Fighting for the Malfoys

-Luchando por los Malfoys-


Capítulo 24 – Erradicar.

Goyle estaba más que sorprendido al escuchar el llamado a la puerta de la casa en la que él y Daphne vivían, y su sorpresa solo se vio intensificada al ir a contestar y encontrarse a Harry Potter y Neville Longbottom parados fuera de su casa.

-¿Draco se encuentra bien? – preguntó él automáticamente, sin pensar en otra razón por la cual ellos irían a su casa.

-Uh… sí, por supuesto – dijo Harry, un poco descolocado por la pregunta. Ningún otro que hubieran visitado ese día se había preocupado por el bienestar de Draco Malfoy.

-¿Entonces qué hacen aquí?

Harry y Neville se miraron un momento – Hemos decidido intensificar nuestra búsqueda de Hermione Malfoy – dijo Harry, casi estremeciéndose ante el sonido de su nombre – por lo que estamos visitando a todo el mundo en la comunidad mágica de la ciudad para recabar información.

-¿De verdad? – Goyle levantó una ceja.

-Sí – dijo Harry.

Goyle sonrió – Saben, si lo que quieren hacer es buscar en casas de ex Mortífagos, van a tener que inventarse una mejor historia que esa.

Tanto Harry como Neville palidecieron. No estaban seguros de cuándo Goyle había dejado de ser el idiota que solía ser cuando estaban en el colegio, pero si el cambio había sido reciente, no podría haber ocurrido en peores circunstancias.

-Pero resulta que no tengo nada que ocultar – dijo Goyle, abriendo más su puerta – Pasen. Busquen lo que necesiten.

Harry dio un paso adentro – Solo es por precauciòn, Goyle. Nadie cree que tú…

-Realmente no me importa lo que tú pienses, Potter – hizo una pausa - ¿Sabe Draco que estás aquí?

-No – respondió Neville, demasiado rápido, al entrar después que Harry.

-Hmm – dijo Goyle, guiándolos hacia el vestíbulo.

-¿Cómo es que fuiste tú a responder a la puerta? – preguntó Harry, comenzando directamente el interrogatorio - ¿No tienes un elfo doméstico que lo haga por ti?

-Daphne lo mandó a hacer algunos recados esta mañana – respondió él – Normalmente lo manda a hacer miles de cosas los fines de semana.

-¿Y la Sra. Goyle se encuentra en casa? – preguntó Neville, mirando de reojo el extraño arte abstracto en las paredes. Lo encontraba un poco perturbador.

-Anda por ahí, en alguna parte – dijo Goyle, siguiendo la mirada de Neville – Todo el arte de esta casa fue escogido por mi suegro. No me interesa tanto – caminó hacia las puertas abiertas en el extremo izquierdo de la habitación - ¡Daphne! – exclamó.

Daphne miró hacia la puerta en la cima de las escaleras, al escuchar que su esposo la llamaba.

-¿Quién está ahí? – preguntó Blaise al sorber el té que ella acababa de llevarle. Aunque no solía ser el guarda de la Sangresucia en los fines de semana, Pansy tenía cosas que hacer para su padre y no regresaría hasta entrada la tarde.

-No estoy segura – dijo Daphne, mirando de reojo a Hermione, quien estaba profundamente dormida en su celda – Ahora regreso.

Daphne caminó hacia las escaleras y salió de los calabozos, prácticamente chocándose contra Goyle, que la estaba buscando. Cerró rápidamente la puerta, casi desmayándose al ver a Harry y Neville justo detrás de su esposo.

-¿Me llamabas? – dijo ella, de la forma más casual que pudo pretender.

Aunque Goyle estaba extremadamente curioso del motivo por el que su esposa acababa de regresar del sótano, decidió que sería mejor no cuestionarlo frente a sus acompañantes – Sí. Parece que los Aurores quieren avanzar en la búsqueda de la mujer de Draco Malfoy, y nuestros viejos colegas del colegio tuvieron la suerte de ser escogidos para venir a conversar de eso con nosotros.

Harry y Neville no pasaron por alto el sarcasmo, pero Daphne estaba demasiado tensa como para apreciarlo - ¿Por qué quieren hablar con nosotros? – preguntó ella, jugueteando con su cabello – No tenemos información – miró levemente hacia la puerta del sótano. Solo Goyle lo notó.

Blaise podía escuchar todo lo que hablaban desde el otro lado de la puerta. Daphne estaba haciendo un trabajo pésimo para disimular tranquilidad, y él comenzaba a sentirse un tanto nervioso.

Un leve movimiento se escuchó detrás de él. Volteó y vio que Hermione comenzaba a despertar, mientras movía su cabeza para escuchar. Pudo notar en su rostro el momento exacto en que se dio cuenta de que la voz de uno de los que conversaban arriba era de Potter.

Era demasiado riesgoso lanzar un hechizo silenciador a la habitación, o a ella con dos Aurores en la casa, capaces de detectar ese tipo de magia, especialmente cuando era recientemente conjurado, por lo que Blaise se abalanzó a su celda antes de que ella tuviera tiempo para enfocarse completamente, y la agarró.

Hermione forcejeó mientras Blaise cubría su boca con una mano. Ella lo mordió y, cuando él se estremeció del dolor, intentó gritar. Blaise la tomó con más fuerza esta vez, sosteniéndole los brazos con una mano y manteniendo su boca cubierta con la otra.

Hermione lo pateó y se removió, eventualmente logrando deshacerse de su agarre de nuevo.

-¡HARR-

Blaise la derribó contra el suelo y le apretó con fuerza la garganta - ¡Mantente en silencio, Sangresucia!

Hermione no podía respirar. Jadeó y se atragantó buscando aire, con sus manos intentando arañarle mientras se lo intentaba sacar de encima. Sin importar con cuánta fuerza le clavara las uñas, o lo mucho que se retorciera bajo él, su agarre no cedía. Y luego todo el mundo comenzó a ponerse negro.

-Bueno, si insisten en perder su tiempo aquí, al menos podría servirles un poco de té – dijo Daphne, ansiosa por hacer que Harry y Neville se alejaran de donde estaban parados.

Ella comenzó a caminar hacia la cocina sin esperar una respuesta. Los otros la siguieron, pero Goyle primero le echó un leve vistazo al sótano.

De repente, la dureza que mantenía firme el cuello de Hermione se aflojó, y ella pudo volver a respirar. Jadeó y lloró buscando aire, teniendo que sentarse para recuperar el aliento. Cuando su respiración volvió a la normalidad, levantó su mirada para encontrarse a Blaise apuntándola con su varita.

-Si haces un sonido, no dudaré en utilizar la maldición Cruciatus contigo. Una y otra vez, hasta que te desmayes del dolor, y más. No habrá tiempo para que grites.

Hermione estaba a punto de decirle que se jodiera cuando recordó a su bebé. Sabía que Blaise no estaba bromeando, y sollozó varias veces antes de asentir. Incluso después de que ella hubiera cedido, él mantuvo su posición, solo por las dudas.

-Bueno, ¿cuándo fue la última vez que ustedes dos vieron a Hermione?

Daphne y Goyle se miraron mientras ella servía el té – Para mí, fue la boda – dijo ella, esperando que no notaran el modo en que se sonrojó.

-La veía en el Ministerio prácticamente todos los días – dijo Goyle – por lo que probablemente fue el día que desapareció, pero en realidad no lo recuerdo muy bien.

-¿Alguna vez notaron algo sospechoso? – preguntó Harry – Como si alguien la siguiera, en algún momento.

-Realmente no sé si me habría dado cuenta de algo así – respondió Goyle – A menos que hubieran sido demasiado evidentes.

-¿Les importaría si utilizo su baño?

-Seguro, es…

-Por aquí – interrumpió Daphne, guiándolo en la dirección opuesta al baño más cercano, que estaba justo al lado de la puerta del sótano.

Goyle podía sentir que estaba poniéndose cada vez más nervioso, aunque su mente todavía no encontraba el motivo de ese sentimiento. Se sentó a la mesa y comenzó a beber su té.

-Vi a Draco un par de días atrás – dijo él, sin saber qué más hablar con Harry – No parecía estar llevándolo muy bien. ¿Hubo algún cambio?

-Probablemente no. Ha sido sumamente miserable desde que todo sucedió. Su tía logró sacarlo de la casa ayer todo el día, y Sophie y Phillip planean arrastrarlo al trabajo esta semana.

-Lo que sea necesario para lograr que deje de estar sentado mirando ese maldito reloj – dijo Goyle, sonriendo.

-En realidad, ayer mismo consiguió un hechizo sobre el reloj para hacer que estuviera conectado al de su muñeca. Ahora puede mirar el letrero de "PELIGRO MORTAL" todo el día.

-Excelente – dijo Goyle con un suspiro.

Ambos se mantuvieron en silencio mientras sorbían su té.

Después de que pasaran unos segundos, Goyle dijo – Sé honesto, Potter. No estás aquí porque sospechen de mí. Es por Daphne, ¿verdad?

Harry frunció el ceño – Solo es una visita de rutina. Todos los magos de la localidad recibirán una, especialmente aquellos que trabajan en el Ministerio.

-¿Y por qué es eso?

-Tenemos razones para creer que allí es donde desapareció Hermione. Si eso s cierto, entonces alguien que trabaje allí debe saber algo.

Daphne y Neville regresaron a la cocina.

-¿Ya hemos terminado con esto? – preguntó Daphne, mirando a su alrededor con nerviosismo.

-Solo tenemos un par de preguntas más – dijo Harry, tomando una libreta y una pluma – Primero, ¿dónde estuvieron la noche del Viernes treinta de Agosto?

-Creo que esa fue la noche en la que todo mi Departamento del Ministerio fue al Caldero Chorreante a tomar algo – dijo Goyle – probablemente estuvimos allí desde las ocho hasta casi las dos de la mañana. Eres libre de controlarlo con ellos.

-Lo haré – dijo Harry, escribiendo algo. Luego miró a Daphne.

Los ojos de ella se movieron con tensión – Uhh… normalmente, cuando sé que Goyle va a llegar tarde del trabajo, hago que Pansy venga a verme. Pero realmente no recuerdo ese día en particular.

-En realidad, fuimos a la casa de los Parkinson justo antes de venir aquí, y Pansy dice que también estuvo en el Caldero Chorreante junto a Theo Nott – dijo Neville – Estuve allí esa noche, y recuerdo haberlos visto a ambos. Al igual que a ti, Goyle.

-Oh, umm… bueno, debí estar aquí entonces.

-¿Sola? – preguntó Harry.

Los ojos de ella se movieron hacia el vestíbulo, donde era capaz de vislumbrar la puerta al sótano – Yo… yo…

-¿No estabas enferma esa noche, Daph? – preguntó Goyle, tratando de callar a su esposa antes de que ella misma se metiera en un pozo más profundo – Recuerdo haberte mandado una lechuza esa tarde invitándote, pero me respondiste diciendo que necesitabas quedarte en cama – Eso no era mentira, pero incluso en ese momento, Goyle dudaba seriamente que Daphne hubiera estado realmente enferma.

-Yo… recuerdo no haberme sentido muy bien un par de semanas atrás. ¿Fue en la fecha del treinta?

-Estoy casi seguro de que sí – dijo Goyle – Estoy seguro de que tengo la nota en algún sitio de mi oficina. Puedo buscártela y entregártela mañana, si quieres, Potter.

Harry no les creía. Ahora, más que nunca, estaba convencido de que Daphne estaba, de hecho, involucrada en todo. Y eso era más de lo que habían esperado encontrar.

-No, no hay problema – dijo él, escaneando el resto de preguntas que tenía escritas en su cuaderno, para ver qué podría ser relevante para ellos. Solo había una – Bueno, sé que se ha hablado mucho sobre esto durante los últimos meses, pero ¿cuándo recuerdan ustedes haber escuchado hablar de la "profecía" más reciente?

Daphne y Goyle volvieron a intercambiar una mirada – La escuchamos hace mucho tiempo – dijo ella.

-¿Y cuándo fue eso?

Daphne pensó en ello – Justo antes de las fiestas, me parece. – La víspera de Año Nuevo, una hora antes de la medianoche, para ser exactos. Su padre la había recitado para entretener a todos en su fiesta anual.

-¿Y quién les contó de ella?

-Su padre – respondió Goyle.

Los ojos de Daphne refulgieron.

-¿Y quién se la contó a él?

Goyle se encogió de hombros – Tendrán que preguntarle a él. ¿Algo más?

-Sí – dijo Harry – Apenas escucharon la profecía, ¿en quién pensaron como los posibles protagonistas de ella?

-Esa es una pregunta estúpida – dijo Daphne – Todos sabían que se trataba de Draco y la Sang… uh, Hermione.

-¿Pero llegaron ustedes solos a esa conclusión, o les dijeron que se trataba de ellos?

-¿A quién le importa eso? Es sobre ellos.

-Nos dijeron eso – respondió Goyle – pero creo que habríamos llegado a esa misma conclusión.

-Perdón, pero ¿cuál es la relevancia de todo esto? – preguntó Daphne - ¿Saber la respuesta a esa pregunta los ayudará a encontrarla?

-No – dijo Harry – El ministro está intentado encontrar más respuestas basadas en las profecías, para ver si quien sea que esté involucrado en ellas está determinado desde un principio, o si nosotros mismos los involucramos.

-¿Entonces están haciendo algo así como una encuesta? – preguntó ella.

-Exactamente – Harry sonrió antes de beberse el resto de su té – Gracias por esto – dijo él, pasándole la taza a Daphne. Ella tomó las tazas de todos y utilizó su varita para limpiarlas antes de guardarlas de nuevo en la alacena.

Harry y Neville comenzaron a caminar hacia la salida, con Daphne y Goyle justo por detrás de ellos. La respiración de Daphne se aceleró levemente al pasar junto a la puerta del sótano. Goyle se detuvo un momento y la miró.

Daphne volteó y prácticamente jadeó al verlo parado ahí - ¿Vienes? – preguntó casi desesperadamente.

Goyle no dijo nada. Caminó junto a ella y le tomó la mano mientras seguían a Harry y Neville hacia el recibidor.

-Parece que Potter ya se va – dijo Blaise, mientras salía de la celda de Hermione, sin bajar su varita hasta que cerró la puerta tras él – Fuiste una buena chica. Quizás puedo recompensarte después – él guiñó un ojo.

Hermione tomó su manta y la arrojó sobre su cuerpo. No quería que él la viera mientras se acariciaba el estómago. Si solo pudiera confirmar que no estaba embarazada, definitivamente se habría arriesgado a la maldición. Era quizás había sido su única oportunidad de escapar. Pero sabía lo que la maldición Cruciatus les hacía a los bebés, y se negaba a permitir que la historia se repitiera. Si estaba embarazada, planeaba quedarse con el bebé. Sin importar lo que tuviera que soportar.

Blaise se lamió los labios. Hermione hizo una mueca. Bueno, definitivamente no iba a tolerar eso.

-Ve a follarte a tu novia casada. Y luego jódete solo.

-Que boquita tiene la princesa Gryffindor – se burló él.

-Ustedes dos me dan asco.

-¿El asco te excita?

Arriba en el recibidor, Goyle y Daphne estaban apenas cerrando la puerta despidiéndose de Harry y Neville, quien dijo que era muy probable que regresaran para otra visita.

-Bueno, eso fue extraño – dijo Daphne tan pronto se marcharon - ¿Crees que piensan que somos culpables de algo?

-No "somos", Daphne. "Tú". Y sí, yo lo creo así.

Daphne palideció - ¿Yo? ¿Por qué yo?

-Dime tú – dijo él, entrando en el vestíbulo y caminando hacia las puertas de la izquierda.

-¿A dónde vas? – preguntó ella, siguiéndolo - ¡Goyle, espera!

Goyle entró y se detuvo frente a la puerta del sótano.

-¿Qué estás haciendo? – gritó Daphne, corriendo hacia él.

Goyle la empujó y abrió la puerta.

-¡Gregory, detente!

Ella lo tomó del brazo, pero él rápidamente se deshizo de su agarre, y comenzó a bajar las escaleras.

Blaise, escuchando la conmoción, se apresuró a esconderse en las sombras. Hermione se levantó y caminó hacia los barrotes, justo cuando Goyle aparecía a la vista. Sus ojos refulgieron al verla.

-¡Gregory! – Daphne se detuvo justo detrás de él y comenzó a alejarlo.

Él se giró y gritó - ¿Qué demonios has hecho?

-¡NO! ¡No, Gregory, no fui y! ¡Yo solo estaba presente! ¡Fue un accidente!

-¿Un "accidente"? ¿Qué tipo de maldito accidente termina con la esposa de nuestro amigo encerrada en nuestro sótano?

-Yo… yo…

-¡Déjala salir! – exigió él.

-Yo… yo no puedo hacerlo.

-¿Y por qué no?

-Ella… ella ha escuchado cosas, Gregory.

-¿Y qué? Bórrenle la memoria y déjenla salir.

-¡Lo intentamos! ¡Pero no deja de resistirse! ¡Es demasiado poderosa! ¿Tú crees que yo quería dejarla aquí? ¡Demonios, no! ¡Quería que se fuera! ¡Pero no voy a ir a Azkaban! ¡Quién sabe cuánto tiempo me harían cumplir por haber sido cómplice de esto! Y por lo que le hice a la otra bruja… - Daphne arrojó su mano sobre su boca.

-¿Qué otra bruja? – preguntó Goyle.

Daphne comenzó a llorar.

-Daph, tienes que decírmelo. ¿Qué otra bruja? – repitió él.

Hermione estaba a punto de decir algo cuando notó a Blaise apuntándola con su varita desde la esquina. Él se llevó su dedo a los labios.

-Yo… yo no quería que eso sucediera, Gregory. Jamás me imaginé que ella estaba… - Daphne tragó con fuerza - …que ella perdería…

El rostro de Goyle se hundió al darse cuenta – La amiga de Draco, Sophie. ¿Tú estuviste allí?

Daphne lloró con más fuerza.

Goyle hizo una mueca. Frunció los puños y golpeó uno contra la pared más cercana - ¡Maldita sea, Daphne! ¿Cómo pudiste ser tan jodidamente estúpida?

-¡Lo siento! – lloró ella – Por favor, Gregory… - ella se estiró para tomar su mano, pero él se alejó.

Después de varias y profundas respiraciones, él miró a su esposa y dijo con la voz grave y contenida – Voy a dejarla salir.

Daphne negó con la cabeza, pero no lo detuvo cuando él comenzó a caminar hacia la celda de Hermione y levantó su varita. Blaise dio un paso al frente y movió su varita de Hermione hacia Goyle.

-¡Cuidado! – gritó Hermione, señalando a Blaise.

Goyle volteó justo a tiempo para ver a Blaise gritarle - ¡Stupefy!

Cayó hacia atrás, golpeándose la cabeza contra la pared antes de desplomarse en el suelo. Daphne gritó y corrió hacia él, acunándole la cabeza en el regazo.

-¿Por qué hiciste eso? – le gritó a Blaise.

-Oh, lo siento. ¿Habrías preferido que le permitiera dejarla salir para que todos fuéramos a prisión?

-¡El jamás lo habría hecho! – lloró ella.

-Sí, lo habría hecho – dijo Blaise, abriendo la puerta de la celda justo frente a la de Hermione – Ahora ayúdame a meterlo allí dentro.

-¡Èl no es un criminal!

-¡No vamos a tenerlo allí por mucho tiempo, Daph! Solo necesitamos algún sitio para dejarlo antes de ir a buscar a tu padre.

-¿Mi padre?

-Sí, tu padre. Si Potter va a pasar por todas las casas, ¡tenemos que elaborar un mejor plan! ¡Ahora ayúdame!

Daphne se inclinó y besó a Goyle en la frente antes de levantarse. Ella y Blaise conjuraron un hechizo de levitación para moverlo hacia la celda. Blaise se aseguró de quitarle la varita a Goyle antes de salir y bloquear la puerta detrás de él.

-Vámonos – dijo él.

Daphne se veía reacia a dejar el sótano, con los ojos yendo entre Goyle y Hermione – Pero jamás la dejamos sola aquí antes.

-Estará bien. La principal razón por la que teníamos a alguien vigilándola era por Goyle, pero eso ya no es necesario. Ahora, vámonos.

Daphne le dio un último vistazo a Goyle antes de asentir y seguir a Blaise a las escaleras.

Tan pronto como se marcharon, Hermione volvió a sentarse y frunció el ceño ante la forma inmóvil de Goyle. Siempre supuso que tarde o temprano él terminaría pr enterarse, pero nunca se imaginó que sería un completo desastre. Lo peor de todo era ver lo mucho que él evidentemente parecía amar a Daphne, algo que ella no podía terminar de comprender. Lo extraño era que Daphne parecía amarlo también. Y Hermione se había terminado por convencer de que detestaba a Blaise, pero no entendía por qué seguía adelante con toda la infidelidad.

Hermione suspiró sin dejar de mirarlo. Nada de esto habría sucedido si Pansy hubiera estado aquí tal como se suponía que debía estar. Ella jamás habría amenazado a Hermione con la maldición Cruciatus, y ella habría podido gritarle a Harry. Que mal día para su ausencia. El destino definitivamente no estaba del lado de Hermione.

Pasó cerca de una hora antes de que Goyle comenzara a moverse. Primero se retorcieron sus dedos, luego sus piernas, hasta que eventualmente su cabeza se levantó, pareciendo estar un tanto descolocado mientras intentaba que sus ojos se enfocaran. Su mirada aterrizó en Hermione.

Goyle parpadeó varias veces. Y luego pareció notar que su cabeza le dolía, porque se estremeció y la tocó.

Hermione se arrancó un trozo de tela de su camisa y la humedeció en el vaso de agua que le habían dado, y que se autorellenaba – Toma – dijo ella, arrojándole el trapo húmedo desde su celda hacia la de él.

Goyle la atrapó y la sostuvo contra su cabeza – Gracias – Siguió mirándola y desviando la mirada cada vez que ella lo pillaba – Has… ¿has estado aquí todo el tiempo?

-Sí – respondió ella – Aunque me llevaron arriba unas cuantas veces los primeros días, e intentaron lanzarme la Maldición Imperius.

-¿Estuviste arriba?

Ella asintió.

-¿En mi casa?

Ella volvió a asentir.

-Me siento como un idiota. Verdaderamente no tenía ni la más jodida idea.

-Lo sé – dijo ella. Sus manos jugueteaban en su regazo - ¿Has podido ver a Draco?

Goyle alejó la tela de su cabeza y la miró. Estaba empapada en sangre. Repentinamente estaba mareado – Lo vi un par de días atrás. Está hecho mierda.

Hermione se arrancó la otra manga de su camisa, volvió a humedecerla y se la arrojó. Él la atrapó y volvió a colocar la tela húmeda contra su herida.

-Draco me contó lo que te dijo. La noche en que desapareciste.

El labio inferior de Hermione tembló. Casi había olvidado eso.

-Quiere que sepas lo mucho que lo lamenta, y que realmente no hablaba en serio. El maldito bastardo siempre fue demasiado inteligente. Debió saber que, de algún modo, yo sería capaz de hacerte llegar el jodido mensaje.

-Bueno, si alguna vez tienes la oportunidad de regresar el mensaje, dile que no me importa eso – los ojos de Hermione se humedecieron – Ya estaba lista para volver a casa y perdonarlo cuando me atraparon.

-Por favor, no llores – dijo él, mirándola – Lamento no poder ayudarte, pero Daphne hizo un trabajo horrible al intentar convencer a Potter de su inocencia. Estoy seguro que regresará.

Hermione esperaba que así fuera, pero en realidad no podía confiar en que Harry pudiera sacarla de allí. Necesitaba explorar todas sus opciones - ¿Qué vas a hacer, Goyle? Cuando ellos regresen, querrán que tomes una decisión.

Goyle suspiró y se encogió de hombros - ¿Qué se supone que debo hacer? Mi esposa está involucrada, uno de mis viejos amigos está involucrado, estoy seguro de que mi suegro está involucrado…

-Y también tu padre – añadió ella. No tenía sentido ocultárselo.

Goyle rió sin gracia - ¿Por qué no me sorprende? Si consigo salir de aquí y contarles a Draco y Potter en dónde estás… todos los que conozco serán enviados a Azkaban – hizo una pausa – Creo que preferiría permanecer encerrado.

-Entonces… entonces ¿no vas a ayudarme? – preguntó Hermione, aferrándose a los barrotes.

Goyle la miró y frunció el ceño – No lo sé, Granger. No es una cuestión en la que ambos saldremos ganando.

-Es Malfoy – corrigió ella – Hermione Malfoy. La esposa de tu amigo de la infancia, y si tienes la oportunidad de sacarme de aquí, deberías tomarla.

Goyle volteó y miró el piso de su celda.

-Goyle… Goyle, mírame – exigió ella.

Él respiró profundamente antes de voltearse y unir su mirada a la de ella.

-Goyle, creo que estoy embarazada.

Los ojos de él se abrieron ampliamente.

-No puedo quedarme aquí. Tengo que volver a casa con Draco. Él tiene que saberlo.

-¿Ellos lo saben? – preguntó él, señalando al piso superior.

Hermione negó con la cabeza – Solo Pansy, y ella accedió a no decir nada por ahora. Por favor, dime que me ayudarás.

-Yo… yo no soy un legelemante, Grang…uhh, Malf… es decir, Hermione. no van a dejarme salir de aquí a menos que estén seguros de que estoy de su lado, y yo no podré pretenderlo. La única oportunidad que tuve de ayudarte acaba de pasar, y la desaproveché. Fallé miserablemente. Sabía que Daphne estaba actuando extraña con respecto al sótano, y debí investigarlo cuando Potter estuvo aquí, pero no lo hice. No estaba seguro de lo que encontraría aquí abajo, y honestamente nunca se me ocurrió que serías tú.

La puerta en la cima de las escaleras rechinó al abrirse, y luego se cerró con un portazo. Ambos levantaron la mirada, aguardando la respiración mientras alguien bajaba por las escaleras. Pansy apareció un momento después, trayendo unos cuantos recipientes. Ambos soltaron el aliento.

Pansy buscó a Blaise a su alrededor, con los ojos entrecerrados y luego abriéndose por completo al notar a Goyle – Santa mierda – dio un paso hacia él - ¿Acaso me perdí de algo?

-Obviamente – dijo Hermione.

-Estás sangrando – dijo Pansy, notando el trapo ensangrentado que Goyle había arrojado a un lado, y el otro que presionaba contra su cabeza - ¿Blaise hizo esto?

-Lo hizo – dijo Goyle, quitándose el paño. Ya no servía tanto.

Pansy echaba fuego por la nariz. Fue hacia la celda de Hermione y le pasó los recipientes – Toma. Se supone que ayuda a la gente en tu condición a recuperar los nutrientes que necesita – Miró la celda que la rodeaba - ¿Has comido algo hoy?

Hermione negó con la cabeza.

-¡Jodidos idiotas! – exclamó ella antes de apresurarse a subir las escaleras - ¡Tengo que hacer todas las jodidas cosas yo misma!

Pansy regresó unos minutos después con un sándwich y una manzana para Hermione, y una poción sanadora y un bolsito de primeros auxilios para Goyle. Ella usó su varita para atarlo antes de abrir la puerta de su celda, darle la poción y echarle un vistazo a su cabeza.

-La golpeaste bastante duro – dijo ella antes de sacar un líquido del bolso. Derramó algo de él en una gasa limpia y lo pasó por el corte - ¿Qué haces aquí abajo, Goyle?

-Daphne estaba actuando extraño con respecto a la maldita puerta del sótano cuando Potter pasó por aquí, por lo que bajé para investigar. Blaise me atacó con un hechizo aturdidor por la espalda mientras yo intentaba liberarla – asintió en dirección a Hermione.

-Bueno, eso fue estúpido por tu parte.

-Sí, ya me doy cuenta de eso.

Después de que limpiaran la herida, Pansy usó su varita para conjurar un simple hechizo sanador y le envolvió la cabeza con gasas. Cuando terminó, Pansy salió de la celda y deshizo las ataduras que lo mantenían inmóvil.

-Gracias, Pans – dijo Goyle mientras ella se sentaba contra la pared – Ya se siente mejor.

-No puedo creer que Daphne te dejara aquí abajo, herido. La estúpida perra necesita ordenar sus prioridades.

-No la llames así – dijo él, severamente.

Pansy rodó sus ojos – No sé por qué tienes la constante necesidad de defenderla. Ni siquiera se lo merece.

Goyle suspiró – Tampoco yo.

Al menos una hora pasó con los tres sentados allí en silencio, antes de que escucharan el sonido de voces y pasos resonando en el piso superior.

Pansy se levantó y miró a Hermione – Los termos, Granger.

-Ya te lo dije, es Malfoy – dijo Hermione, pasándole los recipientes.

-Y yo ya te dije que no voy a concederte eso.

La puerta del sótano se abrió y varios pares de pisadas hicieron eco al bajar por las escaleras. Todos observaron aparecer en primer lugar a Gorden Goyle, con sus ojos escaneando toda la habitación hasta detenerse en su hijo.

-¿Lo encerraron en una jaula? – le gritó a Blaise, quien bajó las escaleras detrás de él.

-¿Qué más se supone que debíamos hacer? – dijo Blaise, a la defensiva.

-¿Y qué demonios le ha pasado en la cabeza?

-Sí, Blaise – dijo Pansy, dando un paso al frente – La próxima vez que me sorprendas con un nuevo prisionero, apreciaría que te aseguraras que no estén sangrando a morir antes de que los dejes tirados aquí.

-¿Qué? – exclamó Daphne, empujando a un lado a Blaise y corriendo a la celda de Goyle. Se estiró para verle la cabeza, pero él se alejó de su alcance.

-Cometes un error detrás de otro, ¿no es así, Sr. Zabini? – dijo una mujer, bajando de las escaleras. Estaba usando una larga capa con capucha cubriéndole la cabeza, por lo que Hermione no podía descifrarle el rostro, pero su voz era definitivamente conocida – En poco tiempo, todas las celdas de este lugar estarán llenas de tus errores.

El rostro de Blaise se tensó, y sus puños se fruncieron a sus lados.

-¡Sáquenlo de allí! – gritó Gorden.

Blaise dio un paso al frente y desbloqueó la celda. Goyle salió y le dio un puñetazo en la barbilla – Eso es por dejarme sangrando, jodido idiota.

Hermione no podía ocultar su sonrisa. Mientras Blaise se acurrucaba y se frotaba la barbilla, la vio por el rabillo del ojo y la fulminó con la mirada. Ella le guiñó un ojo.

-¿Hay algo que te divierta, Sangresucia? – exclamó él, corriendo hacia ella y abalanzándose contra los barrotes.

-Solo tú – la sonrisa de ella creció.

Blaise estaba a punto de abrir su celda y hacerle quien sabe qué, cuando la mujer encapuchada lo alejó – Hay asuntos más importantes que atender que tu pequeña disputa escolar, Sr. Zabini.

Blaise respiró profundamente varias veces a través de sus fosas nasales dilatadas antes de alejarse, sin despegar su mirada de Hermione.

-Gorden , creo que es hora de que tengas una charla con tu hijo. Por favor, llévalo arriba y arregla esto.

Gorden asintió y tomó a Goyle por el hombro, guiándolo fuera del sótano. Antes de subir las escaleras, Goyle le echó un último vistazo a Hermione, con sus ojos disculpándose por lo que sea que estaba por suceder.

-Daphne, ve con tu esposo – dijo Arron Greengrass, dando un paso a un costado de la escalera. Hermione se imaginó que había estado allí todo el tiempo, pero el gran tamaño de los dos Goyle definitivamente aumentaba la sensación de claustrofobia ahí abajo.

Daphne asintió y los siguió, con los ojos de Blaise sin despegarse de su espalda hasta que estuvo fuera de vista.

-Srta. Parkinson, necesito que se quede aquí con la prisionera – dijo la mujer – Si Harry Potter está husmeando en las casas de todo el mundo, tendremos que conversar asuntos importantes sobre el futuro de la Señora Malfoy.

-O la falta de él – se burló Blaise.

Los ojos de Hermione se entrecerraron en su dirección. Ahora fue el turno de él de guiñar.

La mujer encabezó la marcha hacia las escaleras, con Arron y Blaise justo detrás. Cuando se marcharon, Pansy volvió a recostarse contra la pared.

-No deberías provocarlo de esa manera.

-¿Por qué no? – bufó Hermione – No le tengo miedo a Blaise Zabini.

-Bueno, quizás deberías tenerlo – dijo Pansy, muy seriamente – Eres como un Pigmy Puff en esta celda, y Blaise y Draco siempre han tenido una enfermiza rivalidad. Han competido por distintas cuestiones toda su vida, principalmente las mujeres. No te imaginas lo gratificante que sería para él joderse a la mujer de Draco, y no dudará en forzarte si es necesario.

-Blaise no me desea – dijo Hermione, con seguridad.

-Sí, lo hace. Te desea porque Draco te tiene. El único motivo por el que todavía no ha hecho nada, es por Daphne. Cualquier sentimiento que él cree tener por ella es lo que lo ha mantenido a raya, pero cuanto más ella se acerca a Goyle, más frustrado se pone él.

-Eso no es…

-El motivo por el que la buscó en primer lugar es porque ella era la única chica Slytherin de nuestro curso que Draco jamás se folló.

-Eso parece un tanto extremo, ¿no crees?

-¡Claro que sí! Pero Draco acababa de salir de la boda de Daphne y Goyle con Astoria, la bruja que supuestamente iba a casarse con Blaise. Él había ganado de nuevo, entonces, ¿qué hace Blaise? ¡Va y se folla a la novia! Solo minutos después de haberme follado a mí, dicho sea de paso.

El rostro de Hermione se frunció con el disgusto.

-Pensé lo mismo – dijo Pansy.

-¿Daphne durmió con Blaise el día de su boda? ¿Acaso no tiene respeto por lo sagrado del matrimonio?

-Supongo que no – sonrió Pansy – Pero creo que se trataba en realidad de hacerle la contra a su padre.

Hermione suspiró y se reclinó contra la pared – Ustedes los Slytherin tienen demasiados problemas. ¿Cómo se supone que puedo mantenerme al día?

-Quizás solo deberías contener esa lengua afilada que tienes. Nos haría bien a todos.

Hermione la miró y frunció el ceño – Bien. No provocaré a Zabini. Incluso aunque sea demasiado tentador – sonrió ella.

Pansy le devolvió la sonrisa – Sabes, es una pena que seas una Sangresucia. Habrías sido una increíble Slytherin.

-Ya me lo dijeron.

Pasó bastante tiempo antes de que Hermione y Pansy escucharan sonidos en el piso superior. Por la fuerza de los mismos, era evidente que más gente había llegado.

-Esto no es bueno – dijo Pansy, de repente, con los ojos dirigidos hacia arriba.

Ni un minuto después, la puerta del sótano se abrió y alguien bajó corriendo las escaleras. Blaise apareció y movió su varita hacia Hermione, atándole los brazos y piernas. Luego abrió la celda y la cargó sobre su hombro.

-¿Qué haces? – preguntó Pansy, levantándose.

-Vamos, Pans. Están a punto de hacer un enorme anuncio.

Blaise se encaminó hacia las escaleras con Pansy detrás. Ella conectó su mirada con Hermione, viéndose casi tan nerviosa como la otra bruja.

Entraron al recibidor y Blaise bajó a Hermione sobre una silla en el medio del salón. Ella miró a su alrededor. Todos a quienes había visto desde que la encerraron estaban ahí. Pansy fue y se sentó junto a su madre y padre, quienes compartían sillón con Aron Greengrass y Quincy Nott. Goyle estaba sentado en un sillón diferente, entre su padre y Daphne, con los hombros hundidos y los codos sobre las rodillas. No era capaz de verla a la cara.

Wiley Rosier estaba en una silla con Quinn parado justo a su lado, y la mujer encapuchada justo frente a ellos. Hermione apenas era capaz de descifrar una sonrisa de boca cerrada bajo la capucha. Le era tan conocida…

-Entonces, ¿estamos todos de acuerdo en el futuro de Hermione Malfoy?

Nadie dijo nada, pero Pansy levantó la mano. La mujer asintió en dirección a ella.

-Creo que me gustaría primero saber qué se discutió, antes de acceder a algo.

-No seas difícil, querida – dijo su madre, tomándole la mano y bajándosela.

-Perdón, tenía la impresión de que también era parte de todo esto. Después de todo, soy yo la que está jugando a ser la maldita guardiana de la prisionera.

La Sra. Parkinson se sonrojó por la vergüenza.

-No pasa nada, Mila. Tu hija tiene un punto – dijo la mujer con la capa. Una mano se dejó entrever desde su manga. Hermione se sorprendió al encontrarla llena de cicatrices, con piel rosada que se veía como si se hubiera quemado gravemente. La mujer rápidamente la ocultó – Después de mucho considerarlo, todos aquí sentimos que mantener a la Sra. Malfoy prisionera está causándonos más problemas de lo necesario. Dicho eso, hemos decidido erradicar el problema.

-Y por erradicar se refiere a…

-Matarla, sí.

Antes de que Hermione pudiera contenerse, dejó escapar un jadeo. Todos rieron al verla comenzar a forcejear con sus amarres.

-¿Pero qué pasa con la profecía? – preguntó Pansy, atrayendo la atención nuevamente hacia ella.

-Bueno, si ella muere entonces significa que la entendimos mal. Estas cosas siempre tienen la forma de suceder de igual modo, Srta. Parkinson. Ahora – la mujer volteó hacia Hermione – lo siguiente que necesitamos decidir es cómo vamos a hacer esto. ¿Deberíamos hacerlo rápido con una Maldición Asesina o…

-Creo que algo lento y doloroso sería lo mejor – dijo Quinn, lamiéndose los labios – Además, Zabini y yo esperábamos llegar a divertirnos un poco con ella primero.

Hermione miró a Blaise. Él le guiñó un ojo, solo logrando que ella forcejeara con más fuerza.

-No me molestaría unirme a la fiesta – dijo Rosier, sonriendo.

-¿Alguien se opone a eso? – preguntó la mujer.

Nadie dijo nada, pero Goyle finalmente se incorporó y miró a Hermione, viéndose destruido por dentro. Él estaba a punto de levantar su mano cuando Daphne se la bajó. Le susurró algo al oído, haciendo que todo su rostro se contrajera. Hermione tenía la sensación de que, ahora mismo, era ella o él, y Goyle definitivamente parecía haberse escogido a sí mismo. Ni siquiera intentó evitar que las lágrimas comenzaran a caer.

-Muy bien, entonces. Caballeros, son libres de hacer lo que quieran con ella. Solo asegúrense de tirar su cuerpo en algún sitio donde su esposo pueda encontrarlo cuando terminen.

-Será un placer – dijo Blaise, dando un paso al frente.

-¡NO! – gritó Hermione, tratando de patearlo con las piernas atadas. Él la tomó por la cintura y la levantó a la fuerza - ¡Suéltame!

-No gritarás eso esta noche – le susurró él al oído.

-¡NO! ¡No, no te lo permitiré! – gritó Hermione mientras Blaise la levantaba, asegurándose de pasar su mano a propósito por sus pechos - ¡Por favor, no!

Wiley y Quinn se acercaron para ayudarlo a llevarla lejos. Acababan de colocar su cuerpo que no dejaba de gritar y patear sobre el hombro de Blaise cuando alguien de repente exclamó - ¡DETÉNGANSE!

Todos voltearon a ver a Pansy levantada, sosteniendo su mano dramáticamente frente a ella.

-¡No pueden matarla!

-¿Y por qué no, Srta. Parkinson? – preguntó la mujer, dando un paso hacia adelante.

Ahora que todos los ojos estaban sobre ella, Pansy parecía haber perdido un poco del coraje. Aún así, se paró con firmeza y miró a la mujer a los ojos. Bueno, quizás a los ojos. Era difícil decirlo con esa capucha.

-Porque destruirán toda la profecía, cuando en realidad, somos nosotros los que llevamos la ventaja.

-¿De verdad? ¿Y cómo es eso?

-Porque… - Pansy miró a Hermione, dudando en continuar o no. Luego vio a Blaise y el fuego de la lujuria bailando en sus ojos, y supo que no podía dejarlo ganar. Por Draco – Porque el poder ya está en nuestras manos.

Todos la miraron con curiosidad.

-He estado observándola durante la última semana, y realmente me pregunto cómo es que nadie notó lo que yo sí fui capaz de ver.

Más miradas curiosas.

-Piensen un poco. Cuando dos personas están casadas o… cuando tienen los corazones unidos, ¿qué hacen?

-¡Lo consuman! – gritó Goyle, finalmente comprendiendo a dónde iba la cosa.

-¡Exactamente! – dijo Pansy – Y cuando dos personas consuman su matrimonio, algunas veces crean… - los alentó con las manos.

Todos se miraron entre sí pero nadie parecía comprenderlo. Pansy rodó sus ojos. Estaba en una habitación llena de idiotas.

-Oh, ¡Por el amor de Merlín! ¡Está jodidamente embarazada!

-¡El lenguaje, Pansy!

-Lo siento, mamá.

El salón completo estaba en silencio, y nadie se movía mientras trataban de asimilar lo que Pansy acababa de decir.

-Sr. Zabini, bájela – dijo la mujer con la capa después de una larga y pesada pausa.

Blaise hizo lo que le indicaron. Intentó levantar la camisa de Hermione para verle el estómago, pero ella se la bajó de un solo movimiento.

-Ha estado vomitando un montón – dijo él, mirándola de arriba abajo - ¿Es posible que la profecía sea acerca de un bebé?

-¡Claro que no! – exclamó Hermione – Eso es muy estúpido.

-Solo lo dices porque en secreto estás deseando que te foll…

-¡Blaise, es suficiente! – exclamó Daphne, levantándose – Lo que sea que quieras hacerle fuera de este salón es tu jodido problema, pero por ahora, necesitas cerrar el pico y ayudarnos a tomar una decisión.

Blaise sonrió con burla, pensando que el pequeño brote de enojo de Daphne era fundado por los celos, pero después de que ella volviera a sentarse y comenzara a consolar a un angustiado Goyle, se volvió demasiado evidente cuál era su mayor interés.

La mujer con la capa, que seguía con los ojos puestos en Pansy, miró repentinamente a Hermione y dio varios pasos al frente, observándola mientras acortaba la distancia entre ellas

-¿Está embarazada, Sra. Malfoy?

Hermione miró a Pansy, quien la alentaba a decirlo. Aunque sabía que no debería estar furiosa con ella por salvarle la vida, no podía evitar sentirse traicionada por haber expuesto su secreto. Hermione no planeaba que esos tres hombres intentaran tocarla. Siempre se imaginó que lograría escapar. Fallar no era una opción. Y ahora… ahora la vigilarían más de cerca que antes. Si estas personas realmente creían que valía la pena mantenerla viva.

-No lo sé – dijo ella, casi honestamente. Sin ninguna prueba física que lo comprobara, ella todavía no estaba lista para aceptarlo.

Hermione apenas pudo vislumbrar el ceño fruncido de la mujer – Srta. Parkinson, le encomiendo a usted la tarea de suministrarle una prueba de embarazo. Y descubra el día de la concepción, de paso. Si sucedió cualquier otra fecha que no fuera el día de la boda, no nos sirve.

-¿Por qué la noche de bodas? – preguntó Pansy.

La mujer volteó y la miró – Porque esa fue la noche en que dos corazones opuestos se unieron hasta ser uno, ¿o no'

-Uhh… muy bien, pero…

-Oh, descúbrelo como puedas, ¿de acuerdo? – la mujer se encaminó hacia la chimenea y arrojó algo de polvos flú en ella – Regresaré mañana en la noche para ver los resultados – dio un paso hacia las llamas verdes y dijo – Hogsmeade – antes de ser absorbida.

-Más te vale hacer esto bien, Pansy. Por el bien de todos nosotros – dijo su madre, antes de viajar por Red Flú hacia su propia mansión, seguida muy de cerca por su esposo.

Pansy suspiró tan pronto se marcharon – Necesito ver tus libros de pociones, Daphne.

Daphne le dio un apretón a la mano de Goyle antes de levantarse y guiar a Pansy hacia su habitación.

Blaise, Quinn y Wiley seguían parados incómodamente cerca de Hermione. Ella seguía amarrada, pero aún así intentó alejarse. Blaise puso una mano alrededor de su cintura, y la atrajo hacia él.

-¿Cuál es la prisa? El que no tengamos que matarte aún no significa que no podamos divertirnos un poco mientras esperamos.

La cabeza de Goyle se levantó de golpe. Se incorporó del sofá y caminó hacia Hermione, usando su varita para liberar las ataduras de sus pies – Ve allí a sentarte, Hermione – señaló el sofá del que acababa de levantarse – Esto podría tardar un poco, y escuché que se supone que las mujeres embarazadas no deben estar paradas mucho tiempo.

-No te preocupes por eso, Goyle – dijo Blaise – Lo que tengo en mente no necesariamente requiere que ella esté…¡OOUCH!

Goyle le dio un puñetazo en el mismo sitio en donde lo había golpeado temprano, solo que esta vez le puso más fuerza al movimiento, logrando con éxito derribar al mago al suelo – ¡Esta es mi maldita casa, Zabini, y me respetarás en ella!

-En realidad, es mi casa – dijo Arron Greengrass, levantándose – Pero, me temo Sr. Zabini, que si mi nuero no quiere que toques a la mujer, debo aceptarlo. Por favor, tome asiento, Sra. Malfoy.

Él señaló al sofá. Hermione lo miró por un instante antes de caminar hacia allí y tomar asiento en el extremo más alejado, lejos del padre de Goyle. Goyle la siguió y se sentó protectoramente a su lado.

-Bueno, esto fue una pérdida de tiempo – dijo Quinn, caminando a la chimenea – Regresaré mañana en la noche. Con suerte, para ese entonces ya podremos divertirnos un poco.

Wiley lo siguió, seguido de cerca por Quincy y Arron, quienes fueron juntos al Caldero Chorreante. Eso solo dejaba a Hermione, Goyle, al padre de Goyle y a Blaise en la sala.

La tensión aumentaba a grandes escalas mientras Goyle y Blaise compartían un intenso concurso de miradas furiosas. Hermione se removió incómoda, encontrándose ansiosa por escuchar cualquier sonido que indicara que Pansy y Daphne regresaban.

El silencio era ensordecedor, y Hermione terminó por incorporarse y comenzar a caminar de un lado al otro, solo para evitar pensar en ello. Parecieron pasar años hasta que Pansy y Daphne volvieron.

-Tenemos un ligero dilema – dijo Pansy, sosteniendo en alto un enorme libro – La poción para el embarazo requiere un cabello del padre. He encontrado tres pociones distintas, con ingredientes diferentes, y la única que no necesita el cabello requiere su oreja izquierda. No me pregunto el por qué.

Hermione no sabía si debía sentirse aliviada o aterrorizada. No había modo en que fueran a…

-Yo lo conseguiré – dijo Goyle, levantándose.

-¿y cómo, exactamente, planeas hacer eso? – preguntó Blaise, levantando una ceja.

Goyle se encogió de hombros – No lo sé. Pero, además de Hermione, soy el único en esta sala en quien Draco confía relativamente, por lo que diría que soy la mejor opción para conseguirlo.

-Por mucho que coincido en eso contigo, hijo, me temo que tengo órdenes estrictas de no dejarte salir de esta casa – dijo Gorden, también incorporándose.

-Entonces ve y busca al Sr. Nott. Haz que él use Legeremancia conmigo, para probar que soy de confianza – sugirió él – Me adelantaré y te diré ahora mismo lo que será capaz de encontrar. No quiero estar metido en todo este maldito asunto, pero parece inevitable ahora. No los traicionaré, porque no quiero que tú, o mamá, o Daphne vayan a Azkaban, pero tampoco quiero que Hermione muera. Por lo que, si esto evitará que la maten, lo haré.

Gorden frunció el ceño – Me temo, Gregory, que su muerte es inevitable. Ella morirá al final de todo esto. Lo único que se modificará es la fecha.

Hermione, que ya había dejado de caminar, se sintió desvanecer. Cayó hacia atrás, pero se sorprendió al sentir a alguien atraparla. Levantó la mirada para ver a Goyle mirándola desde arriba. Debió haber saltado desde el maldito sofá para poder atraparla tan rápidamente.

-Solo el tiempo determinará eso – dijo Goyle, levantándola y sentándola nuevamente en el sofá – Ahora, ve a buscar al Sr. Nott. Cuando antes hagamos esto, mejor.

Gorden abrió la boca, como si fuera a protestar, pero la cerró rápidamente y asintió. Fue hacia la chimenea y viajó hacia el Caldero Chorreante, en busca de Quincy Nott.

Tan pronto como se marchó, Goyle se giró hacia Pansy y dijo – Ve a preparar todo lo demás. Tan pronto como tenga el visto bueno, iré y volveré lo más rápido posible.

Pansy asintió y dejó la habitación.

Goyle se sentó junto a Hermione. Daphne hizo una mueca en dirección a ella antes de ir hacia el otro lado y tomar la mano de él. Blaise se sentó en la silla en la que habían obligado a Hermione a sentarse antes, y simplemente los observó. Por primera vez desde que la habían traído aquí, Hermione comenzaba a extrañar su fría y cerrada celda.


Nota de la Traductora: Retraso? Demasiado tiempo desde la última actualizacion? Dos semanas de demora? qué es eso? seguramente puras mentiras... ok, no, sé que me demoré. Quienes leen Feliz Navidad Sr. Malfoy deben saber el por qué, pero bueno, este capítulo extra largo compensa la espera, o no? Ya es de común conocimiento la posibilidad del embarazo de Hermione. ¿Quien se imaginan que puede ser la mujer encapuchada? Ya sabemos que Pansy y Daphne, al igual que la madre de Pansy quedan descartadas... Tiene una sonrisa y la voz conocida, pero Hermione todavía no hace la conexión. ¿Ustedes qué opinan?

Muchísimas gracias por todos los reviews! Increíble el apoyo que día a día le demuestran a la historia, y eso quedó demostrado en los Dramiones Awards! Summer of the Dragon ganó reconocimiento como Mejor Autor/a, Mejor Traducción y con Mejor Secuela, compartiendo mención con las otras historias de Lena, traducidas por la genial Sunset82 "Cruel y Hermoso Mundo" y EvilMaiden con "The Deadline". ME DEJAN SUPER FELIZ!

Guests:

Eliana: tal parece que la liberacion no va a suceder de inmediato, me temo, sobretodo ahora que se destapó el secreto. Muchas gracias por tu comentario!

Lily Leon: jaja mi hermanito se llama Axel, por eso preguntaba :P adoro a tu bebé, es un divino. Muchas gracias por comentar, nena!

SALESIA: quiero comenzar tu respuesta con una sola palabra, en mayúsculas: DIUGGGHHHHHH! atun con fudge? en serio? diuugggghhhhh jajajaa no entiendo el estómago de las embarazadas, de verdad no. Goyle es un buen tipo. Tal cual lo comprobamos ahora, no tiene malas intenciones, simplemente no ve otras opciones. En estecapítulo no vimos mucho sobre Sophie y Phil, ni sobre el resto de la renombrada "Comunidad del Dragón" :P pero ya tendremos más info sobre ellos. La idea del dragón del desierto está bastante interesante.. jajaja sería como una mascota a gran escala! Hagrid estaría hiper feliz :P Y teddy, bueno, ha probado ser un buen consuelo para Draco, sería muy bueno que Andrómeda lo dejara regresar para otra "fiesta de pijamas" muchas gracias por comentar!

Bliu Liz: bueno, voy anotando todas las posibles sospechosas en una libreta, para ver después quien acertó :p me alegra saber que te tiene tan enganchada la historia :) te mando un beso grande, y gracias por comentar!

Elegv, muchisimas fuerzas, querida mujer! El capi es para vos!

Bueno, creo que esos son todos! aprovecho la oportunidad para decir:

FELIZ CUMPLE RON WEASLEY! 35 AÑOS HOY, como te adoro. (Sí, amo a Ron, a pesar de que amo el Dramione). Simplemente me parece un amigo excelente, y aunque no me gustó que JKR lo emparejara con Hermione, creo que merecía ser feliz. Feliz cumple!

Ahora sí, los dejo con la recomendación McFly del día: escucharon el tema Love Me like you Do de Ellie Goulding? (Diosa, hermosísima y talentosísima Ellie, te adoro)Dougie Poynter, el bajista de McFly, está de novio con ella hace bastante ya, son hipermega lindos juntos. El tema es una de las canciones que integran la banda sonora de 50 Shades of Grey (diugh) pero es INCREÍBLE. Mis amorcitos MCFly/McBusted hicieron el cover de ese tema, está en Youtube. Busquenló. Ya. Ahora mismo. Los estoy vigilando. Si no lo hacen, me enojo. Ok, no, ya estoy hablando tonteras (muero de sueño). Demasiados paréntesis voy usando ya, (mejor corto aquí nomás). Busquen el tema, no se arrepentirán.

Nos leemos este jueves, si es posible! (sí, yo sigo cambiando los días de publicacion)..

Bueno inicio de semana!

Pekis :)