Holi! Gracias por el apoyo y la buena onda. Continúa esta historia subidita de tono jaja. Que lo disfruten xD

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Sentada frente a su hermano, el desayuno entre ambos y ella miraba los platillos sin saber por cuál comenzar. Evitaba mostrar su incertidumbre llevando los palillos intermitentemente entre los bocados, eso era de mala educación, lo había aprendido cuando llegó a la mansión Kuchiki. Se lanzó de lleno a la tortilla de huevos.

-Veo que te has levantado de buen humor -apreció Byakuya antes de probar el pescado -Es bueno verte con buen semblante.

Rukia se lo quedó mirando sacando los palillos de su boca. No sabía que su hermano había notado su estado melancólico, o al menos no dejó ver que lo hubiese hecho. Nii-sama era absolutamente discreto.

-Aunque… -continuó sin mirarla, de hecho, concentrado en las verduras que sacaba del plato -Agradecería que llegaras a horas prudentes. Los sirvientes hablan y no has pasado desapercibida.

-Sí, Nii-sama, lo lamento… -debía salir con algo rápido -Estaba tan divertida donde Rangiku que no medí…

-No me interesa saber dónde has estado -la interrumpió -Solo que seas prudente y honorable -Rukia asintió -Estás castigada -comió finalmente las verduras.

-Sí, Nii-sama

Bajó la vista y no volvió a tomar sus palillos. Honorable… Su hermano mayor la estaba sermoneando. ¿Sería que sospechaba sobre lo que estaba pasando? No, él jamás pensaría en ello… no de ella. De pronto cayó en las otras palabras de Nii-sama. Castigada. Eso significaba que…

-Iremos juntos al cuartel, pasaré por ti, cenaremos juntos y te irás a la cama inmediatamente después de la cena.

Rukia suspiró. No era que aquello distara mucho de lo que hacía todos los días… ¿Pero en qué minuto podría verse con Hisagi? ¡Momento! Eso no debería importarle… está bien, habían quedado en ser amigos, pero no debería sentir esa necesidad de verlo… si fuera por ella esa misma mañana…

-Por una semana -concluyó Byakuya.

¡Gracias a Dios!

-Sí, Nii-sama… Nii-sama es muy amable, no volveré a deshonrar esta casa. He sido muy imprudente y Nii-sama es muy comprensivo.

-Rukia -ella alzó la mirada -Entiendo que eres joven y quieres pasar tiempo con tus amigos. Pero con moderación. Confío en tu criterio.

-Nii-sama… lo siento y gracias.

No pudo evitar sentirse culpable. ¿En qué estaba pensando? No debió ir donde Hisagi la noche anterior y menos quedarse a pasar la noche. Pero… había sido tan… placentero, de una manera excitante y divertida.

Como había ordenado su hermano, se retiraron juntos de la casa y la había dejado en la puerta de su oficina. Ingresó seguida de Sentaro y Kiyone, quienes traían el agua para el té. Había cosas que hablar y eran importantes… muy importantes como para ponerse a pensar en tener a Hisagi entre sus piernas.

-Dime que te lo has pensado, Rukia-chan -Kiyone dejaba un tazón de té frente a la teniente.

Sentaro tomaba asiento trayendo las tazas de él y su colega. Ambos tenían esas caras de ilusión. Con la partida del capitán Ukitake la división se encontraba sin una parte importante de ella, sin su mayor apoyo y admiración.

-El comandante no ha vuelto a insistir.

-Y no lo hará, te está dando tiempo -Rukia bajó la vista a su té. No, no se sentía lista para ello.

-Confiamos en ti -continuó Sentaro -Serás una excelente capitana. Todos te admiran, aunque seas un poco tímida para el cargo, ellos te entienden -la teniente suspiró -Tienes la misma templanza que el capitán Ukitate… solo debes hacerte a la idea. Todos confiamos en ti y tus capacidades.

Rukia negó.

-No creo tener el carisma del capitán -miró a sus terceros oficiales -No sé si pueda llevar toda una división.

-Ya lo has hecho, desde que el capitán ya no está con nosotros has sabido guiarnos. Nos has motivado y apoyado, has estado codo a codo trabajando en la reconstrucción como si fueses una más, sin poner distancias.

-Solo he hecho lo que debo, nada más…

Kiyone le tomó el antebrazo en gesto de apoyo.

-Tómate todo el tiempo que necesites entonces, lo que menos queremos el presionarte.

-Solo queremos que sepas que te apoyamos, nosotros y el resto de la división. Todos esperábamos que, en algún momento, el comandante se acercara a hablar contigo. Y te agradecemos la confianza que tuviste en hacérnoslo saber -dijo Sentaro y Kiyone asintió -Solo, como has tardado en darle una respuesta, pensábamos que te hacía falta un empujoncito -le sonrió.

-Me hace falta más que eso -le confidenció -Pero si tomo la decisión, serán los primeros en saberlo. Lo prometo.

Llamaron a la puerta, Kiyone se puso de pie y abrió para toparse con el teniente de la novena división.

-Lamento interrumpir, veo que están ocupados -vio a Rukia tras el escritorio -Solo serán dos minutos.

La teniente se puso de pie y salió de la oficina. Cerró suavemente la puerta.

-Quería saber si habías llegado bien a casa -murmuró manteniendo las distancias protocolares.

-Bien y mal -respondió con el mismo volumen -Nii-sama notó mi ausencia… pero no creo que sospeche dónde estaba -una mueca burlona se formó en su boca -De otro modo no estarías aquí.

-Creo que tienes razón

-Pero me han castigado una semana… no te rías -le advirtió.

-No lo hago, si tuviera una hermana menor que, de pronto, llega horas poco adecuadas también lo haría.

-Sí -caviló -Puede ser… Supongo que no podremos… vernos en un tiempo.

-No es necesario siquiera mencionarlo, ninguno de los dos quiere hacer enojar a tu hermano -ella asintió -No te quito más tiempo, nos vemos por ahí.

-Sí, nos vemos.

Ingresó nuevamente a la oficina con sentimientos encontrados. Por una parte agradecía que se preocupara por ella, era algo que no esperaba… y le pareció un detalle muy considerado. Pero otro lado… hubiese querido que, al menos, quisiera ir contra los deseos de Nii-sama. Que tuviese un plan B. Pero eso era pedir demasiado, de alguna forma estaba velando por ella… y por su propia seguridad, claro. Sin embargo esperaba un poco de rebeldía.

Tal parecía que su rebeldía se limitaba a su peculiar corte de pelo, su perturbador tatuaje y la banda en su mejilla… sin contar la cicatriz, pero esa no era su culpa.

Kiyone se la quedó mirando con curiosidad. ¿Qué le había dicho el teniente Hisagi que la tenía tan taciturna? Miró a Sentaro y él se alzó de hombros. Rukia volvía a sentarse al escritorio.

-Bueno, cambiando el tema -retomó Rukia -Veamos lo del presupuesto…

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Renji había pasado por ella para almorzar. No quiso mencionar las conversación que había tenido con sus terceros oficiales. De seguro su amigo insistiría en que aceptara el puesto, no necesitaba aquello en este momento.

Tomar la capitanía significaba mucho sacrificio y dedicación, lo que por consecuencia limitaría aún más sus posibilidades de escapar al mundo de los vivos a ver a Ichigo. Recordaba la breve visita que le había hecho hacía un par de semanas. Claramente él tampoco contaba ya con todo el tiempo. Estaba preparando sus exámenes de ingreso a la universidad y de ello dependía lo que ingresase a estudiar y dónde.

Habían hablado de ello, de sus expectativas al respecto. Por alguna extraña razón sentía que no quería hablar de ello. Le decía que dependía de muchas cosas… pero esas muchas cosas nunca las mencionó. Supuso que su familia estaba entre ellas, el dinero seguramente también. Sabía que intentaría estudiar cerca de casa y así ahorrar un poco para la economía familiar.

Rukia ni sabía mucho de estudios ni lo que él debía preparar para ello. Se sentía ignorante y también sentía que sus mundos se separaban aun más si aquello era posible.

-Muy pensativa -Renji interrumpía sus pensamientos -¿Se puede saber qué pasa en esa cabecita tuya?

Rukia hizo un gesto de duda con los labios antes de responder.

-Hace un tiempo, me dijiste que fuera honesta con mis sentimientos hacia Ichigo -bajó la vista, no era un tema que tocaran… con nadie en realidad, salvo una vez, con Hisagi -Pero siento que nuestros mundos se separan aún más… ¿Crees que haberlo hecho hubiese evitado esto?

-No entiendo…

-Él debe vivir, es lo que le corresponde -trató de concretizar la idea -Pero en ese vivir siento que se aleja más de mí… que lo he dejado ir.

Renji asintió tratando de poner sus ideas en orden. Si Rukia hubiera hablado sinceramente con Ichigo había dos opciones, que él decidiera quedarse con ella… o que no correspondiera sus sentimientos, que era algo que no creía. Ichigo ciertamente sentía algo más que amistad por Rukia… ¿pero qué hubiese pasado si él, aun queriéndola, no quisiera dejar su vida? ¿Esperaría toda la vida por ella? ¿Llegaría hasta la muerte sin dejar de amarla solo esperando encontrarse? No, lamentablemente no lo creía capaz… sobre todo con esa frágil humana dando vueltas. Lo convencería de protegerla y ese instinto era lo más fuerte en Ichigo… protegió a Rukia, protegió a Inoue… Rukia era fuerte, eran iguales, no necesitaba ser protegida. Inoue siempre lo necesitaría. Por cansancio lograría llegar al corazón del pelinaranja… Y él no se negaría, no tendría el coraje para hacerlo.

-Rukia… aún estás a tiempo -le dijo con seguridad -Pero ten en cuenta que alguien tendrá que ceder… de otro modo no funcionará, o así lo veo yo… al menos -casi era una disculpa -Ha pasado mucho tiempo y no veo atisbos de querer tenerte junto a él.

-Tú tardaste cuarenta.

-Pero yo no te amo. Soy tu amigo, los amigos resisten el tiempo y la distancia.

-Se supone que el amor también…

-Solo si se cultiva a diario… lo otro es idílico -determinó.

Rukia frunció el ceño.

-Nii-sama ama aún a Hisana-sama -le escupió con molestia.

-El capitán Kuchiki se aferra a ese amor que sintió, pero puede volver a amar, eso te lo doy firmado… y una mujer puede introducirse en el camino y el corazón de un hombre si sabe apretar los botones correctos.

-¿Estás diciendo que no puedo hacerlo?

-Estoy diciendo que puedes -aseguró -¿Pero querrías hacerlo? El precio es alto… como también es alto para él. De todas formas, piénsatelo. Te apoyaré decidas lo que decidas, aun cuando signifique que debas escapar de la sociedad de almas…

-¡Jamás haría eso!

-Pero quieres que Ichigo viva…

-Así es -afirmó Rukia con seguridad.

Momento de dar el golpe final.

-¿Y cómo esperas llevar una relación de esa manera?

Rukia se lo quedó mirando estática. Tenía sentido, total sentido. ¿Cómo llevaría una relación así? Viéndose por ratos, instantes… mientras la vida se le iba. Jamás formaría una familia, jamás podría darle hijos… no unos que pudiesen vivir en su mundo. No podrían compartir un hogar…

-Lo siento, Rukia…

La teniente se puso de pie.

-Gracias, Renji. Ahora si me disculpas… quiero estar sola.

Salió del comedor como si fuera invisible para todos los que estaban ahí, excepto para una persona… otro de los tenientes sentado varios puestos más allá junto con Kira. Renji frunció el ceño.

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Faltaba media hora para la salida y estaba confinada en esa oficina hasta que Nii-sama fuera por ella. No quería que su hermano tuviese siquiera una razón para enfadarse ni seguir desilusionándose de ella. Por precaución ni osó poner un pie fuera, salvo para almorzar y para ir al baño, precisamente era de dónde venía.

Aún pensaba en las palabras de Renji y en la verdad de ellas. Una mujer siempre puede abrirse camino al corazón de un hombre. ¿Qué había querido decir con eso? Quizás se refería a...

Cerró la puerta por dentro y notó que alguien más la trancaba. Se volvió y se encontró de pleno con Hisagi.

-¿Qué haces aquí? -preguntó sorprendida.

-No puedo aguantar una semana, ni siquiera un día…

Rukia retrocedió un par de pasos. Trataba de entender qué pasaba en ese instante. No terminaba de alinear sus pensamientos respecto a la conversación con Renji y ahora no podía sino pensar en…

-Tengo media hora -le dijo mirando al reloj -Nii-sama puede llegar en cualquier momento.

Pero Hisagi pareció no escucharla y se sentó en la silla frente al escritorio.

-Ven aquí -le dijo.

Rukia caminó a su encuentro y él le tomó la mano. Sin pensarlo se sentó a horcadas sobre las piernas de su colega y posó las manos alrededor de su cuello. Era un toque suave que bordeaba en la ternura. Hisagi la tomó por las caderas y la acercó aún más a su cuerpo.

-Solo déjame besarte, solo eso -pidió de una manera que Rukia no pudo sino sonreírle. Subió las manos hasta su cintura -Ni siquiera pondré mis manos cerca de sitios comprometedores.

-Puedo transar con eso -dijo antes de acercar la boca a sus labios -Casi creí que no te importaba… el que no pudiésemos vernos.

Ha pasado mucho tiempo y no veo atisbos de querer tenerte junto a él.

-Lo hace, créeme.

Rukia sonrió antes de finalmente capturar sus labios entre los propios. Un toque sutil que pronto se volvió más profundo mordiéndose ligero los labios, respirando de sus bocas, robándose los suspiros. Lo sintió aferrarse con firmeza a su cintura, como si tratara de contenerse de recorrerle el cuerpo. Aquello también era excitante de una manera diferente, el creer que podían ser descubiertos y no poder tocarse, tener que contenerse habiendo conocido previamente el placer de sus cuerpos unidos.

Un suave vaivén comenzó a generarse en sus caderas, una necesidad de moverse mientras lo besaba completamente entregada a ello, al calor que empezaba a sentir en su vientre. Bajó sus manos hasta los hombros de Hisagi y usándolas como anclaje, frotó de lleno la pelvis contra su cuerpo. Era un instinto de moverse contra él y tenía que reconocer le traía un especial placer. Sintió las manos de su compañero bajar hasta sus caderas y acercarla aún más para que sintiera la erección que le había causado su vaivén. Eso solo la excitó más y siguió su movimiento contra él, volviéndose sensible. Rompió el beso para aferrarse aún más a sus hombros, mientras sus caderas aceleraban el movimiento. Él aprovechó aquello para subir una de las manos al pecho apretando con necesidad y atrapando su endurecido pezón entre los dedos. El roce sobre la ropa la hacía desearlo más, quería desnudarse, permitirle que la tocara, que la besara, que la recorriera entera. La carne le hervía, sentía humedecer su sexo solo con frotarse, solo con moverse. Seguía sintiendo el agarre, ahora feroz de Hisagi contra su cadera y su respiración extrañamente tranquila, pero la tensión de su cuerpo indicaba que estaba sintiendo lo mismo que ella y trataba de controlarse.

Rukia sintió esa electricidad invadirla, ese vuelco en su vientre, el calor húmedo brotaba de ella. Se detuvo y ahogó un grito mordiendo el hombro de su colega quien retiró lento la mano de su pecho para llevarla a su espalda y acariciarla suave como trayéndola de regreso al mundo real. Suspiró pesado y dejó de esconderse en él.

-Eso es jugar sucio, Kuchiki -dijo Hisagi pasando sus manos por unos cabellos algo humedecidos en la sien de Rukia -Me siento utilizado -bromeó.

-Lo siento, no pude controlarlo.

-Lo noté -la besó breve -Ponte de pie, tu hermano debe estar por llegar y si te tengo encima no creo poder convencer a mi amigo en mis pantalones que esta noche no tendrá acción.

-Dile que lo compensaré -bromeó Rukia, se ordenó el cabello y acomodó su uniforme.

Tocaron a la puerta. Rukia miró a su colega con real espanto. Si Nii-sama intentaba abrir notaría que la puerta estaba trancada.

-Tranquila -le dijo Hisagi se puso de pie y tomó una carpeta cualquiera de la mesa.

La besó en la frente antes de caminar hacia la puerta. Destrancó y abrió.

-Buenas tardes, capitán Kuchiki -saludó al salir.

-Teniente Hisagi -respondió con su monotono.

Byakuya vio a su hermana que comenzaba a ponerse de pie con evidente nerviosismo. Tomando su katana se acercó a la puerta y cerró.

-Nii-sama, lo siento estaba solucionando un problema…

Su hermano asintió en silencio.

-Solo me pregunto qué tiene que ver el teniente Hisagi con el presupuesto de tu división…

Rukia no respondió.

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Nuestra querida Rukia no está siendo muy discreta que digamos y Hisagi tampoco se la pone fácil… la situación xD

Este capi estuvo piolita (diríamos en mi país) algo relajado y sabrosón. Más perversión, el próximo capítulo (hay trama tb, disfrútenla jaja).