta vez, soy yo la que decide echarse atrás. Es una profecía. Lo que tenga que pasar, va a pasar, entonces, ¿para qué perder nuestro tiempo tratando de forzarlo, cuando deberíamos estar disfrutando nuestro éxtasis de recién casados?

Draco sonrió y le abrió los brazos. Ella se acurrucó entre ellos – Oh, amo el modo en que dices la palabra "éxtasis". Hazlo de nuevo. Pero con más siseo esta vez.

-Éxtassssssssis – le susurró ella al oído.

Draco apenas pudo contenerse. Se reclinó hacia ella y le mordió el labio inferior. Hermione se acercó incluso más a él y envolvió sus brazos alrededor de su cuello mientras él afianzaba su agarre en su cintura.

-¿Te apuntas al sexo de reconciliación? – jadeó él pesadamente sobre su boca.

Ella rió - ¿En el escritorio de Phillip?

Él asintió sin despegar sus labios de ella.

-Supongo que nos lo debe. Sophie me confesó que esos dos lo hicieron en nuestra sala mientras estuvimos de luna de miel.

Draco se detuvo y elevó una ceja - ¿Antes de nosotros?

Ella asintió.

-Bueno, parece entonces que toda la oficina al completo debe ser violada – con un movimiento de su varita, toda la ropa salió volando – Comenzando por el escritorio – dijo él, moviéndola arriba de éste mientras ambos reían felizmente.

XXX

Había pasado bastante desde que Draco fuera a buscar el whiskey de fuego, y todos comenzaban a impacientarse. Sophie, siendo la única sobria, fue a buscarlo. Se sorprendió al encontrar la puerta de la oficina de Phillip cerrada, y estaba a punto de abrirla cuando escuchó los sonidos que venían del otro lado. Parecía que Hermione y Draco se habían olvidado de colocar un hechizo silenciador.

Ella sonrió para sí misma antes de llamar a la puerta - ¡No se demoggen tanto, ustedes dos! ¡Hay mucho pogg celebggagg todavía!

-¡Bueno! – escuchó a Draco jadear desde el otro lado.

Volviendo a mirar la sala de conferencia, Sophie supo que no podría regresar sin el alcohol. Por suerte, Draco siempre tenía su provisión privada en su oficina, y estaba segura de que no le importaría cederla si lo chantajeaba con contarle a su enorme esposo que él y Hermione habían violado su oficina. Por supuesto, supuso que se los debían, después de lo que habían hecho en su sala de estar cuando fueron a dejar los regalos de la boda, mientras ellos estaban de luna de miel.

Sophie caminó hasta el otro extremo del pasillo. La puerta de Draco también estaba cerrada, lo que le pareció extraño, pero no lo cuestionó. La abrió y entró directamente, sabiendo muy bien que él estaba ocupado en otra parte. Tan pronto como entró, la puerta se cerró de un golpe. Ella giró en redondo para notar varias siluetas apenas visibles en la oscuridad.

-¿Quién está ahí? – preguntó ella, buscando su varita.

-¡Expelliarmus! – la voz de una mujer resonó, quitándole a Sophie su varita.

-No es él – dijo otra mujer, sonando decepcionada.

-¿A quién le importa? – dijo un hombre bastante alto, dando un paso al frente. Sophie seguía sin poder distinguir sus rostros – Personalmente, creo que podríamos divertirnos también con la Sangresucia.

-No soy…

-¡Crucio!

Sophie gritó del dolor, y cayó al suelo por los espasmos. Fue como si millones de dagas le perforaran el cuerpo. Cuando los temblores cesaron, el dolor permaneció pero ella de igual forma se estiró instintivamente para recubrir su estómago – Por favor, no…

-¡Crucio! – volvió a gritar el hombre.

La oscura habitación volvió a ponerse en blanco mientras el terrible dolor volvía a envolver a Sophie. Incluso aunque no pudiera escuchar, sabía que debía estar gritando - ¡Por favor, mi bebé! ¡Mi beBé! ¡MI BEBÉ!

Una de las mujeres dio un paso al frente y la miró de cerca - ¡Detente! – gritó - ¡PARA! ¡Está embarazada! ¡Mira! – el dolor remitió por un momento y Sophie apenas pudo distinguir una mujer señalándole el estómago. Su rostro se volvía cada vez más claro, y Sophie sabía que la había visto en algún lado antes.

-¿A quién le importa? El mundo estará mejor sin otro bebé Sangresucia en él. ¡Crucio!

-¡No! ¡Detente!

-¡Crucio! – exclamó otra voz de hombre.

-¡PAREN! ¡PAREN!

-¡Crucio! – exclamó la otra mujer.

La mujer que les gritaba que se detuvieran levantó su varita y le quitó el hechizo silenciador a la habitación.

-¡Tú, perra estúpida! – exclamó el hombre que obviamente estaba a cargo. La golpeó antes de regresar a Sophie, quien seguía gritando en el suelo. Tomó su daga y le hizo un corte en el brazo, tomando algo de su sangre en sus dedos para luego caminar hacia la ventana y escribir algo en ella.

XXX

Draco y Hermione estaban en pleno proceso de volver a vestirse. Él vino por detrás y la abrazó así, mientras ella intentaba reacomodarse la camisa dentro de la falda - ¿No me digas que ya estás listo para otra ronda?

-Me conoces. Siempre estoy listo para hacerlo de nuevo – dijo él, besándole la mejilla – Pero supongo que podemos esperar hasta regresar a casa.

Hermione rió antes de girarse y atraerlo para un beso – Merlín, cómo extrañaba esto – dijo ella, descansando su frente contra la de él.

-Sí, dime, ¿por qué nunca repetimos ese sexo enfadado? Lo probamos el verano pasado y fue increíble.

-Tú dirás… - dijo ella, volviendo a besarlo.

Draco estaba ya moviendo sus manos para deshacer los botones de su camisa cuando lo escucharon. Un horrible y ensordecedor grito que venía de algún sitio cercano. Ambos giraron la cabeza.

-¿Fue Sophie? – preguntó Hermione, moviéndose hacia la puerta.

Phillip, Caroline y Seth ya estaban en el pasillo. Reginald contenía a Chastity mientras el resto iba a investigar.

-¿Sophie no está ahí? – preguntó Phillip.

Hermione negó con la cabeza, y otro fuerte grito se escuchó. Phillip salió corriendo, deteniéndose frente a la puerta cerrada de la oficina de Draco. Intentó abrirla pero estaba bloqueada - ¡Sophie! – llamó. Nadie contestó. Comenzó a golpearla - ¿Sophie, estás allí?

Hermione corrió hacia él y gritó - ¡Alohomora! – a la cerradura, pero nada sucedió.

Caroline intentó entonces aparecerse adentro, pero solo terminó apareciéndose en su propia oficina.

-¡Sophie! – Phillip comenzó a gritar frenéticamente - ¡Sophie! ¿Estás allí? ¿Puedes escucharme?

Draco empujó a Phillip a un lado y comenzó a lanzar todos los hechizos que pudo recordar hacia la cerradura, incluyendo algunos que no tenían sentido, pero estaba desesperado. Hasta que, finalmente, la puerta cedió.

XXX

El líder caminó hacia los otros miembros de su grupo mientras alguien golpeaba la puerta. Todos se veían realmente nerviosos y él podía notar que no querían permanecer más tiempo allí.

-¡Golpéala una vez más! – le ordenó a otro. Se puso a oír y reconoció la voz de Draco exclamando diversos hechizos a la puerta. Sonrió con burla.

-¡Crucio! – gritó otro hombre, finalmente enviando a Sophie a un estado de inconsciencia.

-Vámonos – dijo el líder. Todos comenzaron a desaparecerse pero, antes de que él lo hiciera, removió la traba de la puerta, desapareciendo justo cuando ésta se abría de un golpe.

Draco entró primero con todos pisándole los talones. Hermione usó su varita para encender las luces, dejando a la vista a una Sophie tirada y rígida en el suelo, sobre un charco de sangre.

-¡SOPHIE! – gritó Phillip, corriendo hacia ella y colocándole la cabeza en su regazo - ¡Sophie, querida, por favor despierta!

Todos excepto Draco se abalanzaron sobre Sophie. Él estaba demasiado ocupado en leer el mensaje escrito con sangre en la ventana.

Tu Sangresucia es la siguiente, Malfoy.

Draco tragó con fuerza antes de bajar la mirada nervioso hacia Hermione. Ella lo miró con lágrimas en los ojos y señaló hacia abajo con un dedo tembloroso. Él siguió su indicación hacia la falda de Sophie, cubierta en sangre.

-¡Busquen ayuda! – gritó Phillip.

Caroline asintió antes de desaparecer.

-Phi…Phillip – todos miraron como las pestañas de Sophie comenzaban a revolotear – Phillip,,, el bebé… el bebé…

-Sí, está bien. El bebé está bien. Por favor, Sophie, aguanta.

Después de esas palabras, Sophie volvió a desmayarse. Phillip estaba demasiado ocupado sosteniéndola como para ver aquello de lo que los demás no podían despegar la vista. Hermione rompió en llanto cuando Draco vino a abrazarla. Seth, quien estaba mirando en blanco toda la sangre, no pudo seguir soportándolo y salió corriendo de la oficina. Nadie tuvo el corazón para avisarle a Phillip que ya no había ningún bebé.


Nota de la Traductora: No sabía si subir o no este capítulo antes de Navidad, considerando lo triste que es, pero lo subí de cualquier forma. Ni siquiera tengo ganas de hacer un comentario gracioso, porque PIP y SAP son de mis parejas preferidas, en cualquier fic, y no se merecen algo tan desgarrador como lo que les acaba de suceder. Un bajón. Eso nomás.

Mañana subiré el prólogo (que es bastante largo) de Merry Christmas Mr. Malfoy, para darle paso a la Navidad, pero esta historia la retomaré recién el 26. Solo serán dos días, asíque pronto sabremos como sigue este maldito episodio.

GRACIAS POR SUS COMENTARIOS! Veo que más gente se animó a dejarlos, y lo agradezco con toda el alma.

Guest: Hola! Tiempo ahora tengo de sobra, por estar en vacaciones, así que aquí me encontrarán, en lo posible una vez por día! :) Muchas gracias por dejar tu comentario, Un beso enorme y Felices Fiestas!

Rosie Fdez: como les dije a varias que plantearon esa idea, hay que considerar que Hermione no almorzó para mostrarle a draco la camara, y que pasó por mucho estrés entre pelea y pelea. que se yo, hay que considerar todo :P no niego ni afirmo nada. Gracias a vos por tomarte el tiempo de dejarme unas palabritas. Felices fiestas!

Lily Leon: AMO a tu gato Draco jajajajajaja me encanta. Yo tengo tres gatitas, y son mi vida. Gracias por tu comentario nena, y por la buena onda! Felices fiestas!

SALESIA: Wow! en serio mujer, si te atrasas con un capi, no te preocupes en dejar rr en ambos! ya sabes que me conformo con saber que disfrutan cada capítulo con el corazon :) jaja si, ahora que estoy de vacaciones voy a actualizar un poco más seguido. que lindo es descansar y hacer lo que uno quiera! me encanta leerte. Tenes una capacidad increible para adivinar lo que pueda pasar, como hiciste con el asunto de Gappelish. por favor, el arte de la adivinacion es una materia muy incierta. devolvele la bola de cristal a Trelawney y deja de adivinar todo! ja!con respecto a lo del "embarazo", no sabemos nada y, no voy a negar NI afirmar nada :) que mala soy :P muchas gracias por tu comentario! felices fiestas!

Creo que no se me pasó nadie, y si alguien no recibió su correspondiente respuesta, me avisan y yo misma me encargo de autocastigarme por mala persona. De verdad.

Recomendación McFly/Mcbusted de hoy: una balada lenta, Beautiful Girls Are The Loneliest (Las chicas bonitas son las más solitarias). Coinciden con eso? Yo no sé jaja

Hoy 23 es el cumple de Harry Judd, el baterista de Mcfly, so... Happy Birthday to him! es muy seeeexy, busquenlo en Google, tiene un cuerpaso de LPM.

Y ya estamos aquí! Ya estamos a dos pasitos de LA MEJOR NOCHE DEL AÑO!

LES DESEO A TODOS USTEDES, AQUELLOS QUE ME ACOMPAÑARON DESDE UN PRINCIPIO, Y AQUELLOS QUE SE SUMARON HACE POCO, UNA MUY FELIZ NAVIDAD Y UN PROSPERO AÑO NUEVO. Que sus deseos se cumplan, que sean muy felices, y, para aquellos que creen en Él, que el Niño Dios renazca en cada uno de sus corazones y los llene de dicha. Sean muy felices!

Nos leemos prontitisimo,

Pekis :)