Fighting For The Malfoys
-Luchando por los Malfoys-
Pido perdón por el retraso, pero este capítulo era enormemente largo y me costó horrores con la computadora vieja. Disfruten el capi.
Capítulo 20 - parte 1 – Solo una palabra.
-¿Draco, qué va mal? – preguntó Hermione, jadeando al notar que las manos de él se detenían a solo centímetros de sus bragas.
-Es solo que no puedo hacer esto con esa imagen viéndonos, maldita sea – dijo Draco, levantándose los pantalones mientras caminaba hacia la estantería de la oficina de Hermione y volteaba la fotografía de sus padres.
Hermione rodó sus ojos - ¿No estás siendo un poquito paranoico? Ellos se fueron de ahí al segundo en que comenzamos a besarnos.
-¿Pero qué pasa si regresan demasiado pronto?
Hermione rió.
-No sé por qué tienes esa maldita cosa ahí, de cualquier modo.
-Fue un regalo de tu padre- dijo ella, bajando del escritorio y abrazándolo por detrás.
-¿Y? Sabes qué días viene por aquí. Guárdalo en tu escritorio y ponlo en el estante antes de que llegue.
-Bueno, eso sería muy grosero - Hermione movió sus manos dentro de los pantalones de Draco.
Él gimió - Solo es grosero si te… mmm… atrapan – movió sus manos hacia atrás para acariciar sus caderas - Hoy estás muy juguetona, ¿no?
-Es solo que hemos estado tan ocupados últimamente, que siento que el único momento que tenemos para intimidad lo utilizamos recuperando el sueño perdido.
Era cierto. Habían tenido su cama nueva por casi dos semanas ya, y habían follado en ella solo tres veces. Entre la Cámara del Amor, la Oclumancia, la pequeña dosis de Legelemancia (que también Draco estaba aprendiendo), y el trabajo de todos los días, realmente no tenían tiempo para estar juntos. Ese era el motivo de la presencia de Draco ahí hoy. Era el único día de la semana en el que Lucius no podía ir para darles la lección, por lo que decidió que sería la ocasión ideal para follarse a su esposa en el escritorio. Y quizás contra la ventana, si tenían tiempo suficiente. Hablando de tiempo, probablemente deberían ponerse a ello.
-¿Necesitas jugar un poco primero, amor?
-No – le susurró ella seductoramente al oído.
Un gruñido bajo escapó de la garganta de Draco. La giró en redondo y la levantó por los muslos, dejando que sus piernas se envolviesen alrededor de su cintura. La tiró hacia atrás, haciendo que Hermione aterrizara con un golpe sobre el escritorio, sin siquiera protestar cuando él usó su varita para tirar al suelo todo lo que había en la superficie.
-¿Quieres jugar a tener el control, Mione? – preguntó Draco con los labios entreabiertos, mientras sus manos acariciaban la suave piel de los muslos de ella – Ya sabes, para practicar.
-¿Yo tendré todo el control? – preguntó ella, tomándolo por el cuello de la camisa y presionando su cuerpo firmemente contra el de ella.
-Por supuesto.
En un rápido movimiento, Hermione lo empujó hacia atrás. Levantando la mirada con ojos hambrientos, se reclinó contra el escritorio y le dijo – Quítate la camisa – con voz demandante.
Draco prácticamente se la arrancó.
Hermione sonrió – Ahora, quítame la mía.
Las manos de él se aferraron a la tela y se prepararon para desgarrarla.
-Lentamente – susurró ella.
Las manos de Draco se suavizaron. Comenzó a desabrocharle botón por botón, emocionándose cada vez más a medida que iba revelando una porción de su piel desnuda. Cuando todos los botones estuvieron desabrochados, le deslizó la camisa por los hombros y la arrojó a un costado.
-Ahora el sostén.
Draco sonrió. Estaba más que contento de obedecer. Con un rápido movimiento de sus dedos, el sostén estaba abierto y en el suelo.
-¿Quieres tocarlas? – preguntó ella, inclinándose hacia atrás con los codos.
Draco asintió, observando con felicidad el modo en que su respiración pesada las hacía moverse de arriba abajo.
-Bueno, normalmente te daría permiso para hacerlo, pero dijiste que nos vamos a saltar los juegos preliminares hoy, así que quítate el pantalón.
Ese pedido le llevó dos segundos completos.
-En un segundo te pediré que me folles, Draco. Pero antes que lo haga, necesito establecer unas cuantas reglas.
Hermione se acercó a él y lo agarró suavemente con una de sus perfectas manos. Él estaba tan excitado que apenas podía contenerse. Hermione había estado en control antes, pero nunca así.
-Primero, tendrás que darle a mis pechos la atención que se perdieron mientras follamos. ¿Puedes hacerlo?
Él asintió.
-Dímelo, Draco. Quiero escucharte hablar.
-Sí – dijo él, mientras sentía que la mano de ella lo presionaba con fuerza.
-Mmm… amo tu voz.
Ella le dio un ligero apretón. Él jadeó en gratitud.
-Segundo, tendrás que satisfacerme al menos dos veces antes de que puedas siquiera pensar en ti mismo. ¿Me comprendiste bien?
Draco comenzó a asentir de nuevo, pero cuando ella le frunció el ceño, él se apresuró a decir – Sí.
-Bien – ella sonrió y lo liberó – Tiene permiso para follarme.
La falda de Hermione ya estaba arrugada contra su cintura, por lo que Draco no tardó mucho en posicionarse. La tomó por la parte trasera de sus rodillas y la arrastró hacia el borde del escritorio, penetrándola en el mismo movimiento.
Draco se tomó un segundo para mordisquear los dulces labios de ella antes de mover su boca hacia sus senos, dándoles la atención que ella le pidió…no, exigió.
Hermione ya estaba tan excitada que no pasó mucho tiempo antes que su cuerpo comenzara a temblar. Su espalda se arqueó mientras enterraba las uñas en la espalda de Draco, gritando audiblemente mientras se dejaba ir.
-Draco – respiró contra su oído, al sentir que él aumentaba el ritmo después de su liberación – Yo… - gimió ella - … quiero estar en control.
Hermione movió su pierna y la enredó alrededor de la cintura de él, para ayudarse a girar a ambos sobre el escritorio, para que ahora fuera Draco el que estuviera recostado en la superficie. Nunca perdieron el contacto, y Hermione siguió marcando el ritmo, asegurándose de mantener las muñecas de él firmemente sobre su cabeza, algo que recordaba que él amaba que le hicieran cuando tomó amortentia.
-Cuando te suelte, quiero que uses tus manos para complacerme. ¿Me entendiste?
-Sí – dijo Draco, encontrando cada vez más difícil el contenerse y no dejarse ir. Sus palabras eran demasiado calientes.
Hermione le soltó las muñecas y arqueó la espalda, moviéndose rápidamente mientras Draco usaba sus manos para hacer lo que ella le ordenó. Se encontró a si misma rebotando sobre él cada vez más rápido, haciendo que los dedos de él también aceleraran sus movimientos. En poco tiempo sus movimientos se volvieron erráticos, sus rodillas débiles y comenzó a perder el control de su cuerpo.
Su interior se estremeció. Bajó la mirada a Draco y lo obligó a mantener contacto visual mientras ambos se dejaban ir. Y entonces, ella gritó incluso más fuerte que antes. Él gruñó su nombre a través de los dientes, tratando con todas sus fuerzas de mantener las miradas unidas mientras sus cuerpos se tensaban, quemaban y mandaban olas de placer desde la cabeza hasta los pies.
Y cuando finalmente pasó, cuando el clímax disminuyó, Hermione colapsó sobre él, respirando con pesadez. Draco envolvió sus brazos a su alrededor y comenzó a acariciarle la espalda.
Cuando lograron recuperar el aliento, él preguntó - ¿Puedes tomar el control más seguido? Amaría explorar hacia dónde iríamos a parar cuando incluso tengamos tiempo para juegos preliminares.
Hermione rió – Bueno, no puedo negar que lo disfruté. Supongo que puedo dejar salir a quien sea que tenía escondido en mi interior otra vez.
-Esa, Mione, era mi esposa. Y es absolutamente increíble.
-Si solo pudiera mostrar esa misma cantidad de control en la Oclumancia – dijo ella.
Draco frunció el ceño – Estás mejorando.
-Sí, pero no tan rápido como me gustaría hacerlo. La mayoría de las cosas suelen salirme naturalmente.
Él no pudo evitar dejar escapar una sonrisa – Oh, pobre y dulce Hermione. Tener que esforzarse en algo es muy duro, ¿no?
Ella lo golpeó en el pecho.
Llamaron a la puerta. Ambos levantaron la cabeza. Hermione rápidamente localizó su varita y quitó el hechizo silenciador - ¿Qué sucede?
-Sra. Malfoy, el Sr. Potter y el Sr. Weasley está aquí para verla – dijo Greta desde el otro lado.
-Dígales que estoy ocupada – dijo ella, buscando su sujetador alrededor de la mesa.
Draco lo encontró y, renuentemente, la ayudó a colocárselo, dándole a cada pecho un beso de despedida antes de aprisionarlos.
-Ya se los dije, pero insisten en esperar.
Hermione rodó sus ojos. Utilizó su varita para colocarse la ropa, repitiendo lo mismo con Draco, mientras él usaba la suya para volver a acomodar todos los elementos del suelo nuevamente sobre el escritorio, atrapando un rápido vistazo a algo escondido bajo este.
Una vez que todo estuvo listo, Hermione se acercó al espejo que tenía colgado de una de las paredes y se acomodó rápidamente el cabello y el maquillaje, antes de ir a abrir la puerta. Se sobresaltó al ver a Harry y Ron parados justo allí.
-Algún día van a darme un ataque al corazón ustedes dos – dijo ella, abriendo más la puerta y dejándolos entrar. La cerró detrás de ellos.
Harry y Ron se mostraron sorprendidos al ver a Draco apoyado contra el escritorio con los brazos cruzados.
-No sabíamos que estabas aquí, Malfoy – dijo Harry.
-¿Por qué demonios sino, estaría bloqueada la puerta? – bufó Draco, sintiéndose furioso de que su único tiempo a solas con Hermione hubiera sido interrumpido.
-No lo sé. ¿Estás aquí todos los días? Porque últimamente, Hermione la tiene bloqueada siempre.
-¿De verdad? – Draco levantó una ceja - ¿Tienes un amante, Hermione?
-No – protestó ella – Realmente solo estoy ocupada. Ya les expliqué eso a los dos.
-Demasiado ocupada como para follar a tu esposo en la mitad de la tarde – dijo Ron, desdeñosamente.
-¡Hey! – Draco se alejó del escritorio – Esa es una prioridad. Lo entenderás si alguna vez encuentras a alguien lo suficientemente desesperado como para casarse contigo, Comadreja.
-¡Draco!
Draco volteó hacia Hermione, quien le fruncía el ceño. Tomó una profunda respiración y volvió a reclinarse contra el escritorio – Lo siento, Comadreja. Estoy un poco frustrado. Han sido un par de meses muy duros.
Ron levantó las cejas – Wow. Una verdadera disculpa de Malfoy. Estoy impresionado.
-No presiones tu suerte.
-¿Para qué están aquí? – preguntó Hermione, intentando retomar al grano.
Harry y Ron intercambiaron una mirada.
-Estábamos preocupados por ti – dijo Harry finalmente – Cada vez que venimos estás demasiado ocupada como para vernos. Cuando te mandamos una lechuza, nos respondes con la misma excusa. Incluso intentamos llamarte a esos teléfonos muggle que todavía tenemos desde tu boda. Sea lo que sea que estés haciendo, Hermione, queremos ayudarte.
-Sí – dijo Ron - ¿Por qué no nos dejas? Siempre que nosotros nos metemos en algo, insistes en meter tu trasero con nosotros.
-Que dulce – dijo Draco, recibiendo ceños fruncidos de todas partes. Sostuvo sus manos en alto en defensa.
-Miren, lo siento – dijo Hermione, mirando a sus dos mejores amigos – Pero después de lo que pasó con Sophie y Luna, e incluso Inga Utkin, no creo que sea seguro que estén cerca mío por ahora.
Harry hizo una mueca – Hermione, cuando tú fuiste conmigo cuando Voldemort…
Todos se estremecieron.
-…me perseguía, te pusiste en grave peligro. ¿Por qué no haría yo lo mismo por ti?
-Bueno… tienes un punto válido – dijo ella – Pero no estoy haciendo algo en lo que puedan ayudarme, exactamente. Si no hay razón para ponerlos en peligro, ¿por qué habría de hacerlo? Cuanto menos sepan, mejor. Draco, ¿qué con esa mirada?
-¿Qué mirada? – preguntó él inocentemente.
-Esa mirada juiciosa que siempre le das a la gente. Si tienes algo para decir…
-Si tuviera algo que decir, lo diría.
-Draco - dijo ella, firmemente, cruzándose de brazos.
Draco sonrió. Siempre pensó que se veía hermosa cuando estaba enfadada – Lo siento, Mione, pero creo que estoy de acuerdo con Potty y Weasel en esto. Si la situación fuera la opuesta, tu exigirías que compartieran todo contigo. No seas hipócrita.
-No estoy siendo una hipó…
-Sí, lo eres – la interrumpió Harry – Malfoy tiene… – tragó saliva – …razón. Tú querrías que te contáramos todo.
-No estamos diciendo que deberías contarnos todo – explicó Ron – pero al menos deberías contarnos algo. Quizás el por qué el padre de este idiota – señaló a Draco – viene casi tres o cuatro días a la semana.
-Ah. El otro amante – Draco le guiñó un ojo.
Hermione le fulminó con la mirada y negó con la cabeza, haciéndole saber que no era el momento indicado para bromear – Está enseñándome Oclumancia y Legeremancia – ella finalmente dijo después de una tensa pausa – Para poder protegerme en caso de que fuera necesario.
-¿Y por qué no podías decirnos eso? – preguntó Harry.
-No te lo tomes como algo personal, Potter. Tampoco quiso contármelo a mí – dijo Draco – Tuve que atraparlos en el delito para que ella lo confesara. Tan reservada.
Él se estiró y le dio un apretón a su trasero. Ella le pegó un bofetón a su mano.
-Cálmate, Mione – dijo él sonriendo – Detesto ser quien te lo diga, pero todo el mundo sabe que eres amiga de Potty y Weasel, seas vista o no con ellos. Sé que ese es el motivo de tu estrés últimamente – junto a la falta de sexo - ¿Qué te parece si renuncio a mis últimos diez minutos contigo, y vas a almorzar algo con ellos, ya que estoy seguro de que no probaste bocado en todo el día.
-¿No te molestaría hacer eso?
-Bueno, mentiría si te dijera que no preferiría follar en lugar de eso, pero si eso es lo que necesitas, no puedo ser egoísta.
-Perdón, ¿quién eres y qué hiciste con mi esposo? – preguntó Hermione, frunciendo la frente.
-Merlín. Y después se preguntan por qué no soy amable tan seguido.
-¿A qué estás jugando?
-¡A nada! – dijo él, a la defensiva. Por supuesto, no era cierto – Estás perdiendo el tiempo de todos, Mione, ¿Por qué no te vas ya?
Hermione no quitó su mirada sospechosa de él, incluso mientras caminaba hacia el escritorio y tomaba su bolso. Hasta Harry y Ron se veían como si estuvieran estudiándolo, esperando el momento en que se saliera del papel.
-Puedo ser amable, ¿saben?
-Ajá – dijo el trío dorado, ninguno sonando convencido.
-Oh, ya váyanse, maldita sea.
Harry abrió la puerta y él y Ron salieron. Hermione se movió para seguirlos, pero Draco le tomó la mano y la atrajo en un apasionado beso. Subió sus manos por sus costados hasta enterrarlas en su cabello, tirándolo suavemente mientras las manos de ella se movían por su pecho. Cuando se separaron, ambos jadeaban pesadamente.
Sin soltarla, Draco se inclinó hacia ella y le susurró – Tratemos de encontrar algo de tiempo libre esta noche para que yo tome el control. Adoraría tener esa oportunidad.
Hermione sonrió – Siempre y cuando no hagas nada malo mientras yo no esté. No sé qué te traes entre manos pero…
-Solo estoy siendo amable.
-Seguro que sí, querido – dijo ella, condescendientemente, antes de darle un último beso en los labios.
Él la acompañó hasta la puerta. Greta levantó la mirada de su escritorio cuando los vio, fulminando abiertamente con la mirada a Draco – Tengo demasiadas cosas por hacer, así que no tengo tiempo para ir a buscarte el almuerzo – dijo ella, tomando un sorbo de algo preparado en su taza de acero.
-No iba a pedírtelo – respondió Draco.
Ella lo ignoró.
-¿Recuerdas cuando solía agradarle? – le susurró a Hermione - ¿Qué pasó?
-Quizás te volviste menos deseable – ella le guiñó un ojo antes de alejarse con Harry y Ron.
-Menos deseable mi trasero – dijo él bajo aliento antes de regresar a la oficina de ella y cerrar la puerta.
Una vez que estuvo solo, Draco fue hacia su escritorio y se arrodilló. Mientras ordenaba las cosas había vislumbrado la esquina de un libro escondido allí abajo, y quería saber qué le ocultaba Hermione. Sabía que no lo habían tirado del escritorio en su momento de pasión, porque esas cosas habían quedado desparramadas más lejos.
Una vez que Draco encontró el libro, lo sacó de su escondite. Estaba viejo y maltratado, y el título estaba demasiado desgastado como para descifrarlo. Lo abrió y notó de inmediato que era un libro sobre magia oscura.
Draco bufó. ¿De dónde mierda había sacado un libro así? Lo cerró de un golpe y se apareció en su propia oficina, sin soltarlo. No había forma humana que permitiera que ella se quedara el libro.
XXX
Hermione entró a su casa, asegurándose de cerrar extra fuerte la puerta detrás de ella – Draco Lucius Malfoy, ¿dónde demonios te metiste? – exclamó, con la voz haciendo eco por los pasillos.
-¡Estoy aquí, amor! – respondió él casualmente desde el comedor.
Hermione ingresó en ese ambiente, casi desmayándose al ver que la entrada a la biblioteca escondida estaba abierta. Ahí es donde ella había estado ocultando los libros que Lucius le había dado, sabiendo muy bien que Draco nunca iba ahí.
Tomó varias respiraciones profundas antes de entrar. Draco estaba sentado en la pequeña mesita que habían colocado allí, leyendo el libro que Lucius le había dado, con la pila de los otros a su lado.
-Bueno, veo que ya marcaste aquellos que tienen la imagen de nuestra máquina. Eso es bueno. Me ahorra la molestia de hacerlo yo.
-Estuviste husmeando – dijo Hermione, cruzándose de brazos.
-No frunzas así el ceño, Hermione. Te dará arrugas.
-¡Draco!
Draco suspiró. Él la miró y le dijo – No habría husmeado si me hubieras contado sobre eso. ¿Por qué no lo hiciste?
-Por el lugar de donde los saqué – dijo ella honestamente. No tenía sentido mentir. Ya la habían atrapado.
-¿Y ese lugar es…?
Hermione descruzó los brazos y bajó los ojos al suelo – El callejón Knockturn.
Draco saltó de su silla y golpeó el libro contra la mesa - ¿Hablas en serio, joder? ¿Qué mierda hacías allí? Espera. No me digas – hizo una pausa para aumentar el efecto dramático - ¿Mi padre?
Hermione lo miró y asintió levemente.
-¡Ese bastardo!
-Draco, por favor no te enojes con él. Solo quería ayudar.
-¿Cómo se enteró siquiera de la máquina, en primer lugar?
Ella tragó pesado – Vió mis notas. Lamento no haberte contado antes sobre esto, Draco, pero realmente ha sido de ayuda. Creo que la máquina cocina una poción. Cada símbolo implica un ingrediente diferente y…
-Sí, ya me di cuenta. Pero pensé que estábamos buscando un hechizo.
-También lo pensé. Pero quizás esa poción que fabrique la máquina nos llevará en la dirección indicada. No perdemos nada con seguir investigando sobre ello. Solo tengo que interpretar un símbolo más y…
-Hermione – Draco caminó hacia ella y acunó su rostro entre sus manos. La miró directo a los ojos y le dijo – Necesito que me prometas que jamás regresarás al Callejón Knockturn. No es seguro. Especialmente para alguien tan conocido como tú.
-Pero, Draco, ¿qué si necesitamos más libros?
-Entonces yo iré a buscarlos. No tú.
-¡Si no es seguro para mí, tampoco es seguro para ti!
-Prométemelo.
Hermione suspiró – Solo si tú me lo prometes también. Podemos mandar a alguien más. A alguien que pase más desapercibido allí.
Draco sonrió – Bien. Podemos mandar al elfo doméstico de mi padre.
La boca de Hermione cayó abierta - ¡Definitivamente no lo haremos! ¿Cuántas veces tengo que explicarte lo inhumano que es…
-Merlín, amo ese fuego en ti.
Draco la levantó y la arrojó sobre la mesa, derribando todos los libros al suelo. Hermione se recostó y él procedió a pasar su lengua a lo largo del hueso de su clavícula, y hacia abajo hasta…
-Draco, ¡detente!
Él se levantó y vio que ella apuntaba algo. Siguió la dirección de su dedo hacia el libro con símbolos, que ahora tenía varias piezas de pergamino saliendo de su lomo.
-Algo debe haberse aflojado cuando lo derribaste – dijo ella, bajando de la mesa y caminando hacia el libro.
Draco gimió internamente. Claro que lo hizo. Cualquier cosa con tal de interrumpir su único tiempo de intimidad.
Hermione se sentó nuevamente y colocó el libro frente a ella. Sacó el grupo de pergaminos doblados que acababan de aparecer. Draco gimió de nuevo antes de ir junto a ella.
-Hay algo escrito a mano – dijo ella, manteniendo el papel contra la mesa. De repente, le quitó las manos de encima – Uh, Draco. Mira la firma de ahí abajo.
Draco lo hizo, con el cuerpo sobresaltándose al notar el nombre "Tom Marvolo Riddle" escrito allí. Parecía que había estado jugando con las letras, hasta encontrar eventualmente el acrónimo "Yo soy Lord Voldemort" (1), escrito al pie de la página.
Draco rió – Apuesto a que podríamos venderle esto a un ex mortífago, y ganaríamos un montón de dinero.
Hermione jadeó - ¡No haremos tal cosa! ¡Debe ser destruido!
-¿Por qué? Solo son garabatos de un hombre muerto. Qué oportuno que hubiera podido escribir el "Yo soy Lord" con las letras de su nombre. Me pregunto qué saldría del mío – Draco abrió uno de los cuadernos que estaban en el suelo y comenzó a garabatear sobre él con una pluma con autotinta. Escribió su nombre, pensando a conciencia algo que lo hiciera más inteligente.
Hermione rodó sus ojos y dejó el pergamino a un lado, viendo el que le seguía.
-¡Hey, Hermione! ¡Yo también tengo un "Yo Soy Lord" en mi nombre!
-Si, querido – dijo ella, prestándole poca atención mientras leía algunas notas irrelevantes en puño y letra de Ya-Saben-Quién. Volteó el tercer y último pergamino, y se sintió aliviada al ver que se veía escrito por alguien mucho más viejo.
-¿Qué crees que suene mejor? ¿Yo soy Lord Sculaufoy, Yo soy Lord Soulufacy, o Yo soy Lord Fusoulacy?
-Los tres son demasiado horribles – dijo ella, sin despegar los ojos del pergamino – Pero diría que el primero es mejor, porque suena parecido a "Skull", como calavera – volteó el pergamino.
Draco frunció el ceño – El problema es que tengo demasiadas vocales en mi nombre. Hace que se vuelva difícil armar algo intimidante.
De repente, Hermione jadeó – Draco, ¡mira esto!
Él levantó la mirada con renuencia de su papel al de ella. Había varios símbolos escritos en ese. Ella señalaba uno en particular.
-¡Este es! ¡El último símbolo que tenía que interpretar!
-Parece que alguien ya te ganó – dijo él - ¿Crees que ya hubo otra pareja que ingresó a la Cámara del Amor antes que nosotros?
-Considerando que pasó un milenio desde que fue creada, diría que sí. Aunque no creo que nadie haya entrado desde que la trasladaron al Ministerio, porque de ser así, habrían registros.
-Pero tampoco hay registros de que nosotros entráramos – señaló él con lógica.
Hermione ni siquiera lo escuchaba ya. Tenía el libro y el pergamino entre sus manos, y caminaba hacia la cocina. Draco se levantó y la siguió.
Caminó hacia su boticario, de donde comenzó a sacar botellitas y pequeños frascos – Creo que tenemos todo lo que necesitamos – dijo ella – Todos los símbolos son elementos muy básicos. Me cuesta creer que una poción con estos ingredientes cueste más que unos cuantos Galleones.
-¿Cuál era el último?
-Miel – dijo ella, mirándolo y sonriendo mientras dejaba caer unas cuantas ramitas de lavanda en un recipiente - ¿Podrías traer un poco de la alacena? Debería quedar un poco desde aquella noche pegajosa – le guiñó un ojo.
Draco sonrió ampliamente ante el recuerdo antes de ir hasta la alacena y localizar el frasco de miel - ¿Alguna razón en particular por la que estamos reuniendo todos los ingredientes ahora, amor?
Hermione lo miró como si acabara de formular la pregunta más tonta del mundo – Draco, acabamos de tener la revelación más increíble de todas. ¿Crees, honestamente, que esperaríamos hasta el Lunes para probar esto?
-Claro que no – en realidad si lo esperaba - ¿Pero por qué apresurarnos? La noche es joven aún, Mione – Draco colocó el frasco de miel junto a los otros ingredientes y caminó hacia ella, besándole el cuello por detrás.
-Draco… no tenemos tiempo para esto.
-Pero todavía no he estado en control – susurró él, moviendo sus labios justo debajo de su oído mientras sus manos levantaban su camisa hasta que estuvo masajeándole el estómago desnudo.
Hermione gimió mientras él se presionaba firmemente contra su parte trasera – Tendremos que hacerlo rápido – dijo ella, mordiéndose el labio inferior mientras sentía las manos de él reclamar sus pechos.
Draco sonrió ante la dulce victoria – Voltea – le exigió.
Hermione hizo lo que le indicaron. Ya comenzaba a sentirse débil y tuvo que apretar la mesada con sus manos para no caer.
Draco dio varios pasos hacia atrás y dijo – Desnúdate para mí, Mione. Y luego cúbrete con eso – señaló la miel.
Ella lo miró con duda.
-No te preocupes. Tenemos otro frasco.
Hermione volvió a mirarlo y sonrió – Como desees – dijo ella, antes de desabotonar lentamente su blusa. Botón por botón.
XXX
-Bueno, ¿cómo crees que funcione? – preguntó Hermione, mirando la máquina en la Cámara del Amor con los labios en un puchero mientras Draco caminaba en torno a ella.
Él se detuvo ante el símbolo más cercano a ella y preguntó - ¿Qué significa este?
Hermione se acercó y lo estudió de cerca. Con el libro en la mano, abrió la página que necesitaba y dijo – Se ve como el acónito.
Draco, quien cargaba un bolso con todos los ingredientes, rebuscó dentro hasta localizar el ingrediente en cuestión y lo sacó. Antes de que Hermione llegara a casa había leído sobre una máquina distinta y su funcionamiento, en uno de los libros. Tenía curiosidad por saber si esta funcionaría de forma similar.
Draco presionó el centro del símbolo. Se escuchó un clic y el emblema circular saltó hacia delante como un pequeño botón, revelando una pequeña cápsula detrás.
-¡Brillante! – exclamó Hermione, probablemente un poco más entusiasmada de lo que la acción requería, pero era una esposa orgullosa de su hombre y se lo demostraba.
Draco sonrió y abrió el frasco que contenía el acónito - ¿Cómo se supone que debemos calcular las medidas?
Ambos miraron alrededor de la máquina en busca de alguna indicación, pero no había nada – Quizás deberías poner un poco y ver qué sucede – sugirió Hermione.
Draco hizo eso. tomó varios puñados y los fue colocando en la cavidad hasta que estuvo casi repleta. De repente, la cápsula se cerró de un golpe.
Pasaron al siguiente símbolo, sin sorprenderles el encontrar una capsula ligeramente más pequeña escondida detrás de ese. Hermione bajó su libro, tomó algunos de los ingredientes del bolso y comenzó a llenar las cápsulas correspondientes a cada uno para acelerar el proceso. Una vez que todo estuvo en su sitio, se dieron cuenta de algo sumamente importante.
-¿Cómo demonios la encendemos? – preguntó Draco, mientras volvía a caminar en círculos alrededor de la máquina.
Hermione fue hacia la pila de libros que habían traído y encontró uno sobre el funcionamiento de las máquinas – Parece que la mayoría se activa con algún tipo de hechizo – dijo ella.
Draco apuntó con su varita a la máquina y dijo al azar - ¡Incipere!
Ambos se sobresaltaron cuando realmente se encendió.
Los ojos de Hermione brillaron por la emoción. Fue hacia Draco y se aferró a su brazo, ambos mirando atentamente cuando la máquina comenzó a moverse y sacudirse. Un caldero comenzó a bullir en el centro, al que se le iban agregando los ingredientes desde la derecha e izquierda a la velocidad de la luz. Se mezcló dos veces en dirección de las agujas del reloj, y tres veces más en dirección contraria, arrojando unas pizcas de esto y otras pizcas de esto otro. El cucharón cambió de dirección, girando diez veces más en sentido de las agujas del reloj. Y luego se escuchó un fuerte ¡ding!. Todo se detuvo.
-¿Ya se terminó? – preguntó Hermione mientras ella y Draco daban un paso al frente.
Justo cuando estaban estirándose para ver el caldero, éste se abrió y se movió hacia fuera, haciendo que ambos se echaran hacia atrás, y dejó caer la poción en una abertura justo frente a ellos. Una vez que estuvo vacía, el caldero regresó a su sitio en el centro de la máquina y una puertita se abrió, casi derribando al suelo a Draco y Hermione. Dentro de ese compartimiento habían varias docenas de frasquitos, llenos con un líquido de brillante color nácar.
Draco tomó uno de los frasquitos y lo abrió. Lo acercó a su nariz y lo olfateó a conciencia. Su rostro cayó inmediatamente.
-Draco, ¿qué es?
Sin decir ni una palabra, él colocó el frasco bajo la nariz de ella y la instó a oler.
-Huele a… especias, y pergamino, y… un cálido día de verano. – el corazón de Hermione se hundió – Oh.
-Felicitaciones, amor. Acabamos de encontrar un método muy barato para preparar Amortentia. Porque realmente no teníamos suficiente de eso en la maldita fuente – hizo una pausa, mirando el frasco en su mano con desilusión, para después arrojarlo con furia contra la pared, haciéndolo añicos – Qué jodida pérdida de tiempo.
(1) I Am Lord Voldemort. Al traducir, se pierde la continuidad de las letras.
Nota de la traductora: Hola! Esta pareja parece que da un paso al frente y tres hacia atrás. Como dije antes, el capi era muy largo y todavía me quedaban varias hojas, así que lo dividí en dos partes, y a la segunda la subiré en dos días más o menos :) No quería que siguieran esperando.
Por si alguien tiene esa duda, ya que me llegó un review preguntandolo, la historia original en FF tiene 41 capítulos, pero yo me guío de un documento word que Lena me pasó. Puede que varíe el número, pero solo a razón de uno o dos capis más, o menos. El contenido es el mismo, de cualquier forma. Solo se cortan los capítulos en distintos sectores.
Paso extra rápido por aquí, pero no quiero dejar de agradecer los increíbles reviews que recibí en el capítulo pasado. ADORO que estén disfrutando tanto de la historia! a mis queridos guests:
SALESIA: jaaaaa el embarazo siempre es la teoría más recurrente. Hay que ver en qué queda todo eso. El mar... ash, solo comentar que en mi flia se acabaron las vacaciones a la costa por mi inmenso pánico a ser arrastrada por una ola. Gracias, pero no gracias jajaja. Y si, ese grupo clandestino de Draco, harry y sophie sigue siendo eso, clandestino, pero las mentiras tienen patas cortas. La guerra se pone cada vez más violenta, y los chicos no avanzan en sus descubrimientos :S La casa Malfanger... interesante jajajajjajaja muchas gracias por comentar, espero que disfrutaras el capi :)
Alejandra: como le dije más arriba a SALESIA, tal parece que todo apunta a un embarazo. Hay que ver como sigue. Muchas gracias por animarte a comentar! disfruta la lectura!
Rosy Fdez: totalmente, un bebé siempre es bienvenido, pero con una guerra en marcha? :S jajaja a mi me encantan las especulaciones de los lectores, así que no me molestan :) gracias por tu comentario!
Lily Leon: hola amiga (y bb, si anda x ahí) :) embarazo, embarazo, embarazo... si es así, estamos todos jodidos jajaj pobre de todo el mundo mágico. un beso enorme! gracias por comentar!
Bliu Liz: jajaja todo apunta a lo mismo, no? una trama como las que ya no hay, en definitiva. Gracias por tu comentario!
Bueno, si me pasé a alguien, me avisan! También aprovecho para comentar que estoy enganchadísima con un fic Katniss/Peeta, porque si, también soy amante de The Hunger Games. Se llama Snowed Over, temática Navideña (cómo no) y es una adaptacion a mano de Cookiesamm. Si alguien shipea esa pareja corran a leer!
CRUEL Y HERMOSO MUNDO ACTUALIZÓ! Adorada y venerada seas, queridisima Sandy (Sunset82 aquí en FF). Ya te dejé mi comentario, pero sigo lgnñsjfbhñlehjne con esa reaccion por lo pasado. No voy a dar spoilers, pero OMFG!
Después de mi momento fangirl, paso a comentar que no hay noticias de Merry Christmas Mr. Malfoy... Fuuuuck.
En fin, recomendacion McBusted: ya ni me acuerdo cuales puse y cuales no. A ver, mmmm, probemos con un temita de Busted, que los McFly también cantaron junto a ellos en un concierto: Year 3000.
Nos leemos prontitisimo, (espero!)
Pekis :)
