Fighting for the Malfoys
-Luchando por los Malfoys-
Capítulo 29 – Visitantes
Draco llegó al trabajo el lunes sintiéndose mejor que en mucho tiempo. Durante el fin de semana, Andrómeda le había preguntado si Teddy podía quedarse con él con más frecuencia, básicamente todo el tiempo. Ella se encargaría de él durante el día, por supuesto, pero Draco saltó ante la posibilidad de tener al niño haciéndole compañía durante las noches. Realmente alegraba el lugar.
Draco apenas había colocado sus cosas en su escritorio cuando una lechuza entró y dejó caer el correo sobre su escritorio. Él fue hacia allí y comenzó a recogerlo. El boletín informativo de la empresa, un reporte mensual, una letra de Dorian Dubois pidiendo que le pusieran al día, una carta de su madre (que metió rápidamente debajo de todo el resto de correspondencia), una copia de la revista Corazón de Bruja más reciente…
Draco abrió la boca y dejó caer la revista. Allí, justo en la portada, había una fotografía de él besándose con Sophie. ¿Qué demonios? Volvió a boquear. Ese flash. Ese flash que le hizo ver el rostro de Hermione. ¿Ese era el flash de una jodida cámara fotográfica?
¡Pero no había nadie a su alrededor! Habían estado solos. ¿Cómo demonios…?
El agudo sonido del grito de Sophie hizo eco por todo el edificio. Ella debió recibir también una copia. Draco se apareció en su oficina.
Sophie tenía la revista apretada con fuerza entre sus manos, y miraba la portada con los ojos abiertos más grandes que nunca. Levantó la mirada al verlo aparecerse y arrojó la revista a su cara.
-Sí, la vi.
Sophie no tenía palabras. No dejaba de hacer sonidos y gestos para tratar de comunicarse. Parecía que lo que estaba preguntando era cómo…
-No lo sé – respondió él – Vi un flash y pensé que era en mi cabeza. Incluso no vi a nadie cerca. ¿Y tú?
Ella negó con la cabeza, todavía con la boca abierta. Luego comenzó a sollozar.
¡Pop!
Ambos levantaron la mirada para ver a Phillip apareciéndose en la oficina. Sophie movió la revista hasta dejarla escondida detrás de su espalda.
-Lo siento – dijo Phillip, mirando a Draco – No sabía que estabas aquí.
-No hay ningún problema – dijo Draco, dando varios pasos hacia atrás – Ella es tu esposa y yo respeto eso. Mucho, muchísimo. Por favor, sigue con lo que viniste a hacer. Yo justo estaba yéndome.
Phillip lo miró con curiosidad – No, no tienes que hacerlo – miró a Sophie – Solo quería recordarte nuestra reunión con el Sr. Quartz.
Sophie asintió entusiásticamente. Su boca todavía no se cerraba.
-Muy bien, entonces – dijo él, mirando a ambos con gran interés antes de caminar lentamente hacia la puerta que conectaba ambas oficinas. La alcanzó. Tenía la mano en el picaporte.
¡Pop!
-¿QUÉ HICIERON? – exigió saber Caroline con una profunda y acusadora voz.
Phillip giró en redondo y notó que estaba mirando a Sophie con un brillo horrible en el rostro y una revista en sus manos.
-¿Qué es lo que hicieron? – preguntó él.
Caroline se congeló. Giró lentamente y jadeó cuando lo vio parado allí.
-Nada – chilló ella.
Phillip movió sus ojos hacia Draco, quien miraba a cualquier parte menos a él - ¿Hay algo que quieras contarme, Draco?
-No – chilló él también. No, para nada.
Phillip miró entonces a la revista en manos de Caroline. La misma que Sophie había escondido en su espalda al instante en que él se apareció en la oficina. Él la arrancó de sus manos y la miró.
-¡Phillip, no! – gritó Sophie, saltando a su espalda y tratando de derribarlo mientras Caroline volvía a agarrar la revista. Draco levantó la que Sophie había dejado caer y usó su varita para reducirla a cenizas.
Pero era demasiado tarde. Phillip ya había visto la portada, y el daño estaba hecho. Lentamente se quitó a Sophie de la espalda.
-Eso no es lo que parece – dijo Draco, señalando la revista que Caroline tenía entre sus manos.
-¿De verdad? – dijo Phillip – Porque a mí me parece que esa era mi esposa besándote.
-Una entendible confusión. Obviamente, las personas que aparecen en la revista…
Phillip frunció el puño y golpeó a Draco en el ojo. Sophie y Caroline gritaron. Después de hacerlo, él crujió sus dedos y miró a su esposa. Sophie se estremeció. No estaba segura de si él se veía más enojado que triste pero, de cualquier forma, no le gustaba esa mirada.
-¿Qué demonios? – preguntó Phillip.
-Phillip, fue un accidente – dijo ella – No tenía intenciones de…
-Déjame verla – sostuvo su mano en alto hacia Caroline. Ella no se movió - ¡Déjame verla, joder!
Con los ojos mirando a su alrededor, Caroline entró en pánico y terminó reduciendo a cenizas su copia de la revista, al igual que Draco.
Phillip echaba fuego por la nariz – Bien.
Salió pisando fuerte de la oficina. Los demás corrieron detrás de él, con Draco todavía frotándose el ojo adolorido.
-Phillip, ¿a dónde va? – preguntó Sophie. Había logrado alcanzarlo, aunque seguía un paso por detrás.
-A buscar otra copia.
-¿Pogg qué?
-¡Porque quiero jodidamente verla! - gritó él.
Phillip atravesó el pasillo en dirección al laboratorio de Seth. Aún era temprano, y solo unos cuantos trabajadores habían llegado, pero los que sí estaban claramente estaban cotilleando. Él pasó sin mirarlos y entró al laboratorio de Seth, solo para encontrarse cara a cara con su mejor amigo besuqueándose con su ex esposa. Ambos voltearon y jadearon. Eso estaba sucediendo muy seguido, últimamente.
Phillip los miró boquiabierto - ¿Están jodiéndome?
Sophie y Caroline no habían visto el beso, pero Seth y Chastity estaban lo suficientemente cerca que captaron de primera mano lo que estaba sucediendo.
-Oh, ¡demonios, no! – gritó Caroline, apresurándose a entrar a la oficina y apartando de un golpe a Seth de la otra bruja - ¿Qué demonios es esto? – exigió saber, golpeándolo en la nuca.
-¡Ah! ¡Nada! – gritó Seth - ¿Por qué están todos ustedes…
-¿Por qué demonios besaste a Draco? – preguntó Phillip de repente, mientras fulminaba con la mirada a Sophie.
Girando la cabeza y notando a varias personas observándolos, Draco empujó desde atrás a todos para que terminaran de entrar a la oficina y cerró la puerta. Seth lo miró y levantó las cejas. Draco se encogió de hombros.
-Yo… yo no lo sé – respondió Sophie después de una pequeña pausa – Estaba muy ebggia y…
-¿Esa es tu maldita excusa?
Sophie se sonrojó – No, yo… no tengo ninguna excusa. Sé eso. Peggo yo estaba mal, y él estaba allí… no me devolvió el beso, Phillip. Pogg favogg no te enojes con él. Fue todo mi culpa. Fui una estúpida y débil… fue mi eggogg y lo siento.
-¿Lo sientes?
Sophie asintió.
-¿Lo sientes? – repitió él, esta vez con la voz mucho más dura - ¡Me engañaste, joder! ¡Con Draco! ¡El último tipo que te follaste antes que nos casemos! ¡Uno de mis jodidos padrinos de boda! Es decir, ¿estás bromeando? ¿Estás jodidamente bromeando conmigo?
Todos miraban alrededor con incomodidad. Esto realmente parecía una conversación que no deberían estar presenciando. Solo Caroline fue suficientemente valiente como para mirar a la pareja que discutía con fascinación.
-¡No podrías haber encontrado a una peor persona para hacerme esto! Y su maldita esposa está secuestrada… ¡Es jodidamente vulnerable! ¡No puedo creer que voy a decir esto, pero realmente te aprovechaste de Draco! ¡Draco!
Draco deseaba estar en cualquier lugar que no fuera ese, en este momento.
Hasta ese instante, Sophie se había mantenido bastante calmada, pero fueron esas últimas palabras las que terminaron de ponerla al límite. Literalmente se puso roja en el rostro. Sus puños se fruncieron mientras intentaba contenerse, pero entonces, sin ninguna otra señal, su boca se abrió y comenzó a gritar todo lo que había pasado por su cabeza, en Francés.
Phillip la miró en blanco por un momento antes de girarse hacia Draco y preguntar - ¿Qué está diciendo?
Draco respiró profundamente y miró a Sophie mientras gritaba. Realmente no tenía ganas de hacer de traductor en esta situación.
-Dice que nunca estás allí para ella, y que no la has mirado igual desde que perdió el bebé.
Sophie siguió gritando, gesticulando con sus manos y agarrándose el cabello animadamente mientras todos la miraban boquiabiertos.
-Piensa que la culpas más de lo que incluso te culpas a ti mismo, y que no es justo. Ella hizo todo lo que pudo, pero su cuerpo no pudo soportarlo. Dice que se odia cada día más por no haber sido suficientemente fuerte.
Phillip comenzó a llorar mientras su esposa hacía una pausa y lo fulminaba con la mirada. Luego comenzó a gritar de nuevo.
-Ahora dice que jamás te molestaste siquiera de aprender su lengua nativa. Dice que ella siempre tiene que contenerte a ti y a tus sentimientos, pero que nunca haces lo mismo por ella.
Sophie hizo otra pausa y se cruzó de brazos, esperando que Phillip dijera algo.
Phillip respiró varias y profundas veces y se mordió el labio. Miró al suelo un segundo antes de volver sus ojos hacia Sophie.
-Je me suis essayé, mais je ne peux pas apprendre trop vite.
Eso tomó a Sophie por sorpresa. Crudamente traducido, él había querido decirle que había estado intentando aprender, pero que simplemente no lograba retener las cosas con tanta rapidez. No era perfecto, pero era un comienzo.
-Phillip, yo… no tenía idea…
-Siempre quise que fuera una sorpresa. Puedo entender un poco, pero es que tú hablas jodidamente rápido, que no puedo mantener el ritmo – Phillip se encaminó hacia la puerta. Con la mano en la perilla, se giró y miró a Chastity – Cancela todas las reuniones de hoy. Dile a todos que estoy enfermo o algo.
Phillip abrió la puerta y salió.
-¡Phillip, espera! – Sophie corrió tras él con lágrimas en los ojos.
Todos los demás se quedaron allí. No querían volver a meterse en el medio de eso.
-¡Ouch!
Draco giró para notar que Caroline había vuelto a golpear a Seth en la cabeza.
-Jodido idiota.
XXX
Hermione estaba sentada tensa sobre la cama con Theo Nott sentado en el sillón justo enfrente. Para cualquier persona, ellos se verían como dos participantes de un concurso de miradas, pero lo que realmente estaban haciendo era utilizar Legeremancia y Oclumancia para comunicarse. Hermione rió mientras él le mostraba una imagen de un Draco de ocho años siendo perseguido por los pavos reales albinos de su jardín, después de haberlos jalado por la cola demasiadas veces.
Todo había comenzado dos días atrás, cuando los sangrepura habían decidido meter a Theo en todo esto. Él y Quinn habían recibido instrucciones de vigilarla y sostener el espejo de dos caras mientras Arron Greengrass hacía ese estúpido voto con Ron.
En algún momento en medio de todo el asunto, ella se las había arreglado para, sin varita y sin decir ni una palabra, deshacer sus ataduras y atacarlos. Quitó el hechizo silenciador que le habían puesto y le quitó la varita a Theo. Solo que no llegó a hacer mucho más con ella antes de que Quinn le disparara otro hechizo.
Theo consiguió arrebatarle su varita, pero Hermione se resistió y le agarró la muñeca. De alguna forma, ella todavía no sabía cómo, pero de alguna forma había logrado usar Legeremancia con él y había penetrado su mente. Fue un completo accidente, pero uno con mucha suerte. Durante esa conexión, ella pudo ver a Theo hablando con Kingsley sobre como su padre iba a comentarle algo muy importante ese fin de semana, y que le pasaría esa información apenas pudiera. Theo Nott era un doble agente. Uno de los infiltrados.
Viéndose ligeramente horrorizado al sentirse descubierto, Hermione le dio a Theo un leve asentimiento y él la abofeteó, solo para mantener las apariencias. Cuando él y Quinn abandonaron la habitación después de que hicieron el juramento, Theo se las arregló para, sin ser notado, lanzarle un hechizo sanador a la mejilla de ella.
Ahora, dos días después, él todavía no tenía permiso para dejar la casa y, por ende, informarle a Kingsley, pero había utilizado su tiempo libre para venir a la habitación de Hermione y ayudarla con su magia sin varita. Ella había aprendido, obviamente, que podía controlarla sin necesidad de sentir una amenaza contra la vida de su bebé, pero solo esporádicamente. Necesitaba encontrar alguna forma de utilizarla cuando realmente tuviera un plan. Todos estos brotes impulsivos no eran de ayuda.
La puerta de su habitación se abrió de un golpe, y ella y Theo parpadearon para enfocarse nuevamente en el mundo real, Blaise estaba parado en la puerta sosteniendo algo con una enorme mirada en el rostro.
-Comprueba mis increíbles habilidades de fotógrafo, Sangresucia – dijo él, arrojando una copia de Corazón de Bruja sobre la cama.
Hermione la levantó y la miró. Pudo contener su jadeo, pero sus ojos eran otra historia. Allí, en la portada, estaba la imagen de Sophie inclinándose y besando a Draco. El ángulo hacía imposible saber si él estaba devolviéndole el beso o no.
-Parece que tu esposo consiguió otra Sangresucia para hacerle compañía – rió Blaise – Eres libre de quedarte con esa copia. Tengo muchísimas más – miró a Theo – Apresúrate aquí, ¿quieres, Nott? El juego de póker comienza en diez minutos, y Quinn quiere que apostemos la forma en que torturaremos a Parkinson hoy – sonrió y le guiñó un ojo a Hermione.
Ella solo rodó los ojos – Podría creerte, si no hubiera visto tu rostro cuando tuviste que cargarla al sótano. Aunque puede que yo no te importe, Pansy es otra historia.
La sonrisa de burla de Blaise se desvaneció - ¿Qué demonios podrías saber tú, asquerosa San…
-Ellos no quieren que esté sola durante el día, Zabini – interrumpió Theo – Así que, me temo, debo declinar el póker.
-Oh, vamos. ¿A quién mierda le importa? No va a irse a ningún sitio.
-A mi padre le importa, en realidad. Mucho. Y preferiría no ser el objetivo de su enojo esta semana. Ya me entiendes.
Blaise miró a Hermione y bufó antes de abrir la puerta – Disfruta la revista, Sangresucia – salió y cerró de un portazo.
Al instante en que se marchó, Hermione levantó la revista y miró la fotografía. Sophie se acercaba a él para besarlo, pero Draco no la empujaba. Y se repetía. Una y otra vez.
La abrió y comenzó a buscar entre las páginas por el artículo, pero Theo se levantó y se la quitó de las manos antes de que llegara.
-No leas esa basura. Sabes que nada de lo que ponen allí es cierto.
-Sí, pero…
-Estaba allí esa noche, ¿sabes? Tu amiga estaba borracha hasta el tuétano. Dudo que siquiera supiera qué estaba haciendo.
-¿Draco estaba ebrio también? – preguntó ella, moviendo su cabeza para poder mirar mejor la portada de la revista entre las manos de él.
Theo la volteó para que no pudiera verla – No. Pero eso no significa nada. Tienes que ser un jodido idiota como para no notar que está loco por ti. No va a engañarte.
Hermione asintió, pero no estaba completamente convencida y no pudo evitar derramar algunas lágrimas. Ahora sus labios no serían los últimos que tocaron los de él. Odiaba eso.
Theo suspiró y arrojó la revista nuevamente a su regazo – Quémala. Te servirá para practicar.
Hermione miró a Theo por un momento antes de bajar la mirada a la revista. La levantó y entrecerró sus ojos, tratando de imaginar un agujero quemando el centro de ella. No pasó nada. Dejó salir un suspiro de frustración.
-Jamás voy a conseguir hacerlo.
-No con esa actitud – Theo regresó a su asiento y comenzó a mirarse las uñas – Si la furia te funcionó antes, quizás deberías enfocarte en eso en lugar de lo molesta que te sientes ahora.
-Pero no siento furia – dijo ella, volviendo a mirar la imagen – Solo me siento… triste.
-Bueeeno … a ver, ¿cómo te sientes cuando usas Legeremancia conmigo? Puedes hacer eso sin sentir enojo.
Hermione pensó en ello – Pienso en lo mucho que quiero aprender a controlar esta magia para poder usarla y salir de aquí.
-Entonces te sientes… ¿en calma, quizás? ¿Serena?
-Supongo que sí - se encogió de hombros – Pero no puedo mirar esta imagen y estar calmada. ¿Cómo demonios Blaise consiguió sacarla sin que ellos lo notaran?
-El Sr. Greengrass le dio una capa de invisibilidad. Lleva esa cosa a todas partes, y cuando los vio salir de allí, pensó que sería divertido meterse con ellos. Supongo que solo fue suerte el que llevara una cámara.
-Oh, sí. Fantástico – Hermione rodó los ojos.
Volvió a mirar la revista y trató de concentrarse en esa furia que sentía contra Blaise por espiar a Sophie y Draco. ¿Acaso no les había hecho suficiente daño ya? Desafortunadamente, su enojo no era suficientemente fuerte, y nada sucedió.
Hermione suspiró y usó su mano para cubrir a Sophie, dejando solo a Draco a la vista. Definitivamente se veía sorprendido ante el impacto inicial. Pero luego sus ojos se cerraban. Hermione tenía ganas de vomitar. Estaba a punto de mirar a otro lado cuando juró ver algo. Un pequeño brillo.
La foto volvió a comenzar y Hermione la sostuvo cerca de ella, enfocándose únicamente en los ojos de Draco. Éstos se veían sorprendidos, luego se cerraban, y luego… una lágrima. Él estaba llorando. Oh, ¡gracias, Merlín!
-¡Ahh!
Al momento en que Hermione sintió ese alivio, la revista se incendió. La arrojó al piso y Theo usó su varita para apagar el fuego antes que quemara toda la habitación.
Él la miró y levantó una ceja - ¿Enojada? – preguntó.
Hermione negó con la cabeza y sonrió – No. Aliviada. Y feliz. Él aún me ama.
-Bueno, yo pude haberte dicho eso – dijo Theo, regresando a su asiento – Ahora… ¿quieres ver esa vez que nuestras familias fueron de vacaciones juntas y a Draco lo persiguieron un grupo de gansos?
Hermione rió y asintió. Wow, las aves definitivamente lo odiaban. Miró profundamente a los ojos de Theo - ¡Legilimens!
Nunca, ni en un millón de años, habría imaginado que disfrutaría la compañía de Theo Nott.
XXX
Después del horrible y fuerte fiasco en el trabajo, relacionado a Sophie y Phillip, la oficina Thinx era un completo caos. Les llevó el día entero conseguir que volvieran a enfocarse y, para entonces, nadie había hecho nada.
En cierto momento alrededor del final del día, Draco recibió un mensaje urgente de Kingsley: aparentemente, los sangrepura estaban reclutando gente. Para qué, no tenía idea, pero varias personas ya se habían acercado a él para explicarles que les habían pedido que mantuvieran un importante secreto. Desafortunadamente, a ninguno de ellos se lo contaron. El único suficientemente valiente como para aceptar la invitación no había regresado todavía.
Lo más importante de todo era que, si los sangrepura estaban reclutando gente, era tiempo que ellos también lo hicieran. Debían tener una gran cantidad de gente a mano solo en caso de que la guerra mencionada en la profecía no fuera metafórica. Parecía que los sangrepura no creían eso. Debían comenzar a reclutar de inmediato.
Para cuando Draco llegó a casa, Andrómeda y Teddy ya estaban esperándolo. Ella se despidió rápidamente y dejó a los chicos solos.
Teddy realmente quería ayudarlo a preparar la cena, por lo que Draco le enseñó como gratinar queso mientras él se encargaba de cosas un poco más complicadas. Por supuesto, Teddy también quería ayudar a sazonar la comida, y terminó colocándole demasiado orégano en la salsa para la pasta, pero Draco hizo de cuenta que estaba genial.
Después de la cena, Teddy quería que Draco le leyera un libro. Hermione no tenía mucha ficción en su biblioteca, pero afortunadamente Andrómeda había traído alguno de los favoritos de Teddy.
Draco se sorprendió ante lo mucho que parecía atraerlo este libro Muggle que trajo, llamado El Hobbit. Teddy dijo que los libros solían pertenecerle a su abuelo, y que él solía leérselos a su mamá cuando ella era un niño como él. Draco se encontró de repente deseando un padre como ese. Si alguna vez se convertía en uno, se aseguraría de leerle este libro a sus hijos.
Ambos llevaban apenas un par de capítulos cuando llamaron a la puerta.
-Quédate aquí – le dijo Draco a Teddy antes de pasarle el libro y acercarse a la puerta para contestar.
Sus ojos se abrieron un poco cuando vio a Phillip parado en su puerta con una maleta en la mano.
-Phil, qué…
-Dejé a Sophie – dijo él de repente – Y, bueno, como que no sé dónde ir.
-¿Y viniste aquí? – preguntó Draco - ¿Y no estás furioso conmigo?
Phillip suspiró – No. No estoy furioso con nadie. Menos contigo. Yo… yo entiendo que estás atravesando algo muy complicado emocionalmente ahora mismo, y no tengo dudas de cuánto amas a Hermione.
-Dejando todo eso de lado, realmente preferiría que estuvieras furioso conmigo.
-Mira, Draco, no estoy furioso. No puedo ir a casa. No puedo ir al Caldero Chorreante por el mismo motivo que tú. Estoy seguro como un demonio que no puedo ir donde Seth, especialmente desde que descubrí que Chastity está follando con él, y Caroline y su novio son tan irritantes como siempre. Yo… no tengo otro sitio donde ir. Por triste que eso suene.
Draco suspiró y dio un paso a un costado – Jamás te diría que no – le dijo mientras Phillip entraba – Pero la única habitación de invitados amoblada está ocupada, por lo que tendrás que transfigurar el sofá o algo.
-No hay problema – dijo Phillip, dejando su maleta en una esquina.
Draco guió la marcha hacia la sala, donde Teddy estaba intentando leer el libro por sí mismo. Levantó la mirada cuando entraron.
-Teddy, recuerdas a Phil, ¿verdad?
Teddy sonrió y dijo – Ajá. Estás casado con esa chica tan bonita.
Phillip palideció – Umm.. sí.
-Phil va a quedarse con nosotros un tiempo, ¿te parece?
Teddy asintió - ¡Puede leer El Hobbit con nosotwos!
Draco sonrió y volteó hacia Phillip – En realidad es un libro Muggle bastante genial. Creo que lo disfrutarás.
Phillip se sentó en el sofá y escuchó a Draco mientras seguía leyéndole el libro a Teddy, que estaba acurrucado en su regazo con LD sobre su hombro. Crookshanks se acercó y se frotó contra Phillip, quien comenzó a acariciarlo.
Leyeron hasta que Teddy se durmió. Luego Draco cerró el libro y miró a Phillip.
-Eres bueno con él – dijo Phillip, señalando a Teddy – ¿Tú y Hermione consideraron alguna vez ser padres?
Draco se encogió de hombros – En realidad nunca hablamos de ello, pero siempre asumí que algún día lo seríamos. Tengo que asegurarme que el apellido Malfoy persista – hizo un guiño.
Phillip trató de sonreír, pero terminó mirando a Teddy con ojos llenos de pena.
-Phil, ¿qué estás haciendo? – preguntó Draco.
-¿A qué te refieres?
-Sabes a lo que me refiero. Tienes una hermosa esposa que te ama, entonces ¿qué haces aquí pasando el rato conmigo? Si Hermione estuviera aquí, puedes apostar tu culo a que no estaría desperdiciando mi tiempo contigo.
-Es un poco diferente – suspiró Phillip – Honestamente no sé qué estoy haciendo. No… no es que no quiera volver a estar con Sophie, porque sí quiero. La amo igual que el día en que nos casamos. Quizás incluso más.
-¿Entonces cuál es el problema?
Phillip se encogió de hombros – No lo sé. Es solo… no puedo dejar de pensar en lo que pasó. En cómo le fallé.
-Ella no lo ve así.
-Lo sé. Ella se culpa a sí misma. Y no debería hacerlo. No había nada más que habría podido hacer.
-Ahora, si solo pudieras decírselo…
-No puedo. No puedo volver a hablar con ella, Draco. Ese es el problema. Terminamos gritándonos, y así no es como solíamos ser. Jamás nos gritamos. Todo parecía tan fácil antes. Y ahora… es solo que me pone malditamente furioso saber que estoy dejando que esos jodidos bastardos nos destruyan. Ni siquiera puedo creerlo. Pensé que era más fuerte que esto. Pensé… - Phillip levantó sus manos y comenzó a sollozar contra ellas – Lo siento, Draco. Sé que no necesitas esto ahora mismo.
-No hay problema – dijo Draco, acariciando el cabello de Teddy, que comenzaba a estirarse contra él. Luego le dio un toquesito a LD en lo que supuso era la panza, pero era difícil de saberlo con todo el pelo que lo cubría – Bueno… cuéntame algo. ¿Cómo te sientes acerca de lo que pasó con Seth? – sonrió con burla.
-Oh, Merlín – Phillip rió entre dientes y se secó los ojos – Increíble forma de añadir insultos al dolor. ¿Hace cuánto que eso está sucediendo?
-Los atrapé besándose un mes atrás – dijo Draco – Seth me dijo que llevaban juntos desde un mes atrás a partir de ese día, pero creo que estaba mintiendo. Me dijo que iba a terminarlo, pero obviamente, eso no sucedió.
-Él la quería, ¿sabes? Para cuando nos conocimos por primera vez.
Draco levantó las cejas - ¿Sabías eso?
-Bueno, era malditamente evidente. Pero apenas lo conocía en ese entonces, y cuando ella mostró interés por mí, yo simplemente seguí con todo. Y luego Seth y yo comenzamos a ser buenos amigos. Es decir, sí, sentí culpa, pero para esa altura, ya estaba demasiado involucrado como para simplemente dejarla.
-¿Y te casaste con ella a pesar de todo?
-Bueno, no estoy orgulloso de lo que hice – Phillip se detuvo y frunció el rostro – Oh, Merlín, voy a tener que dejar que pase, ¿verdad?
-Después de esta historia que me cuentas…
-Lo sé, lo sé. Soy una persona horrible.
-No diría que horrible, pero…
-Es algo que el viejo Draco Malfoy habría hecho.
Draco quería mostrarse ofendido pero, desafortunadamente, él estaba en lo cierto. De hecho, lo había hecho. En varias oportunidades. Normalmente con Blaise. De repente sentía una intensa satisfacción.
Teddy, que había estado reclinado contra el hombro de Draco, colapsó contra su regazo. Pateó un poco hasta acomodarse, casi aplastando a LD en el intento.
-Supongo que será mejor que lo meta a la cama – dijo Draco. Levantó en sus brazos a Teddy y al Pygmy Puff y los llevó por las escaleras – Eres bienvenido a quedarte aquí cuanto tiempo quieras, Phil, pero realmente desearía que no me tomaras la palabra en esto. Sophie te ama, pero no va a esperarte por siempre.
Draco subió las escaleras y metió a Teddy en la habitación de invitados. Como siempre, se debatió entre dormir allí o en su propia habitación y, como siempre, decidió quedarse allí. Todas sus cosas ya estaban aquí, de cualquier modo. Así que, después de cambiarse de ropa en el baño, Draco se trepó a la cama con Teddy y dejó que el niño se abrazara a él. Era realmente la única forma en que podía conciliar el sueño.
XXX
Ron estaba sentado en su cubículo, en la oficina de Aurores, el viernes, tratando con todas sus fuerzas de contenerse. Todavía no había terminado con Astoria, y solo le quedaba hasta mañana para que se cumpliera la semana estipulada por el padre de ella. había escrito todo lo que se conocía, e investigó aún más sobre los Juramentos inquebrantables, esperando encontrar algún tipo de cabo sin atar.
Pensó que había descubierto algo brillante cuando se dio cuenta de que el Sr. Greengrass solo había dicho que no podía hablar sobre lo que sabía de ellos, pero cuando intentó escribir para saltar el juramento, sintió que su corazón volvía a ralentizarse. Tampoco podía hacerlo. Aún así, no se rindió.
Ron sabía que había sido estúpido acceder a ese juramento, pero en ese momento, realmente parecía la única opción. Además, ¿qué habrían hecho con él si se hubiera negado? ¿Simplemente borrarle la memoria? Lo dudaba. Ellos estaban sedientos de sangre.
Después de horas de investigación, lo único que había descubierto era que la única forma de romper un Juramento Inquebrantable era si uno de los que lo hicieron moría, y no a mano del otro. Él se había cubierto la espalda cuando recitó los términos de su propio juramento, pero eso no significaba que alguien más fuera a espalda del Sr. Greengrass para conseguir lo que querían, es decir, a Hermione muerta.
-Tres meses. Tres meses – susurró para sí mismo. ¿Por qué tres meses?
-¿Ron?
Levantó la mirada para ver a Astoria parada frente a su escritorio.
-¿Estás listo?
Ron miró el reloj y se dio cuenta de que se le había pasado todo el día. Mierda.
-Sí, solo dame un minuto.
Junto los pergaminos dispersos sobre su escritorio y los metió en un cajón, asegurándose de que su investigación sobre el Juramento Inquebrantable no estuviera a la vista.
Cuando se levantó, Astoria se inclinó hacia él para besarlo en los labios, pero él giró la cabeza haciendo que aterrizara en su mejilla.
-¿Va todo bien? – preguntó ella.
-Sí, por supuesto. Vámonos. – Ron la tomó de la mano y la guió hacia el elevador.
Se suponía que se encontrarían con su padre y luego irían por Red Flú a la Madriguera, a cenar. Tan pronto llegaran a casa, él terminaría con todo. Solo quería sostenerla junto a él un poco más.
XXX
Ron no pudo enfocarse en toda la cena. Trató de pretender que todo iba bien, pero era realmente difícil cuando veía lo bien que se llevaba Astoria con su familia ahora. Su madre le dejaba ayudarla en la cocina, su padre adoraba mostrarle todos sus descubrimientos muggles, y ella y Ginny parecían compartir todo entre ellas. Con Charlie podía hablar sobre dragones e incluso coincidir en opiniones. Bill la veía como otra hermanita más. Fleur pensaba que ella era encantadora, Angelina había encontrado a alguien igual de informada sobre Quidditch como ella, y George podía sentarse por horas junto a ella a discutir nuevas ideas para la tienda. Astoria tenía una mente tan absurda y divertida como la de él. Incluso Percy se llevaba bien con ella, y eso era algo extraño de lograr. Era el paquete completo.
Cuando salieron, él supo que no solo Astoria lo odiaría. Toda su familia lo haría. Por ser suficientemente idiota como para dejarla ir. Pero tenía que hacerlo. Por esa extraña posibilidad de que Hermione realmente pudiera mantenerse a salvo.
Tan pronto él y Astoria llegaron a casa, él fue directamente hacia la habitación para ponerse el pijama. Ella no lo siguió. Cuando estuvo cambiado, no regresó a la sala. Se sentó en su cama y frotó su rostro con las manos. Merlín, ¿Cómo iba a hacer esto? No quería que Astoria regresara con esas personas. Eran horribles. Especialmente su padre. Ella se merecía algo mejor que ellos. Pero también se merecía algo mejor que él. Alguien que fuera suficientemente inteligente como para poder inventar un plan mejor ante una situación como esta.
Después de respirar varias veces, ron se levantó y salió de la habitación. Astoria estaba sentada en el sofá. Se secó las lágrimas al verlo. Él fue hacia ella y se sentó a su lado, sin siquiera preguntar qué iba mal. Ya lo sabía.
Hubo un largo momento de silencio.
-Ron… ¿qué va mal? – preguntó ella finalmente - ¿Por qué estás actuando tan distante?
Porque hice un trato con el diablo y me arrepiento terriblemente… pensó él.
-No lo sé. Yo solo… estuve pensando mucho esta última semana y… - suspiró pesadamente. No podía hacerlo. No podía…
-¿Y? – preguntó Astoria, inclinándose más cerca. Trató de tomarlo por la mano, pero él la alejó.
-No creo que esto esté funcionando.
-¿Qué no está funcionando?
-Tú y yo – mintió él. En realidad funcionaban muy bien – No he sido feliz en mucho tiempo – otra mentira, más grande. Ella siempre lo hacía feliz. Su sonrisa era adictiva.
-Yo… no lo entiendo – dijo ella, con lágrimas cayéndole por los ojos – Todo parecía estar bien la semana pasada. Algo debió cambiar. Por favor… por favor, Ron. Dime, ¿qué cambió?
-Nada – dijo él, parándose para que ella dejara de intentar tomarle la mano – Solo yo. Es la forma en que me siento.
Hubo un horrible y ensordecedor silencio mientras ella estaba allí, mirándolo con ojos llenos de dolor. Se estremeció.
-¿Es sobre Hermione? – preguntó Astoria.
Ron suspiró. Si solo supiera… - Sí – fue la primera verdad que dijo en toda la noche.
-Pero… pero me prometiste. Me prometiste que la habías superado.
-Pensé que sí – volvemos a las mentiras. Sabía que la había superado. Él quería casarse con Astoria y había estado seguro de eso por un largo tiempo ya – Pero, con todo lo que está pasando me doy cuenta ahora que estaba equivocado. Yo… - tragó saliva – aún la amo – Esa fue la mentira más dura de todas. No era que no amara a Hermione, porque definitivamente lo hacía, y siempre lo haría, pero no en el modo en que lo insinuaba.
Astoria había intentado contenerse hasta ese momento, pero no pudo seguir haciéndolo. Comenzó a llorar histéricamente, sin despegar sus ojos de él.
-¿Por qué? – preguntó con voz contenida - ¿Por qué sigues haciéndome esto? ¡No es justo! ¡No es…
Tomó todas las fuerzas de Ron evitar correr hacia ella y tomarla entre sus brazos. Quería decirle que se retractaba de todo. Que era mentira y que la amaba. Solo a ella. Pero sabía que no podía hacerlo. No ahora. No hasta que estuviera seguro de que Hermione estaba a salvo. El Sr. Greengrass amaba a su hija. Él no… él no permitiría que nadie la lastimara. ¿Verdad?
-Yo… creo que deberías marcharte – Ron hacía todo lo posible por evitar derramar lágrimas, pero unas cuantas consiguieron escapar de sus ojos. Las secó con una mano.
-¿Qué? – Astoria se veía incluso más herida, si era posible.
-Creo que deberías irte – repitió – Ve a casa con tu familia. Estoy seguro de que una vez que les diga que se terminó, te querrán de regreso – Ron solo dijo eso esperando que ella comprendiera que algo iba mal. No quería que regresara con esas personas. Y él estaba seguro que ella tampoco quería hacerlo.
-Pero… pero no son buenas personas, Ron. ¡Jamás volveré allí! No puedo creer que siquiera sugieras…
-Bueno, ve a otra parte. No me importa, joder. Solo, por favor, sal de aquí.
La boca de Astoria se abrió. No pasó mucho tiempo antes que sus ojos pasaran de estar heridos a estar enfadados. Prácticamente saltó del sofá y caminó dando fuertes pisotones hacia la habitación. Tomó la maleta del closet y comenzó a arrojar todo lo que pudo encontrar allí dentro.
¿Le exigía que se fuera? ¡Bien, perfecto! ¡Se iría, maldita sea! ¡Pero no regresaría esta vez! ¡Sin importar lo mucho que le rogara!
Cuando tuvo la maleta terminada, regresó a la sala. Rn estaba hundido en su silla y se secaba los ojos. Astoria se acercó y le arrojó las llaves.
-¡Te odio, Ronald Weasley! ¡Desearía nunca haberte conocido! ¡Todo lo que has hecho este último año es lastimarme! ¡Solo te interesas por ti mismo! – echaba fuego por la nariz, y su pecho subía y bajaba con los jadeos – Vas a arrepentirte de esto.
Y con ello, Astoria fue hacia la puerta, la abrió y cerró con un golpe.
Al momento en que se marchó, Ron susurró – Ya lo hago.
XXX
Después de llorar fuera del edificio cerca de una hora, Astoria sabía que debía pensar en qué hacer ahora. ¿Dónde demonios debía ir? Sus únicos y verdaderos amigos ahora eran Ginny y Draco, y Ginny era la hermana de Ron. Eso significaba que también la había perdido a ella.
Astoria se secó los ojos y levantó su maleta, sobre la que había estado llorando. Se apareció en la calle de Draco, caminó hacia su puerta y llamó.
Draco respondió un minuto después. La miró – Stori, ¿qué va mal?
-Umm… Ron acaba de terminar conmigo – dijo ella con la voz seca y ronca. Tragó saliva, pero no ayudó en nada.
-¿Qué? ¿Por qué? – preguntó Draco, dando un paso hacia afuera y cerrando la puerta.
Ella se encogió de hombros – No lo sé. Dijo que ha sido infeliz por un tiempo. Yo… yo no lo sabía.
Draco dio un paso adelante para darle un abrazo pero, al momento de hacerlo, alguien salió de la nada y les tomó una foto.
-¡Maldito sea Merlín! – exclamó él - ¡Te dije que te fueras de mi jodida calle!
-¡La calle no es de su propiedad! – sonrió burlonamente el fotógrafo – Dígame, Sr. Malfoy, ¿con cuántas mujeres está engañando a su desaparecida esposa?
-Con ninguna, jodido idiota. Ahora, ¡vete de aquí!
El fotógrafo les tomó una foto más antes de reír y desaparecer.
-Lo lamento – dijo Draco – Han estado siguiéndome toda la semana.
-¿Es por eso que no me has invitado a pasar? – preguntó Astoria, sintiendo nuevamente una nueva tanda de lágrimas.
Draco suspiró. – Sabes que lo habría hecho. En cualquier otra oportunidad…
-Pero… pero no tengo otro sitio donde ir. Yo… ya no tengo a nadie – lloró ella.
-Lo siento, Stori. Pero yo solo… no puedo tener a una chica durmiendo en mi casa ahora mismo. No después de esa maldita fotografía de Corazón de Bruja. Estoy seguro de que Hermione la vio, y no le daré más motivos para que dude de mí.
Astoria lloró aún más.
-Sabes, Phil no está viviendo con Sophie. Está quedándose aquí, y ella ha estado bastante mal desde entonces. Quizás podrías intentar allí. Estoy seguro de que a ambas les vendría bien tener algo de compañía.
Astoria asintió. Draco abrió sus brazos e intentó abrazarla de nuevo, pero tan pronto lo hizo el fotógrafo regresó y les tomó otra foto.
-¡Voy a arrancarte esa jodida cosa de las manos si no te detienes!
El fotógrafo volvió a reír y desapareció.
XXX
Astoria había esperado fuera de la casa de Sophie por dos horas, pero ella nunca regresó a casa. Eventualmente, una vecina se acercó a ella y le dijo que no había visto al Sr. o a la Sra. Prior en días. Estaba bastante segura de que habían salido de vacaciones.
Después de escuchar eso, Astoria solo veía otra opción, que era quedarse en el Caldero Chorreante por el momento, bebiendo sus penas.
Hannah se acercó a ella durante su descanso, y tomó una copa con ella. Estaba segura que ella pasaba demasiado tiempo allí como para ser alguien que trabajara en el Caldero Chorreante solo a tiempo parcial.
A Astoria le agradaba Hannah. Era una de esas personas genuinamente amables que siempre querían ayudar. Y, aunque ella y Neville solo vivían en un pequeño estudio por lo que no podían ofrecerle un sitio para pasar la noche, sí tenía una habitación disponible arriba para Astoria si así lo quería. Sin cargo.
A pesar de que Astoria detestaba la idea de quedarse en un sitio tan frecuentado por Ron, no tenía otra opción. A menos que de alguna forma lograra encontrar a Sophie.
Astoria le agradeció a Hannah su oferta y le dijo que posiblemente la tomaría. Después de eso, Hannah tuvo que regresar al trabajo y Astoria quedó bebiendo sola.
Estaba girando distraídamente su dedo alrededor del borde de su vaso cuando sintió que la llamaban. Levantó la mirada y se encontró con su padre.
-¿Qué quieres tú? – preguntó antes de tomar un sorbo.
-Solo me preguntaba si hay algún motivo en particular por el que mi hija está aquí bebiendo sola un viernes por la noche.
-Es gracioso, no veo a Daphne por ningún lado. Aunque espero, por el bien del bebé, que eso no sea cierto. Escuché que se supone que no debes beber si estás embarazada.
-Astoria, sabes a lo que me refiero. El enojo habló por mí el año pasado, pero no hay un momento de mi vida en que no te haya considerado mi hija.
-Que dulce – ella tomó otro trago.
Arron suspiró y se sentó - ¿Te importaría contarme qué haces aquí?
-No.
Astoria miró a su padre, al otro lado de la mesa. Que increíblemente conveniente su presencia aquí. Él normalmente trataba de evitar lugares así. Decía que eran poco sofisticados y de clase baja. Y algo más también le molestaba. Cuando Ron rompió con ella, ¿por qué demonios le había dicho que regresara con su familia? Él jamás le diría algo así. A menos…
-¿Por qué estás tú aquí? – preguntó ella, repentinamente llena de sospecha.
Arron miró sobre su hombro y señaló otra mesa. Sentados allí estaban Gorden Goyle, Orson Crabbe, Quincy Nott y Stuart Parkinson. Todos levantaron sus copas hacia ella, que hizo lo mismo.
-No sabía que ustedes vienen a lugares como este.
-Lo hacíamos, en nuestra juventud. Algunas veces nos gusta revivir esa época y venir a beber a "lugares como este".
Una historia muy probable. – Bueno, yo estoy aquí porque Ron me echó de su apartamento, por lo que parece que viviré en algún hotel por un tiempo. Al menos hasta poder encontrar un lugar para mí misma.
-Es un idiota, Astoria – dijo Arron después de una breve pausa – Cualquier mago sería afortunado de tenerte.
-Ajá. – tomó otro trago de su bebida, manteniendo sus ojos fijos en su padre todo el tiempo.
-No entiendo por qué decides quedarte aquí, cuando tienes una habitación perfecta en casa.
-No tengo casa, padre.
-Eso suena demasiado formal. ¿No te gustaría volver a llamarme "papi" de nuevo?
-No.
Arron suspiró – Bueno, si cambias de idea, la oferta sigue en pie – se levantó y comenzó a caminar de nuevo hacia su mesa.
Astoria lo siguió con la mirada. Ella estaba completamente convencida de que él tenía algo, y todo, que ver con el motivo por el que Ron rompió con ella esa noche, pero también estaba convencida de que él no habría podido hacerlo si no tuviera algún tipo de mercancía de cambio.
Astoria jadeó. Hermione. Su padre realmente sabía dónde estaba. No había querido creerlo hasta ese momento, pero debía ser cierto. Y creer eso era definitivamente mejor que la alternativa de creer que Ron realmente no la quería.
-¡Espera! – lo llamó.
Arron volteó.
Astoria pasó saliva. Había estado buscando la forma de estar en contacto con ellos a través de Daphne, pero ese había sido el camino equivocado. Su verdadera ruta de regreso era su padre. Y si tenía que volver a vivir en su casa… podría finalmente ayudar como siempre quiso hacerlo.
-Yo… acepto tu ofrecimiento.
-¿Sí? – dijo Arron, levantando las cejas.
Astoria se encogió de hombros – Es mejor que mi otra opción – señaló la posada.
Arron sonrió – Maravilloso. Iré a decirles a mis amigos que tendré que escaparme temprano.
-Y yo iré a cubrir mis gastos – dijo Astoria, levantándose. Tomó su maleta y caminó hacia Hannah, que estaba detrás de la barra – ¿Podrías hacerle llegar un mensaje a Draco de mi parte? – preguntó ella – Tengo el presentimiento de que estaré bastante vigilada.
-Umm… bien. – dijo Hannah, viéndose escéptica.
-Dile que estoy mudándome de regreso con mi padre. Y que él definitivamente sabe algo. Lo mantendré informado lo mejor que pueda – Astoria metió la mano en su bolsillo, sacó unos cuantos galleones y los colocó en la mesada.
-¿No es eso un poco riesgoso? – preguntó Hannah, haciendo su mayor esfuerzo para evitar mirar a Arron.
-Supongo que sí, pero Hermione y Draco son mis amigos, y si tengo la oportunidad de hacer algo, debo aprovecharla.
Hannah asintió y tomó los galleones – Ten cuidado.
-Lo haré.
Astoria giró y notó que su padre ya estaba esperándola junto a la puerta. Tomó una profunda respiración y caminó hacia él, tratando de verse segura mientras lo seguía fuera del pub. Aunque realmente no lo estuviera.
XXX
La mañana siguiente, Phillip estaba preparándoles el desayuno para Draco y Teddy mientras ellos lo observaban, cuando llamaron a la puerta.
Draco rodó los ojos y, reacio, se paró para contestar. ¿Qué pasaba con tantos visitantes últimamente?
Abrió la puerta y casi jadeó cuando vio a su madre parada allí.
-¿Qué demonios estás haciendo tú aquí?
Narcissa levantó una ceja – Bueno, Draco, ¿esa es forma de saludar a tu madre? Sé que te crié mejor que eso.
-Bueno, perdóname por no ser educado con alguien que apenas vi en los últimos tres meses. Ya sabes, desde que mi esposa desapareció. ¿O acaso lo olvidaste?
-No, no lo he olvidado, Draco – dijo ella, empujándolo a un lado y encaminándose a la sala. Él la siguió – Te mandé una lechuza a comienzos de semana diciendo que quería hablar contigo. Confiaba en que la habías recibido.
-Lo hice – dijo él – Pero no la leí.
-¿Ocupado con tu nueva amante?
El cuerpo entero de Draco se puso rojo.
-Sabes, debo decirlo, pensé que me pondría contenta cuando fueras capaz de pasar la página pero, ¿tenías que escoger otra Sangresucia?
-Cómo te atreves – dijo Draco con un susurro lleno de veneno - ¡Cómo te atreves a usar esa palabra con la gente que quiero! ¡Y cómo te atreves a asumir que sería capaz de engañar a mi esposa!
-¿Eso significa que no lo hiciste? – preguntó ella, levantando una ceja. La expresión marca Malfoy.
-¡Claro que no! ¡Una amiga mía estaba pasándola mal, y cometió un error! ¡Amo a Hermione! después de todo lo que pasamos, ¿cómo puedes siquiera dudarlo?
-Bueno, quizás deberías pasar página. Han pasado tres meses, Draco. Ha estado desaparecida por más de la mitad del tiempo que han estado casados.
-No soy como tú – espetó Draco – No puedo simplemente olvidar a las personas que amo solo por no saber dónde están. Fuera de la vista no significa fuera de la mente.
Narcissa suspiró – Draco, yo…
-Una vez te dije que, si Hermione desaparecía alguna vez, ¡jamás dejaría de buscarla! ¡Y hablaba en serio!
-Sí, sí, lo recuerdo. Dijiste que irías hasta los confines de la Tierra si era necesario. ¿Ya fuiste por allí? Escuché que es hermoso en esta época del año.
Draco estaba a punto de gritarle y maldecirla, cuando una leve y pequeñísima voz lo llamó por su nombre. Giró la cabeza hacia el pasillo. Teddy estaba parado allí.
-El desawuno está listo – dijo él, mirando con nerviosismo a Narcissa.
-Iré en un minuto – dijo Draco, tratando de sonreír.
Teddy le devolvió la sonrisa antes de caminar con escepticismo hacia la cocina.
-¿Andrómeda está aquí? – preguntó Narcissa.
-No. Teddy vive aquí ahora. Solo temporalmente – añadió Draco – Hasta que todo este desastre termine.
-¿Por qué?
-Me mantiene cuerdo – Draco respiró profundamente - ¿Por qué estás aquí?
-Yo… quería verte – dijo Narcissa, casi con nerviosismo – Asegurarme que estabas bien.
-Bueno, no lo estoy. No sé si volveré a estarlo alguna vez – dijo Draco, bajando sus ojos al suelo – Es la ignorancia lo que está matándome. ¿Por qué siguen manteniéndola con vida después de tanto tiempo? ¿Qué están planeando hacer?
-No lo sé – suspiró Narcissa – Pero realmente deberías al menos tratar de seguir adelante. Hay muchas posibilidades de que ella nunca regrese.
Draco levantó sus ojos y la fulminó con la mirada, viéndose casi muerto – Jamás imaginé que podrías ser tan fría.
-No estoy siendo fría, solo soy práctica, Draco…
-Vete. De. Aquí.
Narcissa frunció el ceño - ¡No puedes echarme! ¡Soy tu madre!
-Y una muy horrible – espetó él – ¡Incluso tu hermana, a la que prácticamente me criaste para odiar, alguien que conocí solo seis meses atrás, ha estado aquí para mí más de lo que tú lo has hecho! Ahora, vete de aquí.
Narcissa no se movió.
-¡Fuera! – gritó él, señalando la puerta.
Ella le dio un último vistazo a su hijo antes de encaminarse hacia la puerta. La dejó abierta y bajó los escalones, volteando justo a tiempo para ver a Draco fulminándola con la mirada antes de cerrarla de un golpe.
Narcissa respiró varias veces. Se colocó la capucha de su capa y se apareció lejos de allí. Terminó en un camino de tierra y caminó por él, con el sonido de las pequeñas rocas aplastándose con sus botas.
Unas altas y pesadas puertas de hierro la hicieron detenerse. Se abrieron después de que anunciara su nombre. Narcissa se encaminó por el sendero hacia la casa de estilo victoriano. Era grande, pero no más que la Mansión Malfoy.
Narcissa llamó a la puerta. Un elfo doméstico respondió y la guió hacia dentro. Ingresaron a la sala, donde Mila Parkinson estaba leyendo un libro junto al fuego. Ella giró y la miró. Narcissa se quitó la capucha.
-Narcissa, no estaba esperándote…
-¿Recuerdas lo que me dijiste antes?
Mila asintió.
-Bueno, quiero entrar.
Mila prácticamente saltó de su silla y caminó apresuradamente hacia ella – Es decir… ¿a todo?
Narcissa asintió con confianza – Sí, a todo el revoltoso asunto. Estoy dentro.
Mila sonrió y la abrazó.
-¿Qué está pasando?
Ambas levantaron la mirada al notar que Stuart Parkinson había entrado a la sala.
-Narcissa ha aceptado, querido. Quiere entrar. Te dije que podíamos confiar en ella.
-Oh, maravilloso – dijo Stuart, sonriendo incluso más brillantemente que su esposa – Supongo que Lucius no…
-No, Stuart. Solo yo. Pero tengo un solo pedido.
-¿Y qué es eso? – preguntó él.
Narcissa respiró profundamente – Quiero verla. De esta forma, cuando todo termine, tendré algo para decirle a mi hijo.
-Estoy segura de que podemos arreglar eso – dijo Mila, mirando a su esposo.
Pero Stuart se veía escéptico – Una decisión como esa no puede ser tomada a la ligera. Querrán probar tu lealtad primero.
-No hay problema – dijo Narcissa – Solo consigan que pase.
Y con eso, giró y se marchó, sin querer quedarse allí más tiempo del necesario. Todavía no podía creer que estuviera haciendo esto, pero necesitaba ayudar a su hijo a salir adelante. Y, parecía, que esta era la única forma.
Nota de la AUTORA: para quienes no lo recuerden, la conversación entre Draco y Narcissa, en donde él dice "Una vez te dije que blah blah blah" sucedió en El Verano Del Dragón, cuando estaba saliendo de la boda de Goyle para intentar recuperar a Hermione. Se refería a cómo ella no podía comparar su amor por Ethan con el que él sentía por Hermione, dado que ella nunca había intentado buscarlo después de que desapareciera.
Nota de la TRADUCTORA: Hola! primero que nada, alguien se dio cuenta que el capi anterior no tiene nota de traductora? No se qué paso, creo que tuvo que ver con los problemas de internet que tuve (y sigo teniendo) desde hace dos semanas, y nunca se guardaron los cambios, con las estupideces que siempre digo y las respuestas a sus reviews. Recibieron sus respuestas a las que les mandé Mp? y estas respuestas? Arggg juro que me da mucha rabia que pasen cosas así. En fin, vamos a lo importante. Levante la mano quien extraña a Pip y Sap como corresponde? Yoooo! y NArcissa, qué onda? Qué hace? está loca.
Les cuento que hace más de una semana tenía este capi listo, y el de Merry Christmas, y un Two Shots de Completely Done, otro Scor-Rose. Si internet sigue colaborando, subimos tooooodo ahorita mismo.
Bueno, ya que en el capi pasado se pasó por alto, quiero agradecer de corazón a las personas que comentaron ambos capítulos. Sus reviews son mi combustible de primera generación y ecofriendly, y sin ellos no podría sentarme día a día a traducir. GRACIAS!
Guests:
Lily Len: y ahora? parece que por lo menos Astoria no va a ir a ciegas a su casa, porque definitivamente sospecha de sus padres. Y hermione encontró un buen aliado en la gran casa, hay que ver como sigue. Gracias por cmentar, y por el comentario del capi anterior!
SALESIA: no te da alguito de pena Ron? sé que no es tu personaje prefe pero es que jgneljgn a mi me parte el alma ajaja Las cosas entre Sophie y Phillip parecen no mejorar todavía, a pesar de tdo.. y le acertaste con las ganas de phillip de romperle la cara a Draco, aunque solo fue un puñetazo y no está enojado con él.. por suerte! el asunto de la lechuza se aclarará pronto! interesantes teorías! muchisimas gracias por comentar, reina!
Rosy Fdz: ajajja siii, parece que el drama no va a terminar jamás, no? y con respecto a la magia y Hermione, aquí quedó explicado lo del expeliarmus ;) y el beso de Draco y Sophie, bueno, es complicado... habría que estar en sus zapatos, no? Muchisimas gracias por comentar!
Como hoy, (y siempre) estoy apurada, directamente les recomiendo que escuchen Friday Night de McFly (L) y pueden irse en paz.
No se si notaron, pero actualizó Cruel y Hermoso Mundo... CORRAN a leerlo, yo voy a hacerlo apenas termine con mis tareas por aquí.
Nos estamos leyendo prontito!
Pekis :)
