Fighting For the Malfoys
-Luchando por los Malfoys-
Hola a todos! Normalmente no pongo las notas al inicio de cada capítulo, pero me parece que tanta ausencia amerita primero unas disculpas de mi parte, y luego una explicación. Así que, aunque sé que mueren por saber como continúa todo, espero que puedan entenderme.
Durante estos casi cuatro meses en los que no aparecí por aquí me diagnosticaron una rara enfermedad, gracias a Dios tratable y de la que ya casi estoy curada, pero que implicó tres operaciones con sus correspondientes postoperatorios, que en realidad son peores que las mismas operaciones, en las que al menos estas dormida y anestesiada, no? Fue muy duro, porque tuve algunas complicaciones al final de la segunda operación, y estuve viviendo en la capital (Bs As) durante algo de tiempo para estar cerca del hospital donde era tratada (yo vivo en una provincia del interior del país, y ahí no tenía ninguna clínica específica para mi enfermedad). Todavía no estoy 100% recuperada pero estoy en la marcha, y ahora por suerte no tengo esas migrañas que me impedían acercarme a una televisión o computadora, por lo que puedo sentarme a traducir para ustedes.
En fin, ese es el motivo de mi ausencia. Fue difícil, y más aún tener que recuperar el tiempo perdido en la facultad, así que en medio de tratamientos trataba de estudiar algo (No puedo con mi genio, soy obsesiva con mi estudio). Ahora solo me queda un examen, con fecha para el 4 de Diciembre y finalmente tendré vacaciones hasta mediados de Enero! no puedo esperar!
Ahora sí, los dejo con el capítulo para que disfruten.. una rápida revision: Draco y los chicos están dentro ya del escudo, y Narcissa dejó a su familia para unirse al bando de los malos. Rita es una loca, Ron está congelado en mitad de la muerte y Draco es muy sexi. Cualquier cosa, relean el capi anterior para ambientarse. Nos leemos abajo en la despedida!
Capítulo 33 – Miel y Dragones
Habían pasado casi veinticuatro horas desde la última vez que Narcissa había visto a su esposo e hijo, y estaba completamente enferma de preocupación. ¿Dónde estaban ahora? ¿Qué estaban haciendo? ¿Acaso la odiaban? Podía imaginar que así era.
Pero lo que Lucius y Draco no comprendían era que todo lo que ella había hecho – desde que se casó con su esposo, y desde el día que nació su hijo – era solo por ellos. Todo por ellos dos. Incluso esto.
Para intentar aclarar su mente, Narcissa tomó una capa libre del closet cerca de la puerta principal y se encaminó a los jardines, hacia el invernadero. Entró allí y se encontró rodeada del dulce aroma de sus flores preferidas.
Muchas y enormes Flores Paraguas tenían su propio sector. Narcissa caminó hasta detenerse bajo una de ellas. Durante sus años en Hogwarts, ella sabía de un lugar secreto en el Bosque Prohibido donde crecían un grupo de estas flores. Solía escaparse allí entre clases para leer. Eso, cuando no estaba con Ethan. Ella jamás había llevado a Lucius allí, a pesar de que era su lugar preferido.
Narcissa caminó luego hacia los Lirios Cobra. Uno intentó darle un mordisco. Ella rió y mantuvo su mano fuera de su alcance. Justo al lado de ellas, estaban los Geranios Colmilludos. Parecía haber un patrón aquí.
Giró y le echó un vistazo a todo el invernadero, escaneando cada una de las plantas. Y entonces los vio. Los Lotus de la Noche. Los favoritos de Ethan.
Se acercó a ellos lentamente, levantando su mano e investigando cada pétalo, tratando de descifrar las constelaciones que imitaban. Su conocimiento sobre las estrellas estaba un poco oxidado, pero había una que nunca olvidaría. Draco.
Narcissa comenzó a acaricias ese pétalo, pero otra mano apareció por detrás de ella y sacó la planta de su contenedor. Ella volteó y se encontró a Ethan parado allí, sosteniendo un ramo de flores. Colocó el Lotus de la Noche en el medio de todas.
-Lo siento – dijo él sin mirarla – Estoy preparándole a Hermione un arreglo floral, y pensé que le gustaría esa.
-Sí, supongo que le gustará – dijo Narcissa, mirando con intensidad al vampiro.
Odiaba estar tan cerca de él, pero cuando se acercaba, no podía alejarse. Todo acerca de él era igual, desde las ligeras pecas en su nariz y mejillas. Hace mucho tiempo, ella realmente había adorado esas pecas.
-¿Cómo se ve? – preguntó él, levantando el ramo.
Narcissa lo miró y frunció los labios. Se estiró y reacomodó un par de cosas antes de volver a mirarlo a los ojos y sonreír – Mucho mejor. Quizás podrías atarlo con un bonito lazo.
-No estoy seguro de dónde conseguir uno. – Ethan comenzó a pensar – Quizás la Sra Daphne tenga alguno en su vieja habitación – el vampiro se movió para marcharse, pero rápidamente volteó a ver a Narcissa y preguntó - ¿Te gustan las plantas?
-Sí – respondió ella – Estaba en el club de Herbología cuando iba al colegio.
Narcissa lo observó fijamente para ver si captaba una mínima chispa de reconocimiento. No hubo ninguna.
-¿Cuál es tu favorita?
Viendo a su alrededor, Narcissa sonrió y apuntó a un grupo de narcisos. – Sé que son simples pero, cuando era chica, siempre adoraba que su nombre fuera similar al mío.
-Narcisos. Siempre tuve debilidad por ellos también – Ethan la miró y sonrió, con sus hoyuelos marcándose de la misma forma en que solían hacerlo cuando era adolescente – Que tengas una buena tarde, mi narciso amarillo.
Ethan se apresuró a salir del invernadero sin mirar atrás, lo que probablemente era bueno, considerando que si hubiera volteado, habría visto a Narcissa caer de rodillas, con el corazón haciéndose añicos de nuevo, mientras recordaba la cantidad de horas que solían perder juntos bajo las flores Paraguas. Cuando solía sonreírle con verdadera alegría en la mirada, y la llamaba Su Narciso. Cuando solía ser humano.
XXX
-¡Esto es un jodido desastre! – exclamó Rita mientras todos se acomodaban en la sala esa tarde – No se suponía que debían enterarse dónde estaba la chica, ¡pero tú! – señaló a Arron - ¡Tú simplemente tenías que recuperar a tu hija!
-No es como si hubieras objetado la idea – Arron le espetó.
-Hablando de eso, ¿por qué no objetaste, Rita? – preguntó Daphne, obviamente curiosa por saber si había algo de verdad en las palabras de Hermione.
Rita la miró severamente.
-No estarás enojada con mi hermana por haberte pisoteado, ¿verdad? Porque, si es así, sabes que es absolutamente ridículo, ¿verdad? No hay modo de que ella supiera que tú eras ese escarabajo.
-¡Claro que no! – exclamó Rita - ¡Estoy enojada con las personas correctas responsables de ese incidente!
Ella miró de reojo a Narcissa, todavía irritada de que Mila Parkinson hubiera sugerido inmiscuirla en esto. Sería realmente difícil asesinar a su hijo con ella observando. Rita probablemente tendría que deshacerse de ella también.
-Arron, Gorden, Wiley, Blaise, Quinn… - Rita apuntó a cada uno de ellos – Voy a necesitar que me sigan, por favor. Es hora de que ideemos un verdadero plan.
Todos se levantaron de donde estaban y la siguieron fuera de la sala. solo Narcissa, Daphne y Theo quedaron allí.
-¿Nadie más siente el favoritismo que hay? – preguntó Theo.
Daphne lo fulminó con la mirada antes de alejarse a buscar a Goyle. Tan pronto se marchó, Theo y Narcissa intercambiaron una mirada. Sin decir una palabra, él se levantó y caminando hacia la pared, la atravesó.
XXX
-¿Qué demonios debemos hacer con la prisionera si realmente comienza una guerra? – preguntó Wiley cuando estuvieron todos reunidos en otra habitación.
-No podemos dejarla aquí – dijo Gorden – Obviamente enviarán a alguien a buscarla, y no podemos desperdiciar gente para que la cuide.
-Sí, pensé en ello – dijo Rita, caminando de un lado al otro - ¿Cuánto tiempo creen que lleva de embarazo?
-Bueno, se casaron en Junio, creo – dijo Blaise - ¿Cuántos meses atrás fue eso?
Todos comenzaron a contar.
-Siete y medio – Arron respondió primero – Pero probablemente sean ocho. Cuando mi esposa quedó embarazada por primera vez, me dijo algo sobre que el embarazo comenzó realmente dos semanas antes de la concepción.
-Eso no tiene sentido – dijo Quinn – No puedes estar embarazada antes de estar embarazada.
-¡Olvídense de eso! – exigió Rita.
Todos callaron.
-De cualquier modo, todavía le quedan como seis semanas, ¿verdad?
Todos asintieron, aunque ninguno de los hombres estaba realmente seguro.
-¿Cuáles son los riesgos de que tenga el bebé antes?
Nadie tenía una respuesta.
-¿Qué sugieres? – preguntó Arron.
-Lo que sugiero, es que le arranquemos la maldita cosa de adentro. Luego atravesamos el escudo y yo escaparé con el bebé mientras ustedes distraen al otro bando con la batalla que tanto buscan.
-¡Pero no podemos matarla! ¡Mi Juramento Inquebrantable…!
-Ya se rompió – terminó Rita – Estarás bien. No va a pasar nada.
-Es arriesgarme – dijo Arron, respirando profundamente.
-Es un riesgo que tienes que estar dispuesto a correr. Todo es por un bien mayor. Nunca olvides eso.
-Sí, pero…
-Quinn, necesito que vayas e investigues los riesgos sobre un nacimiento prematuro, así como modos para que no salga nada malo. El resto de nosotros permaneceremos aquí y puliremos el plan. Me gustaría acabar con todo esto cuanto antes. Para mañana, de ser posible.
Quinn asintió y salió de la habitación, dejando a los otros formulando un plan para deshacerse de Hermione antes de lo esperado.
XXX
Narcissa estaba en su habitación, caminando de un lado a otro con nerviosismo. Lo único capaz de calmar sus nervios era oler el pequeño ramo de narcisos que le habían dejado en su mesita de noche.
Distraída por las flores, Narcissa se sobresaltó cuando alguien atravesó su pared. Dejó escapar un suspiro de alivio cuando notó que solo se trataba de Theo.
-¿Y bien? – preguntó con impaciencia.
Theo miró a su alrededor para asegurarse que estaban solos. Cuando lo confirmó, la miró y dijo – Rita planea sacar al bebé antes de tiempo. Planea escapar con él y utilizar la batalla como distracción.
-Mierda.
La boca de Theo cayó abierta ligeramente al escucharla maldecir. Jamás había escuchado ese tipo de lenguaje de la madre de Draco. Pero rápidamente se recompuso.
-¿Qué debemos hacer? – preguntó – Somos como patitos de brazos cruzados aquí.
-Sí, me doy cuenta de eso – dijo Narcissa – Pero no podemos permitir que mi nuera permanezca un minuto más aquí. No cuando esa mujer tiene sed de sangre.
-¿Y qué sugieres hacer?
Narcissa respiró profundamente y cerró sus ojos – Supongo que escaparemos hacia el bosque – abrió los ojos y lo miró fijamente – Tú te quedarás aquí, por supuesto.
Theo sonrió – Por supuesto.
-Ve y trata de reunir cualquier cosa que pueda servirnos. Iré a buscar la varita de ella.
Theo asintió y volvió a atravesar la pared.
Narcissa bajó sus flores, abrió la puerta y se encaminó por el pasillo hacia las escaleras.
Antes de que Narcissa se uniera a los Sangrepura, había descubierto que había un espía entre ellos durante el tiempo que revisaba el celular de Lucius, desde que éste lo tuvo. No le llevó mucho tiempo descubrir que era Theo. Era el único suficientemente inteligente y desconectado de los otros como para serlo. Ni siquiera trataba de esconder su falta de entusiasmo en todo esto, lo que era bueno. De cualquier otro modo, se habría visto demasiado fuera de su personalidad y, sin dudas, sospechoso.
Narcissa llegó a las escaleras y las subió rápidamente, encaminándose al salón del segundo piso hacia el estudio de Arron. Una vez allí, se adentró y quitó el portarretrato de la madre de él de la pared, revelando una caja fuerte detrás. Después de un rápido encantamiento, se abrió.
Había cuatro varitas dentro. Mirándolas, Narcissa se dio cuenta de que no tenía idea de cuál era la de Hermione, por lo que tomó todas, cerró la caja fuerte y volvió a colocar el portarretrato en su lugar.
Saliendo de la oficina, y bajando nuevamente las escaleras, Narcissa giró en un par de pasillos hasta que estuvo fuera de la habitación de Hermione. Le quitó el seguro y la abrió. En ese momento, el elfo doméstico estaba allí, observándola.
-¡Stupefy!
El elfo cayó de rodillas.
Hermione, quien había estado acomodando las flores que Ethan le había dado, dentro de un florero, volteó rápidamente y miró con los ojos bien abiertos a su suegra. Dio varios pasos hacia atrás.
Narcissa caminó hacia ella. Metió la mano en su bolsillo. Hermione estaba a punto de probar con su magia sin varita cuando Narcissa sacó las cuatro que tenía guardadas.
-¿Cuál es la tuya? – preguntó.
Hermione no despegó los ojos de Narcissa mientras se estiraba con escepticismo y tomaba su varita. Narcissa volvió a guardarse las otras en el bolsillo.
-Es hora de irnos.
La bruja mayor se encaminó hacia la puerta.
-Uhh… ¿Dónde vamos? – preguntó Hermione, aun escéptica, pero siguiéndola de cualquier modo.
-Al bosque – respondió Narcissa – Rita decidió que quiere sacar al bebé antes de tiempo.
Hermione palideció.
Cuando ambas salieron al pasillo, Narcissa cerró la puerta y la bloqueó. The atravesó la pared y les entregó dos capas. Estaba justo ayudando a Narcissa a colocarse la suya, cuando escucharon un ligero 'click'. Ambos voltearon para ver a Hermione entrando en la habitación de Astoria.
-¡Ella no es parte del plan! – espetó Narcissa, siguiéndola dentro de la habitación.
-Parece que tendré que conseguir otra capa – dijo Theo, antes de desaparecer.
-Astoria, vámonos – dijo Hermione, yendo hacia la cama y sacudiendo a la chica que dormía.
Los ojos de Astoria se abrieron y parpadeó varias veces antes de enfocarse – H…Hermione, ¿dónde vamos?
-A cualquier parte que no sea aquí – dijo ella, tomando el brazo de Astoria y levantándola de la cama.
Astoria se incorporó y abrió los ojos cuando vio a Narcissa parada en la puerta - ¿Nos vamos con ella? – preguntó - ¿Estás loca?
Hermione miró a Narcissa y frunció el ceño – Solo… dime que estaba equivocada contigo. Necesito escucharlo.
Narcissa miró fijamente a Hermione, respiró profundamente y dijo – Te equivocaste conmigo. La felicidad de mi hijo es todo lo que me importa. Nunca debiste cuestionarlo.
Hermione asintió. Tomó la mano de Astoria y la guió hacia la puerta. Narcissa metió la mano en su bolsillo y sacó las otras varitas.
-¿Alguna de estas es tuya?
Astoria asintió ligeramente antes de estirarse y tomar una de ellas. Narcissa regresó las otras dos a su bolsillo.
Abriendo el paso por el pasillo, Narcissa echó un buen vistazo a su alrededor antes de hacerle señas a Hermione y Astoria para que la siguieran. Las guió por los pasillos con rapidez, girando en cada esquina primero y asegurándose de que estuviera libre antes de apresurar a las chicas, sin ralentizar el paso hasta que se acercaron a la puerta que llevaba hacia el sótano. Se estiró y la abrió.
-¿Qué es lo que estás haciendo? – preguntó Hermione, nerviosa. No tenía interés en regresar allí.
-Buscando al último miembro del grupo – respondió Narcissa.
Hermione y Astoria fruncieron el ceño, confundidas.
-Para poder venir aquí, hice un pacto con Mila Parkinson. Me prometió meterme en el grupo siempre y cuando yo prometiera sacar a su hija de aquí. Aunque hacerlo no es exactamente lo ideal, no creo que tengamos otra oportunidad.
Hermione miró a Narcissa por un largo y silencioso momento antes de saltar hacia delante y abrazarla con fuerza, con los ojos comenzando a humedecerse.
-¿Qué, en Merlín, te crees que haces? – protestó Narcissa, mientras se retorcía dentro de su agarre.
-Hasta este momento, estaba segura de que el único motivo por el que estabas ayudándome era por sentir pena cuando me viste embarazada, pero estaba equivocada – lloró Hermione – Realmente viniste aquí por mí. Lamento haber dudado de ti, Narcissa.
-Tienes suerte de que sepa que el embarazo pone irracional a las mujeres, porque realmente esto no es correcto.
Hermione lloró con más fuerza.
Narcissa dejó escapar un suspiro antes de rendirse y devolverle el abrazo, aunque un poco a regañadientes – Bueno, bueno. No hay necesidad de ponernos emocionales. Al menos guárdatelo hasta que estemos en el bosque.
-Tienes razón – dijo Hermione, alejándose y secándose los ojos – Indica el camino.
Ella volvió a aferrarse a la mano de Astoria y ambas siguieron a Narcissa al bajar las escaleras hacia el sótano. Narcissa bajó primero, volteó hacia la celda de Pansy y se congeló. Hermione y Astoria tropezaron con ella, ambas girándose para ver qué estaba viendo ella.
Allí, sentado junto a la celda, estaba Goyle. Sostenía una mano de Pansy a través de los barrotes, y tenía la otra sobre una de sus rodillas. Tenía la cabeza baja en ese momento, pero la levantó lentamente al escucharlas. Sus ojos se movieron de una bruja a la otra, mirando largamente a Astoria antes de finalmente detenerse sobre Hermione.
-¿Van a sacarla de aquí?
Hermione no estaba segura si hablaba de Pansy o Astoria, pero de cualquier modo dijo – Sí.
Goyle dejó ir la mano de Pansy. Se levantó y se movió hacia un costado. Narcissa corrió hacia delante y desbloqueó la celda.
-¡Por Merlín!
Hermione corrió hacia allí para ver qué tenía a su suegra tan angustiada. Llevó sus manos a su boca y jadeó cuando vio, por primera vez, lo que los sangrepura le habían hecho a Pansy Parkinson. La pobre chica no era más que pura piel y huesos, con el rostro bañado en sangre, el cuerpo golpeado y sus ropas rasgadas, con el olor del vómito adherido a su cabello.
-¡Pansy! – dijo Hermione, cayendo de rodillas y levantando la cabeza de la otra chica - ¡Pansy, despierta!
-No ha respondido en días – dijo Goyle – Pero sigue respirando. Solía intentar hechizos sanadores con ella, pero me quitaron mi varita hace un tiempo.
Narcissa metió la mano en su bolsillo y sacó las dos varitas que tenía. Goyle tomó la suya, y ella guardó la última – probablemente de Pansy – en su bolsillo.
-Te sugiero que la escondas. Quien sabe lo que te harán si se enteran que la tienes.
Astoria caminó hacia él y tomó su brazo - ¿Pero… no puede venir con…?
-El grupo es demasiado grande ya. Toda el área esta protegida por un gigante globo de nieve. Cuantas menos personas tengamos en el bosque, mejor.
-Entonces yo me quedaré – Gregory debería poder…
-¡No! – exclamó Goyle, alejándose de ella – Tienes que salir de aquí, Astoria. Mientras puedas.
-Pero…
La puerta se abrió arriba. Todos levantaron sus varitas mientras alguien descendía por las escaleras.
-¡Pansy! ¿Estás suficientemente consciente como para divertirte un poco? – se escuchó la voz de Quinn.
Goyle intentó ir hacia allí pero Astoria lo retuvo.
Quinn bajó el último escalón y volteó.
-Qué demo…
Todos se detuvieron en mitad de conjurar un hechizo cuando algo rápido tomó a Quinn por detrás y golpeó su cabeza contra los barrotes. Él cayó inconsciente al suelo. Ethan los miró y sonrió.
-Lamento robarme su gloria – dijo – Pero siempre quise hacerle eso. Prácticamente cada vez que lo veo, en realidad.
-Gracias, Ethan – dijo Narcissa, girándose hacia Pansy.
Estaba a punto de ejecutar un hechizo levitatorio cuando Ethan la sobrepasó y la levantó en brazos.
-Yo me encargo de esto – dijo él.
-Si él viene, entonces seguro que Gregory…
-¡No puede venir, Astoria! Ninguno de ellos.
-Yo no me quedaré – dijo Ethan – Los otros están ocupados arriba, y él no despertará en un largo tiempo – señaló a Quinn – Volveré antes de que sepan que me fui.
Narcissa estaba escéptica pero – después de la súplica de su viejo amor – terminó por aceptar.
Theo de repente apareció desde las escaleras, trayendo unas cuantas capas más. Goyle ayudó a Astoria a ponérsela, mientras Theo asistía a la inconsciente Pansy en brazos de Ethan.
-No sabía que estaba tan mal – dijo una vez que la capa estuvo en su sitio – Puse unas cuantas pociones curativas en el bolso que les preparé, pero quizás debería buscar más.
-No. Ya nos retrasamos demasiado – dijo Narcissa – Es hora de irnos.
Ethan corrió hacia las escaleras – llevando a Pansy con cuidado – y escuchó – Los otros siguen en una habitación al otro lado de la casa, y Daphne está en el segundo piso. Tenemos que movernos.
Antes de que dejaran el sótano, Hermione se acercó a Quinn y le lanzó un rápido Obliviate para remover a Goyle de sus recuerdos allí abajo.
Una vez que terminó, Narcissa, Astoria, Theo y Goyle siguieron a Ethan por las escaleras.
-Buena suerte – dijo Theo antes de llevarse a Goyle muy lejos del sótano.
Ethan se encaminó hacia el salón y miró a su alrededor. Todo limpio. Les hizo señas para que siguieran la marcha antes de correr hacia el vestíbulo.
El vampiro mantuvo la puerta abierta y las tres brujas salieron corriendo. Él se les adelantó hasta llegar al cobertizo de las escobas y se ocultó allí, controlando el área a su alrededor antes de hacerles señas para que ellas lo siguieran.
Narcissa tomó la mano de Hermione y la obligó a agacharse antes de correr en dirección al área del cobertizo. Hermione estiró su mano hacia atrás y arrastró a Astoria junto a ellas.
Una vez que llegaron al cobertizo, Ethan salió corriendo hacia el bosque. Miró hacia todos lados, con los oídos atentos a cualquier sonido antes de hacerles señas. Narcissa, que no había soltado la mano de Hermione, arrastró a las dos muchachas de detrás de su escondite y salieron corriendo lo más rápido que sus pies se lo permitían, sin preocuparse en agacharse esta vez.
Cuando llegaron al bosque no se detuvieron, buscando poner la mayor cantidad de distancia entre ellos y la casa como fuera posible. Ethan corría delante de ellas y las guiaba a través de los múltiples obstáculos del bosque con facilidad.
Ninguno aminoró la marcha, pero eventualmente tuvieron que soltarse las manos para lograr atravesar los matorrales y árboles caídos en el camino. No se detuvieron en ningún momento. No hasta que Ethan lo hizo, estirando su mano hacia delante para mostrarles que había un muro invisible bloqueándoles el paso.
-Aquí es donde termina el escudo. O comienza. Como sea que quieran verlo – sonrió él – No deberían quedarse cerca de aquí, porque estoy seguro que mandarán patrullas para buscarlas alrededor del perímetro, pero manténganse cerca. En caso de que lo levanten.
Narcissa asintió. Se tomó un momento para recuperar el aliento antes de regresar al bosque y encontrar un buen sitio. Ethan bajó a Pansy y la siguió.
Hermione se sentó contra los pies de un árbol, mientras Astoria se acercaba a Pansy. Ella comenzó a lanzarle unos cuantos hechizos sanadores mientras Hermione la observaba.
-Astoria, ¿Cómo… cómo te encuentras? – preguntó Hermione.
No había tenido la oportunidad de hablar con ella desde la noche en que le había preparado el antídoto. Astoria solo había tenido una hora para llorar en brazos de Hermione antes de que Theo entrara. Él tenía instrucciones de parte de Rita, de llevarla a su propia habitación.
-Estoy bien – dijo Astoria, enfocada en ese momento en curar un moretón particularmente enorme en la mejilla de Pansy - ¿Cómo estás tú? – preguntó, mirando de reojo al estómago de Hermione, que era prácticamente invisible bajo la enorme capa que la cubría.
-Hambrienta – respondió ella – Y toda esa carrera no ayudó mucho a mis pies hinchados.
Astoria rió entre dientes antes de mover su varita en dirección de Hermione, cuyos pies se sintieron inmediatamente mejor.
-Gracias – dijo ella, respirando profundamente – Pero enfócate en Pansy primero. Yo sobreviviré.
Astoria asintió y comenzó a curar un profundo corte en una de las cejas de Pansy.
-Sabes… Ron, él… él realmente pensó que tú estarías a salvo con…
-No quiero hablar sobre Ron – dijo Astoria, duramente.
-Pero… no es como si él me hubiera escogido a mí antes que a…
-Sí, lo hizo.
-Pero estaban amenazando mi vida…
-Sabes tan bien como yo que ellos no planeaban dejarte con vida, sin importar el juramento que hizo, Hermione. Y estoy segura de que él lo sabía también.
-Probablemente sí, pero estoy segura de que él pensó que, al menos, estaba comprando algo de tiempo.
Astoria suspiró – Quizás – cerró sus ojos e hizo una pausa. Varias lágrimas cayeron por su rostro – Sé que no tengo derecho de enfadarme. Eres su mejor amiga, por supuesto que quiso protegerte. Pero… pero no puedo cerrar mis ojos sin ver…
Los ojos de Astoria volvieron a abrirse. Hermione se arrastró hacia ella y la atrajo contra su cuerpo, dejando que Astoria llorara en su hombro de nuevo.
-Sé que suena extraño, pero la peor parte fue la Amortentia. Yo no tenía… - tragó pesadamente – No tenía control sobre mis acciones. Estaba dispuesta. Por Merlín, ¡estaba dispuesta! ¿Cómo podré vivir conmigo misma?
Hermione respiró profundamente y dijo – No fuiste tú. Mejorará, Astoria. Lo prometo. Vamos a atrapar a ese bastardo y le haremos pagar por todo lo que te hizo. Me aseguraré de ello, maldita sea.
-Wow… toda esta experiencia te dejó la boca sucia – sonrió Astoria.
Hermione bajó la mirada hacia ella y le devolvió la sonrisa – No tienes idea.
Se escuchó el crujir de algunas hojas en la cercanía. Hermione y Astoria levantaron sus varitas y las apuntaron en dirección del sonido. Narcissa y Ethan salieron de entre los árboles.
-Es bueno saber que ambas siguen alertas – dijo Narcissa – Es hora de levantarse. Encontramos un buen sitio.
Hermione y Astoria se incorporaron y se limpiaron las hojas secas de la ropa mientras Ethan se apresuraba a levantar a Pansy.
Narcissa ya estaba apresurándose entre los árboles. Hermione y Astoria corrieron tras ella, mientras Ethan las sobrepasaba hasta quedar al lado de la bruja mayor.
Cuando lo hizo, Astoria atrajo a Hermione a su lado y preguntó - ¿Acaso Ethan está un poquito enamorado de tu suegra?
-Me parece que sí – dijo Hermione, muriendo por contarle más a Astoria, pero conteniéndose a sabiendas de que el vampiro podía oírlas.
Cuando llegaron al claro, Narcissa y Hermione comenzaron a conjurar hechizos de protección mientras Ethan ayudaba a Astoria con Pansy, buscando una poción sanadora en el bolso con provisiones.
Una vez que su pequeño espacio fue invisible a los ojos de los demás, Narcissa armó una fogata mientras Hermione preparaba té. Theo había logrado empacar varias cosas en el bolso, y todo sin un hechizo de extensión indetectable. Desafortunadamente, la comida escaseaba, pero Ethan prometió traer un poco más al día siguiente.
-Entonces, ¿colocaron este escudo utilizando un globo de nieve? – preguntó Hermione una vez que todos estuvieron acomodados.
Pansy seguía inconsciente, pero Astoria había hecho todo lo que podía por ella. Con suerte, una vez que descansara un poco podría hacer un poco más.
-Sí – respondió Narcissa.
-No puedo creer que mi padre esté utilizando mis globos de nieve con maldad – espetó Astoria – Linda forma de arruinarlos para siempre – se cruzó de brazos y frunció los labios.
-¿Crees que hacerlo añicos romperá el escudo? – preguntó Hermione.
-Quizás – dijo Narcissa – Solo me preocupa que, al romperlo, nos caigan miles de fragmentos de vidrio encima – los ojos de ella de repente volaron hacia el estómago de Hermione - ¿Ya sabes si es un niño o una niña?
Hermione sonrió y negó con la cabeza – No quise saberlo sin Draco. Ya se ha perdido demasiadas cosas.
Narcissa asintió, con los ojos fijos en la barriga de embarazada de Hermione - ¿Podría… es decir, si no te molesta…?
-¿Quieres sentirlo? – preguntó Hermione por ella.
Narcissa volvió a asentir.
-Por supuesto – dijo Hermione, acercándose a ella – Es tu nieto, después de todo.
Narcissa le dio una ligera sonrisa antes de estirar con cuidado su mano y tocar el estómago de Hermione. El bebé pateó de inmediato. Su media sonrisa se convirtió en una completa.
-Tienes a uno muy inquieto ahí dentro. Justo como su padre – de repente, la sonrisa de Narcissa decayó. Alejó su mano y suspiró – Asesinaron a mi hermana, ¿sabes?
Todo el color del rostro de Hermione se desvaneció - ¿Andrómeda?
-Sí.
-Yo… no lo sabía. Lo siento tanto.
-No lo sientas. No es como si realmente yo la conociera – las palabras de Narcissa no podían ocultar la tristeza en sus ojos – Draco pasó los últimos meses conociéndola bastante. Creo que incluso deseaba que ella fuera su madre.
-Estoy segura de que no…
-En realidad es mi culpa. Siempre planeé tomarme algo de tiempo para arreglar el lazo que nos une, y poder conocerla mejor… pero supongo que no estaba destinado a suceder.
-¿Por qué no te tomaste el tiempo para conocerla, Narcissa?
-Porque no podía demostrar que me importaba – dijo ella – No después de todo lo que sucedió. Si me acercaba a ella, incluso una vez, los sangrepura no me habrían dejado acercarme a ti. Y por supuesto, mi esposo ya había arruinado su oportunidad…
-Entonces… ¿preferiste desperdiciar la oportunidad de conocer mejor a tu hermana para poder acercarte a mí? – Hermione se sentía repentinamente al borde de las lágrimas.
-No – dijo Narcissa, rápidamente – No, no me refería a eso. Tomé mi decisión y me mantuve firme a ella. A lo que me refiero es… al bebé. – Señaló el estómago de Hermione – Si… si es una niña, ¿te importaría si…?
-No hay problema.
-Pero ni siquiera me dejaste terminar.
-Me estás preguntando si podría llamar a la niña Andrómeda, ¿verdad?
-Sí, de hecho.
-Entonces considéralo hecho.
Narcissa sonrió – Por supuesto, sé que probablemente se trate de un niño. No ha nacido una niña en la familia Malfoy en cinco generaciones. Siempre es solo un niño.
-Bueno, eso definitivamente no sucederá ahora. Siempre quise una familia grande. Si este no es niña, entonces estoy segura que el próximo lo será, y se llamará Andrómeda. De cualquier modo, el nombre permanecerá vivo.
-Aprecio tu entusiasmo – dijo Narcissa, tomando un sorbo de su té y mirando a Ethan, que nunca despegó sus ojos de ella.
Una hora después, Ethan decidió que ya era hora de irse. Hermione y Astoria intentaron dormir algo mientras Narcissa se encargaba de vigilar.
Astoria tenía su cabeza en el regazo de Hermione mientras que ella usaba el bolso de provisiones como almohada. El bebé estaba especialmente inquieto esa noche, y ella inconscientemente colocó su mano en su barriga y comenzó a cantar para calmarlo.
¿Estás durmiendo bajo el sauce?
Las estrellas titilan mientras lo más profundo de tu corazón sangra.
Recuéstate contra la suave almohada,
Mientras el verdadero amor entra en los sueños de tu mente.
XXX
Draco estaba recostado en uno de los sillones de la tienda que habían armado, mientras Sophie y Phillip limpiaban los restos de la cena. Su padre estaba sentado en el sillón frente a él, dibujando mapas y tratando de idear un plan de ataque.
Habían caminado hasta el límite del bosque ese día, tratando de descubrir algún modo de llegar a la casa sin ser descubiertos. Aparentemente no había forma.
Estar encerrados dentro del escudo era horrible. Draco se sentía completamente inútil. Hermione estaba justo allí, y ni siquiera tenían suficiente gente como para ir y luchar por ella. Se suponía que hoy volverían a reunirse. ¿Por qué tenían que cambiar el juego esos malditos sangrepura?
Mientras estaba allí recostado, Draco cerró los ojos y, sin notarlo, comenzó a quedarse dormido.
Cuando la mañana llegue lo encontrarás allí.
Esperando por ti mientras lo más profundo de su corazón sangra.
El amor puede ser verdadero pero no siempre es justo.
Mientras las visiones del verdadero amor entran a tu mente.
-¿Hermione? – suspiró él.
Su mente flotó en dirección al bosque, mandándolo en busca de algo a través de arbustos y árboles, solo deteniéndose al ver una ligera luz. Una fogata. Y detrás de ella, dos figuras estaban recostadas en el suelo. Una se giró, demostrándole que era Astoria. Y la segunda… Draco se movió más cerca.
-¿Hermione?
Los labios de ella se abrieron ligeramente y susurraron –Draco – suavemente, antes de cantar:
El fénix canta y llora por ti,
Curando las heridas de tu profundo corazón que sangra.
Juntos dejarán todo lo que conocen,
Y el verdadero amor no seguirá siendo solo un sueño en tu mente.
-¡HERMIONE! – exclamó Draco mientras se levantaba del sofá.
Lucius lo miró – Draco, ¿qué…?
-¡Ella está aquí! ¡Está jodidamente aquí, maldita sea!
Draco rodó fuera del sofá y corrió hacia la salida.
-¿Dggaco, dónde te vas? – lo llamó Sophie.
Lucius se levantó de su sillón y corrió tras su hijo - ¡Quédense aquí! – le dijo a Phillip y Sophie - ¡Y coloquen algún tipo de señal para que podamos encontrarlos al regresar!
Ambos asintieron, viéndose preocupados mientras Lucius dejaba la tienda, para buscar a Draco.
Ahora que Draco estaba afuera, no sabía muy bien dónde ir. En su sueño había girado hacia la… izquierda. Definitivamente hacia la izquierda, y luego giraba inmediatamente hacia la derecha. Sí, así era. Reconocía ese árbol, y ese arbusto.
Hermione estaba cerca. Tan cerca que podía sentirla. Sabía que podía. Pero no se atrevía a llamarla por el nombre. Solo en caso de que no fueran los únicos en el bosque esa noche.
XXX
Los oídos de Narcissa se pusieron alertas al escuchar algo de ruido en la cercanía. Los ojos de Hermione se abrieron, y llegaron a ver en esa dirección justo cuando Narcissa se incorporaba.
-¿Qué sucede? – preguntó ella.
-No lo sé.
Hermione comenzó a moverse, pero Narcissa la detuvo con una mano.
-Espera aquí.
Hermione colocó cuidadosamente la cabeza de Astoria en el suelo y se levantó de igual modo, mirando nerviosamente a su suegra mientras ésta se alejaba de su lugar seguro, internándose en el bosque.
Narcissa apenas había caminado unos cincuenta pasos cuando algo se quebró audiblemente hacia su derecha. Ella se giró hacia el sonido y levantó su varita. Pueden imaginar su sorpresa cuando su hijo apareció corriendo entre los árboles.
-¿Draco? – dijo ella, con cuidado - ¿Eres… eres tú?
-¿Madre?
Narcissa dejó escapar un suspiro de alivio. Bajó su varita y dio un paso al frente.
-¡Expelliarmus!
La varita de ella salió volando de entre sus manos, y se perdió en el oscuro bosque.
-Draco, ¿qué estás…?
-¿Qué haces aquí? – exigió saber él, con los ojos en llamas - ¿Cómo te enteraste de que estamos aquí?
-Yo… yo no…
-¿Dónde está Hermione?
-Draco, tienes que calmarte…
-¿DÓNDE ESTÁ ELLA?
-Hermione está bien. Por favor, baja tu varita.
-¡No! ¿Por qué debería creer algo que tú me dijeras?
-Por favor, Draco, si solo…
-Cruc…
-¡NO! – gritó Hermione, corriendo entre los árboles. Se arrojó a sí misma frente a Narcissa y levantó su varita en dirección a su esposo - ¡No te atrevas! ¡No te atrevas a usar la Maldición Cruciatus con tu madre, Draco Malfoy!
Draco se congeló, incapaz de alejar su mirada del pálido – y a pesar de todo hermoso – rostro que acababa de colocarse frente a él.
-Her… Hermione…
-Sí, ¡soy yo! Ahora, ¡baja tu varita!
Él dudó.
-¡AHORA!
Draco hizo lo que le indicó pero, en ese momento, Lucius apareció corriendo entre los árboles y levantó su propia varita.
-Pregúntale algo, Draco.
-¿Q…qué?
Draco no tenía idea de qué estaba hablando su padre. Todo lo que podía pensar en ese momento era en lo mucho que quería correr hacia delante y tomar a su esposa entre sus brazos.
-Pregúntale algo que solo Hermione sabría. Es la única forma que podemos comprobar su identidad.
Lucius mantuvo su varita en alto, al igual que Hermione. No era el único escéptico. Ella ya sabía que los sangrepura tenían varios cabellos de Draco, después de preparar la poción de embarazo. Una poción multijugos tenía mucho sentido.
-Umm… déjame pensar.
Draco odiaba tener que hacer esto ahora. ¿Cómo podría pensar en una pregunta, teniendo a la mujer que amaba tan cerca suyo? Naturalmente, su mente fue de inmediato a algo inapropiado. Sin importar lo mucho que tratara de pensar en otra cosa, solo una pregunta se formó en su cabeza. Por lo que la enunció.
-¿Qué condimento utilizamos como extra durante nuestra… - miró a su madre, y luego de reojo a su padre… - durante nuestra, uhh… última noche juntos?
Hermione bajó su varita y negó con la cabeza - ¿De verdad, Draco? ¿Frente a tus padres?
-Responde la pregunta – dijo Lucius.
-Bien – bufó Hermione – Usamos miel. Pero tengo la necesidad de señalar que la miel definitivamente no es un condimento. Es un endulzante.
-No. Estoy muy seguro de que es un condimento.
-Endulzante.
-Lo siento, ¿pero se encuentra junto al azúcar o junto a las salsas en nuestra despensa?
-Está junto a la miel Dijon, por cuestiones alfabéticas únicamente.
-Sí, porque alfabetizas los condimentos. El azúcar definitivamente no se encuentra junto a la salsa de soya.
-Eso es porque el azúcar está con los elementos para hornear, que necesitan sus propios contenedores, como la sal. Tenemos la miel junto a los condimentos solo porque está en una botella. No porque sea un condimento.
-¡Si lo es!
-¡No lo es!
-¡Suficiente! – exclamó Narcissa, dando un paso al frente – Si la miel es un condimento o un endulzante no es lo importante ahora mismo. Draco, dinos ahora, ¿era la miel la respuesta correcta?
Draco miró a Hermione y sonrió – Lo es.
Hermione estaba a punto de correr hacia él cuando Narcissa la retuvo con un brazo – Todavía no. Pregúntale algo tú.
Hermione pensó en ello por un momento – Durante el verano que trabajamos juntos para Ollivander, fuimos al Cabeza de Cerdo una noche e ideamos una palabra clave en caso de que quieras marcharte. ¿Cuál era esa?
Draco sonrió ampliamente. Su pregunta era realmente mucho mejor que la de ella, y definitivamente más apropiada frente a sus padres.
-Dragón – dijo él sin dudar.
Hermione sonrió y sus ojos comenzaron a humedecerse. Se giró hacia Narcissa.
-¿Por qué me miras a mí? ¿Está en lo cierto?
Hermione asintió.
-Entonces, por todo lo sagrado, ve a besar a tu esposo.
Hermione y Draco corrieron a los brazos del otro. Ambos lloraron mientras se aferraban uno al otro, él acariciando con sus manos el cabello alborotado de ella, mientras ella lo aferraba con fuerza por la espalda, con los labios separándose lo suficiente para permitirles respirar, por el más breve de los instantes.
-Draco, te extrañé tanto – lloró ella, levantando su mano para acariciarle la mejilla. Quería tocar todas y cada una de las partes del cuerpo de él, solo para asegurarse que era real.
-No tienes idea lo mucho que te extrañé yo – dijo el, sin importarle que las lágrimas estuvieran cayendo rápidamente en sus lenguas entrelazadas.
Cuando sus labios finalmente se separaron, Draco la sostuvo por el rostro y ambos se miraron fijamente, con sonrisas incontrolables permanentes en sus respectivos rostros. Y entonces Draco sintió algo a través de su capa. Ella estaba al menos a un brazo de distancia, pero su cuerpo definitivamente lo tocaba.
-Uhh… Hermione. No lo tomes a mal, pero ¿qué te dieron de comer ahí?
Hermione se sonrojó – Oh. Oh, Merlín. No puedo creer que lo olvidé.
-¿Olvidaste qué?
-Umm… bueno, yo… tengo noticias.
-¿Noticias?
Hermione alejó sus brazos de él y dio un paso atrás – Sí, yo… descubrí algo mientras me tenían encerrada allá.
Respirando profundamente, Hermione abrió la capa y reveló su gran barriga de embarazada. Draco jadeó inmediatamente.
-Qué… uhh… huh?
-Estoy segura de que te preguntaste el motivo por el que me tuvieron tanto tiempo con vida y, bueno, esta es la razón. Vamos, uhh… vamos a ser padres.
-¡Y muy pronto, por lo visto! – dijo Lucius, con alegría - ¡Felicidades, hijo!
Draco de repente se sintió mareado. Su cuerpo se tambaleó un poco, pero Hermione se estiró y lo sostuvo, manteniéndolo firme entre sus brazos.
-Draco, ¿estás bien?
-Sí, estoy bien – dijo él, repentinamente notando lo mal que estaba todo esto. Se enderezó para ser él quien la sostuviera a ella – Un… un bebé. Voy… ¿voy a ser papá?
Hermione sonrió y lo besó en la mejilla – Sí, así es.
-¡Voy a ser papá! – repitió Draco con más seguridad – Y… ¿y tú serás mamá?
-Sí, así funciona normalmente.
-Mione, vamos… ¡vamos a ser padres!
-Sí, Draco, ¡vamos a ser padres! – rió ella y colocó ambas manos en sus mejillas, atrayendo su rostro al suyo para besarlo.
Draco rió y la levantó, para girarla entre sus brazos. Se besaron dura y apasionadamente, sin importarles que los padres de él estuvieran allí, mirándolos.
Cuando dejaron de girar, Draco atrajo a Hermione firme contra su pecho y la mantuvo allí. Bajó la cabeza y le susurró – Te amo – al oído.
Hermione cerró sus ojos y acarició su mejilla con la suya – Te amo, también – le susurró en respuesta.
Draco nunca había sentido tanta dicha en toda su vida. No solo tenía a su esposa de regreso, sino que iban a tener un hijo. Una pieza combinada de ambos, que siempre les pertenecería. Este era el día que había planeado tener a Hermione de regreso, y aquí estaba ella… ella y su bebé a salvo en sus brazos.
Y ahora que la tenía de regreso, no pensaba dejarla ir jamás.
N. de Traductor: a ver, todos juntos: AWWWW son tiernos. Ya están juntos, y más unidos que nunca.. ¿Qué vendrá ahora? Nada fácil, seguro. Nos quedan 7 capítulos para el final... pero todos bien cargaditos!
La idea es terminar este fic y Feliz Navidad Sr. Malfoy antes de la Navidad... será posible? Quizás! jajaj hare el esfuerzo.. hay muchos proyectos pendientes!
Ahora, gracias a los lectores Dramioners más lindos del universo por sus increibles reviews. Juro que a pesar de todo, cada vez que veía un mensajito me sacaba una sonrisa. Gracias, gracias, gracias y más gracias. También a aquellas personas que recientemente añadieron a favoritos y alerta la historia.. Aquí va mi respuesta a los que no tienen cuenta:
Rosy Fdz: Hola! Ahora vemos que, a pesar que Narcissa parecía haber traicionado a su familia, siempre la puso por delante de todo. Bien por ella! Gracias por tu mensaje!
SALESIA: creo que Teddy nos conquista a todos, y Regina nos dejó boquiabiertos con su conocimiento. Comprobaste tu teoría y sí, Narcissa de hecho siempre planeaba salvar a su nuera, incluso sin saber de su embarazo. También vemos que Rita sí planeaba deshacerse de Hermione y quedarse al bebé, huir y dejar a los otros lidiar con la comunidad del dragón, pero el plan se le desarmó gracias nuevamente a Narcissa. Sophie y Phillip están luchando, por lo menos, para unirse. Ya sabremos más de como sigue esto. Gracias por tu review, y por esos mensajes que dejaste después, me subieron el ánimo. Gracias por seguir aqui!
Lily Leon: Querida amiga gracias por tus mensajes! tanto por Face como por aqui, gracias por seguir conmigo! besote!
María: Por favor no llores! aqui está el capi, se que tardó en llegar pero bueno, espero que la espera valga la pena! gracias por tu mensaje!
PoetaBlack: No, para nada! Jamás dejaría abandonada una historia, no podría desilucionarlos tanto.. aqui seguiré, con demora pero seguro! Muchas gracias por tu review y disfruta el capítulo!
Guest: definitivamente es una buena cancion para esos dos.. muy aadecuada! gracias por tu review!
Ahora sí, estas notas se hicieron muy extensas. Gracias nuevamente, y nos leemos prontisimo!
Pekis :)
