Fighting for the Malfoys

-Luchando por los Malfoys-

-Por si alguien ya se olvidó, el capitulo anterior termina con Draco y Hermione abriendo la puerta a la Habitacion siempre Cerrada-


Capítulo 17 – Confianza

-¡Woah! – Draco saltó al sentir a Hermione abrazarlo por detrás.

-¡Te atrapé, Draky-waky! – dijo ella, apretándolo con fuerza.

Draco rió al soltarse de ella. Se alejó corriendo hacia el otro lado del laboratorio, frente suyo. Ella lo siguió, y ambos corrieron en círculos por un rato, hasta que Hermione se hartó de jugar. Se detuvo y posó sus manos firmemente en la superficie de la mesa, jadeando pesadamente mientras lo miraba con intensidad.

-¿Por qué te burlas de mí? – hizo un puchero – Te amo tanto. Solo quiero complacerte. Por favor, déjame complacerte.

Hermione se arrojó bajo la mesa hasta quedar en cuatro patas, arrastrándose a gatas hacia él. Al principio Draco comenzó a alejarse, pero luego ella lo tomó de los pantalones y comenzó a desabrocharlos. Fue entonces cuando él supo que el juego del gato y ratón que habían estado jugando por los últimos diez minutos había terminado. Ella lo miró con ojos hambrientos, con la respiración errática mientras le bajaba los pantalones hasta los tobillos. Y luego se puso manos a la obra.

-Oh, Mione – gimió él.

Su rostro se iluminó – Oh, sí, Draco. Di mi nombre de nuevo. Dime que me amas. Dime que me amas tanto como yo te amo a ti.

Y Draco repitió su nombre una y otra vez, urgiéndola a seguir así hasta que no pudo contenerse más.

Dos días atrás, cuando Draco había sugerido que usaran la Amortentia – cortesía de una enorme fuente de esta poción en la Cámara del Amor – Hermione, por supuesto, se había negado. Eso fue hasta que él se ofreció a ser el primero en probarla. Ayer había sido un día exclusivamente dedicado a Hermione. Pero hoy… hoy estaba exclusivamente dedicado a Draco.

Aunque eso pueda considerarse una terrible pérdida de tiempo, Draco y Hermione necesitaban desesperadamente un descanso. La primera vez que atravesaron la puerta, apenas una semana atrás, millones de ideas diferentes habían cruzado por su mente, pero lo que encontraron no era nada parecido a eso.

La sala principal no era nada especial. Justo como cualquier otra sala, en realidad. Había estanterías repletas de libros. Un escritorio con varios diarios llenos de notas sobre hechizos no terminados, y pociones. Y había un mesón de laboratorio, por supuesto, en donde se encontraban los dedos de Draco presionados en ese momento, mientras movía las caderas contra la boca de Hermione.

-Oh, Draco, hueles como… como especias, y pergamino, y el calor de un día de verano… ¡tan espectacular!

-Sí, sí, Mione. Sigue así, por favor – dijo él, volviendo a empujarle la boca contra él.

Habían dos habitaciones más pequeñas hacia la parte trasera de la cámara. Una tenía una fuente, y la otra una máquina extraña que todavía no conseguían descifrar para qué servía. Hermione había intentado hacer un dibujo de ella, pero rápidamente descubrieron que Draco era mejor artista. Al fin, ¡algo que ella no pudiera hacer!

Draco le había dado la imagen a Atticus, quien había ordenado a todo el personal de la Biblioteca Quartz que rebuscara en todos los libros hasta que encontraran algo sobre ello. Hasta el momento, no habían descubierto nada. Desde entonces, todo había sido investigaciones, investigaciones y más investigaciones. He ahí la necesidad de un descanso.

Draco dejó salir un gruñido animal a través de los dientes - ¡No puedo aguantarme más! – dijo él, levantándola de debajo de la mesa y arrojándola sobre ella. Le levantó la falda hasta colocársela a la altura de la cintura y comenzó a posicionarse.

-¡Draco, no! ¡Quiero complacerte! ¡Te amo tanto! ¡Déjame hacer esto por ti!

Bueno, Draco no era nadie para quejarse ante un pedido así. Hermione bajó de la mesa y lo besó apasionadamente antes de empujarlo para que él se subiera.

Ella se trepó después y se colocó sobre él, acariciándole el rostro y mirándolo con adoración a los ojos antes de decir – Esos ojos. Esos hermosos ojos son el brillo plateado de la luna en una noche clara de invierno. Me quitan el aliento.

Hermione lo besó de nuevo antes de correr sus bragas a un lado y guiarlo dentro suyo. Comenzó a moverse lenta y rítmicamente.

-Oh, Draco – gimió ella, sin despegar su mirada de sus "brillantes ojos color plata" – Oh, te sientes tan bien – su ritmo se aceleró. Draco colocó sus manos en las caderas de ella para ayudarla a moverse más rápido, pero ella le tomó ambas muñecas y las movió por encima de la cabeza de él - ¡No! ¡Déjame complacerte!

Bien por él.

-Oh… oh, Draco… tan bien… sí… eso es… Merlín, sí… tus ojos… tu cabello… tu pecho de los Dioses… te amo… ¡Te amo!

Hermione jamás había sido tan habladora ante, y Draco se encontró realmente disfrutándolo. Tampoco es que fuera callada o nada, pero aparte de un par de veces en donde dejaba escapar su nombre, sus sonidos más que nada eran balbuceos incoherentes.

-¡Dime que me amas!

Draco gimió.

Hermione le tomó de la barbilla y lo movió para obligarlo a mirarla a los ojo - ¡Dímelo! – exigió, casi de modo aterrador.

-Te-te amo – otro gemido. Merlín, se sentía tan bien.

-¡Mi nombre! – gritó ella - ¡Di mi nombre también!

-Te amo – sus dientes se tensaron cuando ella hizo un movimiento que lo impulsó al borde, casi haciendo que soltara un siseo entre los labios - ¡Te amo, Mione! – se apresuró a gritar.

Hermione le soltó el rostro y comenzó a moverse incluso aún más rápido. Ella podía notar que él estaba cerca ya, por el modo en que se mordía el labio, por lo que cuando lo notó masticárselo con fuerza, se bajó de él y bajó su boca nuevamente hacia él. Los dedos de Draco se enredaron en su cabello, tirándolo con fuerza mientras ella se movía de arriba abajo. Ella estaba demostrando ser mejor en esa tarea que lo usual. Claramente había estado conteniéndose, y él se encargaría que nunca volviera a hacerlo.

Cuando Draco estuvo a punto de venirse, comenzó a escuchar un sonido de golpes. Le tomó un momento darse cuenta de que era alguien llamando a la puerta.

-¡Vuelva después! – exclamó él.

El sonido se repitió. Draco gimió, y no de buena forma. Solo una persona sabía que estaban allí, y era el Ministro. Maldita sea.

Con la pequeña cantidad de fuerza que le quedaba en el cuerpo, Draco alejó a Hermione de él y le bajó la falda – Espera aquí, querida – dijo él, antes de subirse los pantalones y caminar hacia la puerta - ¿Puedo ayudarlo en algo, Ministro? – dijo él, apenas mostrando la cabeza a través de la puerta semi abierta.

Kingsley le echó un rápido vistazo: rostro sonrojado, cabello enmarañado, labios hinchados. No era difícil imaginar qué había estado pasando ahí dentro – Lamento, eh… interrumpir – dijo él, elevando una ceja – pero la reunión que Hermione y yo tendremos con los Jefes de Oficiales ha sido reprogramada.

-¿Reprogramada? ¿Para cuando? – preguntó Draco, escuchando a Hermione bufar impacientemente detrás de él.

-Ahora, me temo.

Draco gruñó. Por supuesto. - ¿Puede darle cinco minutos, al menos? – serían menos si le permitiera finalizar esa conversación ahora.

-No, realmente la necesito ahora mismo, Sr. Malfoy. Cualquier tipo de actividad recreativa en la que estén involucrados puede esperar a después. No tengo tiempo para…

Hermione se impulsó hacia la puerta y fulminó con la mirada al ministro. Draco la atrapó justo a tiempo para evitar que ella le arrojara un puñetazo a la quijada - ¡Cómo se atreve! ¡Cómo se atreve a hablarle a Draco con semejante tono de prepotencia! Él es dos veces la calidad de hombre que ust…

Draco le arrojó la mano sobre la boca – Solo denos un minuto, Ministro – dijo él, arrastrándola mientras ella pateaba y se retorcía entre sus brazos, nuevamente hacia la cámara, cerrando la puerta de un golpe.

Incluso aunque se trataba de una excelente puerta, y posiblemente a prueba de sonido, con la oreja pegada a ella Kingsley podía adivinar los sonidos de varios objetos rompiéndose mientras Draco gritaba sobre algo. Hermione parecía estar protestando pero entonces, un segundo después, comenzaba a jadear y a maldecir, y Draco le estaba pidiendo que hiciera algo con su varita. Un minuto después, la puerta se abrió.

-¡Lo siento tanto, Ministro! ¡No hablaba en serio! Yo… oh, Dios, estoy tan avergonzada. No tengo idea de qué estaba pensando.

Kingsley la miró con curiosidad. Había parecido un tanto acalorada antes pero, ahora, su ropa estaba toda enderezada, las hebras sueltas de su cabello volvían a estar en su coleta apretada y su aliento olía a menta. El misterio de la varita había sido resuelto.

-No pasa nada, Hermione. Reconozco los signos de la Amortentia cuando los veo – dijo Kingsley sonriendo – Creo que me comentaste que hay una fuente allí. Solo puedo asumir que esto se trata de algún tipo de experimento.

La boca de Hermione cayó abierta, y sus ojos se ampliaron excesivamente – Umm… . Sí, así es – dijo ella, lo que no era una mentira completa porque era un experimento, después de todo. Un experimento sexual – Estábamos solo… ¿controlando su potencia? – eso sí era mentira.

-Ya veo – dijo Kingsley, frunciendo los labios – ¿Y era… potente?

Draco sacó su cabeza por la puerta, desde dentro de la cámara y sonrió – sí, señor – dijo – De hecho muy potente.

-Draco, toma nota de ello, ¿quieres? – dijo Hermione, tratando de pretender que Kingsley no se había dado cuenta de lo que estaba sucediendo – La Amortentia de la fuente es… muy potente.

-Lo haré, amor – dijo él guiñando un ojo.

-Hermione, realmente deberíamos marcharnos ahora – dijo Kingsley, caminando ya hacia la salida.

-Solo un segundo – dijo ella, dando un paso hacia dentro de la cámara y encontrarse con Draco para darle un beso. Fue entonces cuando notó el por qué Draco seguía escondido detrás de la puerta – Oh, querido – dijo, mirando hacia abajo – Draco, lo …

-¿Lo sientes? Sí, no dejas de decirlo…

-Prometo que te lo compensaré – dijo ella, tratando de darle otro beso.

Draco se alejó hacia atrás – Probablemente será mejor que te vayas antes que vuelva a arrojarte sobre la mesa.

-Correcto – dijo ella, tomando el picaporte de la puerta – No olvides que nos encontraremos con Sophie y Phillip esta noche. Tenemos que conseguir que esos dos salgan de la maldita casa.

-No te preocupes, no lo olvidaré – dijo él, tomando el picaporte por el otro lado y usándolo para empujarla hacia afuera.

-¡Te amo! – le grito ella, antes que cerrara de un portazo.

Era una pena, pero parecía que Draco tendría que arreglárselas solo esta vez, y tendría que apurarse. A la Cámara del Amor no le gustaba la idea de que solo uno de ellos estuviera allí sin el otro, y eventualmente expulsaba a esa persona hasta dejarlo nuevamente en el centro de la sala circular con las paredes giratorias. Algunas veces sucedía en cuestión de minutos, otras veces él se las había arreglado para permanecer allí una hora. pasaba lo mismo cuando alguien que no era ninguno de ellos dos intentaba ingresar a la cámara, solo que la expulsión era instantánea.

Draco tenía suerte de estar cerca de venirse, porque la habitación no tardo mucho antes de expulsarlo. La llave salió disparada hasta su mano, y se la guardó en el bolsillo. Por alguna razón, siempre llegaba a su mano, sin importar que fuera Hermione la que salía al último. Le asustaba un poco el tema que la cosa en realidad se propulsara hacia él. No es como si le doliera, pero era muy, muy extraño.

Ahora que Hermione se había marchado mucho antes de lo esperado, Draco no tenía idea de qué hacer con el resto de su día. Desde lo que había sucedido con Sophie, ella y Phillip no habían regresado al trabajo. Atticus había ayudado a Draco – quien quedó a cargo – a contratar a una gran cantidad de nuevo personal, mientras Caroline se encargaba de encontrarles un nuevo lugar para que trasladaran la compañía en crecimiento. Chastity, quien ahora oficialmente su secretaria, estaba encargada de lidiar con todos los posibles inversores, quienes se ponían cada vez más impacientes por el hecho de que sus reuniones no dejaban de ser pospuestas; incluso aunque todos eran conocedores de los motivos. Phillip le había dicho a Draco que se encargara de las reuniones, pero él simplemente no se sentía cómodo al elegir a alguien sin Phillip.

Aunque el resto de ellos permanecía sin ejercer sus funciones, Seth era el único que hacía algo de trabajo. Los tres nuevos empleados que habían contratado hasta entonces eran para su departamento, y estaban trabajando duro para crear teléfonos, computadoras y televisores que pudieran funcionar en el mundo mágico. De ese modo, tendrían algo de stock para cuando estén listos para abrir el nuevo negocio.

Mientras Draco estaba parado ahí, pensando en qué hacer, su teléfono comenzó a sonar. Era un número que no reconoció - ¿Hola? – respondió.

-Draco, soy Chastity.

-¿Chastity? ¿Cuándo conseguiste un teléfono?

-Oh, eh… Seth acaba de hacerme uno – dijo ella, reacia, sabiendo muy bien qué sentía Draco al tenerla trabajando allí - ¡Pero eso no es lo importante! ¡Necesito que vengas en este instante!

-¿Por qué?

-Ese posible inversor, Dorian Dubois, de París, está aquí. Ya sabes, ¿el que es amigo del padre de Sophie? Dice que es ahora o nunca, y no puedo conseguir comunicarme ni con Sophie ni con Phillip. Aparte de las palabras "ahora o nunca", el hombre no sabe ni una sola más en inglés, y eres el único de todos nosotros que sabe francés. El Sr. Dubois está primero en la lista de posibles candidatos, Draco. No podemos dejar que se nos escape.

-Bien – murmuró Draco, de repente sintiéndose muy nervioso - Iré ahora mismo.

Colgó el teléfono. Bueno, parecía que ya tenía planes para el resto del día. Con suerte, no echaría a perder esto.

XXX

Hermione estaba sentada en su oficina después de la reunión, tratando de hacer algo de trabajo. Había encontrado muy difícil el poder enfocarse desde que abrieron la Habitación Siempre Cerrada, o – como Draco adoraba llamarla – la Habitación del Amor. Aunque intentaba esforzarse en su trabajo, era realmente difícil hacerlo cuando algo tan importante – y obviamente algo que les llevaba tanto tiempo – esperaba por ellos en el piso inferior.

Seguía sintiéndose culpable por dejarse llevar por Draco con el asunto de la Amortentia. Tenían mejores cosas que hacer con su tiempo. Es que realmente le costaba negarle algo, especialmente después de que él tomara un poco ayer para convencerla. Hermione podría haberse enfadado con él por hacerlo, tan solo si no hubiera conseguido una de las mejores folladas de su vida. Definitivamente valía la pena un poco de ese día "dedicado exclusivamente a Hermione".

De repente, Hermione comenzó a escuchar voces furiosas en el pasillo. Greta estaba discutiendo con alguien – Dije que no puede entrar sin una cita. ¡Hey! ¿No me escucho?

La puerta de Hermione se abrió de repente. Inga Utkin ingresó, seguida de una Greta con el rostro rojo por la furia – Srta. Utkin, ¿a qué le debo el placer?

-Sra. Malfoy, ¡lo siento tanto! Intenté detenerla pero…

-No importa, Greta. De cualquier modo, la Srta. Utkin y yo tenemos una conversación pendiente. Puedes retirarte.

-Umm… bueno – dijo Greta, saliendo de la oficina con inseguridad.

-Y cierra la puerta al salir, ¿podrías?

Greta hizo lo indicado, sin despegar los ojos de Inga en ningún momento. Tan pronto como estuvo cerrada, Hermione movió su varita y colocó un hechizo silenciador. ¿Ella sola en un lugar con la bruja que intentó algo con su entonces prometido? Esto podría ponerse feo.

-¿Qué es lo que quiere, Srta. Utkin?

-Le dije en numerosas ocasiones que puede llamarme Inga – dijo ella, tomando asiento.

Hermione frunció el ceño – Preferiría no hacerlo. Expresa una familiaridad que simplemente no tengo con usted.

Inga se sonrojó – Mire, entiendo por qué puede que tenga un problema conmigo, pero le prometo que querrá oír lo que tengo para decirle.

-Trató de toquetear a mi prometido. Tengo más que solo un problema con usted.

-En mi defensa, realmente pensé que ese casamiento era pura publicidad de los Malfoy.

Hermione entrecerró los ojos, haciendo que Inga se encogiera en su sitio.

-Bueno. Obviamente no tendría que haber dicho eso. Déjeme decirlo de nuevo. Draco tiene una…

-El Sr. Malfoy…

-Bien – dijo Inga, tomando una profunda respiración – El Sr- Malfoy tiene una reputación, de la que soy muy consiente que usted conoce. Todo el mundo asumió que sentaría cabeza alguna vez, pero yo, como muchos otros, estaba convencida de que sería cuando tuviera cuarenta años, y con una sangrepura de dieciocho. Nadie se imaginó que el Príncipe Sangrepura se enamoraría de una hija de muggles, así que no puede culpar a la gente por cuestionarlo. Y tampoco puede culpar a las brujas como yo por sentir curiosidad. Es decir, es Draco Malfoy – se inclinó y susurró – Hay historias.

Hermione rodó sus ojos – Sí, sé que hay "historias", Srta. Utkin.

-Inga.

-Bien, Inga. Pero eso no justifica lo que hizo. Haya sido o no un hecho publicitario para los Malfoy, todavía significaba que estaba comprometido.

-Tiene razón – dijo Inga, volviendo a sentarse derecha – Me disculpo. Si sirve de consuelo, ahora creo que el matrimonio es real. Es difícil simular ese grado de cariño que él demuestra hacia ti cada vez que está cerca suyo. Incluso ante la mención de su nombre.

Hermione hizo todo lo posible para evitar sonreír. No le daría esa satisfacción a Inga – Entonces, ¿qué hace aquí?

-Oh, cierto – dijo Inga, sacudiendo su cabeza para ordenar sus pensamientos – Estoy aquí para hablar de Zandicus Thinx. Y déjame comenzar por decir lo mucho que lamento lo de su amiga, Sophie

-Eso no evitó que armaras un reportaje sobre ello al día siguiente.

-Si no hubiera sido yo, habría sido alguien más, Hermione.

-Sra. Malfoy.

-Prefiero Hermione.

-Estoy segura que sí – dijo Hermione mirando a la reportera al otro lado de su escritorio y suspiró – Si está aquí para defenderlo, prefiero no escucharla. Ya sé que usted es su coartada.

Inga rió – No estoy aquí para defenderlo, Hermione. Estoy aquí para ayudarlos a atraparlo.

Hermione parpadeó - ¿Qué?

-Zandicus vino a verme después del juicio la semana pasada, y me preguntó si podía reunirme con él esa misma noche para que pudiera dar su versión de la historia – explicó ella – Él eligió el horario y el lugar. Me tuvo ahí durante horas, bebiendo whiskey de fuego como si se tratara de un maldito elíxir de la vida, y constantemente desviándose del tema. Era todo basura. No usé ni una de las cosas que me contó esa noche para armar el artículo. Fue como si estuviera…

-¿Distrayéndote? – terminó Hermione.

Inga frunció el ceño – Exactamente. Me estaba distrayendo, para que siguiera allí. Para ser su coartada – dijo ella – Ahora, no me apresuraría a formular conclusiones si él no se hubiera marchado después de recibir una lechuza misteriosa. Menos de una hora después, los Aurores me estaban buscando para que confirmara su paradero esa noche.

-¿Y a qué conclusión, exactamente, llegó después de todo? ¿Qué Zandicus contrató a gente para herir a Draco?

-Sí, eso es lo que estoy pensando.

Hermione respiró profundamente – Es solo que no lo entiendo. Es con Phillip su lucha de nunca acabar. Sé que amenazó a Draco y eso, pero es solo que no lo imagino siendo el objetivo de Zandicus.

-Aunque Phillip puede que sea su enemigo mortal – dijo Inga – Draco era con quien estaba enfadado en ese momento. Decía que su presencia en el juicio hizo que pudieran ganar. Y en realidad no puedo discutir contra eso. Si Draco no trabajara en Thinx, o no fuese tu esposo, no hay forma de que el Sr. Prior hubiera ganado.

-No creo que eso sea cierto…

-Lo es. Es por eso que mandó a ese Escriba enfermo a casa, ¿verdad? – dijo Inga. No era una acusación, solo un simple hecho para ella. Luego miró su reloj – Tengo que regresar a mi oficina, por lo que tendré que hacer esto rápido – volvió a mirar a Hermione con seriedad – Quiero ayudarte a deshacerte de ese bastardo.

Hermione le devolvió la mirada, boquiabierta – Yo… no sé… ¿por qué?

Inga pensó en ello – Por varios motivos, supongo. Es lo correcto – sostuvo un dedo en alto – si va a haber una guerra, quiero que termine rápido – levantó un segundo dedo – Simplemente detesto a ese tipo – levantó un tercero – pero principalmente porque será una buena historia – levantó los otros cuatro.

-Bien – dijo Hermione, quien no se esperaba menos de la bruja - ¿Y qué tienes en mente? ¿Algo de trabajo investigativo?

-¡Exactamente! – sonrió Inga – Voy a reunirme con Zandicus esta noche, nuevamente. Te enviaré una lechuza mañana y te contaré todo – se levantó de su asiento y caminó hacia la puerta. Hermione se levantó junto a ella y rodeó su escritorio.

-Siempre en busca de una historia, incluso aunque tengas que inventártela – dijo Hermione mientras Inga abría la puerta – Realmente espero que no nos veas a Draco y a mí del mismo modo en que lo hacía Rita Skeeter. Solo como otro libro más para vender.

Inga gruñó – Todos dicen que soy la próxima Rita Skeeter solo porque nuestros estilos son parecidos, pero, a diferencia de ella, yo no necesito inventar cosas para poder escribir una buena historia – dijo ella – Con Draco y contigo como participantes, la verdad ya es suficientemente interesante. Aunque los veo a ambos como un gran modo de avanzar en mi carrera, y ni mencionar aumentar mi cuenta bancaria, no planeo hacer esto con mentiras. Entonces, si alguna vez sale un libro, puedo asegurarte que solo estará lleno de la verdad – guiñó un ojo.

Hermione rodó sus ojos y le dio una media sonrisa – Que tenga un buen día, Srta. Utkin.

-Inga – la corrigió ella antes de salir de la oficina. Greta la siguió con la mirada cuando pasó junto a su escritorio, sin despegar su mirada de ella hasta que estuvo muy fuera de vista. Era evidente que Hermione no era la única que no confiaba del todo en Inga Utkin.

XXX

Esa noche, Draco y Hermione se encontraron con Sophie y Phillip en su casa. Desde que ella había sido dada de alta de San Mungo, ninguno había dejado la casa. Solo para necesidades. Cada vez que Draco y Hermione pasaban por ahí, él le echaba un vistazo a la habitación del bebé y siempre encontraba al osito de peluche en un sitio diferente.

Pero esa noche se negaban a permitir que sus amigos se queden en su casa y se hundan. Ya habían accedido a salir a cenar y beber algo, pero una vez que Draco y Hermione llegaron, cambiaron de idea de repente.

-¡No! ¡No vamos a permitir que hagan esto de nuevo! – dijo Draco, levantando a Sophie. Caminó con ella hacia la puerta mientras Hermione intentaba empujar a Phillip junto a ellos, que resultó ser algo mucho más difícil que llevar a una bruja de cincuenta kilos, pero él no oponía tanta resistencia como ella con Draco.

Al notar que Phillip no cedería, sin importar lo fuerte que Hermione lo empujara, Draco giró e redondo con Sophie sobre su hombro y dijo - ¿Qué tal si vamos a algún sitio conocido?

-¡Oh, sí! – dijo Hermione, apareciendo detrás de Phillip - ¿Qué me dicen del Caldero Chorreante? Los cuatro tenemos recuerdos muy buenos de ese sitio.

-Si acepto, ¿me bajaggás de aquí? – preguntó Sophie, retorciéndose en su lugar.

-Absolutamente, amor – dijo él, dándole una pequeña nalgada.

Hermione rodó sus ojos – Estoy justo aquí, Draco. ¿No tienes vergüenza?

-Ah, no te preocupes, Mione. Con gusto te daré una nalgada mucho mejor más tarde. Diría que te la mereces, después de dejarme así esta mañana.

Volvió a rodar los ojos – Entonces, ¿qué dices, Phillip? ¿Vendrán?

Phillip miró a Sophie mientras Draco la bajaba. Ambos intercambiaron una mirada y ella le asintió – Muy bien – dijo él – supongo que Draco y yo podemos hablar de lo que sucedió hoy con el Sr. Dubois hoy, de cualquier modo.

Los cuatro viajaron por Red Flú hacia el Caldero Chorreante, dado que las mentes de Sophie y Phillip estaban demasiado distraídas como para aparecerse como correspondía. Cuando llegaron, buscaron una mesa y permanecieron en silencio hasta que llegó la camarera.

Hermione levantó la mirada hacia el rostro conocido y sonrió - ¡Hannah! ¡No sabía que trabajabas aquí!

La futura Sra. Longbottom le devolvió la sonrisa – Sí, bueno, Tom es un viejo amigo de mi abuelo y yo estaba buscando un segundo trabajo, para ganar algo de dinero extra para la boda.

-¿Ya tienen una fecha en mente?

-No aún, pero creemos que en algún momento de la primavera que viene.

Hannah miró de reojo a Sophie y Phillip, y les dio esa mirada de pena que parecían estar recibiendo en todas partes últimamente, y que detestaban. Era parte del motivo por el que no querían salir de la casa. No dejaban de recordarle la causa de esas miradas de pena. Phillip levantó el menú y se escondió detrás de él mientras Sophie comenzaba a mirarse las uñas. Lo que sea para evitar esa mirada.

Hannah retiró sus pedidos y desapareció en la cocina. Su comida pareció salir extra rápido. Mientras cenaban, Draco habló sobre la reunión que tuvo con Dorian Dubois. Había salido bien y, después de una gran dosis de encanto y de adulación por parte de Draco, Dorian había accedido a darse una vuelta por la compañía en dos semanas, cuando regresara a la ciudad.

-Gracias por cubrirme, Draco – dijo Phillip, cuando Draco terminó – considerando que no estuvimos allí para que Seth nos recargue los teléfonos, y dado que él todavía no encontró el modo para que los magos puedan hacerlo en sus hogares, no estuvimos en contacto.

-No pasa nada – dijo Draco, decidiendo que sería lo mejor evitar mencionar que Chastity también les había mandado una lechuza, y que Caroline había golpeado a su puerta por una hora para poder hablar con ellos. Parecía que también habían bloqueado todas las ventanas y habían colocado un hechizo silenciador alrededor de la casa, para que nadie pudiera molestarlos. Ni siquiera sus amigos.

La puerta trasera del Caldero Chorreante se abrió, y sintieron un par de ojos perforándoles las espaldas. Todos miraron hacia allí y notaron que Zandicus Thinx acababa de entrar con Inga Utkin. Draco miró a Hermione, quien ya le había contado todo sobre su reunión con la reportera más temprano ese mismo día. Aunque aceptaba que sus motivos eran dudosos, al menos no había mentido sobre su reunión con Zandicus.

Zandicus no dejó de echar vistazos hacia Sophie y Phillip mientras Inga lo guiaba hacia una mesa en el lado opuesto de la habitación.

-Iré a buscar una bebida – dijo Phillip, levantándose.

-Iré contigo – dijo Hermione, haciendo lo mismo.

Él asintió y bajó la mirada hacia Sophie - ¿Quieres algo?

-Un gingegg ale – dijo instintivamente – Oh… - bajó la mirada, obviamente recordando que ya no era necesario evitar el alcohol. Los otros intentaron pretender que no se habían dado cuenta de eso – Una ceggveza de mantequilla con whiskey de fuego estaggá bien.

Phillip se inclinó y la besó en la mejilla antes de caminar hacia la barra, con Hermione por detrás.

Mientras Draco y Sophie los esperaban sentados, él no dejó de notar que ella no despegaba sus ojos de algo detrás de ellos. Parecía estar cautivada con eso. Volteó y miró, con el corazón deteniéndose al ver a Pansy sentada en una mesa riendo con Blaise y Daphne. Maldita sea, el lugar estaba lleno de gente esa noche. Podía notar que su ex hacía lo imposible por evitar mirar a Sophie.

-Esa es tu ex novia, ¿veggdad?

Draco volteó a mirar a Sophie y respiró profundamente – Sí, lo es. De cuando íbamos al colegio.

-¿Qué hace ahogga? – pregunto Sophie, mirándolo.

-No estoy seguro – Draco se encogió de hombros – No mucho, creo.

-Y los otggos… están… ¿siempgge están juntos?

Draco levantó una ceja – Supongo que por lo general sí. ¿Por qué preguntas?

-Pogg nada – dijo Sophie, volviendo a mirarlos.

-Sophie…

Sus ojos no se movieron de la otra bruja.

-Sophie, qué… pudiste… ¿pudiste ver algo?

De repente, los ojos de ella se volvieron hacia él - ¿Pogg qué lo pggeguntas?

Sus miradas permanecieron unidas, cada uno intentando ver en el otro lo que ambos intentaban esconder, ninguno queriendo decir nada hasta estar seguros. Entonces, el sonido de Pansy forzando una risita resonó en sus oídos, y Sophie rompió el juego de miradas para volver a mirarla. Ahí fue cuando Draco supo que sus suposiciones eran ciertas.

-¿Le dijiste a los Aurores? – preguntó en un susurro.

Sophie suspiró, mientras volvía a verlo – No.

-¿Por qué no?

Ella se encogió de hombros – Lo habggía hecho si hubiese estado solo Haggy, pero no conocía al otro hombgge. Con una gueggga a punto de empezagg, nunca es seguggo confiagg en todo el mundo – hizo una pausa – Espegga. ¿Cómo sabes , Dggaco?

Ahora fue su turno de suspirar – Vino al hospital. Supongo que quería… ver como estaba el bebé. La vi allí y conseguí sacarle una confesión.

-Espeggo que hicieggas sufggigg un poco a esa peggga.

-Sabes que sí lo hice – intentó sonreír él.

-¿Pogg qué no le contaste a los auggogges, Dggaco? – preguntó ella, volviendo a mirar a la mesa detrás de ellos.

-Porque no me dijo quienes eran los otros – dijo él, volviendo la cabeza para mirarlos. Intentaba atrapar a Pansy mirando hacia la mesa de Zandicus, pero nunca lo hizo – No me malinterpretes, Soph. Quiero que sufra por lo que te hizo, pero es nuestra única pista en este asunto. Jamás les dirá que me confesó lo que hizo, por lo que no la castigarán tampoco. Si la observamos, quizás… - respiró profundamente - …quizás podemos descubrir más.

-Estoy de acueggdo – dijo ella.

Él la miró sorprendido.

Ella intentó sonreír. Falló de nuevo – Es pogg eso que no acudí a Haggy inmediatamente después de mi ataque. ¿Cggees… que nos ayudaggá?

-¿Potter?

Ella asintió.

-Bueno, tiene esa enfermante necesidad de ayudar a todo el mundo. Y dado que Hermione está involucrada…

-¿Se lo contaste a ella?

Draco negó con la cabeza. Había querido hacerlo, pero no había tenido una buena oportunidad de sacar el tema. Y probablemente nunca lo habría.

-Bien. No lo hagas – dijo ella – Ella y Phillip… nunca lo entendeggían. Demandaggían justicia inmediata. Pero tú y yo… podemos vegg la imagen completa. Delataggla ahogga no haggía más que volvegg todo más lento. Los asustaggía y les haggía escondeggse, y no tenemos tiempo pagga eso – Sophie respiró profundamente – Ella ggecibiggá lo que se meggece. Solo que no hoy.

La puerta del Caldero Chorreante volvió a abrirse y Goyle entró. Notó inmediatamente a Draco y Sophie, e intentó sonreír discretamente. Draco lo observó fijamente caminar junto a ellos, encaminándose directamente hacia Pansy, Blaise y Daphne.

No dejó de mirarlo, con los labios entreabiertos - ¿Cuántos dijiste que estaban presentes esa noche?

-Cuatggo – respondió Sophie – Dos hombgges y dos mujegges.

Draco no despegó los ojos de ellos, en silencio. Sophie lo llamó varias veces, hasta que finalmente captó su atención.

-Dggaco, no cggeo… es decigg, estoy segugga…

-No termines esa oración a menos que estés completamente segura.

Sophie suspiró y asintió. Mantuvo la boca cerrada

Draco se giró una última vez para mirarlos. Blaise le guiñó un ojo. Si no fuera por la mano de Sophie conteniéndolo por el brazo, Draco habría saltado de su silla y molido a golpes al bastardo. Aunque no estaba seguro de la participación de Daphne y Goyle, no había dudas en su mente de que Blaise había participado, y era probablemente esa persona de la que Pansy había estado hablando.

-No lo hice.

Draco y Sophie, demasiado distraídos como para notar que alguien se les había acercado, levantaron la mirada para encontrarse a Zandicus parado junto a su mesa. Sophie jadeó.

-No lo hice – repitió con urgencia. Inga se acercó por detrás e intentó llevárselo, pero él se la sacó de encima – Dime que sabes que no lo hice – estaba mirando a Sophie.

Ella no dijo nada, con sus ojos moviéndose entre Draco y los de él, sin saber sobre qué hacer. Draco se levantó y se paró frente a ella – Tienes que irte.

-¡Pero no lo hice! ¡No fui yo! – exclamó él – No estaba ahí, y no contraté a nadie. ¡No tengo ni la más pálida idea de quien fue! Necesito que ella me crea.

-¡Hey! – Phillip había cruzado el salón en dos segundos, con Hermione por detrás - ¡Aléjate de ella, maldita sea! – empujó lejos a Zandicus, haciéndolo tambalearse hacia atrás.

-¡No lo hice! – repitió de nuevo - ¡Tienen que creerme! Yo jamás… - tragó saliva - … jamás lastimaría a un niño.

-Ellos no estaban allí pogg mi – dijo Sophie bajo aliento.

-Sr. Thinx, creo que es hora de que nos vallamos – dijo Inga, tomándolo del brazo.

Él volvió a soltarse - ¡No! Tienen que escuchar esto. Tienen que saber que pierden su tiempo investigándome.

Sus ojos viajaron levemente hacia la mesa de los Slytherin. Fue el primer desliz que Draco notó en toda la noche, y fue suficiente para llevarlo al límite. Se impulsó hacia Zandicus y le dio un puñetazo en la mandíbula, con fuerza suficiente como para lograr derribarlo al suelo.

-¡Cómo te atreves! – Zandicus se incorporó y fue a por Draco, pero Phillip fue rápido al contenerlo - ¡Te odio! – le gritó, con los ojos en llamas - ¡Odio todo lo relacionado a tu persona! ¡Pero no hice esto! Mis amenazas… no tienen nada que ver con la violencia. Te arruinaré, Draco Malfoy, ¡pero no enviaré a nadie para que te torture, joder!

-¡Vete a la mierda de aquí! – exclamó Phillip, volviendo a empujarlo lejos.

Esta vez Zandicus lo escuchó. Les dio una última mirada fría antes de apresurarse a salir por la puerta del pub. Inga corrió detrás de él.

Phillip se hundió en su silla junto a Sophie y la consoló mientras ella se esforzaba en no llorar. Draco volvió a mirar a la mesa de los Slytherin y notó que solo Blaise se veía divertido. Los otros solo parecían enfermos. Pansy fue la primera en levantarse y salir, con los otros justo detrás.

Draco y Hermione volvieron a tomar asiento, sin saber qué decir o hacer. Un segundo después, Hannah regresó con sus bebidas. Sophie tomó la suya y la bebió entera en tres largos tragos. Cuando terminó, miró a Hannah y dijo – Una botella de whiskey de fuego para la mesa, pogg favogg. Y que sea ggápido.

Hannah asintió solemnemente antes de encaminarse hacia la barra. Regresó con la botella menos de un minuto después. Apenas habían conseguido servirse una copa cuando alguien ingresó al pub gritando – ¡Que alguien nos ayude! ¡Por favor, ayuda! ¡Hay un cuerpo en el callejón! ¡Alguien está muerto! ¡Alguien está muerto!

Draco y Phillip se miraron antes de levantarse de un salto y correr hacia la puerta, junto con algunos más. cuando salieron encontraron a Zandicus allí, con la mirada fija en el cuerpo sin vida de Inga Utkin.

Él los miró, con los ojos en blanco por un momento antes de que se abrieran de golpe, claramente notando la acusación en sus rostros – Yo no… ¡No! ¡No se atrevan a sopesar que yo…

Phillip lo agarró, pero Zandicus se alejó de un salto y desapareció. Phillip hizo lo mismo. No dejaría que el bastardo de escapara.

Draco se quedó allí, mirando al cuerpo a sus pies, sin creerlo. No tenía cortes, ni moretones, nada de sangre… ningún tipo de signo de lucha. Era el evidente resultado de una maldición asesina. Aunque no le importaba Zandicus, a Draco le costaba creer que hubiera sido suficientemente estúpido como para hacer todo ese show dentro del pub y luego cometer un asesinato. Claro ejemplo de cavar tu propia tumba.

-¡Oh! – Hermione arrojó sus manos a su boca. Acababa de hacerse espacio entre la multitud que se había reunido alrededor, y ahora estaba parada junto a su esposo. Él la rodeó con un brazo y le empujó la cabeza contra su pecho.

Ambos permanecieron allí en silencio e inmóviles hasta que llegaron los Aurores. Si el ataque de Sophie no había marcado el inicio de una guerra, entonces esto definitivamente lo hacía. Inga Utkin puede que fuera una molestia, pero no había hecho nada malo como para merecer ser asesinada. Solo intentar ayudarlos. Era una pena que hubiera tenido que suceder esto para que Hermione y Draco se dieran cuenta que hablaba en serio sobre apoyarlos. Ella había querido ayudar. Y ahora estaba muerta a causa de eso.


Nota de la Traductora: Hola gente! primero que nada, espero que hayan pasado un muy feliz año nuevo 2015, y que lo hayan comenzado con todas!

Ahora sí, WOW que me demoré en actualizar, no? Mi escapada de fin de semana a las montañas se convirtió en una escapada de diez días, que me permitió despejarme y respirar aire puro. Lo unico malo es que allí no hay computadoras y yo no llevé mi portátil, por lo que no pude avanzar con las traducciones. Cuando llegué a mi casa después de tanto tiempo me di con que mi perrita Zamba me extrañaba taaaaanto que decidió masticar el extremo del cargador de la pc, así que hace unos días no la puedo usar. Ya voy a subir una foto a facebook para que vean las pruebas del delito. Posiblemente Zamba tenga que ir a Azkaban un tiempo como condena, pero eso es decisión del Wizengamot, no mía. Solo llegué a encenderla unos minutos, pasar algunos archivos a un pendrive para leer en otra computadora y puf! se apago. El nuevo cargador tardará unos días en llegar, y aquí estoy... actualizando desde la pc de mi abuela, que es mas lenta que una babosa acalambrada y es un engorre tipear desde aquí. El teclado es un espanto. Eeeeen fin, una serie de eventos desafortunados, pero aqui les dejo este capitulo, a ver que opinan :)

Voy a intentar traerles el siguiente lo antes posible, considerando todo.

A pesar de la demora, GRACIAS! por el apoyo, el aguante, la paciencia, el cariño y los lindos mensajes que me llegaron de golpe al celular cuando bajé de la montaña (no tenía señal allá). A mis queridos Guest:

Bliu Liz: Feliz año para vos! fue un capi triste, y este también lo es en cierta forma, por el asunto de Inga. Te agradezco mucho tu comentario, y el apoyo de siempre!

Rosy Fdez: querías saber que había detrás de las puertas? ja, ahi tienes, nada malevolo ni demoniaco, solo una linda fuente de amortentia jajajaja hay que entender a Caroline, es extremadamente fiel y leal a sus amigos, y le dolió en el alma lo que le pasó a sophie, no es una mala chica. muchas gracias por tu comentario!

Lily Leon: nena solo sabemos de Pansy por ahora, pero pronto sabremos más, como bien sospechaste desde un principio al igual que piensa sophie ;) jajaja no te mueras, no te mueras porfa, disfruta el capitulo y gracias por comentar!

SALESIA: como dijiste, el hecho de que Daphne no haya intentado detener el ataque no significa que no haya estado presente, y creo que hasta sophie sospecha de eso. Zandicus... bueno, cual es tu opinion ahora despues de leer este capi? Con respecto a Caroline, reitero lo que le dije a Rosy más arriba.. es una buena chica, solo le alteró lo sucedido a sus mejores amigos. Y Pip abrazando el oso... ay, se me partió el corazon igual que a vos. Muy triste, pobres. Mil gracias por tu comentario, me encanta leerte!

Ahora sí, apenas suba este, corro a colgar uno de Merry Christmas Mr. Malfoy, aunque si van por ahí quizás se dan con malas noticias.. ya veremos.

Recomendacion McFly/Mcbusted del día: 23:59

Nos leemos prontito!

Pekis :)