Fighting for the Malfoys
-Luchando por los Malfoys-
Capítulo 32 – Bestias de Fuego
-¡No, Dwaco! ¡No quiero irme!
Teddy se aferró a Draco cuando él se arrodilló para darle un abrazo de despedida.
-Lo sé – dijo Draco, abrazando con fuerza al niño - ¿Pero ves esas personas allá atrás?
Teddy giró levemente su cabecita para ver a Wesley, Emily y Regina Granger, parados junto a un coche que ya cargaba sus maletas.
-Todos ellos son muy importantes para mí, y necesito que tú te encargues de cuidarlos. ¿Podrías hacer eso por mí, Teddy?
Teddy volvió a mirar a Draco y asintió. Draco sonrió y secó las húmedas mejillas del niño.
-Tienes que ser valiente por ellos.
Algo maulló a sus pies. Draco bajó la mirada para encontrarse a Crookshanks frotándose contra la pierna de Teddy. Rió y le dio una caricia.
-Y asegúrate de cuidarlo también a él. Realmente va a necesitarte.
Teddy volvió a asentir. Intentó levantar a Crookshanks, pero era demasiado grande. Draco le entregó el Pygmy Puff que había estado durmiendo en su hombro, y se encargó de levantar al gato antes de guiar a Teddy hacia los Granger.
Lucius, Kingsley y otro mago de gran estatura, quienes habían estado parados a un lado, también caminaron hacia allí.
-Él es Sergei. Los llevará a un sitio seguro – dijo Draco, señalando al mago desconocido – Iré a buscarlos cuando todo esto termine.
Emily tomó a Crookshanks de los brazos de Draco antes de darle un abrazo y un beso de despedida, y luego se montó en el coche, incapaz de controlar sus lágrimas.
Wesley dio un paso al frente y estrechó la mano de Draco – Trae a mi hija a casa, sana y salva – dijo él, antes de atraer a su nuero a un abrazo y unirse a su esposa en el coche.
-Siempre supe que había algo curiosos sobre tu familia hippie – dijo Regina, dando un paso al frente – ¡pero nunca me imaginé que estaban involucrados con la mafia rusa! – miro escéptica a Sergei, quien sonrió y le guiñó un ojo.
Regina estiró sus brazos hacia delante y atrajo a Draco hacia ella.
-Vaya, Draco, ¿es una varita lo que tienes en tu bolsillo, o solo estás contento de verme?
-Uhh…
Regina rió – Sé lo que eres – le susurró – Y sé lo que es mi nieta. Y confío en que lograrás traerla a casa a salvo – miró de reojo a Kingsley – No les digas que lo sé. Lo último que necesito es a malditos magos metiéndose con mi cabeza de nuevo.
Draco se alejó de ella y sonrió – Eres una mujer muy sabia, Regina. La gente no te da el crédito que te mereces.
Regina le devolvió la sonrisa – Bueno, mini albino, te dije miles de veces que me llamaras Abuela.
Le dio un sonoro beso en la mejilla y se metió al coche, en el asiento de copiloto.
Draco miró a Teddy, quien lo miraba con los ojos llenos de lágrimas.
-¿Vas a regresar, verdad?
-Claro que lo haré – dijo Draco, arrodillándose – Y cuando regrese, Hermione estará conmigo. Ambos vamos a cuidarte, Teddy. Lo prometo.
Teddy asintió y volvió a abrazar a Draco.
-Te amo, Dwaco.
Draco cerró los ojos, y respiró profundamente, grabándose el aroma de Teddy – Y yo te amo a ti, niño.
Todavía con Teddy entre sus brazos, Draco lo levantó y lo llevó al coche. Le dio un beso en la mejilla antes de pasárselo a Wesley junto a LD, quien los acomodó en el asiento del medio. Draco cerró la puerta.
Mientras Draco se giraba, tratando con todas sus fuerzas de no llorar, Sergei caminó hacia él y le dijo – No te preocupes. Los cuidaré bien.
-Gracias – dijo Draco, estrechándole la mano.
Sergei se metió en el asiento del conductor y encendió el coche. Teddy volteó y lo saludó con la mano desde la ventana trasera mientras se alejaban. Draco le devolvió el saludo, de alguna forma capaz de controlar las lágrimas hasta que el coche desapareció de la vista. Después, rompió en llanto.
XXX
Draco estaba parado en el jardín de la Mansión Malfoy – donde había estado durmiendo para evitar su solitaria casa – trabajando con todas sus fuerzas en el hechizo de la Cámara del Amor, mientras Polly lo miraba desde lejos. A pesar de todo, estaba teniendo problemas para concentrarse. En menos de veinticuatro horas estaría en medio de una batalla por su esposa, y todavía no tenía la carta que lo llevaría hacia el triunfo. Sin este hechizo, ¿cómo podrían ganar?
Draco comenzó a patear el césped con frustración. Solo quería que todo terminara. Quería que Hermione estuviera en casa con ellos, quería que Teddy se quedara con ellos – incluso aunque sabía que tendrían que discutir ese asunto con su padrino – y quería vivir una vida normal y feliz, donde podría realmente tener tiempo para amoblar su casa y follar en su extremadamente cómoda cama.
Tomando su reloj de bolsillo, Draco lo miró de cerca. Desde el momento en que Teddy se había mudado con ellos, su nombre había aparecido allí también. En este momento, las tres agujas apuntaban a "PELIGRO MORTAL".
-¿Draco?
Draco levantó la mirada. Su madre estaba parada junto a uno de los setos cerca de allí.
-¿Qué quieres? – preguntó él, volviendo a meter el reloj en su bolsillo.
-Hace un poco de frío aquí fuera, y pensé que quizás querrías un abrigo – dijo ella, sosteniéndolo en alto.
-No gracias. Me gusta el frío.
Draco volvió a girarse para ver el pavo real albino con el que estaba practicando su hechizo - ¡Tuitio! – tendría que empezar desde el principio.
Narcissa suspiró y colocó el abrigo en una banca cercana. Apenas había comenzado a alejarse, cuando escuchó que Draco preguntaba - ¿Siguiera la extrañas?
Narcissa volteó y levantó sus cejas - ¿Andrómeda?
Draco asintió, con su cálido aliento visible en el crudo y frío aire.
-Bueno, yo… yo apenas la conocía.
-Eso fue tu elección. Tu familia ya no te controla. Pudiste haber cambiado eso.
-Sí, supongo que podría haberlo hecho – Narcissa cruzó sus brazos para mantenerse cálida, y dio varios pasos hacia él – Pero me enseñaron a odiarla desde una edad muy temprana. Sentimientos como ese no se desvanecen de una noche a la mañana.
-Pero ella tenía tu sangre – dijo Draco, bufando por la nariz – Tu familia.
-También lo era Bella, y creo que ambos coincidimos en que estamos mejor sin ella.
-Andrómeda no era nada parecida a Tía Bella. Ella era buena. Amable. No merecía morir como lo hizo.
-Probablemente no – dijo Narcissa – Pero se fue, y tienes que aceptarlo.
Draco respiró profundamente – Jamás podré entender cuándo te volviste tan fría – volvió su atención al pavo real y levantó su varita - ¡Contego!
Este era de invención propia. Mientras que los hechizos de la Cámara del Amor estaban enfocados solo en proteger a una persona de cualquier hechizo ofensivo durante cierto tiempo, este estaba enfocado en protegerlos de solo uno. La Maldición Asesina. Después de todo, ¿no era ese el punto del sacrificio por amor? ¿Proteger a quien más te importa de la muerte?
Por supuesto, ahora Draco tenía problemas para obligarse a sí mismo a conjurar la Maldición Asesina sobre el animal. Mantuvo su varita apuntándolo, pero se congeló y no pudo pronunciar las palabras.
-¡Avada Kedavra!
El pavo real cayó hacia atrás, muerto.
Draco giró para encontrarse a su madre parada allí con la varita en alto. Ella la bajó y frunció el ceño – Sabes, Draco, los Hechizos Protectores suelen ser más poderosos cuando los combinas con otros. Es extraño que alguien solo conjurara uno para defenderse.
Draco cerró sus ojos y respiró profundamente. Ella estaba en lo cierto. No sabía por qué no había pensado en ello antes. Se suponía que este sería un hechizo que él y Hermione crearían juntos, entonces ¿por qué solo uno de ellos tendría que poder ejecutarlo?
-Gracias – dijo, volviendo a mirar al pavo real.
Narcissa asintió – Enviaré al elfo doméstico a que limpie eso. Ahora, entra. Hace demasiado frío como para que te quedes aquí más tiempo.
-En un minuto.
Narcissa volvió a asentir. Levantó el abrigo de la banca y se adelantó para colocarlo sobre los hombros de su hijo. Le dio un beso en la mejilla antes de girar y alejarse.
Draco fue a sentarse en la banca. No dejaba de mirar al ave muerta, antes de mover sus ojos hacia Polly. Ella no se veía muy complacida.
-Lo siento, muchacha – dijo él – Es por eso que no estoy practicando contigo.
La lechuza ululó.
Mirando a Polly, Draco comenzó a pensar en el verano en el que él y Hermione se habían enamorado. Pensó en los buenos tiempos, en los malos, y el tiempo que pasaron allí, en esa misma mansión. Pensó en ella tirada en el suelo de la sala, casi muerta mientras un dementor succionaba la poca vida que aún le quedaba. Había querido protegerla en ese momento. Más que a nada. Y lo hizo. Al convocar a su…
-Patronus… - susurró Draco.
-¡Eso era! Su Patronus. Era la máxima forma de protección, y el hechizo que había terminado de unirlos a Hermione y a él.
-¡Expecto Patronum! – exclamó.
Un pequeño y traslúcido dragón apareció. Podía hacerlo más grande, pero esto solo era una prueba.
Con su Patronus a su alrededor, Draco lo apuntó con su varita y dijo - ¡Contego!
Un escudo azul comenzó a brillar dentro del dragón. Éste comenzó a rugir mientras la luz irradiaba de él, terminando por envolver a Draco, Polly y a los arbustos a su alrededor.
Draco miró a la lechuza, la apuntó con su varita y disparó un hechizo aturdidor. Aunque nada le ocurrió a Polly, ésta salió volando desde donde estaba sentada y comenzó a picotear la cabeza de Draco. Él solo rió y la alejó.
-Relájate, muchacha. Sabía que no te pasaría nada.
Finalmente la luz disminuyó, pero eso no fue capaz de alejar la dicha de Draco. Finalmente lo había logrado. Había conseguido un verdadero progreso con el hechizo. Ya era hora.
XXX
Escabulléndose detrás de su madre, que lo esperaba sentada en el recibidor, Draco se las arregló para llegar a la sala más alejada de la mansión, donde tenían escondido a Ron. Harry y Ginny estaban con él en ese momento. Ambos levantaron la mirada cuando él entró.
-¿Cómo salió todo? – preguntó Harry.
Draco tomó asiento en una silla y dijo – En realidad, nada mal. Si conjuro el escudo en mi Patronus, se vuelve más poderoso.
-¡Oh, eso es brillante! – dijo Ginny, tratando de sonar alentadora - ¿Crees que estará listo para mañana?
-Lo dudo – suspiró Draco – El problema es que, aunque pueda llegar a expandirse y escudar a la gente de los hechizos poderosos, no hay realmente un modo de escoger a quién proteger y a quién no. No quiero escudar por accidente a algún enemigo.
-Bueno… quizás podrías mantener tu dragón pequeño, y movilizarlo de una persona a otra – sugirió Harry.
-Sí, porque eso no resultaría ningún problema en medio de la batalla, ¿verdad? – dijo Draco, rodando los ojos – Pero, lo crean o no, mi madre tuvo una idea bastante inteligente.
-¿Y cuál fue? – preguntó Ginny.
-Me recordó que los Hechizos de Protección son más poderosos cuando se los combina con otros. Lo que significa que quizás, a lo que se refiere esta profecía, es que la unión de dos corazones es porque se necesitan dos personas para conjurar el hechizo.
-Suena muy probable – dijo Ginny – Pero será complicado descifrar la segunda parte sin tu otra parte. – sonrió ella.
-Sí, me di cuenta de eso – dijo Draco, devolviéndole la sonrisa.
-Saben, siento que si no tenemos este hechizo, todo esto no tiene sentido – dijo Harry – Y simplemente no comprendo por qué los sangrepura siguen manteniendo a Hermione, después de todo este tiempo. ¿No sienten que ellos saben algo que nosotros no?
-Todo el tiempo – respondió Draco, levantándose y caminando hacia la cama de Ron. Bajó la mirada hacia él y suspiró – Deshacernos del Sr. Greengrass mañana debe ser una prioridad. Tenemos que asegurarnos de no darle ninguna oportunidad de escapar.
-Mi familia ya tiene planes para acorralarlo y deshacerse de él – dijo Ginny – Aunque normalmente no estamos a favor del asesinato, todos estamos dispuestos a hacer una excepción.
-Bien por ustedes, Weasleys – sonrió él.
Después de un rato, Harry y Ginny se marcharon dado que pasarían la tarde en casa de los padres de ella. Ellos querían tener a todos sus hijos y nietos reunidos antes de la batalla, mañana. Solo en caso de que fuera la última oportunidad de estar todos juntos.
Draco llevó a Harry y Ginny hacia la parte frontal de la casa, girándose en cada esquina para asegurarse que su madre no estuviera espiándolos. Cuando llegaron a la sala, escucharon voces. Se detuvieron y prestaron atención.
-¿Esperabas a alguien? – preguntó Ginny, inmediatamente notando que la voz de hombre que se oía no era la arrastrada y barítona voz de Lucius Malfoy, sino una mucho menos sexy.
-No que yo sepa – dijo Draco, dando varios y cautelosos pasos hacia delante. Cuando Harry y Ginny intentaron seguirlo, levantó su mano para impedírselos – Esperen aquí.
Draco rodeó la esquina y cubrió los últimos pasos que le faltaban para llegar a la sala - ¿Madre? – la llamó.
Las voces se detuvieron. Silencio.
-¡Aquí, Draco! - contestó Narcissa.
Draco atravesó el umbral de la sala, y su cuerpo se tensó al ver a su madre y padre parados en el medio del salón, con Stuart Parkinson, Gorden Goyle y Orson Crabbe.
-Ah… ¿ves, Lucius? Está en casa. Y tú que creías que no estaba aquí – dijo Stuart con una sonrisa.
-Mi error – dijo Lucius, logrando con éxito mantener la compostura – Estaba seguro de que había salido.
-Pasamos por tu casa a buscarte, Draco – dijo Stuart – pero tus vecinos nos informaron que habías salido más temprano con una maleta. Gente muy amable. Una pena lo que les sucedió, en realidad – sonrió malvadamente.
Draco se negó a darle la satisfacción de reaccionar.
-Tengo que admitir que me sorprende un poco encontrarte aquí, entre todos los lugares. ¿No escuché bien acaso, cuando juraste no regresar a este lugar, o algo así?
-Nunca dije eso – Draco miró a su padre, uniendo sus miradas e intentando idear algún tipo de plan sin mediar palabras. Era bastante difícil, considerando que ninguno de los dos era conocido por ser muy expresivo con el rostro, pero su padre asintió levemente en dirección al armario de los licores – Simplemente no quería regresar aquí hasta que mi esposa estuviera cómoda con la idea. Tiene algunos recuerdos malos de este sitio.
-Sí, sí, eso escuché – dijo Stuart, con un gesto de su mano – Hablando de tu esposa, estoy seguro que ya sabes que nosotros sabemos dónde está. Y ella realmente quiere verte.
Los ojos de Draco se entrecerraron, mientras echaba fuego por la nariz.
-Intentamos decírtelo la otra noche, pero las cosas se salieron… de control.
Eso era ponerlo a medias.
-Blaise y Quinn son conocidos por dejarse llevar algunas veces. Pero no te preocupes. Ambos fueron severamente castigados por ello.
Stuart, Gorden y Orson intercambiaron miradas y rieron.
Draco no estaba divertido, ni quería seguir jugando a este juego de mierda - ¿Por qué quieren llevarme hacia ella ahora? – exigió saber - ¿De qué se trata este repentino cambio de idea?
-Simplemente digamos que tenemos a alguien de nuestro lado que es una romántica empedernida.
Draco no pasó por alto a su madre rodando los ojos.
-A ella le gustaría verlos a ambos juntos una vez más. Antes… bueno, antes de que sea demasiado tarde.
Lucius caminó hacia la alacena de licores y sacó una botella de hidromiel y una copa. Comenzó a servirla.
-¿Demasiado tarde? – repitió Draco, frunciendo el ceño - ¿Demasiado tarde para qué?
Stuart suspiró – Me temo que a tu esposa no le queda mucho tiempo de vida.
-¿Y por qué es eso?
Lucius caminó hacia los otros. Estaba a punto de tomar un sorbo cuando Gorden le arrancó la copa de las manos. Sonrió con burla antes de bebérsela.
-Bueno, porque vamos a matarla. Todavía no, por supuesto. Pero pronto.
Draco frunció los puños a ambos lados de su cuerpo – Jódanse.
El rostro de Stuart se tensó – Si no vienes con nosotros ahora, la próxima vez que veas a tu esposa ella será un cuerpo sangriento y deforme – dijo entre dientes - ¿Lo entiendes?
-Voy a arriesgarme, ¡jodido bastardo!
Antes de que Stuart tuviera oportunidad de replicar, Gorden comenzó a atragantarse de repente. Todos lo miraron mientras dejaba caer su copa y caía de rodillas.
Lucius caminó hacia él, sonriendo mientras colocaba su pie sobre el pecho de Gorden y lo pateaba a un lado – cualquiera diría que tú, de todas las personas, lo pensaría dos veces antes de beber hidromiel extraña, considerando que tú y Orson me regalaron una con veritaserum el año pasado.
-Esa solo fue para comprobar dónde estaba tu lealtad – espetó Orson, mirando con los ojos abiertos ampliamente a su amigo - ¡No para matarte! ¡Además, ni siquiera la bebiste!
-Eso es cierto, no lo hice – dijo Lucius – Si mal no recuerdo, tuve que dejarlos antes, debido a una repentina reunión con el Ministro – Lucius hizo una pausa y sonrió – Así que dime, Orson. Si hubieran tenido éxito esa noche para descubrir dónde estaban mis verdaderas intenciones, ¿qué habrían hecho?
-¡Nos habríamos ido! – dijo Orson, casi convincentemente - ¡No te habríamos matado, joder, Malfoy! Ahora, ¡detén esto y ayúdalo!
-No, creo que no voy a hacerlo – Lucius miró hacia Gorden, que se retorcía y vomitaba en el suelo, y sonrió aún más – Tiene cerca de diez minutos antes de morir. Pero quizás, si consideraran traer a mi nuera…
-¡Ni de jodida broma! – espetó Stuart – sus ojos se movieron hacia Narcissa – Es hora de que nos muestres dónde está tu verdadera lealtad, cariño. Si quieres estar en nuestro bando, sálvalo ahora. Y, si no…
-¿Cómo te atreves a hablarle a mi esposa tan infor… qué demon…?
Sin dudarlo, Narcissa movió su varita y envió a Lucius hacia atrás hasta que chocó contra la pared, con los brazos firmes a ambos lados de su cuerpo.
-Madre, ¿qué estás haciendo? – exclamó Draco, dando un paso al frente.
Orson levantó su varita y la usó para mantenerlo lejos.
-Estoy haciendo lo correcto, Draco – dijo Narcissa, caminando hacia su inmóvil esposo y rebuscando entre sus ropas hasta que encontró un pequeño frasquito. Lo sostuvo en alto y se lo arrojó a Stuart – Lucius jamás usa veneno sin tener un antídoto a mano. Solo en caso de que acabe en las manos equivocadas.
Stuart se arrodilló y obligó a Gorden a tragar el antídoto. No tuvo mucho tiempo para recuperar el aliento antes de que Harry entrara a la sala y gritara - ¡Expelliarmus! – enviando a Orson y su varita volando por los aires.
Draco aprovechó ese momento para sacar su propia varita y comenzar a luchar contra Stuart, mientras Harry se encargaba de Gorden, quien finalmente conseguía ponerse de pie.
Para cuando Orson logró incorporarse y localizar su varita, Ginny había llegado corriendo y le disparaba un hechizo.
Mientras todo esto ocurría, Narcissa estaba parada a un lado junto a un inmóvil Lucius, mirando nerviosamente mientras Stuart intentaba darle a Draco con la Maldición Cruciatus.
-¿Qué estás haciendo, Narcissa? – preguntó Lucius, mirándola de reojo.
-Lo que tengo que hacer – respondió ella – Tú y Draco comprenderán a su debido tiempo que esto es lo mejor.
-No… no lo haremos – dijo arrastrando las palabras.
Lucius la fulminó con la mirada antes de volver sus ojos hacia la pequeña batalla enfrente.
Draco acababa de bloquear otro intento de maldición cruciatus que le habían arrojado, pero había sido tan poderosa que lo había arrojado hacia atrás. Mientras se incorporaba, alguien lo tomó por el cuello. Levantó la mirada y se encontró con Quincy Nott, que había salido de la nada, mirándolo intensamente.
-¡Legilimens!
¡No! Draco no estaba preparado para esto. No pudo ser suficientemente rápido como para bloquearlo. A pesar de que se las arregló para empujar a Quincy de su mente, supo que había sido demasiado tarde.
-¡Sabe donde está! – exclamó Quincy, soltando a Draco y dejándolo caer nuevamente al suelo.
-¿De dónde demonios salió él? – preguntó Lucius, tan confundido por la presencia de Quincy como Draco.
-Vino con los otros usando una capa invisible – respondió Narcissa – Tomó esa idea de Draco – sonrió ella, con orgullo.
Lucius se congeló - ¿Cómo sabes sobre eso?
Narcissa no respondió.
-¡Planean atacarnos mañana! – siguió gritando Quincy.
-Cissy… dime que no fuiste tú la que destruyó el micrófono…
Narcissa respiró profundamente – Tuve que hacerlo, Lucius. Un día vas a…
-¡Mierda! – exclamó Stuart, moviendo su varita y atando a Draco, mientras Gorden golpeaba a Harry contra la pared – Tenemos que regresar e impedir que nos alcancen.
-¡Stupefy! – exclamó Orson, haciendo que Ginny cayera hacia atrás.
-¡Ginny! – Harry corrió hacia ella y la atrapó, luego apresurándose a deshacer el hechizo.
-¡Vámonos! – Stuart se encaminó hacia la salida, dado que no podían aparecerse desde la Mansión Malfoy, con Orson y Gorden detrás.
-¡Esperen! – exclamó Quincy. Todos se giraron. Él sonrió con burla – El chico Weasley está aquí.
-¿Oh? – dijo Stuart, levantando las cejas – Narcissa, ¿por qué no nos contaste eso?
Narcissa caminó hacia ellos – No lo sabía. Como saben, mi hijo ni siquiera confía en mí.
-Déjenme encargarme de esto – dijo Orson – Hay algo que siempre quise hacer.
-Entonces ponte manos a la obra – dijo Stuart, golpeteando su pie contra el suelo.
Orson levantó su varita y sonrió – En honor a mi hijo.
Un sonido rugiente y ensordecedor hizo eco en la sala mientras monstruosas llamas salían disparadas de la varita de Orson. Todos miraron boquiabiertos mientras enormes bestias de fuego los rodeaban.
-¿Qué has hecho? – exclamó Narcissa, moviendo su varita rápidamente para liberar a Lucius de la pared y a Draco de sus ataduras.
Todos se alejaron en distintas direcciones, tratando de evitar las llamas que ahora los perseguían.
-¡Eres un jodido idiota, Orson! – gritó Stuart - ¿Por qué demonios conjuras un hechizo que no sabes controlar?
-¡Porque ese jodido Malfoy tiene que sufrir por no haber salvado a mi…
-¡Stupefy! – Lucius movió su varita hacia Orson.
Orson cayó al suelo. Gorden volteó para levantarlo, pero las llamas ya habían rodeado su cuerpo y pronto su cuerpo se encontró consumido por las bestias de fuego.
Narcissa gritó llamando a su esposo e hijo, pero Stuart la agarró de la muñeca y la llevó hacia la salida.
-¡Estarán bien! – le exclamó.
Pronto, Lucius perdió de vista a su esposa a través de las llamas. Miró a su hijo, para notar que él también estaba separado de Harry y Ginny por el fuego.
-¡RON! – exclamó Ginny, intentando saltar encima de las llamas para buscar a su hermano. Por suerte, Harry consiguió contenerla.
-¡Escapen por la ventana de la cocina! – gritó Draco por encima de los rugidos ensordecedores - ¡Iré a buscar a Weasley y los encontraré afuera!
Harry asintió y llevó a Ginny en dirección hacia la única salida, siempre perseguidos por los gruñidos de las llamas que iban convirtiendo todo lo que Draco había conocido en su casa en cenizas.
El reloj con el que Hermione había tenido tantas pesadillas rechinó. Draco vio en esa dirección justo a tiempo para verlo dar las siete antes de que se volviera nada en la boca de una llamarada con forma de dragón.
Lucius se encaminó hacia el único pasillo que podía mientras Draco se apresuraba hacia la habitación de Ron. Las llamas lo persiguieron por los pasillos, golpeándose contra las paredes, destruyendo arte de cientos de años y chillantes retratos familiares. Generaciones de Malfoys gritaron mientras los únicos remanentes de sus vidas se volvían cenizas.
Draco podía escuchar el sonido de los gruñidos detrás suyo, pero no podía arriesgarse a mirar. No había tiempo para dudar.
Finalmente alcanzó la habitación de Ron, abrió la puerta y la cerró de inmediato. La pared entre él y las llamas le dio el tiempo que necesitaba para acomodar a Ron en su espalda. Se maldijo en ese momento por esconderlo en una habitación sin ventanas.
Draco usó su varita para romper un agujero en la pared y correr a través de él justo cuando las llamas atravesaban la puerta quemada. Siguió rompiendo las paredes, corriendo de habitación en habitación llenas de recuerdos mientras las ardientes llamas lo perseguían; una quimera llegando incluso a quemar un poco el cabello de Ron.
Cuando eventualmente logró llegar a una habitación con ventanas, Draco la abrió de un hechizo, enviando astillas de vidrio en todas direcciones. Se trepó a ella y escapó, sin importarle que pequeños trozos de vidrio lo cortaran en el proceso. Cuando aterrizó fuera, acomodó a Ron sobre él y comenzó a correr hacia los jardines, mientras las llamas seguían en su ardiente persecución. Literalmente.
Polly apareció de la nada y comenzó a ulular encima de su cabeza, aleteando incontrolablemente mientras lideraba la marcha y lo guiaba hacia la salida. Finalmente alcanzó el desgastado camino que ahora guiaba hacia los achicharrados restos de la que fue una vez la enorme Mansión Malfoy.
Lucius, Harry y Ginny estaban parados fuera de las rejas, ya trabajando en levantar barreras para mantener las llamas atrapadas dentro. Al momento en que Draco y Ron salieron, se levantaron las barreras, y las bestias de fuego que los perseguían chocaron contra lo que parecía ser una pared de vidrio. Comenzaron a destruir el sitio donde habían quedado atrapadas hasta que todo lo que pudo verse fue una plétora de llamas danzantes.
Al momento en que estuvieron a salvo, Draco colapsó en el suelo con Ron, mientras todos intentaban recuperar el aliento.
-¿Por qué cada vez que me veo atrapado en un FiendFyre, Malfoy, sucede que estoy contigo?
-Puedes culpar a los Crabbe por eso – respondió Draco. Después de respirar un par de veces más, se levantó – Tenemos que irnos.
-¿A dónde? – preguntó Ginny, tocando las mejillas de Ron para asegurarse que siguiera congelado.
-Al bosque fuera de la casa de Daphne y Goyle. ¿No los oíste? Planean dejarnos afuera. Si no conseguimos entrar ahora, puede que jamás tengamos otra oportunidad.
Harry asintió y tomó su celular – Ginny y yo contactaremos a todos, y haremos que todos los que puedan se reúnan con nosotros en el punto de aparición más próximo.
-Bien – dijo Draco – Iré a ver a Ollivander. Quizás todas las cosas que ha estado juntando por si las cosas se ponían feas nos sean de ayuda ahora – Draco luchó para acomodarse a Ron sobre su espalda de nuevo – Hagan que Sophie y Phillip se encuentren conmigo allí. Voy a necesitar los músculos de ese mago si vamos a llevar a este bastardo de un lado a otro.
-¿No podríamos dejarlo en alguna parte? – preguntó Ginny, viéndose preocupada.
-¿Y dónde sugieres que lo dejemos, Sra. Potty?
Ginny no tenía respuesta para eso.
-Eso fue lo que pensé.
Draco luego se apareció con Ron en la tienda de Ollivander. Lucius lo siguió allí. Cuando Draco lo miró con curiosidad, dijo:
-No me diste una tarea.
Draco asintió, y él y su padre entraron en la tienda.
Ollivander salió de la parte trasera cuando escuchó la campanilla. Los miró y se congeló – Es hora, ¿cierto?
Draco y Lucius guardaron silencio.
-Vengan por aquí – dijo Ollivander, guiándolos hacia la trastienda. Varios bolsos estaban esperándolos allí – Cada uno está equipado con lo esencial. Comida, agua, pociones, antídotos, una tienda, ropa extra, mantas, libros de hechizos… todo lo que se les ocurra, lo podrán encontrar allí.
Draco bajó a Ron y tomó un bolso. Lucius lo imitó.
La campanilla volvió a sonar desde el frente y, un momento después, Sophie y Phillip entraban corriendo.
-¡Oh! – Sophie miró los bolsos con alegría - ¿Iggemos en una misión para ggecolectagg elementos pagga vaggitas de nuevo?
-Hoy no, Soph – dijo Draco, arrojándole un bolso – Phil, hazme un favor y lleva el equipaje pesado, ¿quieres? – señaló con su cabeza a ron.
Phillip fue hacia allí y levantó a Ron, colocándolo sobre su espalda de forma similar a como lo había hecho Draco. Draco, Lucius y Sophie comenzaron luego a tomar los bolsos extra. Para su asombro, Ollivander tomó uno también.
-¿También viene, viejo? – preguntó Draco.
Ollivander sonrió – Claro que sí. Si no fuera por mí, tú y tu esposa ni siquiera estarían juntos. Simplemente estaría mal que no estuviera presente para cuando se reúnan.
Draco le devolvió la sonrisa – Me parece justo. Vamos a aparecernos en el punto más cercano posible junto al bosque de los Greengrass. ¿Todos recuerdan dónde es, del mapa que dibujamos en la reunión?
Todos asintieron.
Sin decir otra palabra, Draco desapareció. Todos lo siguieron.
Cuando llegaron allí, Harry y Ginny ya estaban esperándolo con el resto de los Weasley, Kingsley, los otros empleados de Thinx – incluido Atticus Quartz - , la mayoría del ED, los Aurores que no eran bastardos traicioneros y unos cuantos rostros conocidos más.
-Hagrid y McGonagall fueron a guiar a los gigantes hacia aquí – dijo Harry cuando vio a Draco – El resto del personal de Hogwarts y varios estudiantes mayores de edad también están de camino.
-Bien – dijo Draco – Pero no tenemos tiempo para esperarlos. Longbottom.
Neville enfocó su atención en él.
-Espéralos aquí y guíalos dentro cuando lleguen. Hannah Osita puede esperar contigo.
Neville entrecerró los ojos en su dirección pero asintió de todas formas.
Draco, Lucius y Sophie comenzaron a cargar los equipajes extra. Chastity le ofreció a Ollivander llevar el suyo, pero él se negó rotundamente.
-Vámonos.
Emprendiendo la marcha, Draco comenzó a correr lo más rápido posible hacia el bosque que rodeaba la casa de verano de los Greengrass, esperando con todo su corazón que no fuera demasiado tarde.
XXX
-¡Joder, joder, joder! – exclamó Stuart mientras él, Gorden, Quincy y Narcissa entraban en el recibidor de la casa de Daphne y Goyle.
-¿Qué sucedió? – preguntó Rita, levantándose del sofá. Los miró a cada uno - ¿Dónde está Orson?
-¡Muerto! – exclamó Gorden - ¡Lo asesinó el jodido de Lucius Malfoy!
-¡Cómo te atreves! ¡Su propia estupidez lo mató! – espetó Narcissa – ¡Orson debió pensarlo dos veces antes de conjurar un FiendFyre si no sabe como controlarlo! ¡Y mi casa! ¡Mi hermosa, hermosa casa…!
-¿A quién le importa tu jodida casa? ¡Nuestro amigo está muerto! – Gorden caminó hacia el sofá y se tiró en él. Daphne colocó una mano sobre su hombro para reconfortarlo.
-Ya saben dónde está ella – dijo Quincy, caminando hacia Rita – Lo vi en la mente de Draco. Planeaban atacar mañana, pero después del adorable show que hicimos, sospecho que ya están de camino hacia aquí.
-Pero… ¿cómo podrían saberlo? – preguntó Rita, con los ojos moviéndose de inmediato hacia Goyle. Daphne se aferró a él de forma protectora.
-No fue él – dijo Quincy – Fue el idiota Weasley. Abrió la boca después de que Astoria lo vio.
-¿Qué? – dijo Arron, levantándose de su silla.
Era solo una coincidencia que estuviera allí en ese momento. Rita quería tener a todos a su alrededor como apoyo, cuando Draco llegara. Bueno… parecía que eso no iba a suceder.
-¡Pero yo lo habría sabido si él hubiera muerto!
-Eso es porque no está muerto. Uno de esos bastardos que trabajan en la compañía de los Sangresucia con Draco conjuró un hechizo de congelación muy poderoso. Lo congelaron en mitad de la muerte.
Todos giraron el rostro hacia él con curiosidad.
-¿Se puede hacer algo así? – preguntó Blaise.
-Parece que sí. No lo creería si no lo hubiera visto por mí mismo.
Rita cerró sus ojos y respiró varias veces con profundidad - ¡Arron! – abrió los ojos de repente – Coloca el escudo.
Arron inmediatamente salió de la habitación para buscar un globo de nieve.
-¡Stuart! ¡Quincy! ¡Mila!
Mila Parkinson se levantó de donde estaba sentada y fue a pararse junto a su esposo.
-Ustedes tres vayan y reúnan a todos los que puedan. Si ellos quieren guerra, vamos a darles una maldita guerra. ¡Pero no hasta que estemos listos! Encontraré algún modo de avisarles a través del escudo cuando sea hora de atacar. El resto de nosotros permaneceremos aquí y nos encargaremos de cualquier entrometido que logre entrar antes de que se levante el escudo.
Todos asintieron y se encaminaron hacia la salida, justo cuando Arron regresaba a la habitación con un globo de nieve en la mano.
-Bueno, no esperaba que el día terminara así – dijo Rita, negando con la cabeza – Y justo cuando había decidido reunir a la feliz pareja.
-¿Y por qué decidiste hacerlo? – preguntó Narcissa, cruzándose de brazos – Mi papel en esto no debía ser descubierto.
-Bueno, dado que insististe tanto en mantener con vida a tu hijo después de todo esto, quería que supiera lo que estaba perdiendo antes de quitárselo de las manos.
-Pero si él se enteraba del bebé, indudablemente habría luchado por él. De ningún modo se habría quedado sentado viendo a alguien más criarlo.
-No planeaba dejar que él recordara al bebé – respondió Rita – Íbamos a alterar sus recuerdos, pero ese sentimiento de pérdida siempre quedaría ahí.
-¡Ese es un plan horrible! – espetó Narcissa - ¡Jamás habría estado de acuerdo con eso!
-Y es por eso exactamente por lo que no te lo dije. Ahora, Arron, coloca la barrera.
Arron asintió, movió su varita hacia el globo de nieve y comenzó a conjurarlo.
XXX
Draco no dejó de correr, con su padre justo por detrás. Sophie y Phillip – quien llevaba a Ron – estaban solo a un paso por detrás, y Harry y Ginny justo enfrente del resto de la gente.
El lago estaba justo a un lado ahora, por lo que no faltaba mucho para que entraran oficialmente en los terrenos Greengrass. De repente, Draco sintió un extraño zumbido en el aire. La mera sensación fue suficiente como para que acelerara aún más.
Más rápido. Más rápido.
Sentía como si estuviera volando. Estaba tan cerca de ella. Tan cerca. Y entonces entró. Ya estaban en los terrenos. Seguido por su padre, Phillip, Sophie y…
-¡OUCH!
Draco se detuvo y giró justo a tiempo para ver a Harry y Ginny golpear algo con fuerza. Unas cuantas personas más golpearon contra ellos, aplastándolos contra la pared invisible.
-Qué demo…
Dio un paso al frente y estiró su mano, inmediatamente tocando lo que se sentía como vidrio. Sophie comenzó a golpearlo.
-¿Qué es esto? – preguntó ella - ¿Un escudo?
Draco levantó la mirada. Una densa niebla comenzaba a envolverlos en forma de domo.
Volvió a mirar a las personas del otro lado con ojos llenos de pánico hasta que encontró a Seth - ¡Mantén el micrófono encendido! ¡Escucha los del recibidor! ¡Encontraremos el modo de enviarles un mensaje cuando estemos listos para atacar!
El asentimiento de Seth fue lo último que Draco vio antes de que la niebla cubriera la barrera, bloqueando la vista hacia afuera. Brilló y luego se limpió, haciendo que todo lo que estaba del otro lado, excepto la gente que supuestamente estaba parada allí, reapareciera con claridad. Draco estiró su mano y tocó algo sólido. Sí. El escudo seguía allí.
-¡Jodidamente fantástico! ¡Solo cinco de nosotros conseguimos entrar, y uno de ellos está malditamente inconsciente!
-Podría ser peor – dijo Phillip – Al menos estamos del lado que nos interesa.
-¡Por aquí, por favor!
Draco, Phillip y Sophie voltearon para ver a Lucius haciéndoles señas hacia el claro. Corrieron hacia él.
-Estoy seguro de que pronto enviarán a alguien para ver si alguno de nosotros consiguió entrar, si no es que ya están en camino. Sugiero que nos coloquemos hechizos protectores sobre nosotros de inmediato.
Draco, Lucius y Sophie dejaron caer sus equipajes, mientras que Phillip bajó a Ron con cuidado junto a ellos. Todos levantaron sus varitas y comenzaron a conjurar distintos hechizos.
Draco ejecutó un Protego Totalum mientras Sophie y Phillip conjuraban potentes hechizos desilusionadores. Lucius conjuró todos los hechizos de protección en los que pudo pensar y, en segundos, estuvieron fuera de vista.
Solo instantes después, un zumbido se escuchó cerca. Blaise y Quinn pasaron volando encima de ellos en escobas, escaneando el área. Draco, Sophie, Phillip y Lucius permanecieron completamente quietos con las varitas en alto, mientras sus perseguidores los pasaban por alto. Y luego se alejaron de ellos, permitiendo que los cuatro respiraran aliviados. Estaban dentro.
Por ahora.
Hola! Ha pasado tantísimo tiempo que seguro no deben ni acordarse de mí, o de la historia, y me disculpo profundamente! Un mes más o menos, que estuvo LLENÍSIMO de estudios. Y saben qué es lo peor de todo? Supuestamente rendía mañana, y ME REPROGRAMARON EL EXAMEN porque los profesores de la facultad decidieron hacer paro, y no van a trabajar por ahora. Sip, basicamente estuve aislada de la sociedad (virtual y real) por un mes, como se dice aquí en Argentina, AL REVERENDO PEDO. Supuestamente rindo el Lunes que viene (27/07) y luego tendría otro examen el 12/08, y estaría un poco más liberada.. En fin, solo pude traducir este capítulo de a pedacitos, un par de hojas por día, así que todavía queda pendiente el de Feliz Navidad, Sr. Malfoy... pero algo es algo!
Tampoco pude responder los reviews tan geniales que me mandaron. Chicas (creo que son todas mujeres, mis disculpas si por ahí se filtra algún dramionero sensual) GRACIAS por alentarme a seguir traduciendo, a pesar de que sé que se mueren por seguir leyendo. Se merecen más actualizaciones, espero algún día poder retribuirlas (L). Sepan que, aunque los mensajes no fueron contestados, va mi INMENSO agradecimiento a ustedes, las increibles y leales lectoras de la historia.
Bueno, respecto al fic.. estamos ya en la recta final! Draco y un muy reducido grupo logró entrar antes de que se levantaran las barreras, hay que ver como sigue todo desde ahi! Quizás pasen dos semanas hasta la próxima actualizacion, pero el que avisa no peca dicen.! Sobre Merry Christmas... todavía no tengo ni empezado el capi, pero voy a intentar avanzar aunque sea un par de páginas hoy.
Quiero destacar los Juegos Panamericanos que están llevándose a cabo en Toronto. Soy una fan demente de los deportes. Sigo la gran mayoría de ellos, y adoro a los deportistas argentinos, que se ganaron a pecho y pulmón el sitio en estos juegos. No sé como es en sus países, pero aquí, salvo el Futbol, el resto de los deportes no se juegan de modo profesional, por lo que cada deportista tiene que sustentarse solo para esos viajes. El gobierno ni existe para apoyarlos, pero OJO, ahí están cuando tienen que estrecharles la mano cuando traen a casa una medalla. En fin, mi mayor reconocimiento para todos ellos.. los Gladiadores, que están brillando, mis Leonas adoradas, que ganaron todos los partidos jugados, y por goleadas.. la pareja de esgrima, los equipos femeninos y masculinos de handball, basquetball, rugby.. Natacion! Tenis, Voley, Ciclismo, Judo... tantísimas disciplinas! Gracias chicos, por poner el corazón para representar nuestro país.
Ahora sí, me marcho y espero volver muy pronto.
GRACIAS GRACIAS GRACIAS por el apoyo de siempre. Espero de corazón que disfruten este capítulo.. Ya no queda nada para el reencuentro!
Un beso gigante,
Pekis :)
