Fighting For the Malfoys

-Luchando Por los Malfoys-

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Capítulo 39 – Amor y Guerra

Draco cayó con fuerza sobre su espalda después de que Rita enviara un maleficio en forma de fuego hacia Ron. Por suerte falló, y terminó por hacer un enorme hueco en el medio de un árbol. Ellos definitivamente debían asegurarse de evitar ese hechizo.

-¡No, demonios! ¡Dije que uno contra uno! Deje de meterse en mi camino, Sr. Weasley, y quizás tenga suficiente piedad como para darle una muerte rápida y no dolorosa cuando controle el mundo mágico.

-¡Ni lo pienses! – exclamó Ron, saliendo detrás del árbol donde se había escondido y lanzándole una maldición asesina.

Ella se quitó del medio sin esfuerzo - ¿Acaso ustedes los Weasley no están en contra de ese tipo de magia?

-¡No cuando alguien intenta robarse el bebé de nuestros amigos!

-Realmente eres una molestia, ¿lo sabías?

Rita volvió a atacar a Ron, pero él logró esquivarla. Ella protestó.

-¡Avada Kedavra!

Ron logró esquivar la Maldición Asesina rodando por el suelo justo a tiempo. Cuando levantó la mirada, Wiley Rosier estaba parado frente a él con su varita apuntándolo directo.

-¡Avada Kedavra!

Rodó un poco más.

-¡Ya era hora que llegaras, Wiley! Si quieres ser Ministro cuando todo esto termine, ¡más te vale comenzar a poner más de tu parte!

-¡Cómo te atreves a criticarme! ¡No hice nada más que luchar por ti todo este tiempo!

-¿Dónde está Quinn?

-¡Fue jodidamente destruido por los vampiros por asesinar al criado de Arron! ¡Te dije que eran impredecibles! ¡Jamás debimos incorporarlos a la lucha!

¿Ethan estaba muerto? Draco trató de no reaccionar ante eso, pero era realmente difícil sabiendo cuan tristes se pondrían Hermione y su madre. ¿Qué otro ser querido habrá muerto para el final de la batalla?

-¿Y Quincy?

-Escuché por ahí que su hijo es un espía. Corre el rumor de que están luchando ahora mismo.

-Jodida y maldita mier… ¿y los Parkinson?

-Luchando con su hija.

-Bueno, veo que la profecía no se equivocaba en que las familias se destruirían – Rita volvió a mirar a Draco y levantó su varita – Parece que al final si tendremos ese uno contra uno que tanto deseaba.

-¡Avada Kedavra!

Rita giró justo a tiempo para evitar la maldición asesina que se dirigía hacia su rostro lleno de cicatrices - ¿Qué demo…?

Levantó la mirada para ver a Hermione corriendo hacia Draco con la varita apuntándola. Astoria estaba justo por detrás, aunque sus piernas la llevaban hacia Ron.

Rita bufó - ¡Oh, bien! ¡Dos contra uno! ¡Igual van a perder!

-Hermione, ¿qué haces aquí? – preguntó Draco - ¿Dónde está el bebé?

-No te preocupes. Está a salvo – respondió ella, llegando a él.

Él le tomó el brazo y trató de alejarla de allí – Y tú tienes que estar a salvo con él…

-¡Draco, no! – gritó ella, soltándose de su agarre - ¿Recuerdas por qué discutíamos tanto antes de que me secuestraran?

-Yo…

-¡Era porque nos mentíamos todo el tiempo! ¡Mentíamos entre nosotros solo porque ambos sentíamos la constante necesidad de proteger al otro! ¡Pero yo no necesito protección, Draco! ¡Solo te necesito a ti!

Draco suspiró – Yo también te necesito.

-¡Entonces déjame quedarme! ¡Somos más fuertes cuando estamos juntos! ¡No puedes negarlo!

Él sonrió – No puedo.

-Entonces… ¡Lucharemos juntos! – ella le devolvió la sonrisa.

-Eres la jefa.

-¡Crucio!

Draco tomó a Hermione por la cintura y la movió hacia el otro lado, con la maldición pasándole justo a un costado. La besó rápidamente antes de levantar su varita y gritar - ¡Crucio! – en dirección a Rita. Falló por poco.

XXX

-Lucius, ¿estás seguro de que vamos en la dirección correcta? – preguntó Narcissa, tratando de calmar el llanto, insonoro, de su nieto.

-Sí, estoy seguro. ¿Cómo está él? – preguntó, mirando hacia atrás.

-Todavía un poco hinchadito – dijo ella con una sonrisa – pero suficientemente tierno como para rivalizar con su propio padre – de repente, su sonrisa se desvaneció - ¿Crees que estarán bien?

-Por supuesto que sí. Criamos a Draco para ser el mejor, y ha vivido para demostrarlo. La única con notas más altas que él en el colegio fue su esposa. No hay mejor mago y bruja para acabar con esta guerra.

-Sé que Draco es fuerte, eso no me preocupa. Yo solo… ya perdimos tanto durante esta guerra, que no creo ser capaz de soportarlo si lo pierdo a él también.

-No lo haremos – dijo Lucius, mirándola directo a los ojos. Él se detuvo para esperar que ella llegara a su altura - ¿Qué vas a hacer con las cenizas?

Narcissa suspiró y estiró una mano para sentir el frasquito en su bolsillo – No lo sé. Simplemente me parecía mal no tener algún tipo de ceremonia para enterrarlo. Salvó mi vida incontables veces. También la tuya.

Lucius frunció el ceño – Desearía sentir más culpa por lo que le hice, pero aunque te duela oírlo, Cissy, la verdad es que no lo siento. Si no hubiera hecho lo que tu padre me pidió, tú y Ethan probablemente hubieran seguido juntos, y eventualmente se habrían casado. Tú y Draco y ahora este nietito sin nombre son las únicas cosas en mi vida de las que me enorgullezco. Aunque los últimos dos probablemente habrían venido en algún momento, no fue tu caso. Tú fuiste mi elección, mi premio. Nuestro amor quizás no surgió en un primer momento como el tuyo y el de él, pero eso no lo hace menos significativo.

-Lo sé – dijo Narcissa, bajando la mirada hacia el bebé que finalmente se había calmado y usó su mano para secar sus húmedas mejillas – Jamás me habría casado con él. A pesar de todo, amaba a mi familia y no quería que me sucediera lo mismo que pasó con Andrómeda. De hecho, incluso escuché una vez a nuestros padres hablando de buscar algún modo de juntarnos.

Lucius levantó las cejas - ¿De verdad?

Ella asintió – Pensé que esa era la razón por la que decidiste intentar algo conmigo.

-No, ese fui yo comportándome como un adolescente lujurioso.

Narcissa sonrió con burla y negó con la cabeza – Probablemente igual hubiéramos terminado casados. Aunque habría sido arreglado.

-Lo prefiero a nuestro modo.

-¿Cuál? ¿Convirtiendo a mi novio en un vampiro, usando mi depresión por su desaparición para dormir conmigo, enamorándote de mí y luego manipulándome para compartir tu forma de pensar?

-Bueno, cuando lo pones de ese modo…

-Mira, Lucius, no voy a dejarte, si eso es lo que te preocupa – dijo ella, con frialdad – Tengo la sensación de que sigues sacando el tema porque temes que vaya a dejarte, y no es el caso. A pesar de todo, sé que no eres una mala persona. Cometiste algunos errores, varios errores, pero también yo. Y amo que intentes convertirte en alguien mejor. De verdad. Si no fuera por ti, jamás habría tenido la fuerza de ir de encubierto como lo hice. Fue verte convertirte en una mejor persona lo que me hizo hacerlo.

Lucius suspiró – Desearía nunca haber dudado de ti.

-También yo – dijo ella, antes de hacer algunos soniditos tranquilizantes para calmar al asustado bebé. Una vez que él se quedó quietito, ella siguió caminando. Después de solo tomar unos pasos, Lucius estiró su brazo y la detuvo. Ella giró y él acunó su rostro antes de atraerla para un beso.

Cuando se alejó, él sonrió y dijo – Simplemente no me parecía bien no ser la última persona que besara a mi esposa – y luego volvió a besarla.

-Siempre es una competencia – dijo ella con una sonrisa, antes de devolverle el beso.

El bebé rio. Ambos lo miraron con curiosidad, pero con orgullo, a pesar de todo.

-Supongo que el hechizo silenciador se agotó – dijo Lucius.

-El bebé solo tiene treinta minutos de vida. ¿Cómo es que ya está riendo? – preguntó Narcissa.

-Mejor no cuestionemos esas cosas, querida.

Justo entonces, el denso bosque comenzó a oscurecer a su alrededor. El aire se volvió helado mientras toda la dicha que sentían apenas un momento atrás al ver reír a su nieto se desvanecía.

-Narcissa, debemos movernos – dijo Lucius, tomándole la mano.

Rápidamente echaron a correr, pero no lograron alejarse demasiado antes que una sombra oscura se acercara a ellos. Lucius puso de rodillas a Narcissa y envolvió sus brazos de forma protectora alrededor de ella y el bebé. Tan pronto el dementor pasó sobre sus cabezas, la ayudó a incorporarse y volvieron a salir corriendo. Cuando notaron que varios dementores más venían tras ellos, cambiaron de dirección.

-Por supuesto que los dementores vendrán tras las únicas dos personas en toda esta guerra que no saben como conjurar un Patronus – protestó Narcissa mientras corrían entre los árboles.

-Creo que hay uno o dos más que tampoco saben hacerlo… ¡Expecto Patronum! – gritó él, intentándolo pero sin tener éxito.

Otro dementor pasó encima de ellos, haciendo que cambiaran de dirección una vez más.

-Bueno, ¡parece que no podremos salir del bosque! – exclamó Lucius.

Narcissa gruñó - ¡Somos unos terribles niñeros!

XXX

-¡Phillip, Sophie, por favor ayúdenme! – exclamó Caroline corriendo hacia ellos - ¡Seth se volvió loco! ¡Chastity está muerta, y Seth se volvió loco!

-¿Chastity está muerta? – preguntó Phillip, mientras Sophie jadeaba y se cubría la boca con las manos - ¿Cómo?

-¡Los vampiros la agarraron mientras ella iba tras ese idiota de Zandicus! ¡Ahora no deja de llorar sobre su cuerpo muerto y Seth se volvió loco! ¡Está siendo un insensato! ¡Va a lograr que lo maten! ¡Tienen que detenerlo!

Phillip corrió hacia ella sin dudarlo, pero Sophie miró a su alrededor en el campo de batalla por un breve momento antes de seguirlo. Goyle ayudaba a Pansy a luchar contra su padre, mientras su madre parecía indecisa sobre qué hacer. Harry, Ginny y los otros Weasley luchaban contra varios magos y brujas en esa área, y Luna y Rolf guiaban a los numerosos ex miembros del E.D. para enviar sus Patronus hacia la abundante masa de dementores que habían aparecido de repente. Todos estaban bien, por ahora. Ella solo esperaba que siguieran así.

-¡Seth, detente! – exclamó Phillip, corriendo frente a su amigo mientras él luchaba contra un par de magos que claramente lo superaban.

-¡Phillip, estoy bien! ¡Caroline no sabe de qué está hablando!

-¡Seth, tienes que calmarte! – exclamó Caroline - ¡Vas a conseguir que te maten!

-¿Sería eso algo malo? – preguntó él antes de lanzar una maldición asesina a uno de los magos. Ellos la esquivaron y le devolvieron con otra. Phillip empujó a Seth fuera del camino.

-¡Sí, lo sería! – dijo él, golpeando a Seth en el rostro - ¡Tranquilízate!

-¡Tú no la viste morir! ¡MÍRAME! – Seth tironeó su camiseta para mostrarle a Phillip toda la sangre en ella - ¡Esta es la sangre de Chastity! ¡No me importa lo que pase conmigo, siempre y cuando jodidamente ganemos! ¡No dejaré que su muerte sea en vano! ¡Avada Kedavra!

Dio de lleno en uno de los magos, quien cayó muerto.

El otro mago miró a su camarada, y movió lentamente los ojos hacia Seth - ¡Era mi hermano, bastardo! – luego conjuró lo que parecía una gran bola de fuego y la envió con fuerza hacia Seth y Phillip. Ambos se quitaron del camino.

Fue entonces cuando Sophie lo vio. Al idiota de Zandicus, sentado cerca del límite del bosque, llorando con el cuerpo de una bruja entre los brazos. Corrió hasta él y lo sacó del camino justo cuando otra bola de fuego volaba hacia allí.

-¡Chastity muggió pogg igg tggas de ti, cobaggde! ¡Hazle un favogg, y lucha como ella queggía que lo hagas!

-Yo… no puedo…

-¡Sí, si puedes! ¡Ella egga la única que pensaba que valías la pena, entgge todos nosotggos! ¡Demuestgga que ella tenía ggazón! – exclamó Sophie antes de volver hacia donde estaba su esposo.

Otros dos magos del otro bando se habían unido a la lucha y estaban dándole a Seth, Phillip y Caroline una buena pelea. Jack intentó unirse pero fue enviado hacia atrás de un golpe, quedando inconsciente.

Otra bola de fuego pasó volando entre ellos, y se dispersaron.

-¡Maldita sea, Seth! ¡Tienes que pensar, no solo actuar! – exclamó Caroline, incorporándose.

Sus ojos apenas tuvieron tiempo de enfocarse antes de que otra bola de fuego volara hacia ella. Seth corrió hacia allí y la quitó del camino.

El mago que acababa de perder a su hermano miró directo a Seth y exclamó - ¡Mataré a todos tus amigos, y luego acabaré contigo lentamente, jodido bastardo!

-¡Avada Kedavra! – exclamó Sophie.

Otro de los magos lo empujó fuera de la dirección del hechizo, pero terminó recibiendo la maldición en su lugar.

Con un mayor odio en los ojos, el mago comenzó a formar una nueva bola de fuego. La apuntó hacia Sophie, pero justo cuando ella comenzaba a moverse, él la desvió hacia Caroline. No tuvo tiempo de esquivarla, pero Seth estaba cerca. Se posicionó frente a ella, escudándola de la bola de fuego cuando los golpeó. Ambos salieron volando por la fuerza del impacto, sin detenerse hasta chocar con un árbol.

-¡Seth! – exclamó Caroline mientras lo quitaba de encima y trataba de examinar sus heridas – No…

Seth escupió sangre al tiempo que más de ella salía de lo que esencialmente era un hueco en su estómago. Bajó la mirada hacia allí y pasó su mano por la herida.

-¡No! ¡No, no, no! – repitió Caroline, metiendo la mano en su bolsillo y sacando una poción Sanadora.

Seth le tomó la mano que sostenía el frasquito y negó con la cabeza – Eso… mmm… no funcionará.

-¡Seth, no! ¡Tienes que intentarlo! ¡Por favor, por favor, solo inténtalo! ¡No puedo seguir sin ti! Te a…

Seth colapsó en el suelo, y tosió más sangre. Caroline envolvió sus brazos alrededor de él y se aferró a su cuerpo mientras lloraba.

-Seth, por favor…

-Chas…Chastity… - tosió él.

Caroline asintió – Ella está justo allí – lloró, moviéndole la cabeza para que él pudiera ver el cuerpo de su novia a unos cuantos pasos de distancia.

Caroline se aferró a él con más fuerza y lo arrastró hacia Chastity. Lo recostó junto a ella y él le tomó la fría mano con la suya.

-Visita…mmm… mi madre, ¿puedes?

Caroline asintió de nuevo. Acarició el cabello de Seth hasta que él tomó su último aliento, y luego le susurró – Te amo – Antes de besarlo por ultima vez en la mejilla. Cuando escuchó que alguien caminaba tras ella, no tuvo que mirar para saber de quién se trataba. Sabía que era Jack – Lo siento.

-No hace falta que lo sientas, Caroline. Siempre te dije que lo amabas – le dijo él, frotándole el hombro – Tómate tu tiempo. Me aseguraré que nadie venga tras de ti.

-Gracias…

Phillip intentaba con todas sus fuerzas mantenerse concentrado en la batalla, y la única forma de lograrlo era no mirando hacia atrás para ver qué había sucedido con Seth. Pero no pudo evitarlo por mucho tiempo, y se rindió. Al momento en que desvió la mirada y vio a Caroline llorando sobre lo que solo podría ser el cuerpo de Seth, se arrepintió de inmediato. Los ojos de Phillip se llenaron de lágrimas, y su respiración se volvió pesada y errática mientras intentaba mantenerse fuerte.

-¡Phillip, debes enfocaggte! – exclamó Sophie, lanzando una maldición asesina al mago que no dejaba de disparar bolas de fuego - ¡Nos despediggemos de Seth como es debido más taggde! ¡Lo pggometo! – se secó un par de sus propias lágrimas antes de esquivar otra bola de fuego.

Aprovechándose del momento de vulnerabilidad, los dos magos con los que luchaban comenzaron a atacarlos con todas sus fuerzas. Bolas de fuego, maldiciones asesinas, maldiciones cruciatus; ninguna dejó de llegar, y Phillip y Sophie apenas tenían tiempo para esquivarlas o bloquearlas.

Eventualmente, Phillip cayó de espaldas para evitar una bola de fuego. Cuando levantó la mirada, tenía uno de los magos apuntándolo con su varita y exclamando - ¡Avada Kedavra!

-¡PHILLIP! – Sophie intentó correr hacia él, pero era demasiado tarde - ¡NO!

Phillip cerró sus ojos y esperó a que su destino llegara, pero justo cuando pensaba que allí acabaría todo, alguien lo tomó por el brazo y lo atrajo con una increíble fuerza, sacándolo del medio. Cuando abrió los ojos, notó a Zandicus parado sobre él, disparando una maldición asesina al otro mago. Le dio de lleno.

-No te veas tan sorprendido – dijo Zandicus, bajando la mirada – Chastity nunca tuvo oportunidad de luchar, así que lo haré en su lugar.

-Eh… de acuerdo.

-No malinterpretes esto. No somos amigos.

-Lo sé.

-No compartimos creencias.

-También lo sé.

-Pero ambos amamos a la misma mujer en su momento, y ella se enfadaría mucho conmigo si te dejara morir.

Phillip forzó una sonrisa – Solo enfócate en esto, ¿sí, Zandicus?

Luego se incorporó y regresó su atención al último mago que quedaba en pie, luchando con su esposa, tratando con todas sus fuerzas de no mirar el cuerpo de su mejor amigo tirado a pocos pasos de distancia.

XXX

A Draco y Hermione les estaba costando un demonio la lucha con Rita. Era demasiado fuerte como para ser una reportera a la que raramente la habían visto levantando una varita. Ron y Astoria no tenían mucha más suerte con Wiley, pero era de esperarse.

-¿Dónde aprendiste a pelear, Escarabajo? – preguntó Draco mientras tomaba a Hermione y levantaba un hechizo que los bloqueara a ambos de un maleficio que ella les arrojó.

-Una chica tiene que saber como cuidar de si misma – dijo Rita, arrojándole otro maleficio. Ellos se separaron para evitarlo.

El bosque a su alrededor se volvió oscuro y frío rápidamente. Todos miraron a su alrededor mientras un estremecimiento helado los recorría desde el cuello y a lo largo de la columna.

-¿Qué hacen los dementores aquí? – preguntó Rita, mirando a Wiley.

-No lo sé. Les dije que se mantuvieran en el campo de batalla.

Se escuchó movimiento en su dirección. Todos voltearon para ver dos figuras saliendo de entre los árboles. Lucius y Narcissa se detuvieron de golpe al verlos.

Los ojos de Draco se abrieron ampliamente al notar el pequeño bulto en los brazos de su madre - ¿Mis padres es lo que consideraste seguro para él?

-¡Claro que sí! – exclamó Hermione – Pero pensé que lo eran, antes de que lo trajeran aquí. ¿Qué, en nombre de Merlín, hacen ustedes dos…?

-Los dementores nos guiaron hacia aquí – dijo Lucius, volviendo a tomar la mano de su esposa y corriendo lejos de ellos - ¡Patronus, por favor!

Draco, Hermione y Ron conjuraron los suyos.

-¡Wiley, ve tras ellos! ¡Trae el bebé! – exclamó Rita, mientras Lucius y Narcissa desaparecían de la vista, seguidos de inmediato por una banda de dementores. Wiley fue tras ellos.

-¡Ron, Astoria! – exclamó Hermione - ¡Deténganlo! ¡Y mantengan un Patronus cerca de mi bebé!

Ambos asintieron y salieron tras Wiley, con el Russell terrier traslúcido de Ron corriendo por detrás. Hermione mandó su Patronus tras ellos también, pero Draco hizo el suyo más grande para mantener lejos a los dementores de esta batalla.

-¿En serio no planean ir ustedes mismos a cuidar a su bebé? – preguntó Rita, levantando una ceja.

-Nos morimos por hacerlo – dijo Draco – Pero primero tenemos que acabar contigo.

-Sí, es lo que han intentado hacer todo este tiempo, ¿no es así? Y con poco éxito, debo añadir.

-No por mucho más. ¡Avada Kedavra! – exclamó Draco.

Rita dio un paso a un lado y sonrió con burla – Le costará más que una Maldición Asesina acabar conmigo, Sr. Malfoy. Sugiero que se ponga más creativo.

Hermione inmediatamente le envió una bola de fuego similar a la que la reportera había usado contra Ron. Rita tuvo que saltar a un lado para evitarla.

-Definitivamente aprende rápido, Sra. Malfoy. Pero desafortunadamente para usted, ¡no voy a ponérselo tan fácil!

Ella disparó otra llamarada en medio de ambos, haciendo que Draco y Hermione saltaran en direcciones opuestas.

Tan pronto estuvieron separados, Rita apuntó su varita a Hermione y gritó - ¡Expelliarmus!

Hermione salió volando hacia atrás, mientras su varita dejaba su mano. Un árbol detuvo el impacto, y ella cayó al suelo.

-¡Hermione! – escuchó que Draco la llamaba mientras ella intentaba incorporarse. Notó que otra llamarada volaba en su dirección - ¡Contego Amare!

Hermione jadeó cuando una luz roja salió del cuerpo de Draco y entró en el suyo - ¡NO!

Se levantó un escudo frente a ella antes de que la bola de fuego llegara a destino. Sabiendo muy bien que Draco ahora quedaba desprotegido, instintivamente levantó su mano como para pretender que ella había sido la que había conjurado el escudo.

Rita jadeó - ¡Pero ya no estás embarazada! ¿Cómo, en nombre de Merlín, sigues haciendo magia sin varita? – exigió saber - ¿Qué fue lo que él conjuró?

La treta parecía haber funcionado – Él solo conjuró un leve hechizo de protección sobre mí. Eso es todo – Hermione se levantó lentamente, manteniendo sus manos en alto – Siempre fui capaz de hacer magia sin varita, Rita. Solo te engañé para que creyeras que era el bebé lo que me ayudaba a seguir con vida.

-Pero… Pansy me lo dijo…

-Sí, Pansy te dijo lo que ella creía que era cierto. Las teorías eran suyas. Yo simplemente no las negué.

-¡Yo sabía que tu bebé era la respuesta a la profecía mucho antes de enterarme sobre la magia sin varita! – exclamó Rita - ¡Solo necesitaba saber el día de la concepción!

-¿Te refieres a la fecha que Goyle confirmó cuando aparecieron las mancuernillas (*) en la poción? ¿Confías en la palabra de un mago que ahora mismo está luchando de nuestro lado? ¿Realmente crees que él no sería capaz de engañarte?

-¡Él no se atrevería! Theo leyó su mente muchas… - Rita se detuvo.

Hermione sonrió con burla – Sí, Theo. ¿Acaso Wiley no acaba de confirmar que es un espía, tan solo unos minutos atrás?

Rita estrechó los ojos y apuntó con más fuerza su varita hacia Hermione – Mentirosa. Sé que estoy en lo cierto.

-¿Yo soy la que miente? – preguntó Hermione, levantando sus cejas – Todo este tiempo, pensaste que estabas dos pasos por delante del juego, Rita, cuando realmente siempre estuviste diez pasos por detrás. ¡Nuestro bebé nunca fue la respuesta a la profecía!

-¡Mentirosa!

-¡Era un hechizo! ¡Un hechizo que protegería a nuestros seres amados de gente como tú!

-¡Mientes, mientes, mientes!

-¡Un hechizo que Draco y yo comenzamos juntos! ¡Uno que él terminó en mi ausencia!

-¡No!

-¡Durante meses estuviste buscando la respuesta equivocada! Dígame, Srta. Skeeter. ¿Qué se siente ser tomada por idiota?

Crucio!

Hermione levantó una mano y Draco aprovechó para bloquear el hechizo - ¡Crucio! – volvió a gritar ella.

Draco era bastante habilidoso con hechizos no verbales, y fue capaz de conjurar uno bastante bueno. Salió del pecho de Hermione, aunque ella movió su mano para simular que salía de allí. Cuando Rita lo esquivó, Hermione se abalanzó sobre su varita.

-¡Bien! – exclamó Rita, parándose firmemente – Estaba guardándome esto para después, pero mi enojo por ustedes me convenció de que ya es hora. No llegará a todos, pero será capaz de destruir a la gran mayoría.

-¿De qué hablas? – preguntó Hermione, ahora apuntando con su varita - ¡Cualquier hechizo que lances hacia el campo de batalla matará a tu propia gente!

-Sí, soy consciente de eso, Sra. Malfoy, pero también estoy segura de que toda mi gente estará orgullosa de sacrificarse a ellos mismos por un bien mayor. ¿Así que tienes un hechizo que protegerá a todos tus seres queridos? Bueno, te sugiero que lo conjures ahora. ¡Magna Crepitus!

Una enorme llamarada de ardiente fuego salió de la varita de Rita y se abalanzó hacia todas partes, envolviendo el bosque más rápido que un fiendfyre. Los rodeó, viéndose listo para atacar.

Hermione inmediatamente pensó en su hechizo. Protegería a todos, incluso a sus enemigos. La guerra solo se paralizaría por unos instantes, pero ¿qué otra opción tenían?

Estaba a punto de conjurarlo cuando miró a Draco, desprotegido mientras el fuego lo rodeaba, todavía brillando levemente con la luz azul…

-La luz… - susurró Hermione - ¡Eso es! ¡La luz!

La luz del hechizo de Katie. Era lo único que diferenciaba los dos bandos. Con la luz, ella podría proteger solo a los que eran importantes para ella. Sus amigos, su familia, incluso a los extraños que habían acudido a luchar por algo que apenas conocían, simplemente por el deber de hacer lo correcto.

Contego Totum Lumen! – exclamó Hermione, apuntando su varita hacia el traslúcido dragón de Draco, que seguía flotando a su alrededor.

Al momento en que el hechizo le llegó, el dragón dejó escapar un sonoro rugido. Atravesó a Draco y Hermione envolviendo a ambos en las más luminosas de las luces antes de aumentar su tamaño y salir disparado hacia el cielo. Se separó en muchos dragones de menor tamaño, que se dispersaron en varias direcciones.

Los dragones comenzaron a ganarle la carrera al fuego hacia el campo de batalla, cada uno de ellos dejando salir un rugido de advertencia que rivalizaba con el de su enemigo. Todos los participantes de la guerra levantaron la mirada y notaron las miles de llamas abalanzándose sobre ellos. Algunos intentaron escapar, pero la mayoría continuó luchando después de levantar escudos.

Los dragones llegaron primero por milisegundos y se dispersaron entre el campo, corriendo y atravesando a todos los que estaban brillando con la leve lucecita azul, haciendo que fuera visible para todos.

Ginny se aferró a Harry cuando las llamas los rodearon, con el calor de éstas haciéndolos sudar a pesar de no dañarlos.

Pansy había caído al suelo cuando la luz azul la invadió, demasiado distraída por ésta como para notar a su padre lanzándole una Maldición Asesina. Rebotó al instante, dirigiéndose directamente hacia él. Consiguió evitarla, pero ni un segundo después su esposa logró golpearlo con su propia Maldición Asesina. Esta vez no tuvo tiempo de reaccionar antes de caer rígidamente al suelo.

Dándose cuenta al instante de lo que era este hechizo, Pansy observó las llamas encaminarse hacia ellos. Sus ojos se abrieron y se levantó de un salto, envolviendo sus brazos alrededor de su mare tratando de protegerla. Al ser tan pequeña eso no fue de mucha ayuda, por lo que Goyle corrió hacia ellas y cubrió con su cuerpo al de Mila. Las llamas la alcanzaron, pero no la hirieron tanto como lo habrían hecho de estar desprotegida.

Phillip se abrazó a Sophie cuando las llamas pasaron junto a ellos, protegiéndole la cabeza aunque estuvieran cubiertos con la luz azul. Zandicus tenía suerte de haber decidido luchar, dado que antes no había estado brillando con la luz.

Los vampiros se apresuraron a escapar, tratando de evitar las llamas. Se alejaron del bosque sin intenciones de regresar, prácticamente derribando a Caroline y Jack, quienes intentaban proteger los cuerpos de Seth y Chastity.

En otro punto del campo de batalla, las brujas y magos del bando de los sangrepuras no terminaron muertos, pero sí seriamente heridos por las llamas. Los gigantes aprovecharon el momento para pisarlos y aplastarlos, evitándoles el sufrimiento.

Los dragones no dejaban de flotar encima de las llamas, cubriendo con la luz azul a Luna y Rolf mientras ellos mantenían alejados a los dementores, y a Neville, Hannah y Kingsley cuando los dos primeros protegían a un malherido Ministro de un grupo de magos. Los dragones incluso llegaron a proteger a Charlie Weasley y su dragón, Summer, que volaban en el cielo, y también hasta el último hipogrifo, Thestral y mago o bruja montado en una escoba que luchara para el bando correcto.

En el extremo más alejado del campo de batalla estaban Theo y Katie, luchando contra el padre de él. Fueron los últimos en notar las llamas, y Quincy aprovechó la distracción de Theo para lanzarle una maldición asesina.

-¡No! – Katie se arrojó frente Theo y envolvió sus brazos alrededor de su cuello.

Theo sintió que su corazón se detenía cuando el hechizo los golpeó, y sus ojos se llenaron de lágrimas antes de darse cuenta que Katie aún respiraba contra su cuerpo. Ella levantó la mirada, notando los traslúcidos dragones azules flotando justo encima de sus cabezas. Él dejó escapar un fuerte suspiro de alivio y la besó.

-¿Qué es esta magia? – preguntó Quincy, quien apenas había logrado evitar su propia maldición asesina, al tiempo que conjuraba un escudo para protegerse de las últimas llamas.

-Creo que es trabajo de los Malfoys – dijo Theo con una sonrisa.

-Atención, enemigos de los Malfoy y el Ministerio – la voz de Kingsley resonó alrededor del campo de batalla – Han perdido. Si nos disparan un hechizo, simplemente rebotará hacia ustedes. Adelante. Inténtenlo si no me creen.

Quincy lo hizo. Theo alejó a Katie del camino, por las dudas, pero ninguno resultó herido.

-Ahora comprobaron que no estoy mintiendo. Dejen caer sus varitas y ríndanse de inmediato. Si no lo hacen, TERMINAREMOS lo que empezamos.

Theo y Katie prácticamente podían escuchar el sonido de las numerosas varitas cayendo al suelo. Desafortunadamente, la de Quincy no era una de ellas.

-Ya escuchaste al hombre. Termina lo que comenzaste, Theo.

Theo dio un paso al frente y levantó su varita.

-Theo… piénsalo bien – dijo Katie, por detrás – Ya perdió. Hay otros modos de castigarlo por sus crímenes.

Quincy sonrió con burla – Mátame, Theo. Es lo que siempre quisiste hacer – se mofó.

Theo echaba fuego por la nariz. Fulminó con la mirada a su padre, movió su varita y exclamó - ¡Stupefy!

Quincy cayó hacia atrás, inconsciente. Theo caminó hacia él y amarró sus piernas y manos.

-Pienso que Azkaban es mucho peor que la muerte, ¿no crees? – preguntó, mirando a Katie.

Ella caminó hacia él y le tomó la mano – Mucho peor – le respondió con una sonrisa.

Theo le dio un beso rápido antes de levantar a su padre y llevarlo hacia donde el resto de los miembros de la Comunidad del Dragón estaban transfigurando jaulas para mantener encerrados a todos los que se habían rendido. Ya se habían encargado de los que no lo habían hecho.

XXX

Al otro lado del bosque, Ron, Astoria, Lucius, Narcissa y el bebé estaban encerrados en el medio de un circulo de dementores mientras Wiley no dejaba de dispararles maldiciones. Trataban de correr hacia cualquier parte para distraerlo, dado que obviamente él temía golpear al bebé.

El Jack Russell Terrier de Ron se encargaba de mantener a los dementores a raya mientras que la nutria de Hermione no se despegaba de su bebé.

-¿No puedes hacerlo más fuerte, niño? – exclamó Lucius, quien se estaba cansando de permanecer encerrado en ese círculo.

-Nunca fui muy bueno con mi Patronus. ¿Realmente soy el único aquí que sabe conjurarlo? – Ron miró a Lucius – ¿No le interesó aprender a hacerlo después de ser llevado a la locura por dementores?

-Sí, ahora me doy cuenta que probablemente habría sido una sabia decisión. Obviamente no la tomé en su momento.

De repente, uno de los dragones de Hermione y Draco entró volando en el círculo, cegándolos a todos con la luz azul.

-Este es el Patronus de Draco, ¿verdad? – preguntó Astoria, mareándose al tratar de seguir con la mirada el dragón.

-Sí, pero no parece alejar a los dementores – dijo Ron.

Todos se sorprendieron cuando el dragón los atravesó al mismo tiempo, para luego desintegrarse lentamente, a pesar de que la luz que ahora irradiaba cada uno no disminuyó su intensidad.

Wiley le disparó una maldición asesina a Lucius al notar que se quedaban quietos, pero ésta rebotó directamente y se dirigió hacia él. Apenas logró evitarla, pero antes de que lograra enderezarse, Lucius le lanzó una directo al pecho. Cayó al suelo, muerto.

-Ahora, los dementores – dijo Narcissa, sosteniendo con fuerza el bebé.

La nutria de Hermione flotó frente a ellos y se detuvo delante del bebé. Él sonrió y se estiró, tratando de agarrarla. Luego, estornudó.

La nutria explotó en un sinfín de chispas luminosas que envolvieron a los amenazantes dementores, despojándolos de sus capas y convirtiendo sus esqueléticos cuerpos en polvo.

Todos miraron con los ojos abiertos de sorpresa la peculiar vista delante de ellos, incapaces de alejar la mirada hasta que el último dementor desapareció. Luego movieron la mirada hacia el bebé, que babeó y pataleó un poco, sin prestarles atención. El Jack Russel Terrier flotó sobre él, haciéndolo reír nuevamente, para luego estirarse hacia el perro traslúcido viéndose terriblemente divertido cuando sus manitos lo atravesaron.

-Acaso… ¿eso acaba de suceder? – preguntó Ron, incapaz de alejar su mirada del infante.

Nadie tenía una respuesta.

XXX

Desde donde estaban parados en el bosque, Draco, Hermione y Rita pudieron oír cada palabra que la resonante voz de Kingsley había dicho.

-¡Ah, gracias escarabajo! ¡Acabas de ganar la guerra por nosotros! – dijo Draco, sin dejar de apuntarla con su varita.

Rita dio un paso atrás. Hermione la apuntó también con la suya. Se detuvo.

Hermione sonrió – Intenté decirte que habías entendido todo mal. Debiste escucharme.

Rita vio a Hermione brillando con la luz azul, y luego a Draco también cubierto con el brillo. Volteó para alejarse.

-¡Oh, no, no lo harás! – exclamó Hermione - ¡Avada Kedavra!

Rita logró evadirla, y trató de escabullirse en otra dirección.

-¡Avada Kedavra! – volvió a exclamar Hermione.

Rita la esquivó de nuevo. Y luego sonrió con burla – Te dije que necesitarías más que una maldición asesina para acabar conmigo, Sra. Malfoy.

Draco y Hermione intercambiaron una mirada. Ella tenía razón. Necesitarían algo más, y debían ser muy inteligentes con su siguiente jugada. Por mucho que odiaran admitirlo, Rita no era ninguna idiota.

Rita comenzó a dispararles conjuro tras conjuro, tratando de distraerlos. Aunque no podían ser heridos como antes, los chispazos que creaban los hechizos al golpear la luz eran suficientemente fuertes como para enviarlos unos pasos hacia tras.

Mirando hacia su esencialmente inútil varita, Draco comprendió de repente lo que debía hacer. - ¡Hermione! – la llamó.

Ella giró y él levantó su varita. Hermione asintió. Corrió hacia adelante, dejando a Rita en medio de los dos.

Draco sabía que debía apuntar a matar. No habría Azkaban para esta mujer. Ella tenía que desaparecer. Desafortunadamente, no conocía ningún otro hechizo que no fuera la Maldición Asesina que pudiera realmente matar a alguien.

Y luego recordó algo. El hechizo que el retrato de Gappelish le había enseñado para poder revelar los nombres en la puerta de la Cámara del Amor. Le había prohibido a Draco que lo usara en otra parte que no fuera la puerta. Pero ¿por qué? Debía ser demasiado fuerte, y definitivamente valía la pena intentarlo.

-¡Avada Kedavra! – exclamó Hermione.

Rita la esquivó y se giró hacia Draco, sabiendo que sería su turno de dispararle algo. Preparó su varita.

-¡Infigelare!

Procuró apuntar ligeramente hacia la derecha de Rita, para que ella lo esquivara hacia su izquierda, y se colocara directamente en la línea de fuego de Hermione. Cuando la luz del conjuro de Draco brotó del pecho de su esposa hacia Rita, dio en el blanco.

Rita jadeó al darse cuenta lo que había ocurrido. Giró lentamente y fulminó a Hermione a través de sus gafas mientras su cuerpo convulsionaba. Y luego comenzó a cambiar. Su piel se volvió dura y verde, casi como un caparazón mientras brazos extra – o quizás piernas – comenzaban a brotar de sus costados.

-¡Jodida mierda, se está convirtiendo en escarabajo! – dijo Draco más para sí mismo.

-¡Sí, obviamente, Draco! – dijo Hermione, dando varios pasos hacia atrás - ¿Qué, en el nombre de Merlín, le disparaste?

-No tengo idea – dijo él con honestidad.

Rita continuó transformándose hasta que no fue nada más que un gigante escarabajo frente a ellos. Dejó salir un extraño chillido y apenas logró abrir sus alas para intentar volar y alejarse, cuando algo rugió en su interior.

Draco y Hermione se miraron entre sí, con los ojos abriéndose ampliamente antes de salir corriendo en direcciones opuestas. La explosión los envió volando por el aire, con los restos del interior del escarabajo, ahora pegados al cuerpo.

-¡Que asco! – exclamó Draco, tratando de limpiar algunos restos del Escarabajo Skeeter de su piel.

-¡EWW! – escuchó gritar a Hermione detrás suyo.

Draco se levantó rápidamente y corrió hacia ella – Mione, ¿estás bien? – preguntó, cayendo a su lado.

-¿No podías elegir una muerte menos repulsiva? – preguntó ella, tomando su varita y limpiándose.

-Podría haberlo hecho. ¿Conocías algún hechizo que tuviera ese efecto?

-Supongo que ahora sé ese – dijo ella, quitando la última pieza de escarabajo de su cuerpo con un hechizo.

-¿Te molestaría limpiarme también, amor?

-¡Sí, si me molestaría! ¡Estoy enfadada contigo! ¿Cómo te atreves a conjurar el Contego Amare cuando específicamente te dije que no lo hicieras?

-Bien, yo no tengo problema. Te besaré así – Draco se inclinó hacia delante.

Hermione levantó una mano para detenerlo - ¡Oh, bien!

Al segundo que estuvo más o menos limpio, Draco tomó las mejillas de Hermione y atrajo su rostro al de él, besándola con fervor. Permanecieron así durante un largo rato.

Cuando su beso terminó, Draco miró profundamente a los ojos de Hermione y le acarició el rostro – Todo terminó, Mione – susurró.

Ella sonrió y dejó caer unas cuantas lágrimas de felicidad antes de volver a besarlo – Draco… ¿podemos por favor ir a buscar a nuestro bebé?

Draco asintió y la besó una última vez antes de tomarla de las manos e incorporarla del suelo. Hermione conjuró una pequeña chispa luminosa y la envió a buscar vida humana. La siguieron a través del bosque, sin detenerse hasta escuchar numerosas voces.

-Vamos, estornuda para tu abuela.

Un bebé gorjeó feliz y rio.

-No va a hacerlo de nuevo – dijo la voz de Lucius.

-Quizás fue una situación única – Esa era Astoria.

-O quizás podríamos probar arrojándole algo de polvo en la nariz – Ese era…

-¡Maldita sea, Comadreja! – exclamó Draco, corriendo desde su sitio. Se sorprendió un poco al encontrarlos a todos sentados en un círculo en el suelo, con su bebé riendo en el regazo de su madre al medio. - ¿Por qué demonios arrojarías algo a la nariz de mi hijo? – Lo apuntó con su varita. Hermione se movió a su lado y lo imitó.

-¡Porque fue jodidamente increíble! – exclamó Ron.

-Deberías haberlo visto, Draco – dijo Lucius, con orgullo – Estornudó sobre el Patronus de tu esposa y este explotó sobre los Dementores…

-…¡Y los hizo polvo! – terminó Astoria – Fue…

-¡Jodidamente increíble! – repitió Ron.

Hermione y Draco bajaron sus varitas. Ella caminó hacia allí y levantó a su hijo – No le digan a nadie sobre eso – pidió.

-Lo sabemos… Tu secreto está a salvo con nosotros – Dijo Astoria, incorporándose y luego ayudando a Ron a hacer lo mismo. Lucius y Narcissa los siguieron.

-No lograron ir muy lejos – dijo Draco, caminando hacia Hermione y uniéndose a ella junto a su hijo.

-Sí, bueno, una vez que acabamos con los Dementores y Wiley, escuchamos el anuncio del Ministro – dijo Lucius – No creímos que fuera necesario seguir huyendo.

-Tenemos que ir a ver cómo están todos – dijo Hermione, aunque no hizo el intento de moverse. Simplemente no podía despegar su mirada de su hijo.

-¿Qué es esto? – preguntó Ron, quitando algo de sustancia viscosa de su hombro.

Hermione la miró y luego a Draco – Es una larga historia.

XXX

De regreso en el campo de batalla, todos estaban reunidos alrededor de los magos y brujas que se habían rendido. Mientras Pansy curaba las heridas de su madre, Goyle fue en busca de Blaise. No estaba seguro de cuánto habría sobrevivido a las llamas, y de qué había sido de su cuerpo.

Cuando llegó al sitio donde lo había visto por última vez, no lo encontró. Goyle comenzó a escanear por todo el campo de batalla, y su mirada se detuvo en los restos ligeramente carbonizados de Daphne. Blaise estaba sentado junto a ella, con muchas quemaduras marcándole la piel, mientras sus brazos y piernas permanecían atadas. Debió haberse arrastrado hacia allí.

Goyle caminó lentamente hacia él y se detuvo a su lado. Blaise permaneció en silencio sin dejar de mirar a Daphne, ni siquiera sobresaltándose, e incluso mientras las lágrimas caían de sus mejillas.

-Mátame – dijo finalmente, con voz ahogada.

Goyle suspiró – No.

-¿Por qué no? Me lo merezco. Merezco morir después de lo que le hice.

-Si solo hubieras hecho eso, entonces quizás si lo merecerías. Pero hiciste mucho más que solo asesinar a Daphne, Zabini. Y, por eso, mereces algo mucho peor que la muerte.

Blaise cerró con fuerza sus ojos y finalmente dejó escapar un suave quejido – Solo lo hice por ella. Jamás me importó nada de ese maldito poder. Sabes que no. Pero cuando su padre me lo ofreció, pensé que podría conquistarla así. Pensé…

-Realmente no me importa qué fue lo que pensaste. En cierto punto debiste darte cuenta de que lo que hacías estaba mal.

-Lo hice…

-Y no solo porque ella dejó de quererte. No siento pena por ti, Zabini. Hubo un momento en que quizás si la sentí, pero al instante en que pusiste tus manos sobre Astoria, todo se desvaneció. Mereces todo lo que tendrás.

-¿Ya terminaste con este? – preguntó Ernie McMillan, deteniéndose junto Goyle con Justin Finch-Fletchley.

-Sí, llévenselo – dijo Goyle, con profundo desdén. Comenzó a alejarse cuando cada uno tomó un brazo de Blaise.

-¡Esperen! ¡ESPEREN! Por favor, ¡déjenme estar con ella un poco más de tiempo!

Blaise logró escapar de su agarre y se arrastró hacia Daphne. Lloró mientras se inclinaba a besarla pero, antes de lograrlo, Goyle lo agarró de los hombros y lo empujó hacia atrás.

-¡Daphne no habría querido tus asquerosos labios tocándola, bastardo!

Blaise lo miró con odio, respirando con dificultad mientras Ernie y Justin volvían a agarrarlo.

-¡Jamás te la mereciste, Goyle! – gritó Blaise mientras lo arrastraban lejos - ¡JAMÁS TE LA JODIDAMENTE MERECISTE!

Tan pronto se lo llevaron y desaparecieron sus gritos, Goyle colapsó junto al cuerpo de Daphne. La miró de reojo y suspiró.

-¿Estás bien?

Goyle levantó la mirada para encontrarse a Pansy parada a su lado. – Bien – respondió.

Ella se sentó junto a él – Lamento lo de Daphne. Por mucho que la odiara, realmente no quería verla muerta – una lágrima cayó por su mejilla, y se la limpió rápidamente.

-Lo sé. Tampoco yo.

Pansy lo miró de reojo – ¿Supongo que ustedes se reconciliaron? – preguntó.

Goyle negó con la cabeza – No, ya habíamos terminado. Solo quería que no se metiera en todo esto.

-Si ella no se hubiera metido, estarías muerto.

-Seh. No estoy muy seguro de como me siento al respecto.

Pansy suspiró y apoyó su cabeza en el hombro de él – Gracias por sostener mi mano cuando estuve encerrada en el sótano. Si no hubiera sido por ti, creo que no habría logrado sobrevivir.

Goyle sonrió – Fue un placer – y le sostuvo la mano nuevamente.

De repente, la gente comenzó a festejar. Ambos levantaron la mirada para ver a Draco y Hermione salir del bosque con un pequeño bulto en brazos de ella. Pansy y Goyle se levantaron y fueron hacia ellos.

-Hermione, ¡gracias a Merlín estás bien! – dijo Ginny, dándole un gran abrazo antes de depositar su atención en el bebé - ¡Pero qué perfecta mezcla entre mami y papi! – le hizo cosquillas en su pequeño estómago.

-¿Skeeter está muerta? – preguntó Harry.

-Sí – respondió Draco – Y no fue algo muy limpio – Se limpió los restos de la sustancia asquerosa que seguía teniendo en el brazo.

-¿Están todos los que se rindieron apresados? – preguntó Lucius, saliendo de entre los árboles con Narcissa justo por detrás.

-Ya nos encargamos de todos – dijo George Weasley, tratando de hacerse sitio para darle a su hermano, Ron, un abrazo. Los otros Weasley siguieron su ejemplo, atrayendo a Astoria al mismo tiempo.

-Creo que Zabini fue el último – dijo Goyle, acercándose con Pansy.

Hermione levantó la mirada de su hijo por un instante para ver todos los rostros que los rodeaban. Harry, Ginny, todo el clan Weasley, Goyle, Pansy, Luna y Rolf, que se acercaban corriendo en ese momento, Neville y Hannah que estaban ayudando a contabilizar los presos con el Ministro, Theo y Katie que se besaban contra un árbol… todos estaban presentes menos…

-¿Dónde están Phillip y Sophie?

Todos se miraron entre sí, con inseguridad. Luna llegó justo a tiempo para escuchar la pregunta, y los ojos se le llenaron de lágrimas de inmediato.

-Phillip y Luna están bien.

Hermione y Draco suspiraron de alivio.

-Están con el cuerpo de tu amigo – dijo Luna, mientras Rolf la rodeaba con un brazo.

El corazón de Draco se estremeció - ¿Quién? – preguntó con la voz tomada.

-Seth – finalizó Rolf, ya que Luna lloraba demasiado como para contestar.

Hermione jadeó mientras la mano de Draco se tensaba firmemente contra la suya. Ella observó las numerosas lágrimas que comenzaron a caer por las mejillas de él.

-¿Dónde están? – preguntó él.

Rolf señaló.

Draco y Hermione se abrieron camino entre la multitud y no se detuvieron hasta alcanzar a sus amigos. Phillip lloraba sobre el cuerpo de Seth mientras Sophie se aferraba a él. Caroline estaba al otro lado, acariciándole el cabello, con Jack justo por detrás. Hermione se estremeció al ver el cuerpo de Chastity recostado junto a él.

Todos levantaron la mirada cuando Draco y Hermione se acercaron.

-Oh, ¡Ggacias a Megglín! – exclamó Sophie, incorporándose y abrazando a ambos con fuerza, aferrándolos como si no quisiera dejarlos ir.

Phillip se levantó y la imitó - ¿Y quién es él? – preguntó, quitando las lágrimas de su rostro antes de acariciar la cabecilla del bebé.

-Todavía no lo decidimos – dijo Hermione – Pero planeamos mantener la tradición familiar y nombrarlo a partir de una constelación. Ella miró a Draco y presionó su mano, pero él estaba demasiado enfocado en el cuerpo de Seth como para notarlo.

-Draco, detente – dijo Phillip, tomándolo por el brazo y sacudiéndolo hasta que mostró signos de prestarle atención – Sé lo que estás pensando. Esto – señaló hacia los dos cuerpos a sus pies – No es tu culpa. Seth y Chastity eligieron estar aquí. Querían luchar. Justo como todos los demás.

-Bueno, salvo quizás él – dijo Sophie, moviendo su cabeza hacia Zandicus, quien estaba sentado contra un árbol, a varios metros de distancia.

-Pero decidió al final – dijo Phillip – Todos lo hicimos.

-Hermione, ¿realmente estás parada después de haber dado a luz en el medio de una guerra? – preguntó Caroline, desde atrás.

Hermione se sonrojó – Yo… tomé una poción adormecedora.

Los ojos de Draco se abrieron con sorpresa - ¿Tú qué?

-Tomé una poción para insensibilizarme, Draco – repitió ella, rodándole los ojos - ¿Cómo pensaste que podía caminar sin más?

-¡Simplemente pensé que Astoria era una increíble Sanadora! ¿Qué demonios está mal contigo? ¡Siéntate! – Draco prácticamente la estampó contra los pies de un árbol.

Hermione sonrió y le sacó la lengua antes de atraerlo junto a ella – Tienes que descansar tanto como yo.

Tan pronto Draco estuvo sentado a su lado, el bebé gorjeó y se estiró a por él.

-Creo que quiere que lo sostengas un rato – dijo Hermione, pasándoselo.

Draco lo tomó contento y lo acunó entre sus brazos.

Permanecieron allí un tiempo, observando como todos ayudaban a limpiar el campo de batalla. Eventualmente alguien vino a buscar los cuerpos de Seth y Chastity. Caroline y Jack los siguieron para asegurarse que llegaran a buen destino, mientras Sophie y Phillip se dejaban caer contra un árbol al lado de Draco y Hermione.

Una vez que todo estuvo acomodado y comenzó a oscurecer, apareció el alcohol. Ron y Harry les acercaron unos cuantos shots de whiskey de fuego, pero Draco insistió en tomarse una botella entera.

Observaron como todos se mezclaban, como si nunca hubiese existido alguna división entre ellos. Katie presentó a Theo a su ex equipo de Quidditch. Goyle y Pansy compartieron unos tragos con Harry, Ron, Ginny y Astoria. Phillip y Sophie se levantaron y se unieron a Zandicus por un shot… o cinco. Narcissa conversaba con Atticus Quartz sobre los años del colegio, y ambos hicieron planes para hacer algo con el frasco con cenizas que sostenía cuidadosamente entre sus manos. Hermione ni siquiera tuvo que preguntar. La falta de la presencia de Ethan ya le había demostrado que era él quien estaba dentro del frasco. Se acurrucó más cerca de Draco y lloró incluso más de lo que ya había llorado.

-La guerra es jodidamente horrible – dijo ella, secándose las lágrimas.

-Sí – dijo él, besándole la frente – Esperemos que esta sea la última por un tiempo.

Hermione bajó la mirada hacia su bebé, quien ya dormía en los brazos de Draco. Sonrió - ¿Qué vamos a hacer con él? – preguntó, acariciándole la tierna mejilla.

-Eh, criarlo y amarlo – dijo Draco, mirándola y haciéndole un guiño.

Ella sonrió con burla – Sabes a qué me refiero. Nuestro bebé estornudó y destruyó a Dementores. Por mucho que quiera negarlo, ambos sabemos que la profecía sí hablaba sobre él.

Draco asintió – Lo sabemos, pero ¿quién dice que el resto del mundo deba enterarse? Tenemos un hechizo, Hermione, y es jodidamente bueno. Si decimos que ese hechizo era la respuesta, nadie se atreverá a negarlo.

-¿Realmente lo crees?

-Lo hago – afirmó él, besándola en la frente.

Hermione sonrió y se estiró para besar sus labios - ¿Deberíamos pensar un nombre? – preguntó ella, tomando un sorbo de la botella de whiskey de fuego antes de darle de beber a él.

-Supongo que tenemos un hermoso cielo estrellado para inspirarnos ahora mismo. ¿Cerramos los ojos y apuntamos?

Hermione sonrió - ¡Cerremos los ojos y apuntemos!

Draco movió el brazo que no estaba detrás de Hermione y unió su mano a la de ella. Cerraron los ojos y levantaron sus manos unidas, moviéndolas alrededor un poco antes de detenerse. Abrieron los ojos y miraron.

-Reticulum – dijo Hermione.

Ambos quedaron en silencio.

Hermione lo miró de reojo - ¿Probamos de nuevo?

Draco asintió - ¡Probemos de nuevo!

Cerraron los ojos y volvieron a levantar las manos, intentando a propósito de apuntar a cualquier otra parte del cielo. Esta vez, abrieron con escepticismo un ojo cada uno y miraron.

-Esas estrellas difuminadas son algo, ¿verdad? – preguntó él.

Hermione sonrió – Lo son. Esa es Caelum.

-Ah – dijo Draco, suavemente – Caelum. No está mal.

-Seré honesta, estaba tratando de apuntar a Orion, pero Caelum… me gusta.

-A mí también – dijo Draco, levantando a su hijo un poco más alto, y frotando su nariz contra su pequeña mejilla – Caelum Malfoy.

-Definitivamente suena bien – dijo Hermione, besando el rostro de su bebé.

Draco volvió a reclinarse contra el árbol y extendió su brazo para que Hermione se acurrucara de nuevo. Ella se apretó contra él, envolviendo un brazo alrededor de su cintura mientras la otra permanecía acariciando el suave cabello de Caelum. Cerró los ojos y comenzó a cantar.

¿Estás durmiendo bajo el sauce?

Las estrellas titilan mientras lo más profundo de tu corazón sangra.

Recuéstate contra la suave almohada,

Mientras el verdadero amor entra en los sueños de tu mente.

Draco rió por lo bajo y recostó su cabeza contra la de ella, antes de unirse a su canto.

Cuando la mañana llegue lo encontrarás allí.

Esperando por ti mientras lo más profundo de su corazón sangra.

El amor puede ser verdadero pero no siempre es justo.

Mientras las visiones del verdadero amor entran a tu mente.

El fénix canta y llora por ti,

Curando las heridas de tu profundo corazón que sangra.

Juntos dejarán todo lo que conocen,

Y el verdadero amor no seguirá siendo solo un sueño en tu mente.

Cuando el último verso terminó, Draco y Hermione cayeron dormidos. Pudieron descansar tranquilos por primera vez en meses, sabiendo que su familia finalmente volvía a estar juntas.

Y estaban a salvo.

(*) Mancuernillas o gemelos, según donde vivan. Son esos pequeños broches que se usan en los puños de las camisas.


Nota de Traductora: Saludos! como anuncié por Facebook ayer, aquí está el ansiado capítulo, después de... uff, no sé cuántos meses sin actualizacion. Sobre mi demora, por suerte no se debió a un asunto de salud, de la que estoy muy bien, dicho sea de paso (gracias a quienes preguntaron por este medio y facebook), pero la facultad me resultó hiper absorbente. Días enteros de clases, sumado a los días que trabajo, sumado a las noches en que tengo guardia, y BUM! resultado? cero minutos diarios para traducir. El 10 de Agosto rendí un final y de ahí me tomé un rato al día para ir traduciendo de a por lo menos 500 palabras, y por suerte completé al menos este capítulo. Lamento la tardanza, sé que muchos esperaba la actualizacion, y fue mal de mi parte tomarme tanto tiempo, pero bueno.

Este es el penultimo capitulo, o si se quiere llamarlo directamente el último, y el que viene el Epílogo. No nos queda mucho más de este viaje, pero estoy feliz de que hasta ahora, estén disfrutandolo igual que yo. Por lo pronto me voy a enfocar en terminar esta historia, y cuando esté cerrada terminaré Feliz Navidad, Sr. Malfoy, así no esperan tanto para el último capítulo.

Vuelvo a repetir: JAMÁS DE LOS JAMASES DEJARÉ UNA HISTORIA INCONCLUSA. NO PODRÍA CON MI GENIO. Quizás tardo, pero, hey! siempre vuelvo a molestar jajaja.

Hablemos del capítulo? SETH! solo decir la palabra me duele. Muertes al vicio, no alcanzaba ya con Ethan? Dios, Lena. Y alguien intuía sobre los sentimientos de Caroline? Cuando lo leí por primera vez me di cuenta al instante que ella era tan sumamente protectora porque sentía algo más que amistad por él. Pobre. Bueno, con respecto a lo demás, terminó la guerra, Rita explotó (iughh) y todos, dentro de todo, podrán ser felices por siempre. ¿Qué nos traerá el epílogo?

Gracias a todos los que se tomaron el tiempo de comentar, aunque sea con dos palabras, lo que les pareció el capítulo. Sé que la demora quizás enfadó a alguien, pero no se corten y sigan por aquí, que no abandono nunca.. GRACIAS !

Nos leemos lo más pronto posible, besos para todos, y espero que hayan disfrutado el capítulo :)

Pekis :)