Pues bien, sigamos subiendo este fic. Mientras tenga tiempo de ordenarlo voy actualizando. Gracias a los favs, follows y reviews, me hacen feliz como una lombriz.
A leer!
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Era una situación extraña, la cual tenía dos extrañezas.
La primera, aun cuando sabía que lo que había sucedido había sido una jugarreta, sentía que no era correcto haber actuado de esa manera. Sí, Hisagi era de los que rumiaban mentalmente las ideas. Si él fuera el que estuviese en el lugar de Kuchiki se sentiría utilizado. Las chicas eran sensibles… o se suponía que lo fueran. Al menos debería tener alguna deferencia con ella.
Segunda extrañeza, hacer como si no hubiese pasado nada le parecía brutal. De alguna manera ambas extrañezas se relacionaban. Encontrarse en los pasillos o en reuniones y luego pasar a un lado y solo dirigirse un 'hola' sin, al menos, intercambiar un par de palabras le parecía inadecuado.
Actuar como un zorro no estaba dentro de su naturaleza. Le hubiese gustado por lo menos poder hablar con ella un poco más, le caía bien. Por lo que tras la reunión semanal decidió hacer lo que consideraba correcto, lo que debió ser para una chica que… bueno no tenía experiencia alguna.
Usualmente en tras las reuniones el grupo quedaba en realizar una actividad por la tarde, generalmente ir a beber algo o ir al karaoke. Pero él no tenía pensado aquello ni menos tenía implicaciones subidas de tono. Aunque fuese al revés, la invitaría a salir. Así debió ser primero.
La alcanzó a medio camino ambos cuarteles.
-Espera, Kuchiki -la llamó y ella se volteó deteniendo la marcha.
-Ah, hola -le dijo como si se tratara de cualquier colega -¿Pasa algo?
-Estaba pensando si querías hacer algo tras la jornada… no sé, podríamos ir por ahí -ella hizo un gesto con la boca que no supo leer -Se abrió un cine y están dando una película que dicen que es muy buena…
Rukia lo detuvo poniendo una mano en su brazo.
-No es necesario -le dijo con una mirada inexpresiva -Sé lo que intentas hacer. Pero no es necesario. Ya te lo dije, no quiero ser tu novia ni salir contigo… y de hecho prefiero que las cosas sigan como antes
-Ah… entiendo… yo solo...
Ella le sonrió levemente, como ella solía hacerlo. Una deferencia de su parte.
-Nos vemos -dio por terminada la conversación y retomó el camino a su división.
Unos pasos más atrás Momo y Kira caminaban, pero al divisar a sus colegas hablando la teniente de la quinta división se detuvo. Kira la imitó.
-¿Desde cuándo hablan? -preguntó Momo.
-¿Qué tiene de raro? Son colegas… seguro es algo de trabajo -Kira le restó importancia.
Pero la intuición femenina leía cosas que los hombres no harían… o la mayoría. Vio a Hisagi seguir a Rukia con la mirada volteándose sobre el hombro. Sin pensarlo realmente, Momo caminó hacia él.
-Una reunión aburrida, ¿no? -le dijo a su compañero de manera casual.
Sacó a Hisagi de sus pensamientos.
-Sí, bastante
Momo le sonrió. Ella sí sonreía de manera sincera.
-Pensábamos con Iduru ir a tomar un café y trabajar en lo que nos encargó Nanao… ¿nos acompañas?
-Tengo algunas cosas que hacer -respondió -¿Almorzamos juntos? -miró a Kira.
-Como siempre -respondió el rubio.
Retomaron la marcha hasta llegar al cuartel de la tercera división. Antes de separar el grupo Hisagi alzó la voz.
-¿Qué harán después de la jornada?
-No lo he pensado -respondió Kira -¿Propones algo?
-Bueno… no realmente… tengo algunas cosas que hacer, pero tengo unas entradas al cine que no usaré.
-¿En serio? ¿Cómo las conseguiste? Está bien difícil -exclamó Momo entusiasmada.
-Tengo mis contactos.
-¿Qué dices, Iduru? -preguntó Momo sin disimular su entusiasmo.
-Claro, vamos.
-Genial, las tengo en la oficina. Te las entrego a la hora de almuerzo.
-Gracias -Momo era feliz -Lamento que te lo pierdas…
-Nah, las responsabilidades son primero.
-Eso es tan no tú -rio Kira -Pero nos aprovecharemos de tu mala suerte.
-Me parece -dijo divertido ante la reacción de sus amigos -Nos vemos más tarde, olvidé que debo hablar con Nanao -se volvió hacia el camino recorrido.
-Vale, nos vemos.
Ambos chicos vieron partir al moreno y se miraron curiosos.
-Qué suerte, ¿no? -exclamó Iduru -Dicen que la película es muy buena…
Pero Momo parecía pensativa. Las escenas hacían sentido ahora.
-Me temo que Shuuhei no tenía trabajo pendiente, Iduru.
-¿No?
Momo negó.
-Me temo que nuestro amigo ha puesto su interés en quien solo va a aplastarle el corazón sin quererlo.
-¿Quién?
-Rukia.
Kira la miró y una mueca de risa se formó en su boca antes de estallar en carcajadas.
-¿Hisagi y Kuchiki? -rio apretándose el estómago -¡Qué imaginación, Momo! Él solo tiene ojos para Matsumoto y digamos que entre ella y Kuchiki hay varias copas de diferencia -no hablaba de sake precisamente.
Momo lo golpeó en el brazo a modo se reproche.
-Piensa lo que quieras… pero acá hay gato encerrado y hay que detenerlo… ahora.
-Relájate -exclamó calmando su risa -Si fuera así, Kuchiki va a dejarle las cosas muy claras.
-Me temo que ya lo hizo, pero ya sabes cómo es Shuuhei…
-Tú y tu imaginación me hacen tanto reír. Deberías dejar de ver esas series.
-Quizás tienes razón…
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Debía reconocer que la propuesta de Hisagi la había conmovido, había sido un detalle considerado y lindo. Pero la respuesta seguiría siendo no, un rotundo no.
Lo que había ocurrido comenzó como producto de una borrachera y la segunda solo curiosidad. Había superado sus expectativas, pero era eso… podía vivir sin ello, sin duda. No lo necesitaba aunque fuera delicioso, excitante, aunque la haya hecho sentir deseada… algo que jamás había sentido. Pero no, no. No con él, aun cuando revivía lo pasado en la intimidad de su cuarto. No. Aun cuando él fuese el protagonista de sus fantasías. No.
Golpearon a su puerta y se levantó a abrirla. Sentaro estaba frente a ella.
-Rukia-chan, necesitamos alguien que vaya a Karakura a investigar unas actividades de energía bastante irregulares.
Aun cuando hubiese querido, no hubiera podido salir con él. El destino volvía a determinar el camino a seguir y, en esta ocasión, agradeció la señal.
-Voy enseguida -afirmó concierto entusiasmo, le vendría bien una distracción.
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Llevaban un par de horas ya donde Rangiku, pero se había abstenido de beber. Sobre todo porque cierto colega estaba presente. Tal como lo había pedido, parecía que el tiempo hubiese retrocedido hasta antes de año nuevo. Sin quererlo se pilló prestándole atención, mirándolo más de lo prudente y sin poder quitar algunas escenas subidas de tono.
-No entiendo porqué nadie puede mirarme a los ojos -bufó Rangiku ya bastante pasada de copas.
-Quizás si te cubrieras ese generoso escote podrías lograrlo -se burló Yumichika, el único que podría decirlo así de directo.
La rubia lo miró con odio y bufó.
-Es parte de la feminidad. Me gusta verme guapa -se acomodó el cabello coqueta.
-Entonces no te quejes -exclamó el oficial -Además todos sabemos que lo utilizas a tu favor… -miró a Hisagi quien se puso muy rojo.
-¿Yo? -la rubia fingió inocencia -¡Qué mal hablado!
-Deberías aprenderle a Hinamori o a Kuchiki
-Ah, no. No me metan en sus discusiones -saltó Momo.
Rukia guardó silencio. Nada, Hisagi ni siquiera la miraba, nada. Era un tipo obediente, hizo justo lo que le pidió. Ni siquiera cuando Yumichika la nombró, cuando todos la miraron a ella y a Momo esperando una reacción. Nada. Mirarla no tenía nada de malo, antes lo hubiera hecho. ¿Sería que le pasaba lo mismo que a ella? ¿Sería que repetía las mismas escenas en su mente?
-Que vergüenza -dijo en voz alta y los presentes la miraron, todos menos él.
-No tiene nada de vergonzoso -dijo Yumichika -No deberías avergonzarte de ser discreta… no como otras -miró a Rangiku.
Pero a ella sí la miró. A Rangiku sí y eso la incomodó.
-Es parte de mi feminidad -insistió Matsumoto -Odioso.
-Menos es más -continuó el oficial -No quieres que te miren, entonces cúbrete.
-No vas a ser menos femenina si le haces caso, Rangiku -finalmente Hisagi alzaba la voz -No va en eso.
-¿Y según tú en qué va? -preguntó la rubia con algo de molestia.
-Es un conjunto de varias cosas… en cómo te mueves, en las miradas, en cómo hablas… no en las palabras que escoges, sino en la forma de decirlas…
-Ya salió el poeta en potencia -bufó Ikkaku -Eres un aburrido.
-Pues me pareció muy lindo -dijo Momo.
-A mí también -afirmó Rukia.
Ahí estuvo, una mirada de una fracción de segundo.
-Palabras que te recordaré en tu próxima hemorragia nasal -canturreó Yumichika.
-Idiota -respondió Hisagi, pero se rio.
El resto de la velada pasó como la haría cualquier otra. Pasada la medianoche el grupo se retiró como lo solía hacerlo. Renji la acompañó a casa y se retiró a su habitación como siempre. Pero cuando iba camino a su cuarto se detuvo de súbito.
Feminidad… que concepto más subjetivo. Sobre todo cuando era algo que era apreciado por el resto, validado por el entorno reforzando la autoimagen. Y no se iba a mentir, ella no se consideraba femenina. Al menos no en el concepto de Rangiku… pero sí en el de Hisagi. ¡Diablos, volvía a pensar en él! ¿Qué pensaría de ella? ¿La consideraría femenina? ¡Qué rayos estaba pensando! ¿Acaso eso importaba? Pues sí, lo hacía.
Se volvió sobre sus pasos. Impulso, falta de criterio… y una cuota de validación. Frente a la puerta de la habitación de Hisagi dudó. Pero echó a volar aquello, la luz encendida era al menos una señal que no era demasiado tarde. Golpeó y tardó en abrir. Ese era otro de los momentos en que podía evitar aquello. Pudo quedarse en su casa, pudo no golpear la puerta…
-Kuchiki
-¿Estás ocupado? -él negó.
-¿Quieres pasar? No creo que sea conveniente que algún rondín te vea aquí.
Pudo decir que no, otro instante en que pudo tomar la decisión… pero no lo hizo. Al ingresar vio que estaba comiendo.
-Interrumpí tu cena, disculpa.
-Si no te molesta que siga comiendo… ¿necesitas algo? -se sentó y la miró desde su lugar -¿Quieres? -le ofreció de su cena.
Rukia se sentó frente a él en el suelo y negó con la cabeza. Siguió con su cena mirándola de tanto en tanto.
-Sobre lo que hablamos antes… -comenzó Rukia y él dejó a un lado los palillos -¿Tú crees que soy femenina?
-Claro, ¿por qué preguntas? -ella guardó silencio -No sé si siempre has sido tan insegura, pero creo que te cuestionas demasiado.
-Últimamente me cuestiono cosas que antes no hacía… y no tiene nada que ver con tú sabes qué. Es de antes…
Él asintió. Creía tener una leve idea de lo que era.
-¿Sabes algo? Si vas a basar tu autoimagen por lo que el resto opine de ti vas a tener información variada y, muchas veces, contradictoria. ¿Qué más da lo que la gente opine de ti? Si necesitas una opinión deberías tomar en cuenta solo lo que digan quienes te interesan… Renji, el capitán Kuchiki, Kurosaki… ¿Momo tal vez?
-Tienes razón, gracias.
-No hay porqué.
Siguió comiendo como si ella no estuviera.
-¿Por qué me ignoras?
-¿Perdón?
-¿Qué porqué me ignoras?
-No lo hago -dijo y Rukia bufó -Me pediste que las cosas fueran como antes y eso hago. No éramos precisamente amigos -agregó sin malicia ni resentimiento.
-Tienes razón… pero… -él volvió a dejar los palillos a un lado -Quizás podríamos serlo. No suelo tener demasiada confianza con las personas, pero siento que se nos da fácil… conversar.
-Eso es cierto -apreció dándole la razón.
Pudo mantener las cosas como antes, otro momento donde los caminos se bifurcaban… otro instante donde pudo guardar silencio. Pero no lo hizo.
-¿Hisagi?
-¿Sí?
-¿Alguna vez has sentido que la vida te da a elegir dos caminos, dos opciones y que debes tomar uno de esos caminos?
-Bueno, en general la vida es así -reflexionó.
-¿Y qué haces cuando eso pasa?
-Muy filosófica, ¿no? -se rio divertido por la actitud meditabunda de su colega -Pues… no sé. Supongo que elegir la que sienta que es la correcta…
-¿Y cómo lo sabes?
-Uno siempre lo sabe, Kuchiki.
Ella caviló. Otra elección… lo miró frente a ella. ¿Qué debía hacer?
-Te lo dejaré más fácil, Kuchiki -se puso de pie y tomó el cuenco vacío de su cena -Iré a dejar esto al comedor y me iré a lavar los dientes… tardaré unos diez minutos. En esos diez minutos puedes decidir.
-¿Qué cosa?
-Si te quedas o te vas…
Salió de la habitación. Rukia suspiró, pero no se marchó a casa.
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La carne es débil mis queridos lectores y a estos dos no solo conversar se les da fácil. Lo hot se los dejo a la imaginación.
Esta vez hemos visto a una Rukia resolutiva que pasa a un momento de inseguridad. Toda chica, por fuerte que sea, tiene cuestionamientos. Y un Hisagi que pasa de ser un dulcito a un tipo seguro de lo que quiere.
Ya va siendo hora que se acaben los cuestionamientos, ¿cierto que sí?
