Fighting for the Malfoys
-Luchando por los Malfoys-
Capítulo – Vis Fluctus
Una vez fuera de su campamento, Lucius ejecutó un Hechizo Localizador para ubicar a Polly, dado que encontrar al único búho de este bosque sería más fácil que encontrar a una persona específica.
Todos permanecían en silencio mientras atravesaban los árboles y arbustos, Astoria obviamente inmersa en sus pensamientos sobre qué hacer de ahora en adelante. Por mucho que su padre mereciera morir, no había una vuelta atrás en este tipo de asesinato. A pesar de eso, tenía que hacerlo. Por ella misma. Por Ron.
Draco no dejaba de mirar hacia el sitio donde había quedado el campamento, preguntándose si debería haberle dado a Hermione un mejor beso de despedida. ¿Qué pasaba si era el último?
No. No tenía que pensar en eso. Apenas acababan de reencontrarse. De ninguna forma volvería a perderla. Encontrarían a Arron, lo matarían rápidamente, y volverían directamente al campamento. Era demasiado riesgoso ir tras los otros ahora mismo. Para eso, tendrían que idear un verdadero plan. No solo improvisarlo, como estaban haciéndolo ahora.
Bajando la mirada hacia la mano de Astoria armada con su varita, Draco notó que estaba temblando. Apresuró su paso hasta quedar a su lado, y le tomó la mano.
-Stori, no tienes que hacer esto – dijo él.
Astoria lo miró de reojo y tragó pesadamente – Sí, tengo que ser yo, Draco. Por más enfermo que suene, honestamente no creo poder tolerarlo si uno de ustedes lo hace en su lugar. Sigue siendo mi padre y ninguno de ustedes necesita justicia tanto como yo.
-Bueno, si cambias de idea, solo tienes que decirlo y me encargaré.
Astoria asintió, incluso aunque sabía que nunca "lo diría".
Los cinco continuaron su camino a través del bosque. Quizás tenían un hechizo localizador para la lechuza, pero no había forma de saber cuan lejos estaban de alcanzarla, solo la dirección general. Además, habían tres sangrepura más rondando por allí, y por ahora, no planeaban encontrárselos. Cuanto más tiempo pasen los sangrepura ignorando su presencia en el bosque, mejor. Si pensaban que solo Hermione, Narcissa, Astoria y una herida Pansy estaban ahí fuera, tendrían el factor sorpresa a favor.
De repente, escucharon ruidos de hojas aplastadas por lo que parecían ser los pies de alguien. Inseguros sobre la dirección del sonido, todos se acomodaron en un círculo mirando hacia afuera y levantaron sus varitas, asegurándose de permanecer completamente inmóviles.
Sonaron más hojas en la dirección a la que apuntaba Lucius. Todos se giraron hacia allí, Astoria volviendo a aferrar la mano de Draco con la suya temblorosa.
Una figura encapuchada apareció entre los arbustos, haciendo a un lado las ramas que se metían en su camino. La figura se congeló al verlos a todos allí, escaneando el rostro de cada uno hasta que sus ojos cayeron en Astoria.
-¡Astoria! – exclamó Arron, bajando su capucha - ¿Qué estás haciendo aquí con… con ellos?
La mano de Astoria no paró de temblar dentro de la de Draco. Todos la miraron, sin bajar sus varitas, en caso que fuera necesario atacar. Todo apuntaba a que ella no iba a hacer ningún movimiento. Y entonces, sin otro aviso, su mano dejó de temblar. Su cuerpo completo se tranquilizó mientras miraba fijamente a su padre, con furia contenida.
Sus ojos se entrecerraron mientras levantaba la varita un poco más alto y exclamaba - ¡Avada Kedavra!
Arron esquivó la maldición justo a tiempo, pasándole justo encima de su oreja izquierda. Giró el rostro para mirar a su hija por un segundo, pero apenas notó la furia que ahora sobresalía en su rostro, volteó y salió corriendo en la dirección opuesta. Astoria corrió tras él, seguido de cerca por Draco, Lucius, Phillip y Sophie.
-¡Avada Kedavra! - volvió a exclamar ella, golpeando por accidente un árbol. El árbol comenzó a caer rápidamente hacia el suelo, pero Phillip lo atrapó con un hechizo de levitación. Sophie intentó volver a colocarlo mientras Phillip lo sostenía, tratando de evitar que los sangrepura escucharan el sonido de la caída. Draco y Lucius siguieron persiguiendo a Astoria, quien corría tras Arron.
La alcanzaron justo cuando ella fallaba nuevamente al dispararle a su padre otra maldición asesina. Golpeó ligeramente hacia la izquierda, y él se arrojó hacia la derecha.
-Stori, quizás deberías tomarte un instante para apuntar, si es que vas a hacerlo – dijo Draco, impacientándose. Estaban haciendo demasiado alboroto.
-No estoy tratando de darle, Draco. Estoy guiándolo. Confía en mí, sé lo que estoy haciendo. Pasé todos mis veranos vagando por este bosque desde que tenía cinco años. Nadie lo conoce como yo. Un disparo más y tendré al bastardo acorralado.
Astoria se movió para dispararle a su padre desde otro ángulo. Cuando él intentó regresar por donde hacía venido, ella le disparó de nuevo haciendo que éste girara en la dirección opuesta.
-¡Lo tengo! – le gritó ella a Draco y Lucius antes de correr y atravesar unos arbustos.
Ellos intentaron ir tras ella, pero de repente, Blaise apareció frete a ellos, abriendo ampliamente los ojos y modulando un -¿Qué demonios? – con la boca, antes de comenzar a lanzar maldiciones Cruciatus a todas partes. Ambos las esquivaron, Lucius yendo hacia un costado y Draco cayendo hacia atrás.
Con la espalda contra el suelo, Draco pudo notar a Polly mirándolo desde una rama en lo alto. Saludó con una mano y dijo – Hola, amor y bebé, ¡estoy bien! – sabiendo muy bien que Hermione lo observaba.
-¿A quién mierda estás hablándole, Malfoy? – exigió saber Zabini - ¡Crucio!
Draco se alejó de allí rodando por el suelo, hasta ocultarse tras un arbusto - ¡A nadie que te importe, Zabini!
-¡Draco!
Giró para mirar a su padre, agachado junto a él.
-Yo me encargo de esto. Tú ve tras Astoria.
Draco asintió – No te atrevas a ser gentil con él. Merece jodidamente sufrir por lo que le hizo a Astoria – E intentó hacerle a Hermione. Se estremeció al pensar en ello.
-Entendido – dijo Lucius con una sonrisa.
Draco se arrastró en cuatro patas para alejarse de allí, antes de incorporarse y salir corriendo. Escuchó a su padre gritar -¡Crucio! – a su espalda, y esperó de corazón que hubiera dado en el blanco.
Corrió en la dirección hacia donde había desaparecido Astoria, y terminó en un enorme claro. Astoria estaba parada en el borde de él, con la varita apuntando a su padre, quien estaba parado en el otro extremo junto a un enorme acantilado. El sonido del agua corriendo se escuchaba desde allí. Era el río que llegaba hasta el lago.
-¡Astoria, detén esta locura! – exclamó Arron, tratando de dar un paso hacia delante, pero cuando Astoria lo apuntó con más fuerza, se detuvo.
-¡Levanta tu varita! – exigió ella, todavía mirándolo con venganza.
-¡No! ¡Jamás apuntaría mi varita hacia mi hija!
-¿Y qué me dices de mí? – dijo Draco, saliendo del bosque y apuntando su propia varita hacia Arron.
-Si Astoria no estuviera parada junto a ti, con gusto…
Draco dio varios pasos hacia delante.
-Sigues muy cerca.
Esta vez dio pasos hacia un costado.
Arron levantó su varita y la apuntó hacia Draco.
-¡No! – exclamó Astoria - ¡Tu pelea es conmigo!
-¡No hay pelea entre nosotros, Astoria! ¡Estás hablando como una loca! ¡Estas personas envenenaron tu mente! ¡Merecen ser castigadas!
-¡La única persona con la mente envenenada eres tú, Padre! ¡Yo jamás me sentí más cuerda en mi vida! Estas personas que estás tan empeñado a asesinar, me ayudaron a escapar de esa… ¡esa prisión! Pero tú… mi propio jodido padre, ¡tú me dejaste ahí! ¡ME ABANDONASTE AHÍ!
-¡Solo porque sabía que no te iban a hacer daño! Tu juicio puede que esté nublado por ese muchacho, pero estoy seguro que volverás a nuestro bando, y Rita también. Eres una Sangrepura hecha y derecha.
Astoria estaba absolutamente lívida. Quería arrancarle los jodidos ojos por ser tan crédulo. De hecho, lo habría hecho si Draco no hubiera corrido hacia ella y la sostuviera.
-¡No toques a mi hija! – exclamó Arron, una vez más tratando de dar un paso hacia delante.
Astoria alejó a Draco de un empujón y levantó su varita, dando un paso ella misma hacia delante y apuntando directamente hacia el corazón de su padre.
-Pansy también es una sangrepura hecha y derecha, Padre. ¿La dejaron en paz?
-Bueno… no, pero…
-¡Nada de peros! ¡Ella es una sangrepura, y fue torturada por meses, por hacer más o menos lo mismo que yo! ¡Las dos intentamos ayudar al otro bando! ¡El jodido bando correcto, que jamás dejaría a sus hijas en manos de psicópatas! ¡Rita le permitió hacer a Blaise lo que quiera conmigo, Padre!
Arron palideció.
-¿Y sabes qué? ¡Lo hizo! ¡Me golpeó, y luego abusó de mí, y cuando se cansó de tenerme luchando contra él, me dio Amortentia y me quitó lo que me quedaba de voluntad propia! ¿Acaso Draco haría algo así conmigo? ¿Lo haría Ron?
-Yo…
-¡Sí! ¡Tú! ¡Siempre se trata sobre ti y tus costumbres sangrepura! ¿Y qué pasa conmigo, eh? ¿Qué pasa con lo que yo quiero? – lágrimas de enojo ya caían por las mejillas de Astoria, pero ahora sollozaba con fuerza, intentando mantener firme la mano que sostenía la varita - ¡Alejaste de mí al único hombre que amé!
-No, yo…
-¡Admítelo! ¡Admite que nunca planeaste dejar vivir a Ron! ¡Quiero oírte admitirlo!
-No…
-¡ADMÍTELO!
Arron respiró profundamente y le devolvió la mirada a su hija, casi desarmándose al verla así – Bien. Cuando acudí a ver al idiota de Weasley…
-¡RON!
-Cuando acudí a ver a Ron, nunca tuve la intención de dejarlo vivir cuando todo esto terminara – admitió él finalmente – porque Rita nunca pretendió que su esposa viviera – señaló con su cabeza en dirección a Draco – Pero, supongo que él ya lo sabía, y por eso agregó ese último término a nuestro juramento.
-¡No es un idiota!
-Pues entonces nos engañó a todos.
Astoria lo apuntó con más rudeza.
Arron suspiró – Astoria, no lo entiendes. Solo quiero que seas feliz.
-¡Yo era feliz! ¡Era más feliz que nunca en mi vida! Pero tú… ¡tú me quitaste eso! ¡Por tu culpa, Ron comenzó a morir!
-Ya debería estar muerto.
-¡NO! – gritó ella, encontrando su coraje nuevamente – No – repitió con voz más profunda y arrastrada – Tú deberías estar muerto.
-Hazlo entonces – dijo Arron, dando un paso al frente – Mátame – otro paso – Sabes que quieres hacerlo.
Cuanto más se acercaba, más comenzaba a temblar la mano de Astoria. Ella se estremeció mientras intentaba enfocarse en mantener su mano apuntándolo.
-Stori – la llamó Draco a su lado.
Ella lo miró de reojo.
-Recuerda lo que te dije. Solo tienes que pedirlo. No tienes que hacerlo.
-No. Tengo que ser yo – lloró ella, negando con la cabeza – A…avad… - tragó saliva – Avada K…Ke….
-Por favor, detén esta locura, Astoria – dijo Arron, casi alcanzándola – No puedes matar a tu propio padre – estiró su mano y la posó en la varita de ella, lentamente bajándola – Ahí está mejor, ¿lo ves?
Astoria giró su otra mano y lo abofeteó con dureza en el rostro, casi derribándolo en sus rodillas.
-¡Que te jodan! – exclamó ella - ¡Por tu culpa perdí el amor de mi vida! ¡Y ni siquiera te importa! ¡Ni siquiera jodidamente te importa! ¡Te odio! ¡TE ODIO!
Astoria comenzó a pegarle sin parar. Arron no se defendió, pero si intentó tomarla de las muñecas para evitar que siguiera golpeándolo.
-¡Astoria, por favor, detente! ¡Por favor, eres mi hija! Te amo. Yo…
-¡No me toques, joder! – gritó ella, alejándose de su agarre.
-¡Hey! – Draco corrió hacia ella y alejó a Astoria, cuyas manos no dejaban de temblar.
-Tienes que morir! ¡TIENES QUE MORIR! – Astoria se separó de Draco y volvió a levantar su varita, apuntando a su padre.
Arron logró incorporarse y dio varios pasos hacia atrás, con lágrimas cayendo por sus mejillas al darse cuenta que el enojo en los ojos de su hija no desaparecería.
-¡Es la única forma que Ron pueda tener una mínima oportunidad para vivir!
-Él escogió a alguien más por encima de ti, Astoria. ¿Por qué sigues luchando por él? – preguntó Arron, solo tratando de entender. Siguió alejándose, pasito a pasito.
-¡Tú amenazaste la vida de su mejor amiga! Estaba enojada al principio, pero luego me di cuenta que si la situación hubiera sido la inversa, ¡yo habría hecho lo mismo! Habría renunciado a Ron para salvar la vida de Draco, siempre y cuando estuviera segura que él estaría en buenas manos. ¡Él nunca pensó que tú me harías daño! Cuan equivocado estaba…
-Te escogió a ti al final, Astoria – dijo Draco, apuntando con su propia varita a Arron.
Padre e hija lo miraron.
-Cuando finalmente nos contó lo que sabía, lo primero que dijo fue que no solo se trataba de Hermione. Teníamos que ayudarte a ti también. Él estaba preocupado por ti, Stori. Sabía que contarnos todo era un riesgo, especialmente para Hermione, pero lo hizo. Se arriesgó porque te ama.
-¿Realmente es cierto? – preguntó ella casi en un susurro.
-Por supuesto que sí.
Astoria comenzó a llorar descontroladamente, con la mano nuevamente inestable, pero sin dejar de apuntar a su padre.
Arron miró a su hija y comenzó a llorar él mismo, todavía dando pequeños pasos hacia atrás – Eres mi hija, Astoria, y te amo. Solo te quería de regreso.
-Fue tu decisión el perderme en primer lugar – dijo ella, finalmente cayendo de rodillas y dejando caer su varita, observando con desinterés cómo sus lágrimas se hundían en la tierra. Se rendía. Pensó que podría hacerlo, pero simplemente no podía. A pesar de todo, seguía amando a su padre, y no podía ser la que le quitara la vida.
-Lo sé. Fue mi decisión y lo lamento. Todo lo que quise siempre es que fueras feliz. Ahora sé lo que tengo que hacer. No puedo ser egoísta. No cuando se trata de ti – Arron se limpió los ojos y miró a Draco – Mata a ese hijo de puta por lo que le hizo a ella.
Astoria apretó la tierra entre sus manos y levantó la mirada. Arron atrapó sus ojos y suspiró pesadamente.
-Juré hacer todo lo que estuviera en mis manos para que tuvieras una vida feliz, y lo rompí. Tendría que haber muerto yo, no él – dejó de caminar hacia atrás, justo en el borde del acantilado, e hizo una pausa, dándose un momento para mirar atentamente a su hija - Tienes que romper el globo de nieve que te compré en Suiza. El que tiene el Dragón de las Nieves volando por los Alpes. Es la única forma de levantar el escudo, si yo no estoy. Caerán piezas de vidrio pero no es nada que un pequeño hechizo protector no pueda cubrir – Arron sonrió pacíficamente – Buena suerte con Ron.
Y con esas últimas palabras, dio un último paso hacia atrás, dejándose caer por el acantilado.
-¡PAPI!
Astoria corrió inestablemente hacia el borde. Intentó buscar el cuerpo de su padre, pero todo lo que consiguió ver fue un breve vistazo de él antes que se perdiera entre las filosas rocas y las violentas aguas. Draco la tomó por la espalda y la alejó de allí.
-¡No mires, Astoria!
-¡Pero mi padre! ¡Mi padre!
-Lo sé – dijo él, abrazándola y colocándole la cabeza contra su pecho.
Astoria apresó su camisa y lloró contra él.
-¿Por qué… por qué lo hizo?
-No lo ´se – respondió Draco, con honestidad.
Arron Greengrass, arrojándose a un acantilado, era definitivamente algo que no se esperaba. Parecía que sí amaba a su hija, después de todo.
-¡Draco!
Ambos voltearon para ver a Phillip y Sophie entrar corriendo al claro, con varios hechizos pasando justo encima de sus cabezas. Fueron seguidos por Gorden y Quinn. Draco y Astoria se levantaron y se unieron a sus amigos, apuntando sus varitas a los recién llegados.
-¡Santa mierda! – exclamó Quinn al ver a Draco - ¿Cuántos hay de ellos?
Justo a tiempo, Lucius entró corriendo al claro, seguido de cerca por Blaise, quien ahora tenía un hermoso y nuevo tatuaje en el rostro. Draco entrecerró los ojos para leerlo, y comenzó a reír histéricamente.
-¡Buen trabajo, Padre!
-Pensé que sería apropiado – sonrió burlonamente Lucius, obviamente muy orgulloso de su hechizo que dejó la palabra "violador" en la frente de Blaise.
-Heggmoso. Ahogga solo necesita la palabgga "Asesino" justo debajo – dijo Sophie, lanzándole un hechizo a Blaise.
Él lo bloqueó y corrió hacia Quinn y Gorden, quienes comenzaron a reír también.
-¿Qué dice? – preguntó Blaise, frotándose la frente – No puedo ver.
-Te guardaré la sorpresa hasta que tengas un espejo a mano – dijo Quinn – Más te vale que eso se borre.
-¿Se saldrá? – le preguntó Draco a Lucius.
-No fácilmente – sonrió su padre.
-¿Cómo mierda lograron entrar a través del escudo? – cuestionó Blaise, queriendo olvidar su nuevo tatuaje.
Draco no pudo evitar reír. Jodidos idiotas, ni siquiera comprendían que ellos ya tendrían que haber estado dentro antes de que levantaran el escudo.
Nadie respondió.
-¿Dónde está Arron? – preguntó después.
-Búscalo abajo en el acantilado – dijo Draco, señalando con su cabeza.
Astoria se estremeció a su lado. Él le tomó la mano.
-¿Mataste a tu propio padre? – preguntó Blaise, mirando a Astoria con incredulidad.
Astoria respiró profundamente y se aseguró de apuntarlo con la varita – No. Él se mató a sí mismo en el instante en que se unió a esa perra Skeeter. Todos ustedes lo hicieron.
Blaise estaba visiblemente molesto.
-Oh, querido – Astoria frunció el ceño – Pobre y dulce Zabini, estás realmente herido por la noticia de la muerte de mi padre. Sé que te gustaba pensar en él como tu propio padre, considerando que tu padre asesinó a cada uno de sus esposos antes de que incluso tuvieras tiempo de conocerlos a todos. Quizás le puedas comentar a Daphne lo que hice, y ella podrá mover el odio que siente por ti hacia mí. Ambos podrán reconectar gracias al dolor – se burló ella, con la furiosa venganza regresando a sus ojos – Son unos jodidos dementes.
-¡Que te jodan!
-¡Creo que ya te encargaste de eso, idiota! ¡Avada Kedavra!
La maldición asesina salió mucho más fácil al apuntar hacia Blaise que a su padre.
Gorden se estiró hacia Blaise y lo derribó al suelo, con la maldición pasándoles justo por encima. Blaise intentó incorporarse y devolver el golpe, pero Gorden lo mantuvo en el suelo.
-¡Estamos superados en número, idiota! ¡No es hora de meterse en un duelo! Sin Arron, necesitaremos toda la gente que podamos reunir! ¡Tenemos que retroceder!
-Bien - dijo Blaise, fulminando con la mirada a Astoria.
Se levantaron y se apresuraron hacia el bosque con Quinn justo detrás. Los otros corrieron tras ellos. Sabían que tenían la ventaja ahora, y serían unos tontos si no lo aprovechaban.
Desafortunadamente, los sangrepura estaban moviéndose increíblemente rápido, y era complicado apuntar bien los hechizos entre todos los árboles. Cuando se acercaron peligrosamente a la casa, fue tiempo de llamar a un alto a la persecución.
Sin decir una palabra más, Astoria giró primera y comenzó a correr hacia el campamento. Los otros la siguieron.
Poniéndose a la altura de Draco, Lucius le dijo sin aliento mientras corrían - ¿Ella lo hizo? -
Draco negó con la cabeza – Ella no mentía cuando dijo que se mató a sí mismo. La culpa lo hizo saltar hacia el acantilado.
-Debo admitir que estoy aliviado – dijo Lucius – Asesinar a alguien, me temo, es algo de lo que nunca se habría recuperado.
-Puede que no lo haga de igual forma – dijo Draco – No si Weasley no supera esto.
Polly atravesó el bosque y encabezó la marcha. Los guió hacia el campamento, atravesando los escudos protectores. Al instante en que llegaron, Hermione salió corriendo de una de las tiendas y se arrojó a los brazos de Draco.
-Jamás volveré a dejarte fuera de mi vista – le dijo al oído.
-¿Polly estuvo vigilándome todo el tiempo? – preguntó él.
Hermione asintió contra su cuerpo – Nunca pensé que diría esto, pero estoy agradecida por lo que hizo Arron – se alejó renuentemente y tomó su mano – Vamos a salvar a Ron.
Ambos entraron a la tienda de Ron. Astoria, Lucius, Sophie y Phillip ya estaban ahí.
-Bueno, ¿cómo hacemos esto? – preguntó Astoria, arrodillada junto a la cama y aferrando la mano congelada de Ron.
-Tenemos que descongelarlo – dijo Draco, dando un paso al frente con Hermione permanentemente unida a su mano – Y luego dejamos que la maldición siga su curso.
-¿Y después? – preguntó Astoria, mirándolo lentamente.
-Y luego intentamos revivirlo. ¿Sabes cómo hacer eso?
Astoria asintió – Solo tenemos que enviar ondas de energía a su corazón, para conseguir que vuelva a latir. Nunca lo hice, pero lo vi muchísimas veces. Debería ser capaz de hacerlo.
"Debería" no sonaba tan convincente.
-¿Estás segura de que quieres hacerlo ahora, Astoria? – pregunto Draco, sintiendo la mano de Hermione tensarse en la suya – Podemos esperar.
Astoria negó con la cabeza – Soy tan poderosa como cualquier otro Sanador. Si esto no funciona, entonces no podía hacerse. No puedo esperar más. Tengo que saber si se fue o no.
Draco suspiró y posó una mano en su hombro – Quizás deberíamos moverlo al centro de la habitación. Para tener más espacio.
Astoria asintió y se levantó. Lucius se acercó y levantó a Ron, mientras los otros movían los sofás, sillas y mesas fuera del camino. Cuando tuvieron un espacio amplio desocupado, Lucius lo bajó en el medio y se alejó. Draco levantó su varita. Astoria comenzó a moverse hacia delante, pero Draco la detuvo con un movimiento.
-Primero, deja que la maldición se complete. Luego haz lo que sea que tengas que hacer.
Astoria asintió.
-¿Lista? – preguntó él.
Ella volvió a asentir.
Draco apuntó con su varita, respiró profundamente y dijo - ¡Congelo Contrarium!
El color comenzó a regresar a las mejillas de Ron mientras el hechizo congelador se desvanecía. En cuestión de segundos, su mano se movía, luego se sentaba y jadeaba buscando algo de aire. Unió su mirada a la de Astoria por un breve segundo, y luego su corazón se detuvo por completo. Cayó de espaldas al suelo, muerto.
Astoria corrió hacia él, colocó su varita en su corazón y gritó - ¡Vis Fluctus!
Su pecho se levantó en el aire, pero no despertó.
-¡Vis Fluctus! – gritó de nuevo.
Nada.
-¡Vis Fluctus! ¡Vis Fluctus! ¡Vis Fluctus! ¡No está funcionando! – lloró ella.
Hermione apretó con más fuerza la mano de Draco, llorando mientras observaba a la chica tratar desesperadamente salvar a su mejor amigo. Siempre supieron que había una mínima posibilidad de salvarlo, pero eso no los detuvo de esperar a lo mejor. En este momento, sin embargo, parecía que toda la esperanza estaba perdida.
De repente, un chispazo de energía corrió por la mano de Hermione hacia la de Draco. Él chilló y se alejó.
-¿Qué demo…?
Hermione levantó su mano y la miró - ¡El bebé! – exclamó – Merlín, Draco, ¡el bebé! ¡Él me hace más poderosa! Él… - corrió hacia Ron y se agachó junto a él. Posando sus manos en su corazón, gritó - ¡Vis Fluctus!
Su cuerpo se elevó del suelo. Astoria observó a Hermione con los ojos abiertos de par en par.
-¡Envía aire a sus pulmones! – ordenó Hermione - ¡Vis Fluctus!
El cuerpo de ron volvió a saltar ridículamente alto del suelo. Astoria apuntó su varita a los pulmones de él y comenzó a llenarlos con aire. Su pechó comenzó a inflarse.
-¡Vis Fluctus!
Con esa última ola de energía, Ron despertó y comenzó a jadear por aire, tosiendo mientras se apretaba el corazón.
-¿Ron? – lloró Astoria, mientras Ron recuperaba el ritmo de respiración.
Él se giró hacia ella, con los ojos abriéndose ampliamente - ¡Astoria! Merlín, ¡dime que no estás muerta también!
Astoria negó con la cabeza, riendo y llorando al mismo tiempo – No, no lo estoy. ¡Y tampoco tú!
-¿Qué? – dijo él, bajando la mirada a sus manos y probando sus dedos antes de pellizcarse a sí mismo - ¡Ouch!
Hermione rodó sus ojos. Estaba ligeramente ofendida de que él no la hubiera notado todavía.
-¿Acaso mi palabra no es suficiente? – preguntó Astoria, cruzándose de brazos.
-No es eso. Es solo que estoy… sorprendido – la miró y le dio una sonrisa enseñando todos los dientes - ¡Estoy vivo!
Ella asintió y le devolvió la sonrisa.
Ron se estiró y la atrajo en un abrazo, riendo histéricamente mientras lloraban en los brazos del otro – Sé que técnicamente rompimos, ¿pero podría besarte?
Sin responder, Astoria estampó sus labios en los de él, usando sus manos para acunar su rostro mientras lo besaba con ternura.
Después de un largo momento, todos comenzaron a mirar alrededor, incómodos. Eventualmente, Hermione aclaró su garganta para recordarles del resto de la audiencia en la habitación.
Ron dejó de besar a Astoria y se giró - ¿Hermione? ¿Hace cuánto estás ahí?
-Todo el tiempo – respondió ella.
Los ojos de él bajaron a su estómago - ¿Qué, en Merlín, es eso?
-Eso es mi hijo – dijo Draco, dando un paso al frente y agachándose junto a Hermione, para luego frotar su estómago.
Ron dejó ir a Astoria por un segundo para abrazar a Astoria – Entonces, ¿estás bien? ¿Ambas están bien? ¿Nada les sucedió?
La respiración de Hermione se aceleró un poco, pero negó con la cabeza.
Ron movió su mirada hacia Astoria. Ella lo miró con seriedad y dijo – No. Por supuesto que no.
-Oh, ¡gracias a Merlín!
Ron volvió a atraerla en un abrazo. Ella envolvió sus brazos alrededor de su cintura y se aferró a él, mirando sobre su hombro y rogando con sus ojos a Hermione y Draco no decir nada. Ambos asintieron, estando de acuerdo. No era su decisión, pero ninguno creía correcto mantener un secreto tan grande como ese de la persona con la que quería casarse.
-Quizás deberíamos darles algo de tiempo a solas – dijo Hermione, tratando de incorporarse. Draco se apresuró a pararse primero, para ayudarla.
Draco, Hermione, Lucius, Sophie y Phillip se encaminaron hacia la salida.
-¡Hermione!
La aludida se giró para ver los ojos de Ron mirándola intensamente.
-Me alegra saber que estás bien – dijo él con una sonrisa.
-También a mí. Que estés bien, me refiero – dijo ella, devolviéndole la sonrisa – Gracias por intentar salvarme, pero no te atrevas a realizar otro Juramento Inquebrantable otra vez – lo reprendió severamente.
Ron rió y asintió – Tú eres la que manda.
-Hemos sido amigos por más de diez años y recién pareces comprenderlo – dijo ella, rodando sus ojos antes de dejar que Draco la sacara de la tienda, dándoles a Ron y Astoria el tiempo a solas que necesitaban para sanar todo lo que estaba roto.
XXX
Varias horas después, Draco, Hermione, Lucius, Sophie y Phillip estaban sentados en la única tienda disponible mientras Narcissa hacía guardia afuera. Ahora que el otro bando sabía que estaban aquí, todos planeaban turnarse para vigilar.
Sophie no dejaba de dar vueltas nerviosamente mientras los demás intentaban idear algún plan para conseguir ese globo de nieve. Eventualmente, se disculpó y fue a curar las heridas de Pansy. Phillip intentó levantarse e ir con ella, pero le dijo que no, y luego prácticamente salió corriendo.
Los ojos de Phillip viajaron a Hermione. La miró con preocupación por un segundo antes que ella finalmente dijera – Iré a ver cómo está -. Se levantó, tirando su mano de la de Draco que no quería dejarla ir, y la siguió afuera.
En el exterior, Narcissa estaba mirando entre los árboles para chequear la posición del sol. Hermione solo asumía que estaba ansiosa para que anochezca.
En la tienda de Pansy, Sophie ya estaba sentada en la cama con su varita afuera. Ambas levantaron la cabeza cuando Hermione entró.
-¿Qué sucede, Sophie? – preguntó ella, casualmente.
-Nada – Sophie se giró nuevamente hacia Pansy y comenzó a curarle las heridas.
Hermione caminó lentamente hacia ella – Definitivamente no parecía como a nada, hace un momento. ¿Estás escondiendo algo?
Sophie negó con la cabeza y chilló – No.
Hermione movió su mirada de una bruja a la otra - ¿Pansy?
Pansy se encogió de hombros - ¿Por qué debería saberlo? Ella acababa de llegar, un segundo antes que tu llegues.
-Sí, pero Sophie habla muy rápido – Hermione se detuvo al lado de la cama y se cruzó de brazos – Sophie, no quieres que saque la carta de "besaste a mi esposo mientras me tenían secuestrada así que me debes esto", ¿verdad?
Sophie tragó pesado. Pansy la miró y dejó salir una leve risita - ¿Lo hiciste?
-No estaba pensando bien – respondió Sophie. Respiró profundamente – Bien. Se los diggé. Peggo, cuando lo haga, no pueden enloquecegg, ¿de acueggdo? De veggdad que no quieggo ilusionagg a nadie.
Hermione asintió, más curiosa que nunca.
-Más tempggano, cuando estábamos en el bosque, me descompuse y vomité. Puede que hayan sido los neggvios, peggo la última vez que algo así sucedió, fui a un Sanadogg y me enteggé que estaba embaggazada.
Hermione chilló pero rápidamente cubrió su boca con las manos – Lo siento. Pero… ¿cuándo? ¿Cómo?
-Creo que el "cómo" es bastante obvio – dijo Pansy, rodando sus ojos.
-Phillip y yo doggmimos juntos una vez, en Navidad.
Oh, gracias a Merlín. Hermione se esforzó en no suspirar en voz alta por el alivio. Se había preocupado pensando que Sophie había tenido un lío de una noche o algo por el estilo.
-Vine a pggeguntaggle a Pansy si ggecueggda esa poción de pggueba de embaggazo que te pggepaggó poggque… bueno, necesito sabegglo.
Hermione asintió entusiastamente con una amplia sonrisa en el rostro antes de mirar con expectación a Pansy.
Pansy sonrió – Recuerdo qué iba en la poción, pero no exactamente las medidas.
-¡Puedo usar Legeremancia para conseguirlas! – dijo Hermione, emocionada - ¡Iré y buscaré algunos cabellos de Phillip! ¡Ustedes preparen todo lo demás!
Hermione salió corriendo, tratando de controlar su sonrisa. Entró en la otra tienda y se alegró de encontrar a Phillip sentado justo al lado de Draco en un sofá, dado que Lucius se había adueñado de la única silla de la tienda.
-Entonces, ¿sabemos dónde están esos globos de nieve? – preguntó Phillip.
-Probablemente en la habitación de Astoria – respondió Lucius – Quizás es hora de que interrumpamos a los amantes de al lado y les pidamos ayuda para localizarlos.
-¿Acaso alguien quiere ser voluntario para eso? – preguntó Draco – Porque sé que yo precisamente no quiero entrar y verlos follando – se estremeció.
-No están en la habitación de Astoria – dijo Hermione, caminando hacia su esposo – Ahí es donde la tenían encerrada, y no vi ningún globo de nieve.
Se dejó caer en el regazo de Draco y comenzó a besarlo hasta dejarlo sin sentido, moviéndose hasta quedar ligeramente sobre Phillip también. Y aunque Draco se sorprendió al principio, eventualmente se dejó llevar.
-Uhh… Hermione… - Phillip intentó interrumpir, pero la pareja no le prestaba atención.
Hermione entrelazó el cabello de Draco con sus manos, asegurándose de tomar un poco del de Phillip también. Merlín, agradecía que ese sofá fuera tan pequeño. Cuando él intentó soltarse, ella jaló.
-¡Ah! – gritó Phillip – Hermione, ¿qué demonios?
-Lo siento – dijo ella, alejándose un poco para respirar – Pensé que era el cabello de Draco.
-¿Disfrutas cuando te jala el cabello hasta las raíces, colega? – preguntó Phillip, frotando su cabeza.
-Definitivamente – dijo Draco, levantando sus cejas sugestivamente antes de volver a besar a su esposa.
Hermione solo le permitió darle unos cuantos besos cortos antes de volver a levantarse – Probablemente deba regresar a ayudar a Sophie con Pansy. Ella está bien, dicho sea de paso – dijo, mirando a Phillip – Solo quería que todos estemos en la mejor condición antes de que iniciemos cualquier guerra.
-¿Solo viniste para esto? – preguntó él.
Hermione asintió. Se agachó y besó a Draco una última vez antes de dejar la tienda, con varios cabellos apresados en su mano.
-Bueno, eso fue extraño – dijo Phillip, tan pronto se marchó.
Draco giró hacia él y levantó las cejas - ¿Lo fue?
XXX
-¿Estás lista para esto? – le preguntó Pansy a Sophie, sosteniendo un ramillete de flores naranjas sobre el caldero.
Sophie tragó pesado pero asintió – Debo sabegglo.
Pansy asintió – Humo naranja significa que estás embarazada. El blanco indica que no lo estás – respiró profundamente y dijo – Aquí vamos.
Pansy dejó caer las flores en el caldero y dio un paso atrás. Las tres brujas observaron de cerca mientras este hervía. Pronto, una densa columna de humo blanco emergió. Sophie lo miró y comenzó a llorar inmediatamente.
-Bueno… eso es un alivio – dijo ella, limpiándose los ojos – Enteggaggte que estás embaggazada mientggas pasas pogg un divoggcio definitivamente no es ideal. Supongo… que fueggon solo los neggvios.
-Sophie… - Hermione estiró su mano para tocar su hombro, pero Sophie se alejó.
Pansy miró fijamente al caldero, tratando de no llorar junto a ella. Había deseado con todas sus fuerzas que Sophie estuviera embarazada. Quizás, solo para aliviar su horriblemente culpable consciencia. Odiaba ser la responsable de la destrucción de una pareja que había estado tan enamorada anteriormente. Incluso aunque no fuera toda su culpa, seguía sintiéndolo así.
De repente, la entrada a la tienda se abrió y Draco, Lucius y Phillip dieron un paso adentro.
-¿Están preparando una poción? – preguntó Draco con curiosidad, cuando notó las tres chicas paradas junto al caldero.
-Una poción curativa – dijo Hermione, rápidamente.
-Espero que no hayas metido allí los cabellos que me sacaste – bromeó Phillip.
Sophie hipó un sollozo. Intentó contenerlo, pero eso solo hizo que saliera más fuerte y como un chillido. Todos la miraron. Ella evitó los ojos de todos y dijo – Peggdonen – antes de salir corriendo de la tienda.
Phillip la miró salir, y luego sus ojos fueron hacia Hermione - ¿Está bien? ¿Acaso dije algo malo?
Hermione suspiró. Si solo supiera… - Quizás deberías ir a ver a tu esposa, Phillip. Todavía no están divorciados.
Phillip la miró con curiosidad por un momento antes de seguir a Sophie.
-¿Qué pasó? – preguntó Draco tan pronto se marchó.
Hermione frunció el ceño – Sophie no está embarazada.
-¿Acaso creíamos que sí lo estaba?
-Ella sí – respondió Hermione – Supongo que se acostaron en Navidad.
-¿En nuestra habitación de invitados? – Draco rodó sus ojos – Típico.
En la otra tienda, Sophie estaba recostada boca abajo en la cama y lloraba contra una almohada cuando Phillip entró.
-Sophie, ¿estás bien? – preguntó él, acercándose a ella lentamente.
Ella negó con la cabeza sin dejar de llorar – Nunca va a volvegg a estagg bien, Phillip.
-¿A qué te refieres? – se sentó en el borde de la cama.
-Tú y yo – respondió ella – Nunca volveggemos a estagg bien.
-Sophie… - él estiró su mano para acariciarle el brazo, pero ella lo alejó de un manotazo.
-Pogg favogg, no.
Phillip suspiró - ¿Podrías al menos decirme que pasó?
Sophie se levantó lentamente. Secó sus ojos antes de girarse hacia él y decir - ¿Te acueggdas cuando vomité en el bosque?
-Sí – asintió él – Dijiste que eran los nervios.
-Bueno, pensé que podggía segg algo más que eso.
Phillip frunció el entrecejo por un momento antes de abrir los ojos ampliamente – Sophie, ¿estás…?
Ella negó rápidamente con la cabeza – No, no lo estoy. Hice que Pansy me pggepaggagga la misma poción que le hizo a Heggmione, peggo salió negativa.
-Oh – dijo Phillip, bajando su mirada hacia las sábanas – Eso… es bueno, supongo.
Sophie asintió, aunque ninguno se veía muy convencido.
-Un bebé es lo último que necesitamos ahogga mismo.
Volvió a sollozar y se recostó en la cama. Phillip se mantuvo inmóvil por un segundo, antes de finalmente moverse hasta recostarse junto a ella, pasando un brazo por encima de su cuerpo y atrayéndola contra el suyo.
-¿Qué haces? – preguntó ella.
-Conteniéndote – respondió él – Solo porque estemos separados no significa que te ame menos de lo que te amo, Soph. Sé que estás triste. También yo lo estoy.
-¿Entonces pogg qué estamos sepaggados? Te extggaño… muchísimo – lloró ella.
-Lo sé. También yo – dijo él, inclinándose y besando su húmeda mejilla – Yo solo… no estoy listo aún.
Sophie asintió mientras apretaba sus ojos con fuerza, obligando a sus lágrimas a dejar de caer por su rostro – Solo avísame cuando lo estés, ¿de acueggdo? – preguntó ella, posando su mano sobre la de él y dándole un ligero apretón – Te amo, Phillip.
-Te amo también, Soph.
Sophie siguió llorando mientras Phillip la mantenía cerca suyo, dándose cuenta en ese momento que eso es lo que debió hacer seis meses atrás. Nunca estuvo allí para ella como debió hacerlo, porque no había dejado de pensar, en lo más profundo de su mente, que él había fallado en protegerla. Pero tenía un plan para hacer todo bien de nuevo. Cuando todo esto terminara, le probaría a Sophie que él merecía su amor. Sin importar nada más.
XXX
Poco antes de que oscurezca, Lucius salió a sentarse junto a su esposa, que no dejaba de mirar alrededor con expectación.
-¿Esperando algo?
-A alguien – respondió ella, sin mirar en su dirección.
-Ya veo – Lucius hizo una pausa – Quizás deberíamos hablar de esto antes de que…
-Cuando le pregunté a Arron sobre él, me dijo que tendría que preguntárselo a mi esposo. Eso es todo lo que sé. Así que antes de que vayas y comiences a mentir…
-Te contaré todo, si eso es lo que quieres, Narcissa – dijo él – Nunca pretendí que fuera un secreto. Apenas te conocía en ese entonces
-Pero sabías que era mi novio. Y cuando acudí a ti después de que él desapareciera, sabías que yo estaba dolida. Pero eso no te detuvo al llevarte mi virginidad, ¿verdad?
-Sí, era un idiota en ese entonces. Lo admito.
-¿Sentiste culpa alguna vez, al menos? ¿Al acostarte conmigo cuando yo estaba tan mal, sabiendo todo el tiempo dónde estaba él, y lo que le había sucedido?
-No – respondió él con honestidad – Pero ahora sí. Siento mucho más que culpa. Desde el momento en que recuperé la lucidez, todo en lo que puedo pensar es en el mal que causé a lo largo de los años.
-Entonces dime…. ¿Qué pasó con Ethan?
Lucius estaba a punto de responder cuando se escuchó el sonido de hojas cerca. Una figura estaba oculta por las sombras. Narcissa se levantó de la silla en donde estaba y dio un paso fuera de los hechizos protectores.
Lucius observó mientras el vampiro que no había visto en años bajaba de los árboles y abrazaba a su esposa – Narcissa, ¡gracias al cielo que estás bien! ¿Las otras…?
-Sí, todas estamos bien – respondió ella, tomando su mano y llevándolo dentro del escudo.
Lucius se levantó al verlos entrar, notando el modo curioso en que Ethan lo observaba.
-Este es mi esposo – dijo Narcissa, señalándolo.
-Sí, nos… conocimos en el pasado – dijo Ethan, estudiándolo con cuidado. Era bastante obvio que no se interesaba por él.
-¿Cómo lograste escapar antes de que anochezca? – preguntó Lucius, sin confiar totalmente en el vampiro.
Normalmente, cuando despierto, el Amo Greengrass viene y me da sus órdenes, pero no estaba aquí esta noche, y nadie me presta mucha atención.
Narcissa se estremeció ante el título que Ethan le daba a su posible asesino.
-Temo informarte que tu "Amo" Greengrass está muerto – dijo Lucius, obviamente igual de perturbado por el título.
Ethan los miró inseguro por un momento antes de decir – Estoy seguro de que es mejor así.
Narcissa asintió – Quizás deberíamos entrar todos – dijo ella, encabezando la marcha.
Lucius le hizo señas a Ethan para que fuera después, y él los siguió lentamente.
Dentro, Draco intentaba besar a una reacia Hermione, que no dejaba de abrir sus ojos y mirar a Pansy.
-No se preocupen por mí – decía ella, mientras se encargaba de sanar sus propias heridas con su varita, que Narcissa le había devuelto.
-Draco, esto es… demasiado raro – dijo Hermione, mientras él movía sus labios a lo largo de su cuello.
-Pero las otras tiendas ya están ocupadas – protestó él – A Parkinson no le molesta. Acaba de decir eso.
Pansy se encogió de hombros casualmente y siguió haciendo lo suyo – Ya ha besado a chicas enfrente mío antes. Incluso cuando estábamos juntos.
Hermione se alejó y jadeó - ¡Draco Malfoy, eres un cerdo! – exclamó, golpeándolo en el pecho.
-¿Qué? ¿Acaso te sorprende? – preguntó él.
Hermione pensó en ello – Para nada.
-Muy bien, entonces.
Volvió a besarla y esta vez, ella no protestó.
Antes de que tuvieran más tiempo para profundizar el momento, la tienda se abrió y Narcissa entró.
-De verdad, Draco, ella es tu esposa. Por favor deja de toquetearla como si se tratara de una mujerzuela don nadie.
-Pero a ella le gusta – dijo él, apretando uno de sus pechos mientras hacía el sonido "honk, honk" de una bocina.
Hermione alejó su mano con un golpe. Se veía avergonzada.
Ethan entró justo detrás de Narcissa, sonriendo al ver a Hermione, pero volviéndose extático de alegría cuando Pansy lo miró.
-¡Estás despierta! – dijo él, apresurándose hacia ella y levantándola en sus brazos.
Pansy se retorció contra él – Sí, pero sigo un poco frágil. Si solo pudieras…aflojar un poco el agarre.
-Lo siento – dijo Ethan, soltando su abrazo.
-¿Este es el vampiro? – Draco le susurró a Hermione.
Ella asintió – Y posiblemente el primer novio de tu madre.
La boca de Draco cayó abierta.
Hermione le levantó la barbilla para cerrarla – No lo confirmé todavía, pero estoy bastante segura…
-Estás en lo correcto – dijo Narcissa, parada justo detrás de ellos – Pero no hablen tan alto. Audición vampiro, recuerden.
Hermione y Draco asintieron. Por suerte, Ethan estaba demasiado distraído como para escucharlos.
-Bueno, ahora que él está aquí – dijo Lucius – quizás deberíamos ir a buscar a los otros para idear un plan.
Draco se ofreció a buscar a Sophie y Phillip, pero nadie quería ser el que fuera a interrumpir a Ron y Astoria. Quien sabe lo que estarían haciendo allí dentro.
-Oh, lo haré yo, maldita sea – dijo Pansy, rodando los ojos – Honestamente, solo están follando. No hay necesidad de mostrarse mojigatos ante eso.
Pansy comenzó a caminar hacia la salida. Ethan se apresuró a ayudarla, pero cuando intentó levantarla en brazos y ella insistió en caminar, se limitó a prestarle un hombro.
Una vez que todos estuvieron reunidos y sentados en círculo, Lucius tomó la palabra.
-Es hora de crear un plan para terminar con esto de una vez por todas.
Todos se mostraron más que conformes con eso.
Hola a todos! una sola palabra: VA CA CIO NES! sé que prometí capítulo apenas termine de rendir, (16/12) pero como todo mes de diciembre, los días pasan volando llenos de actividades y no paré hasta hoy, la VISPERA DE NAVIDAD! no doy más, juro que exploto de emoción, ansiedad, expectativa, etc etc etc siento la cabeza a explotar de villancicos. Por Dios, la mejor epoca del año ya está aqui! posiblemente, la nueva actualizacion sea el 27 junto con Feliz Navidad Sr. Malfoy, que justamente hoy 24 de diciembre cumple un año! La verdad es que apenas tuve tiempo de traducir este capi...
y que capi, eh? triste al principio, lindo en el medio, y amargo al final. Astoria y Arron, Astoria y Ron, Sophie y Phil en ese orden... y si a eso le sumamos el combo Ethan/Narcissa/Lucius tenemos cartón lleno.. ¿Qué opinan ustedes?
perdón perdón perdón pero no tuve tiempo de responder comentarios. Es terrible y soy una pésima persona, pero juro que no me dieron los tiempos. Necesito un día de 9485948 horas, será mucho pedir?
GRACIAS! INFINITAS Y ETERNAS GRACIAS A TODOS Y CADA UNO DE LOS HERMOSISIMOS LECTORES DE ESTA HISTORIA QUE SE TOMARON EL TIEMPO DE DEJAR UN REVIEW. Me hacen el día, y por eso se los digo en mayusculas y subrayado. Es para que entiendan que les agradezco mucho..
En fin, el tiempo es oro de Gringotts y yo todavía tengo miles de cosas que hacer antes de correr a misa y despues a festejar, así que me voy despidiendo por ahora, pero como dije antes, intentaré estar de regreso para el 27 :)
¡MUY FELIZ NAVIDAD A TODOS!
Les deseo de todo corazón,
Pekis :)
