Fighting for the Malfoys
-Luchando por los Malfoys-
Capítulo 38 – El niño constelación.
-¡AHHH! – gritó Hermione, en agonía. E inmediatamente comenzó a vomitar - ¡JODER! ¡Como duele! – exclamó, tratando de aferrar su estómago pero casi colapsando al suelo al hacerlo. Draco la sostuvo con fuerza.
-No te preocupes, no está hiriendo al bebé – sonrió Rita – Solo a ti.
-¡Tú, jodida perra! – exclamó Draco, tratando de apuntarla con su varita pero inmediatamente regresando al lado de Hermione, cuando la escuchó llorar de dolor.
Astoria se inclinó hacia ellos y susurró – Draco, tenemos que sacarla de aquí. Tengo todo lo que necesitamos.
Draco asintió. Con los ojos nuevamente fijos sobre Rita, les dijo a todos los que estaban en su bando que levanten sus varitas y la apunten – Encárguense de ellos.
Y con eso, comenzó un nuevo duelo. Unos cuantos magos y brujas más se unieron, con la Comunidad del Dragón tratando de distraer a los sangrepura, y los sangrepura tratando de abrir camino para que Rita siguiera a Draco, que acababa de levantar a Hermione y ahora la cargaba hacia el bosque. Astoria corrió justo detrás, con Ron siguiéndole los pasos.
-Asumo que podrían necesitar un par de manos más – dijo él, tomándola de la mano.
-Por supuesto – sonrió ella.
-¡Draco, bájame! ¡Bájame!
Draco hizo lo que le ordenaron. Hermione comenzó a vomitar junto a un arbusto al instante en que sus pies tocaron el suelo.
Cuando pasó, dijo – Esto está pasando muy seguido. No puedes cargarme.
-Bueno, ¿cómo demonios se supone que podremos moverte? Apenas puedes pararte, mucho menos podrás sacar tu trasero de este lugar.
-¡Lo sé! Solo… ¡Déjenme pensar! Ugh…
Vomitó de nuevo.
Los otros comenzaron a mirar a su alrededor en pánico, tratando de encontrar alguna solución. Luego, una lamparita se encendió en la cabeza de Astoria.
-Cuando era niña, solía explorar cada centímetro de este bosque. Una vez encontré una cueva pequeña que no está muy lejos de aquí. Podemos escondernos allí hasta que el bebé nazca, y luego salir como un demonio de aquí.
-Eso es lo más parecido a un plan que podemos idear ahora mismo – dijo Draco, pasando un brazo alrededor de Hermione – Por favor, amor, solo trata de moverte. Sostente de mí y si necesitas detenerte, nos detenemos.
Hermione asintió. Tenía lágrimas en los ojos mientras envolvía un brazo con seguridad alrededor de los hombros de él. Él pasó sus dos brazos alrededor de su cintura y la sostuvo con fuerza, llevándola a medias mientras seguían a Astoria hacia la cueva.
Después de recorrer apenas unos cuantos pasos, Hermione comenzó a jadear. Ella y Draco se detuvieron, retorciendo el rostro al sentir al bebé moverse dentro de ella.
-Quizás tendríamos que distraerla del dolor – sugirió Ron – Algo así como hablar de algo que ponga histérica a Hermione, para alejar su mente de esto.
-¡Buena idea! – dijo Astoria – Umm… veamos… ¿Ya pensaron en el nombre del bebé?
-¡Ooh, esa es buena! – exclamó Ron - ¡Jamás se pondrán de acuerdo en eso!
Tanto Draco como Hermione miraron a Ron y bufaron.
-Demuéstrenme entonces que me equivoco. Draco, ¿Cómo quieres llamar a tu bebé?
Hermione se paró derecha y dejó que Draco la ayudara a caminar un poco más.
-Bueno… siempre tuve planeado llamar a mi primer hijo Scorpius.
Hermione lo miró de reojo - ¿Qué?
-¡Oooooh! ¡Me gusta! – dijo Astoria, mirando por encima de su hombro y sonriéndoles.
-Ya sabes, como la constelación. Draco es una constelación, así que ¿por qué no llamar a mi hijo como una de ellas también?
-Y de todas las constelaciones del universo, ¿escogiste Scorpius?
Draco parpadeó.
-¿Hablas en serio?
-Totalmente en serio. ¿Qué tiene de malo?
-Uuh, ¡es horrible! ¡Nombremos a nuestro hijo Camelopardalis, ya que estamos en eso!
-Bueno, ese es estúpido, Mione. Nadie quiere que su hijo se llame como una girafa.
-Scorpius es estúpido, Draco. ¡No vamos a nombrar a nuestro hijo así!
-Bueno, ¿tienes alguna sugerencia mejor?
Hermione se detuvo por un segundo, vomitó, apretó su estómago y dijo – Siempre fui fan del nombre Hugo.
-Oh, me gusta Hugo – dijo Ron, mirando hacia atrás.
Draco levantó una ceja - ¿Hugo? ¿Hablas en serio?
-Sí, ¿por qué?
-Oh, nada. Supongo que podríamos utilizar un Hechizo de Adherencia Permanente al momento de nacimiento, para pegarle un cartel en la frente que diga – Por favor, te lo ruego, patea mi trasero.
-¿Qué significa eso?
-Es un nombre nerd, Mione.
-¡Definitivamente no lo es!
-¡Si lo es!
De repente, Hermione cayó de rodillas y luego sobre un costado, sin dejar de presionar su estómago - ¡Ah!
Draco se arrodilló a su lado y le acarició la mejilla húmeda. La besó antes de cargarla en sus brazos - ¡Muévete más rápido, Astoria!
Ella comenzó a correr entre los árboles con Ron, y Draco cargando a Hermione justo por detrás.
-Bueno… quizás pueda aceptar todo el asunto de las "constelaciones", pero por favor, Draco, busquemos algo un tanto menos Slytherin que Scorpius.
Él la miró con una sonrisa - ¿Ni siquiera como segundo nombre?
Ella negó con la cabeza y trató de devolverle la sonrisa.
-Bien – él frunció el ceño – Pero tampoco será Hugo.
-Me parece justo.
-Bueno, ya que el nombre Scorpius está libre, Ron, ¿crees que nuestro primer hijo…?
-Absolutamente no.
-Ugh… Draco, bájame.
Draco hizo lo indicado.
Hermione se incorporó con piernas temblorosas, jadeando por un segundo antes de abrir los ojos ampliamente – Oh, no.
-Hermione, qué… - Draco luego observó los pantalones de Hermione, y notó que estaban húmedos – Acaso… - tragó saliva - ¿Acabas de romper aguas?
-Yo… creo que sí.
-¡Mierda! – dijo Astoria, corriendo hacia ella – Draco, ¡vuelve a levantarla! Tenemos que movernos, porque tengo la impresión de que el parto será igual de rápido que las últimas seis semanas de embarazo.
-Bueno, ¡al menos eso es positivo! – dijo Ron, sonriendo. Nadie le devolvió la sonrisa.
Hermione intentó mantener la compostura mientras Draco volvía a cargarla en brazos, pero le costaba mucho al estar tan asustada. No se suponía que sería así. ¿Por qué no le había hecho caso, y se había quedado en el campamento?
Hermione aferró el cuello de Draco con sus brazos y lloró contra su pecho mientras él corría por el bosque. En poco tiempo llegaron a la pequeña cueva en la que tenían que amontonarse. Hermione se recostó en el centro del pequeño espacio mientras Astoria tomaba asiento junto a sus piernas, arrojando la chaqueta de Ron en el medio, bajándole después sus pantalones y las bragas, preparando todo lo que necesitaba para el parto. Ron colocó un hechizo Silenciador alrededor de la cueva y asistió a Astoria mientras Draco se acomodaba junto a la cabeza de Hermione, tomándola de la mano.
-¿Cómo te sientes? – le preguntó.
-No estoy en mi mejor momento – dijo ella, con honestidad – Draco… tengo miedo.
-Lo sé – dijo él, inclinándose y besándola en la cabeza – También yo…
-Sé que no debería haber luchado hoy. Lo sé. Pero solo pensar en ti luchando solo en el campo de batalla, y yo en el campamento sin saber lo que te podría estar pasando… simplemente no podía soportarlo. Te amo. Te amo tanto…
-También te amo.
-Te amo más de lo que jamás pensé llegar a amar alguna vez.
-Uhh… Hermione, ex novio presente justo aquí – dijo Ron.
-¡No interrumpas nuestro momento, Comadreja! – espetó Draco.
Ron rápidamente cerró su boca.
Draco volvió a mirar a Hermione y se acercó a ella. Le quitó el cabello húmedo de su sudorosa frente y le susurró – Siento lo mismo por ti. Entiendo que hayas luchado hoy. Lo odio, pero lo entiendo. Habría hecho lo mismo porque, después de todo lo que pasamos, jamás quiero volver a estar lejos de ti.
Hermione sonrió. Sollozó mientras las lágrimas caían por sus mejillas – Estaré bien, ¿verdad? Ambos lograremos salir de aquí, y podremos criar a nuestro niño constelación juntos…
Él le devolvió la sonrisa – Por supuesto que sí. Nada puede detenernos cuando estamos juntos. Aprendí eso mucho tiempo atrás.
Hermione asintió. Justo entonces, sintió un enorme y poderoso dolor que solo podía ser una contracción.
-¡Parece que ya viene, Hermione! – dijo Astoria, desde sus pies – No tiene sentido retrasarlo más. Solo puja.
-Supongo que no tuviste tiempo de tomar clases de parto – dijo Ron.
Tanto Draco como Hermione lo fulminaron con la mirada, hasta que ella comenzó a gritar.
-¡Oh, mierda! – exclamó Draco, mientras ella le apretaba la mano con todas sus fuerzas.
-¡Puja, Hermione! – ordenó Astoria.
Hermione miró a Draco. Tan pronto él asintió y la besó en la frente, ella comenzó a pujar.
XXX
De regreso en el campo de batalla, Narcissa y Lucius buscaban a Draco y Hermione. Se habían retrasado a causa de un mago muy persistente que ya no existía más, pero habían enviado a Ethan a que se les adelantara para asegurarse de que su hijo y su esposa estuvieran bien. El problema es que ahora mismo Ethan estaba ocupado tratando de mantener a los del bando de los buenos alejados de las sombras, a salvo de los vampiros que finalmente habían decidido atacar. Solo quedaban tres de esos, ya que los gigantes se habían encargado de dos, pero el estar escasos de números solo los enfurecía más.
Como todo el mundo estaba momentáneamente ocupado con duelos intensos, Lucius y Narcissa comenzaban a entrar en pánico. Luego se encontraron con Arthur Weasley, que acababa de aturdir al mago con el que luchaba. Él podría informarlos, por lo menos de algo.
A Lucius no le agradaba el mago, pero se tragó su orgullo y corrió hacia él, de cualquier modo - ¡Weasley!
Arthur levantó la mirada.
-¿Dónde están mi hijo y su esposa?
-¿No estabas aquí cuando sucedió? – preguntó Arthur.
Lucius lo cuestionó con la mirada.
-Supongo que no. Esa mujer Skeeter le lanzó a Hermione un hechizo, acelerando su embarazo. Va a tener el bebé en cualquier momento.
-¿Qué? – exclamó Narcissa, corriendo hacia allí - ¿Dónde están ellos?
Arthur negó con la cabeza – Fueron hacia el bosque hace diez minutos. Ron y Astoria están con ellos. Ella es Sanadora. Podrá ayudarla, pero Hermione se veía bastante enferma.
Ahora Narcissa se veía enferma - ¿Dónde está esa zorra? – preguntó, maldiciendo por quizás la tercera vez en toda su vida, mientras miraba alrededor del campo de batalla.
-Estaba luchando con Harry, la última vez que la vi.
Los ojos de Arthur escanearon el área. Cuando localizó a Harry, notó que él y Ginny estaban luchando con Quinn. No se veía a Rita en ninguna parte.
Lucius rápidamente le hizo señas a Harry para que se acercara.
-¿Dónde está esa mujer Skeeter? – preguntó Narcissa, al momento en que Harry llegó hacia ellos.
-Yo… no lo sé – dijo Harry, tomándose un segundo para mirar a su alrededor – Quinn se metió en la lucha para que ella pudiera seguir a Hermione y Draco, pero la Profesora Sprout comenzó a luchar contra ella justo después.
-Bueno, ¿dónde está la profesora Sprout? – preguntó Arthur, comenzando a entrar en pánico también.
Habiendo tenido suficiente, Narcissa comenzó a correr por el campo de batalla, buscando en todas partes cualquier señal de Rita o la profesora. Arthur y Harry hicieron lo mismo. Un mago intentó luchar contra ella, pero Ethan le salió al paso y se encargó de él antes de regresar a los vampiros.
-¿Dónde fueron Hermione y Draco? – le preguntó ella a Harry, cuando volvió a cruzárselo
Él señaló el rumbo y ella siguió su dedo, jadeando al ver la entrada al denso bosque. Allí, justo entre los árboles, estaba el cuerpo de la profesora Sprout. Muerto.
-¡Draco! – exclamó Narcissa, tratando de correr hacia el bosque. Alguien derribó un árbol que cayó justo frente a ella. Giró para ver a Quinn y Wiley apuntándola con sus varitas. Lucius estaba un par de pasos detrás, deshaciendo un hechizo aturdidor sobre Ginny. Narcissa levantó su varita.
-¡Expelliarmus! – exclamó Wiley.
Ésta salió volando.
-No quiero lastimarte, Narcissa. Los conozco a ti y a Lucius desde hace un largo tiempo, y parece que el número de mis viejos amigos está disminuyendo. Pero, me temo que si tomas solo un paso más…
-¡Cómo te atreves a amenazar a mi esposa! – exclamó Lucius, dejando a una ahora consciente Ginny, quien salió corriendo para ayudar a su padre en otro duelo, y levantando su varita para apuntar a Wiley - ¡Avada Kedavra!
Wiley se escondió detrás de un árbol - ¡Entonces así es como va a ser!
Quinn lanzó la maldición Cruciatus hacia Narcissa mientras ella corría a buscar su varita, y falló por muy poco. Harry trató de desarmarlo, pero Wiley corrió nuevamente hacia ellos y lo lanzó hacia atrás con un hechizo.
Con el hechizo en la mente, Lucius exclamó - ¡Expelliarmus! – en dirección a Wiley, justo cuando Wiley hacia lo mismo. Ambas varitas salieron volando por el aire.
-¡Mierda! – exclamó Wiley, apresurándose en la dirección de su varita.
Quinn ahora apuntó con la suya a Lucius pero, antes de que pudiera hacer nada, Harry volvía a estar junto a ellos y exclamaba - ¡Expelliarmus!
Narcissa rebuscó entre los arbustos por su varita pero, justo cuando la encontró, Wiley la agarró por el cuerpo y la utilizó como escudo mientras buscaba la suya.
-¡A la mierda esto! – exclamó Quinn, arrancando una rama rota del árbol caído y golpeando a Lucius en la cabeza con ella.
Lucius cayó al suelo y Quinn volvió a golpearlo con la rama, esta vez por la espalda. Sabiendo que ningún hechizo pequeño lo detendría, Harry le lanzó la maldición Cruciatus pero Quinn usó la rama para bloquearla. El hechizo consiguió romper la rama hasta darle una punta afilada, que Quinn aprovechó y levantó para apuntar el corazón de Lucius, que acababa de girarse de espalda al suelo.
-¡No! ¡Por favor, detente! – gritó Narcissa, todavía atrapada por Wiley. Cerró con fuerza sus ojos cuando vio que Quinn bajó la rama con dureza hacia el pecho de su esposo. A pesar de todo, el gemido que escuchó no fue el de Lucius. Cuando Narcissa abrió los ojos de nuevo, Lucius estaba presionado contra un árbol, con Ethan a modo de escudo para protegerlo del peligro. Él lo había alejado del ataque de Quinn, pero no lo suficientemente rápido de modo que la rama ahora lo atravesaba en el estómago. Aunque una herida así no lograría matar a un vampiro, se veía muy dolorosa.
-¿Qué estás haciendo? – preguntó Lucius, boquiabierto.
-Creo… que eso es… eh… bastante obvio – dijo Ethan, entre dientes.
-¡Maldito y jodido vampiro! – exclamó Quinn, empujando con más fuerza la rama.
Ethan aferró el trozo de madera al otro lado de su cuerpo, asegurándose de que no hiriera a Lucius. Luego intentó atacar a Wiley pero el dolor por el hueco en su estómago lo desestabilizó. Harry apuntó a Wiley con su varita, ahora que ya no tenía su escudo humano para protegerlo, pero éste se escondió detrás de un árbol antes de que Harry tuviera tiempo para conjurar algún hechizo.
Quinn corrió hacia delante y trató de meter la rama filosa en el corazón de Ethan, pero él se alejó justo a tiempo.
-¡Siempre metiéndote en mi camino, jodida abominación!
Lucius comenzó a correr alrededor, buscando su varita - ¡Accio varita! – una salió volando hasta sus manos. Bueno, esa no era la suya. La arrojó a un lado.
Narcissa miró el arbusto donde estaba su varita y corrió a por ella.
Wiley, quien de alguna manera había conseguido encontrar su propia varita, sacó su cabeza detrás del árbol donde estaba ocultándose y apuntó con su varita a Harry - ¡Avada Kedavra!
Ethan agarró a Harry justo a tiempo y lo alejó del camino. Cuando volteó de nuevo, encontró a Quinn aferrando el brazo de Narcissa y arrojándola contra un árbol. Levantó la rama con la punta afilada y comenzó a moverla hacia el pecho de ella.
Lucius justo encontró su varita mientras su esposa gritaba. Sin mirar, se giró y gritó - ¡Crucio! – en dirección del grito. Quinn cayó al suelo adolorido, pero no antes de haber clavado su arma justo en el pecho de Ethan, quien había corrido a escudar a Narcissa del golpe.
-¡Ethan! – gritó Narcissa mientras ella envolvía sus brazos alrededor de la cintura de él. Ambos colapsaron al suelo.
Wiley agarró a Quinn, que convulsionaba por el dolor, y lo puso al abrigo de los árboles.
-Ethan, ¿qué fue lo que hiciste?
-Lo… lo que… tenía que hacer – dijo él, sin aire – Yo… morí hace… - se retorció su rostro - … hace mucho tiempo, Cissa.
-Pero no debiste salvarme – lloró ella – Es mi culpa que estés así. Mi padre es quien dio la orden para que se deshagan de ti. Si nunca te hubieras involucrado conmigo…
Ethan posó un dedo tembloroso contra sus labios y sonrió, mostrando esos hoyuelos que ella tanto amaba – Valió la pe…pena. Todo… valió la pena.
Él se estiró hacia arriba y la besó una última vez – Después de todos estos años… si…sigues siendo la mujer más hermosa que vi… que vi en mi vida.
Lucius caminó hacia ellos mientras Harry corría al bosque buscando a Wiley y Quinn.
Ethan lo miró – Sácala, ¿podrías? Será… eh… más rápido así.
Lucius observó a su mujer que no dejaba de llorar, quien le dio el más leve asentimiento. Posó sus manos en la rama…
-Ve… a buscar a tu hijo.
…y tiró de ella.
El rostro de Ethan se retorció en agonía. Presionó el agujero donde debió estar su corazón y miró a Narcissa con sus ojos verde esmeralda una última vez, antes de convertirse en polvo entre sus brazos.
Mientras Narcissa se tomaba un momento para llorar la pérdida, Lucius fue hacia el arbusto donde ella tenía su varita y la levantó. Cuando sus ojos comenzaron a enfocarse entre las lágrimas, él se la pasó. Ella la tomó y se levantó lentamente, bajando la mirada hacia su vestido y barriendo con calma las cenizas que quedaban allí, no sin antes guardar unas cuantas en un frasquito vacío que tenía en su bolsillo.
Justo entonces, Harry salió por el aire junto a ellos para luego caer dolorosamente al suelo. Quinn salió entre los árboles y lo apuntó con su varita.
-Avada…
Hubo un rápido movimiento y entonces, repentinamente, tres figuras pálidas estuvieron paradas frente a él. Quinn se congeló.
-Has matado uno de los nuestros – dijo el que parecía estar al mando.
-¿Y? – espetó Quinn - ¡Él estaba en el otro bando!
-Sin importar en qué bando luchaba, los vampiros estamos siempre unidos.
-¡Ese bastardo casi me mata unos meses atrás! ¡Se lo merecía!
Lucius y Narcissa dieron varios pasos hacia atrás. La actitud de Quinn era realmente valiente o realmente idiota. Pero, sin importar cuál fuera, esto no terminaría bien para él.
-¡Fuera de mi camino! ¡Estamos en una guerra y esta gente tiene que dejar de existir!
El líder de los vampiros negó con la cabeza.
-Nuestro hermano muerto ha reclamado a esta mujer como suya – dijo el vampiro que Narcissa había reconocido de antes. Ethan la había salvado de él. Era bueno saber que lo tenían en consideración – Ella no morirá hoy.
-Pero tú sí lo harás – sonrió el líder de los vampiros.
Quinn trató de girarse y correr, pero no había forma de huir de un vampiro, mucho menos de tres de ellos. Se abalanzaron sobre él casi instantáneamente, con los dientes clavándosele en la carne mientras lo desgarraban, miembro por miembro. Quinn gritó del dolor, ya que los vampiros se aseguraron de mantenerlo con vida a pesar de todo.
Narcissa se cubrió la boca con una mano para evitar vomitar. Lucius la atrajo contra su pecho y se giró para darles la espalda.
Harry volvía a incorporarse y corría hacia ellos. Trataba con todas sus fuerzas de no mirar la escena que se desarrollaba detrás, pero no era fácil.
-Creo que Wiley fue a buscar a Rita. El número de gente del otro bando definitivamente está cayendo – dijo él, mirando alrededor del campo de batalla – Vayan tras él. Nosotros los seguiremos apenas podamos.
Narcissa y Lucius asintieron – Parece que es hora de conocer a nuestro nieto – dijo Lucius, tomando la mano de Narcissa y corriendo hacia el bosque.
XXX
-¡Draco, toma el bebé! – exclamó Astoria, envolviendo al lloroso bebé en su chaqueta y empujándolo hacia los brazos de Draco – Hay mucha sangre. Ron, dale de beber la Poción Cruor Mora.
-¿La qué?
-¡Esa botellita con forma de pera, con líquido morado! ¡En mi bolso! – gritó ella.
Ron tomó el bolso y rebuscó en él hasta encontrar la poción indicada. Lentamente se la dio de beber a Hermione, que estaba apenas consciente. Tan pronto acabó la botellita, Astoria movió su varita sobre la cintura de Hermione. Su cuerpo comenzó a convulsionar.
-¿Astoria, qué está pasando? – preguntó Draco, en pánico.
-¡Ese jodido hechizo! Realmente jodió su cavidad abdominal. El cuerpo de una mujer no está diseñado para atravesar seis semanas de embarazo en cuestión de minutos, y luego parir tan rápido. detuve el sangrado, pero ya perdió demasiada sangre.
-¿Pero va a estar bien? – lloró él.
-Eso espero – dijo ella, conjurando otro hechizo.
Draco no sabía qué hacer o cómo debía sentirse en ese momento. Ahí estaba él, sosteniendo a su hijo recién nacido en sus brazos, pero al mismo tiempo, aferrado a la mano de su esposa mientras ella luchaba por su vida.
Bajó la mirada hacia Hermione. Su respiración era superficial y todo su cuerpo estaba cubierto por una fina capa de sudor. Su rostro y labios estaban enfermizamente pálidos mientras luchaba por mantener la consciencia.
-Ron, toma el frasco largo y delgado con líquido amarillo y dáselo de beber – ordenó Astoria, mientras movía su varita sobre Hermione, sin dejar de enunciar hechizos.
Ron volvió a rebuscar en el bolso y encontró el frasco indicado. Lo vació en la boca de Hermione, quien estaba apenas despierta pero aun así intentó abrir su boca para él.
Draco le apretó la mano – Sigue luchando, Mione. ¿Acaso no escuchas a tu hijo? Quiere conocerte.
-Draco… - dijo ella débilmente mientras Astoria seguía trabajando – Des… descríbelo para mí.
Draco bajó la mirada al bebé y sonrió – Bueno, apenas tiene unos minutos de vida y ya tiene una cabeza llena de tu cabello marrón de arbusto. Cuando crezca, tendremos que asegurarnos de siempre mantenerlo corto.
Las esquinas de los labios de Hermione se curvaron ligeramente hacia arriba – Y… ¿sus ojos?
De repente, el bebé dejó de llorar y miró directamente a Draco.
-Tienen forma similar a la tuya, pero son del mismo color que los míos.
-Pero… pero pensé que todos los bebés tenían ojos azules – dijo ella, sonando un poco más fuerte.
-No. Definitivamente son de mi color.
Las esquinas de la boca de Hermione se elevaron mucho más - ¿Es igual de guapo que tú?
-Probablemente no.
Los ojos de ella temblaron al intentar fulminarlo con la mirada.
El bebé balbuceó e intentó estirarse hacia ella. Draco lo bajó para que pudiera estar en contacto con las manos de él y de Hermione.
Hermione sonrió mientras lloraba – Mi bebé – giró su rostro ligeramente y, por primera vez, miró al alegre rostro de su hijo – Definitivamente se ve como un Malfoy.
-Hermione, ¿cómo te sientes? – preguntó Astoria, desde sus pies.
-Estoy bien – respondió ella, todavía sonriendo – Gracias, Astoria.
-Bien, pero no te muevas demasiado. No estás completamente curada. Ahora necesito el líquido verde, Ron. Botellita rectangular. No se lo des a ella. Lo necesito aquí.
Ron localizó el frasco y se lo pasó. Hermione intentó distraerse a sí misma al mirar al bebé, mientras Astoria frotaba el líquido a lo largo de su estómago y muslos, escociéndole cada centímetro de piel que tocaba. El bebé parecía demasiado consciente de ella al devolverle la mirada, estirando su pequeña manito para tomar los dedos de ella. Hermione no sabía mucho sobre recién nacidos, pero no parecía algo normal. Aun así, él era el bebé más hermoso que había visto en su vida, y no solo porque se viera remarcablemente parecido al hombre que amaba, solo que con rasgos más suaves y redondeados. Simplemente era hermoso.
-Tan guapo.
-Siempre supe que haríamos bebés bonitos – sonrió Draco burlonamente.
De repente, escucharon a alguien fuera de su escondite.
-¿Dónde, oh, dónde están, Sr. Y Sra. Malfoy? – exclamó la voz de Rita Skeeter – ¡Es hora de entregar a ese bebé y terminar con todo esto!
Draco tragó pesado y volvió a mirar a Hermione – Tiene razón. Tenemos que terminar con esto – dijo él.
Soltándole la mano, Draco levantó al bebé y lo besó en su suave mejilla antes de acomodarlo en los brazos de Hermione.
-Draco… ¿qué estás haciendo? – preguntó Hermione, estirándose hacia él.
Él volvió a tomarle la mano y le dio un apretón – Protegiendo mi familia – le respondió, inclinándose hacia abajo y besándola.
-Draco, no.
-Tengo que hacer esto, Mione – juntó su frente con la de ella – Te amo.
El bebé gorjeó.
-A los dos – sonrió él – Quédate aquí y descansa. Cuando regrese, dejaremos este lugar para siempre y llevaremos a nuestro hijo a casa.
-¡No! Draco, por favor, espera a que Astoria me cure un poco más, y saldremos juntos. Tenemos que luchar juntos.
-No. Quédate aquí con nuestro hijo – ordenó él – Volveré, Hermione. No importa lo que pase, voy a regresar. Después de todo esto, tú y yo merecemos nuestro final feliz.
Draco volvió a besarla y al bebé, y soltó su mano con renuencia.
-Draco…
Él se acercó hacia la salida.
-Por favor, no vayas…
Ron lo siguió - ¡Iré contigo!
Draco no se opuso. Volteó una última vez y miró a su familia, notando que el bebé le devolvía la mirada con más consciencia de lo que creyó posible en un recién nacido – Te amo, Mione. No te apresures, tienes que sanar completamente.
Hermione sollozó y asintió.
-Ahora, dime que también me amas.
-Te amo también – lloró Hermione – Por favor… ten cuidado.
-Lo tendré – dijo antes de salir de la pequeña cueva y encaminarse a encontrar y luchar con Rita Skeeter.
XXX
-¡Ah! – Theo cayó al suelo después de que su padre lo hubiera golpeado con un poderoso hechizo que dejó insensible uno de sus brazos.
-No quiero matarte, Theo – dijo Quincy – Por mucho que me duela decirlo, eres el único hijo que tengo, y el apellido Nott debe persistir.
-¿Eso es todo lo que soy para ti? ¿Solo un maldito medio para transmitir el nombre de tu familia?
-¿Acaso no es lo que todos somos? – preguntó él – Sé que así es como mi padre me veía, y jamás intenté asesinarlo por eso. Yo lo respetaba. ¿En qué me equivoqué contigo?
-Puedo nombrar un par de cosas – dijo Theo, volviendo a levantarse y usando su varita para devolverle la sensibilidad a su brazo.
-¿Como matar a tu madre?
-Esa es apenas una pequeña razón por la que te odio.
-¿Un odio tan fuerte que te hizo convertirte en un traidor a la sangre? Pensándolo bien, ¿para qué debería permitir que basuras como tú sigan viviendo? Avada…
-¡Stupefy!
Quincy apenas logró bloquear el hechizo. Giró el rostro para ver a una bruja joven con cabello oscuro apuntándolo con su varita.
-¿Puedo ayudarte? – le preguntó él.
La muchacha no respondió, pero no dejó de apuntarlo con su varita, con una mirada llena de odio patente en su rostro.
-Si no lo notaste, mi hijo y yo estamos en medio de algo ahora mismo, así que si fueras tan amable de desaparecer…
-¡Crucio!
Quincy fue tomado ligeramente por sorpresa por el hechizo, y apenas logró esquivarlo - ¿Conoces a esta chica, Theo?
-No – dijo Theo, casi de forma convincente – Claro que no.
Quincy levantó las cejas - ¿De verdad? Porque tus ojos me dicen lo contrario – miró a la chica y luego nuevamente a su hijo, y luego a la chica, para finalmente terminar mirando a su hijo - ¿Es ésta tu infame novia? ¿A la que siempre ansiabas enviarle cartas? Y aquí estaba yo, pensando que eran tretas para conseguir aliarte con el Ministro.
-Lo eran. Estás equivocado.
-No, creo que no – dijo Quincy - ¿Cuál es tu nombre, querida? – preguntó él, mirando a la chica.
Ella no respondió.
-Muy bien, entonces. Como tú lo prefieras. ¡Crucio!
La chica apenas lo esquivó. Theo trató de no reaccionar.
-¿Cuál es su nombre, Theo?
-Yo… yo no…
-¡Crucio!
Ella volvió a esquivarlo y le disparó otro hechizo aturdidor en dirección a Quincy.
-¡Su nombre!
-Yo…
-Avada…
-¡Katie! ¡Es Katie! – exclamó Theo, levantando sus manos en rendición - ¡Por favor, padre! ¡Tu lucha es conmigo! ¡Déjala fuera de esto!
Quincy volvió a mirar a su hijo y sonrió – Parece que ella preferiría que esta lucha fuera con ambos. ¡Avada Kedavra!
Katie consiguió escudarse del maleficio justo a tiempo.
XXX
Draco y Ron se movieron por el bosque con precaución, uno mirando hacia la izquierda mientras el otro miraba hacia la derecha. Todo estaba desconcertantemente silencioso, y Rita no aparecía por ningún lado.
-¿Crees que quizás regresó al campo de batalla? – susurró Ron.
-De ningún modo – respondió Draco – Estoy seguro que está observándonos…
-Quizás se transformó en escarabajo…
Esa era una buena posibilidad. Los ojos de Draco inmediatamente comenzaron a escanear a su alrededor buscando el insecto, pero sería casi imposible encontrar un escarabajo específico en medio del bosque.
-Puede dejar de buscar a su alrededor, Sr. Malfoy. No soy un escarabajo.
Draco y Ron voltearon para encontrarse a Rita Skeeter apoyada casualmente contra un árbol.
-No tengo deseos de regresar a esa forma desde que estuve atrapada en ella – dio un paso al frente - ¿Ya nació el bebé?
Draco no respondió.
Rita rodó sus ojos – Oh, ni te molestes. Ya sé que sí. Y adivino, por la falta de lágrimas en su rostro, que su esposa también sobrevivió. Que pena.
Draco la fulminó con la mirada mientras levantaba su varita.
-Todo lo que quiero es al bebé, Sr. Malfoy. Y luego usted y su esposa pueden seguir su feliz camino.
Levantó más alto su varita.
-No veo cuál es el gran problema. Siempre pueden tener más hijos.
-¿Hablas en serio? – preguntó Draco, levantando las cejas - ¡Estás jodidamente loca si realmente piensas que te dejaré tocar alguna vez a mi hijo!
-¡Oh, un varón! – dijo Rita, con el rostro iluminándosele – Estaba deseando que fuera niño – también levantó su varita – Entonces, ¿terminamos con esto?
Draco estaba a punto de decir que sí, cuando ella movió astutamente su varita hacia Ron y exclamó - ¡Crucio!
Él cayó hacia atrás, gritando de dolor.
-Solo usted y yo, Sr. Malfoy. Uno a uno.
Draco le gruñó y apuntó con más fuerza su varita - ¡Por mi esposa! – gritó - ¡Crucio!
XXX
Hermione trató de sentarse con el bebé en brazos. Casi se desmaya cuando vio toda la sangre que manchaba el suelo y su ropa. Y eso que Astoria ya había limpiado la gran mayoría.
-Hermione, no deberías exigirte así. Vuelve a recostarte.
-No, no puedo estar quieta ahora mismo – dijo ella, colocando a su hijo en su regazo y sonriéndole.
Astoria terminó de limpiar la sangre de sus pantalones y la ayudó a vestirse de nuevo, tratando de ser cuidadosa con el frágil cuerpo de Hermione.
-Estos serán incómodos, pero es todo lo que tenemos. Desearía haber empacado una falda o algo – al menos eran de algodón y no jeans. Esos sí serían absolutamente horribles.
-Estoy bien, Astoria. Feliz por estar aquí. Te debo… tanto.
-No fue nada – dijo ella con una sonrisa – Me alegra haber ayudado. No quería que Draco lo supiera, pero realmente me asustaste en cierto momento.
-Yo tenía absoluta fe en ti – Hermione levantó la pequeña cabeza de su hijo hacia sus labios y lo besó - ¿Has tenido oportunidad de mirarlo? – preguntó, mirando a Astoria.
Ella negó con la cabeza. Hermione levantó el bebé y se lo pasó. Ella sonrió y le hizo cosquillas en la barriga. Él le tomó un dedo.
-No está actuando realmente como un recién nacido. Creo que ese hechizo pudo desarrollarlo un poquito más.
-No me importa como actúe, siempre y cuando sea sano – dijo Hermione, tratando de mirarlo.
-Normalmente tendrías que amamantarlo ahora mismo, pero con todas las pociones que te di, realmente no creo que sea buena idea.
Hermione frunció el ceño.
-No te preocupes. Tendrás tiempo suficiente para hacerlo en el futuro. En un par de meses, estarás completamente harta de hacerlo.
-Lo dudo – dijo ella, mirándolo y suspirando. Astoria comenzó a pasárselo, pero ella negó con la cabeza – Dame un segundo.
Metió la mano en su bolsillo y sacó un pequeño frasco.
Astoria lo miró con curiosidad - ¿Es la poción de Pansy? – preguntó, frunciendo el ceño.
-Lo es – dijo Hermione, bebiéndola – Se la robé más temprano. Solo por si acaso.
-¿Por qué estás insensibilizándote, Hermione? Draco te ordenó que descansaras.
-Sí, lo sé. Pero no podemos quedarnos aquí, Astoria. No es seguro para mi bebé – arrojó a un lado el frasco vacío y volvió a agarrar a su hijo – tenemos que movernos. Descansaré una vez que esté segura que él está a salvo del peligro.
Hermione amarró la chaqueta de modo que el bebé quedó envuelto de forma segura contra su cuerpo, y luego se encaminó hacia la salida. Astoria tomó su bolso y la siguió.
-¿Segura que no quieres esperar un poco más?
-Estoy bien – dijo ella, luchando por mantenerse estable una vez que estuvieron afuera.
Astoria corrió a ayudarla – Por favor, no te sobre exijas.
-¿Hacia dónde salimos? – preguntó Hermione, mirando a su alrededor.
Reacia, Astoria apuntó hacia la izquierda y dijo – En esa dirección.
Hermione comenzó a caminar hacia allí.
Astoria tuvo que correr para seguirle el ritmo – ¿Podrías, al menos, tomarte una Poción Sanadora más? – preguntó, rebuscando en su bolso.
-No – respondió Hermione – quiero amamantar a mi hijo después.
-Esta no le hará daño – dijo ella, sacando un pequeño frasco – Fue la que usé para detener el sangrado la que no tiene que probar.
Hermione se detuvo para tomar la poción, solo para satisfacer a su amiga. Una vez que la terminó, escuchó el sonido de hojas siendo aplastadas. Inmediatamente se giró en la dirección del sonido, apuntó su varita y exclamó - ¡Stupefy!
Lucius levantó su varita y logró bloquear el hechizo justo a tiempo.
-Mírate, toda en modo de Mamá Protectora – dijo Astoria, sonriendo.
-¡Hermione, gracias a Merlín que te encontramos! – dijo Narcissa, saliendo detrás de su esposo. Sus ojos se iluminaron cuando aterrizaron sobre el pequeño bultito contra el cuerpo de Hermione - ¿Es ese mi nieto? – corrió hacia ella para echarle un mejor vistazo.
Hermione alejó al bebé y dio varios pasos hacia atrás - ¿Qué sirvieron mis padres en el almuerzo, la primera vez que los conocieron? – preguntó.
Lucius sonrió – Buena chica.
-Oh, fue una carne terriblemente seca – dijo Narcissa, parándose en puntillas para tratar de ver a su nieto - ¿Cómo se llamaba, Lucius? ¿Filete asado?
-Sí, eso creo – dijo él – Era una carne completamente cocida. Asado de domingos, ¿o algo así?
Ambos miraron expectantes a Hermione.
Ella sonrió – Suficientemente cerca – y movió el bebé hacia ellos, para que pudieran verlo.
-¿Ya pasaste por trabajo de parto? – preguntó Lucius, dando un paso al frente.
-Sí, fue a causa del hechizo – respondió ella – Tuve suerte de tener a Astoria conmigo. Ella salvó mi vida.
-¿Puedo? – preguntó Narcissa, moviendo ansiosamente sus dedos. Hermione le pasó el bebé - ¡Oh, mira, Lucius! Tiene tus ojos y los de Draco! Y esa definitivamente es una nariz Malfoy.
Lucius miró al bebé y sonrió – Bueno, definitivamente no hay forma de confundir de dónde sacó ese cabello – rio mientras despeinaba el cabello de su nieto. El bebé le devolvió la sonrisa – Es muy inteligente como para ser recién nacido.
-Sí, es el consenso general – dijo Hermione.
De repente se escuchó un fuerte sonido cercano. Todos se sobresaltaron, y el bebé comenzó a llorar de inmediato. Narcissa comenzó a mecerlo de un lado al otro.
-Lo prometo, es la única vez en tu vida que te haré esto – dijo Lucius a su nieto antes de lanzarle un hechizo silenciador.
Hermione miró en dirección al sonido, entrando en pánico – Yo… no creo poder hacer esto – dijo con voz temblorosa.
-¿Hacer qué? – preguntó Astoria.
-Correr – se secó las lágrimas – No puedo correr sabiendo que mi esposo está ahí luchando. ¡Tengo que encontrarlo! ¡Tengo que ayudarlo!
Hermione comenzó a moverse en dirección a los sonidos, pero Astoria le agarró el brazo y la detuvo - ¡Hermione, no! ¡Ahora tienes un hijo en quien pensar!
-¡Un hijo que necesita conocer a su padre! – gritó ella, tratando de alejarse - ¡Estará tan seguro con Lucius y Narcissa como lo estará conmigo! ¡Tengo que ir, Astoria! ¡La profecía dice que todos debemos luchar! ¡Tenemos que luchar juntos! ¡Somos más fuertes así! ¡Por favor, déjame ir!
La mano de Astoria aflojó ligeramente.
-Por favor – rogó Hermione – No puedo perderlo ahora. Lo necesito. Nuestro hijo lo necesita.
Ella la soltó.
-Hermione, definitivamente no estás en condiciones de luchar – dijo Lucius, viéndose preocupado.
-Probablemente no, pero tengo que estar con Draco ahora mismo – Hermione caminó hacia donde Narcissa estaba sosteniendo a su hijo y lo besó. Lloró al acariciarle su desordenado cabello – ustedes dos lo cuidarán, ¿verdad?
-¿Por cinco minutos mientras tú vas a matar a ese horrible insecto? Seguro que sí – sonrió Narcissa.
-Gracias – respondió Hermione. Besó a su bebé una vez más antes de voltear rápidamente y correr en dirección del sonido. No podía volver a mirar atrás.
-¡Hermione, espera! – exclamó Astoria, corriendo tras ella - ¡Yo voy también! ¡Si tu vas a luchar con Draco, yo lucharé junto a Ron!
Hermione asintió, sin detenerse, mientras corría hacia Draco, ansiosa por terminar con todo esto de una vez por todas.
Hola a todos! Buen comienzo de semana.. nuevo capitulo, que tardó unos días pero no fue tanto! jajaj apenas lo terminé de traducir y lo subí, así que no está ni releído. Avisenme si encuentran algo.
Fue un buen capi, eh? a pesar del pobre Ethan.. nació el bebé, de quien todavía no tenemos el nombre! Solo dos capítulos y el final.. nada!
Quiero contarles que me enteré por ahí que este fic está nominado a los Dramione Awards en las categorías:
-Mejor Antagonista - por la hdp de Rita Skeeter.
-Mejor Pareja Secundaria - por mis amados Pip y Sap, o Sophie y Phillip
-Mejor Traducción - tanto esta historia como Feliz Navidad, Sr. Malfoy.
Seguro Lena muere de felicidad cuando le cuente (aunque ultimamente no estoy hablando con ella por mis complicaciones) pero me hace muy feliz que estén disfrutando de los fics.
Además, notando todas las nominaciones me di cuenta que tengo TANTISIMO por leer que casi me agarra un patatús. aunque entre mis preferidos, debo admitir, está Debonair y Cuando Ya no Queda Nada.. son excelentes, pero hay muchooooo potencial en esas historias por Dios! voy a tener que darme un tiempito para cada una de ellas.
Como siempre, muchisimas gracias por pasarse por aquí.. Increible que ya estemos casi al final, y su apoyo como lectores siga tan incondicional.. Estoy totalmente agradecida, a todos!
Prontito una nueva actualizacion de Feliz Navidad.. y apenas pueda, una nueva de este fic.
Saludos enormes para todos, los quiero!
Pekis :)
