Dino York: ¡Hola! Antes que nada, una disculpa por la demora. Soy casi completa responsable por ello, pero verán, con los problemas de salud, problemas sentimentales y el trabajo, la cosa se vuelve dificultosa. ¿Qué más? ¡Oh, sí! Muchísimas gracias por sus revs, mensajes, follows y favs :D en verdad nos alegra mucho que ésta historia esté siendo bien recibida por parte de ustedes. Siempre es un placer poder leer sus comentarios y su odio hacia Hans xD Y ya que estamos con esto… Recordemos que la violencia intrafamiliar no es ninguna clase de juego, de hecho, ninguna clase de violencia lo es. Si conoces a alguien que esté pasando por una situación familiar, tú puedes ayudarle. Hoy en día hay muchas instituciones que luchan contra éste terrible cáncer, que es el maltrato hacia la mujer… Hazle saber a esa persona que no está sola, y si te encuentras pasando por una situación similar, tampoco te encuentras sola. Denuncia… Cambiando de tema, Espero que tengan a un lado sus sacos de boxeo y pañuelos, porque éste capítulo es el triple de intenso que el anterior D: en fin, no les entretengo más, espero que les guste! Por ahí abajo estará nuevamente mi tumblr y el de motoko, por si desean seguirnos y compartir algunas cosas con nosotras. :D

HOLAAA¡ YA ESCUCHARON A DINO, ESTE TRABAJO EN LO PERSONAL FUE HECHO A BASE DE EXPERIENCIAS PERSONALES Y DEL ENTORNO, NO CREAN QUE ES ALGO IMPOSIBLE O ILOGICO MUCHOS DIRAN "PERO ESTAMOS EN PLENO SIGLO XXI" SI LO ESTAMOS PERO AUN ASI ESTE PROBLEMA DE PERSONAS ABUSADORAS EN SU MAYORIA VARONES EXISTE AUN, NO DEJEN QUE LES VENDEN LOS OJOS, APARTE MANEJAMOS UN TEMA TOTALMENTE TANGIBLE L TABU POR LAS PAREJAS HOMOSEXUALES AUN CUANDO SE ESTA CREANDO CONCIENCIA AUN FALTA MUCHO POR QUE LA TOLERANCIA SEA COMPLETA….. EN FIN, VOLVIENDO A USTEDES NUESTRA QUERIDA AUDIENCIA DE LECTORES, MUCHISIMAS GRACIAS POR LEERNOS REALMENTE SIGNIFICA MUCHO PARA NOSOTRAS, DISCULPEN POR DEMORARME EN CONTESTAR SUS MENSAJES PRIVADOS XD, TAMBIEN PERDON POR LA DEMORA, APARTE DE TODO LO QUE DIJO DINO EN SU COMENTARIO PUES, NO CONCORDABAMOS EN HORARIO YA QUE YO TAMBIEN ME ENCONTRABA OCUPADA PERO BUENO ESTE CAPITULO ES BASTANTE LARGO ESPERO LO DISFRUTEN TANTO COMO NOSOTRAS LO HICIMOS ESCRIBIENDOLO SIN MAS ABAJO ENCONTRARAN LOS LINK PARA QUE SE COMUNIQUEN CON NOSOTRAS INDIVIDUALMENTE SI APETECEN, SIN MAS :D DISFRUTEN DE LA LECTURA

III

EN EL PEOR DE LOS ESCENARIOS

Anna apagó la alarma quince minutos antes, no había podido conciliar el sueño; aquella mujer platinada la tenía bastante preocupada… ¿Cómo era posible que una tina pudiera dejarte casi el ojo morado y partirte un labio al mismo tiempo?, ella no era tan estúpida como aquella mujer pensaba. Por amor a Dios, le enseñaron síntomas de una persona que miente y ella lo hacía, se dio cuenta cuando se tensó por su simple pregunta; sabía que no debía meterse, pero, vamos, era un caso visible de violencia intrafamiliar, ¿Pero por qué ella no lo demandaba? ¿Por qué no hacía nada?, gruñó molesta.

La pelirroja se levantó de la cama y sin ninguna clase de apuro se dirigió a la cocina, donde comenzó a prepararse café y el desayuno. Sacó un par de huevos de la nevera para después comenzar a batirlos. Anna era la clase de persona que solía preocuparse de más por cualquier clase de asunto, pero, sinceramente, había pocas cosas que lograban quitarle el sueño. Tenía que admitirlo, aquella mujer le despertaba una curiosidad inmensa, más de lo que había imaginado. Y un rato después, llegó a la conclusión de que, a pesar de los golpes, Elsa era una mujer bastante hermosa, y eso que las gafas lograban cubrir parte de su rostro. No podía negar que le intrigaba en demasía saber de qué color eran sus ojos.

Y después se abofeteó mentalmente.

"No. Está casada, tiene una hija, es madre de una alumna. Definitivamente no."

–¿Qué se está quemando? – Vio que su amiga salía de la habitación todavía algo adormilada. Anna saltó cuando reaccionó; estaba tan metida en sus pensamientos que todo lo que se encontraba a su alrededor se le olvidó

–¡Mierda! – Retiró rápidamente la sartén y terminó por tirar su quemado desayuno a la basura

–¿Y por qué estás despierta a ésta hora? Nunca te levantas tan temprano – Rapunzel caminó hasta encontrarse a un lado de ella –Déjame, yo me encargo – Anna se apartó para comenzar a caminar hacia la mesa

–Gracias – tomó su taza de café.

̶ Con tal de no comer huevos quemados…

Anna entrecerró los ojos y le sacó la lengua de forma infantil –Muy graciosa… Por cierto, ¿Cómo te fue con Eugene? – Rapunzel arqueó sus cejas entretenida. La pelirroja tomó asiento y miró expectante a su amiga de ojos verdes

–Oh, genial. Realmente genial. Tú sabes, al principio pensé que era un idiota, pero es tan lindo – Tan pronto como Rapunzel habló, Anna volvió a perderse en sus pensamientos. Seguía sin creer que fuera posible que alguien se atreviera a golpear a una mujer tan hermosa como lo era Elsa; en todo caso, si ella estuviera en el lugar de su esposo, seguro que la trataría como a una delicada muñeca de porcelana fina.

"Basta, basta. ¿Qué sucede contigo?"

̶¿Anna? – Y entonces salió de su trance

–¿Sí? – Su voz sonaba temblorosa, sabía que Rapunzel se enfadaría porque no le estaba poniendo ni la más mínima atención

–¿Escuchaste algo de lo que te dije? – Anna se encogió en su lugar

–Ehm… ̶ La castaña frunció el entrecejo ya un poco molesta.

̶ ¡Lo sabía! ¡Ni siquiera estás escuchándome! O sea… Te levantas temprano, quemas el desayuno, y ahora estás toda ausente. ¿Qué coño te ocurre? – Anna se removió en su asiento un poco incómoda y se pasó un mechón de cabello detrás de la oreja, extraña costumbre que tenía cuando se encontraba nerviosa

–Conocí a una chica – hubo silencio. Rapunzel tenía cara de no comprender nada

–…Ok… ¿Y? ¿Qué tiene que hayas conocido a una chica? No es como que te gusten las mujeres, ¿O sí? – la pelirroja se sobresaltó un poco ante eso. Anna era, prácticamente, una bisexual de Narnia – o de closet, como decidan llamarle. y por consecuente, nadie, ni siquiera su hermana de acogida sabían sobre su orientación sexual. Sí, Anna y Rapunzel se tenían demasiada confianza, pero la chica aún no se sentía lista para darle la noticia.

̶ Espera… ¿Qué? – Parpadeó un par de veces –¡No! ¡No es eso! –

̶ ¿Y bien? – La animó sin distraerse del desayuno. Anna volvió a pasarse una mano por el cabello –Ella es madre de una de mis nuevas alumnas – la castaña dirigió la vista hacia su amiga y asintió para que continuara

–Pero había algo extraño… Usaba ropa que la cubría demasiado – Rapunzel frunció los labios y arqueó una ceja

–No veo como eso pueda ser raro, tal vez es alérgica al sol… no sé – La pelirroja rodó los ojos y luego negó con la cabeza

–Los alérgicos a la luz solar no salen a pleno día, a menos que quieran morir… pero como sea, eso no es todo

̶ Ok…

̶ Tenía el labio abierto y un moretón sobre el ojo.

̶ ¿Aja? – Rapunzel comenzaba a poner los huevos sobre los platos

–Y le pregunté si estaba bien y me respondió que se golpeó con la tina de baño – la castaña ladeó la cabeza y se encogió de hombros

–Bueno, tal vez eso pasó – habló tratando de que su amiga tratara de restarle importancia al asunto, pero cuando vio a la pelirroja frunciendo el entrecejo, supo que no había vuelta a atrás

–Claro que no, Punz, no soy estúpida. Sé cuando una persona está mintiendo y estoy casi segura de que se trata de un caso de violencia intrafamiliar

̶ No puedes estar segura de eso.

̶ Oh sí, claro que puedo. – Rapunzel se cruzó de brazos.

̶ ¿Cómo puedes probarlo entonces?

̶ Conocí al esposo después, él fue por la niña.

̶ Eso no te confirma nada – poniendo cara de incredulidad. Anna se levantó y apoyó sus manos sobre la mesa

–¿Qué no es obvio? El sujeto tenía toda la cara de cretino. Y… Y seguro que él fue a recoger a Selene porque le hizo algo peor… Sí, eso debe ser – Ahora la pelirroja daba vueltas alrededor del comedor como si estuviera hablando frente a un juzgado; estaba claro que ser abogada sería su profesión, definitivamente. Notó que la joven seguía hablando cosas y dando supuestas teorías; la castaña puso los ojos en blanco y después se llevó una mano a la sien

–Ok, Anna, basta. – la chica paró en seco y la miró casi con desesperación.

̶ Pero Elsa- quiero decir, nadie merece pasar por eso, y menos alguien tan gentil como la madre de Selene.

̶ Detente. Ni siquiera estás segura de que pueda ser eso, y aún si lo fuera, no puedes hacer nada, Anna. Esas cosas no son asunto nuestro… Y por tu bien será mejor que lo olvides. Seguro que ni siquiera dormiste por eso.

Las cosas estaban subiendo de tono; lo que era una charla casual, terminó convirtiéndose en una acalorada discusión, cosa que rara vez se veía entre el par de chicas. Anna, ya algo desesperada, se llevó las manos a la cabeza y gruñó con molestia –¿¡Cómo esperas que lo olvide si tendré que ver a esa mujer todos los días!? – Los ojos azules de Anna estaban muy abiertos, su respiración estaba agitada. Rapunzel seguía sin entender muy bien que era lo que realmente le pasaba a la pelirroja; pocas veces se comportaba así

–¡Ya te dije, eso no es asunto tuyo así que será mejor que no interfieras! ¿Y desde cuando te preocupas tanto por una desconocida? – el silencio reinó inmediatamente. Anna miraba a un punto fijo sin saber exactamente que responder

–Bueno… Quiero ser abogada, después de todo, eso es lo que tendré que hacer a futuro – hubiese sido más creíble si decía que la raptaron los aliens

–Claro – respondió sarcásticamente la castaña.

̶ Ya no importa, sólo… olvidemos esto – le dio una sonrisa forzada y se dirigió a tomar su plato.

̶ Está bien, justiciera… Bonita playera, por cierto. – Dijo señalando la enorme playera que en el centro tenía un estampado del escudo del Capitán América.

̶ No es como si fuera nueva.

̶ Cierto, la tienes desde los trece y no puedo creer que aún te quede enorme – Anna rió por el comentario y se encogió de hombros

–Era la más genial de todas, y sólo había tallas para luchadores de sumo – Rapunzel sonrió cálidamente, recordando que Anna le rogó casi por dos meses a sus padres para que la llevaran a aquella convención de cómics. Cuando estos accedieron, la pelirroja terminó arrastrando a toda la familia; iba de un lado a otro como una pequeña de cinco años, y cuando vio esa playera, fue como si hubiese encontrado al amor de su vida. Le costó alrededor de una hora convencer a su padre de que se la comprase, a pesar de que éste le insistía en que había mejores camisas y de su talla, pero al final, la obstinada Anna Summers regresó a casa con una prenda que le quedaba casi de vestido, y claro, con una sonrisa de oreja a oreja.

La castaña se unió a Anna en la mesa –Siempre has sido tan persistente – dijo con una media sonrisa

–Lo soy… Kai me contó que mi padre también lo era, y por eso le recuerdo mucho a él – la chica sonrió con tristeza, pero luego se percató de lo que había dicho –En fin… Aún tienes que presentarme a Eugene – tomó un bocado de desayuno

–Claro, vive cerca de Sunnyside, así que si quieres podemos quedar más tarde, ¿Te parece, Capitán América? – Anna asintió animadamente.

oOo

Hans se despertó desorientado, al menos estaba en su cama. Vio una cabellera platinada a su lado, la acarició y vio como Elsa se removía; sonrió. Cómo le gustaba esa mujer, sentía que la amaba, pero joder que lo hacía enojar, no entendía por que la trataba así – ¿Elsa? – la movió un poco y ésta solo hizo un sonido para indicarle un "¿qué?" – tengo hambre linda. -

–Dame un momento cariño – Elsa se levantó sin mirarlo a la cara, se miró la noche anterior en el espejo el rostro; parecía un monstruo, tenía hinchado y morado casi todo su rostro, sintió que el tiró su mano y la tumbó a la cama.

– ¿Por qué no me miras? – Hans abrió los ojos asustado – El…Elsa – vio que su mujer torcía la cabeza para que no la mirara más.

– Estoy bien – musitó en un hilo de voz – Déjame voy a prepararte un rico desayuno, ¿sí? – él la soltó y la dejó marcharse a la cocina.

Se sentía la peor bestia del averno, pero Elsa era su mujer, debía obedecerlo. Las mujeres estaban hechas para eso, ¿no?, su mismo padre se lo enseñó y lo veía a diario en su casa; además contaba con la autorización de los padres de su mujer, quienes pensaban lo mismo que él. Ya se disculparía por los moretones que le causó, pero si eso haría que ella se comportara como él quería, valía la pena, era un hecho.

Era viernes, genial. Debía soportarlo de aquí al lunes. Cómo sufría, cómo deseaba salir corriendo, huir de él, de su maldita dictadura; ya le pesaba ser la muñeca Westerguard – Storm. Se sentía tan vacía… su mirada se detuvo en una foto de su hija en el estante. Sí, por ella valía la pena sobrevivir, esa pequeña le recordaba todos los días el por qué sonreír, soñar, anhelar, a pesar de tanta basura que le tocaba aguantarse de ese cerdo machista que tiene por esposo.

Comieron en silencio. Como siempre Elsa le mintió a la niña para justificar su estado; sabía que dentro de poco su hija sospecharía, pues empezaría a crecer ya no sería tan inocente de las cosas, ya se las arreglaría cuando la hora llegase por ahora estaba bien.

oOo

Mierda. Elsa no trajo a su hija, ahora tampoco creía que la vería en la entrega; faltaban 15 minutos y su angustia crecía, sabía que ese maldito le había hecho algo, muy segura estaba de eso, ¡se sentía tan impotente! Joder, lo que más rabia le daba era esa especie de obsesión que tenía con la platinada. Rapunzel tenía razón, ¿Qué le importaba lo que sucediera allí?, se repetía una y mil veces que la indiferencia era el peor cáncer de la humanidad, ya que por culpa de esta había injusticia e insensibilidad – eso quería creer, pero sabía muy al fondo que lo hacía por Elsa – gruñó bajo, sonó su celular, sin apartar la vista de los niños contestó – ¿Aló?

– ¿Anna?

– Hola Kriss, ¿Cómo estás?

– Muy bien, contento por ti – escuchaba la alegría de su amigo al otro lado de la línea.

– Ah, ¿Sí? ¿Se puede saber de qué me perdí?

– Anna, sostente fuerte.

– ¡Ay, ya! dime qué pasa.

– Anna, no tienes que venir hoy a clase, pasaste la simulación con 98 de puntaje ¡ERES LA MEJOR DE LA CLASE! - dio un grito de felicidad Kristoff – ¿Anna? – No escuchaba nada, la pelirroja estaba en shock – ¡Anna, dime algo!

- ¡NO PUEDO CREERLO! - gritó tan fuerte que los niños se quedaron mirándola, esta apenada les sonrió – un momento Kriss… ¡vuelvan a sus dibujos niños! - les dijo y estos obedecieron – decía, ¡woah! no puedo creerlo, en serio... Estoy tan feliz. Entonces bien, gracias por la información, te lo agradezco, ahora debo colgar debo entregar a mis alumnos. Te quiero, bye! - dijo cantadito.

– Adiós, Anna… - colgaron.

Estaba muy feliz, sentía que estaba haciéndolo bien, se sentía plena; empezó a entregar a los niños, preciso. Llegó el padre de Selene y no la platinada, se acercó a la niña y tomo su dibujo, lo que vio la perturbó: era una foto de su madre golpeándose contra una pared. El tema de hoy era que dibujaran lo que les entristecía. Hasta la niña estaba preocupada por el estado de Elsa; le sonrió a la pequeña y la llevó donde su padre.

– Aquí esta Selene, señor Westeguard – la niña abrazó a su papa y éste la apartó.

– Ya te he dicho que no hagas eso, Selene – está bajó la cara, Anna sólo carraspeó.

– Señor, todo pasó sin novedad hoy, se portó bien.

– Ya veo, gracias – cómo le desagradaba ese sujeto. Los vio marcharse como siempre; estaba angustiada por Elsa, al menos estaba viva ¿no?, intentó distraerse ordenando el salón cuando su celular sonó de nuevo sacándola de sus divagaciones.

La pelirroja atendió la llamada, más no dijo nada, puesto que se quedó mirando cómo la pequeña Selene se alejaba junto con el mal nacido de su padre.

─¿Anna? ¿Estás ahí? – La chica parpadeó para justo después reaccionar –Sí, lo siento… ¿Pasa algo? – Preguntó mientras comenzaba a ordenar las hojas con los dibujos de los niños –Bueno, pues Eugene y yo estamos cerca de Sunnyside, así que pensé que tal vez podríamos acompañarte hasta la universidad – Anna sonrió para sus adentros recordando que tenía el resto de la tarde libre gracias a su triunfo en la simulación.

─Oh, sobre eso…

─¿Pasa algo? – La sonrisa de Anna se ensanchó. Definitivamente Rapunzel estaría más que contenta –Bueno… Adivina quién sacó la puntuación más alta en la simulación – un respingo se escuchó de su lado.

─Oh por Dios

─Sí.

─¡Oh por Dios! ¡Anna, felicidades! Sabía que lo lograrías – se escuchaban las risas de emoción de su amiga –Gracias, en verdad –

─¿Eso significa que hoy no tienes clases?

─Exacto. – Rapunzel soltó un gritillo con entusiasmo, cosa que descolocó a Anna y la hizo tirar una de las hojas –¡Genial! Eso significa que te nos puedes unir a cenar –

─Oh… ¿En verdad? No quiero hacer mal tercio ni nada.

─No seas tonta, Eugene se muere por conocerte, y si te sientes incómoda puedes llevar a… ¿Kristoff?

─Kristoff no es mi novio, y tiene trabajo con los que reprobaron – se agachó a recoger la hoja, dándose cuenta de que era el dibujo de Selene, se quedó callada unos segundos, quedando pensativa, después se dignó a responder a su amiga –Cómo sea, te veo en un rato –

─Bien, nos vemos. – la comunicación se cortó.

Anna se sentía tan impotente, seguro que Selene se sentía igual, sólo que la pequeña no tenía idea de lo que en realidad pasaba, pues, el dibujo daba bastante de que hablar. Si tan sólo pudiera encontrar a Elsa para averiguar qué estaba pasando, pero, ¿cómo?... Podría sacar información del archivo de Selene, pero no se le tenía permitido e incluso corría el riesgo de perder su trabajo si lo hacía. Lo que sí tenía permitido era obtener el número de Elsa, pero eso sólo lo lograría en caso de que Selene tuviera algún problema. Ya un tanto resignada, terminó de ordenar el salón y tomó sus cosas para ir con Rapunzel y Eugene.

La recogieron en la avenida que quedaba en la esquina de Sunnyside; Anna y Eugene se llevaron bien desde el inicio, el chico era divertido y charlatán, cosa muy buena porque Anna hablaba hasta por los codos y era bufona en cierta manera, la pobre de Rapunzel ya no podía más con su estómago por tanto reír ante las ocurrencias de su novio y su mejor amiga. Se detuvieron por fin frente a la entrada del garaje del auto. Anna y Rapunzel bajaron y esperaron a que Eugene estacionara y se les uniera, una vez allí entraron a la casa.

– ¡Abuela! ya llegué – casi gritó el castaño.

– Ya voy, querido – las muchachas vieron a una señora de unos 60 años bajar del segundo piso con una linda sonrisa. Eugene corrió y la alzó para abrazarla y ponerla en el piso – Jajaja, ay querido, no soy una jovencita – decía divertida.

– ¡oh, vamos má! Eres preciosa, mi primer amor – Eugene besó la mejilla de ella y Rapunzel suspiró. Anna la miró y se dio cuenta que en verdad estaba enamorada; y, ¿Cómo no? El muchacho era un amor. Si trataba así a su abuela, trataría bien a Punz.

– Ya déjate de babosadas Eugene y preséntame a estas lindas jovencitas – las nombradas rieron nerviosas.

– Bueno, ella es Rapunzel, abuela – tomó la mano de la castaña y la acercó.

– ¡Oh! ¡Pero si es hermosa! Hola mi niña. Así que tú eres la famosa Rapunzel, este chiquillo no hace más que nombrarte "Punzi esto... Punzi aquello – Rapunzel se sonrojó y miró a su novio con la mirada iluminada.

– ¡Abuela! no me delates así – esta sólo se echó a reír.

– ¿Quién es ella? – preguntó señalando a Anna.

– Bueno, abuelita, ella es Anna, la hermana de adoptiva de Rapunzel – Anna saludó cortés y la mujer le tomó la mano y le palmeó.

– Mucho gusto niña. Que agradable es tenerlas acá, vengan, vengan pasen, siéntanse en casa, iré por aperitivos – pero Anna se interpuso.

– ¡oh, no! claro que no, me da algo de pena señora, déjeme ayudarla – Eugene rió junto con su abuela.

– No me digas señora, llámenme Gerda a secas – dijo mirándolas a ambas y estas asintieron – bien Anna, entonces vamos, acompáñame a la cocina – éstas se retiraron y dejaron al par de tortolitos a solas en la sala.

oOo

Elsa volvía del supermercado para hacer la cena. Caminó rápido para no hacer esperar a Hans, cuando él estaba en casa todo era contra reloj. Al llegar lo vio concentrado en los deportes; se concentró en colocar alistar todo para hacer la cena. Hans la vio llegar, agacharse y estirarse para alcanzar las cosas en la cocina, veía como la tira del pantalón le marcaba bien su redondo trasero, o como sus pechos se movían al saltar y estirarse, se tocó su entrepierna, estaba duro. Sí, cómo le gustaba su mujer, la deseaba a cada hora. Se levantó de su puesto y se le acercó por la espalda espero a que se agachara de nuevo y pegó su abultada hombría a su trasero, escuchó un suspiro de Elsa, eso le hizo hervir más la sangre; golpeó su hombría contra ella suave y constante agarrándola de las caderas; mierda, estaba asustada, no porque él estuviera manoseándola de esa manera sino porque Selene estaba en la habitación y en cualquier momento podía salir. Estaba muy pequeña para presenciar esas cosas. Elsa se armó de valor.

– Hans… aquí no – sintió como él se empezó a frotar más fuerte contra ella y gruñía, se sostuvo del mesón, al parecer eso le encendió mas porque empezó a tocarle el pecho – Hans… la niña.

– Cállate mujer – le soltó el botón y bajó la cremallera del Jean y metió su mano directamente entre sus tangas.

– ¡Hans! por favor te lo pido, aquí no – sintió un tirón en su cabello.

– ¿¡QUÉ!?¿¡ACASO NO TE GUSTA!? – empezó a gritar.

– Shh… sí, sí me gusta – mintió – sólo… que Selene esta acá, puede vernos… sólo eso no te enojes amor, por favor – sintió que la soltó con brusquedad.

– Siempre arruinas los momentos en los que quiero tratarte bien, ¿no es así?, ¡te encanta verme molesto! Es como si te propusieras eso. Felicitaciones, ¡ahora estoy molesto! ¿CONTENTA, ELSA? – esta tragó pesado y se acercó a él.

– Mi vida, no… te decía que acá no, pero podemos ir un momento a la habitación y hacerlo si gustas, ya sabes, en privado – intentó persuadirlo. Acarició su hombría con algo de asco mirando siempre al piso para que no lo notara, sintió como la arrastró a la habitación.

Al cerrar la puerta Hans dobló el dorso de Elsa sobre la cama, dejándola prácticamente en cuatro. Bajó su pantalón con todo y tangas, humedeció su dedo del medio y le acaricio su centro de placer, Elsa dio un respingo a la sensación; si bien no se sentía mal, era bastante agradable, se sentía asqueada de saber que era el quien se lo estaba haciendo, cerró sus ojos como era de costumbre y dejó que su cuerpo le contestara como a Hans le gustaba. No supo en que momento exactamente Hans entró en ella. Éste era demasiado troglodita y egoísta, la golpeaba fuerte en su interior, le dolía mas su vientre en esa posición; éste la levantó como una muñequita y la sentó sobre él, después de que el tomara asiento en la cama – Aaargg – Elsa se quejó, se equivocó al pensar que esa posición era la peor, esa nueva posición era más dolorosa, él la hacía saltar sobre él, estaba aún lastimada de su último encuentro con él, ya que este entró en ella borracho y sin lubricarla, la había hecho sangrar y estaba herida como para soportar un trote así de nuevo. Hans sintió un líquido mucho más tibio del acostumbrado por su mujer, o ¿ tal vez era él? No le importó en lo absoluto. Elsa aguantaba las ganas de llorar y aullar para que la dejara en paz, hasta que oyeron la voz de su hija afuera de la habitación.

– mama es la señoa Snow dice que tajo lo que peiste, etá en la puelta – Elsa volteó a ver a Hans que estaba extasiado; sabía que llegaría pronto a su cumbre, tomó control de su voz.

– Nena, dile que ya salgo, que me espere – Hans se rió ante la excusa y la tomó por la cintura dándole vuelta para quedar en la posición original, Hans tenso el cabello de Elsa hacia atrás y se regó en su interior.

– ¿Sabes?… quisiera que me regalaras el varón, deja de cuidarte – le dijo al oído y luego le besó el cuello soltándola – ahora ve y mira que quiere esa vieja chismosa de la vecina.

– Sí, mi amor – Elsa se limpió la sangre que le salía de su intimidad. Ardía como un infierno, acomodó la ropa y salió a la sala donde la señora Snow le entrego el postre que le había pedido Elsa, esta lo guardó en la nevera pero partió; cerró la nevera cuando escuchó gritar a su marido.

– ¿¡PERO QUE MIERDA HICISTE DESUBICADA!? – Elsa se fue corriendo a la oficina de Hans de donde provenían los gritos, al entrar vio a Selene asustada en una esquina – ¡ESTÚPIDA! – vio que Hans le dio una fuerte bofetada a la niña sentándola en el sofá.

– ¡no papi! – se cubrió Selene.

– ¡Basta Hans! – se acercó corriendo y le detuvo la mano que dirigía en forma de puño hacia la niña.

– ¿¡Cómo te atreves!? – miró con odio a Elsa y la abofeteó con la otra mano.

– ¡NO DEJARE QUE LE PEGUES A LA NIÑA! – lo empujó con toda la fuerza que tenía y lo hizo caerse sobre el escritorio; levantó a la niña – hija tranquila, tranquila.

– ¡mami! – se aferró a ella.

– AAAGGGHH – Elsa sintió el jalón en su cabello y en menos de dos segundos su cuerpo impactó contra la pared.

– ¡NOO DEJA A MAMI! – gritó Selene y con sus pequeñas manitos intento defender a su madre de los puños que le propinaba su padre golpeándolo en las piernas, Hans se molestó más de lo que ya estaba.

– MALDITA MOCOSA – dejó de golpear a Elsa para empujar a la niña contra la pared, el instinto materno-protector de Elsa se activó, agarró del pelo a Hans y lo tiró al piso mientras tiraba del brazo de la niña y salía corriendo con ella a la sala. Elsa abrió la puerta rápido pero Hans la alcanzó al tirarle una fruta de porcelana que adornaba el comedor por la espalda, Elsa gritó y empujó a la niña fuera.

– ¡CORRE SELENE! – la niña salió corriendo como alma que llevaba el diablo gritando por la calle-

– ¡AYUAA! ¡AYUAAA! AYUENME – gritaba llorando la niña, la señora Snow escuchó los gritos y salió, por una milésima de segundo alcanzó a ver a Elsa siendo golpeada por Hans. No conocía muy bien a los Westeguard, pero Elsa le caía muy bien, era buena vecina y su esposo era un jodido cretino. Se angustió al ver a la niña llorando pidiendo ayuda, así que llamó a la policía.

– ¿operadora? – se escuchó una suave voz al otro lado de la línea.

– señorita solicito la policía aquí de inmediato, mi vecina está siendo víctima de violencia intrafamiliar.

– ¿está segura de eso señora?

– Totalmente – aseguró Blanca – escuche, su hija acaba de salir llorando pidiendo ayuda y yo misma acabo de ver a mi vecina siendo golpeada, por favor dense prisa.

–¿Con quién hablo?

– Snow Blanca

– Bien señora, enviaremos una patrulla – se escuchó un estruendo muy fuerte y un grito.

– ¡DIOS, APURENSE! CREO QUE LA MATÓ – se desesperó Blanca, la operadora escuchó el estruendo.

– enseguida va una unidad, por favor la dirección

– es Wall street número 57

– quédese atenta, ¿cómo la está la hija de su vecina?

– acaba de tocar en la casa de su nana, está a salvo

– ¿cuántos años tiene?

– unos 5 años nada más.

– muy bien señora, vaya por la niña y dele a la policía la información que le pidan.

– está bien, gracias – colgó

oOo

Selene golpeaba la puerta de la casa de Gerda – ABUEITA¡ ABUEITA ABREME – gritaba desesperada la niña, tanto Gerda como sus invitados y Eugene se asustaron oyendo esos gritos, abrió lo más rápido que pudo la puerta y la niña se lanzó a sus brazos – AYUAAAAA – no soltaba las enaguas de Gerda.

– tranquila pequeña ¿qué paso? – dijo ya asustada, no era común que la niña llorara de esa forma y menos que pidiera ayuda.

–PAPA ETA MATANO A MAMI – a Gerda se le erizó la piel.

– ¿cómo dices?

– AYUELA – Anna salió asustada por tanto alboroto y vio a la niña.

– ¿Selene? – la menor subió la vista y corrió a ella.

– MISS ANNA AYUE A MAMA, PAPA STA MATANO A MAMA – a Anna se e heló la sangre y perdió la razón. Estaba furiosa, ¡mierda! sabía que ese hijo de puta la lastimaba.

– ¿dónde vives? – la niña señaló la casa; bajó corriendo los escalones de la casa pero la mano de Rapunzel la detuvo.

–No, Anna. No sabemos si ese tipo esta armado – eso preocupó más a Anna – esperemos que llegue la policía.

– ¿¡Y MIENTRAS YO QUE!?¿¡ DEJO QUE ESE MAL NACIDO LE HAGA DAÑO A ELSA!? ¡NI HABLAR! – le gritó enojada, se zafó y salió corriendo en dirección a la casa – ¡ELSA! ¡ELSA! ¡ABREME! – golpeaba la puerta a puño limpio Anna – ¡INFELIZ! ¡DEJALA, LLAMARÉ A LA POLICÍA!

– ¡LARGUESE! AHORA O NO RESPONDO – escuchó la voz de Hans tras la puerta – salió Blanca de la casa.

– ¡Hans, ya basta! ¡Deja a Elsa, ya llamé a la policía!

Hans vio que Elsa se arrastró intentando pedir ayuda y la pateó tan fuerte que la cabeza de esta dio por última vez contra el orillo de la pared esquinal, no se movía –¡levántate! ¿Elsa? – esta no respondía ni respiraba-según el- carajo, la habría matado, escuchó las sirenas de las patrullas acercándose. Agarró las llaves de su automóvil, abrió la puerta de una patada que hizo caer a Anna de espaldas contra el asfalto. Anna lo vio correr al auto y salir corriendo, justo cuando llegaban las patrullas, los policías bajaron y Blanca les dijo gritando que Hans había escapado, mientras Blanca daba indicaciones Anna corrió al interior de la casa y fue cuando en su rostro se formó el horror, había una buena cantidad de sangre a un lado del cuerpo de Elsa.

– ¿Elsa? … Elsa – Anna la movió pero no respondía – ¡ELSA! - la agarró en brazos –Dios, no – tenía la cara destrozada y algunos cortes, recargó la cabeza de Elsa en su regazo, agarró su celular y llamo a una ambulancia – POR FAVOR UNA AMBULANCIA PARA WALL STREET 57, ES URGENTE – gritaba histérica Anna. Le confirmaron y Anna empezó a llorar, debió ir a verla antes de que esto ocurriera.

– ¿mami? – escuchó la voz de la infante quien luego de verla empezó a gritar como una loca y se arrojó abrazar al cuerpo de Elsa, Anna le acariciaba la espalda.

– tranquila, ella estará bien, tranquila – colocó a Elsa de nuevo en el piso y abrazó la niña acurrucándola en su regazo llorando con ella en silencio, vio aparecer a Rapunzel en el umbral de la puerta junto con Eugene y Gerda, seguidos de ellos algunos policías quien tomaron fotos, vio que uno la iba a mover y lo detuvo – ya llame a una ambulancia – el uniformado asintió y tomo algunas fotos. Llamó a la central para reportar un caso de intento de asesinato, no pasó mucho tiempo cuando los paramédicos llegaron. Anna sostuvo a la niña en su pecho – ¿está viva? – era lo único que quería saber.

– si, por fortuna, pero debemos llevarla urgente o podría morir por alguna hemorragia interna, tiene una grave incisión en su costado – Anna tragó pesado y asintió.

– tu mamá va a estar bien, ¿entendiste Selene? – la niña asentía aún ahogada en llanto – ya no llores, yo acompañaré a tu mamá. Quédate con Gerda ¿ok? – la niña asintió de nuevo y Anna la alzó y entregó a Gerda – yo iré en con Elsa en la ambulancia – vio que Rapunzel iba articular palabra – ni se te ocurra decirme algo ahora, Punz – estaba molesta y Rapunzel lo notó; se quedó callada y abrazó el brazo de su novio – mucho gusto Eugene, eres un chico muy agradable. Cuida bien de mi hermana mientras vuelvo, te lo agradecería mucho, también a Selene… no la dejen sola.

– Claro Anna, por favor mantennos informados de la evolución de Elsa – sonrió el castaño tratando de calmar el aire pesado que había en el entorno.

– Claro, lo haré – respondió con una leve sonrisa.

– no te preocupes por Selene, es como una hija para mí – Anna sonrió a Gerda, se despidió con la mano y subió a la ambulancia, en donde no soltó la mano de Elsa en ningún momento.

Y HASTA AQUÍ LLEGAMOS POR EL MOMENTO ESPERO LES HAYA GUSTADO, QUIERO ADVERTIR ESTARE OCUPADA DURANTE TODO UN MES, TENGO PRACTICAS, PERO¡ INTENTAREMOS CON DINO ACTUALIZAR LO MAS PRONTO POSIBLE, TENGANOS UN POQUITO DE PACIENCIA, BIENVENIDOS SEAN SUS REVS Y MENSAJES AQUÍ LES DARE LS LINKS (recuerden unir los espacios)

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