Fighting For The Malfoys
-Luchando Por los Malfoys-
Capítulo 37: El Campo de Batalla.
-¡Draco!
Draco giró justo a tiempo para encontrarse a Seth saltando frente a él y bloqueando el hechizo de alguien. Él corrió a Hermione para que estuviera resguardada entre él y un árbol.
Seth giró hacia ellos y sonrió ampliamente - ¡Felicidades, colega!
Draco asintió – Veo que recibiste mi mensaje.
-Claro que sí. Te conozco lo suficiente como para darme cuenta que cuando das una orden, por mi vida tengo que escucharla.
-Para ser justos, ya teníamos planeado atacar hoy – dijo Caroline, corriendo hacia ellos y disparando un hechizo a alguien que luchaba contra Sophie.
Draco miró a Seth y levantó las cejas.
Seth protestó – Resulta que Zandicus vino también. Los sangrepura les enviaron un mensaje a su gente afuera, diciéndoles que atacaran temprano para que nuestro bando estuviera en desventaja. Él nos advirtió.
-¿QUÉ? ¿Hablas en serio? – exclamó Phillip, apresurándose a llegar junto a ellos. Se agachó cuando un hechizo pasó volando junto a él, e inmediatamente respondió con otro en la dirección de donde vino - ¿Dónde está ese bastardo?
-Escondido – dijo Seth, rodando los ojos – Chastity está intentando sacarlo.
-¡Draco, deja de bloquearme! – gritó Hermione, desde atrás - ¡No puedes ponerme en la misma categoría que ese bastardo! ¡Vine aquí a luchar!
-¿Con esa barriga? – preguntó Seth, levantando la cabeza encima del hombro de Draco para mirarla.
-No hubo forma de convencerla de lo contrario – dijo Draco, dando un paso al costado.
Justo entonces, una maldición Asesina voló hacia ellos. Seth y Phillip la evitaron, y Draco empujó a Hermione detrás del árbol nuevamente.
-¡No cerca del bebé, jodido idiota! – exclamó Rita.
Draco se encontró con Quinn riendo, pero no por mucho tiempo. Lucius rápidamente se puso en su camino y le disparó una Maldición Asesina en respuesta, fallando por muy poco.
Hermione empujó nuevamente a Draco lejos de ella y le echó un buen vistazo al campo de batalla. Katie Bell justo pasó frente a ella, viéndose en una búsqueda frenética de alguien. Hermione comenzó a escanear el área pero no divisó a Theo en ningún sitio. Corrió hacia Katie, lanzando un par de hechizos en el camino.
-¡Katie!
Katie volteó – Hermione, gracias a Merlín que estás…
-Sí, sí, estoy bien. Pero Theo sigue pretendiendo pertenecer al otro bando, hasta poder encontrar a su padre.
Katie palideció - ¿Dónde se fue?
-No lo sé. Debió escabullirse. Pero mantente alejada por ahora, Katie. Arriesgarás la vida de ambos si vas a buscarlo antes de que termine lo que él necesite hacer.
Katie negó con la cabeza – No puedo mantenerme lejos, Hermione. No sabes de lo que es capaz e hacer ese hombre. ¡Tengo que encontrarlo! – salió corriendo, sin dejar de buscar frenéticamente entre la batalla.
XXX
Daphne se mantuvo en la espalda de Ethan mientras él corría por el bosque. Solo le había tomado un instante devolverle toda una vida de recuerdos. Ethan se lo había tomado mejor de lo esperado, deseando llegar a la batalla incluso más rápido que antes. Ella lo había cubierto con una manta hasta que llegaron al bosque, y ahora era el turno de él de guiar el camino.
Justo cuando Daphne comenzó a sentir los ruidos de la batalla, fuertes como truenos, Ethan se detuvo. Su cabeza se movió en todas las direcciones.
-Ethan, ¿qué sucede? – preguntó ella, abrazándose con más fuerza a su espalda, sintiendo una fría briza estremecer su columna vertebral.
-Vampiros – dijo él – Están en el bosque.
-¿Vampiros? ¿Qué vampiros?
-Tus amigos debieron reclutarlos.
Ethan ayudó a Daphne a bajar de su espalda mientras levantaba las orejas, tratando de oír lo que estaban diciendo.
-Deja de salivar, Fane. No es hora todavía.
-Pero no puedo evitarlo. Esa bruja rubia huele divino. Como flores y… y algo más.
-Sándalo.
Ethan se congeló. Eso era exactamente igual a…
-¡Suficiente! ¡Tengo que probarla!
-Oh, bien, ve y acaba de una vez.
-¡Narcissa!
Ethan salió disparado a una velocidad mayor a la que había corrido alguna vez.
-Ethan, ¡espera! – exclamó Daphne - ¿Qué pasa conmigo? ¿Qué demonios haré yo?
Para este punto, a Ethan no le importaba. La había traído lo suficientemente cerca del campo de batalla como para que ella se las arreglase sola. Solo tenía que seguir los sonidos.
Ethan llegó al grupo de vampiros justo cuando uno, Fane, estaba trepado encima de un árbol y preparándose para atacar a una ignorante Narcissa Malfoy. O Black, como él la recordaba.
Él tomó al vampiro por el brazo, en medio del salto, y lo empotró contra un árbol. Narcissa giró su cabeza en su dirección.
-Ethan, ¿qué…?
El otro vampiro se preparó a atacar, mostrando los dientes. Pero esta vez Ethan tomó a Narcissa y se apresuró a ponerla a salvo.
-¡Ella es mía! – gritó posesivamente hacia el otro vampiro.
Fane se veía enfadado, pero asintió de igual forma. Desapareció entre los árboles.
-Ethan, ¿cómo llegaste aquí? – preguntó Narcissa, viéndose preocupada – No deberías estar arriesgando tu vida en…
La silenció rápidamente con un beso. Sus ojos se ampliaron mientras este, básicamente niño de dieciséis años, masajeaba sus labios contra los de ella. Y luego sintió su lengua.
-¿Qué demonios crees que haces? – exclamó ella, empujándolo - ¡Soy una mujer casada! ¡Sin mencionar que tengo tres veces tu edad!
-No – dijo él, negando con la cabeza – Tenemos la misma edad, narciso mío.
Intentó besarla de nuevo, pero ella siguió alejándolo - ¿Por qué me llamas así?
-Siempre te llamé así.
Ella se envaró - ¿A qué te refieres con siempre?
-Bueno, está bien. Eso es exagerar un poco, pero al menos desde cuarto año. Fue entonces cuando nos conocimos, ¿cierto?
Su boca cayó abierta - ¿Cómo es que tú…?
-Daphne usó la varita de su padre para revertir el Hechizo Desmemorizador que me colocaron. Honestamente, estoy un poco ofendido de que tú no me lo dijeras la primera vez que nos vimos.
-Yo… estaba en shock – dijo ella, con las manos congeladas tocando ligeramente el pecho de él – Han pasado muchos años, Ethan. Siempre creí que habías muerto.
-Estoy muerto.
-Por favor, no lo digas así.
Él escuchó que alguien lanzaba un hechizo detrás de ellos, y rápidamente la quitó del camino.
Cuando estuvieron solos, detrás de un árbol, Ethan posó una mano sobre su mejilla y la acarició gentilmente. Ella miró directamente a sus verdes ojos, insegura sobre qué sentir en ese momento. Él le devolvió la mirada, y sonrió. Incluso sus dos colmillos hacían que los hoyuelos de sus mejillas se vieran aún más tiernos.
-Este… realmente no es el momento.
-Lo sé – susurró él – Pero en todo lo que puedo pensar ahora mismo es en besarte.
-Querida, ¿hay algo que deba saber? – dijo una voz detrás de ellos.
Ethan dejó escapar un siseo entre dientes mientras se giraba, desnudando los dientes mientras se abalanzaba hacia Lucius.
-¡Ethan, no! – exclamó Narcissa mientras el vampiro empotraba a su esposo contra un árbol, y envolvía una mano alrededor de su cuello - ¿Qué haces?
-¡Él es uno de los que me hicieron esto, Cissa! ¡Siempre supe que había una razón por la que nunca me agradó! ¿Por qué estás casada con él? ¡Solíamos burlarnos de todas las chicas que caían a sus pies!
-¡Sí, lo sé! ¡Lo sé todo! ¡Pero él no es nuestro enemigo ahora, Ethan! ¡Todos estamos luchando en el mismo bando!
-¿Lo sabes? ¿Sabes todo? – exclamó él, girando su cabeza en su dirección, pero sin soltar el agarre firme sobre Lucius - ¿Cómo puedes estar con él, sabiendo lo que me hizo?
-Creo que una mejor pregunta es, ¿cómo lo sabes tú? – preguntó Lucius, tratando de liberarse.
-¡Me enteré recientemente! - exclamó Narcissa, ignorando a su esposo – Lucius y yo estuvimos juntos por un largo tiempo. ¡No puedo simplemente dejarlo por algo estúpido que hizo treinta años atrás!
-¿Algo estúpido? ¡Me asesinó, joder! ¿Qué pasó contigo? ¿Cómo pudiste permitir que te lavara el cerebro de esta forma?
-Él… él no lo hizo. Simplemente yo cambié con los años.
Ethan la fulminó con la mirada, con las venas de su frente marcándose mientras su agarre sobre Lucius incrementaba – Yo también cambié. Quizás debería devolver el favor imponiéndole a tu esposo el mismo destino que él me impuso a mí.
-¡NO! – exclamó Narcissa, mientras Ethan movía su boca hacia la garganta vulnerable de Lucius.
De repente, una chispa de luz golpeó a Ethan y lo envió volando hacia atrás.
-Ethan, ¿qué demonios estás haciendo? – exclamó Hermione, apuntándolo con su varita.
-¿También tú, Hermione? – dijo él, incorporándose - ¿Por qué ambas lo defienden? ¡Es un asesino!
-¡Ya no lo es!
Hermione dio un paso frente a Lucius, pero él rápidamente volvió a colocarla detrás suyo.
-Preferiría que la bruja que carga a mi nieto no se interponga entre mi cuerpo y un vampiro.
-Pero él no me atacará a mí, Lucius.
-Sí, supongo que soy el único que quiere destrozar ahora – Lucius desvió su mirada hacia Ethan – Asumo que te restauraron tu memoria, ¿correcto?
-¡Malditamente sí, jodido…
-¡Ethan, por favor! Honestamente, tu vocabulario es igual de grosero que el de Draco.
-¿Alguien me llamó? – preguntó Draco, corriendo hacia ellos - ¿Por qué están todos parados aquí? ¿Son conscientes de que estamos en medio de una guerra, verdad?
Justo entonces un hechizo voló en dirección a ellos. Draco lanzó un escudo sobre él y Hermione, Ethan tomó a Narcissa y la corrió del camino, y Lucius lo esquivó una vez que notó que su esposa estaba en buenas manos.
Después de aturdir a la persona que les disparó, Hermione volvió a girarse hacia el vampiro y dijo – Ethan, si no lo notaste, estamos en medio de algo ahora mismo. Cualquier asunto pendiente que tengas con mi suegro simplemente tendrá que esperar, ¿entendido?
-¿Asuntos? – dijo Draco, frunciendo el ceño - ¡Ah! El vampiro no está intentando conquistar a mi madre o algo así, ¿verdad? ¡Asqueroso!
-Ya la había conquistado. ¡Mucho antes de que él lo hiciera! – exclamó Ethan, apuntando a Lucius.
-Ponlo. En. Pausa. – dijo Hermione con severidad, antes de tomar la mano de Draco y volver corriendo al campo de batalla. No dejó de mirar hacia atrás para asegurarse que los otros dejaran el tema.
Ethan fulminó abiertamente con la mirada a Lucius por un momento antes de decir – Hay muchos vampiros escondidos en el bosque, planeando un ataque. Conté cinco de ellos, al menos. Sugiero que consigan a alguien que se encargue de eso antes de que ellos decidan encargarse de ustedes.
Y con eso, Ethan se apresuró hacia el campo de batalla, "encargándose" de todos los que no brillaran con la luz azul.
Justo en ese momento, Daphne salió corriendo de entre los árboles, con sus ojos escaneando la monstruosa batalla frente a sus ojos. ¿Cómo lograría encontrar a Blaise y detenerlo en medio de todo esto?
Comenzó a correr a través del caos, nadie llegando a prestarle demasiada atención siempre y cuando mantuviera su varita en el bolsillo. Vio a Hermione y a Draco luchando con un mago que ella reconocía pero no sabía su nombre, y a todos los Weasley rondando cerca. Astoria estaba con ron, sana y salva. Daphne respiró aliviada. Desafortunadamente, Rita Skeeter parecía no dejar de dispararle. Ginny y Harry estaban ayudando a mantener a la jodida bruja lejos de su hermana. Por ahora, Astoria estaba bien. Ahora debía encontrar a…
-¿Qué mierda estás haciendo aquí? – exclamó Blaise, viniendo detrás de ella y tomándola por el brazo - ¡Te dije que te quedaras en tu habitación!
-¡Suéltame! – exclamó ella, finalmente tomando su varita y apuntándola hacia él - ¿Dónde está Gregory?
-¡Que me jodan si lo sé! ¡Él y Parkinson salieron corriendo a algún lado! Ahora, ¡vete de aquí!
-¡No me iré sin él!
Justo entonces, escuchó un chillido que solo podía pertenecerle a Pansy, viniendo desde atrás. Giró su cabeza y la ubicó justo cuando Goyle la tomaba por la cintura y la sacaba del camino de una maldición asesina disparada por Wiley Rosier.
Daphne sentía vapor salir de sus oídos – No. No. ¡No! – giró en redondo y caminó hacia ellos, con su varita ahora apuntando a Pansy - ¡Crucio!
Goyle, quien todavía tenía su brazo alrededor de ella, arrojó a un lado a Pansy, quedando él en la línea de fuego de Daphne. Desafortunadamente, no tuvo tiempo suficiente para evitar el hechizo, y lo recibió de forma directa, cayendo al suelo y convulsionando.
-¡Goyle! – gritó Pansy.
Wiley apuntó su varita hacia él – Avada…
-¡Expelliarmus! - exclamó Daphne, enviando a Wiley y su varita volando hacia atrás - ¡No a mi esposo, jodido bastardo!
Pansy se arrastró hacia Goyle y sacó varios frasquitos de su bolsillo. Escaneó cada uno de ellos antes de dar con uno de color verde.
-¡Dámelo! – Daphne le quitó la Poción Sanadora de las manos y se la dio a Goyle.
-Daphne, ¿qué fue lo que hiciste? – exclamó Pansy - ¡No tenemos tiempo para curarlo debidamente de una jodida Maldición Cruciatus! ¡Wiley podría haberlo matado!
-¡Estaba apuntándote a ti, no a él, jodida perra!
-¿Así que habrías preferido que estuviera apuntándome a mí con el Avada?
-¡SÍ! Yo no tenía intenciones de matarte, pero si tengo que elegir entre tú o Gregory, ¡prefiero que seas tú!
-¿No apuntabas a matar? – los ojos de Pansy se entrecerraron - ¡Estamos en medio de una jodida guerra! Alguien va a caer, y habrán veinte personas justo aquí para intentar matarlo. ¡La maldición Cruciatus es tan buena como una Asesina ahora mismo!
-Esa no era mi…
-¡Expelliarmus! - exclamó Pansy.
Daphne giró para ver a Blaise y su varita volando hacia atrás.
-¡Sal de aquí, Daphne! ¡Cuanto más te acerques a Goyle, más daño querrá hacerle Blaise!
-¡Estoy bien! – dijo Goyle, incorporándose. Tomó la mano de Pansy y la llevó con él.
¡Era suficiente! ¡Daphne había tenido suficiente! Gritó con furia mientras se abalanzaba hacia Pansy, derribándola al suelo.
-¡Deja de intentar robarte a mi esposo!
-¡No estoy haciendo nada, jodida perra! ¡Detente! ¡Detente!
-¡Tú eres la perra!
-¡Daphne! ¡Vas a conseguir que nos asesinen a todos! – exclamó Goyle, tomándole los brazos y alejándola de Pansy.
-¡No la toques, maldita sea! – exclamó Blaise, reapareciendo de repente con su varita apuntando hacia Goyle - ¡Avada Kedavra!
Goyle dejó caer a Daphne y esquivó el hechizo. Al momento de hacerlo, su esposa volvió a saltar sobre Pansy. Después de acomodarse, Goyle apuntó con su varita hacia Blaise, y ambos comenzaron a luchar, mientras las chicas seguían rodando en el suelo, golpeándose una a otra.
-¡No la mereces, jodido bastardo! – exclamó Blaise, antes de dispararle otra maldición asesina a Goyle.
Goyle la esquivó - ¡Si yo no la merezco, definitivamente tú tampoco! ¡Stupefy! – exclamó Goyle.
Blaise bloqueó el hechizo.
-¡Puede que yo no quiera volver a estar con Daphne, pero estoy seguro como un demonio que no quiero que esté contigo!
Daphne, quien había conseguido acorralar a Pansy exitosamente bajo su cuerpo, se distrajo tanto por las palabras de Goyle que no notó a alguien acercarse por detrás y alejarla de Pansy tirándola del cabello. La dejaron caer unos cuantos metros más atrás. Cuando logró levantar la vista, notó a la bruja francesa, Sophie, apuntándola con su varita mientras ayudaba a Pansy a incorporarse.
-¿Ahora qué? ¿Pasan dos días juntas y de repente ya son mejores amigas?
-¡Mejogg eso, que haceggme llamagg su mejogg amiga y hacegg que la toggtuggen!
-¡Ella te torturó a ti! – exclamó Daphne.
-Soy consciente de las ciggcunstancias. Pero, a difeggencia de ti, ella nunca me dispaggó. ¡Crucio!
Daphne gritó mientras caía y comenzaba a retorcerse por el dolor.
-¿Cómo se siente eso, estúpida zoggga? ¡Crucio!
-¡NO! ¡Detente! – exclamó Blaise, dejando su duelo con Goyle para correr hacia ella - ¡Crucio!
Pansy empujó a Sophie fuera del camino justo a tiempo.
-Estuve espeggando a luchagg contigo pogg mucho tiempo. ¡Crucio! – gritó Sophie en respuesta a él. Falló por un centímetro - ¡Saca a tu esposa de aquí si no quiegges que salga heggida, Goyle! ¡Puedo nombggagg un pagg de peggsonas más que amaggían hacegg lo que yo acabo de haceggle!
Goyle asintió. Corrió hacia Daphne y la levantó del suelo, arrastrando su tembloroso cuerpo lejos del campo de batalla. Pansy se quedó a ayudar a Sophie a luchar contra Blaise.
-¡Espero que te doliera! – dijo Goyle, arrojándola a los pies de un árbol.
-Lo hizo – lloró ella – Por favor, ¡ya no sigas enfadado conmigo! ¡Blaise quiere matarte, así que vine a ayudarte!
-¿Crees que no sé lo que él quiere hacerme? ¡Pero cuanto más intentes ayudarme, más lo empeoras, joder! ¡Mantente fuera de esto! ¡No quiero que te asesinen por entrometerte!
-Si te interesas tanto por mi vida, ¿por qué me dejas? – las lágrimas no dejaban de caer por sus mejillas mientras ella se estiraba hacia él.
-¡Porque me das asco! – gritó Goyle, alejándose de sus manos - ¡Detesto todo en lo que te convertiste! ¡Ya no eres la chica de la que me enamoré en el colegio, Daphne! ¡Eres totalmente diferente, y te odio!
-¡Pero puedo cambiar! ¡Puedo volver a ser esa chica de nuevo! ¡Por favor, Gregory, te lo suplico! ¡Solo dame una oportunidad!
Goyle bajó la mirada hacia ella y lentamente comenzó a negar con la cabeza – Te di demasiadas oportunidades, Daphne, pero sigues desilusionándome. Incluso ahora, viniste hasta aquí porque te preocupas por mí, por mi vida, pero al momento de llegar, solo te importó atacar a Pansy y vengarte de ella. Sí, yo te engañé con ella. Ambos estábamos enojados contigo y nos usamos mutuamente para vengarnos de ti. Pero lo que viste ahora mismo, yo protegiéndola, no tiene nada que ver. No sé si siento algo por ella o no. Simplemente estamos metidos en una situación demasiado jodida ahora mismo, y no tengo tiempo como para pensar en ese tipo de cosas. Pero no quiero que ella muera, y ciertamente tú tampoco.
Daphne lo fulminó con la mirada – Ella te alejó de mí.
-¡No, joder! ¡No lo hizo, Daphne! ¡Tú y yo ya estábamos arruinados mucho antes que eso sucediera! – exclamó él – Es decir, ¿qué es esto? ¿Acaso es un jodido juego para ti?
-No, yo…
-¡Sí, sí lo es! ¡Es un juego para ti, justo como lo es para Blaise! ¡Tú no me querías! ¡Jamás me quisiste hasta que te diste cuenta que no me tendrías nunca más!
-¡No!
-¡Sí! ¡Es eso, exactamente! ¡Tan pronto yo comencé a alejarme, tú comenzaste a acercarte!
-¡No! – exclamó Daphne, incorporándose - ¡No, fue mucho antes! ¡Es cierto que cuando nos casamos yo no te amaba, y pensaba que jamás llegaría a hacerlo! Pero, lentamente, con el tiempo, comencé a sentir algunas cosas. ¡Nadie se preocupó tanto por mí como tú lo hacías, Gregory!
-¿Y qué? Eso no prueba nada.
-¡No terminé! – pisoteó con fuerza con un pie, como una niña - ¡Puedo señalar el momento preciso en el que me enamoré de ti! Fue poco después de que nos mudáramos a la casa nueva. Estábamos sentados en el recibidor, y yo estaba leyendo. Sentía tus ojos sobre mí, y levanté la mirada. Nos miramos mutuamente por un momento y luego tú hablaste. Jamás olvidaré tus palabras. Dijiste: "Soy un estúpido. Sé que lo soy, pero no puedo evitarlo. Incluso simplemente sentada allí, te ves tan hermosa y me encuentro rendido a tus pies".
Daphne tragó pesadamente, sin dejar de llorar, mientras luchaba por mantener la mirada de Goyle.
-"Te amo, Daphne. A pesar de todo, te amo" – siguió contando ella – "De lo único que me arrepiento es que nunca sentirás lo mismo por mí". Y entonces te levantaste y te fuiste, antes de que yo pueda decirte algo en respuesta. En ese momento supe que te amaba. Intenté romper con Blaise al día siguiente, pero él siguió insistiendo. Llegué al punto de tener miedo de dejarlo. Por ti y por mí. Así que seguí. Seguí con él hasta que dolía tanto hacerlo, que no era capaz ni de respirar. Y entonces finalmente me animé a romper con él. Acabé con todo y las cosas se fueron al diablo desde entonces. Es mi culpa, sé que lo es. Yo acudí a él la primera vez, no al revés. Fue mi error y me arrepiento de haberlo hecho todos los días de mi vida. Simplemente te amo tanto, Gregory, te amo y quiero estar contigo. Solo contigo. Nada de juegos. Por favor, dame una oportunidad más.
Daphne se estiró y acunó el rostro de Goyle entre sus manos, bajándolo hasta unírsele para un suave beso. Él cerró sus ojos y se dejó llevar por un momento, pero volvió a abrirlos cuando sintió que alguien los observaba. Miró hacia un costado y notó a Pansy parada en el campo de batalla, devolviéndole la mirada con los labios ligeramente abiertos. Ella tragó pesadamente y regresó a su duelo rápidamente, asegurándose de distraer a Blaise para que no los viera.
Cuando los labios de Daphne finalmente dejaron los suyos, ella envolvió sus brazos alrededor de su cintura y lo mantuvo cerca – No regreses allí, Gregory. Por favor… solo quédate conmigo.
Goyle le acarició el cabello y suspiró profundamente – No puedo hacer eso. Cometí un error al no ayudar a Hermione antes. Les debo eso al menos – se alejó de ella y la miró directamente a los ojos – Vuelve a la casa, Daphne. Regresa y quédate allí. Iré a buscarte cuando esto termine. Hasta entonces, mantente a salvo.
Goyle la besó en la frente antes de correr nuevamente hacia la batalla. Daphne giró y lo vio alejarse. Cuando él le devolvió la mirada, ella se movió como si fuera a irse, pero terminó escondiéndose detrás de un árbol. No podía solo regresar a la casa, porque no le importaba su propia seguridad. Necesitaba mantener un ojo en su esposo.
XXX
-¡Zandicus, regresa aquí! – exclamó Chastity mientras perseguía al mago a través de los árboles - ¡Si quieres volver a tener el nombre de tu compañía, entonces tendrás que ganártelo!
-¡Si me lo gané! – le gritó él por encima de su hombro - ¡Pero luchar en una guerra no entraba en el trato!
-¡Se sobreentendía! ¡Inmobulus!
Chastity logró dar con éxito a Zandicus con su Hechizo Congelador. Dejó escapar un suspiro de alivio y caminó hacia él. Esta persecución se había extendido demasiado. Era hora de hacerse la dura.
Justo cuando llegaba a él, su teléfono comenzó a sonar. Se sobresaltó y toqueteó en su bolsillo hasta poder finalmente atender - ¿Seth? ¿Realmente estás llamándome en medio de una batalla…? Sí, sí, lo atrapé… Oh mi… bien, intentaré salir por el mismo lugar por donde entré… sí, te encontraré allí. Te amo… - sonrió ampliamente ante la respuesta recibida y colgó el teléfono – Guárdate tus palabras – dijo severamente antes de descongelar a Zandicus.
Tan pronto pudo moverse, él sacudió sus brazos y la fulminó con la mirada - ¿Lo amas? ¿De verdad? ¿A ese idiota?
-¿Acaso no te dije que te guardes tus palabras?
Él siguió mirándola mal.
Chastity rodó los ojos – Sí, lo amo, Zandicus. Cuando acudí a ellos después de que tu abuela muriera, rápidamente me di cuenta que no me interesaba tanto recuperar la buena relación con Phillip. Quería volver a ver a Seth. Si me hubieras prestado un mínimo de atención durante nuestra relación, habrías recordado que él solía ser mi mejor amigo.
-Sí, sí, lo recuerdo – dijo él, moviendo su brazo hacia ella – pero no recuerdo que lo amaras.
-Tampoco lo sabía yo. Pero siempre estuvo allí, y yo nunca fui más feliz.
-¿Acaso esa perra de Caroline no sentía cosas por él?
Chastity se sonrojó furiosamente – Primero, ¡no la llames así!
-¿Y segundo?
-¡Tiene novio!
Zandicus sonrió con burla – Ah, sí. Siempre lo tuvo, si mal no recuerdo. Un tipo que vivía deprimido. Pero, es entendible, cuando sufres de un amor no correspondido cualquiera se deprimiría. Como tú y yo.
-No comiences conmigo, Zandicus. Sabes que te amé cuando estuvimos juntos. Por supuesto, todavía no sé en qué estaba pensando. Ahora, vámonos.
-No iré contigo – dijo él, alejándose varios pasos de ahí – Hice mi parte. Me voy de aquí.
Se giró para comenzar a internarse en el bosque.
-¡No haría eso si fuera tú!
-¿Y por qué no?
-Seth dice que hay vampiros escondidos en el bosque.
Zandicus se congeló.
-Es por eso que me llamó. Para apresurarnos antes de que decidan atacar. Mandarán a los gigantes a buscarlos en cualquier momento, así que si no nos apresuramos, también nos arriesgamos a ser aplastados por ellos. Voy a regresar. Tú, supongo, eres libre de tomar tu propia decisión.
Chastity giró en redondo y comenzó a regresar a la dirección de la que había venido. Solo había conseguido hacer treinta pasos cuando escuchó leves susurros viniendo desde los árboles.
-Hueles divino…
-Zandicus… ¿eres tú? – preguntó ella, girándose en todas direcciones. Él no estaba a la vista.
-¿Por qué estás sola, bonita…?
-¡Zandicus! – gritó ella, preparando su varita.
De repente, alguien se descolgó de los árboles y aterrizó frente a ella, desnudando sus filosos dientes. Un vampiro. Luego hubo un rápido movimiento y otro apareció a su lado.
-¡ZANDICUS!
XXX
Narcissa estaba junto a Lucius mientras él ayudaba a Hagrid y a McGonagall a organizar varios gigantes. Grawp se encargaría de guiarlos para oler a los vampiros con su excelente sentido del olfato. Dado que ellos eran los únicos que no podían verse afectados por la mordida de los vampiros, podrían combatirlos.
-¡Y asegúrense de tener cuidado con la chica que anda por ahí! – exclamó Seth, corriendo hacia ellos - ¡Me acaba de confirmar que está saliendo de allí! Recuerda, Grawp. ¡Llama a Chassy!
-¡Llamar y tener cuidado con Chassy! – repitió Grawp, antes de levantar su nariz al aire. Primero miró a Ethan, pero cuando Hagrid negó en su dirección, caminó hacia el bosque haciendo que toda la tierra tiemble con sus pasos y los de dos gigantes más.
-¡CUIDADO CON LOS PIES! – gritó Seth.
Narcissa alejó su vista de los gigantes hacia donde Ethan estaba luchando, manteniéndose en las sombras de los árboles.
-No hace falta que te mantengas cerca de mí, Narcissa. Él no iba a hacerlo.
Su corazón saltó en su pecho antes de girarse hacia su esposo - ¿A qué te refieres?
-Ethan. Solo estaba alardeando – dijo Lucius – Quizás me habría mordido, pero definitivamente no me habría transformado. No puedes transformar a alguien en vampiro con una sola mordida. Implica todo un ritual hacerlo.
Justo entonces, Ethan miró hacia ellos, pero con los ojos enfocados en algo detrás. Se apresuró hacia allí y los sobrepasó, empujando un mago que tenía la varita levantada hacia atrás antes de romperle el cuello.
-Brutal – sonrió Lucius.
-¡AH!
Ambos giraron en dirección al grito. Atticus Quartz estaba a solo diez pasos de ellos, con la helada mano de un dementor envuelta alrededor de su cuello.
-¡Expecto Patronum! – exclamó Narcissa, pero solo una leve y delicada lucecita azul emergió de su varita - ¡Maldita sea! ¡Jamás fui buena en estas cosas!
Una brisa que debió ser Ethan, pasó junto a ella y, antes de darse cuenta, Atticus era libre de las garras del dementor y estaba parado junto a ella. Desafortunadamente, el dementor tenía su mirada puesta en ellos. Todos voltearon y comenzaron a correr.
-¿Cómo logras deshacerte de estas cosas? – preguntó Ethan, corriendo a su lado una vez que estuvieron resguardados de la luz solar.
-¡Expecto Patronum! – gritó Luna Lovegood, apareciendo de repente. Una liebre traslúcida, blanca azulada salió disparada de su varita y persiguió al Dementor, alejándolo. Ella sonrió – Solo tienen que pensar en cosas felices – les dijo.
Todos la miraron sorprendidos.
Ella se encogió de hombros y se apresuró a llegar junto a Rolf, quien luchaba con otro mago un poco más alejado.
-¿Cosas felices? ¿Cómo en Peter Pan? – preguntó Ethan.
Ahora todos lo miraron sorprendido a él. Especialmente Atticus.
Él parpadeó varias veces antes de finalmente decir - ¿Ethan?
Ethan lo miró por un segundo antes de sonreír - ¡Atty, mi amigo! ¿Eres tú? Merlín, como envejeciste.
Los ojos de Atticus se ampliaron – Y a ti no se te nota la edad. Qué… - hizo una pausa y miró su boca - ¿Esos son colmillos?
Ethan movió su mano y se tocó uno – Oh, hey, ¡mira eso! ¡Parece que sí!
-¡Expecto Patronum! – exclamó Narcissa, tratando de que algo ocurriera con pensamientos sobre Draco y su futuro nieto. Una ligera nubecita de luz emergió de la varita. Frunció el ceño.
-No es el momento de practicar eso, querida – dijo Lucius, tomándole la mano – Ahora que los gigantes están en su búsqueda, regresemos y encontremos a nuestro hijo y su esposa.
Ella asintió y lo siguió de regreso hacia el sitio en donde habían visto a Draco y Hermione por última vez.
XXX
Seth llevaba esperando en el punto de encuentro donde había quedado con Chastity por mucho tiempo ya. No dejaba de mirar hacia el bosque y luego hacia el campo de batalla, pegando su espalda a un árbol y su varita preparada apuntando hacia delante. Caroline y su novio Jack estaban cerca, solo por si acaso.
-¡Cúbranme! – gritó él, tomando su celular. Marcó el número de Chastity. Llamó. Siguió llamando. ¿Dónde estaba ella?
De repente, sintió el suelo moverse bajo sus pies. Levantó la mirada para encontrarse a Grawp corriendo en su dirección. Eso era extraño. No había forma en que pudieran haber acabado con todos los vampiros en los diez minutos que llevaban cazándolos.
-¡Seff! ¡Seff! ¡Tenemos a dos! ¡Chassy está aquí! ¡Chassy está herida!
El corazón de Seth se detuvo. Estaba a punto de correr hacia allí cuando Zandicus se acercó corriendo con Chastity sangrando en sus brazos. Colapsó sobre sus rodillas.
-¡Chastity! – gritó Seth mientras se dejaba caer y la alejaba de Zandicus - ¿Qué pasó? ¿Qué fue lo que le hiciste?
-Yo… no fui yo – dijo Zandicus con voz temblorosa – Los vampiros, ellos… la atacaron. No pude detenerlos, yo… - comenzó a ahogarse con las palabras, sollozando con fuerza mientras miraba el rostro adolorido de Chastity. Ella seguía viva, pero apenas.
-Merlín, ¿qué sucedió? – preguntó Caroline, corriendo hacia allí.
-¡Busquen un Sanador! – ordenó Seth.
Ella asintió y salió corriendo de inmediato. Jack permaneció allí, cubriéndolos.
-Chastity, bebé, por favor… - lloró Seth, acariciándole la mejilla.
Su mano se levantó levemente y tiró de su camisa, la única parte de él que llegaba a alcanzar – Seth… - dijo con debilidad – Seth… no me dejes…
-Nunca – le susurró él, con lágrimas cayendo de sus ojos mientras le besaba la frente – Chastity, aguanta un poco más. Vas a salir de esto. Íbamos a casarnos, ¿lo recuerdas?
Una lágrima cayó de un ojo de ella – Mmhmm… - se aferró a él con más fuerza, y luego su agarre comenzó a debilitarse
-Chastity, ¡no! ¡No, no puedes dejarme! ¡Te amo! Yo…
-Yo… te amo también…
Su mano cayó.
-No.
El cuerpo de Chastity se sintió pesado y frío en los brazos de Seth.
-¡No!
La tierra se sacudió nuevamente cuando Grawp cayó de rodillas, estirando su mano para tratar de palmear gentilmente la espalda de Seth. Zandicus tomó la otra mano de Chastity para aferrarse a ella, pero ya no había nadie a quien aferrarse.
-¡CHASTITY!
XXX
Blaise iba tras Goyle nuevamente y, esta vez, Astoria estaba allí también. Rita finalmente había quitado su enfoque en ella cuando Draco y Hermione se unieron a su duelo. Ellos eran ahora su principal objetivo.
Quinn y Wiley se unieron a su pequeña batalla. Quinn disparó un hechizo que derribó a Pansy. Ron intentó ayudarla mientras Goyle, Astoria y Sophie mantenían ocupados a Blaise, Wiley y Quinn.
-¡Avada Kedavra! – exclamó Blaise, apuntándole a Goyle. Falló por unos centímetros - ¡Avada Kedavra! – apuntó ahora a Astoria. Otra ligera falla. - ¿Por qué simplemente no mueren ustedes dos?
-Avada Ke… - Quinn comenzó a gritar, apuntándole a Goyle, pero a mitad de camino su varita salió volando de sus manos. Giró para ver a Gorden caminando hacia él, con la varita en alto.
-¡No a mi hijo, idiota!
-Él no está en nuestro bando – dijo Blaise, sin saber a quién apuntar.
Wiley tomó la delantera y apuntó la suya a Gorden. Blaise mantuvo la suya apuntando a los otros tres.
-¡Crucio! – exclamó Sophie.
Él la bloqueó.
-¡Crucio! – intentó Astoria.
La bloqueó también.
-¡Locomoror Wibbly! – exclamó Goyle.
Esa lo golpeó.
-¿Qué demonios, Goyle? – gritó Blaise, colapsando al suelo con piernas temblorosas – Esto no es un duelo del maldito coleg…
-¡Crucio! – gritó Sophie de nuevo, mientras él estaba en el suelo. Esa maldición definitivamente le pegó.
Mientras Blaise convulsionaba en el suelo, Wiley y Gorden tenían su propio duelo.
-¡Estás con nosotros, o en nuestra contra, Gorden! - dijo Wiley, bloqueando un hechizo aturdidor.
-¡Estoy en contra de cualquiera que intente herir a mi hijo!
-¿Es así, entonces?
-Sí.
-Muy bien, entonces. ¡Avada Kedavra!
Gorden no estaba preparado para recibir ese hechizo de parte de su amigo, y no tuvo tiempo para esquivarlo. No había forma de bloquear la maldición asesina. Cayó muerto.
-¡Padre!
Mientras Goyle estaba distraído, Quinn recuperó su varita y exclamó - ¡Expelliarmus! – mandándolo a él y a su varita volando hacia atrás. Luego se encargó de bloquear los hechizos aturdidores de Sophie y Astoria y ayudó a Blaise a incorporarse.
-¡Jodida perra! – exclamó Blaise. Levantó su varita hacia Sophie - ¡Avada Kedavra!
Ella logró esquivarla. Pero Wiley le disparó una más. Ella comenzó a correr, pero él la perseguía de cerca. Quinn le lanzó una maldición asesina a Astoria, la que logró esquivar por poco, mientras Blaise ahora apuntaba su varita hacia Goyle, quien seguía en el suelo intentando alcanzar su propia varita. Ambos se miraron.
-Avada…
Goyle se movió más rápido hacia su varita.
-Ke…
-¡No! – Daphne salió corriendo desde los árboles.
-Davra…
Se arrojó hacia Goyle corriéndolo del camino, justo cuando la maldición salía de la varita de Blaise.
Su cuerpo sin vida cayó al suelo, con los ojos abiertos justo en dirección a Blaise, que la miraba horrorizado.
-D-daph…
-¡Daphne! – exclamó Goyle, olvidando su varita y arrastrándose hacia ella - ¡Daphne, no! ¿Qué hacías allí? ¿Qué…?
Astoria cubrió su boca con sus manos y colapsó junto a él, con las lágrimas cayendo por su rostro.
-Astoria, lo siento pero no puedes hacer esto ahora – dijo Ron, corriendo hacia ella y levantándola de allí. Pansy levantó la varita de Goyle e hizo lo mismo con él.
Ignorándolos a todos, Blaise se tambaleó hacia allí y tomó a Daphne entre sus brazos – Qué… ¿Qué fue lo que hiciste? – susurró mientras la miraba. Luego sus ojos se levantaron hacia Goyle - ¡Qué hiciste! – repitió, mucho más fuerte esta vez.
Una horrible y enfurecida venganza brilló en sus ojos mientras fulminaba con la mirada a todos, quienes levantaron sus varitas hacia él. Blaise fue más rápido.
-¡Avada Kedavra! – exclamó, a nadie en particular.
Todos se dispersaron.
-¡Tú la mataste!
El cuerpo de Blaise se sacudía sin control mientras se levantaba, lanzando Maldiciones Asesinas a todos y cada uno de los que se cruzaran en su camino.
-¡Daphne! ¡TÚ LA MATASTE!
Bueno, ahora era oficial. Blaise Zabini había enloquecido.
XXX
Al otro lado del campo de batalla, Kingsley Shacklebolt comenzaba a luchar con Quincy Nott, y Stuart y Mila Parkinson. Poco después de comenzar, Neville y Hannah se le unieron para igualar los números.
No mucho después, una Maldición Cruciatus voló junto a la cabeza de Kingsley, para pasar también junto a la de Quincy. Ambos voltearon para encontrarse a Theo parado detrás.
-Ah, hijo, ahí estás – dijo Quincy, claramente no entendiendo que la maldición iba dirigida a él - ¿Te molestaría ayudarme a lidiar con esta basura?
Theo dio un paso al frente hasta quedar parado junto a Kingsley. Neville y Hannah comenzaron a levantar sus varitas hasta notar que él también brillaba con luz azul. Las bajaron.
Moviendo sus ojos hacia Mila, Theo dijo – Tu hija está viva. Está luchando al otro lado del campo – regresó sus ojos hacia su padre.
Mila jadeó. Miró de reojo a su esposo antes de rápidamente salir corriendo hacia el otro lado del campo de batalla. Stuart la siguió poco después.
-Theo, ¿qué significa todo esto? – preguntó Quincy, entrecerrando sus ojos en dirección a su hijo.
-¿Estás seguro, Theo? – preguntó Kingsley, cuando vio que él no le respondería a su padre.
-Positivo – dijo él, con los ojos fijos en Quincy – Yo me encargo.
-Muy bien, entonces. Un trato es un trato – Kingsley se movió para alejarse, y le hizo señas a Hannah y Neville para que lo siguieran. Lo hicieron renuentemente.
Tan pronto estuvieron solos, Theo usó su varita para rascarse detrás de la oreja.
-¿Qué estás haciendo? – preguntó Quincy, inseguro de si debía apuntarle con la varita o no.
-¿Qué parece que estoy haciendo, padre? Estoy preparándome para asesinarte.
Quincy levantó las cejas - ¿Ah, sí? ¿Y por qué harías tal cosa?
-Porque te odio – dijo él, con tranquilidad – Eres un maldito bastardo y el mundo estará mejor sin ti.
-Theo, ¿por qué…?
-¡Mataste a mi madre! – exclamó Theo, con el rostro contraído demostrando emociones por primera vez desde que llegó allí.
-¿Qué? – dijo Quincy, tomado por sorpresa - ¡Definitivamente no lo hice!
-¡No lo niegues! Te escuché hablar al respecto de ello con Lucius Malfoy varios años atrás. Apenas había nacido yo, y ella te dio un ultimátum. Ella, o el Señor Oscuro. ¿Adivina a quien escogiste? – Theo levantó su varita.
Quincy lo miró en blanco por un momento antes de finalmente darle una sonrisa burlona – No tengo que adivinarlo, Theo. Yo estaba allí – dijo él – Actué impulsivamente. Lo admito. Pero ¿por qué te importa tanto? No es como si la hubieras conocido.
-¡Por tu culpa! – lo apuntó con la varita con más fuerza - ¿Qué clase asquerosa de persona asesina a su propia esposa? ¿A la madre de su hijo? ¡Eres una patética excusa de ser humano!
-No me clasifiques con todos los humanos, Theo. Me conoces mejor que eso. Soy un mago. Si vas a insultarme, asegúrate de hacerlo bien.
-¡Avada Kedavra!
La maldición asesina falló por muy poco. Se acabó el momento de conversar. Theo terminaría con esto de una vez por todas.
XXX
-¡Ouch! – se quejó Hermione.
Draco acababa de empujarla sobre el suelo, subiéndose encima de él con sus brazos envueltos protectoramente alrededor de su estómago. Acababan de escapar por poco de una de las maldiciones asesinas de Blaise.
-¡Draco, no podemos seguir haciendo esto! – exclamó Hermione desde abajo suyo - ¡Alguien tiene que detenerlo!
-¡Están intentando hacerlo! – dijo él, mirando hacia allí - ¡Ambos bandos están intentándolo!
Alguien cayó junto a ellos. Ambos notaron a Ron, de espaldas contra el suelo - ¡Perdió la jodida cabeza!
Otra persona cayó al otro costado. Todos giraron hacia allí - ¿Cómo puede alguien lanzar tantas maldiciones asesinas seguidas? – preguntó Harry.
-Algunos de los magos más poderosos en la historia eran mentalmente inestables – dijo Hermione, detallando un hecho.
-Como el Lord Oscuro – añadió Draco – Obviamente demente.
Todos asintieron en concordancia.
-¡Phillip, ten cuidado!
Draco y Hermione se miraron mutuamente, con los ojos abiertos ampliamente mientras se incorporaban del suelo y escaneaban el área por Phillip. Estaba justo escondiéndose detrás de un árbol mientras Blaise le disparaba una maldición asesina. Sophie luego le disparó una pero consiguió esquivarla a tiempo.
-¡Avada Kedavra!
Esa tendría que haberle pegado a Sophie si Ethan no hubiera aparecido de repente en el campo y la hubiera corrido fuera del camino.
-¡Expelliarmus!
Blaise giró justo cuando Phillip conjuraba su hechizo. Había tanto enojo y pasión dentro suyo que al golpear a Blaise, el conjuro logró mandarlo a lo largo de todo el campo de batalla y empotrarlo contra un árbol, con su varita volando por los aires. Goyle se apresuró a levantarla.
Mientras Blaise intentaba incorporarse, Phillp dio un paso al frente y movió su varita hacia él. Lo arrojó nuevamente contra el árbol.
-¡Eso es por mi esposa! – otro golpe - ¡Eso es por mi bebé! – otro más - ¡Eso es por cada! – golpe - ¡Jodida! – golpe - ¡Persona! – golpe - ¡Que lastimaste! – golpe - ¡alguna! – golpe - ¡Vez!
Blaise cayó inconsciente en el suelo. Phillip caminó hacia él y usó su varita para atarle las piernas y los brazos.
-Te mereces algo peor que la muerte, jodido bastardo.
Unas cuantas brujas observando comenzaron a festejar. Sophie rápidamente las corrió a un lado.
-Phillip… - sonrió ella – Eso fue… wow…
Sin otra palabra entre ellos, Phillip agarró a Sophie en sus brazos y la presionó contra un árbol. Ambos comenzaron a besarse sin piedad, ella incluso levantando sus piernas para engancharlas alrededor de la cintura de él.
-Umm… Phillip, Sophie, por mucho que nos alegre esta reconciliación… - dijo Hermione débilmente desde un costado, mientras Draco la tomaba de la mano.
-¡Hey! ¡Hay una guerra aquí mismo! – dijo Draco mucho más fuerte.
Phillip y Sophie se separaron con grandes sonrisas en sus rostros - ¡Lo siento! – gritaron ambos antes de unirse por las manos y regresar al campo de batalla.
Hermione, Harry y Ron miraron extrañamente a Draco.
-¿Qué? – preguntó él.
-Acabo de tener la más extraña sensación de déja vu – dijo Hermione, mirando de reojo a Ron y sonrojándose.
-También yo – dijo Ron, haciendo lo mismo.
-¿Qué debemos hacer con él? – preguntó Astoria corriendo hacia ellos con Ginny y tomando la mano de Ron. Estaba señalando a Blaise.
-Déjenlo ahí – dijo Draco – No va a despertar aún y, después de lo que hizo, estoy seguro de que hasta su propio bando querrá acabar con él.
Astoria lo fulminó con la mirada y espetó – Jodido bastardo. Espero que te pudras en Azkaban.
-Que pena. Era uno de mis más fieles seguidores.
Todos giraron para encontrarse a Rita Skeeter parada detrás de ellos.
-Realmente detesto las guerras – dijo ella, sonando casi aburrida – Todo lo que quiero – señaló al estómago de Hermione – es al bebé.
-Jamás volverás a alejar a mi esposa de mí – espetó Draco, dando un paso al frente.
-Nunca dije algo sobre su esposa, Sr. Malfoy. Solo el bebé – levantó su varita - ¡Concitus Partus!
-¡AH! – gritó Hermione con dolor, colapsando sobre sus rodillas. Envolvió ambos brazos alrededor de su estómago.
-¿Qué fue lo que hiciste? – exclamó Draco, cayendo junto a ella.
Todos levantaron sus varitas hacia Rita, pero Wiley, Quinn y Stuart Parkinson, quien había aparecido de repente, se pusieron a su lado. Y Phillip, Sophie, Goyle y Pansy fueron tras ellos, a pesar de que Mila, quien también había reaparecido, no dejaba de intentar alejar a su hija.
-¡Ya basta, Madre! ¡Voy a hacer eso!
-¡Mila, ven aquí! – exclamó Stuart.
Mila miró escéptica a su hija antes de unirse a su esposo y levantar su varita.
-¿Qué está pasando? – lloró Hermione, mientras sentía que su estómago comenzaba a palpitar de dolor.
-Es un hechizo que Quinn encontró para mí – respondió Rita – Planeaba usarlo contigo hace dos días, pero entonces escapaste. Realmente retrasó mi plan.
-Pero… qué… ¡AH! – Hermione se retorció hasta apoyar sus manos en el suelo. Nunca sintió tanto dolor.
-Oh, ¿quieres saber qué es lo que hace? – Rita sonrió ampliamente – Acelera el embarazo. Es, por supuesto, altamente riesgoso y solo recomendado en las circunstancias más triviales. Yo diría que esta es una de ellas.
Todos miraron boquiabiertos a Hermione, y luego a Rita.
-Considerando cuan avanzada estabas ya en tu embarazo, diría que entrarás en trabajo de parto en… oh, quizás diez minutos – tomó un reloj de bolsillo y observó el tiempo, antes de mostrárselo a Draco – Tick tock, Sr. Y Sra. Malfoy.
Hermione se estremeció ante el sonido del reloj. Draco lo silenció.
-Entonces… ¿entrarás en trabajo de parto? – preguntó él, envolviendo sus brazos alrededor de sus hombros, y atrayéndola junto a él.
-No… ¡ah! ¡Todavía no! – dijo ella, entre dientes.
-Hermione… - dijo Draco.
-¿Qué?
-Sé que realmente no es momento de decir esto… pero definitivamente te dije que esto pasaría.
N. de T: Hola a todos! feliz inicio de fin de semana! ya sé que pasaron dos meses desde la última actualizacion, juro que ni sé como justificarme por la tardanza, pero como siempre los asuntos de la salud me tuvieron complicada. El estres de la facultad me complicó mi enfermedad, y terminé complicandome en los dos ámbitos, volviendo a ser internada y desaprobando el final que habia preparado *shit fuck*. Pero ya estoy mejor, volvi a preparar esa materia y la aprobé, y como dicen, después de todas las tormentas sale el sol.. espero!
Que capi que tuvimos.. y ese hechizo final de Skeeter complicó todo.. Al margen de eso, quiero destacar algunas parejitas que aparecieron en este capi: Theo y Katie… los amo! Son hermosamente dulces, la pareja de héroes que no siempre reciben el crédito que merecen. Ethan y Narcissa… aunque Cissa técnicamente es pareja de Lucius, cuantas esperaban que haya encuentro entre nuestro vampirito y ella? Él merecía recuperar la memoria y los recuerdos sobre su primer amor. Tercera pareja, o lo que sean: Goyle y Pansy… o Goyle y Daphne, o Blaise y Daphne… que lío, no? Alguien le cree el arrepentimiento de Daphne? Yo creo que es cierto que ahora ama a Goyle, pero lamentablemente hizo mucho daño, y aunque no me gusta el fin que tuvo, me da alivio saber que no le hará más daño a Goyle ni a Pansy. Seth y Chastity… el pobre de Seth perdió a la mujer que siempre amó, por segunda vez. Primero con Phill, y luego ahora que los vampiros la mataron. Es tan injusto! y por ultimo pero no por eso menos importante... RECONCILIACION entre sophie y phil! siempre tan pasionales, ellos si se merecían recuperar su relacion!
Bueno, siempre hago eternas las notas de traductor, pero tardo tanto entre actualizaciones que siento que tengo muuuuucho para contar jajaj me hice un tatuaje! Como saben, estudio medicina veterinaria y mis animales preferidos son los caballos y los gatos. Cuando terminé de rendir el final de esta materia que les conté, decidí hacermelo a modo de recompensa por aprobarla. es un gato negro, en el pie, con la colita enrollada alrededor del tobillo. es hermoso!
en fin, vmos a lo importante: GRACIAS! GRACIAS POR ESOS REVIEWS que hasta hace dos días estuve recibiendo.. no saben lo feliz que me hacen! No pude contestar los mensajes por privado, pero que vaya este agradecimiento colectivo pero igual de caluroso a todos ustedes, por leer, comentar y disfrutar...!
Ahora me despido, y como en dos semanas comienzo nuevamente las clases de la facultad, voy a estar con poco tiempo (como siempre).. voy a intentar traerles un capi por semana, o cada diez días, para reducir la espera. Siempre hago promesas, pero bueno jajaja hago lo que puedo :*
los quiero mucho, gracias por seguir aqui.. solo unos tres capis y llegamos al final!
PEKIS :)
