Fighting for the Malfoys
-Luchando Por los Malfoys-
Capítulo 22 – La Cubeta.
Hermione despertó en medio de la noche con la repentina necesidad de vomitar. Se sentó y rápidamente se arrastró hacia la cubeta que finalmente se habían decidido a darle. La primera vez que se había descompuesto, ellos habían querido que simplemente se ensuciara entera, creyendo que sería divertido. Pero no pasó mucho tiempo antes de que se dieran cuenta de que el vómito comienza a heder, especialmente cuando se lo deja sin limpiar mucho tiempo, por lo que mandaron un elfo doméstico para que lo limpiara, dándole una cubeta embrujada que se vaciaba sola después de cada uso.
Cuando Hermione iba ya por la segunda ronda de arcadas, de repente se dio cuenta de que alguien estaba tras de ella. Y así, de pronto y por alguna extraña razón, sintió que le quitaban el cabello de los ojos – sacándolo de la línea de fuego – y se lo sostenían a la altura de la nuca.
Tan pronto como terminó, se giró y se sorprendió al encontrar un adolescente parado allí. Él le sonrió – Lo siento, no pretendía invadir tu espacio personal. Es solo que parecías necesitar una mano.
-¿Quién eres tú? – espetó ella.
-¡Soy tu guardia nocturno! – la sonrisa del muchacho creció, revelando dos colmillos increíblemente afilados.
Hermione tragó saliva – Un vampiro.
El muchacho cerró la boca – Lo soy. Espero que eso no te moleste.
Hermione levantó sus cejas - ¿Te preocupa algo que a mí me moleste?
-Por supuesto – dijo él, seriamente.
Ella sonrió levemente – Solo no intentes convertirme en uno de los tuyos. Tuve una mala experiencia con eso el año pasado.
-Oh, ¿eras tú esa en Minsk? – preguntó él, volviendo a sonreír.
-Así es.
-Sí, escuché sobre eso. Caedis le hizo llegar el mensaje a todos los vampiros de que habría un importante ritual, pero lamentablemente no pude ir. Mis deberes aquí son bastante exigentes, y tengo poco tiempo para fraternizar – hizo una pausa – Supongo que fue mejor no haber asistido. No me habría gustado terminar como Caedis. Pobre tipo. No hay nada peor que el Beso del Dementor. Y, personalmente, elegiría ponerme al sol.
Hermione lo miró con curiosidad – Lo siento pero, ¿qué tipo de deberes podría tener aquí un vampiro?
Sus ojos se entrecerraron.
-Es decir, además de ser un guardia nocturno.
-Cualquier cosa – dijo él – He trabajado para los Greengrass desde que tengo memoria.
Hermione sintió otra ola de vómito acercándose. Se estiró hacia la cubeta y, en menos de un segundo, tenía al vampiro nuevamente tras ella, sosteniéndole el cabello.
-Gracias – le dijo ella, cuando pasó.
-Es un placer.
Hermione se volvió a acomodar contra la pared y se sorprendió levemente al ver que el vampiro se sentaba junto a ella. La puerta de su celda estaba abierta completamente.
-¿No te preocupa que vaya a escaparme?
Él rió – Si realmente eres capaz de escapar de mí, creo que mereces la libertad.
-La merezco de cualquier forma.
-No estoy en posición de tomar esa decisión – dijo él con el rostro desprovisto de cualquier emoción.
Hermione giró la cabeza y le dio un buen vistazo al vampiro. Era muy joven, apenas un adolescente cuando fue convertido y bastante apuesto. Tenía cabello corto y del color del maíz, con mechones cayéndole por encima de sus ojos verdes y penetrantes. Cuando sonreía tenía dos hoyuelos prominentes en cada mejilla e, incluso a pesar de su pálida piel, Hermione pudo divisar las leves pecas sobre su nariz.
-¿Cuántos años tienes? – preguntó ella.
Su rostro se contrajo con la concentración – Oh, no lo sé. Asumo que tenía alrededor de dieciséis o diecisiete cuando me convirtieron, pero no estoy seguro.
-¿Sabes en qué año fue eso?
-En absoluto.
-¿Hace cuánto estás aquí?
Él volvió a pensar en eso – No estoy seguro. Jamás tuve una buena noción del tiempo. Pero recuerdo que el Amo Greengrass era un adolescente. No mucho más grande que yo, diría.
-Eres… ¿eres un esclavo aquí? – preguntó ella casi susurrando, con miedo de ofenderlo - ¿Es por eso que debes cumplir con tus deberes antes de asistir a un ritual vampiro?
-No me gusta verlo de ese modo – dijo él, con la sonrisa borrándose de su rostro – Lo veo más como un servicio. Estaba perdido y solo, vagado por el bosque fuera del estado. No tenía idea de quién era o dónde estaba, y los Greengrass me encontraron, me acogieron y me dieron sangre. Ni siquiera sé cómo alimentarme sin ellos – volvió a sonreír y rió – Ni siquiera soy un buen vampiro.
Hermione intentó sonreír de nuevo, pero no sentía tanta alegría al ver a esa pobre y patética alma.
-Resulta ser que no lamento perderme cosas como estúpidos rituales de vampiros. No deberían obligar a alguien a convertirse en alguien que no desean ser. Y, por tu bien, me alegra que no lo hayan conseguido. No es tan sexy y romántico como lo hacen ver en las historias. ¿Alguna vez viste a un vampiro alimentándose?
Ella tragó saliva y negó con la cabeza.
-Mejor para ti. No es algo bonito de ver – hizo una pausa y la miró de cerca. Notando el modo en que sus ojos caían, le preguntó - ¿Vas a volver a dormirte?
Hermione abrió sus ojos de repente – No. Realmente no tengo mucho sueño.
-¿Tienes frío? Puedo conseguirte una manta. Solo que tendré que llevármela de nuevo antes que ese idiota de Zabini regrese.
-Si no es mucha… - Él salió como un suspiro de la celda, subió las escaleras y regresó, arrojándole la manta en su regazo. - …molestia.
-En absoluto – dijo él, sonriendo.
Hermione pasó el resto de la noche despierta con el vampiro, olvidándose en dónde estaba por primera vez desde que la habían encerrado.
A él realmente le gustaba conversar, y era bastante interesante. Tenía una enorme fascinación con las plantas y se encargaba del invernadero de los Greengrass. Había llenado una sección completa con plantas nocturnas, y las podía ver florecer en su hora más brillante.
En cierto momento de la noche, Hermione le preguntó - ¿Alguna vez intestaste averiguar quien eras antes de convertirte en vampiro?
Él negó con la cabeza – Ni siquiera sabría por donde comenzar a buscar las respuestas. No conozco a nadie, y nadie me conoce.
-Pero te encontraron en este bosque. Seguro alguien del pueblo aquí cerca…
-No conozco a nadie, y nadie me conoce - repitió él – Mi pasado está perdido, y ya lo he aceptado.
Cuando el vampiro sintió que se aproximaba el amanecer, ayudó a Hermione a acomodarse sobre el suelo para dormir algo, y envolvió la manta a su alrededor.
-Estás congelándote – dijo él – No permitiré que te la quiten.
-Gracias – dijo ella, atrayéndola más arriba hacia sus hombros.
El vampiro salió de la celda. Levantó la mirada, con sus orejas vampiro escuchando que alguien caminaba por el piso encima de ellos.
-Jamás lo pregunté – dijo ella, obligando a sus exhaustos ojos a permanecer abiertos para poder mirarlo - ¿Cómo te llamas?
-Ah, la única cosa que recuerdo de mí mismo – el vampiro la miró de nuevo y le dio una sonrisa llena de hoyuelos – Soy Ethan.
Ella se ahogó con su propia respiración.
-Te preguntaría el tuyo, pero ya lo sé, Hermione. Hasta mañana en la noche.
-Hasta mañana en la noche – le susurró ella en respuesta.
Blaise bajó las escaleras y Hermione pretendió dormir, incluso durante el rato en que él discutió con Ethan por la manta. Al final, el vampiro ganó. Parecía que Blaise tenía miedo de él, de alguna forma, tal como debería hacerlo. Ethan podía rebanarle la garganta, si así lo deseaba.
Hermione no quería apresurarse a sacar conclusiones, sobretodo por el hecho de que Ethan era un nombre muy común, pero la fascinación por las plantas, al igual que su edad, la tenían preguntándose varias cosas. De cualquier modo, estaba segura de que el que lo hayan descubierto los Greengrass no era una coincidencia. Parecían hacerle un montón de cosas horribles a la gente buena.
XXX
Había pasado casi una semana desde la última vez que Draco había visto a Hermione, y el dolor que sentía por extrañarla era casi intolerable. Tenía un pozo en su corazón del tamaño de Hogwarts, y sabía que no sanaría hasta volver a tenerla entre sus brazos.
La peor parte de todo era no tener ni una pista. La única que podría haberles indicado algo había sido Greta, y cuando nunca se presentó a trabajar el Lunes, Lucius había salido a buscarla solo para encontrar su cuerpo sin vida en el piso de su apartamento. Claramente la habían golpeado y maltratado por un largo período de tiempo, antes de que alguien le lanzara la Maldición Asesina, por lo que no había modo alguno de que hubiera sido Greta la que estuvo esa noche junto a Hermione.
Draco se odiaba a si mismo por no haber reconocido a la falsa Greta. Sabía que había actuado de manera distinta con él, probablemente desde que se casaron, pero jamás lo había cuestionado. Debió ser más cuidadoso. Debió haber investigado cualquier cambio en su personalidad, sin importar lo pequeño que fuera, y debió prevenir que nada de esto sucediera.
Draco estaba sentado en su oficina, intentando hacer algo. Había esperado que lo ayudara a liberar un poco su mente. Thinx se había mudado a un edificio más grande, y supuestamente l inaugurarían el Lunes. Sophie y Phillip le habían ofrecido rechazarlo y ayudarlo con la búsqueda de Hermione, pero Draco no se los permitió. A este punto, todos habían hecho lo posible. Solo estaban en mano de los Aurores, a quienes Draco ayudaba todas las noches y los fines de semana. Varios de ellos se habían quejado por su presencia, diciendo que estaba demasiado involucrado emocionalmente. Y ese era el motivo por el que ya no tenía permitido ayudarlos durante las horas de trabajo, y ni siquiera sabía por donde comenzar cuando estaba solo.
Phillip le había donado celulares a todos los Aurores que los aceptaron, esperando que la constante comunicación los ayudara a encontrar más rápido a Hermione. Era realmente difícil hacerlo sin ninguna pista por donde comenzar, en realidad.
Por supuesto, no todos los Aurores aceptaron el regalo. Varios de ellos seguían firmes con las viejas costumbres y se negaron a utilizar tecnología muggle. Draco hizo una lista de esos aurores, sabiendo muy bien que era probable que no fueran de confianza.
También le había pedido a Harry que lo pusiera al día con su seguimiento a Pansy Parkinson. Era él, Longbottom, y un tipo que Draco conocía solo de nombre de su época en el colegio, Ernie Macmillan, quienes sabían de qué se trataba.
Pero resultó ser que Pansy no estaba haciendo mucho, últimamente. Apenas aparecía de vez en cuando, y cuando lo hacía era solo para estar con Daphne, que se veía horriblemente estresada y usualmente lloraba por su matrimonio. Draco encontró poca diversión en ello cuando Enrie le dijo que Pansy le había gritado a Daphne que el primer paso para arreglar su matrimonio era dejar de ser una "zorra adúltera". Y la citaba textualmente. En cualquier otro momento de su vida, él habría encontrado eso absolutamente hilarante, pero ahora, con todo lo que pasaba, apenas consiguió robarle una sonrisa. Si solo hablaran de cosas que fueran útiles para él.
Harry le había comentado a Draco sobre esta nueva magia que actualmente estaban probando en la oficina de Aurores, que les permitía seguir a la gente cuando se desaparecían. Seguía en período de pruebas, pero parecía ser bastante efectiva. Draco la usó una noche para seguir a Pansy, pero ella solo fue a la casa de sus padres, y él tuvo que aparecerse fuera de allí rápidamente antes de que lo atraparan.
Otra vez siguió a Daphne, esta vez cubierto con la capa de invisibilidad de Harry, por las dudas. Ella fue a lo de Blaise. Ambos comenzaron a discutir con energía cuando ella intentó romper, pero solo terminó con ellos follando. Draco salió de allí lo más rápido posible, sin ningún tipo de interés en presenciar una infidelidad. O simplemente presenciarlo, punto.
Había llegado a la conclusión de que su verdadero problema era que estaba siguiendo a mujeres. Ellas estaban tan absortas en sí mismas que si realmente sabían algo de Hermione, no lo sacarían a flote a menos que las afectara personalmente.
-Dggaco.
Levantó la mirada para ver a Sophie parada en la puerta de su oficina.
-¿Todo está bien?
-Todo lo bien que es posible – dijo él, volviendo a mirar su trabajo.
Ella entró y cerró la puerta – No tienes que estagg aquí, ya lo sabes.
-Sí, lo sé. Lo dejaste muy en claro, pero quiero estar aquí. Necesito estar aquí. La distracción es lo único que me mantiene cuerdo.
-Phillip pasó pogg tu casa anoche. Dijo que no estabas allí.
-No puedo dormir ahí – dijo él, con la garganta tensa – No sin ella.
-¿Y dónde has estado duggmiendo?
Draco se encogió de hombros – En ningún lado. No duermo. La única posada mágica que hay aquí cerca es el Caldero Chorreante, y tampoco puedo dormir allí sin ella. Yo solo…vago por ahí.
-¿Vagas?
Él asintió.
-¿Y no has estado duggmiendo en absoluto?
Él negó con la cabeza. No era que no lo hubiera intentado. Es solo que no podía hacerlo. No sin Hermione en su cama. Se había vuelto tan dependiente de ella.
-Sabes que siempgge egges bienvenido para quedaggte con Phillip y conmigo. Me haggía muy feliz acomodagg la habitación de invitados pagga ti.
-Gracias, pero…
-¡Insisto!
Draco levantó la mirada y sonrió suavemente – Supongo que puedo intentarlo.
Ella le devolvió la sonrisa.
-Nunca te lo pregunté. ¿Qué tal fue su fin de semana de aniversario?
Su sonrisa se desvaneció – Bien.
Él la miró severamente – No me mientras, Soph.
Ella suspiró – No quieggo agobiaggte con los pggoblemas que tenemos con Phillip. Ya tienes demasiado con lo que lidiar.
-Créeme cuando te digo que no vas a agobiarme. Cualquier cosa con tal de mantenerme lejos de pensar en… - tragó saliva - … lo peor.
Sophie asintió - Phillip no es el mismo desde… desde que peggdimos el bebé – sus ojos se humedecieron, pero rápidamente se contuvo – Le dije poco después que queggía intentagglo de vuelta, y no ha vuelto a tocaggme desde entonces.
-¿Y qué hicieron durante todo el fin de semana? – preguntó él.
Sophie se encogió de hombros – Nada. Hicimos tuggismo. Vimos algunas películas muggle – suspiró de nuevo – Todo se siente mal. No sé que hacegg. Quieggo que vuelva mi Phillip.
Sophie finalmente se dejó ir y comenzó a llorar. Draco se levantó de su silla y fue al otro lado del escritorio, dándole un abrazo. Ella lloró contra su hombro por un momento antes de empujarlo.
-¡No me consueles, Dggaco! ¡Vine aquí a consolaggte yo!
-Funciona en ambos sentidos, Soph. Quiero estar aquí para ti tanto como tú quieres estar aquí para mí. Las cosas mejorarán. Solo necesita tiempo.
-¿Cuánto tiempo?
Draco se encogió de hombros – Es difícil decirlo. Pero no creo que ahora sea el momento indicado para que nadie esté embarazado. No está equivocado si quiere esperar.
-Quizás – dijo ella, mordiéndose el labio - ¿Peggo pogg qué no es capaz siquiegga de deciggme eso?
-¿Alguna vez Phillip ha sido bueno para comunicarse? – sonrió él.
Sophie finalmente se permitió relajarse – Tienes ggazón – se levantó – Vas a quedaggte con nosotggos el fin de semana completo, así que empaca como coggesponde. Y vuelve al tggabajo – le guiñó un ojo y salió, cerrando la puerta tras ella.
Tan pronto como se marchó, Draco caminó hacia su ventana. Él se las había arreglado para mantenerse de una pieza bastante bien hoy, pero ahora, después de ver llorar a Sophie, no podía seguir conteniéndose. Sus nudillos se pusieron blancos al aferrarse con fuerza a la ventana, una vez más abrumado con los peores pensamientos sobre lo que podría estar sucediéndole a Hermione.
Había sido completamente egoísta al casarse con ella, a pesar de la profecía. Ni una vez había pensado en que la persona que más en peligro estaba era ella. Debió ser él. Si la situación fuera la inversa, ella habría sabido qué hacer para ayudarlo. Ella era la persona más inteligente que él conocía. Pero él… él era un completo inútil. Todo lo que intentaba fallaba.
El único consuelo que Draco encontraba en todo esto era tener amigos como Sophie a su lado. Sabía que ella no descansaría hasta que encontraran a Hermione, porque ella la amaba tanto como él mismo. Al menos no estaba solo en su dolor. Tantas personas la amaban, y todas estaban peleando por ella. Sin importar nada.
XXX
Hermione despertó en la mañana del Sabado, demasiado consciente de que la noche anterior había marcado una semana exacta estando en esta celda. Dejando de lado la ocasional presencia de un guardia, prácticamente había estado sola allí, sin saber qué se suponía que debían hacer con ella, ahora que su desaparición se había hecho pública. Incluso el uso de una Maldición Imperius era demasiado riesgosa. Hasta ella sabia eso.
Alguien abrió la puerta de la celda y Hermione se sentó, apenas sorprendida de ver a Pansy Parkinson entrar con una bandeja, cargando algo de comida de apariencia asquerosa.
-Me estaba preguntando cuándo ibas a aparecer, Parkinson.
-Sí, bueno, recién anoche me contaron sobre esta extremadamente jodida metedura de pata. Ahora es mi trabajo vigilar tu estúpido trasero sangresucia todo el día.
-¿Para conocerme y poder usar Poción Multijugos? – preguntó Hermione, levantando una ceja.
Pansy sonrió ante la expresión – No hagas eso. Te ves muy parecida a Draco cuando lo haces, y realmente me pone enferma.
Hablando de eso, el olor de la comida que traía estaba descomponiendo a Hermione. Se arrastró hacia su cubeta y comenzó a vomitar.
Pansy suspiró impacientemente detrás de ella antes de bajar la bandeja, caminar hacia ella y sostener el cabello de Hermione. No permaneció allí durante todo el rato como hizo Ethan, pero cuando alejó sus manos, Hermione notó que su cabello ya no la molestaba. Se lo había atado en una coleta.
-Ethan me dijo que lo necesitarías.
-¿Lo conoces? – preguntó Hermione con curiosidad.
-Por supuesto. Conozco a Daphne desde que estamos en pañales. Ambas estábamos enamoradas de él cuando éramos chicas. Cuando nos hicimos mayores que él, simplemente se volvió extraño.
-Lo tratan con tanta crueldad como la mayoría de magos tratan a los elfos domésticos. No es correcto – dijo ella, jadeando, nuevamente sobre la cubeta.
-Estoy de acuerdo. Merece más respeto que un elfo doméstico.
-Eso no es… ugh… sabes lo que quise decir.
-¿Tienes gripe estomacal o algo?
Pansy tomó su varita y la movió hacia ella. Eso hizo que el estómago de Hermione se retorciera incómodamente, haciéndola vomitar incluso más.
Pansy frunció los labios – Supongo que no.
-Es solo estrés.
-A mi me parece que estás embarazada.
Hermione se congeló.
-A mi prima le agarraban unas nauseas matutinas terribles. El nombre es una mentira, ¿sabes? Ella se descomponía todo el jodido día. Malditamente molesto.
-Yo… yo no estoy embarazada.
-¿Estás segura? – preguntó Pansy – Porque realmente parece como si lo estuvieras.
Hermione se alejó de la cubeta y utilizó el borde de su camiseta para limpiar el sudor de su rostro.
-Y parece que ganaste algo de peso ahí abajo – añadió ella, apuntando al estómago expuesto de Hermione.
Hermione bajó su camiseta con rapidez – Es imposible. Tomo una poción para prevenirlo.
-¿La Poción Ortus Imperium que se supone que debes tomar cada seis meses?
Hermione asintió.
-¿Y cuándo fue la última vez que la tomaste?
-Se supone que debía tomarla tres meses atrás – dijo ella automáticamente.
-¿Pero cuándo fue la última vez que la tomaste? – preguntó Pansy de nuevo.
-Acabo de decírtelo. Tres meses atrás.
Pansy bufó – No dijiste que la tomaste. Solo dijiste que debías tomarla. Tu boda fue tres meses atrás, ¿verdad?
Hermione miró a la otra bruja y asintió.
-Entonces, existe una posibilidad de que con todo lo que estaba pasando, preparándote para la boda y eso, quizás y solo quizás, hayas olvidado tomarla, ¿verdad?
Los labios de Hermione se abrieron ligeramente cuando finalmente comenzó a preguntarse. Pero rápidamente lo dejó de lado – No. Jamás olvidaría algo así. Jamás me olvido de nada.
-Pero está la posibilidad de que lo hicieras. Tenías mucho en qué pensar. Cualquiera habría cometido ese error.
-Yo no… yo… yo no lo habría… - dijo ella, sonando mucho menos segura de sí misma.
Pansy rodó los ojos – Todo el mundo comete errores, Granger.
-Malfoy – corrigió ella.
-Me niego a aceptar eso – hizo una pausa – Solo admite que quizás hay una…
-¡SOLO CIERRA LA BOCA! – exclamó Hermione, cubriéndose los oídos - ¡No estoy embarazada! No estoy… - Oh, Merlín. Lo estaba, total y completamente. Hermione tragó con fuerza pero nada pudo evitar que comenzara a llorar – No…
-Yo diría que sí.
-¡NO! – repitió más fuerte, con fuego ardiéndole en los ojos al ver a la otra bruja - ¡Tengo que salir de aquí!
Ella se incorporó de un salto. Pansy dio un paso hacia atrás.
-¡Déjame salir de aquí! – gritó, abalanzándose hacia la otra bruja.
-¡DETENTE! – exclamó Pansy, sosteniendo su varita en alto a modo de advertencia – No… ¡no quiero lastimarte!
Hermione se apresuró hacia la puerta abierta de la celda pero Pansy la agarró y la empujó hacia adentro.
-¡No me hagas usar mi varita! Por favor, ¡no me hagas usar mi varita!
-¿Por qué? ¿No quieres matar otro bebé, Parkinson? – espetó Hermione - ¡Olvídate de quién lo está cargando!
Pansy era sorpresivamente fuerte para alguien de su tamaño, y se las arregló para arrastrar a Hermione delante de ella.
-¡Déjame ir! ¡No puedo estar aquí! – lloró Hermione – Si es cierto, ¡no puedo enterarme de esta forma! ¡Necesito estar en casa con mi esposo! Por favor, ¡te lo suplico! ¡Déjame ir con él! ¡Déjame ir!
-Pansy, ¿qué está pasando ahí abajo? – alguien preguntó desde las escaleras.
Pansy se alejó de ella y cerró la celda rápidamente, golpeando la puerta.
Hermione se incorporó y aferró los barrotes – Por favor, Parkin… - tomó una profunda respiración – Pansy, no les digas esto. No pueden saberlo. Nadie debe saberlo.
-¡Pansy! – Blaise apareció por las escaleras y corrió hacia ella. Miró a Hermione limpiarse las lágrimas - ¿Qué sucede?
Pansy bajó la mirada a Hermione, con el rostro demostrando la pena que sentía solo por un segundo antes de que su labio se curvara y sus ojos se endurecieran – La estúpida sangresucia intentó atacarme. Eso es todo. Nada que no pueda manejar.
-Buena chica – dijo Blaise, arrojando chispas a los dedos de Hermione, para obligarla a quitarlos de los barrotes – si intenta hacer otra cosa de nuevo, siéntete libre de lanzarle la Maldición Cruciatus. A nadie le importa mantener su salud ahora mismo.
-Sin dudarlo – dijo Pansy, sonriendo.
Blaise miró a Hermione una vez más con desdén antes de encaminarse nuevamente hacia las escaleras. Tan pronto como se marchó, Pansy fue y se sentó contra la pared.
-Gracias – dijo Hermione, mirándola con ojos llorosos.
-No lo menciones. Nunca – añadió Pansy, casi amenazadoramente – No vas a poder ocultarlo por mucho más, ya sabes.
Hermione no dijo nada. Regresó hacia la parte trasera de la celda, se recostó y se envolvió protectoramente con la manta que Ethan le había dado. Le dio la espalda a Pansy para que la bruja no la viera llorar. Con una mano en su estómago, Hermione lloró en el piso durante la mayor parte del resto del día. Esto era, quizás, la peor cosa en el mundo que podría ocurrirle. ¿Cómo había sido tan descuidada? Qué terrible momento para traer un bebé al mundo.
Ahora, más que nunca, estaba determinada a salir de ahí y regresar con Draco. No sol por ella, sino por el niño que era muy probable que estuviera creciendo en su interior.
Solo pensar en ello la descompuso. Rápidamente se incorporó, tomó su cubeta y vomito.
-Me das asco – dijo Pansy levemente, detrás de ella.
Nota de la Traductora: ¡Hola! Feliz Martes para todos! Bueno, lo que todos apuntaban resultó ser cierto. Embarazo por delante, y tal como lo apuntó draco.. qué mala época para traer al mundo un bebé no?
muchas gracias por los reviews! me encanta ver que cada vez gente que antes eran lectores silenciosos se animan a dejar su comentario, alegrandome el dia :) Creo que superamos el record de rr en el capi pasado, así que estoy extremadamente agradecida y feliz!
Rosy Fdez: te imaginabas que no era Greta? Yo la primera vez que lo leí estaba convencida de que si lo era! jajaja bueno, lamentablemente la mataron :S muchas gracias por tu comentario linda!
SALESIA: como siempre, tus comentarios me indican lo intuitiva que eres , y que razonas a la velocidad de la luz. No diré más, solo que fue un buen argumento a favor de la inocencia de Narcissa, y una buena sugerencia de culpable. Ya veremos más adelante si acertaste o no. Y evidentemente Lucius está del lado de los buenos, porque como dijiste se preocupa mucho por su pupila. y lamentablemente, mataron a Greta. Sabía demasiado, supongo. ME temo que seguiremos sufriendo un poquito mas :P muchas gracias por tu comentario!
Bliu Liz: la verdad es que desde que son pareja, han pasado las mil y unas. pobres, no tienen descanso :( gracias por comentar!
Un besote particular a mi queridisima Elegv.. te mando todas mis fuerzas desde aquí, y ojalá que cuando leas esto estés recuperada.
Bueno, cuesta retomar este ritmo, con cuatro actualizaciones a la semana y sobretod ahora que comencé a estudiar para los examenes finales, pero me gusta tener esos límites! intentaré cumplirlos!
Recomendación McFly de hoy: la versión acústica de Shine a Light. Me muero de amooooooor con las vocecitas de Tom y Danny tan dulces y la guitarra... aksleijgnñrlhkn son tan lindos. Ahora se fueron a Australia con a banda para hacer un par de shows ahí, y uno extra que van a presentar con 1 Direction. No soy directioner, pero que suerte que van a tener esas personas que puedan verlos! *muero de envidia*
Nos leemos prontísimo (el jueves!)
Pekis :)
