Holi people! Ya volví rápidamente con otro capítulo. Pidieron menos lemon, más trama y con ello de regreso a la zona de confort. Enjoy!

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Rukia había partido por la mañana a Karakura. Dijo que no serían más que un par de días y confiaba en que así fuera. Eran inevitables los celos, debía reconocerlo. Al dejarla partir sin más, sabiendo lo que ella y Kurosaki compartían… no quería pensar en eso. Era un riesgo que había decidido tomar… ehm, bueno quizás no lo decidió sino que pasó.

En fin, le gustaba llamarlo: suicidio emocional. Auspicia Rukia Kuchiki. Y ante eso solo se podía reír. Había sido una pésima broma, de las que a ella le gustaban… y ni siquiera estaba para escucharla.

Escuchó golpear la puerta.

-Adelante.

Rangiku ingresó en la oficina y se sentó frente a él. Hisagi alzó la mirada, ella frunció el ceño.

-Traes mala cara, Shuuhei.

-Digamos que me levanté con el pie izquierdo, ¿puedo ayudarte en algo?

-Sí -dejó unos papeles frente a él -El capitán Hitsugaya quiere que revise estos papeles, pero no entiendo nada de ellos… -hizo un puchero -Y pensé en que tú, como eres tan inteligente y buena persona podrías ayudarme con ellos.

La miró en silencio un segundo y tomó los documentos hojeándolos. Rangiku iba a retirarse, se puso de pie.

-¿Qué es lo que no entiendes de ellos? -el teniente alzó la voz.

-Pues… todo.

-Rangiku, creo que sabes perfectamente lo que debes hacer, pero te da pereza -ella sonrió inocente -Me temo que estoy algo ocupado -tomó los papeles y se los extendió -Revísalos y si después de ello no comprendes algo, puedo ayudarte.

La rubia se sorprendió. Usualmente él no tendría problemas, aun cuando estuviera tapado de trabajo. De hecho no la miraba con su clásica cara de cachorro.

-Bueno… -suspiró -Creo que tendré que hacerlo.

-Que tengas buen día -la despidió con amabilidad.

-Tú también.

Rangiku abandonó la oficina aún pensativa. Algo había pasado con Shuuhei, parecía indiferente con ella, aun cuando siempre era complaciente y buscaba por todos los medios agradarla.

Debía admitir que esa conducta se mantuvo mientras lo solicitó. De eso ya un tiempo y también sabía que su trabajo en su nueva división lo tenía especialmente ocupado. Pero nunca se le había negado… sin embargo antes no había un factor que ahora sí.

-Rukia Kuchiki -murmuró intrigada, pero con una divertida sonrisa.

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-¿Y esas bolsas? -preguntó Ichigo mirando las que cargaba Rukia al ingresar a la casa -¿Acaso te vas a poner con una tienda?

-Encargos -respondió sin darle importancia.

-Me pregunto cuánta gracia le hará a tu Nii-sama saber que te hayas gastado toda tu mensualidad en ello -se mofó.

-Nii-sama es un hombre muy generoso, para tu información -le dijo acercándose para encararlo -¿Y qué más te da a ti qué haya comprado?

-Es tan no tú -puntualizó -Veo que comienzas a contagiarte de tus amigas… lo cual me parece bien. Un poco de compañía femenina no te viene mal.

-¿Qué insinúas, grandísima zanahoria?

-No insinúo nada, solo digo que me alegro que hagas nuevas amistades. Después de todo son con quienes pasas la mayor cantidad de tiempo… hablando de ello, ¿cómo se porta ese teniente tuyo? ¿Da el ancho?

-Claro que sí -respondió algo molesta por el tonito burlón de su amigo -Hisagi ha sido un gran aporte a la división.

-Veo que ha causado una gran impresión -la miró enarcando una ceja.

-Pues claro, por algo se le ofertó el puesto -Ichigo se sonrió de lado manteniendo el gesto burlón -¿Qué?

-Pues eso no es lo que dice Renji -canturreó alejándose en dirección a la cocina -Dice que alguien disfruta mucho la compañía de su teniente...

Rukia dejó las bolsas en el suelo y siguió a Ichigo a la cocina, Yuzu terminaba la cena.

-Rukia-chan, ¿cómo estuvieron las compras? -preguntó la muchachita revolviendo una olla -¿Compraste todo lo que necesitabas?

-Eso y más -respondió apoyándose en el mesón, mientras Ichigo sacaba una manzana del frutero -Luego te muestro.

-Genial -exclamó la chica entusiasmada -Te quedas a cenar supongo.

-Claro, puedo regresar un poco más tarde, a Nii-sama no le molestará -sonrió a Yuzu.

-¿Y a Hisagi? -preguntó Ichigo mascando la manzana.

-¿Quién es Hisagi? -preguntó Yuzu bajando el fuego y tapando la olla -¿Es tu novio, Rukia-chan? -preguntó entre asombrada y emocionada.

-¿¡Qué!? ¡Claro que no! -exclamó contrariada -¿Ves lo que logras, Ichigo? -el pelinaranja se reía -Es un compañero de trabajo, Yuzu, nada más que eso… pero parece que Ichigo está celoso -agregó en ese tono que su amigo tanto odiaba.

-¿Celoso? ¿Yo? ¿Por una enana malgeniada? -bufó y volvió a mascar la manzana -De hecho compadezco a ese teniente tuyo -habló con la boca llena y tapándose con la misma manzana -Debes ser un total dolor de cabeza

-¡Ichi-nii, no le hables así a Rukia-chan!

-Sí, Ichigo, estás siendo grosero -canturreó Rukia.

Yuzu se quitó el delantal.

-Dejaré esa olla al fuego unos quince minutos, ¿podemos ver tus compras, Rukia-chan?

-¡Claro! -exclamó, Yuzu salió de la cocina y Rukia tras ella sacándole la lengua a su amigo -Odioso -agregó en murmullo.

Ichigo se sonrió malicioso y se apoyó en el marco de la puerta a terminar su manzana mientras Rukia y Yuzu llevaban las bolsas a la sala.

-¿Qué son éstas? -preguntó sacando unas cajas -¿Cremas antiarrugas?

-Es mejor prevenir que curar, dice Rangiku -respondió ladeando la cabeza -Me las encargó ella por cierto -agregó algo antes que Ichigo le dijera "enana vieja".

-¡Adoro esta saga! -Yuzu sacó cuatro libros.

-Son para Momo, le gusta mucho leer… pregunté en la librería cual estaba de moda y me los dieron…

Yuzu metió la cabeza en una enorme bolsa de papel.

-¡Cuántos dulces! -exclamó.

-Saca algunos, Renji no lo sabrá -le guiñó un ojo mientras Yuzu buscaba algunos de sus favoritos.

Ichigo caminó hacia ellas y asomó la cabeza entre ambas y metió mano en unas bolsas. Un par de botellas de licor, seguro para Sentaro. Unos mangas, para Kiyone.

-¿Maquillaje? -preguntó mirando a Rukia con picardía.

-Son para Rangiku -le quitó la bolsa y la dejó a un lado.

Ichigo siguió mirando el contenido de las compras, Yuzu se metía una paleta en la boca mientras su hermano terminaba su trabajo. El pelinaranja tomó una bolsa y Rukia se la quitó.

-Dámela -le ordenó Ichigo abalanzándose sobre Rukia quien ocultó la bolsa tras su espalda -¿Qué ocultas?

-Nada, es algo privado -lo apartaba con el pie sobre el pecho.

Con un ágil movimiento empujó a Rukia y tomó la bolsa y se salió de entre las chicas. Rukia se lanzó hacia él para tratar se arrebatársela. Ichigo la abrió hurgando en ella y en lugar de sacar el contenido, se la devolvió a Rukia bastante rojo.

Ella tomó la bolsa y volvió al sofá introduciéndola en otra bolsa más grande. Ichigo volvió hasta ellas y robó una paleta de la bolsa de Renji.

El reloj de la cocina indicó los 15 minutos de la cocción. Yuzu se perdió en la cocina.

-Eso, claramente no es para Rangiku, Rukia -le susurró -Muy sexy… -Rukia lo miró con furia, pero muy sonrojada -No me digas que es para ocultarlo bajo el uniforme… sería una pérdida de dinero.

-Cállate, zanahorio -gruñó.

-Me pregunto qué diría tu Nii-sama si supiera que te compraste eso -le levantó las cejas en gesto de complicidad -Ahora, me pregunto… ese encantador conjuntito no tendrá algo que ver con…

-Alto ahí, zanahorio, si quieres mantener tu cabeza pegada a tu cuerpo.

-Muero por ver la cara de Renji cuando le diga en qué gastaste tu dinero.

-No te atreverías -masculló Rukia.

-Tranquila -le revolvió el cabello -No diré nada, de hecho ya lo he olvidado… -la mirada amenazadora abandonó el rostro de su amiga -Es un tipo con suerte.

-¿Quién?

-Hisagi

-¿Por qué estamos hablando de él otra vez? -exclamó molesta.

-Porque encontré un bonito conjunto en una de tus bolsas -le hizo un gesto pícaro con las cejas.

-¿Y por qué crees que se relaciona de alguna manera con un compañero de trabajo? -insistió -¿Acaso has visto mi ropa interior que te sorprende lo que compro? ¿No has pensado que, quizás, es lo que siempre ocupo? -se sonrió algo sensual, Ichigo se sonrojó hasta las orejas -Claro, no lo habías pensado -agregó en tono triunfante.

-¿Cómo sé que no me engañas?

-¿Quieres ver el que traigo puesto? -preguntó llevándose las manos a los botones de la blusa.

-¡No, por Dios! -exclamó horrorizado y Rukia soltó una risa -Vale, lamento haberme metido en tus cosas. No estuvo bien. Supongo que a veces olvido que eres una chica… -Rukia lo golpeó en el brazo con fuerza -¿Ves a lo que voy? No eres suave ni delicada -se sobó el sitio del golpe.

-La cena está servida -dijo Yuzu desde el comedor -Papá no tarda en llegar.

-¿Y Karin? -preguntó Rukia a Ichigo.

-Dijo que cenaría con sus amigas

Iba camino al comedor cuando el localizador comenzó a pitear. Rukia lo sacó de su bolsillo y frunció el ceño.

-¿Trabajo?

-Sí y creo que necesitaré toda la ayuda que pueda obtener -miró a su amigo -Llama a Ishida. Llamaré a Renji.

Ichigo asintió.

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De pie delante del escritorio bebía un tazón de café. No había pasado buena noche en su rumia mental y la botella de sake que acompañó sus reflexiones no ayudaba precisamente. Fue a dejar el tazón a un lado cuando resbaló de sus manos y cayó al suelo.

-Mierda -masculló.

La puerta se abrió de súbito, Momo aparecía tras ella con un semblante lívido.

-Es Rukia… algo pasó… han llamado refuerzos. La décimo segunda división recoge absurdas cantidades de reiatsu.

Shuuhei tomó su katana rápidamente y alcanzó a Momo. Ambos se dirigieron al Senkaimon. En el lugar Byakuya Kuchiki en compañía del capitán Hitsugaya esperaban a que la división de kidou indicara si era seguro traspasar el portal.

-Shiro-chan -dijo Momo al verlo en el lugar.

-No podemos arriesgar a tantos oficiales en una situación así, con el portal inestable…

-Yo iré -dijo Shuuhei sin pensarlo.

-Te agradezco tu lealtad hacia tu capitana, teniente Hisagi, pero yo iré -finalizó Byakuya -Mi teniente y mi hermana están del otro lado, me imagino que comprendes -el teniente asintió.

El oficial de la división del kidou abrió el portal.

-En cuanto estabilicemos el portal podremos enviar otros oficiales -dijo el oficial.

-Estaré de llamada frente a cualquier eventualidad -dijo Toshiro -Momo, Hisagi… andando.

Byakuya ingresó al portal y el resto de la comitiva se regresaba a sus cuarteles. Hisagi se detuvo a medio camino y se desvió hacia su antigua división. Podría seguir desde allí los movimientos por el sistema integrado con la división 12. Al verlo ingresar Mashiro se acercó con ánimo de burlarse un poco.

-Pequeño Shuuhei -lo llamó logrando que él se detuviera y se volteara a verla -Pero qué bella sorpresa -le sonrió burlona -¿Olvidaste algo?

-Vengo por una misión -se inició la marcha y ella se le cruzó al frente -Déjame pasar, por favor. Llevo prisa.

-Estás en mi división, pequeño Shuuhei.

-Vengo a controlar una misión de mi división desde aquí -ella le dejó el paso libre pero lo seguía de cerca.

-¿Te envió tu capitana, la princesita Kuchiki? Yo que pensé que daría la espalda al Gotei y se iría al mundo de los vivos de infiltrada. Juraba que estaba enamorada del chico Kurosaki -parloteaba mientras el ex teniente de la novena se movía entre los pasillos con experiencia -¿No te ha comentado nada de ello?

-La vida personal de la capitana Kuchiki no es algo que me concierna.

-Ah… yo pensaba que hablaban de esas cosas, como parecen tener tanta complicidad... o eso comentan en todo el Gotei.

Sin caer en las provocaciones de la teniente Kuna, abrió una puerta, los oficiales se lo quedaron mirando.

-Watabe, engancha con la señal de la división 12. Hanaro, busca coordenadas de salida del senkaimon, coordina con la división del kidou. Fukuda, quiero escuchar todo lo que suceda

-Sí, teniente Hisagi.

-Buscamos cualquier actividad que se relacione con Kurosaki, el teniente Abarai, el capitán Byakuya Kuchiki y la capitana Rukia Kuchiki.

-¿Se te perdió tu mami, pequeño Shuuhei? -preguntó Mashiro solo logrando que un par de sus oficiales la mirara de reojo.

Hisagi la ignoró y se sentó frente a una de las pantallas que ahora se desplegaban en línea y Fukuda le entregó unos fonos. El resto del equipo comenzaba a filtrar las señales y colgarse de cualquier cámara humana o de las que ellos colocaban en sectores estratégicos.

Dejaron un café en su escritorio, alzó la mirada para toparse con una de sus antiguas suboficiales.

-Gracias, Reika.

-Un gusto tenerlo de regreso, teniente -le sonrió.

Mashiro observaba la situación, era como si la división completa volviera a estar a cargo del ex teniente. Y él claramente se sentía con el pleno derecho de estar ahí. A punto de otro de sus arranques, le quitó los fonos a Shuuhei y lo miró con las manos en las caderas.

-Esta es mi división, vete a la tuya.

-Teniente Kuna -dijo con voz suave -Estoy trabajando, siguiendo una misión donde dos capitanes y un teniente del Gotei están involucrados… sin contar con el sustituto Kurosaki.

-¿Qué está pasando aquí? -el capitán de la novena división ingresó a la oficina -Shuuhei… ¿qué haces aquí?

-Está siguiendo una misión donde se encuentran el niño humano consentido del Gotei, el teniente cabeza de piña, el capitán cara de poker y su hermanita la que tiene un palo en el trasero -respondió Mashiro miró a su colega -¿Por qué estás tan rojo, pequeño Shuuhei? ¿Estás molesto porque dije que tu mami es una estirada? Hay que ver como hay quienes se olvidan de dónde vienen...

Uno de los oficiales llamó a la atención de los presentes. Byakuya Kuchiki había logrado traspasar correctamente el senkaimon. Renji, Rukia e Ichigo parecían estar controlando la situación.

-Me informan que la alza de energía está cediendo. Puede ingresar más contingente al senkaimon.

Podría pasar del otro lado.

-Gracias -le dijo a sus antiguos subordinados -Disculpen las molestias -miró a su antiguo capitán y a la teniente -Debo regresar a mi división, con su permiso capitán.

Pasó a su lado y el hombre lo detuvo por el brazo. El teniente se lo quedó mirando.

-Has decidido dejar tu orgullo de lado, ¿por qué?

-Mi capitana está en peligro, no es un tema de orgullo. Es de lealtad, ella cuida de mí, yo cuido de ella. Somos un equipo. Pero eso, usted no lo sabe, porque usted solo sabe hacer equipo cuando puede imponer su voluntad.

El capitán lo miró a los ojos fijo, pero en lugar de responder o amonestarlo lo soltó y esbozó una sonrisa.

-Hiciste bien en renunciar a esta división. En ésta no hubieses conseguido nada más de lo que ya tenías -Hisagi frunció el ceño -Ahora has conseguido mucho más, ¿o me equivoco? -el teniente se sonrojó ligero.

-Vete a buscar a tu mami, pequeño Shuuhei -le dio una patada en plena espalda que lo dejó de bruces en la entrada del cuartel.

Se sobó la espalda baja y se puso de pie. Miró una vez más el acceso. No pudo tomar una mejor decisión que renunciar, aun cuando nunca pensó que aquel arrebato resultase tan bien. Debía cruzar el senkaimon y debía ayudarla, no podía quedarse de brazos cruzados… Si llegaba a pasarle algo no se lo perdonaría. Se volteó al frente para encontrarse con Kiyone y Sentaro.

-¿Pasa algo? -preguntó el teniente con curiosidad.

-Pasa que acabamos de enterarnos que Rukia estaba combatiendo en el mundo de los vivos -dijo Kiyone.

-Y nuestro teniente no nos había informado absolutamente nada -continuó Sentaro.

-Lo lamento, fue algo circunstancial… tenía que ir a ver si podía…

-¿Ayudarla? -preguntaron ambos al mismo tiempo, Shuuhei asintió.

Los subtenientes se largaron a reír de buena gana, mientras Hisagi no entendía el porqué de las risas.

-Hisagi -Sentaro lo tomó por el cuello como quien lo hace con un amigo -Verás… voy a decírtelo de la siguiente manera…

-No es que tengas algo malo -agregó Kiyone con una sonrisa dulce -De hecho, eres nuestro favorito.

-Sí, lo eres -afirmó el subteniente -Pero… Rukia suele meterse en problemas… y tiene tres buenos y competentes hombres que luchen por ella -puso su mano frente al rostro del teniente levantando un dedo comenzando a hacer la cuenta -Su hermano y uno de los capitanes más fuertes del Gotei, que si el comandante no estuviese sería precisamente Byakuya Kuchiki quien estaría ostentando dicho puesto. Luego tenemos al no menos despreciable en lo que se trata de poder, Ichigo Kurosaki, quien fue capaz de enfrentarse a toda la sociedad de almas por salvarla…

-Eso fue tan romántico -suspiró Kiyone tomándose las manos y suspirando.

-Y tercero, no tan impresionante como los dos anteriores, pero el igual en fuerzas a la capitana Rukia Kuchiki, su mejor amigo de la infancia…

-El guapísimo Renji Abarai -volvió a suspirar -Y un excelente combatiente, debo agregar.

Shuuhei parpadeaba tratando de incorporar la información.

-Y tú ni siquiera controlas bien tu bankai -lo palmoteó un poco el subteniente -Sabemos que te importa Rukia, a todos nosotros nos importa -Kiyone asintió sonriente -Pero, ir por ella, cuando ya tienes a tres de las grandes ligas…

-Es solo estorbar, Hisagi-san -terminó Kiyone y pudo contemplar el gesto derrotado que invadió el rostro de su teniente -Puedes seguir vigilando todo lo que pase… hablaremos con Iwakawa para que disponga algún tipo de dispositivo que mantenga comunicación direc…

-Gracias, Kiyone -la interrumpió -Volvamos al cuartel… todo está bajo control, ¿verdad? -ellos asintieron.

-Además, Hisagi, alguien tiene que quedarse en casa a cuidar a los niños -lo bromeó -Ya sabes, como en una familia…

-Sí, entendí la analogía -ahora fue él quien palmoteó a su subordinado -¿Puedes pasar a retirar algo a las barracas para comer, Kiyone?

-Claro -asintió -Sentaro, ¿vas a querer algo?

Mientras los subtenientes discutían qué llevarían para cenar, Shuuhei reinició la marcha. Un cuartel no podía quedar acéfalo… la analogía de Sentaro le pareció graciosa. De todas las parejas de capitán y teniente, las únicas que pudiese eventualmente formar una familia eran Rukia y él… Y el capitán Muguruma y Mashiro. ¡Vaya qué tontería estaba pensando!

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La actividad se detuvo en la madrugada y el contingente regresó de inmediato. Dejando todo a cargo de sus subtenientes, Hisagi se dirigió al hospital de la cuarta división a comprobar el estado en que regresaba su capitana. No, no nos equivoquemos, era el protocolo… aunque él quería estar donde ella lo necesitara.

A su ingreso Isane le dio el reporte. Tanto el capitán Kuchiki como el sustituto Kurosaki presentaban heridas menores, mientras que Renji y Rukia habían resultado en peores condiciones, pero nada de cuidado.

La teniente de la cuarta división guio a su colega hasta el cuarto donde se encontraba la capitana, quien estaba consciente y de buen ánimo. No supo leer la picardía en ese comentario hasta que ingresó a la habitación.

Pues bien, ahí estaba Rukia sentada en la cama, un par de vendajes en su cabeza y en su mano y brazo derecho. Supuso que había liberado su bankai y había perdido el control de él. Pero eso no fue lo que más le preocupó.

-No puedes ir a Karakura y salir invicta de ello, Kuchiki -dijo apoyado en el marco de la puerta.

Rukia e Ichigo, quien estaba sentado junto a ella en una silla se voltearon hacia Hisagi.

-Hola -lo saludó ella con una ligera sonrisa -Nada de cuidado.

-Así me informaron -respondió e ingresó -Y como siempre, tienes la suerte a tu favor, Kurosaki.

-Vaya, el nuevo teniente de la décimo tercera división. ¿Sobreviviendo a Rukia? -bromeó y ella lo golpeó con su mano buena en la cabeza -¡Dios, enana! Bruta.

Así eran ellos. Mientras enfrascaban en otra de sus peleas sin sentido, Hisagi no podía evitar reírse un poco. La dinámica entre Kuchiki y Kurosaki era vibrante, había un nivel de compenetración y confianza alto. Eran muy buenos amigos, pero él sabía de boca de Kuchiki que era más complejo que solo eso.

Si antes fue una broma mala, ahora se volvía una realidad que comenzaba a tomar forma. Suicido emocional, primera parte: el despertar de la ilusión (sí, le gustaba el drama y sonaba bien).

-Veo que estás de buen humor, Kuchiki -dijo interrumpiendo la discusión que ya no sabía el hilo conductor de ella.

-Sí, solo necesito descansar, ya mañana estaré bien.

-Tómate tu tiempo -le restó importancia -Recupérate tú también, Kurosaki -y saca tu trasero de la sociedad de almas, agregó en su mente -Nos vemos.

-Gracias por venir, Hisagi -le dijo Rukia con un gesto cálido.

-Es parte de mi trabajo, que descanses.

Auch. Eso había dolido, o al menos le dolió a Rukia. Lo vio salir de la habitación y se cruzó de brazos.

-¿Qué? -le preguntó Ichigo.

-Nada -bufó.

El pelinaranja se sonrió malicioso.

-¿Enfadada porque tu teniente vino a un chequeo de rutina y no a tomarte de la mano y mirarte con cara de cachorro? Ay, Rukia. Me alegro tanto que estés bien. Ahora vamos a estrenar ese bonito conjunto que compraste del otro lado. -se burló, pero ella no enganchó con la broma -¿Qué te pasa?

-No digas más eso, ¿vale? No aquí al menos… -Ichigo frunció el ceño -Verás… con Hisagi nos llevamos bien -aclaró -Pero desde que se incorporó a mi división los rumores corren. Todos lo comentan, como si esperaran algo más que una cordial relación entre colegas… y no quiero que Nii-sama lo malinterprete y la cargue con él… ¿entiendes? Además, él es solo mi teniente… nada más.

Ichigo asintió en silencio. La vio desviar la mirada hacia la ventana y observar la noche que cedía lento a la luz del día. Nuevamente ese gesto perdido en la nada… lo traía mucho, constantemente.

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Pasaron un par de días antes que Rukia se reintegrara a sus actividades y la división estaba aliviada de que nada le hubiese ocurrido o, al menos, nada de gravedad. Hisagi se había encargado bien de todo en su ausencia, por lo que, si necesitaba ir lento -o pasar tiempo con Ichigo- podría hacerlo sin complicaciones.

Pero ella insistía en permanecer en su puesto, con ciertas libertades. Pues ahí estaba metido Kurosaki todo el tiempo. Ahí o vagando por el Gotei, pero rondaba como la misma muerte... Suicidio emocional, segunda parte: Distancia.

No supo si fue ella quien marcó las distancias o él mismo tratando de controlar los celos. Pero con suerte hablaban. Lo justo y lo necesario, aun cuando en ese momento Ichigo no estuviese presente. Pero decidió no sentarse a lloriquear porque el sustituto venía a quitarle a su chica. No, él se concentró en el trabajo… y el sake. ¡Bendito alcohol! Si no fuera por él ya estaría medio muerto de depresión llorando por los rincones, pero esa no era su actitud. Está bien, sí había llorado un poco… pero solo un poco… cuando Kuchiki lo ignoró en el hospital. O cuando al regresar a sus funciones quiso besarla inocentemente como todas las mañanas, pero ella le corrió la cara…

-Puede venir alguien -la escuchó decir mientras sus labios besaron el aire -Quizás después.

Y después no había llegado hasta ahora. Pero para eso estaba el sake.

Y de una de esas juntas con los chicos de la división regresaba cuando un par de cuadras adelante pudo ver una brillante cabellera anaranjada charlando con una menuda mujer. Kurosaki y Kuchiki. No podía escucharlos, pero sí verlos. Tan solo viéndolos podía reconocerse el grado de intimidad que tenían… y ese muchacho no le había tocado un pelo a Rukia. Mientras que él conocía cada espacio de su cuerpo… pero jamás lo miraría como lo hacía con Kurosaki.

-Hace tiempo que me preguntaba quién eras… -escuchó a su espalda y se volteó para dar con el capitán Kuchiki -Y eras tú. Delante de mis narices.

-No entiendo… -respondió girándose para quedar enfrentados.

-Tuve mis dudas, pero cuando llegaste al senkaimon… tu actitud no era la de un teniente, pero sí la de un amante -miró a su hermana a la distancia -Kurosaki no me agrada para Rukia… pero tú mucho menos. La verdad, pensé en intervenir, pero me lo han dejado más fácil -se volvió al frente -Míralos. No importa cuanto te esfuerces, no importa si le juras amor eterno -un tono algo burlesco acompañó la frase -Ni menos importa si ella alguna vez te dijo que te quería… míralos una última vez, regresa a ese bar y olvídate de ella. Busca alguien como tú.

Y sin más caminó hasta los dos jóvenes. Byakuya se interpuso entre Ichigo y Rukia sin detener el paso y ellos lo siguieron.

-¿Y encontraste a ese hollow que dijiste sentías alrededor? -pregunto Ichigo con un gesto ladino.

-Mi error, lo lamento -respondió sin mirarlo.

Hisagi no podía moverse aunque quisiera. Cualquier rastro de alcohol se evaporó en ese momento. Byakuya Kuchiki había dado en el clavo… directo al corazón si es que después de este tiempo quedaba un trozo que apuñalar. No importaba cuanto se esforzara, no importaba lo que dijera, ni lo que hiciera… él sería siempre nada comparado con Kurosaki en el corazón de Rukia.

Se acabó.

Suicidio emocional, etapa tres: Completado.

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Hemos llegado a un break point en esta historia. A partir de ahora… ¡Viva el drama! De regreso a mi zona de confort, fuck yeah! Jaja.