Fighting for the Malfoys
-Luchando por los Malfoys-
Capítulo 34 – Memorizándote
-Draco, no deberíamos estar parados al aire libre así. Es hora de movernos – dijo Lucius después de ayudar a Narcissa a encontrar su varita. Durante todo ese tiempo, Draco y Hermione no habían despegado sus labios el uno del otro.
-Supongo que tienes razón – dijo Draco, sin dejar de besar a su esposa con ternura - ¿Qué me dices, amor? ¿A tú lugar, o al mío?
-Depende – dijo Hermione, besándolo un poco más – Tenemos una pequeña área de refugio y una fogata. ¿Qué tienes tú?
-Dos tiendas preparadas y una tercera en nuestro bolso de suplementos si la necesitamos.
-Entonces será a tu lugar – dijo ella – pero no estamos solas. Astoria y… y Pansy están con nosotras.
Draco se alejó y levantó una ceja - ¿Pansy está con ustedes?
Hermione asintió.
-¿Para qué demonios la trajeron?
-Ya verán – dijo Hermione, suspirando.
Tomó su mano y lo guió hacia el claro, con Lucius y Narcissa justo por detrás. Hermione había colgado una lucecita azul en un árbol fuera de su campamento para que pudieran localizarlo después, a pesar de todos los encantamientos.
Llegaron al claro. Hermione fue a despertar a Astoria mientras Draco caminaba hacia donde Pansy estaba recostada, y le echó un buen vistazo.
Hermione apenas había comenzado a sacudir a Astoria cuando esta despertó y se incorporó de un salto, sacando su varita, totalmente lista para atacar.
-No hay necesidad de ello – dijo Hermione con una sonrisa – Encontramos una pareja de extraños en el bosque.
Astoria primero miró a Lucius, quien en ese momento estaba apagando la fogata, y luego a Draco, quien estaba agachado junto a Pansy, controlándole el pulso.
-No me digas que me perdí el reencuentro – protestó ella – Después de todo esto, ¿ni siquiera fui capaz de verles el rostro cuando se reencontraron por primera vez después de meses de separación? ¡Es tan injusto!
Hermione rió – Te lo mostraré en un pensadero cuando todo esto acabe.
-¿Qué le pasó a ella? – preguntó Draco, quien seguía mirando a Pansy.
Hermione caminó hacia allí y se agachó junto a él, abrazándolo por los hombros – Intentó ayudarme a escapar hace unos meses. Aunque planeó todo para que no pareciera culpable cuando usaran Legeremancia en ella, Daphne la obligó a beber Veritaserum y logró que confesara. La encerraron en el sótano y no han dejado de torturarla desde entonces.
-Pero yo fui al sótano. Ella no estaba allí.
-Tu amigo, Blaise, la cubrió con una capa de invisibilidad – respondió Narcissa desde atrás.
Draco la miró y le preguntó - ¿Fue siempre tu intensión ayudar a Hermione a escapar?
-Por supuesto que sí.
-¿Y por qué destruiste el micrófono? – preguntó Lucius, todavía escéptico de la honestidad de su esposa.
-Tenía que hacer algo para probarme a mí misma, Lucius. De otra forma, no me habrían dejado entrar. Y solo destruí uno. Contaba con la estupidez de ellos como para no controlar si había más.
-¿Pero por qué Daphne le haría algo así? – preguntó Draco, volviendo a mirar a Pansy - ¿No eran amigas ellas dos?
Hermione suspiró y lo besó en la mejilla – Es una larga historia, Draco. Una que te contaré después. Pero por ahora, realmente deberíamos irnos.
-Lo sé. Es solo que… - Draco respiró profundamente y se giró a verla – Sophie y Phillip están con nosotros. No creo que estén felices al verla aquí.
-Me ayudó, Draco. Muchas veces. Si no fuera por ella, ya estaría muerta. Si la dejas atrás, me temo que yo me quedaré con ella.
-No estoy sugiriendo eso. Es solo… que no será bonito.
Draco se estiró para coger a Pansy en brazos pero Lucius lo detuvo – Quédate con tu esposa, Draco. Yo me encargaré de ella.
Draco asintió, y él y Hermione se levantaron. Draco le tomó la manos y caminaron hacia Astoria, a quien atrajo hacia su cuerpo para darle un fuerte abrazo – No se te ocurra volver a hacerte la héroe de nuevo – le ordenó.
Astoria sonrió y le devolvió el abrazo – Lo que digas.
Una vez que hubiesen reunido todo y limpiaran la zona, Hermione y Narcissa removieron los hechizos del lugar y Lucius, con Pansy en brazos, emprendió la marcha hacia su campamento.
Draco y Hermione caminaron con los brazos envueltos firmemente en el otro, ninguno con intenciones de dejarse ir.
Sophie y Phillip habían colocado luces en los árboles similares a la de Hermione para indicar el camino. Llegaron al claro justo cuando Phillip salía de la tienda.
-Ahí están. Justo iba a salir a buscarl… ¿Hermione?
Hermione sonrió y logró soltarse de Draco justo a tiempo para que Phillip la levantara en sus brazos y la abrazara.
-¡Gracias a merlín estás bien!
-Cuidado con el estómago, por favor – dijo Draco, monitoreando el abrazo con cuidado.
-¿Por qué? – preguntó Phillip, notando de pronto que se sentía más grande.
Bajó a Hermione y ella se abrió la capa.
-¡Santa mierda! – dijo él, estirando su mano y tocándolo - ¿Vas a tener un mini Malfoy?
-Así es – dijo ella, orgullosamente.
-Phillip, ¿ya volvieggon? – preguntó Sophie mientras salía de la tienda, con los ojos abriéndose como platos al ver a Hermione parada allí, sin siquiera notar su estómago – ¡Heggmione!
Corrió hacia delante y estiró sus brazos, pero antes de que hicieran contacto, Hermione levantó su mano y abofeteó a Sophie con dureza en el rostro. Sophie aferró su adolorida mejilla, viéndose mitad sorprendida y mitad herida a su amiga.
-¡Eso es por besar a mi esposo! – exclamó Hermione, apuntándola con un dedo acusador.
Phillip fue el único que rió. Los otros estaban demasiado sorprendidos como para hacer algo. Hermione lo miró.
-Asumo que hiciste lo mismo – dijo ella, señalando a Draco.
-Por supuesto, solo que mucho más fuerte. Eres libre de golpear a Sophie de nuevo.
-No, ya está bien. Necesitaba sacarlo de mi sistema – Hermione se frotó la mano.
-Lo siento – lloró Sophie, soltando su mejilla - ¿Puedo abggazaggte ahogga?
Hermione respiró profundamente y dijo – Sí, podemos abrazarnos ahora.
Ella abrió sus brazos y Sophie corrió a ellos.
-¡Estoy tan contenta de veggte sana y salva! –dijo Sophie, llorando contra su brazo. Se alejó y se secó los ojos - ¿Egga eso una baggiga de embaggazada lo que Phillip estaba tocando?
-Sí – dijo Hermione, volviendo a abrirse la capa – Supongo que simplemente tendría que quitármela, para que deje de ser una sorpresa para los demás.
-No, puedes dejártela puesta – dijo Phillip – La última persona que nos acompaña no está realmente en condiciones de apreciarla.
-¿De qué hablas? ¿Quién más está aquí? – preguntó Hermione, girando el rostro hacia él - ¿Hay alguien herido?
-No estoy realmente seguro de que "herido" sea la palabra indicada – dijo Draco, volviendo a tomar su mano y mirando de reojo a Astoria – Weasley está aquí.
Hermione levantó las cejas - ¿Ron?
Draco asintió.
-No entiendo. ¿Qué va mal con él?
Después de respirar profundamente, Draco le preguntó - ¿No te preguntas cómo supimos que estabas aquí, Mione?
-El pensamiento si se me cruzó por la cabeza… - hizo una pausa y palideció - ¿Ron…?
Draco asintió de nuevo.
Astoria cubrió su boca con sus manos y jadeó.
-Está… -Hermione tragó pesadamente - …¿está muerto?
-No. Todavía no.
Sin decir una palabra, Astoria corrió hacia la tienda de la que habían salido Sophie y Phillip.
-¡Está en la otra, Stori! – gritó Draco.
Ella volvió a salir y se metió en la otra tienda. Hermione la siguió, con Draco justo detrás. Cuando entraron, Astoria ya estaba sentada al lado de la cama de Ron, llorando mientras le acariciaba la fría mejilla.
-¿Qué le pasó? – preguntó Astoria, mirando con ojos brillantes a Draco.
-Nos dijo todo lo que pudo justo después de que tú pasaras por Thinx. Cuando comenzó a morir, Seth lo hechizó con un poderoso hechizo de congelación. Ha estado así desde entonces.
-¿Se puede hacer eso? – preguntó Hermione.
-Así parece.
-Cómo… - hip - ¿cómo podemos removerlo? – preguntó Astoria.
-No queremos quitarlo, Stori – dijo Draco – Por lo menos, no todavía. Si lo quitamos ahora, él sí morirá.
-¿Entonces cuándo? – sollozó ella.
Draco la miró dudoso. No sabía como proceder con esto.
-Draco… por favor, solo dímelo.
Draco suspiró y caminó hacia ella, agachándose para poder mirarla a los ojos – Sin importar lo que hagamos, cuando lo descongelemos va a morir. Pero los sanadores de San Mungo creen que… si la persona que hizo el Juramento Inquebrantable muere antes, puede que tengamos una posibilidad de revivirlo.
-Mi… ¿mi padre? ¿Para que Ron viva tiene que morir mi padre?
-Por la pequeña posibilidad de que él sobreviva… sí, me temo que eso es lo que debe pasar.
Astoria sollozó de nuevo antes de bajar la mirada hacia Ron y acariciarle el cabello.
-Tenemos gente preparándose para la batalla al otro lado del escudo. Debo advertírtelo. Los Weasleys ya planean acabar con él.
-Yo… necesito un momento – dijo Astoria, llorando más fuerte.
Draco no se movió.
-¿Por favor?
Sin decir una palabra, Hermione fue y tomó a Draco de la mano. Lo ayudó a incorporarse y lo guió hacia la entrada, volviendo la mirada solo una vez antes de salir. Deseaba poder estar con ella junto a Ron en ese momento, pero eso no era lo que Astoria necesitaba. No después de todo lo que había pasado.
Cuando volvieron afuera, encontraron a Sophie discutiendo a gritos en francés con Lucius y Narcissa, y sin Phillip a la vista.
Tan pronto Sophie vio a Hermione saliendo de la tienda, señaló a la chica en brazos de Lucius y preguntó - ¿Qué hace ella aquí?
-Ya te lo dije. Se lo prometí a su madre – dijo Narcissa, firmemente – Si no hubiera hecho ese trato con ella, hay una gran probabilidad de que Hermione estuviera siendo desmembrada ahora mismo.
-¡Peggo ella asesinó mi bebé! – dijo Sophie con la voz lenta y profunda.
Hermione suspiró y se acercó a ella – Sophie… lo que menos quiero hacer es pararme aquí y dar excusas en nombre de Pansy. Hizo mal ese día, al no intentar detenerlos antes. Por el solo hecho de estar presente. Y ella lo sabe. Es por eso que me ayudó. Fue la primera en enterarse que estaba embarazada, y guardó el secreto por mí. Se encargó de ayudarme con mis nauseas matutinas, calentó el suelo donde dormía, me alimentó cuando los demás pretendían dejarme morir de hambre… cuando los sangrepura decidieron deshacerse de mí, fue su rápida idea lo que me permitió vivir. Los convenció de que nuestro bebé era a lo que se refería la profecía.
La boca de Draco cayó abierta mientras comenzaba a repetir la profecía en su cabeza, tratando de descubrir si podía ser cierto o no.
-Blaise intentó violarme una noche…
Ahora Draco se envaró, mientras el poco color de su rostro desaparecía.
-…y cuando ella me escuchó gritar, vino corriendo en mi ayuda. Está de más decir que le robé la varita a Blaise, la aturdí después e intenté escapar, pero a ella no le importó. Es más, encontró un modo de ayudarme a escapar, y ha sido torturada todos los días desde entonces. Goyle dice que no ha estado consciente en días. Cuando fuimos a buscarla, Quinn bajaba y estoy segura de que no era solo para saludarla. Por lo que, aunque Pansy hizo cosas horribles anteriormente, lo que te hizo a ti, Sophie, sin ser excepción, creo que ya ha sufrido demasiado por ello. Va a entrar.
Sophie levantó su brazo y utilizó su camisa para secarse los ojos. Miró a Pansy y luego a Hermione, insegura sobre cómo debía sentirse.
-¿Ggealmente hizo todo eso pogg ti?
-Sí – dijo Hermione – Le debo mi vida.
-Entonces supongo que no puedo objetagg. Le haggé una cama pagga ella.
Sophie caminó hacia la tienda. Cuando entró, encontró a Phillip parado justo al costado de la entrada, con lágrimas visibles en los ojos. Ella lo miró y suspiró.
-Esto es pogg Heggmione, Phillip.
Phillip le devolvió la mirada y preguntó - ¿Ella usó la maldición Cruciatus contra ti ese día?
Sophie negó con la cabeza y caminó hacia las camas. Era cierto. Pansy no le había lanzado ni un hechizo, ni un golpe. Simplemente estuvo allí. Sophie solo tenía que seguir recordando eso.
Afuera, Lucius y Narcissa intercambiaron una mirada antes de seguir a Sophie hacia la tienda. Hermione intentó seguirlos, pero Draco la tomó por la muñeca y la detuvo.
-Hermione, necesito que seas honesta conmigo. ¿Él… acaso Zabini alguna vez… acaso él o cualquier otro tuvo éxito en… en…?
-No, Draco – dijo ella, mirándolo a los ojos – Nadie me violó. Durante la mayoría del tiempo, no me tocaron.
Draco suspiró aliviado.
-Solo me gustaría poder decir lo mismo sobre todas – miró hacia la tienda donde Astoria estaba con Ron – Puede que ella no estuviera allí mucho tiempo, pero Rita quería venganza, y utilizó el enojo de Blaise contra Daphne para conseguirla.
-¿Rita? – repitió Draco, frunciendo el entrecejo.
-Sí. Rita Skeeter. La mente maestra detrás de todo esto, si puedes creerlo.
-Pero… Astoria la pisó.
-Lo sé. Es por eso que quiere venganza – Hermione tomó la mano de Draco y la apretó – Hay muchas cosas que me gustaría contarte, Draco. Sobretodo sobre nuestro bebé, y estoy segura de que hay mucho que tú quieres contarme, pero ¿podemos primero ir dentro? Mis pies me están matando.
Draco sonrió y asintió. La levantó por la barbilla y la besó antes de alzarla en brazos y llevarla dentro. Cuando llegaron, Sophie estaba usando su varita para llenar la tina con agua caliente, mientras Narcissa colocaba un biombo para empezar a desvestir a Pansy. Lucius buscaba entre los equipajes algo de ropa limpia, mientras Phillip simplemente estaba allí, observando todo.
-Déjame ayudar con eso – dijo Hermione, removiéndose para que Draco la bajara.
-No, Heggmione, tú quédate con tu esposo – dijo Sophie, sacando su cabeza detrás del biombo – Naggcissa y Lucius estaban justo diciendo que tienen un montón de cosas que hablagg. Yo me haggé cagggo.
-¿Estás segura? – preguntó Hermione, mirando de reojo a Phillip. No era ciega ante la evidente distancia que había entre la pareja.
-Sí, soy más que capaz de daggle un baño a alguien – sonrió ella a medias – Ustedes Malfoys vayan a poneggse al día ggápidamente. Yo me encagggo de todo.
Sophie regresó detrás del biombo y Narcissa salió. Tomó la ropa que Lucius había encontrado y se la dio a Sophie. Después de eso, ella, Lucius, Hermione y Draco tomaron asiento; Draco envolviendo un brazo alrededor de Hermione mientras ella se recostaba contra su hombro.
Phillip permaneció cerca de la tina, sin moverse hasta que Sophie terminó de bañar a Pansy y le pidió su ayuda para moverla hacia la cama. Él tardó en acceder, pero eventualmente lo hizo por ella. Sophie permaneció en una silla junto a la cama, lanzándole hechizos sanadores sobre las heridas que Astoria, al estar tan cansada, no había podido curar.
Mientras todo eso pasaba, los Malfoys fueron poniéndose al día sobre todo. Draco y Lucius hablaron sobre la Comunidad del Dragón, los micrófonos que Seth había creado y ellos habían instalado, la batalla en el Caldero Chorreante, la destrucción de la Mansión Malfoy, la Cámara del Amor, y el hechizo en el que Draco estaba trabajando.
Hermione habló primero sobre cómo había sido capturada. Luego pasó a hablar del bebé, y cómo le había dado la capacidad de hacer poderosa magia sin varita, las teorías de los sangrepura sobre la profecía y su casi escape. Les contó todo sobre Pansy, y Theo, y como él la había ayudado a mejorar su magia sin varita.
-¿Así que Theo es el espía de Kingsley? – preguntó Draco, tratando de decidir si estar sorprendido o no.
-Sí – dijo Hermione – Parece que odia a su padre y está determinado a hacerlo sufrir.
-¿Hay alguien además de Theo que esté de nuestro lado? – preguntó Lucius.
-Goyle y Ethan. – Respondió Hermione.
Draco se estremeció ante la mención de su amigo.
-Pero Goyle es más o menos un prisionero allí – lo defendió Hermione después de notar la reacción de Draco – Por favor, no te enojes con él, Draco. Trató de liberarme cuando se enteró que yo estaba encerrada en el sótano, pero Blaise lo detuvo. Y dio un paso al costado cuando intenté escapar. No es malo. Solo está confundido.
-Me mintió.
-Porque estaba asustado. No puedes culparlo por eso. Y luego, cuando quiso salirse, encerraron a Pansy y él no sería capaz de dejarla sola.
-¿Desde cuando Goyle se preocupa por Pansy?
Hermione se sonrojó – Ehh…
Draco entrecerró los ojos y luego los abrió con sorpresa - ¡No lo hicieron!
-Puede que sí… ¡pero solo una vez! Para vengarse de Daphne. Pero si no fuera por él, estoy bastante segura de que ella no seguiría con vida ahora mismo.
-¿Y quién es ese Ethan del que hablas? – preguntó Lucius tratando de que los Malfoy jóvenes regresaran al tema entre manos.
-El vampiro de los Greengrass – respondió Narcissa – Quizás lo conociste, Lucius. Fuiste tan cercano a Arron durante todos estos años, que me parece difícil creer que no lo conocieras.
Lucius palideció repentinamente – Narcissa, yo…
-Creo que prepararé algo de té – dijo Narcissa, levantándose y caminando hacia la cocina.
Lucius la siguió con la mirada. Cuando volvió a mirar a Hermione y Draco, ambos lo miraban fijamente.
-Creo que necesito algo de aire – dijo levantándose y saliendo al exterior.
-¿Qué fue todo eso? – preguntó Draco, tan pronto se marchó.
-No tengo idea – mintió Hermione. Por algún motivo, sentía un extraño sentimiento de lealtad hacia Narcissa. Posiblemente por haberle salvado la vida, pero quién podría saberlo con certeza.
Ahora que todos estaban metidos en sus propios asuntos, Draco no veía ninguna razón por la cual seguir sentado, junto a su esposa, sin besarla hasta perder los sentidos.
Con sus dedos levantó la barbilla de Hermione y comenzó a besarla con ternura. Las manos de ella subieron por su espalda, comenzando a quitarle la chaqueta mientras el beso comenzaba tornarse más desesperado.
Habían estado lejos cinco meses. Sin besarse, sin acostarse, sin la sensación de que el corazón se saltara un latido en el pecho al estar juntos. Pero ahora se tenían el uno al otro, y si sus labios pudieran hablar en ese momento, dirían que nada había cambiado. Su pasión y el deseo por el otro no había cesado, y ambos deseaban desesperadamente no estar atrapados en una tienda con muchas personas más.
En cierto punto de su sesión de besos a temperatura creciente, Draco sintió una mirada sobre ellos. Abrió los ojos y miró detrás de la cabeza de Hermione para encontrarse a Phillip observándolos. Se alejó a regañadientes de su esposa y preguntó - ¿Qué tienes en mente, Phil?
-Oh, lo siento – dijo Phillip, recién dándose cuenta de que había estado mirándolos fijamente – Estaba… solo curioso.
-¿Sobre?
Incluso mientras Draco hablaba, Hermione no dejó de plantar besos sensuales en sus labios y mandíbula.
-Bueno, cuando gritaste "ella está aquí" y saliste corriendo, estaba bastante seguro de que habías enloquecido, pero luego regresaste con Hermione en brazos. ¿Cómo la encontraste, exactamente?
Hermione dejó de besarlo. Se alejó un poco y frunció el ceño - ¿Sabías que estaba allí afuera?
-Sí – respondió Draco.
-Pero… ¿Cómo?
Draco suspiró. No estaba seguro de cómo responder correctamente sin sonar demente – Te escuché cantar nuestra canción.
-¿Me escuchaste?
-Sí.
-Pero es imposible. Estábamos demasiado lejos como para que me hubieras oído. Sin mencionar los encantamientos sobre nuestro campamento.
-¿Entonces realmente estabas cantando? – preguntó Draco, sintiendo de repente una oleada de alivio. Quizás no estaba tan loco después de todo.
-Sí, yo… lo estaba. Nuestra canción es la única que calma al bebé.
-Estuve soñando contigo. Casi todas las noches desde hace un tiempo. Te escuchaba cantar esa canción y, algunas veces, incluso podía verte. La semana pasada podría haber jurado que te sostuve la mano.
Hermione frunció el ceño aún más - ¿Estabas en una silla de hospital cuando me tomaste la mano?
Draco abrió los ojos ampliamente – Así es. Estaba observando a Weasley mientras los Sanadores hablaban con su familia y accidentalmente me dormí.
La habitación cayó en silencio.
-Entonces… ¿han estado comunicándose todo este tiempo? – preguntó Phillip tratando de entender.
Hermione lo miró y luego bajó la mirada hacia el bebé. Colocó la mano en su estómago – No lo sé. Aunque no tengo punto de comparación, sé que este embarazo no ha sido normal. Pansy dijo que ha habido casos de madres capaces de hacer magia sin varita cuando sentían que su bebé estaba siendo amenazado, lo cual yo pude hacer, pero soy capaz de hacer más que eso. Puedo manejar la Oclumancia y la Legeremancia sin esfuerzo, y cada vez que veía a Blaise, podía maldecirlo naturalmente, incluso cuando no estaba intentando hacerme nada. Y ahora esta… esta comunicación en sueños. No tengo dudas de que es obra del bebé también.
-Aw, el pequeño Malfoy quería que mami y papi vuelvan a estar juntos – dijo Draco, estirándose para posar su mano encima del vientre de Hermione.
El bebé pateó con fuerza. Tanto Draco como Hermione alejaron sus manos.
Mirando a Hermione, Draco sonrió y dijo – O realmente nos ama, o realmente nos odia.
-Prefiero creer que es lo primero.
Sophie los miró y sonrió mientras Draco y Hermione le hacían carantoñas al bebé. Aunque estaba realmente feliz por ellos, verlos tan contentos solo le hacía pensar en su propio bebé. La Navidad había sido realmente dura, dado que era la fecha en la cual tendría que haber nacido. Al ser forzada a pasar la noche en la habitación de invitados de Draco con Phillip, descubrió que no era la única que recordaba eso. La tristeza sobre ese hecho se había convertido en una enfurecida discusión, que había pasado luego a un enfurecido sexo. Ninguno de los dos había hablado sobre eso desde entonces.
Phillip se giró y atrapó su mirada. El corazón de Sophie se saltó un latido cuando él le sonrió, nada indiferente a la misma tristeza de ella escondida en la dicha de él. Le devolvió la sonrisa. Y luego, repentinamente, Phillip ya no la miraba sino que tenía sus ojos en algo detrás de ella, con la sonrisa desvaneciéndose hasta formar una mueca desprovista de sentimientos.
Sophie siguió su mirada para encontrar a Pansy estirándose. Las primeras señales de movimiento desde que la habían traído aquí. Sus párpados comenzaron a moverse, mientras su boca se retorcía ante el dolor. Abrió los ojos lentamente. Esperó hasta que pudiera enfocarlos antes de girar el rostro y mirar a la figura junto a la cama donde estaba acostada. Le tomó un instante registrar su rostro, y luego se vio horrorizada.
-¿Dónde… estoy?
Sophie la miró fijamente por un momento, incapaz de respirar mientras la chica la miraba. Una asesina por asociación, por muy difícil que era dibujar la línea que separaba el concepto de un verdadero asesino.
-A salvo – fue lo único que pudo decir.
-¡Hermione! – llamó Phillip.
Hermione miró desde el sofá en donde ella y Draco habían regresado a su sesión de besos. Jadeó al ver los ojos abiertos de Pansy y corrió hacia allí.
-¿Pansy, estás bien?
-¿Granger?
-Malfoy.
-Ya te dije. No… - hizo un sonido de dolor cuando intentó moverse - … no voy a reconocer eso.
-Deja de moveggte. Apenas conseguimos sanagg tus heggidas supeggficiales. No quieggo ni pensagg en como estaggás pogg dentggo – dijo Sophie.
-Se sienten como gelatina – dijo Pansy, finalmente quedándose quieta.
Sophie levantó su varita y preguntó - ¿Dónde empezamos?
Pansy dudó antes de señalar su costado derecho. Sophie levantó su camiseta y comenzó a sanar un enorme hematoma.
-¿Cómo llegué aquí? – preguntó ella, mirando a Hermione.
-Tu madre hizo un trato con Narcissa. Haría que entrara para ayudarme, siempre y cuando ella prometiera sacarte también.
-¿Mi madre?
Hermione asintió.
Una lágrima cayó de una esquina de un ojo de Pansy. Rápidamente la secó. Y entonces, moviendo su mirada hacia el estómago de Hermione, preguntó - ¿Cuánto tiempo ha pasado?
Hermione miró su gran barriga y suspiró – Cuatro meses.
Pansy se estremeció pero no lloró. No podía. No frente a la bruja francesa.
Draco se acercó desde detrás de Hermione y acomodó un brazo a su alrededor - ¿Sintiéndote mejor ahora, Parkinson?
-No realmente – dijo ella – Solo para estar segura, estoy aquí, ¿verdad? Es decir, ¿no estoy loca por un exceso de la Maldición Cruciatus o algo parecido, y estoy alucinando?
-Bueno, si todos somos parte de tu mundo de fantasía, personalmente no creería ni una palabra que te dijéramos.
-¡Draco! – Hermione lo golpeó en el pecho – Pansy, estás bien. No somos inventos de tu imaginación. Realmente eres libre de ese lugar.
Pansy le dio un leve asentimiento. Luego levantó una mano, notando cuan liviana se sentía - ¿Dónde está Goy…? ¡ah! – se estremeció cuando Sophie tomó un punto particularmente delicado.
-Lo siento – dijo Sophie, aunque realmente no había mucho sentimiento detrás de esa disculpa.
-Bebe esto – dijo Narcissa, caminando hacia ella con una botella de whiskey de fuego a medio beber, en lugar del té que había mencionado antes – Te ayudará con el dolor.
Obligó a Pansy a beber un poco, quien se atragantó y volvió a estremecerse. Sophie rió antes de tomar la botella de manos de Narcissa.
-Yo lo haggé.
Narcissa se encogió de hombros antes de alejarse de nuevo.
-Goyle sigue allá – respondió Hermione una vez que Pansy pudo respirar.
El poco color que quedaba en las mejillas de Pansy se desvaneció - ¿Lo dejaron allí?
-No teníamos otra opción – se justificó Hermione, incluso aunque no estaba contenta consigo misma – Estará bien, Pansy. Theo y Ethan se encargarán de ello.
-¿Theo? – preguntó ella - ¿Cuánto me perdí?
-Mucho – dijo Hermione – Pero te pondré al día después. Ahora mismo, concéntrate en mejorar.
Pansy miró de reojo a Sophie, todavía sin saber si esto estaba bien.
-Draco.
Draco y Hermione voltearon para ver a su padre parado en la entrada de la tienda.
-Preparé la tercera tienda para que tú y Hermione puedan tener algo de privacidad.
Draco y Hermione se miraron, ambos deseosos de tener algo de tiempo a solas. Pero…
-No hay pggoblema – dijo Sophie, notando su duda – Vayan, ustedes dos.
-¿Estás segura? – preguntó Hermione, incluso aunque Draco ya comenzaba a tirarla hacia afuera.
-Pogg supuesto. Han pasado casi cinco meses. Meggecen tenegg algo de tiempo a solas.
Ahora Draco aferraba con fuerza la mano de Hermione. Ella se mordió el labio – Bueno, está bien – volviendo a mirar a Pansy, le dijo – Que te mejores – y luego finalmente dejó que Draco la arrastrara afuera.
Cuando estuvieron lejos, Pansy observó a Sophie mientras ella la curaba, sin hacer contacto visual.
-¿Por qué haces esto? – preguntó casi en susurros, después de un tiempo.
Sophie suspiró y observó por encima de su hombro a Phillip, quien seguía observándolas fijamente. Volviendo a mirar a Pansy, dijo – Ayudaste a Heggmione cuando ella lo necesitó. Ahogga mismo, es todo lo que impoggta.
Pansy se estremeció mientras Sophie sanaba lo que parecían ser costillas rotas. Estaba tratando con todas sus fuerzas no gritar.
-Puedes dejagglo saligg, lo sabes – dijo Sophie, haciendo referencia a sus gritos de dolor.
Pero Pansy se lo tomó literalmente y, en lugar de gritar, terminó mirando a Sophie con los ojos llenos de lágrimas y diciendo – Lo siento.
Sophie se sorprendió ante la repentina disculpa, y no estaba muy segura de como tomarla. Palideció mientras el aire se atascaba en su garganta. Sus ojos ardían con las lágrimas contenidas.
-No hay pggoble…
-No. No digas eso – dijo Pansy, sacudiendo su cabeza y llorando con fuerza – Todos estuvimos bebiendo esa noche, y cuando Blaise sugirió que vayamos a molestar a Draco, pensé que sería divertido. Pero entonces viniste tú y… y todo pasó tan rápido…
Varias lágrimas escaparon de los ojos de Sophie. Se apresuró a secarlas.
-Sé que parece que solo los detuve al ver que estabas embarazada, pero no fue solo eso. Juro que no lo fue. Pero estaba borracha, y mi mente reaccionaba lentamente. Yo no… - tragó pesadamente – No sabía que más hacer. Lo siento. Lo siento mucho, muchísimo.
-Pogg favogg… detente – dijo Sophie, sosteniéndole la mano, tratando de alguna manera controlar las lágrimas que caían de sus ojos – Sé que tú no me hechizaste, y que fuiste la que quitó el hechizo silenciadogg pagga que los otggos supieggan donde encontggaggme. Y ayudaste a Heggmione, que es una de las peggsonas más impoggtantes de mi vida, pogg lo que cggéeme cuando te digo que lo aggadezco. Peggo nunca olvidaggé que estuviste allí.
-No espero que lo hagas – susurró Pansy – Solo… quería que lo supieras.
Sophie asintió y volvió a encargarse de las costillas de Pansy. No podía girarse a ver a Phillip, a quien podía escuchar sollozar detrás de ella. Ninguno dijo otra palabra por el resto de la noche.
XXX
Al instante en que Draco y Hermione estuvieron solos en su propia tienda, unieron sus labios y Draco la llevó cuidadosamente hacia atrás hasta que alcanzaron la cama.
Mientras se trepaba lentamente sobre ella, se detuvo y preguntó - ¿Podemos hacer esto?
Hermione levantó las cejas.
-Es decir, no vamos a, como, herir al bebé o algo, ¿verdad?
-No veo cómo podríamos hacerlo.
-Pero estás segura de que no…
-¡Draco! – Hermione lo silenció con un dedo – Estuve encerrada en una habitación, prácticamente a solas todo el tiempo, por casi cinco jodidos meses. ¡Vamos a follar sí o sí!
Draco sonrió burlonamente – Sí, señora.
Volvió a colocarse encima de ella y la besó, notando el sabor de los labios de ella tan delicioso e intoxicante como lo recordaba. Movió su boca hacia abajo por su cuello y comenzó a juguetear con su camisa, casi sorprendiéndose al encontrarse con su redondeada barriga de embarazada, en lugar de su usual estómago plano. Sonrió nuevamente y regresó a unir sus bocas, besándola con ternura mientras comenzaba a quitarle lentamente la camisa. Hermione se apresuró a bajarla nuevamente.
Él se alejó y le preguntó - ¿Qué haces?
Hermione se sonrojó – Lo siento. Pero tú… eh, dijiste una vez que no me pusiera gorda… y como que ahora estoy enorme.
Draco rió y besó su frente – Mione, no hablaba en serio.
-Hablabas medio en serio.
-Quizás – se encogió de hombros. Ella lo conocía demasiado – Pero estar embarazada no es lo mismo que engordar. Además, quiero verlo.
Draco intentó levantarle nuevamente la camisa pero ella la mantuvo firmemente en su sitio.
-Vamos, Mione. Tus pechos deben estar al menos el doble de su tamaño normal. ¡No puedes privarme de ellos!
Hermione rodó sus ojos antes de finalmente dejar ir su agarre en la camisa. Draco sonrió triunfalmente antes de sacársela por la cabeza con un rápido movimiento. Para su mayor disfrute, ella no estaba usando sostén, lo que significaba un paso menos para dar.
-Ahí, ¿lo ves? Hermosa – bajó y besó su estómago – No estás gorda.
Hermione sonrió mientras él levantaba la mirada y le hacía un guiño. Lentamente, comenzó a dejar un rastro de besos hacia sus pechos, dándole la justa dosis de atención al izquierdo antes de moverse al derecho.
-¿Se quedarán así? – preguntó él – Porque eso estaría bien para mí.
Hermione rió y se estiró para golpearle el hombro. Él le tomó la muñeca antes de que lo hiciera, y se movió para besarla de nuevo. Realmente no podía dejar de hacerlo. Nadie besaba como Hermione. Siempre usaba la cantidad perfecta de lengua y dientes para conseguir volverlo completamente loco.
La mano de Draco bajó más y desabrochó los pantalones de ella, rápidamente quitándoselos junto a las bragas, mientras ella le quitaba la camiseta. Hermione se tomó un momento para observarle el pecho, pasando sus manos por él y besándolo suavemente. Levantó la mirada y la fijó en los ojos de él, sin dejar de acariciarlo.
-¿Qué estás haciendo? – preguntó él.
-Memorizándote – respondió ella – Para nunca olvidar cómo te sientes, si alguna vez vuelven a separarme de ti.
Draco acercó su cabeza a la de ella y juntó sus frentes - ¿Habías comenzado a olvidar lo que se siente estar junto a mí, Mione?
Ella asintió avergonzada.
-No pasa nada. Creo que yo también comenzaba a olvidarme.
-Realmente pensaba que no podría tener la oportunidad de volver a hacer esto – dijo ella, derramando algunas lágrimas – Simplemente estoy contenta de que estés aquí.
-También yo – dijo él, besándola castamente – Extrañaba esto. Solo estar contigo. Sostenerte junto a mí. Besarte – una lágrima cayó por su mejilla, hacia la de ella – Lamento tanto lo que te dije esa noche. No hablaba en serio. Te amo tanto. Yo…
-Shh – lo silenció Hermione, nuevamente con un dedo sobre los labios – Ni siquiera importa, Draco. Ambos dijimos cosas que no sentíamos en realidad. Simplemente olvidémoslo. Olvidemos todo este desastre y regresemos al punto en donde estábamos.
Draco asintió. volvió a besarla, más duramente esta vez, y comenzó a deslizar su mano por la curva de su cintura, frotándola hacia arriba y abajo por su muslo, jugando con ella ante de finalmente moverla entre sus piernas.
Hermione gimió en su boca. Ya estaba más que preparada para él. Intentó desabotonar sus pantalones y cuando lo consiguió, se los arrancó de un solo movimiento. Cuando él estuvo tan desnudo como ella, se detuvo de repente y la miró.
-Uhh, Mione… ¿Cómo se supone que tenemos que hacerlo con la, uhh… la barriga? – señaló.
Hermione bajó la mirada y frunció el ceño – Bueno, supongo que algunas posiciones serán más fáciles que otras. ¿Quizás yo arriba?
Ella ya había comenzado a sentarse para reposicionarse cuando Draco la detuvo.
-¿Qué pasa ahora? – preguntó ella, comenzando a frustrarse.
-Es solo que… bueno, no estoy seguro de poder hacer esto mientras miro a mi hijo.
Hermione bajó la mirada a su estómago y luego hacia él. Rodó los ojos – Bien. Entonces lo haremos desde atrás.
Comenzó a voltearse pero Draco volvió a detenerla.
-¡Draco!
-¡Lo siento! Es solo que… es decir, no te vi en tanto tiempo, y como que quiero verte a los ojos mientras lo hacemos.
Hermione estaba demasiado frustrada como para apreciar la dulzura de lo que acababa de decir – Draco, estás siendo imposible. De verdad, solo siéntate y relájate.
Lo acomodó de forma que quedó recostado contra el cabecero de la cama, asegurándose de mantener siempre la mirada sobre la suya y no en su estómago mientras ella se trepaba encima de él. Draco colocó ambas manos en la cintura de Hermione mientras ella se apoyaba con una sobre el hombro de él, y la otra lo acariciaba gentilmente antes de colocarlo en su entrada.
Sin decir una palabra, Draco besó a Hermione en el momento exacto en el que se hundía en ella. Ambos gimieron ante el contacto, y él la mordió ferozmente en el labio. Bueno, no iba a durar mucho. Por suerte, ella parecía estar tan cerca como él, y eso que apenas se había comenzado a mover.
Mientras Hermione rebotaba encima de él, Draco comenzó a mover lentamente sus labios a lo largo de su mandíbula y por su cuello, gentilmente succionando cada delicada porción de piel en su camino antes de pasar a la siguiente. Siempre tan perfecta, impecable, como porcelana.
Sus labios trazaron su clavícula, y continuaron bajando hasta alcanzar sus pechos. Levantó una mano para acariciar uno mientras mordisqueaba cuidadosamente el otro. Los gemidos de Hermione se volvían cada vez más fuertes mientras él impulsaba con la otra mano sus caderas encima suyo.
-Draco, te… te amo – dijo ella, jadeando pesadamente en su oído.
Draco aferró un puñado de su alborotado cabello y atrajo su cabeza hacia la de él, encontrándola en un desbocado beso antes de decirle – Te amo también, Mione.
Esas palabras fueron todo lo que necesitó Hermione para perder el control. Su cuerpo comenzó a ralentizar su velocidad mientras sentía que ardía desde adentro, retorciendo los dedos de los pies mientras gritaba su nombre en éxtasis. Pero Draco mantuvo su agarre firme en sus caderas y la obligó a seguir cabalgándolo, sin dejarla detenerse hasta que él mismo alcanzó su propio clímax.
Draco gimió su nombre a través de los dientes, volviendo a juntar sus labios y mordiéndolos con fuerza mientras acababa dentro de ella. Cuando terminó, Hermione acomodó su cabeza en su hombro mientras él la envolvía firmemente con sus brazos. Permanecieron allí por un momento, sin moverse, mientras lentamente comenzaban a recuperar el aliento.
-¿Fue todo lo que recordabas? – preguntó Draco finalmente, después de un largo silencio.
Hermione rió y dijo – Sí. Detesto inflar tu ego más de lo que ya lo está, pero ¿te das cuenta que de todas las veces que estuvimos juntos, ni una sola me dejaste decepcionada?
-Me alegra oírlo – dijo él sonriendo – Nada me excita más que complacerte.
-Bueno, acaso no eres un dulce – dijo ella, tomándole el rostro y dándole un caluroso beso en la mejilla.
Varias horas después, Draco y Hermione estaban recostados en la cama, incapaces de despegar sus ojos del otro lo suficiente como para dormir. Él se inclinó hacia ella y le besó los párpados. Ella se inclinó hacia él y le besó la nariz, ganándose una carcajada y una caricia en la mejilla.
-Detesto arruinar el momento con lo que voy a decir, pero realmente necesito que entiendas que lo que pasó con Sophie y conmigo… lo de la foto…
-Draco, no…
-No. Tienes que oírlo – dijo él – No pasó nada más que ese beso, y no significó absolutamente nada para ninguno de los dos. Ni siquiera le devolví el beso. La única persona que estuvo en mi mente desde el momento en que dejaste la casa, fuiste tú.
Hermione respiró profundamente y se abrazó con más fuerza a él – Bueno, ya que insistes en ir por ese camino, ¿cómo fue que sucedió, en primer lugar?
Draco suspiró – No sé si lo notaste, pero Phillip y Sophie… no están muy bien.
-Lo noté.
-Ya hace un tiempo que están así, pero él realmente no se fue de casa hasta que vio esa foto en Corazón de Bruja. Se fue a vivir conmigo, irónicamente, pero ya estaban más o menos separados antes de que eso pasara. Supongo que pelearon o algo esa noche, porque Hannah llamó a Neville sabiendo que él estaba conmigo, y le avisó que Sophie estaba ebria en el pub. Así que fui a buscarla para llevarla a su casa.
-Eso fue muy noble de tu parte – dijo ella, aunque no sonaba demasiado orgullosa de su nobleza.
-Sí, bueno, no disfruto mucho de sus peleas. Así que fui y conseguí que se levantara de la mesa, pero mientras salíamos, ella comenzó a hablar sobre cómo le habría gustado morir esa noche con el bebé. Pensaba también que nosotros dos habíamos intervenido con el equilibrio al elegirte a ti y a Phillip como parejas, siendo que nosotros nos parecíamos más. No creo en realidad que hablara en serio, pero cuando intenté consolarla, me besó.
Draco pudo sentir a Hermione tensarse en sus brazos.
-Pero, te lo repito, no le devolví el beso, y ella estaba demasiado ebria con whiskey de fuego y tristeza como para realmente entender lo que estaba haciendo. Se siente horrible, Hermione.
-Estoy segura que sí.
-Por favor, no te enojes con ella. Ha pasado por mucho.
Hermione entrecerró los ojos.
-Es decir, nada a comparación de lo que pasaste tú. ¡Obviamente!
-No iría tan lejos – suspiró ella – Bueno… tiene suerte de que la amo, y que ahora mismo estoy jodidamente feliz. En otra ocasión, no lo dejaría pasar tan voluntariamente.
Draco sonrió.
-Pero tú… tengo el derecho de estar muy, muy enojada contigo. Vi la foto. Quizás no le devolviste el beso pero tampoco te alejaste rápido de ella.
Draco se sonrojó – Lo admito. Dudé. Estaba… tan solo sin ti, Mione. Puede que me llevara un momento, pero finalmente sí me di cuenta que a la única a la que quería besar era a ti. Sé que no es excusa pero soy muy débil sin ti.
Hermione suspiró y lo abrazó con fuerza – Bueno… también tienes suerte de que te ame tanto, y que esté feliz ahora.
Draco sonrió y la besó – Lo prometo, de ahora en adelante, los únicos labios que tocarán los míos serán los tuyos. De ahora y hasta siempre.
-Más vale que así sea – dijo ella, devolviéndole el beso – Supongo que prefiero que haya sido Sophie en lugar de alguna zorra al azar. Al menos así se que tampoco fue con intenciones de su parte – volvió a suspirar ella – Realmente espero que no sea tarde para que ella y Phillip puedan arreglar su relación.
-También yo – dijo Draco, volviendo a besarla. Su estómago se presionó contra el de ella y sintió una patadita del bebé – Alguien está despierto – estiró su mano y lo tocó.
Hermione sonrió y colocó su mano junto a la de él – Sí, el bebé es bien vivaracho.
-Siempre "bebé". ¿No sabes si será una niña o un niño?
-No – dijo ella, pero los engranajes comenzaron a girar en su mente – Pero alguien sí lo sabe.
XXX
A la mañana siguiente, Pansy despertó para encontrarse con dos rostros sonrientes mirándola fijamente. Se sobresaltó.
-¡Buenos días! – dijeron alegremente Draco y Hermione.
-¿Jugo de calabaza? – preguntó Hermione sosteniendo un vaso.
Pansy se retorció para incorporarse. Draco se apresuró a ayudarla.
-¿Qué les pasa a ustedes dos? – preguntó ella, tomando el vaso y bebiendo un sorbo. ¡Merlín, que bien sabía eso! Ni siquiera recordaba la última vez que había comido o bebido algo, que no fuera el whiskey de fuego que Narcissa le había obligado a tomar la noche anterior.
-Bueno, Draco y yo estuvimos hablando – Hermione posó una mano en la rodilla de él – y decidimos que queremos saber.
-¿Saber qué? – preguntó Pansy, antes de tomar otro sorbo.
-Cuando hiciste la Poción de Prueba de embarazo, me dijiste que el color que tomaba durante el primer minuto indicaba el color del bebé, y te dije que yo no quería saber qué era sin Draco.
-Y, como puedes notarlo, ya estoy aquí – dijo Draco, estirando sus brazos – Entonces, ¿qué es?
Pansy miró a su alrededor. Sophie y Phillip miraban atentamente desde el sofá, atiborrándose de pancakes mientras Lucius y Narcissa permanecían detrás de su hijo y nuera. Todos se inclinaron hacia Pansy mientras esperaban su respuesta. Ella sonrió y bebió una vez más, levantando un dedo para indicarles que esperaran un minuto.
Draco cerró sus ojos y comenzó a repetir – Niño, niño, niño – una y otra vez.
-Claro que lo amaremos sin importar lo que sea – dijo Hermione, golpeando a su esposo.
-Por supuesto – dijo él, con una sonrisa – Pero un poco más si es un niño.
Ella lo golpeó más fuerte.
-Bueno, tienen suerte – dijo Pansy, finalmente bajando el vaso – Es un niño.
-¡SÍ! – exclamó Draco, incorporándose y levantando un puño de victoria - ¡El apellido Malfoy continúa en marcha!
Se giró, y él y su padre estrecharon sus manos con orgullo.
Hermione miró a Narcissa y sonrió – Una niña la próxima vez – dijo con una sonrisa – Nos aseguraremos de romper la tradición Malfoy.
Narcissa le devolvió la sonrisa y asintió.
Draco tomó a Hermione de repente y la incorporó junto a él. La giró alrededor sin dejar de repetir – Niño, niño, niño – una y otra vez. Ella rió y lo acompañó en su alegría. Así es como debía ser el embarazo siempre. Compartir estos momentos llenos de alegría con tus seres queridos. Y ella estaba contenta de poder tener esta posibilidad al menos, con Draco, incluso si era más tarde de lo que habría deseado.
Justo entonces, su gran momento fue interrumpido por una brillante burbuja de luz materializándose sobre la mesita de café. Sophie chilló sorprendida.
-¿Qué es eso? – preguntó Hermione, tirando a Draco junto a ella para examinarlo con curiosidad.
Parecía que estaban mirando a varias figuras que caminaban por el bosque. Eran los sangrepura.
-Poco antes que llegáramos aquí, descubrí que su lechuza estaba volando por el bosque – dijo Lucius, caminando hacia ahí con Narcissa.
-¿Polly? – preguntó Hermione, mirand a Draco
Él asintió – Debió dirigirse hacia aquí después de que escapásemos de la Mansión Malfoy.
Hermione sonrió – Siempre supe que era inteligente.
-Coloqué un encantamiento en ella y la volví a mandar al bosque para que mantuviera un ojo en ciertas cosas por nosotros – dijo Lucius – Cualquier ser vivo que ella vea aparecerá en esta luz.
-Eso es malditamente brillante – dijo Hermione, tratando de ver mejor a quiénes estaban espiando.
Había cuatro figuras, todas vestidas con capas. Una levantó la mirada, notando la lechuza. Blaise. No la miró mucho tiempo. Era evidente que el que estaba parado junto a él era Quinn, por el modo en que se inclinaba hacia él y le hablaba, haciendo que ambos estallaran en fuertes carcajadas. Se giraron hacia las otras dos figuras y dijeron algo antes de encaminarse en la dirección opuesta.
Luego los dos restantes quedaron frente a frente. El que estaba a la vista de la lechuza era Gorden. Después de hablar un poco, se encaminó hacia su izquierda. Solo quedaba una sola figura por reconocer.
-¡Voltéate, maldita sea! – dijo Hermione, frunciendo los puños.
Fue como si Polly la hubiera oído, porque de repente ululó. La ultima figura se giró y levantó la mirada. Todos contuvieron el aliento al notar la mirada rota de Arron Greengrass. Él se giró y se internó en el bosque.
-Síguelo – dijo Hermione, como si la lechuza pudiera realmente escucharla.
Polly salió volando tras él.
Todos enmudecieron.
-Bueno… supongo que es tiempo de que salgamos de caza – dijo Lucius, mirando a todos. Nadie se opuso.
-¡Esperen!
Todos voltearon para ver a Astoria parada junto a la entrada de la tienda. Caminó hacia ellos lentamente y miró la burbuja de luz, con los ojos fijos solemnemente en la figura de su padre.
Draco la miró y suspiró – Stori, sé que es difícil pero…
-No, no lo es. Mi padre debe morir. Ya lo acepté – dijo ella fríamente – Es solo que… quiero ser la que lo haga.
Todos jadearon.
-Tú… ¿quieres matar a tu padre? – preguntó Hermione.
-Me dejó allí, Hermione. Cuando Blaise me atrapó, esa zorra escarabajo le dijo que se fuera para que no rompiera su juramento, y él la escuchó. ¡Jodidamente la escuchó! No me ama. Si lo hiciera, nunca me habría… - tragó pesadamente – No habría dejado que Blaise me pusiera un dedo encima. No veo razones para mostrar piedad por él. Déjenme hacerlo. Necesito hacerlo.
Miró suplicante rostro por rostro, rogando que nadie se opusiera.
Finalmente, Lucius la miró y dijo – Si eso es lo que quieres, no veo razón alguna por la que debamos interponernos en tu camino.
Astoria suspiró aliviada – Gracias.
-Narcissa, quédate aquí con Hermione y Pansy – ordenó Lucius.
-¿Quedarme? – repitió Hermione – Pero quiero ayudar.
-No, con mi nieto no lo harás – dijo él – Es a ti a quien ellos quieren, por lo que debemos mantenerte fuera de su vista.
-Pero…
-Nada de peros – dijo Draco, volteando a mirarla – Quédate aquí, Mione. Volveremos pronto.
Los ojos de Hermione se llenaron de lágrimas mientras le devolvía la mirada. Asintió – Por favor, prométeme que tendrás cuidado. Solo quiero tenerte de regreso. No creo que pueda soportar volver a perderte.
Draco asintió y la besó. Se alejó lentamente y caminó hacia la salida de la tienda con Lucius, Sophie, Phillip y Astoria, volviendo la mirada hacia ella una última vez, tomándose un momento para memorizar su rostro. Para nunca olvidar cómo se veía ella, si alguna vez los volvían a separar.
Nota de la Traductora: Yyyyyyyy... es un niño! y se viene el enfrentamiento... Tenía este capi listo hace facil una semana, pero las complicaciones muggles me impedían sentarme una horita a contestar reviews y actualizar.. Pero bueno, aquí estoy y espero que les haya gustado.
Quiero hacer un paréntesis para darles un enorme GRACIAS a todos los que me dejaron deseos de recuperacion a través de un mensaje. Los aprecio muchísimo y como siempre, me alegran el día :)
Gracias también a quienes se toman un minutito para dejar sus opiniones sobre el fic, y a quienes siguen agregando día a día esta historia a sus favoritos y alertas. Contesto aquí a los Guests:
Rosy Fdz: Jamás me olvidaría de ustedes, no podría tampoco dejarlos con una historia inconclusa, así que no se preocupen :) Sobre Ethan, Narcissa y Lucius sabremos pronto.. besits y gracias por comentar!
Maria: muchas gracias por tus buenos deseos! lamento la tardanza, pero aquí esta! espero lo hayas disfrutado! Bs y gracias por comentar!
Lily Leon: Hola amiguisima, jajaja complicaciones hay todos los días, por lo menos voy mmejorando :) ya sabremos más de esas relaciones destruidas por la avaricia de los sangrepura. besito y gracias por seguir aqui!
Bliu Liz: Gracias nena por tus buenos deseos! Cissa era todo un enigma, y comprobamos que acertaste con tu prediccion. Efectivamente es un niño Malfoy, y tambien viste cuando descubren esa conexion gracias al bebé. Es muy dulce! muchas gracias por seguir x aquí, u beso!
SALESIA: Hola! jajaj totalmente, Cissa haría de una buena jugadora de poker. Y al menos Pansy cuenta con un poco de amor de madre todavía, a pesar de todo. Sobre Arron y su desicion final lo sabremos pronto, pero por ahora vemos que Astoria está determinada a poner a Ron primero. Tambien vemos aquí tu buena intuicion, descartando de primera mano a Mione y Pansy, por sus respectivos estados, para la lucha.. sobre Ethan... mas adelante! y si, los chequeos van a seguir de aquí a un buen tiempo adelante, pero prometo cuidarme y seguir trayéndoles estas historias :) muchisimas gracias por tus buenos deseos y por tus increibles comentarios. Besote!
Espero no estar olvidando a nadie.. si ese fuera el caso, ME AVISAN!
Las actualizaciones probablemente aumenten apenas tenga vacaciones de la facu, con suerte! :)
Me despido por ahora,en un rato voy a ver un partido del seleccionado de hockey argentino, Las Leonas, contra el seleccionado de Inglaterra, que por milagro de los dioses están jugando en mi ciudad y conseguí entradas. Soy demente por el hockey, así que estoy feliz :)
Gracias por seguir por aquí, nos leemos pronto!
pekis :)
