Fighting for the Malfoys
-Luchando por los Malfoys-
Capítulo 36 – Diez contra seis.
Ethan se escabulló en la casa más tarde en la noche. Una vez que se aseguró que no había moros en la costa, fue hacia el recibidor y localizó el micrófono que Draco le había indicado. Después de otro rápido vistazo, lo levantó de su escondite y lo acercó a sus labios.
-Eh, hola… este mensaje es para Seth. Con suerte, estarás escuchando, porque Draco te dijo que lo hicieras. Y si no, bueno, me temo que él me pidió que informe al universo que va a asesinarte – las orejas de Ethan se levantaron con atención. Alguien estaba viniendo hacia allí – Tiene a Hermione y a Astoria con él. Están a salvo. Atacarán a los sangrepura pasado mañana. Al mediodía. Yo me encargaré de romper el escudo. Soy Ethan, dicho sea de paso. Estén preparados.
Alguien se acercó al recibidor. Ethan bajó el micrófono a su sitio y se alejó de la habitación. Al momento de irse, Blaise entró, aferrando con fuerza una botella de whiskey de fuego. Acababan de contarle a Daphne sobre la muerte de su padre. No había terminado bien. Por supuesto, ella había corrido inmediatamente a los brazos de Goyle al escuchar las noticias. Siempre a los brazos del jodido Goyle. Y luego había corrido a todo el mundo, queriendo estar sola con su dolor y su esposo.
Y, lo peor de todo era que a Goyle ni siquiera le importaba. Ni siquiera jodidamente le importaba, y aun así era él a quien ella quería en ese momento. Él era el que podría sostenerla y reconfortarla, y estar allí para ella. Ni siquiera era justo, ¿verdad? Ni siquiera la amaba. Pero Blaise… él sí lo hacía. O al menos pensaba que lo hacía.
Su madre siempre le había dicho que el amor era torturantemente doloroso y, por ende, no valía la pena molestarse en sentirlo. Aún así ahí estaba él, en torturante dolor, sabiendo muy bien que había arruinado cualquier oportunidad de volver a conquistarla de forma honorable.
¿Qué seguía entonces? ¿Un hechizo falso de Memoria? Había pensado en ello, pero solo funcionaría si Goyle y Astoria estaban fuera del plano. Para siempre. De otra forma, terminarían por inmiscuirse.
Blaise se detuvo junto a la chimenea y observó el fuego. Tomó un sorbo de su botella de whiskey, con la mente inundada de imágenes de Daphne. Después de gritar por pura frustración, arrojó la botella a las llamas, haciendo que éstas se levantaran con una furia que apenas lograba equiparar a la suya. Odiaba esto. Alguien tenía que morir, joder. No le importaba si se trataba de Goyle y Astoria, o incluso Daphne. Si ella se iba, quizás estos malditos sentimientos se irían con ella.
Es solo que no sabía si sería capaz de tolerar un mundo sin ella en él. Tenían que ser esos dos, entonces. Goyle y Astoria tenían que desaparecer. Él tenía que matarlos. Blaise no podría descansar hasta que eso sucediera. Iba a vengarse por la muerte de Arron, iba a deshacerse de los dos únicos obstáculos entre el futuro de él y Daphne, e iba a conquistar su amor. Aunque ella no quiera.
XXX
-¡Contego!
Draco realizó el hechizo que había creado sobre su Patronus para que Hermione lo viera. Ella observó de cerca como el dragón traslúcido era absorbido por el Escudo Protector, haciendo que una luz irradiara de él y cubriera a todos por completo. Ella se lanzó un hechizo aturdidor a su propia mano. Rebotó contra el escudo.
Hermione estaba realmente impresionada. El único problema era que ella podría caminar fuera del límite protector del escudo y quedar desprotegida. Lo que también significaba lo opuesto: un enemigo podría caminar dentro del escudo y quedar bajo su protección. Era una terrible falla.
-¿Hay alguna forma de especificar a quien debe proteger?
-Lo intenté, pero no tuve éxito – dijo Draco - La única forma de hacerlo es lanzando el hechizo sobre cada uno de nosotros individualmente, y eso nos tomará el tiempo que no tenemos. El hechizo dura más cuando está combinado con mi Patronus, pero en realidad no sé cómo seguir de ahí.
Hermione frunció los labios y miró el dragón – Bueno… pensemos por un momento. Estamos tratando de, de alguna manera, proyectar el auto sacrificio por amor. Es decir, que tenemos que poner nuestros corazones en esto, Draco – dijo ella, posando su mano derecha sobre su pecho.
-Es lo que he estado tratando de hacer – frunció el seño.
-La profecía, la Sala Siempre Cerrada, el hechizo… todos tienen que ver con una cosa.
-Sí, el amor – dijo Draco.
-Tenemos que encontrar algún modo de lograr que el hechizo toque solo a aquellos importantes para nosotros. Quizás… - frunció el rostro mientras pensaba – Quizás si agregamos…
Hermione se vio interrumpida por un copo de nieve cayendo sobre su nariz. Levantó la mirada y suspiró.
-Genial. Alguien volvió a sacudir el globo de nieve.
-Se divierten demasiado con esa cosa.
Todo el día estuvieron lidiando con la nieve cayendo sobre ellos mientras intentaban trabajar en el hechizo. Era horriblemente húmeda.
Draco caminó hacia la silla donde Hermione había dejado su capa. La levantó y la ayudó a colocársela, mirándola directo a sus enormes ojos ámbar mientras levantaba la capucha. Estos comenzaron a humedecerse mientras le devolvían la mirada.
-Draco… nos estamos quedando sin tiempo.
-Lo sé – dijo él, besándole la frente.
Un par de lágrimas cayeron por sus ojos – No quiero que la profecía se trate de nuestro bebé. No podemos permitirlo. Si hay alguna forma de detenerlo…
-La encontraremos – Draco la atrajo contra su cuerpo y respiró su aroma.
Hermione se estiró y cobijó su rostro en el hueco del cuello de él. El bebé pateó entre ellos, haciendo que un par de lágrimas más cayeran de sus ojos – Rogué todos los días para que los sangrepura estuvieran equivocados sobre esto. Al principio pensaba que todo era ridículo, pero luego el bebé comenzó a demostrar cuan fuerte era. ¿Qué pasa si están en lo cierto? Incluso si ganamos, él nunca podrá vivir una vida normal.
-Por supuesto que podrá – dijo Draco, agachándose y frotando su mejilla contra la de ella. Desde que la tuvo nuevamente entre sus brazos no podía dejar de tocarla – Encontraremos el modo, Mione. Lo prometo.
Ella asintió y lo besó. La sensación hizo que el bebé pateara con más fuerza. Ella rió y volvió a besarlo – Siempre presente.
-Supongo que tendremos que acostumbrarnos a eso – posó una mano sobre su estómago y sonrió, sin dejar de frotar sus labios contra los de ella.
Alguien se aclaró la garganta. Ambos voltearon para ver a Sophie parada en la pequeña entrada de la tienda, sonriendo ampliamente hacia ellos.
-Hemos oggdenado el espacio aquí dentggo pagga que puedan seguigg tggabajando en su hechizo sin tenegg que pggeocupaggse pogg la nieve.
-Ah, brillante – dijo Draco, tomando la mano de Hermione y guiándola hacia dentro.
Ahora mismo, el plan era que Draco y Hermione trabajaran en el hechizo durante todo el día. Era por eso que habían decidido esperar un día más antes de atacar. Querían estar bien preparados. Pero, de cualquier modo, atacarían al otro día. La carta que les enviarían a los sangrepura ya estaba escrita y esperaba ser entregada.
-¿Cuál es la palabra en Latín para "todos"? – preguntó Hermione una vez adentro - ¿Totum?
-Pero no queremos proteger a todos, Mione. Solo a unos cuantos.
-Sí, me consta. Tiene que haber algún modo menos complicado de hacer esto – Hermione levantó su varita, la movió un poco y dijo – Contego Totum.
Draco, Hermione y el resto de los que estaban observándolos – Sophie, Phillip y Lucius – comenzaron a brillar con luz amarilla. Hermione sonrió satisfecha.
-Es un progreso.
-Eh, chicos. ¿Hay algún motivo por el que estamos brillando? – preguntó Pansy, que había estado haciendo guardia con Narcissa afuera, metiendo la cabeza por la puerta.
-Sí, nosotros también – dijo Ron, entrando a la tienda con Astoria permanentemente unida a su mano.
Narcissa entró detrás de ellos - No hay modo que lleguemos a ver a alguien acercándose a través de la nieve. Alguien realmente debe estar sacudiéndolo.
-Apuesto a que es Zabini – dijo Pansy, recostándose sobre el sofá que había sido empujado contra la pared.
-No lo sé – dijo Hermione – Daphne parece demasiado tonta como para pensar que los copos de nieve son lindos o algo así. Si nos están buscando, seguro que no querrán caminar bajo tanta nieve.
-Eso es cierto – dijo Pansy, tomando su varita y comenzando a curarse lo que quedaban de sus heridas. Incluso aunque la mayor parte de las heridas visibles ya habían desaparecido, seguía con mucho dolor.
-¿Vas a pelear mañana, Parkinson? – preguntó Ron, quien seguía muy escéptico de su presencia.
Pansy levantó la mirada y se sonrojó ligeramente – No lo sé. Estaba pensando que quizás podría hacerlo. Solo si puedo caminar – inmediatamente levantó su tobillo y lo apuntó con su varita.
-¿Por qué no pelearía ella? – preguntó Hermione, cruzándose de brazos y mirando a Ron.
Todos excepto Pansy la miraron con sorpresa.
-¿Qué? Ella tiene las mismas razones que nosotros para odiarlos. Quizás incluso más. De hecho… sí, ella tiene más razones que nosotros.
-Parkinson, ¿odias a todos a los que nos enfrentaremos mañana? – preguntó Draco.
Pansy jugueteó con su varita – Odiar es una palabra muy fuerte. Pero definitivamente odio a esa perra Skeeter.
-¿Y a Blaise?
-Me disgusta inmensamente.
-¿Daphne?
Pansy gimió. Cerró sus ojos y respiró profundamente – No lo sé.
La habitación permaneció en silencio.
-No entiendo por qué importa eso – dijo ella, finalmente levantando la mirada – Astoria tampoco la odia, y estoy suficientemente enojada con ellos como para luchar en su contra, a pesar de mis sentimientos. Yo solo… no apuntaré a matar.
Más silencio.
-No es como si todos ustedes fueran asesinos fríos y sin compasión.
-Excelente punto – dijo Hermione, mirando con severidad al resto del grupo – Si Pansy quiere luchar mañana, no habrán objeciones.
-O… - dijo Draco, levantando un dedo ante una idea – Parkinson puede quedarse aquí contigo. Dos son más seguras que una.
Hermione miró a Draco con los ojos entrecerrados – Draco, ya hablamos de esto. Voy a luchar mañana.
-Si conseguimos encontrar el hechizo. Si no, no tiene sentido que tú…
-Nada de "si no", Draco. Voy a luchar.
Draco gruñó en protesta – Mione, tienes ocho meses de embarazo.
-Siete y medio.
-¡Lo que sea! De cualquier modo, estás bastante cerca de la fecha para dar a luz a mi hijo, y esta batalla tiene escrita las palabras "parto prematuro" en todas partes.
-Es cierto – confirmó Astoria – El estrés induce el parto, y no hay nada más estresante que una guerra.
Hermione rodó los ojos – Oh, por favor, no voy a tener al bebé mañana. Y voy a luchar. No puedo sentarme de brazos cruzados mientras todos mis amigos y familia arriesgan su vida.
Draco gimió de nuevo – Siempre eres tan malditamente testaruda.
-Mira quién habla.
-Sí, sí. Ambos son testarudos…. – comenzó Phillip.
-Y lindos – añadió Sophie.
-…Pero es hora que vuelvan a trabajar en el hechizo. Si logran descubrir uno, toda esta discusión no tendrá sentido, ¿verdad? – acabó Phil.
-Creo que la mayoría de sus discusiones no tienen sentido – señaló Astoria, riendo.
Draco y Hermione voltearon a fulminarla con la mirada. Rápidamente cerró la boca.
-Phil tiene razón. Debemos volver a trabajar en el hechizo – dijo Draco, girándose hacia su esposa, quien seguía brillando de un leve color amarillo – Se ha vuelto más débil, pero al menos sigue ahí. ¿Cuánto tiempo pasó?
-Lo suficiente como para permitirnos patear unos cuantos traseros sangrepura – dijo Hermione, preparando su varita – Entonces, tu conjuras tu Patronus y yo averiguo alguna forma de conjurar mi hechizo sobre determinados individuos, ¿así es?
Draco frunció sus labios, levantó su varita y dijo - ¡Contego Amare!
Una luz roja, más brillante que las anteriores, salió de su pecho y se metió en el de Hermione. Ella presionó sobre su corazón, jadeando pesadamente.
-¿Qué demonios fue eso? – preguntó ella, después de recuperar la respiración.
-Algo con lo que estuve jugando hace un tiempo. Solo que nunca funcionó realmente sin ti.
-Pero… ¿qué fue?
-Un hechizo que me permitirá protegerte incluso si, por alguna razón, no estamos separados. No funciona en mi Patronus. Solo contigo.
-No lo entiendo – dijo Hermione, todavía presionando su corazón. Se sentía extrañamente pesado.
-Déjame demostrártelo – dijo Draco, levantando su varita y apuntando a nadie en particular -¡Densaugeo!
Una chispa de luz roja salió del pecho de Hermione directo hacia Phillip, quien justo estaba en su línea de visión. Sus dientes comenzaron a crecer a una velocidad alarmante. Sophie rió audiblemente y cubrió su boca con las manos.
-¡Lo siento! – dijo ella, incluso mientras seguía riendo.
-¡Maldita sea, Malfoy! ¿Por qué siempre soy yo tu muñeco de prueba? – exclamó Phillip, tomando su varita y tratando de revertir el hechizo. Cuando no tuvo éxito por si solo, lo ayudó Astoria, quien no dejaba de reír.
Una vez que eso se solucionó, Hermione giró hacia Draco y lo miró con severidad – No vas a usar ese hechizo en la batalla Draco. Te dejará completamente desprotegido.
-Ya lo sé – dijo él – pero el punto de todo esto era replicar el auto sacrificio por amor. Y eso es lo que hice.
-El punto, Draco, es replicar el auto sacrificio por amor sin realmente tener que sacrificar a alguien.
-Solo estaré sacrificándome si alguien me apunta con una varita.
-¡No lo usarás!
Draco la miró con seriedad y suspiró – Haré lo que tenga que hacer
-¿Cuándo descubriste ese hechizo, Draco? – preguntó Lucius, mirando con curiosidad a su hijo.
-Varias semanas atrás – respondió él – Aunque no estaba seguro si funcionaría correctamente, dado que Hermione no estaba allí para comprobarlo.
-¿Por qué solo ella? – preguntó Narcissa – También amas a otras personas.
-Solo funciona con un tipo específico de amor, Madre. Traté de ampliarlo, pero no funcionó.
-Probablemente por tu subjetividad al trabajar en el – dijo Lucius – Me temo que estoy con Hermione en esto, hijo. Creo que no deberías conjurarlo, mucho menos en un campo de batalla.
-Si la vida de Hermione está en peligro y esto se vuelve la única opción, voy a hacerlo.
Esto siguió así por varias horas. Draco y Hermione trabajarían en el hechizo, y luego se detendrían a discutir sobre una cosa o la otra. Ya que Draco se mostraba decidido a usar su hechizo si era necesario, Hermione intentó encontrar algún modo de adaptarlo para no dejarlo tan vulnerable. No progresaron mucho.
Cuando llegó la noche y Polly entró volando en la tienda, decidieron que era tiempo de detenerse y enviarles la carta a los sangrepura. Draco le entregó la carta con renuencia, sabiendo muy bien que no estaban listos para esto. Polly la tomó y salió volando de la carpa, adentrándose en el bosque. No había vuelta atrás.
Después de la cena en la que nadie realmente comió, Draco y Hermione se disculparon y fueron a su pequeña tienda, que había regresado a la normalidad. Ambos intentaron intimar al principio, pero rápidamente se dieron cuenta que simplemente no sucedería esa noche. Luego intentaron dormir algo, incluso cantando a dúo para calmar al bebé. Ninguno de los dos era especialmente bueno cantando y sonó horriblemente feo, pero el bebé parecía satisfecho. Eso fue todo lo que importaba.
Hermione consiguió dormirse rápidamente en brazos de Draco, pero él no tuvo tanta suerte. A medianoche la besó en la sien y se bajó de la cama. Tomó su capa y salió de la tienda.
Ron era al que le tocaba hacer guardia esa noche. Draco evitó sus ojos mientras metía la mano en su bolsillo y sacaba un paquete de cigarrillos. Tomó uno y lo encendió con su varita, inhalando profundamente y manteniendo el humo en sus pulmones antes de soplarlo al frío aire exterior.
-¿El Sr. Granger? – preguntó Ron, frotando sus manos entre sí para mantenerlas calientes.
-Al principio sí – respondió Draco – Pero desde que Hermione desapareció, estuve comprándolos yo.
-¿En una tienda muggle?
-Sí.
-¿Con dinero muggle?
-Sí.
Ron rió entre dientes – Está bien, lo admito. Has cambiado, Malfoy.
Draco caminó hacia allí y tomó asiento junto a Ron, ofreciéndole un cigarrillo. Él tomó uno con gusto, lo encendió y le dio una calada, tosiendo levemente al sentir el humo viajando por su garganta.
-Ha pasado algo de tiempo – dijo antes de darle otra calada.
Ambos permanecieron en silencio por un largo minuto.
-Me sorprende que Astoria no esté aquí contigo – dijo Draco – Pensé que les habían lanzado un Hechizo de Adhesión Permanente o algo así.
-Ella necesitaba dormir. No creo que lo haya hecho desde que yo… bueno, regresé, supongo. Desde que volví de la muerte. ¿Se supone que debo llamarlo así?
Draco se encogió de hombros – Para mí suena bien – aspiró de su cigarrillo y luego preguntó - ¿Por qué no durmieron? ¿Estaban demasiado ocupados follando?
Ron negó con la cabeza – No, no hicimos nada de eso. Solo hablamos – dijo él, mirando atentamente como una pizca de ceniza caía al suelo. Cerró sus ojos y respiró profundamente – Me mintió, ¿verdad? ¿Sobre lo que tuvo que pasar en ese lugar?
Draco miró en la otra dirección y suspiró – No es mi asunto para hablar.
Ron frunció el ceño – No importa. Sé que me mintió. Incluso al sostenerme la mano la siento tensarse. Yo solo… desearía que hablara conmigo sobre ello.
-Lo hará, cuando esté lista. Este no es realmente el momento ni el lugar apto para una confesión como esa, Weasley. No habían pasado ni veinticuatro horas desde que salió de allí hasta que regresaste de la muerte.
Ron se estremeció – Tenemos que encontrar otra forma de decir eso. Juro que siento que los Nargles me gritan al oído cada vez que alguien lo dice.
-¿Los qué?
-Nada – dijo Ron, llevándose el cigarro a los labios - ¿Y tú qué haces aquí? ¿No deberías estar dentro, follando con tu esposa? – Ron se estremeció, no por la imagen de Hermione y Draco haciéndolo, aunque no fuera una agradable, sino por la imagen de sexo con embarazo. Asqueroso.
-Probablemente sí.
-¿Y por qué no estás haciéndolo? ¿Preocupado por mañana?
-No por mí.
-Me lo imaginaba.
Draco lo miró de reojo y sonrió burlonamente - ¿cuándo te volviste un sabelotodo?
Ron se encogió de hombros – Supongo que es por pasar tanto tiempo a tu alrededor – dijo él – Aunque nunca pensé que diría esto, realmente estoy de acuerdo contigo. Sin un hechizo, no tiene sentido que Hermione luche mañana. ¿Pensaste en atarla y dejarla aquí encerrada?
-Por supuesto que sí. Pero con esa maldita magia sin varita, probablemente conseguiría soltarse y luchar de cualquier modo, asegurándose de asesinarme después.
-Sí, suena a algo que ella haría – dijo Ron, asintiendo con seriedad.
-¡Tienes razón en que te asesinaría, maldita sea!
Los ojos de Draco y Ron se abrieron ampliamente cuando se giraron hacia la tienda. Hermione estaba parada en la entrada con los brazos cruzados, y sus ojos entrecerrándose al reparar en la mano de Draco.
-¡Draco Malfoy! ¿Estás fumando?
-No – dijo Draco, rápidamente dejando caer su cigarrillo al suelo y apagándolo con su pie.
-¡También tú, Ronald Weasley!
Ahora fue el turno de Ron de esconder la evidencia.
-¡Tienes suerte de que no vaya a contarle a tu madre!
-Oh, Merlín – Ron se ahogó – Hermione, por favor, ¡por favor no le cuentes a mamá!
-Honestamente, ¡estoy sumamente enfadada con mi padre por enseñarles a ambos este hábito asqueroso! – exclamó – Ahora, usen sus varitas para limpiarse, así puedo acercarme a ustedes. No quiero que el bebé esté cerca del humo del cigarrillo.
Draco y Ron hicieron lo indicado. Tan pronto como todos los rastros de cigarrillos hubieran desaparecido, Hermione caminó hacia ellos y tomó asiento en el regazo de Draco, metiendo antes la mano en sus bolsillos hasta dar con el paquete a medio consumir. Lo arrojó al aire y lo destruyó, sin dejar ni un rastro.
-No puedes fumar alrededor de los bebés, Draco, así que mejor dejas ese hábito desde ya.
Draco gimió pero no objetó.
-Y ambos deben dejar de preocuparse por mañana. Sobreviví una guerra contra Ya-Saben-Quién. Unos cuantos sangrepura a quienes superamos en una relación de dos por uno no serán problema.
-Pero Madre dice que enviaron a los Parkinson y a Quincy Nott a reclutar más gente para la guerra. Sin saberlo, tan pronto como caiga el escudo estaremos nosotros en desventaja de dos por uno.
-Entonces tendremos que lidiar con eso cuando sea el momento.
-¿Y qué me dices del parto prematuro? ¿Podemos al menos considerar esa opción?
-Por supuesto que sí. Ya hablé con Astoria. Ella traerá los recursos necesarios.
-¿Recursos necesarios para qué? ¿Para dar a luz en medio del campo de batalla?
-Sí, exactamente – sonrió ella burlonamente.
-Hermione, hablo en serio – dijo Draco, con la boca en un rictus serio – No estoy cómodo tomando este riesgo.
-Estaré bien, Draco – la besó en la mejilla – Lo prometo.
De repente se escuchó un sonido entre los árboles. Todos miraron hacia allí para encontrarse a Ethan parado justo fuera de la barrera, mirando alrededor de forma insegura. Ron se levantó y sacó la cabeza para guiarlo dentro.
-¿Entregaste el mensaje por el micrófono? – preguntó Draco tan pronto hubiera entrado.
-Lo hice – dijo Ethan, todavía mirando alrededor.
-¿Y hablaste con Theo?
-Sí. Prometió encontrar algún modo de despertarme antes de que salieran mañana.
Draco suspiró aliviado – Bien.
La única razón por la que esperarían hasta la mitad del día para enfrentar a los sangrepura era por toda la confianza que estaban depositando en el vampiro. Él era la única opción para encontrar y romper el globo de nieve, y dado que los vampiros tenían complicaciones para permanecer despiertos durante el día, cuanto más cerca del atardecer hicieran esto, mejor. Aunque no querían luchar en la oscuridad.
Los ojos de tan pasaban ahora de tienda en tienda.
-Mi madre está en esa – dijo Draco, señalando una – Con mi padre. Ya sabes, su esposo.
Hermione lo codeó.
-Sí, probaré suerte con esa – dijo Ethan antes de desaparecer en la tienda.
-Draco, es hora de volver a la cama – dijo Hermione, bajándose de su regazo y estirando hacia él su mano. Él la tomó y le permitió levantarlo del suelo – Buenas noches, Ron.
-Buenas noches, Comadreja.
Tan pronto regresaron a la tienda, Draco se deshizo de su capa y de la de ella, colgándolas a ambas en un brazo del sofá. Hermione caminó hacia la cama y se detuvo allí, esperándolo. Cuando él se le acercó, ella se estiró y acunó su rostro, bajando su cabeza hacia la de ella por un suave beso. Aunque no fue suave en absoluto.
-Pensé que no haríamos esto esta noche – dijo Draco, mientras la ropa de ambos volaba por los aires.
Hermione se detuvo un momento para mirarlo – No eres el único preocupado por mañana, Draco. Necesito tener esto – tragó pesado - . Solo por si acaso.
Por mucho que Draco odiara el sonido de eso, sabía que no podía objetar. Había una posibilidad bastante buena que alguno de los dos no sobreviva hasta mañana, y sería un tonto si no aprovechara estos últimos momentos demostrándole a su esposa lo mucho que la amaba.
Apenas estuvieron desnudos, cayeron en la cama con las manos sintiendo cada centímetro del otro, antes de que Draco finalmente la penetrara desde atrás. Incluso así, sentía que no lograba estar suficientemente cerca de ella.
Draco levantó su cuerpo hasta dejarla derecha contra el, besando su cuello y su mandíbula antes de finalmente encontrar sus labios. Se besaron lentamente, asegurándose de mantener sus ojos abiertos para mirarse uno al otro.
Terminaron suavemente y, después, siguieron besándose mientras permanecían enredados en los brazos del otro.
-Te amo, Hermione Malfoy – le susurró Draco entre beso y beso – Y a ti, bebé Malfoy – movió su mano hasta posarla sobre su estómago.
Hermione sonrió sin dejar de besarlo – Y ambos te amamos, Draco Malfoy.
Posó su mano sobre la de él. El bebé pateó.
XXX
Ethan solo permaneció allí por poco tiempo esa noche. Quería intentar descansar desde temprano para que fuera más fácil levantarse a mediodía después. No estaba seguro de que fuera a funcionar, pero podría intentarlo.
Tan pronto se marchó, Lucius relevó a Ron de la guardia. No estuvo mucho tiempo afuera antes de que Narcissa le acercara una taza de té y una manta. Se sentó en la silla junto a él y esperó a que le diera un sorbo.
Era evidente que Narcissa había preparado el té, dado el amargo sabor del mismo. Cualquiera podría pensar que no había forma de arruinar algo tan simple pero, de alguna forma, ella lo conseguía. A pesar de todo, Lucius se había enfrentado a ese problema varias veces a lo largo de su relación, y sabía muy bien como disimularlo.
De hecho, el sabor repulsivo solo le traía buenos recuerdos a la mente, sobre la primera vez que Narcissa le había preparado un té. Era durante sus años en Hogwarts, en el tiempo que habían sido amantes, pero no exactamente en una relación. Él se había enfermado una semana, y ella le preparó té para hacerle sentir mejor. Fue una de las primeras veces en las que pensó que lo que sea que pasara entre ellos podría realmente convertirse en algo más.
-¿Te importaría contarme sobre Ethan ahora?
Lucius miró su taza de té y suspiró. Así que volverían a él ahora.
-Si eso es lo que quieres.
-Solo quiero saber por qué. Tú y yo no estábamos en nada en ese entonces. No había motivo alguno para que justamente lo eligieras a él.
-No fue mi idea.
-¿De quién, entonces?
-De tu padre – dijo Lucius, tomando otro sorbo de té – En la boda de Bellatrix y Rodolphus, tu padre me escuchó hablando de ti con Arron, Orson y Gorden. Fue la primera vez que realmente te vi, y bromeaba sobre lo mucho que quería acostarme contigo, pero tu padre malinterpretó lo que estaba diciendo y pensó que yo tenía interés genuino en ti.
-Que Merlín lo prohíba.
Lucius sonrió – Era alguien distinto en esa época, querida. No tenía ni el más mínimo interés en nadie en ese momento, mucho menos en la princesa sangrepura que había pasado los últimos dos años vagando alrededor del colegio con un hijo de muggles.
-Encuentro algo irónico eso, considerando que la mitad de las zorras perfectas con las que dormías eran Sangresu… - Narcissa aclaró su garganta – Hijas de muggles.
-Sí, pero nunca más de una vez. Tú, querida mía, estabas en una relación.
-Sí, lo estaba – dijo ella, suspirando – Entonces, ¿qué? ¿Mi padre te pidió que te deshicieras de él para tener una oportunidad conmigo?
-Algo así – dijo él, tomando otro sorbo – Recién habíamos cumplido los diecisiete años y estábamos ansiosos por convertirnos en Mortífagos. Si nos deshacíamos de Ethan, él prometió presentarnos al Señor Oscuro e insertarnos en el círculo más cercano. Así que lo hicimos. Así de simple.
-¿Pero por qué un vampiro?
Lucius se encogió de hombros – Pensamos que sería divertido. Borramos todos sus recuerdos de antemano para poder convencerlo de luchar de nuestro lado. Pero justo aparecieron los Aurores y terminamos dejándolo a mitad de la transformación. Quien lo convirtió lo escondió pero luego fue capturaron. Fue solo coincidencia que el padre de Arron lo encontrara en el bosque y lo hiciera un sirviente. Eso nunca fue parte del plan. El Sr. Greengrass ni siquiera sabía quién era y, cuando escuchó la historia, le prohibió a su hijo convertirse en Mortífago.
Narcissa suspiró pesadamente - Entonces sí es mi culpa. Había esperado que, de alguna forma, no lo fuera – una lágrima cayó desde una esquina de su ojo y rodó por su mejilla. La secó rápidamente.
-No, Cissy, no es tu culpa. Es la de tu padre. Y la mía. Debí decir que no. No tenía nada personal contra él.
-Sí, pero como dijiste, eras muy diferente en esa época.
Lucius intentó sonreírle – Lo era.
-No estoy enojada contigo, Lucius – dijo Narcissa, levantándose – pero voy a necesitar algo de tiempo, ¿está bien?
-Por supuesto que sí – dijo él, estirando su mano hacia ella.
Ella caminó hacia él y la tomó. Lucius acercó su suave y delicada mano hacia sus labios, y los frotó ligeramente contra sus nudillos. Narcissa sonrió suavemente y lo besó en la mejilla antes de adentrarse a la tienda. Lucius la siguió con la mirada, rogando a Merlín que las estupideces que cometió en su pasado no llegaran a afectar su futuro.
XXX
A la mañana siguiente, Daphne estaba sentada en su cama sola, con el globo de nieve que su padre le había comprado a su hermana en los Alpes en sus manos. Lo sacudió con fuerza antes de mirar por la ventana, sonriendo al ver la nieve caer. Desde que le había puesto las manos encima, lo había sacudido constantemente para evitar que los sangrepura salieran y dieran caza a Astoria. Ya había perdido a un miembro de su familia esa semana. Su corazón no toleraría perder otro más.
De repente su puerta se abrió y Blaise entró. Intentó esconder el globo de nieve bajo su almohada, pero él ya lo había notado.
-Dame eso – dijo, sosteniendo en alto su mano.
Daphne no se movió.
-¡Dije que me lo des!
Ella se cruzó de brazos.
-¡Maldita sea, Daphne! Tu maldita nieve ya no sirve. Malfoy nos envió una carta anoche. Vamos a enfrentarnos a ellos en un par de horas. No puedes proteger a tu jodida hermana por siempre.
Daphne suspiró. Sacó el globo de nieve debajo de su almohada y se lo arrojó - ¡Ahí lo tienes!
Blaise trastabilló hasta conseguir un agarre firme en el objeto - ¿Estás loca? ¡Ten cuidado, joder!
Daphne lo ignoró y se levantó de la cama - ¿A qué hora salimos?
-¿Nosotros? ¡Demonios, no! Ya convencí a Rita de que no será favorable tenerte allí.
-¿Qué? ¿Por qué? ¡Yo quiero que se vayan tanto como ustedes!
-No todos ellos. Astoria es nuestra enemiga tanto como Malfoy y la Sangresucia. Asesinó a tu padre.
-¡No te creo! Si solo me dejaran hablar con ella…
-¡Y eso es exactamente el motivo por el que no irás! No nos contendremos hoy. Por nadie.
-¡No puedes jodidamente matar a mi hermana, Blaise! – exclamó Daphne, abalanzándose contra él.
-¡Puedo hacer toda la mierda que yo quiera!
Blaise colocó el globo de nieve sobre la cómoda y aferró las muñecas de Daphne, dándole un único empujón para hacerla retroceder, cayendo sobre la cama. En un rápido movimiento, se trepó encima de ella y estampó sus labios contra los suyos.
-¡No! ¡No! – gritó ella, alejando su cabeza de la de él - ¡No puedes tenerme así!
-¿Por qué no? – lamió su oreja – Es exactamente como tuve a tu hermana – y luego pasó a su cuello.
Daphne rompió en llanto mientras comenzaba a empujarlo con fuerza - ¡Aléjate! ¡Aléjate de mí, jodido violador!
Blaise se alejó y la golpeó. Luego se frotó la frente, donde los leves rastros del tatuaje seguían visibles. Daphne no dejó de llorar bajo él.
-Relájate, Daph. Jamás lo habría hecho. Pronto me lo pedirás deseosa.
-¡No a menos que me des Amortentia, jodido bastardo!
Blaise la fulminó con la mirada antes de bajar de la cama. Fue hasta la cómoda y levantó el globo de nieve antes de lanzar un hechizo anti ruptura en la ventana. Uno que solo su varita podría remover.
Daphne se incorporó - ¿Qué estás haciendo?
-Encerrándote aquí – dijo él – Para que no te metas en problemas.
-¡Deja de pretender que esto es en mi beneficio! ¡Sé que tienes tus planes, Blaise! ¡Siempre los tienes!
Blaise entrecerró sus ojos antes de abrir la puerta.
-¡Espera!
Se giró hacia ella.
-Si vas a dejarme aquí, al menos por favor tráeme a Gregory. No creo poder tolerar no saber qué está pasando, encerrada aquí sola.
-Me temo que eso no será posible.
Daphne palideció - ¿Por qué?
-Porque – dijo Blaise con una sonrisa burlona – Gregory viene con nosotros.
-¿Qué? ¿Por… por qué?
-Nos superan en número, Daph. Necesitamos un intercambio barato, y él es lo único que ellos podrían querer. Estoy seguro de que Parkinson…
Daphne saltó de la cama, caminó hacia él y lo abofeteó.
Blaise se frotó el rostro y la miró directo a los ojos – Solo por eso, no me molestaré siquiera en pretender mantenerlo a salvo. Tu esposo va a morir hoy. Me aseguraré de eso, maldita sea.
-¡Blaise, no! – Daphne se abalanzó hacia él, pero la empujó lejos - ¡Blaise!
Él salió corriendo y cerró de un portazo, conjurando un hechizo Bloqueador en la habitación.
-¡Blaise, por favor! ¡Por favor, no lo mates! ¡Haré lo que quieras! ¡Lo que me pidas! ¡Por favor! ¡NO MATES A MI ESPOSO!
Blaise frunció el ceño hacia la puerta. Era demasiado tarde. Iba a hacerlo, y no había nada que cualquiera pudiera hacer para evitarlo.
XXX
Todos los sangrepura se reunieron en el recibidor alrededor de la hora pactada. Habían considerado no ir directamente, obligando a los sangresucia y traidores de sangre del bosque acudir a ellos, pero al final Rita decidió que era hora de acabar con todo. Obviamente las cosas no terminarían tan silenciosas como lo habían planeado originalmente, pero eso no significaba que no pudieran ganar. Ya-Saben-Quien raramente guardaba silencio con lo que hacía. Cada mago y bruja sabía de su existencia. ¿Por quéesto tenía que ser distinto?
Goyle tenía atadas las muñecas y esperaba sentado en el sofá, todavía inseguro sobre el motivo por el que lo llevaban a él también. Difícilmente podría considerarse como un valioso intercambio. Draco lo odiaba. Probablemente quería verlo muerto tanto como Blaise.
Si prestaba atención, podía escuchar el leve eco de los gritos de Daphne resonando por los pasillos. Lo había estado haciendo por horas, incrementando la ira de Blaise. Éste justo pasó junto a Goyle y lo golpeó fuerte en la cabeza. Gorden abrió la boca para decir algo, pero una sola mirada severa de Rita lo cortó en seco.
Rita miró a su alrededor y los contó. Estaba ella, Blaise, Quinn, Gorden, Wiley y Theo.
-Somos seis contra nueve. No es tan malo – dijo ella con seguridad.
-Ocho – dijo Quinn – Dudo que Pansy esté en condiciones de luchar con ellos después de todo lo que le hicimos – miró a Blaise y rió. Su amigo no compartió su diversión.
Goyle se estremeció en su asiento. Realmente esperaba que ella estuviera allí. Solo para asegurarse que estaba bien.
-¿Estamos listos? – preguntó Rita.
Blaise se movió para levantar a Goyle de su asiento pero Theo se le adelantó. Sonrió con burla - ¿Vamos?
Blaise lo fulminó con la mirada mientras Theo guiaba a Goyle fuera del recibidor hacia las puertas principales. Salieron y emprendieron la marcha por los jardines nevados, Blaise abriendo la comitiva y guiándolos a todos cuando entraron al bosque, dado que era quien mejor lo conocía.
Una vez que no tuvieron ojos sobre ellos, Theo deslizó la varita de Goyle dentro del bolsillo de su dueño. Se la había guardado después de que Hermione y las otras escaparan, sabiendo muy bien que Rita lo revisaría. Ahora parecía un buen momento para devolverla.
Al otro lado del bosque, Sophie, Phillip, Ron y Astoria trabajaban desarmando el campamento mientras Draco, Hermione, Lucius y Narcissa quitaban los escudos. Pansy seguía dentro de la tienda más grande, esperando que una poción sanadora, que había preparado la noche anterior, terminara de hervir.
-¡Tenemos que movernos, Pansy! – gritó Astoria desde afuera, después de terminar con la segunda tienda.
-¡Lo siento! – dijo Pansy, cojeando hacia afuera con varios frasquitos en sus manos. Se bebió uno antes de meter el resto en su bolsillo.
-¿Acaso solo es temporaria, o algo así? – preguntó Hermione, mirándola.
-No, no exactamente – dijo Pansy mientras se apoyaba contra un árbol y esperaba a que la poción hiciera efecto – No es precisamente una poción curativa.
-¿Qué es, entonces?
Pansy miró a Hermione y frunció los labios – No vas a enfadarte, ¿verdad?
Los ojos de Hermione se abrieron ampliamente – Bueno, con un comienzo de ese tipo, ¿cómo no podría hacerlo?
Pansy sonrió y dijo – No es una poción sanadora. Es una poción entumecedora. Solo hace que no sienta tanto el dolor. Su efecto solo dura unas cuantas horas, así que me traigo algunas extras, solo por si acaso.
-¿Estás loca? – exclamó Hermione. Dejó lo que estaba haciendo y colocó sus manos en sus caderas - ¡Eso solo conseguirá que te lastimes mucho más!
-¿Quieres que insista en el hecho de que acudir a una guerra puede inducirte un parto prematuro?
Hermione se paró derecha y dijo – Eso no será necesario – rápidamente regresó a quitar las barreras.
-¿Vas a venir entonces, Parkinson? – preguntó Draco tan pronto terminaron de remover todo rastro de su presencia en ese lugar.
-Sí, ahí voy – dijo ella, incorporándose – No luche en la anterior guerra. Probablemente estoy necesitando una buena pelea.
Draco sonrió - ¿Acaso no todos la necesitamos alguna vez?
Sophie encontró un árbol con un hueco en el centro donde dejaron todas sus mochilas y demás equipajes, dado que eran una carga innecesaria. Una vez que terminaron, Draco tomó la mano de Hermione y le dio un apretón antes de guiar a todos hacia el punto de encuentro. Querían estar cerca del borde del escudo cuando fuera destruido, para que los demás esperando al otro lado pudieran unírseles de inmediato. Con suerte, nada demasiado interesante ocurriría entre ellos y los reclutados por los sangrepura, sean quienes sean. ¿Quién sabe si la lucha no había comenzado ya, ahí fuera?
Cuando llegaron al punto acordado, todos permanecieron allí esperando nerviosos. Draco y Hermione siguieron tomándose de las manos mientras los otros adoptaban posiciones de guerra. Pronto pudieron escuchar varias pisadas aplastando hojas a cierta distancia. Las pisadas se hicieron más cercanas y pronto siete figuras aparecieron en el claro. Draco frunció el ceño al ver a Theo arrastrando a Goyle junto a él.
-¿Para qué lo trajeron? – preguntó con curiosidad.
Blaise tomó a Goyle, alejándolo de Theo, y sostuvo su varita contra su garganta – Para igualar los números. Ahora, aten a tres de los suyos o lo mataré.
Draco pudo escuchar a Pansy jadear detrás suyo.
-¿Crees que somos jodidos idiotas? De ninguna forma ataremos a nadie.
-Entonces me temo…
De repente, una luz blanca salió disparada hacia Blaise.
-¡Ah! – gritó cuando el hechizo punzante lo golpeó en el cuello.
Aflojó ligeramente su agarre sobre Goyle, pero fue todo lo que su anterior amigo necesitó para empujarlo lejos, sacar su varita y lanzarle un hechizo aturdidor.
-Oh, eso fue malditamente fácil – dijo Draco, mirando hacia Pansy y guiñándole un ojo. Realmente había venido lista para luchar.
Goyle permaneció alejado de todos, en un tipo de limbo entre los dos bandos.
-Goyle, ven aquí – dijo Draco, señalándolo con la cabeza.
-Pero… ¿no estás enojado conmigo?
-Estoy maldita y jodidamente furioso. Me mentiste por meses.
Hermione le apretó la mano y él se aclaró la garganta.
-Pero Hermione me contó todo lo que pasó. Así que hoy, lucha para nuestro bando y mañana me encargaré de patearte el trasero. ¿De acuerdo?
Goyle sonrió antes de caminar cautelosamente hacia Draco, sin detenerse hasta pararse junto a Pansy. Ella lo miró y sonrió.
-Somos diez contra seis – dijo Draco, mirando ligeramente a Theo – Me gusta esa diferencia.
Blaise volvía a incorporarse después de que Quinn revirtiera el hechizo. Le frunció el ceño a Hermione al notar que ella no dejaba de verlo y reír.
-¿Qué es tan gracioso, Sangresucia?
Ella volvió a reír y apuntó su frente – Solo admiraba tu tatuaje, Zabini. ¿Quién te hizo eso?
-Ese sería yo – dijo Lucius, orgullosamente.
-Bien hecho.
-Ya es suficiente – dijo Rita, dando un paso al frente y bajando su capucha.
Todos en el otro bando se estremecieron.
-Hermione me advirtió que no se veía bien, Señorita Skeeter, pero debo admitir que no estaba totalmente preparado para verla – dijo Draco.
-Obviamente no vinimos aquí para conversar, Sr. Malfoy. ¿Qué opina si comenzamos con todo esto? – elevó su varita.
Draco habría esperado a que Ethan rompiera el escudo, pero parecía que eso no iba a ocurrir pronto. De pronto, su mano y la de Hermione comenzaron a brillar con un suave color azul. Él comenzó a levantarlas, pero ella lo retuvo. Draco miró a su alrededor y notó que todos los de su bando brillaban de la misma forma.
Theo estuvo a punto de comentar al respecto cuando notó sus propias manos brillando así. Miró a los sangrepura pero nadie pareció darse cuenta, así que pensó que sería mejor mantener la boca cerrada.
Draco sonrió ampliamente hacia Rita. Seth había recibido el mensaje, porque no había dudas de que este era el hechizo de reconocimiento de Katie.
-Estoy listo si tu lo estás – dijo él, dando un leve paso por delante de Hermione.
-¡Avada Kedavra!
Para sorpresa de Draco, la primera Maldición Asesina no fue disparada hacia él, sino hacia Astoria. Ella no estaba preparada para eso, pero por suerte Ron sí. La alejó del curso del hechizo y le disparó otro aturdidor a Rita, quien lo bloqueó con éxito.
-¡Esa pequeña perra pagará por lo que me hizo! – gritó ella antes de meterse de lleno en un duelo con los dos.
Mientras tanto, Blaise le disparó su propia maldición asesina a Goyle, quien apenas logró esquivarla, mientras Pansy le devolvía un hechizo aturdidor.
-Entonces… ¿Qué? ¿Ahora son pareja, o algo así? – preguntó Blaise, disparando un hechizo de piernas de gelatina hacia ella – Está jodidamente casado, Pans.
-Sí, y tu seguías siendo mi novio cuando decidiste follar a su esposa, pero eso no te detuvo, ¿o sí?
-¿Por qué estás luchando? – preguntó él, tratando de aturdirla pero fallando. Goyle trató de hacer lo mismo pero él consiguió bloquearlo.
-¡Me torturaste, Zabini! Quizás no tanto como los otros, ¡pero aun así lo hiciste! ¡Si no me hubieran sacado cuando lo hicieron, probablemente ya estaría muerta!
-¿Estás diciendo que le debes tu vida a una sangresucia? – otro hechizo de piernas de gelatina.
Pansy lo bloqueó – Sí, eso es lo que estoy diciendo.
Blaise frunció los labios – Bueno… entonces esto debe hacerse sí o sí. ¡Avada Kedavra!
Esta vez, apuntaba hacia Pansy. Ella apenas consiguió esquivarlo, chocando contra Sophie por accidente, quien estaba luchando con Phill contra Quinn.
-Lo siento – dijo antes de volver a correr a su propio duelo.
Momentáneamente distraída, Sophie notó que Lucius estaba luchando trabajosamente contra Wiley. Le lanzó un hechizo punzante al mortífago antes de volver a mover su varita hacia Quinn.
Draco estaba justo detrás de su padre, ayudando a su madre a luchar contra Gorden. Mantenía un ojo pendiente en Hermione, que estaba pretendiendo luchar contra Theo. Ninguno era bastante bueno en ello. Sus fallos constantes eran bastante evidentes, pero por suerte ningún del otro lado les prestaba demasiada atención.
-¿Por cuánto tiempo pretendes mantener esta charada? – le preguntó Hermione durante el breve momento que permanecieron escondidos tras unos árboles.
-Me las arreglaré hasta que caiga el escudo y pueda localizar a mi padre. Cuando le muestre mis verdaderos colores, prefiero que queden metidos profundamente en su culo.
Hermione sonrió y le disparó un hechizo de piernas de gelatina. Él se dejó golpear, solo para aparentar, y rápidamente lo removió.
Una vez que Theo volvió a incorporarse, se acercó a ella y dijo suavemente – Mientras nadie nos escucha – levantó su mano - ¿Qué pasa con esta luz?
-Draco dijo que fue idea de Katie Bell. Para, eh… asegurarse que nadie fuera tras su novio espía – Hermione le guiñó un ojo – Cuando todo esto termine, voy a querer escuchar cómo sucedió eso.
Theo se sonrojó y le sonrió antes de dispararle un hechizo aturdidor. Apenas logró esquivarlo.
XXX
Dentro de la casa, a Ethan le estaba costando caminar. Seguía golpeándose contra las paredes cuando sus ojos soñolientos le fallaban. Había verdaderas razones por las que los vampiros no debían estar despiertos durante el día.
A la distancia, no dejaba de oír leves sonidos de alguien gritando. Comenzó a caminar en esa dirección. Su cabeza se golpeó contra la puerta cuando finalmente encontró el origen.
-¿Hola? ¿Hay alguien ahí? – preguntó una voz desde adentro - ¡Mi varita no funciona con la puerta! ¡Por favor, ayúdenme a salir!
Sin pensar correctamente, Ethan no vio otra razón para no obedecer. Giró el picaporte pero cuando no cedió, sacó la puerta completa de sus goznes. Daphne estaba parada detrás, con los ojos abiertos ampliamente.
-¿Ethan? ¿Qué estás haciendo despierto?
Finalmente recuperando algo de sentido, Ethan sacudió su cabeza y notó la varita que ella sostenía contra su costado. En pánico, se la quitó e instintivamente le lanzó un hechizo para atarla de brazos y piernas. Quedó en shock al darse cuenta que realmente funcionó.
-¡Ah! – Ethan dejó caer la varita y se pegó contra la pared - ¿Qué…? ¿Qué demo…?
Se abalanzó hacia delante y desató a Daphne antes de apresurarse a salir de allí.
-¡Ethan, espera! – lo llamó ella, tomando su varita y corriendo tras él.
Fue fácil para Daphne encontrarlo. Todo lo que tuvo que hacer fue seguir el ruido. Ethan estaba en la habitación que su padre le había preparado a Astoria, buscando entre los globos de nieve, tratando de encontrar el indicado.
-Ethan, no estás… ayudando al otro lado, ¿cierto?
-Por supuesto que sí – dijo él – Estoy harto de ser el esclavo de tu familia.
-Nunca te consideré un esclavo – dijo ella, entrando a la habitación - ¿Irás al campo de batalla?
-Esa es una pregunta tonta. Es la mitad del día. Sabes que no puedo hacerlo.
-El bosque es suficientemente denso. No debería afectarte.
-¿Y cómo propones que llegue al bosque?
Daphne lo fulminó con la mirada - ¿Por qué eres tan agresivo conmigo? Jamás me trataste de esta forma.
-Sí, bueno, no viste las condiciones en las que quedó Pansy después de que la sacaran de aquí. Las vi crecer juntas. ¿Qué podría haberte motivado a hacerle algo tan horrible?
-¡Ella durmió con mi esposo!
-¿Hablas del esposo que una vez me dijiste que jamás podrías llegar a amar, y con el que no querías casarte?
Daphne se sonrojó – Yo…
-Sí, supongo que ella merecía meses de tortura y violación por eso.
Ethan bufó mientras seguía buscando entre los globos de nieve. En cierto momento su cabeza comenzó a girar y tuvo que apoyarse contra la pared para evitar caer al suelo. Cuando consiguió enderezarse, Daphne estaba parada junto a él con un globo de nieve en la mano. Él llegó a distinguir un pequeño dragón de las nieves volando alrededor de los Alpes. Se estiró para tomarlo, pero ella lo alejó de él.
-Ethan, escúchame. Blaise planea matar a Gregory, y estoy segura de que tiene el mismo destino planeado para Astoria. No puedo permitir que eso pase – dijo con lágrimas en los ojos – Si te doy esto y te ayudo a que llegues al bosque, ¿podrías por favor llevarme al campo de batalla contigo, tan rápido como te sea posible? Necesito llegar allí.
En un rápido movimiento, Ethan tuvo el globo de nieve entre sus manos, mostrándoselo desde el otro lado de la habitación.
-No hay trato – dijo él, preparándose para destruirlo.
-¿Qué me dices si te ofrezco algo más?
-Ya planeo tener mi libertad.
-No, no eso – dijo ella, dando un paso al frente – Un momento atrás usaste mi varita. Se sintió familiar, ¿no es así?
Ethan no dijo nada.
-Y cuando viste a la madre de Draco, tuviste la misma sensación, ¿verdad?
Él desvió la mirada rápidamente.
Daphne sonrió – Eso es lo que pensé. Es porque la conoces, Ethan. Escuché a mi padre hablando sobre eso. El motivo por el que no recuerdas tu pasado, es porque alguien te lanzó un hechizo desmemorizador. Pero, si me ayudas, yo sé como revertirlo.
-Se suficiente sobre la magia como para entender que cuando la memoria es borrada, no regresa.
-Puede volver, si tienes la varita que te hechizó – Daphne metió la mano en su bolsillo y sacó una segunda varita – Esta era de mi padre. Blaise fue a buscarla por mí, para hacerme sentir mejor o algo así.
Ethan la miró con curiosidad – Entonces… la varita de tu padre…
-Es la que te hizo eso, sí – dijo ella - ¿Qué harás entonces, Ethan? ¿Me ayudarás a salir de aquí, a cambio de tus recuerdos?
Ethan miró la varita y luego al globo de nieve. A lo largo de los años había llegado a la conclusión de que quizás no quería conocer su pasado. Pero si ese incluía a Narcissa…
En un rápido movimiento, Ethan arrojó el globo de nieve a la pared, haciéndolo añicos. Un extraño soplido de viento los rodeó, arrojándolos al suelo. Antes de que Daphne tuviera oportunidad de levantarse, Ethan la ayudaba a hacerlo.
-Tenemos un trato.
XXX
De regreso al minúsculo campo de batalla, no habían progresado mucho. Todos estaban muy igualados.
Sin embargo, Narcissa acababa de golpear a Gorden con un exitoso hechizo de ataduras cuando un pesado viento sacudió el bosque, derribándolos a todos. Luego se escuchó un distintivo sonido de algo rompiéndose.
Draco levantó la mirada desde su sitio para ver una enorme grieta en el cielo, haciéndose cada vez más grande.
-¡Se está rompiendo el escudo! – gritó alguien, pero Draco no tuvo tiempo de descubrir quién. Ya estaba arrastrándose con manos y rodillas hacia Hermione, acercándola a él. De repente, se escuchó un fuerte sonido. Sin levantar la mirada, ambos conjuraron un hechizo protector sobre sus cabezas.
Todos los miembros de su bando hicieron lo mismo, como lo habían planeado; Pansy asegurándose de atraer a Goyle junto a ella y agrandar su hechizo para abarcar a ambos.
Wiley corrió a desatar a Gorden, justo a tiempo para que pudieran usar sus varitas y lanzaran fragmentos de vidrio en todas direcciones.
Rita, Blaise y Theo imitaron las ideas del otro bando y se protegieron a sí mismos, pero Quinn fue un poco más lento y siguió los métodos de Wiley y Gorden.
Cuando todo el vidrio terminó de caer, se escucharon varios golpes y sonidos de gritos. Todos removieron sus escudos y se incorporaron, con los ojos abriéndose ampliamente al notar la magnitud de la guerra a su alrededor.
El bosque completo estaba rodeado de magos, brujas, gigantes, centauros y cualquier otra criatura. Justo ahora, Charlie Weasley estaba montado en la espalda de la dragón Summer, a la que Draco y Hermione habían conocido y nombrado cuando trabajaron para Ollivander, y guiaba a una manada de hipogrifos y Thestrals. Había dementores succionando la vida de algunas personas y los miembros del ED trataban de ahuyentarlos con sus Patronus.
De repente, todos los contrincantes de la batalla se detuvieron al mirar a las personas paradas ahora en un lugar que había estado invisible a sus ojos tan solo unos momentos atrás.
-¡Ron! – gritaron varios de los Weasley y Harry, quien había estado parado justo al lado del escudo de vidrio, obviamente asegurándose de quedar cerca cuando esto sucediera.
Luego todas las miradas cayeron en Hermione.
-Merlín, ¿qué…? Hermione, ¿estás…? – exclamó Ginny, señalando a su estómago.
Hermione instintivamente colocó una mano sobre su barriga de embarazada.
-Habrá tiempo para explicaciones después – dijo Draco, volviendo a tomarla de la mano – Por ahora… sigan con lo suyo.
Ginny asintió y la lucha se reanudó de inmediato.
Ahora que todos estaban presentes, la verdadera guerra podía comenzar.
Hola a todos! Sé que pasaron ya nueve días desde año nuevo, pero igualmente muchisimas felicidades para todos! Que este año se cumplan todas sus expectativas y sean muy felices!
Yo sigo sin internet en casa. El modem nuevo llego, pero volvió a quemarse porque estamos en una temporada de lluvias tremenda y ni siquiera el estabilizador de la Pc puede contra los rayos. Además se nos quemó una televisión y la heladera.. Fuckshit jajaja pero bueno, ahora apenas vemos caer un par de gotitas desenchufamos todo y a esperar a que pase :S Este capítulo logré subirlo pasando el archivo a dropbox y cargarlo en el celular (en realidad no lo hice yo, lo hizo mi novio) yo no entiendo nada de esas cosas, pero al menos aquí esta. No pude responder comentarios porque la pantalla de mi teléfono es MINUSCULA y se vuelve todo un tema.
Gracias de igual forma a las siguientes sensuales personas que se tomaron el trabajito de dejarm sus palabras:
EmDreams Hunter - Naza Ford - Raquel - Alice Mlfy - BadBitchandRealist - CarmesiLight - Jessicacarolinanavarro - Nyx 88 - SALESIA - Johanna - Candice Saint Just - HR - Martina Lecuona - Bliu Liz - Lahistoriacontinua - Pluma ceniza
Esper que estén super bien, y que hayan disfrutado el capítulo. ¡Se viene la guerra! No se ustedes, pero yo adoro a Summer, la dragón. Me gustaría tener un dragoncito de peluche como ella, no sé. Delirios míos.
Actualizacion de mi vida: 1) me voy unos días de viaje, vuelvo en una semanita así que no se preocupen y más pronto que tarde habrá otro capítulo. Cada vez falta menos para el final! 2) Estuve haciendome unos estudios por el asuntillo de mi enfermedad, las cosas van bien, tuve una minima complicacion hace unos días que me tragó todo un día en el hospital pero ya estoy 0 km de nuevo y me puedo ir tranquila.. mañana tendré los resultados sobre eso. 3) Hace unos días vi una serie llamada "My Mad Fat Diary" (Algo así como Mi Diario Loco y Gordo?) . Es super corta, tres temporadas, las dos primeras solo de diez capítulos y la tercera solo de tres. EXCELENTE. Va, no se si alguien la vio y piensa distinto, pero creo que es increíble. Plasma la vida adolescente de una chica con problemas psiquiatricos y como se enfrenta al día a día después de salir de la clínica donde estuvo internada. MUY real, como diríamos en Argentina, es POSTA. Además, están Nico Mirallegro y Dan Cohen, dos potros ingleses que están para chuparse los dedos. Muuuuuuy lindos. 4) Después de eso comencé "The Royals", y ahora voy por el capi 4 de la segunda temporada, y OMFG está buenisima también.
dejo de hablar tonteras, espero que tengan un muy buen fin de semana, y no olviden dejar un comentario, por más pequeñito que sea, para contarme qué les pareció el capítulo o lo que quieran..
Les mando un beso gigante a todos,
Pekis :)
