Fighting For The Malfoys
-Luchando por los Malfoys-
Capítulo 25 – Humo Naranja.
Draco estaba parado fuera de la casa de los Granger junto a su padre, tratando de reunir el coraje para llamar a la puerta. Sabía que había postergado darle a Wesley y Emily la noticia de la desaparición de Hermione, y eso solo logró hacerlo más difícil. Iban a odiarlo. Estaba seguro de ello.
-¿Estás listo, hijo? – preguntó Lucius, posando su mano en el hombro de Draco.
Draco negó con la cabeza. ¿Alguna vez iba a estarlo?
Ambos caminaron hacia adelante hasta que estuvieron parados en el porche. Draco respiró profundamente varias veces antes de levantar su puño y llamar a la puerta.
Pasaron unos buenos treinta segundos antes de que la puerta se abriera. Wesley estaba parado del otro lado. Les echó un solo vistazo a Draco y Lucius, y jadeó antes de salir y cerrar la puerta detrás suyo.
-¿Dónde está mi hija? – preguntó él - ¿Por qué no ha respondido nuestras llamadas?
Draco bajó sus ojos hacia el suelo, avergonzado.
-Por el amor de Dios, está…? – Wesley llevó sus manos a su boca.
-No – dijo Lucius rápidamente – Tu hija no está muerta.
-¿Entonces dónde está? – preguntó él, con desesperación.
Draco suspiró y levantó la mirada; inmediatamente se encontró con un par de ojos color ámbar muy conocidos para él – No lo sabemos – dijo finalmente.
-No lo saben…
-Alguien se la llevó – agregó Lucius – Tenemos docenas de magos y brujas buscándola, pero hasta ahora, no hemos tenido suerte.
-¿Hace cuánto que desapareció? - preguntó Wesley, bajando lentamente las manos de su boca.
-Dos semanas, un poco más – respondió Draco. Dos semanas, un día, trece horas, cincuenta y dos minutos, y treinta y cuatro segundos. Treinta y cinco. Treinta y seis. ¿Pero quién estaba contando?
-¿Dos semanas? – se quejó Wesley, con el rostro enrojeciendo - ¿Qué demonios se les pasó por la cabeza para haber demorado tanto en avisarnos? ¡Debimos ser informados al instante en que sucedió todo!
-Esperábamos poder encontrarla antes de tener que preocuparlos – dijo Draco, volviendo a mirar al suelo.
-¡Siempre estoy preocupado! ¡Desde el instante en que ella fue aceptada en tu maldito mundo, jamás dejé de preocuparme! Y luego con los eventos que pasaron…
Incapaz de seguir controlándose, Wesley rompió en llanto justo frente a ellos. Draco tenía ganas de unirse a él, pero algo en su interior lo mantenía contenido. Sabía que debía mantenerse fuerte. Hermione lo habría querido así. Por sus padres.
-Vamos a traerla de regreso – dijo Draco, con seguridad.
Wesley lo miró.
-Te lo juro. No descansaré hasta que ella regrese a casa sana y salva.
La puerta se abrió y Emily sacó la cabeza, con los ojos abriéndose levemente al ver a sus invitados – Draco, Lucius, ¿qué están…? ¿Wesley, que va mal?
Wesley se secó los ojos – Algo ha pasado, Emily.
-¿Qué es? – preguntó ella, con los ojos pasando de un hombre al otro - ¿Dónde está Hermione?
Nadie respondió.
Sus ojos se detuvieron en su nuero – Draco, ¿dónde está mi hija?
Draco podría decirle a un millón de personas lo que había sucedido, pero no lo hacía más sencillo. En realidad, cada vez que lo repetía se volvía más difícil que la vez anterior. Pero no podía dejar de hacerlo, dado que era obvio que la madre de Hermione temía lo peor. Tenía que hacerle saber que todavía había esperanzas.
-No sé dónde está – dijo él, vagamente – Dos semanas atrás discutimos y ella salió a pasar la noche en lo de los Potter. Solo que ellos no estaban en casa, y ella terminó yendo a su oficina en el Ministerio. Nadie sabe qué fue de ella desde entonces.
-¿A qué te refieres con que nadie sabe dónde está? – gritó Emily - ¿Dónde pudo haber ido? Por Dios, ¿Alguien se la llevó?
Draco suspiró y asintió – Hermione y yo… tenemos enemigos. Hicimos enfadar a mucha gente al casarnos, y luego está el asunto de esta profecía…
-¿Una profecía? – preguntó Wesley - ¿Hay alguna cosa ridícula que no tenga tu mundo?
-¿Santa Claus? – dijo Draco, tratando de aligerar el ambiente. La broma no tuvo efecto.
-Quiero saber todo – exigió Emily, abriendo más la puerta – Entren ahora mismo y nos dirán todo acerca de esta "profecía" y el por qué enfadó a tanta gente. Quiero saber por qué encontraron necesario llevarse a mi hija. ¡Y después espero que me digan qué planean hacer para encontrarla!
Draco y Lucius entraron y siguieron a Emily y Wesley a la sala, donde procedieron a contarles todo. Resultó ser que Wesley no le había comentado a su esposa lo que le había pasado hace un tiempo, lo que derivó en una discusión. Por suerte, Lucius consiguió reenfocarlos al recordarles lo que era verdaderamente importante, y eso era Hermione.
-Draco, ¿cómo… ¿cómo es posible que estés seguro de que está viva? – preguntó Emily, jugueteando nerviosamente con sus manos en la mesa, obviamente temiendo que la respuesta fuera "no lo estoy".
-Tengo un reloj – respondió Draco, estirando su reloj de muñeca, pero rápidamente volviendo a ocultarlo, dándose cuenta de que era mejor que ellos no vieran que el nombre de Hermione apuntaba al letrero de "PELIGRO MORTAL". – Fue un regalo de Arthur y Molly Weasley. Nos dice dónde está la otra persona.
-¿Y por qué no lo utilizas para encontrarla? – exclamó Wesley, como si fuera la idea más brillante del mundo.
-Desafortunadamente, no nos da muchos detalles – dijo Draco – "TRABAJO", "CASA", y esas cosas. Pero ella sigue figurando en el reloj, y Arthur me asegura que siempre y cuando su nombre permanezca allí, sigue viva.
-Y yo les aseguro que no vamos a tomarnos este asunto con ligereza – añadió Lucius – Hermione volverá a casa. Y, no estoy seguro si esto les hará sentirse mejor o peor, pero tenemos a alguien vigilándolos a ustedes también. Para garantizar su seguridad.
-¿Para que nadie intente levitarnos y luego arrojarnos desde cincuenta metros de altura? – preguntó Emily, mirando a su esposo con los ojos entrecerrados.
-Algo así – dijo Lucius, tratando de sonreír.
-¿Qué demonios hace el albino hippie aquí?
Todos voltearon para ver a Regina parada en la entrada de la sala, con un par de tijeras en su mano. Lucius movió su silla para colocarla más lejos de ella.
-Madre – dijo Wesley, levantándose de su asiento - ¿cuándo despertaste de tu siesta?
-Oh, apenas un momento atrás – dijo ella, sin despegar sus ojos del cabello de Lucius – Y menos mal que lo hice. ¡Son casi las dos!
-Oh… lo siento – dijo Wesley, mirando al suelo.
-¿Estabas intentado hacer que me durmiera y llegara tarde a mi maldita cita, Emma?
Emily rodó sus ojos – No era mi trabajo despertarte, Regina. Era el de tu hijo.
-¡Y tú lo distrajiste, maldita sea! ¡No lo niegues! ¡Sé que lo hiciste!
-Me atrapaste.
-¿Con quién vas a salir, Regina? – preguntó Draco, con curiosidad.
-¿Qué te pasa a ti con tantas formalidades? Soy tu abuela ahora, mini albino, ¡y me llamarás como tal!
-Umm, bueno… Abuela – dijo Draco, a través de los dientes.
Llamaron a la puerta.
Regina sonrió – Supongo que te enterarás muy pronto.
Ella se encaminó hacia la puerta y la abrió. Draco dejó salir un pequeño jadeo de sorpresa al ver a Madame Rosmerta entrar con su padre, quien estaba vestido con sus mejores ropas y un sombrero puntiagudo. Regina y él compartieron besitos de conejos.
Todos hicieron muecas de asco ante la vista, pero ninguno más que Draco. La gente anciana era realmente asquerosa.
-¿Hace cuánto están saliendo? – preguntó él, sin disimular su expresión.
-Después de tu boda, él comenzó a mandar lechuzas – respondió Emily – Por suerte pudimos atraparlas y darle las cartas nosotros.
-Esas malditas criaturas se niegan verdaderamente a darles el correo a cualquier otra persona que no sea el destinatario – dijo Wesley – Tengo unas cuantas cicatrices a raíz de un encuentro particularmente violento – Les mostró a todos los picotazos en su brazo. No eran muy bonitos.
-No sabía que estarías aquí, Draco – dijo Rosmerta, entrando a la sala. No dio muestras de registrar la presencia de Lucius, pero le echó un buen vistazo al resto de la concurrencia - ¿Todo va bien?
-Sí, bien… - dijo Draco – Solo estoy… poniéndolos al día.
-Oh – Rosmerta volvió a mirar a su alrededor – Quizás debería llevarme a los tórtolos a dar un paseo. ¿Hay algún sitio al que a los muggles les guste ir?
-Hay un parque en la otra cuadra – dijo Emily – Algunas veces a Regina le gusta ir y darle de comer a los patos. Te conseguiré algo de pan – se levantó y caminó hacia la cocina, para volver menos de un minuto después, con un trozo de pan en la mano, que le entregó a Rosmerta – Una vez que salgas, solo tienes que girar hacia la derecha. Regina conoce el camino.
Rosmerta asintió antes de girarse hacia Draco – Si no estás aquí para cuando regrese, esperaba tener la oportunidad de hablar contigo ya que no pude ir a la reunión del Viernes. Vendré a la ciudad el miércoles que viene, para el control de mi padre. ¿Te importaría si me doy una vuelta por tu oficina?
-Me parece bien – dijo Draco.
Rosmerta hizo lo posible por sonreírle, pero su mueca fue seguida de un suspiro – Te veré el miércoles entonces.
Caminó hacia la puerta principal de la casa, y guió a su padre y Regina, quienes caminaban tomados de la mano, hacia afuera.
-¿Reunión? – preguntó Wesley, elevando sus cejas.
Draco asintió – Sí, reunimos a todos en quienes confiamos y preparamos un plan de búsqueda por Hermione.
-Tenemos unas cuantas pistas – dijo Lucius – principalmente gracias a lo que pasó contigo, Wesley, y Harry Potter y otros Aurores están visitando las casas de los posibles sospechosos, con esperanza de identificar cualquier tipo de actividad extraña. Comenzaron esta mañana oficialmente.
-¿Identificar actividades extrañas? – repitió Emily - ¿No pueden simplemente derribar puertas y buscarla?
-Me temo que no – dijo Lucius.
-Hermione me explicó una vez que los Aurores son muy parecidos a los detectives Muggle, si eso les sirve de referencia – añadió Draco. Aunque, lo admitía, se había distraído cuando ella comenzó a darle una densa explicación de lo que hacía un detective, seguro que eso sería suficiente para ellos.
-Nos gustaría explicarles con más detalles las medidas que estamos tomando para encontrar a su hija, pero me temo que cuanto menos sepan, mejor.
-¿Y por qué es eso? – preguntó Wesley, inclinándose hacia adelante. No era ningún tipo de reclamo, solamente sentía curiosidad.
-Algunos magos y brujas, los más poderosos, son capaces de penetrar las mentes, y los muggles suelen ser los blancos más fáciles – dijo Lucius.
-Penetrar las mentes… - dijo Wesley - ¿Qué significa eso, exactamente?
-¿Es como leer las mentes? – preguntó Emily.
-Como leer la mente, invadirla, manipularla… supongo que esa es una forma simple de describirlo.
-¿Manipular la mente? – dijeron Wesley y Emily al mismo tiempo, con los ojos abiertos.
-¿Intentarán hacerle algo así a Hermione? – preguntó Wesley.
-Lo más seguro es que ya lo hayan intentado – dijo Lucius – Pero Draco y yo la hemos entrenado y enseñado a protegerse. El hecho de que todavía no esté con nosotros, probablemente significa que tuvo éxito al bloquearlos.
Emily y Wesley dejaron escapar un suspiro de alivio.
Un reloj resonó sobre la chimenea del comedor. Eran las dos y media. Era gracioso. Draco podría haber jurado que había silenciado todos los relojes de ahí también. Se levantó a investigar.
-Ya deberíamos irnos – dijo Lucius, mirando la hora – Hay mucho que hacer todavía para el bien de su hija.
-¿Este reloj es nuevo? – preguntó Draco desde el comedor.
-No lo creo – dijo Emily, vagamente.
-¿Nos mantendrán informados? – preguntó Wesley, levantándose de su silla junto a Lucius.
-Claro que sí – respondió Lucius – Me aseguraré de que, Draco o yo mismo, los mantengamos al día – hizo una pausa y suspiró – Solo puedo imaginar por lo que están pasando. Durante la guerra, separaron a Draco de mí y me sentí enfermar por la preocupación. ¿Estaba vivo? ¿Estaba herido? No sabía nada de él, y me sentía absolutamente inútil al respecto.
-Pero no eras inútil – dijo Wesley, mirando con tristeza la mesa – Nosotros sí que lo somos. Quiero ayudarlos con desesperación, pero sé que no puedo hacerlo. Yo solo… quiero que mi hija esté bien.
Los puños de Wesley se fruncieron mientras las lágrimas volvían a caer de sus ojos y sobre la mesa. Emily fue hacia él y lo envolvió en un abrazo. Ambos lloraron contra el hombro del otro.
-¡Specialis Revelio! – gritó Draco desde la otra habitación.
Lucius volteó y caminó hacia el comedor con curiosidad. Cuando llegó, Draco estaba arrojando el reloj al fuego y reduciéndolo a cenizas. El "boom" fue tan fuerte, que hizo que Wesley y Emily vinieran gritando a ver qué sucedía.
-Draco, ¿qué, en el nombre de Salazar, estás haciendo? – exigió saber Lucius.
Draco volteó, con los ojos refulgiendo de ira – Silencié todos los relojes de esta casa la primera vez que vine. Ese no era uno de ellos.
-Quizás lo compramos después de eso – dijo Wesley, vagamente. Miró a Emily y ambos se encogieron de hombros.
-¿Qué sucedió cuando usaste el hechizo revelador? – preguntó Lucius.
-Nada – dijo Draco – pero cuando lo abrí, estaba lleno de Felenum.
Lucius jadeó, haciendo que Wesley y Emily lo hicieran también.
-¡Por favor dime que no lo quemaste, Draco! – exclamó Draco.
-¡Claro que no! ¿Acaso ves algún resto aquí? ¡Lo destruí primero!
Lucius suspiró de alivio – Bien.
-¿Qué es el Fele, uhh… Fellenub? – preguntó Wesley.
-Felenum – corrigió Draco – Es una planta venenosa. Si hubieran encendido fuego en la chimenea, el humo se habría elevado y, al combinarse con ella, habría liberado sus toxinas al aire. Quien sea que las inhale muere instantáneamente.
Wesley y Emily volvieron a jadear.
-Bueno, me alegra verdaderamente que no haya hecho frío suficiente como para encender el fuego – dijo Wesley, arrastrándose hacia el sofá y dejándose caer en él.
-No lo entiendo. ¿Por qué nosotros estamos en peligro? – preguntó Emily, dejándose caer junto a su esposo.
-Hermione debió hacer algo que no les gustó – dijo Lucius, casi de forma orgullosa – Probablemente solo querían mantener la amenaza latiente. Si los hubieran querido muertos, habrían encendido el fuego al instante de colocar el reloj.
-Iré ahora mismo a hablar con el Ministro para decirle el increíblemente mal trabajo que sus "amigos" están haciendo – Draco se apresuró hacia la puerta.
-Draco, espera – dijo Lucius, interponiéndose en su camino – Déjame lidiar con Kingsley. Se supone que tú debías encontrar con la Lunática…
-Luna.
-Esa chica, en veinte minutos.
Draco bufó – Bueno. Pero no nos iremos de aquí hasta que hayamos inspeccionado este lugar a fondo – fue hacia la cocina.
Lucius se giró hacia los Granger y sonrió levemente – Creo que yo iré arriba.
Wesley y Emily estaban demasiado shockeados como para notar su ausencia. Permanecieron allí, desorientados por un momento antes de que Emily hablara - ¿Cuándo compramos ese reloj, querido?
Wesley se encogió de hombros – No lo sé. ¿No fue para cuando los Fosters vinieron a cenar, la semana pasada?
-No lo creo, no…
Una pausa.
-Uhh… ¿Wesley?
-Dime.
-¿Cuándo arreglamos con los Fosters para que vinieran a cenar?
-Huh… - Wesley pensó en ello – Sabes, no tengo idea.
XXX
Varias horas después, Draco estaba sentado en su cocina junto a Luna y Rolf. Estaban cenando un pollo que ella había cocinado – una comida bastante normal para ser ella, salvo la salsa de ciruelas dirigibles – mientras hablaban de posibles estrategias para abrir la maldita puerta sin Hermione.
Acaban de decidir que investigarían más la historia de vida de Charidon Gappelish, en lugar de sus historias, cuando llamaron a la puerta.
Draco gimió antes de levantarse a ver quién era. Últimamente tenía demasiadas visitas. ¿Cómo se supone que podría deprimirse como era debido si no dejaban de visitarlo?
Draco abrió la puerta con demasiada fuerza, y se sorprendió ligeramente al encontrarse a Goyle del otro lado.
-Dos visitas en una semana. Las cosas con Daphne deben estar malditamente mal – dijo él, abriendo la puerta para que Goyle entrara.
-No tienes idea – dijo Goyle, mirando con nerviosismo a su alrededor.
-No te preocupes. Mi padre no está.
-Oh, genial. Más compañía – dijo Luna, parada en la puerta - ¿Te pongo un sitio en la mesa?
Los ojos de Goyle vagaron entre ella y Draco con curiosidad, antes de decir – Uhh, no, gracias. Solo pasaba un momento.
Luna se encogió de hombros y sonrió antes de regresar a la cocina.
Goyle levantó sus cejas y miró a Draco.
-Cambia esa cara. Ella y su novio están ayudándome con algo y, por alguna razón, todo el mundo tiene esa extraña necesidad de hacerme la cena últimamente.
-¿Cenas solo cuando ellos no te la preparan? – preguntó Goyle.
-No – respondió Draco – Y no aprecio tus rápidos juicios. No soy la misma persona que solía ser, Goyle. Solo hay una mujer para mí ahora, y hasta que ella regrese, tal parece que estoy en abstinencia – Draco se estremeció ante el pensamiento.
-Lo siento – dijo Goyle – No tengo idea de por qué pensé en eso.
-¿Necesitabas algo? – preguntó Draco, cruzándose de brazos.
-Uhh… ¿qué? – las palmas de las manos de Goyle estaban sudando. Era difícil concentrarse.
-Bueno, dijiste que no ibas a quedarte, por lo que asumo que no viniste a tomar algo.
-No, yo solo… - ¿Cuál era su excusa? – Solo pasaba por aquí y… bueno, parecías bastante deprimido la noche pasada, por lo que… umm, pensé en pasar a verte…
-¿Se trata de Potter?
Goyle abrió los ojos - ¿Pott…
-Mira, sé que pasó por tu casa temprano en la mañana. Me dijo que iba a hacerlo – dijo Draco.
-Lo sé, es solo que…
-Espero que no te lo tomaras personal. Realmente están investigando a todo el mundo.
-Sí, lo entiendo y…
-No sé qué sentir con respecto a tu maldita esposa, pero sabes que confío en ti, Goyle.
Goyle palideció – Uh… ¿lo haces?
-Claro que sí. Hemos pasado por un infierno juntos, y logramos salir de eso. ¿Por qué no habría de hacerlo? Solo porque mi padre...uh, Goyle, ¿te sientes bien?
Goyle negó con la cabeza, mientras se cubría la boca - ¿El baño?
-Sí, justo por aquí – dijo Draco, abriendo una puerta.
Goyle miró el baño y luego a Draco - ¿Algo más privado? – preguntó, comenzando a sudar frío.
-No tienes que mostrarte tímido frente a mí, Goyle. Por meses Hermione ha estado vomitando constantemente…
Oh, Merlín, Draco realmente no tenía idea. Goyle tuvo una arcada.
-Primer piso a la derecha – dijo Draco rápidamente – En la habitación de invitados.
Goyle se apresuró a subir las escaleras, atravesó la primera puerta a la derecha y entró al baño, cerrando la puerta tras él. apenas llegó al retrete antes de comenzar a vomitar… bueno, no estaba seguro de qué estaba vomitando. Lo único que había comido en el día era el té que había bebido con Potter.
Tan pronto se recompuso, Goyle permaneció en el piso y se reclinó contra la pared, mirando con la mente perdida hacia el techo. ¿Qué demonios estaba haciendo aquí? ¿Por qué no era lo suficientemente valiente como para decirle a Draco lo que sabía? Si fuera únicamente su vida la que estaba en riesgo, él lo habría hecho. Pero eran las vidas de toda su familia también, tanto de sangre como por matrimonio.
Pero no iba a rendirse todavía. Por ahora, todo lo que tenía que lograr era mantener viva a Hermione. Con suerte, podrían descubrir qué hacer después. Aunque no sabía exactamente qué había que descubrir todavía, realmente esperaba que hubiera alguna forma en la que todo terminara de forma positiva para todos.
Goyle se alejó de la pared y frotó su rostro sudoroso. Estaba viviendo una jodida fantasía si pensaba que Hermione podría seguir viviendo, y regresar a Draco con su hijo, sin que el resto de su familia pagara lo que les habían hecho. Era imposible.
Jamás iba a funcionar, joder. ¿Cómo demonios podría conseguir un cabello de Draco? Simplemente debería olvidarse de todo y salir de este jodido lug… los ojos de Goyle se detuvieron en algo junto al lavabo. Se colocó de rodillas y gateó hacia el objeto, con su corazón latiendo ferozmente al levantar un peine. El peine de Draco. Tenía pequeños cabellos rubio platino.
¿Por qué estaba el peine de Draco en la habitación de invitados?
¿A quién mierda le importa? ¡Era un jodido milagro, e iba a provecharlo!
Goyle sacó un pequeño frasco de su bolsillo y lo llenó con al menos doce cabellos, solo para estar seguro. Una vez que lo tuvo seguro en su bolsillo, miró el espejo y se secó el sudor del rostro. Sacó su varita y refrescó su aliento antes de abrir la puerta y…
-¡AHHH!
Luna estaba parada del otro lado, sonriendo con una cuchara y una botellita en las manos – Draco dijo que no te sentías muy bien, por lo que te traje algo de medicina.
-No hay problema, en realidad ya me siento mucho…mmpfff.
Goyle no tuvo la oportunidad de terminar la oración antes de que Luna le metiera una cuchara entera de líquido verde en la boca.
-¡Mucho mejor! – dijo ella, sonriendo ampliamente – Ahora debes bajar y cenar algo. Puedo imaginarme que tu estómago está vacío después de haberlo vaciado de esa forma.
-No, de verdad, estoy bien.
-¡Insisto!
Luna lo tomó del brazo y prácticamente lo arrastró al piso inferior, hacia la cocina. Lo sentó en una silla junto a Draco y fue a prepararle un plato de comida.
-¿Te sientes mejor, colega? – preguntó Draco, quien en ese momento estaba comiendo algo chocolatoso y de apariencia deliciosa.
-Uh, seh… mira, realmente debería marchar…
-¿cuál es el apuro? – preguntó un mago que nunca había visto antes, desde el otro lado de la mesa.
-Mi… mi esposa me esperaba para cenar – respondió ella – Se molestará muchísimo si no llego…
-¿A quién mierda le importa lo que piense Daphne? – espetó Draco – Piérdete la jodida cena. Y, mejor aún, engáñala si puedes. Dale una cucharada de su propia medicina.
Rolf bajó la mirada hacia su postre, y pretendió no escuchar.
-No puedo imaginar por qué engañarla lo ayudaría con su dolor de estómago – dijo Luna, colocando un plato de pollo y vegetales frente a Goyle – Yo me limitaría a pociones y hechizos curativos.
Ahora Rolf estaba esforzándose al máximo para no reír, mientras se metía el tenedor en la boca. Realmente no funcionó.
Goyle bajó la mirada a su comida y suspiró. No había forma de salir de esta. Y, lo peor de todo, es que esos malditos cabellos estaban quemándole dentro del bolsillo, mientras más tiempo pasaba allí. Si la culpa fuera una llama, él estaría cubierto en el FiendFyre. Este era, por lejos, el peor día de su vida.
XXX
Cuando Goyle llegó a su casa a través de la chimenea, el recibidor estaba vacío. Inmediatamente se encaminó hacia la cocina, donde sabía que Pansy estaría trabajando en la poción. La encontró allí, sola, revolviendo el caldero. Sus ojos se levantaron cuando entró a la habitación.
-Eso te llevó más tiempo del esperado – dijo ella - ¿Lo conseguiste?
Goyle sacó el frasquito lleno de cabello y lo golpeó contra la mesada – Me dieron de comer, Pans. ¡Incluso me dieron las sobras! – arrojó un contenedor pequeño junto al frasco y se dejó caer en una banqueta frente a donde ella estaba trabajando.
-Oh, genial, ¡muero de hambre! – dijo Pansy, tomando el pequeño contenedor, sacando un poco de pollo y usando su varita para calentarlo. Le dio un mordisco, con el rostro inmediatamente iluminándose – Oh, por Merlín, está delicioso. No me digas que Draco…
-No – dijo Goyle, negando con la cabeza – Fue esa chica. Lunática… Lupa… ¡Demonios, no lo sé! ¡La chica rara!
Pansy lo miró sin entender.
-Ya sabes, la rubia con los aretes de los que siempre te burlabas en el colegio.
Ella parpadeó – No tengo idea de quién estás hablando.
Goyle rodó los ojos.
-¿Qué hacía ella ahí? – preguntó Pansy, mezclando el caldero con una mano, y con la otra sosteniendo un pedazo de pollo.
-No lo sé, joder. ¿Cocinando? Estaban ella y su novio. No pregunté nada más. ¡Solo quería salir de allí cuanto antes!
-Bueno, Goyle, realmente tienes que calmarte. La situación no es tan terrible como la haces sonar.
-¿No es tan terrible? – repitió él, con los ojos refulgiendo – ¡La esposa de mi más viejo amigo, tu ex novio, ha sido secuestrada y mantenida en mi sótano por las últimas dos semanas, y todos a quien conocemos están deseosos de matarla! ¿Cómo es que eso no es terrible?
-Lo admito, no se ve bien. Pero si mis suposiciones son correctas, y estoy segura de que lo son, estaremos bien. Tendremos como seis meses para descubrir qué hacer.
-¿Qué, exactamente, crees que sucederá en seis meses, Pans? ¿Crees que simplemente la dejarán salir de aquí tranquilamente, llevándose a su bebé?
Pansy se sonrojó levemente, mirando a su caldero – Yo… yo no…
-¿O acaso no te importa lo que le suceda a Hermione? solo al maldito hijo de Malfoy.
Su sonrojo se intensificó.
Los labios de Goyle se torcieron – Estás tan demente como todos los demás.
Pansy arrojó el trozo de pollo a la mesada y dejó de mezclar la poción en el mismo movimiento. Miró intensamente a los ojos de Goyle y dijo – Mira, no sé qué demonios siento ahora mismo, ¿de acuerdo? Obviamente no quiero que nadie muera, pero parece un poco inevitable, ¿no lo crees? Es decir, si quieres sacarla de aquí, adelante, por Merlín, hazlo. Pero solo recuerda, que aunque es probable que te salves de Azkaban por ayudarla, el resto de nosotros no tendrá tanta suerte. Puede que a mi me den una sentencia mínima, pero a Daphne, tu esposa, no. Ella estuvo ahí. Ella participó en esta mierda, y será castigada por ello.
Goyle respiró profundamente varias veces para controlarse, pero no quitó su mirada de ella.
-Ahora, sé que la amas, joder, y no tengo idea del por qué, dado que no ha sido más que una sucia zorra desde que se casaron, pero lo haces, y no quieres que la castiguen por esto.
-Quizás se merece lo que reciba – los puños de Goyle se fruncieron.
Pansy elevó sus cejas – Bueno, eso es algo que no me esperé venir de ti. Esa visita a Draco realmente parece haber dejado huellas en ti.
Goyle rió sin diversión – Él cree que debo engañarla. Darle una cucharada de su propia medicina.
-Bueno, siempre fue muy inteligente. Quizás deberías escucharlo – Pansy sonrió y volvió a concentrarse en la mezcla.
-¿Con quién la engañaría?
-Yo podría ofrecerme a ayudarte – su sonrisa se amplió – Eso, si algún día te decides a hacerlo, lo que, ambos sabemos, no lo harás.
Goyle se sonrojó – No sabes eso…
-Muy bien, entonces. Haré las cosas más sencillas para ti.
Pansy bajó la cuchara, caminó hacia Goyle y estampó sus labios contra los de él. La simple acción lo shockeó tanto que casi cae de la banqueta.
Cuando Pansy se alejó, ella sonrió con triunfo - ¡Ahí tienes! Oficialmente, acabas de engañarla. Bien hecho.
-No creo que eso…
-Bueno, claro que no es a lo que me refería. Pasos de bebé, Goyle – regresó al otro lado de la mesa y siguió mezclando – Te diré una cosa. El aniversario de bodas tuyo y de Daphne es la semana que viene, y lo más probable es que esté atada aquí vigilando el trasero de Granger. por lo que, en la víspera del día en que ella te engañó por primera vez, me gustaría invitarte a que vengas a mi cama, y no a la de ella.
-Yo… uhh…
Pansy rodó los ojos – Oh, relájate, Goyle. Solo estoy señalando los hechos. No es como si en verdad esperara que lo hicieras – hizo una pausa – pero deberías hacerlo.
-Uhh… ¿dónde…? – intentaba preguntarle dónde dormía ella, para buscarla esa noche y probarle que se equivocaba, pero luego algo más importante cruzó su mente - ¿Dónde está Hermione?
-Está en el invernadero con Ethan, buscando algunos ingredientes.
-Ethan… - el nombre le sonaba conocido - ¿El vampiro?
Pansy asintió.
-¿Me estás jodiendo? ¿La dejaste sola con un maldito vampiro?
-Bueno, las opciones eran él o Blaise. Ni Daphne ni tu padre se ofrecieron a acompañarla.
-¿Estás loca?
-Oh, relájate. Ethan no hará nada. En realidad creo que está un poco enamorado de ella.
-In-jodidamente-creíble.
-Bueno, eres libre de ir a buscarlos ahora, si quieres. No puedo hacer nada más con esta cosa hasta que regresen, de cualquier modo. No es solamente algo del padre lo que necesito. La sangre de ella también es un ingrediente – levantó el frasco de cabellos platinos y comenzó a reír – Hey, ¿No sería increíblemente incómodo que Draco no fuera el padre? Me pregunto qué efecto tendría eso en la poción.
Goyle sonrió – De alguna forma, no tienes que preocuparte por eso. Tengo la sensación de que Hermione es una chica de un solo hombre.
-Aun así, me pregunto cómo hacen las zorras para tomar sus pruebas de embarazo. ¿Simplemente recolectan una enorme cantidad de pelo y hacen la poción una y otra vez hasta que dé positiva?
-Ni siquiera comprendo por qué la poción necesita un cabello del padre, en primer lugar. No tiene sentido.
-Es magia, no ciencia Muggle, Goyle. Si quieres que tenga sentido, entonces ve a vivir en su jodido mundo.
Goyle asintió y siguió mirándola fijamente.
-¿No vas a ir a buscarla? – preguntó Pansy, después de un largo momento.
-¡Oh, cierto!
Goyle se incorporó y salió de la cocina. Nunca había visitado el invernadero antes pero, por supuesto, sabía donde estaba. Cuando salió, notó a Hermione y al vampiro casi al fondo del lugar. Ella sostenía varios ramilletes de flores mientras él hablaba animadamente sobre una planta que sostenía en su mano. Se veía parecía a la flor de loto azul medianoche, con pequeñas manchitas que parecían estrellas.
Según lo que el vampiro decía, cada hoja representaba una constelación. Cuando se dio cuenta de que una de las hojas mostraba la constelación Draco, la quitó, pero no antes de que Hermione la viera. Ella inmediatamente rompió a llorar.
Goyle suspiró antes de caminar hacia ellos – Pansy está lista para ti, Hermione.
Hermione levantó la mirada y comenzó a llorar con más fuerza - ¿Acabas de verlo?
Goyle asintió con renuencia.
Más llanto – No quiero hacerlo. No quiero descubrirlo con seguridad sin él aquí. Por favor, Goyle, no me hagas ir ahí.
-Tu vida está en riesgo, Hermione – dijo él – No tienes otra opción.
De repente, las lágrimas dejaron de caer y se limpió las mejillas. Le frunció el ceño – Bien. ¡Terminemos con todo esto, entonces!
Goyle la miró, confundido, mientras ella se encaminaba hacia la salida del invernadero. ¿Las mujeres embarazadas eran bipolares? Porque definitivamente parecía serlo. Triste y llorosa un minuto, enfadada y dispuesta a pegarle un puñetazo al siguiente. Mejor mantenía las distancias.
Ethan no parecía asustado. La siguió de inmediato, tan alegre como siempre.
Cuando regresaron a la cocina, Hermione caminó hacia Pansy y golpeó las flores contra la mesada, junto a ella. luego notó el frasco con cabellos, lo levantó y rompió a llorar de nuevo.
-Por favor, deja de hacer eso – pidió Goyle, incómodo.
Mientras Hermione se distraía, Pansy le tomó la mano y le hizo un pequeño corte en el dedo anular con un cuchillo. Luego lo sostuvo sobre el caldero, y cuidadosamente dejó caer tres pequeñas gotas de sangre antes de mover su varita y curar la herida. Cuando terminó, Hermione bajó el frasco con cabellos y fue a sentarse en una de las banquetas. Ethan se sentó a su lado, dejándole a Goyle la opción de quedarse de pie.
-Gregory, volviste – todos giraron para ver a Daphne parada en la puerta a la cocina - ¿Por qué no fuiste a buscarme?
Goyle no dijo nada. Siguió mirando a Pansy mientras ella sacaba uno de los cabellos de Draco y lo dejaba caer en la poción. Ésta burbujeó.
-Solo necesita diez minutos más de cocción – dijo Pansy, encendiendo las llamas bajo el caldero.
-¿Quieres que te prepare algo de cenar? – preguntó Daphne, aún tratando de atraer la atención de Goyle.
-Ya cené – dijo él, mientras Pansy tomaba los restos del pollo y les daba un gran mordisco – Pero quizás deberías preguntarle a Hermione…
-No quiero nada que me prepare ella – dijo Hermione, cruzándose de brazos – Preferiría morir de hambre.
-Supongo que esa es mi señal – dijo Pansy, desapareciendo hacia el armario de alimentos. Regresó un minuto después con los brazos repletos de comida, y comenzó a cocinar.
Daphne comenzó a entrar a la cocina, pero se detuvo cuando notó el modo en que Hermione la miraba - ¿Cuál es tu problema, Sang…
-No quiero que estés aquí ahora – dijo Hermione, con la nariz en alto - ¡Afuera!
Daphne jadeó - ¡Como te atreves! ¡Esta es mi maldita casa y no…!
-¡Dije que te fueras! – exclamó Hermione, levantándose y apresurándose en su dirección.
Daphne levantó su varita.
Hermione sonrió – Adelante. Ya accediste a que me violaran y asesinaran una vez hoy. Podrías, de una vez por todas, terminar el trabajo.
-Yo… yo no quiero.
-¡Joder, hazlo! – gritó Hermione, tomando la punta de la varita de Daphne y apuntándola a su corazón – Son solo dos palabritas. Muy simples. Ahora, hazlo. Avada Ked…
-¡Detente! – exclamó Goyle, corriendo hacia ellas y golpeando la varita de Daphne – Dijo que te fueras, Daphne, ¡y te sugiero que lo hagas!
-¿Por qué demonios estás de su lado? – preguntó Daphne, enrojeciendo - ¡Es solo una prisionera! ¡Yo soy tu esposa!
-¡Entonces comienza a actuar como tal, y escucha lo que te dijo! – Goyle la miró severamente y repitió – Vete. Iré a buscarte después.
Daphne estaba al borde de las lágrimas, pero asintió y salió, sin mirar a nadie.
-¡Bien dicho, Goyle! – dijo Pansy, desde el horno.
Hermione regresó a su sitio en la banqueta sin decir ni una palabra. Ethan le tomó la mano y se la estrechó suavemente.
Cuando Pansy terminó de cocinar, dejó la comida frente a Hermione, pero ella no la tocó. Tenía el estómago con demasiados nudos como para considerar comer ahora mismo.
Pansy regresó al caldero y apagó las llamas. Cuando la poción dejó de burbujear, levantó un ramito de flores naranjas y lo sostuvo sobre el caldero.
Miró a Hermione – Una vez que tire esto adentro, se levantará una nube de humo. Si es naranja, significa que estás embarazada, y si es blanca, no lo estás. ¿Lista para descubrirlo?
Hermione negó con la cabeza y se secó los ojos húmedos. Después de sorberse la nariz varias veces, finalmente asintió.
Pansy arrojó las flores y todos observaron de cerca la nube naranja de humo que se levantó. Más lágrimas cayeron por las mejillas de Hermione al finalmente aceptar la verdad. Estaba embarazada. No tenía sentido seguir negándolo.
Pansy frunció el ceño y miró la poción – El color que tome en los próximos minutos me dirá si es un niño o una niña. ¿Quieres saberlo?
Hermione negó con la cabeza – No. No sin Draco. Si él no puede estar aquí para esto, al menos podemos descubrir el sexo juntos.
Pansy asintió antes de ir a una de las alacenas y sacar otro caldero – Ahora la segunda poción – dijo ella – El día de la concepción. Una vez que prepare todo, me llevará veinticuatro horas de cocción, por lo que no sabremos nada hasta mañana por la noche – miró a una Hermione claramente estresada y la comida sin tocar – Puedes irte a la cama si quieres. No necesito que estés aquí para preparar esta poción.
-En realidad no tengo muchas ganas de regresar a esa celda – dijo Hermione, volviendo a secar sus ojos
-Y no tendrías por qué hacerlo – dijo Goyle – Estás embarazada. No hay forma en el infierno que permita que vuelvas a dormir en el suelo de piedra de nuevo.
Goyle abandonó la cocina y no regresó en unos buenos veinte minutos. Cuando lo hizo, Hermione finalmente se había decidido a tocar su comida, aunque no mucho. Ethan le había preparado té, y ahora mismo lo bebía de a sorbos.
-¿Lista para ir a la cama?
Hermione levantó la mirada de su taza y le dio un ligero asentimiento. Se levantó de la banqueta y ella y Ethan siguieron a Goyle fuera de la cocina. Él llevaba su comida, incluso aunque era evidente que ella no iba a seguir comiendo.
Goyle los llevó a través de unos cuantos giros y vueltas a lo largo de los pasillos antes de, eventualmente, detenerse junto a una puerta. La abrió y la sostuvo para Hermione mientras ella entraba, con el vampiro justo detrás.
Era una habitación muy bonita, completa y con un enorme ventanal, chimenea y cama King-size.
-Aquí durmió Draco cuando vinimos para su despedida de soltero – dijo Goyle – Obviamente han lavado las sábanas desde entonces, pero nadie ha dormido en esta cama desde ese día.
Hermione caminó lentamente dentro de la habitación, pasando su mano por cada superficie antes de detenerse junto a la ventana y mirar hacia afuera. Un pequeño cobertizo era lo único que bloqueaba la visión completa del bosque.
-Que no se te ocurra nada. Embrujé la ventana para que no puedas abrirla o romperla. Y la chimenea no tiene conexión con la red flú.
Hermione sonrió levemente – Soy consciente de que no eres un idiota, Goyle. Aunque otros lo crean.
Él asintió – Te dejaré sola, entonces – le pasó la llave a Ethan – Asegúrate de cerrarla cada vez que salgas. Sin excepciones. Mi padre dice que si no somos extremadamente cuidadosos, él volverá a meterla en el sótano.
Ethan tomó la llave y lo saludó – Eres el jefe.
Tan pronto como Goyle se marchó, Hermione colocó su té en la mesita de noche y se trepó a la cama. Si lo imaginaba con todas sus fuerzas, las sábanas parecían oler todavía a Draco.
Ethan colocó su comida en una mesita y la ayudó a meterse bajo las mantas. A través de sus ojos entrecerrados, ella notó una puerta al otro lado de la cama.
-¿Ese es el baño, Ethan?
Él fue hacia la puerta y miró adentro – Sí.
-¿Tiene una ducha?
Él la miró de nuevo y sonrió – La tiene.
-Oh, gracias al jodido Merlín – dijo ella – Al menos, si muero mañana, podré hacerlo sin apestar como si hubiera estado encerrada en un sótano por dos semanas.
-No creo que huelas tan mal.
Hermione sonrió contra su almohada – Eres dulce, pero no conozco lo suficiente sobre vampiros como para confiar en su olfato.
-Realmente vas a dormir? – preguntó Ethan, caminando hacia la cama.
-No.
-¿Quieres que te deje sola?
Hermione suspiró – No.
-Muy bien, entonces – se trepó a la cama y pasó sus dedos contra su cabello – Estaré aquí si me necesitas.
-Gracias – dijo ella, antes de cerrar sus ojos y comenzar a llorar como si nadie la estuviera observando.
No se suponía que sería así. A pesar de todo, ahí estaba, embarazada y sola, rogándole a todo mago, bruja y Dios ahí afuera que este niño haya sido concebido la noche de bodas. Porque, en caso contrario, comenzaba a creer que perdería toda esperanza.
XXX
La noche siguiente, Hermione fue arrastrada hacia la cocina, donde todo el mundo de la noche anterior ya la esperaba.
-Bueno, ¿cómo funciona esta poción? – preguntó la mujer encapuchada, acercándose incómodamente a Pansy.
-Una vez que combine la poción de prueba de embarazo con esta nueva – explicó Pansy – algo significativo de la noche de la concepción emergerá del caldero. Será turno de Granger decirnos qué es.
-¿Cómo sabremos que no está mintiendo? – preguntó Blaise, mirando con desconfianza a Hermione.
-Le daremos Veritaserum – dijo Pansy, sosteniendo una botellita – Podremos preguntarle al menos una cosa antes de que la oclumancia surta efecto – miró a todos a su alrededor, con los ojos deteniéndose sobre Hermione - ¿Están listos?
Hermione le dio un ligero asentimiento mientras que la mujer con la capucha le decía – Sí, sí, acabemos con esto.
Pansy levantó la pequeña botellita, que contenía la cantidad requerida de la poción de ayer, y la dejó caer en el caldero. Todos esperaron varios minutos mientras ésta burbujeaba y se cocinaba, eventualmente escupiendo un par de pelotitas en las manos de Pansy. Ella las acercó a la luz.
-¿Qué son? – preguntó Daphne, acercándose más, al igual que el resto.
-No estoy seguro – dijo Pansy – Parecen ser prendedores de oro, o algo parecido con la letra G en ellos.
El corazón de Hermione se detuvo. Miró de reojo a Goyle, que se veía igual de aliviado que ella. La miró a los ojos y sonrió.
-No hay necesidad del Veritaserum – dijo él – Esos son gemelos. Fueron el regalo de bodas que ella le dio a Draco, e imagino que se los arrancó después esa noche.
-¿Cómo sabes eso, Gregory? – le preguntó su padre.
-Porque yo estaba ahí cuando él los recibió – respondió Goyle – Yo era uno de los padrinos.
Todos jadearon.
-Digan lo que quieran, realmente no me importa – dijo él – Draco me lo pidió, y yo acepté. Ya sabían que Daphne y yo estuvimos allí ese día.
-Mejor decide hacia dónde apuntan sus lealtades, Sr. Goyle – dijo la mujer encapuchada – sino, el siguiente paso será demasiado difícil para usted.
Goyle la miró y frunció el ceño - ¿El siguiente paso? ¿A qué se refiere con…
-La profecía es muy clara. Si queremos triunfar, no podemos permitir que los Malfoy críen a su hijo. Alguien de nuestro lado tiene que hacerlo.
-¿Y? – preguntó él, realmente esperando que no fuera lo que se imaginaba. Miró nerviosamente a Hermione.
-Bueno, de todos nosotros aquí, solo hay una única pareja que posiblemente pueda criar a este bebé.
Ahora él miró a Daphne. Ella se veía igual de sorprendida y enferma que él – Entonces… quiere decir que…
Hermione apenas pudo vislumbrar la sonrisa de boca cerrada de la mujer encapuchada.
-Felicitaciones, Sr. y Sra. Goyle. Acaban de convertirse en futuros padres.
Y con eso, Goyle se desmayó.
Nota de la Traductora: Channnnnn... qué idea descabellada se le pasó por la cabeza a esa malvada mujer!? Por lo pronto, confirmadísimo el embarazo, a pesar de las circunstancias, y más confirmadísimo el hecho de que la concepcion fue, justamente, en la noche de bodas. Hasta ahora la profecía va cumpliéndose, y Goyle sigue sin tomar una decision. Considerando todo lo que pasó, yo creo que debería evaluar qué es lo que está bien y qué es lo malo, aunque tener a toda tu familia comprometida es un lío bastante complicado, no?
Bueno, si no lo notaron... actualicé antes de tiempo. No lo notaron? Bueno, se los hago saber jejeje aproveché que apenas terminé de traducir este capi, y lo subí, así que vuelve a estar sin corregir. Perdón! Feliz Navidad Sr. Malfoy estará arriba posiblemente el domingo, si?
Reviews... qué feliz que me hacen, sobretodo cuando recibo predicciones, o razonamientos brillantes de algunos de ustedes! Increíbles..
Bliu Liz: Ya vemos que a Goyle le cuesta ser imparcial. Tiene demasiado en juego.. esperemos que tome la mejor desicion, sobretodo después del noticion que acaban de darle! un beso enorme, y gracias por comentar!
SALESIA: la verdad es que ya era hora que goyle supiera qué sucede bajo el piso de su propia casa. Theo Nott todavía no aparece inmiscuido, pero su padre sí, así que pronto sabremos de él. con respecto a la candidata para la mujer encapuchada, CHASTITY! muy muy muy buena opcion, y bien respaldada. La verdad es que tiene mucho sentido lo que dices! cada vez me sorprendes más, mujerrrr. Muchas gracias por comentar!
Rosy Fdez: bueno, muchos descartaron a Narcissa, en base a las quemaduras, y por ahora no hay más pistas. pronto se revelará el misterio :) muchas gracias por tu comentario!
Lily Leon: sii! vi en Facebook que ya tu Draco no está, pero qué bello es Theo! jajaja me dio gracia el nombre, no tortures a tu bebé con tanto harry potter! jaja no, mentira, tortúralo, así sale pottérico :) un beso enorme para ambos!
Ahora, uno de ustedes me comentó qe pensaba que iba a abandonar la historia Ya lo respondi por PM, pero en caso de que alguien se lo pregunte, NO. NUNCA, JAMÁS DE LOS JAMASES voy a dejar inconclusa una traduccion. Si por algun motivo, razón o circunstancia llego a dejar la historia, tiene que ser a causa de una calamidad que me incapacitara los dedos o algo. No se preocupen, si? a lo sumo tardaré así como dos semanas en subir capítulo, solo por cuestiones académicas. La traducción es como un yoga para mí, disfruto hacerlo, me relaja, y me distrae. Así que dont worry, be happy :) :)
En fin, Qué más tengo que contarles? Ah, sí, un dato sin importancia. Básicamente: JAMES BOURNE, uno de los McBusted, ME SIGUE EN TWITTER! OH fucking si, es cierto. En mi facebook está la prueba que de hecho, me sigue. Sip, así que si hay alguna fanática demente como yo de McFly/ McBusted, más vale que sienta celos de mí. Ok, no, pero es que es super emocionante!
Okay, me marcho ya porque mañana tengo que madrugar para estudiar. Un saludo gigante a todos, y les deseo la mayor felicidad del universo.
Pekis :)
