He vuelto mi querida people. He tenido unos días de aquellos. Si bien en la u seguimos de paro, me tocó viajar a la capital por un tema de trabajo.
Gracias por sus reviews. Me encanta leer sus opiniones e hipótesis respecto a lo que sigue en la historia.
Les traigo de todo en este capi. Es un poco más extenso que lo habitual porque no tenía como acortarlo sin dejarles su ansiado… Sí, lemmon, mis cochinones jeje. A leer!
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Si bien había sido un término rápido a su condición contractual, quien trabaja sabe que renunciar es bastante burocrático. Una cosa es decir aquel "renuncio" y otra muy diferente hacerlo efectivo. No, eso no se mostraba en las series que veía con Momo y Kira.
Lo primero fue tener que tocar a la puerta de su ex capitán, verle la cara, ser amable y retirar su forma de desvinculación. Daba gracias que Mashiro seguía divertida en el mundo de los vivos buscando hollows. De otro modo hubiese sido -aun más- humillante.
Luego se dirigió al cuartel a informar a los oficiales que antes estaban a su cargo. Era algo que correspondía, casi los compadecía, desde ahora tendrían que vérselas solos con la loca esa. Sí, ahora sería simplemente la loca.
Tercera y última parte, llevar la forma de desvinculación donde el comandante. Después de ello ya iría donde Kira y, si tenía suerte, beber hasta quedar inconsciente. Eso sí le hacía ilusión. De pronto pensó en Kuchiki… seguramente ya sabría de su renuncia. No era una noticia que Mashiro se callaría, menos teniendo la posibilidad de burlarse en frente de otra colega.
Se detuvo frente a la puerta del comandante y miró nuevamente la desvinculación.
-La división del kidou no debe ser tan mala, ¿verdad? -se dijo en voz baja.
Tocó a la puerta y escuchó la voz del comandante indicarle el paso. Descorrió el shoji e ingresó.
-Hisagi-kun -exclamó Kyoraku de buen humor -Justo a quién quería ver. Pasa, por favor. Toma asiento -Hisagi asintió y se sentó frente a él -¡Tan serio! Relájate un poco -se puso de pie y abrió un pequeño mueble para sacar una botella y un par de vasos -No dejarás a un pobre viejo bebiendo solo, ¿no?
Kyoraku sirvió sake y le entregó un vaso a Hisagi.
-A tu salud -dijo el comandante y lo bebió al seco. Hisagi lo imitó -Es del bueno -agregó con la voz raspada del licor, el ex teniente tosió -Tendrás que afinar tu paladar, muchacho -bromeó y por primera vez miró al documento que Hisagi había dejado sobre la mesa -La vida apesta a ratos… sobre todo cuando debemos tomar decisiones que no querríamos tener que tomar.
Shuuhei bajó la vista a la forma.
-Las mejores formas de pasar un mal momento son el sake y las mujeres… Bendito es quien tiene ambas -le sonrió cómplice -Las mujeres son seres extraños, sin embargo. He conocido muchas a lo largo de mi vida y todas tienen algo en común. Nunca puedes esperar que hagan algo si no están convencidas de ello… No hablo de las chiquillas, esas son volubles, hablo de las mujeres de verdad. Esas con carácter, esas que pueden hacer que hasta el más orgulloso de los hombres baje su cabeza y le de la razón… aun cuando no la tenga -parecía estar recordando algo en particular -Puedes gastar todas las palabras, los argumentos y los cumplidos para lograr que ella de su brazo a torcer y no lo hará… eso hasta que encuentre la razón para hacerlo, cuando sienta que el riesgo vale la pena.
-No entiendo…
-Eres un hombre con suerte, Hisagi-kun -tomó del suelo una carpeta y la abrió -Durante meses estuve tratando de convencer a una linda chica de aceptar su promoción. Y, como ya dije, gasté todas mis palabras, argumentos y cumplidos para intentar convencerla. Pero ella siempre se mostró reticente. "No me siento preparada, no daré el ancho, no quiero deshonrar su memoria" eran algunas de sus respuestas… Hasta hoy. Bastó solo escuchar lo que había sucedido en tu división para que, dejando a medias una misión, se presentara aquí a aceptar su promoción -leyó el desconcierto en el rostro de Hisagi -Rukia-chan a aceptado la capitanía de la décimo tercera división.
-¿Qué?
-Eso -le sirvió más sake sin que lo pidiera y le acercó la carpeta donde se leía el documento que firmaba la promoción de Kuchiki -Pero me temo que aun no es oficial -cerró la carpeta -Hay una condición que Rukia-chan dejó explícita, que si no se cumple, ella no asumirá el cargo. Ella tiene miedo de fallar, Hisagi-kun. A pesar de ser una excelente oficial, siente el peso de honrar a quienes la han precedido y siempre ha sido una perfeccionista. Tomar la capitanía la llena de inseguridades, pero tal parece que hay una manera de darle la seguridad que no fallará. La seguridad que alguien estará a su lado para evitar que resbale o, si lo hace, la sujete firme o caiga con ella… Un equipo. Y ese equipo quiere formarlo contigo.
-¿Qué?
-Tú sí eres medio bruto, Hisagi-kun -se rio -Rukia a aceptado ser la capitana de su división siempre y cuando tú asumas como teniente.
-Pe… pero… pero si yo… -miró a su desvinculación.
-Que salgas de la novena división no significa que estés fuera del Gotei, muchacho -bromeó -¿Qué me dices?
-¿Dónde está Kuchiki?
-Regresó a su misión en cuanto firmó su promoción… -Hisagi miró la carpeta cerrada -Ah, y dejó la orden que su teniente se integre inmediatamente a sus funciones. Dijo que Kiyone y Sentaro sabrían orientarte bien…
Shuuhei tomó su vaso y lo bebió de una sola vez.
-¿Dónde firmo?
El comandante le entregó un par de formas y un lápiz. Y mientras veía a Hisagi completarlas volvía a beber. Ese muchacho le recordaba en algo a él de joven. Claro que era más ingenuo.
-Hisagi-kun… -el teniente sacó la vista de los documentos -Procura no hacer enfadar a Byakuya, puede ser un verdadero dolor de huevos.
Shuuhei asintió serio y volvió a los documentos. Ahora más que nunca debería tener mucho cuidado con su amiga.
-Sí, señor.
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-Aun me siento incómodo en esta oficina -comentó Hisagi a Sentaro, quien traía unos papeles -¿Seguro que Kuchiki dijo que…?
-Por vigésima vez, Hisagi-san -exclamó el tercer oficial -Sí. Dijo que ésta es tu oficina de ahora en adelante. ¿Siempre eres tan… prudente?
Hisagi casi sintió un poco de hastío por parte de su tercer oficial. Supuso que se estaba pasando un poco con ser "prudente". Pero de verdad no quería incomodar la excelente labor que realizaban Sentaro Kotsubaki y Kiyone Kotetsu. Sentía que su presencia en la décimo tercera división era comparable a la llegada de Mashiro a la novena hacía casi tres años… Tres largos años.
-Mañana cambia la rotación en el sector 55 de Ehime. ¿A quién vas a enviar? -preguntó de pronto el tercer oficial.
Hisagi miró sobre el escritorio. Esa planilla… estaba ahí hacía un segundo. Había estado revisando las rotativas todo el día anterior. Comenzó a mover los papeles que tenía encima. Estaba bajo una carpeta.
-Kenta Arato -dijo leyendo el nombre del shinigami.
-¿Informaste al oficial a cargo?
-El mismo lunes que estaba programada la designación -indicó un cronograma de actividades mensuales que Kuchiki había dejado anotado en una pizarra.
Sentaro le dio un par de palmadas de aprobación en el hombro. Podía entender la ansiedad del nuevo teniente en tratar de hacerlo todo bien desde su trabajo hasta las relaciones interpersonales. Quizás debería llevarlo de juerga y desordenarlo un poco.
-¿Cuánto más se va a tardar Rukia-chan? -preguntó Kiyone ingresando con otros papeles a la oficina del teniente -¿No se ha comunicado contigo, Hisagi-san?
-Debe estar por regresar -respondió restándole importancia -Seguro ha pasado a ver a sus amigos. Tiene que contar la noticia.
Pero realmente no era eso. Mashiro tampoco había regresado. Ambas, junto con Ichigo y los otros chicos, buscaban la fuente de esas energías extrañas que redaban plus, pero que no los consumían. Pero nada. Casi una semana en los que buscaron por cada rincón de prácticamente toda la prefectura. Nada. Y de hecho, hace un par de días que nada aparecía. Ni siquiera una baja señal de un plus.
-Por cierto, Hisagi-san -dijo Sentaro mirando al reloj -Ya casi es hora de salida… con los otros vamos a ir por unas copas por si quieres pasarte… Iremos donde Mako.
-Seguro, termino unos pendientes y paso por allí.
Ambos terceros oficiales salieron de la oficina y es momento de recapitular.
Pues bien, hace una semana Kuchiki dio la orden que él se le uniera en el mundo de los vivos, situación que marcó un antes y un después en su vida en el Gotei 13. Esa mañana era llamado por el comandante y transferido por expresa orden de Kuchiki a integrarse en el puesto de teniente de la décimo tercera división. Si bien los implicados sabían el cómo habían ocurrido los hechos… el mito urbano decía que fue Rukia Kuchiki quien asumió el cargo y solicitó la transferencia de Hisagi, no que la transferencia hubiese suscitado la capitanía. Pero para qué hacer caer los sueños del plantel del Gotei. Al menos, con sus amigos fue sincero, en parte. Les informó que había renunciado a la división y que al presentarse a comandancia se le había ofertado el traslado… El que Rukia hubiese condicionado su ascenso a su respuesta era su secreto. Y se sentía incluso mejor que pasearse delante de su antigua división con su banda de teniente. Oh, sí… esperaría por el regreso de Mashiro para volverlo épico. En fin, volviendo al tema…
Aún podía escuchar los gritos de sus amigos cuando dio la noticia en la reunión del viernes de sake (coincidente con el día de todo el embrollo). Momo era pura emoción, ya no le estaba gustando el cómo Mashiro estaba tratándolo, mientras que Kira parecía turbado. Renji estaba furioso porque Rukia jamás le dijo que aceptaría ser capitana y que porqué tenía que ser Hisagi su teniente. Matsumoto estaba algo intrigada, ¿desde cuándo Rukia-chan confiaría un puesto así a un colega a quien, prácticamente, no conocía? Iba, por su lado, felicitó a su colega y le deseó toda la suerte… porque la iba a necesitar.
Realmente el trabajo en la décimo tercera división no era para nada malo. Carecía de la intriga y, por supuesto, del periódico. Pero al ser el escuadrón a cargo de las comunicaciones algo podría aportar por ese lado. Ah, y enviar shinigami al mundo de los vivos era jugar sudoku… le gustaba el sudoku. Tratar se hacer coincidir las rotativas, con los tiempos de cada suboficial, con las solicitudes de cambio y postergación, los refuerzos… era divertido. De esa adrenalina de escritorio.
Dio el último vistazo a su trabajo y cerró la carpeta. Ordenó el escritorio y alineó las sillas. Revisó que estuviera todo en orden y no olvidara nada. Salió de la oficina camino a las barracas.
Recordaba el día que desocupó su habitación de la novena división. Es increíble la cantidad de basura que se puede almacenar en cuarto y cualquiera que se haya mudado lo sabe. Aun cuando era una persona bastante ordenada -muy por el contrario de lo que cualquiera hubiese pensado- tuvo que organizar y desechar varias cosas. No porque su nueva habitación fuera pequeña, sino porque trasladar cosas que carecía sentido conservar era una pérdida de energía.
Renji y Kira lo ayudaron con ello, sacando un par de herencias de ello. Unos manga, un par de libros y unas revistas subidas de tono. Nada que llamara la atención. Recordaba cómo Renji estaba de envidioso -aun le causaba risa- porque su nueva habitación era más amplia y no compartía dependencias por el resto de los oficiales. En ese sentido era como un apartamento, tal como el de Rangiku. Lo anterior se resumía en: período de fiestas alocadas daba inicio. Finalmente tendrían un lugar para hacer cosas de hombres… conseguir una consola de play con Akon y estarse hasta la madrugada jugando algo. Sí, esa era vida.
Ingresó a su habitación, recogería algo de dinero y se reuniría con los oficiales. Le caían en gracia y habían sido muy acogedores. La fama integradora de la división era totalmente cierta. No había pasada ni un par de días cuando ya conocía a todos los oficiales y ya tenía simpatía por un par. Eiji Himura era uno de ellos, el cuarto oficial y un tipo de temperamento agradable, muy dispuesto a explicarle todo. Su novia Fumiko también era agradable y era la quinta oficial. Daiki Nakano era otro con los que había hecho buenas migas, el décimo primer oficial y encargado de las cocinas, ciertamente uno de los mejores amigos que alguien como Hisagi pudiese querer. Y las chicas a su cargo eran un encanto, había comido esa semana como nunca en su vida.
Abrió el armario para sacar el dinero y escuchó el shoji abrirse.
-¿Te gusta tu nueva división, Hisagi?
Shuuhei se volteó y vio a Kuchiki apoyada en la puerta cruzada de brazos.
-Por tu cara veo que no me esperabas de regreso aún -agregó Rukia, Hisagi dejó el dinero de regreso en el armario.
-Debo admitir que me pillaste desprevenido, capitana Kuchiki -respondió viéndola ingresar como sin fuese dueña del lugar.
Qué se decía en ese momento se preguntaba Hisagi. ¿Debía agradecerle su jugada? ¿Debía comentarle lo ocurrido durante su ausencia? ¿Debería preguntarle cómo estuvo la misión?
Rukia guardó silencio mientras acortaba las distancias.
-Espero que estés a gusto aquí -se detuvo frente a él.
-Lo estoy, gracias… de verdad.
-No hay porqué… ¿te molesta si…? -indicó un cojín en el suelo.
-No, claro, siéntate -dijo atarantado y sintiéndose mal por su falta de tino -Pareciera que dejé mis modales en la novena división -bromeó.
Rukia le sonrió mientras se hincaba y él tomaba la misma posición frente a ella.
-Tenemos que hablar, Hisagi -su voz era en especial suave, manteniendo el tono agravado que la caracterizaba, él la miró con atención -Antes de marcharme tuve una conversación con Nii-sama… él está preocupado y sabes que no es la primera vez que me llama la atención por mis escapadas. El compartir división va a lograr que Nii-sama ponga su ojo sobre ti y lo que menos quiero es que termines perjudicado en todo esto… -cerró los ojos un momento -No, no puedo hacerlo -negó más para sí que para él -Me repetí un discurso todo el tiempo mientras estuve del otro lado… pero no puedo ni siquiera terminarlo… -abrió los ojos para verle -Tengo que cortar contigo… tengo que hacerlo… pero no puedo.
-Fácil, no lo hagas.
-Pero tengo que hacerlo, ¿no entiendes? -exclamó empuñando las manos con frustración -Nii-sama es capaz de matarte.
-Sobre estimas la reacción del capitán Kuchiki -le dijo calmado y tomó una de las manos de Rukia entre las suyas -Va a enfadarse si descubre que su imouto tiene una relación no tradicional con un colega y más cuando crea que me has pedido ser tu teniente para hacer sucias cosas en la oficina que por ningún motivo pensé en hacer… claro que no -dijo con tono juguetón. Rukia se sonrió, las haría, lo sabía -Pero no es tonto, no va a amedrentarme porque sabe que solo lograría avivar la rebeldía en ambos. Lo que él querría sería que nos aburriéramos el uno del otro al descubrir que no tenemos más en común que esto y para eso va a esperar… solo quiere que nadie más lo descubra como lo hizo él.
Rukia se sorprendió. Nunca pensó en ello y tenía mucho sentido.
-Cuarenta años en la división de investigaciones hace que logres ponerte en la mente del enemigo -bromeó -Si no puedes cortar conmigo, ¿estás dispuesta a aburrirte de mí siendo lo más prudente posible?
-¿Quién dice que seré yo la que me aburra? Puedes ser tú perfectamente quien se aburra de mí.
-Puede ser -caviló -Puede que me aburra de esa boca tan bonita, o de escuchar tu voz susurrando en mi oído o de tocar tu precioso cuerpo… -Rukia se sonrojó -Sí creo que podría pasar, en un millón de años -agregó antes de lanzarse sobre ella.
Rukia tuvo que apoyar ambas manos en el suelo para no caerse, sintió que Hisagi la tomaba por la cintura y la nuca mientras le comía los labios. Ahora era cuando debía empujarlo lejos… pero a quién engañaba. No había pasado ni medio minuto y ya estaba aferrada al kosode de su compañero y profundizaba el beso con la ansiedad de casi haberlo perdido.
Debía reconocer que cuando Kuchiki comenzó a hablar sintió que el corazón se le apretaba en el pecho. Al igual que ella, no podría dejarla aunque tuviera que hacerlo, aun cuando sus predicciones fallaran y realmente Byakuya Kuchiki quisiera rebanarlo con senbonzakura… Bueno, quizás no tanto. Él no estaba enamorado de Kuchiki y dejarse matar por ella sería como que lo estuviera. Así supuso que dejaría que Byakuya alzara la zanpakuto y cuando estuviera a un paso de rebanarlo aplicaría shunpo.
Bajó sus manos al obi de Rukia para comenzar a desatarlo mientras la sentía besarle el cuello y sus manos en el pecho. Claro que él no estaba enamorado de ella.
Desarmó el nudo, soltó la tela para abrirle lentamente el kosode y colar sus manos dentro para acariciar su suave piel. La había extrañado tanto. Ahora ella lo desnudaba aun con esa inseguridad de estarlo haciendo bien, de tratar de ser algo más activa en ello. Sabía que le daba vergüenza… aquello le parecía adorable. Pero él no estaba enamorado de ella.
Aquellas pequeñas manos lo acariciaban con delicada firmeza y lo desprendían de su uniforme. La sentía apegarse a él, obligándolo a terminar de retirarle el kosode, ella se quitó el brasier rápido y pasó a sentirla contra su pecho completamente desnuda. Eso le hacía desearla aún más. Era tan cálida, tan delicada y sus caricias se volvían férreas y ávidas. Lo abrazaba y tocaba su espalda, volvía a besarlo en la boca. Sentía su aliento mezclarse con el propio y la inevitable necesidad de desprenderla de la parte inferior de su uniforme para observar en pleno su desnudez. Quería acariciarla toda, tocarla para robarle suspiros de entre sus labios, escucharla decir su nombre en un gemido. Pero no estaba enamorado de ella.
La atrapó por la espalda y perdió sus manos bajo la parte inferior de su uniforme para tomarla por el trasero. La besó en el nacimiento del cuello.
-Muérdeme -le dijo ella en un suspiro. Él apretó suave sus dientes contra la piel de Rukia. -Más fuerte -obedeció -Más fuerte… -gimió, quiero que me duela… quiero que tus dientes me queden marcados en la piel.
Hisagi la apartó por los brazos y la miró a la cara. Se puso de pie, extendió el futón y se hincó en él.
-Ven -la llamó. Rukia se puso de pie y caminó hasta él-No te sientes. Quédate de pie.
Deslizó el pantalón por sus piernas dejándola solo con unas pantaletitas negras con detalles de encaje.
-¿Nuevas? -ella asintió -Muy bonitas.
Acercó su boca al sexo de Rukia y la besó por sobre la ropa, repasando la tela con los dedos. Lento y suave. Ella sintió humedecerse ante ese tacto que le causó un rico escalofrío.
-Te quedan muy bien -agregó y le llevó las manos a las caderas para desprenderla de la pantaleta rozando sus muslos, piernas y tobillos en el proceso.
Rukia dio un par de pasos en el sitio y movió la ropa hacia un lado con el pie. Hisagi la tomó por los muslos justo bajo el trasero y la besó bajo el ombligo, en la cadera y de pronto la giró. Rukia casi perdió el equilibrio y se le tomó del hombro para luego sentirle morder el trasero con fuerza. Se quejó y pasó a sentir la lengua de su colega repasar la zona atacada.
-Me marcaste en el trasero -sonó a pregunta.
-Ya te dije -su voz era especialmente grave -Este precioso trasero es mío.
Rukia se hincó frente a él y le susurró al oído:
-¿Sabes qué es tuyo también? -le tomó la mano y se la guio hasta su sexo -Tócame…
Comenzó a acariciarla lento mientras ella se acomodaba para quedar tendida en el futón y él a su lado escuchándola gemir bajo su tacto. La respiración se le agitaba y sus caderas se movían sutiles buscando mayor placer. De pronto la sintió rozarle su erección y tomarlo entre sus dedos complaciéndolo como le enseñó. Subía y bajaba, estimulándolo completamente rozando con sus dedos el sensible y humedecido extremo.
Aquello la excitó, sentir como el cuerpo de su compañero reaccionaba a sus caricias. Ahora lo entendía, el porqué él disfrutaba deshaciéndola en caricias. Comenzó a distraerse de las atenciones a su colega cuando su propio goce comenzó a aumentar.
-No sigas -dijo más fuerte de lo que hubiera querido. Hisagi se la quedó mirando casi asustado -No quiero acabar así. Ven -le tendió los brazos invitándolo a colocarse encima de ella.
-¿No quieres ir arriba? -le preguntó recordando la última vez y como disfrutaba.
-Si quisiera ir arriba lo hubiera dicho -respondió -Hay algo relajante en quedarme abajo -él se acomodó entre sus piernas y ella le acarició los hombros.
-Eres una consentida…
La besó profundo mientras se abría paso en su interior cálido y húmedo. Se apegó fuerte contra ella logrando sacar un quejido de entre sus labios. La vio enarcar la espalda y sus manos se aferraron al futón mientras se movía contra su pequeño cuerpo. Hubiese querido poder seguirla besando, apretarle la boca contra la propia y respirar su aliento. Pero había un detalle que siempre penaría entre ellos: la diferencia notable de estatura. Calculaba unos cuarenta centímetros de diferencia, lo que resultaba en aquello solo era posible durante un momento.
Pero a Rukia eso no le importaba. Sentirlo dentro y estar bajo su cuerpo la erotizaba de sobre manera. Se sentía totalmente cubierta por él. Clavaba los dedos en su espalda cuando el roce lograba que la carne comenzara a quemarle por dentro, incendiarla, hacerla contraerse rítmicamente con una sensación de cosquilleo que cubría totalmente su sexo y le acalambraba los muslos y le hacía tensar su vientre. Escuchaba el jadeo de su compañero oculta a la altura de su clavícula. Enrolló sus piernas firme entorno a su cintura cuando se sentía explotar y tomó el control elevando las caderas y fregándose contra él oponiéndose a la gravedad. Aquello alargó esa sensación, se aferraba a la espalda de Hisagi para no caer y lo escuchaba gemir. Cuando ella comenzó a enlentecer el ritmo, él gruñó:
-No te detengas.
Siguió moviendo sus caderas y sin buscarlo realmente sino solo tratando que él disfrutara, reavivó su propio placer. Los jadeos se mezclaban, se volvían más rápidos y los movimientos se hacían más bruscos de la búsqueda de su propio éxtasis. Ahogó su intenso gemido mordiendo la primera parte de su colega que encontró, el brazo. Él se quejó tanto por acabar como por ese mordisco.
Rukia bajo sus piernas, Hisagi se tendió a su lado soltando una espiración y se miró el brazo. Eso dejaría marca seguro.
-Disculpa, fue la emoción -le dijo suave.
-Reconozco que me sorprendiste… muy creativa -le tocó la nariz.
-Solo me nació -había cierto orgullo en su voz, pasó sus manos por la nuca -Ahora sí tenemos privacidad.
-Tengo la idea que esta no es la habitación de un teniente…
-No, es la del capitán… -respondió sincera -O sea que ahora estás usando mis aposentos. Pero me dije yo no la voy a utilizar además siempre podríamos tener más privacidad.
-Pensaba que querías cortar conmigo…
Rukia lo golpeó en las costillas. Se quejó y se llevó la mano a ese sitio.
-Créeme que cuando te dejé mi puesto no pensaba aun en cortar contigo, aunque sabía que debía hacerlo -suspiró -Y aquí estamos otra vez…
-Lo dices como si fuese una molestia -reclamó Hisagi mirándola de reojo.
-No, en lo absoluto, no me malentiendas -se incorporó y puso una mano en su pecho.
-Me gusta verte así -le dijo cambiando el tema -Me gusta que no te cubras luego de intimar, que te muestres así a mí… es muy erótico. La mujer en todo su esplendor… ese sonrojo, el sudor que aun brilla en tu frente, tu pelo húmedo, tus pechos expuestos… eres todo un poema.
En lugar de burlarse de él, desvió la mirada algo avergonzada por haber despertado ese discurso en su compañero. Ella no era un poema ni menos una mujer en todo su esplendor… pero en ese momento así se sintió. Avergonzada, pero así lo sintió. A los ojos de Hisagi ella era hermosa.
Ahogó un bostezo contra su mano y se tendió nuevamente junto a su colega. Pasó un brazo por su torso y comenzó a dibujar círculos en él.
-¿Tienes algo que hacer ahora? -preguntó ella con voz aterciopelada.
-Iba a reunirme con Sentaro y los demás, pero ya se me ha hecho tarde… y prefiero quedarme contigo. No hay punto de comparación.
No es que lo compare contigo, no hay punto de comparación.
Se apegó firme a él al recordar ese pensamiento. Sintió un frío en el pecho de solo imaginar que Hisagi pudiese leer su mente y encontrar esas palabras. Que un día pudiese dejarlas escapar. Que en algún momento averiguara que lo comparó con otra persona…
-¿Puedo quedarme, verdad? -preguntó sin mirarlo aferrada a él -No nos vemos hace tanto y te extrañaba…
-Pero si ibas a cortarme...
-¡Deja de decir eso! -exclamó.
Hisagi no lo decía de mala fe, solo quería entenderla un poco. Pero supo que ni ella misma lo hacía.
-Puedes quedarte si quieres -le dijo acariciándole el cabello -Pero… ¿y el capitán Kuchiki?
-Está de misión, primero pasé a casa -dijo olvidando lo anterior -¿Acaso crees que vendría primero por ti? Me gustas, pero no te creas tanto -dejó caer con simpleza.
-¿Te gusto? -preguntó sorprendido.
-No me acostaría contigo si no lo hicieras -fue sincera -¿O acaso yo no te gusto? Algo me dice que sí -le tocó el abdomen con esa mano tan chiquita y delicada.
-No me gustas -aclaró y Rukia lo miró angustiada un microsegundo -Me encantas. Ven y bésame, chiquita.
-Ya comenzaste con tus cursilerías -se rio y se le subió encima recostada sobre él y le dio un suave toque de labios, él la tomó por los costados -Para ser un tipo que está jugando tienes unos arranques bastante parejísticos…
-No lo había notado -fue en serio -Lo siento.
-No lo hagas, me gustan -le tocó la punta de la nariz de manera juguetona -Tienes materia de novio. Deberías buscarte una linda chica, invitarla a salir y enamorarla. Tienes el potencial.
-¿Tú crees? -preguntó y Rukia asintió antes de ahogar un bostezo -Parece que alguien tiene sueño.
-Largo día -respondió y se le salió de encima para darle la espalda -Tu brazo, Hisagi.
-Ah, sí sí, claro -la rodeó con el brazo y se le apegó a la espalda -¿Puedo tomarte un seno para quedarme dormido?
-Lo haces siempre que crees que duermo -bufó cerrando los ojos.
-No lo hago siempre… casi siempre -corrigió.
-El resto de las "no siempre" me pones tu eso contra el trasero.
-Claro, porque no dejas que ponga mi eso pegadito a tu esa que es donde debería estar -repuso y soltó una onda respiración -Déjame ponerlo ahí… si es solo para dormir, Kuchiki. Mira, pones tu trasero más paradito -la tomó por las caderas, la movió y se acomodó para dejarle su sexo pegado contra el propio -Ahora sí, buenas noches.
-Me empiezas a puntear y te juro que…
Comenzó a moverse contra ella, dejando la amenaza de Rukia en stand by. Tras un par de minutos, ya estaba listo para otra ronda.
-Eres un maldito manipulador -soltó un gemidito al sentirlo frotarse erecto contra su intimidad que estaba presta para recibirlo otra vez -Te aprovechas porque tengo nula fuerza de voluntad.
-Te juro por lo más sagrado que quería dormir -dijo alegando inocencia -Pero éste se manda solo.
Rukia bufó, pero se dejó acomodar e invadir por él. Gimió por la fricción de la postura. Sus piernas juntas incrementaban la sensación en su interior. Aquella mano que antes la había rodeado ahora descendía hasta su sexo y la estimulaba al mismo tiempo que la penetraba. Por instinto separó sus muslos.
-Hazlo tú -le dijo él a su oído mientras retiraba la mano para tomarla del muslo ayudándola en mantenerlo en alto y permitirse estar dentro de ella con mayor libertad.
Rukia llevó su mano hasta su sexo y buscó ese punto sensible tocándolo como lo hacía en la intimidad también sintiendo la base de erección de su compañero moverse dentro y fuera de ella. Era algo que no había sentido antes. Con curiosidad bajó la vista, pero no veía nada.
-¿Cómo es? -preguntó de pronto distraída de las sensaciones (N/A: a todas nos ha pasado).
-¿Qué cosa? -preguntó concentradísimo.
-Verlo…
-Genial -respondió y volvió a lo suyo.
-Hisagi…
-Mmm
-No me gusta no verte -dijo con total honestidad.
Él se detuvo y soltó la pierna de Rukia. Se retiró al tiempo que ella se volteaba sobre el hombro.
-¿No tienes ganas, cierto? -le preguntó Hisagi y ella negó.
-Pero quizás si me besas y me dices algo lindo puede que me convenzas.
-También puedo simplemente besarte y decirte… algo lindo -repitió -Sin tener que convencerte de nada -se tendió a su lado y se miró bajo la cintura -Ya escuchaste a la dama, depredador. Quieto.
-¿Le hablas a tu depredador? -se rio -¿Y le pusiste nombre?
-Todos los hombres… y es un buen nombre -estiró un brazo -Ven.
Rukia se apegó a él apoyando la mejilla en su costado junto a su corazón. Le latía bastante rápido. ¿Sería por el esfuerzo físico o por su cercanía?
-Hisagi…
-¿Sí?
-¿Podrías cantarme algo?
-¿Qué cosa?
-Lo que sea…
Él le cantó, como se hace en la noche cuando todo está en silencio, como un murmullo. Ella escuchaba su voz retumbar suave en su pecho y se sonrió oculta en la oscuridad. Había diferentes maneras de estar con él, y esa noche descubrió que entre sus brazos podía sentirse deseada, pero también protegida y segura. Su respiración se volvía más cadenciosa y su compañero supo que comenzaba a quedarse dormida. Bajó aún más la voz. Realmente estaba cansada.
Se incorporó lo suficiente para verla dormir. Podía ver su mejilla, sus largas pestañas y su naricita estando de lado sobre la almohada. Le retiró el cabello un poco hacia atrás para besarla castamente en la mejilla.
Podría quedarse toda la noche mirándola. Riendo de sus bromas. Charlando de nada y de todo. Podría incluso aprenderse esas horribles canciones románticas sin contenido que le había escuchado cantar a Renji y que sabía le gustaban. ¡Oh, con un carajo! La miró detenidamente. Calma, Shuuhei. Piensa en lo que te gusta de Kuchiki y te darás cuenta que se relaciona exclusivamente con el sexo… y su sonrisa… y su voz. Y la manera en que lo hace reír. Sus malas bromas y sus certeras palabras. Sus inseguridades que se volvían fortalezas cuando las hablaban. Sus dilemas y reflexiones rebuscadas que lo llevaban a sumarse a aquello. Sus dudas sobre el sexo, y si bien tenía que ver con ello, le parecía adorable su sinceridad al respecto. Abrazarla al dormir… escucharla hablar dormida. Acariciarla suave y hablarle cuando tenía una pesadilla y como volvía a la calma soltando un suspiro.
Se había enamorado de ella.
-Creo que debería invitarte a salir y tratar de enamorarte -volvió a besarla y a acomodarse. Notó que estaba frente a su rostro. Por una vez que durmieran de frente no se morirían. -Buenas noches, Rukia.
Y esta vez no hubo cliqué, ella estaba completamente dormida.
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Un capítulo que fue una mezcla de romántico, lo erótico y la vida común de una pareja.
Simplemente hay parejas que no pueden llamar por su nombre a sus respectivos aparatos reproductores. Y no sé porqué me pareció que este par sería de esos.
Finalmente nuestro protagonista se enamoró (awww si es tan lindooo). Habrá que esperar que sucede con Rukia quien parece aún estar padeciendo su amor platónico por Ichigo y la desdicha de estar en mundos diferentes.
Y se vienen las super aventuras de la nueva dupla de capitana y teniente. Aunque sé que vienen por el lemmon cochinones míos (los adoro), sigue la trama. Sin trama no hay sexo xD.
Nos leemos!
