~Love me… (SasuHina)
Género: Romance
Categoría: M
Universo Naruto.
Aviso: los personajes no me pertenecen sino a Masashi Kishimoto.
Advertencia: Este Fic tendrá alto contenido sexual y lenguaje soez y/u obsceno. Las escenas tipo "erótico" presentadas en este Fic, no deja nada librado a la imaginación.
OoOOoOo~…Love me…~OoOoOoO
"…Envidia…"
OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoO
Nunca había creído que un sentimiento tan fuerte se apoderada de mi.
¿Acaso era increíble que una persona como yo quisiera ser egoísta?
De sólo verlo, siento que algo me quema.
Que cuando lo toca, arde.
Hierve lo que tengo en el pecho, escondido muy profundamente en mi cuerpo. Duele que queme al saber que tengo celos.
Celos de lo quiero y no consigo.
Celos de lo que veo y no alcanzo.
Celos de lo que otros tienen y yo no.
Porque sí, porque por primera vez en mi vida, he sentido celos, he sentido envidia.
OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoO
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
Una pequeña sonrisa adornaba tu rostro al caminar de camino al hospital por esa mañana, todo era un aire frío en el ambiente pero con los rayos abrazadores del sol, hacían que una pequeña sensibilidad de calidez sobre tu piel, provocaba que estuvieras de buen humor.
Cruzaste el portón del edificio mientras observabas salir de aquí para allá personas enfermas y recuperadas. Ninjas correr dentro y fuera de la blanca estructura. Tus ojos se movieron hacia adelante, hasta encontrar la recepción. Caminaste hacia ahí y con una sonrisa en tus ojos, observaste a una señorita de cabello rubio oscuro.
—Disculpe… —llamaste con tu usual voz suave, causando que ella levantara su aturdida mirada hacia ti— ¿Se encuentra la doctora Uzumaki?
— ¿Tiene una cita con ella? —te preguntó la mujer con un tanto de desconfianza.
—Sí —la mujer bajo su dorada cabeza hacia un pequeño libro rojo y te preguntó tu nombre mientras movía las páginas hasta lo que parecía ser, la fecha del día de hoy— Hyuuga Hinata…
Ella hizo una expresión de: "¡Oh!" con la boca y levantó su torso para mirarte "feliz"— Hyuuga-sama, la doctora Uzumaki la espera en su consultorio —ella se separó de su escritorio y ves como comienza a dar unos pasos a su derecha para señalarte el camino—. Pase, es por aquí.
Tú sonreíste educadamente e hiciste una reverencia con la cabeza en forma de respeto. Avanzaste por el largo pasillo, oliendo el olor a alcohol etílico y medicamentos de los consultorios, sintiendo la frialdad de esas paredes blancas. A lo lejos, logras divisar una puerta de madera con un pequeño letrero encima, el cual, decía el nombre de tu amiga.
Tu mano se formó un pequeño puño y con cuidado tocaste la puerta con tus nudillos. Esperaste un poco y una voz de adentro del consultorio te dio permiso de entrar. Tomaste la chapa y la giraste mientras abrías la puerta— Ohayo… —saludaste y cerraste la puerta a tu espalda. Tu blanca mirada buscó a la pelirrosa y, cuando lo hiciste, tus ojos se abrieron como platos al ver a una Sakura con una muy notable barriga mientras archivaba unos papeles.
Ves como el cuerpo de la Uzumaki se había tensado un poco al escucharte pero cuando giró sobre si y te vio ahí parada junto a la puerta, su sonrisa se amplió mientras se acercaba— ¡Hinata! Qué bueno verte… —te tomó de la mano y te guió hasta una de las sillas frente a su escritorio— ¿Vienes para tu revisión médica bimestral?
Viste su sonrisa y asentiste. Tomaste uno de los asientos mientras ella tomaba el suyo. Ves como estiró su mano hacia abajo y abría un gabinete, pero fin al cabo, tu mirada bajo hacia su barriga, tragaste grueso y supiste que algo te causaba curiosidad, ¿no serán celos, Hyuuga?— Sakura-chan… —ella alzó su mirada jade para mirarte— perdona la indiscreción, ¿pero cuantos meses tienes? —la Uzumaki sonrió de oreja a oreja mientras que con su mano derecha cerraba el cajón y con la otra, acariciaba con cariño su vientre.
—Voy para los 6 meses… —abrió la carpeta de un historial médico mientras estiraba su mano para alcanzar una pluma y enredarla entre sus dedos—, y te juro que apenas cumpla los 7, pediré una licencia médica para quedarme en casa y cuidarme —sonreíste al escucharla. Ella tomó una hoja de papel y la giró a tu dirección—. Por cierto, ¿te platicó Ino sobre las nuevas políticas del hospital?
—No, de hecho, ella sólo me comentó de que no desayunara.
—Bien, pues te explicaré más o menos de que va… —suspiró un poco y te miró—. Tsunade-sama está preocupada sobre la salud de los ninjas de la aldea, así que implementó una nueva orden de que a todos se les haría un análisis completo, desde la gripe más simple hasta… no sé —divagó—, en el caso de los hombres, examen de la próstata y en el caso de mujeres, embarazo —tu expresión se volvió en una de confusión mientras ella se levantaba de su asiento para sacar una aguja—. Así que, como verás, te sacaré sangre y necesito que firmes este papel para archivarlo en tu historial.
Tragaste grueso al ver la filosa aguja de la jeringa. ¿Miedo, Hyuuga? Respiraste hondo mientras cerrabas los ojos, arremangabas la manga de tu camisa y extendías tu brazo derecho— Se gentil, ¿quieres?
Ella rió— ¿Sabes? Eso se le dice a los chicos cuando es tu primera vez —tomó una liga de hule y la ató a tu brazo, provocando que una de tus venas se hiciera visible. Por tu parte, al escuchar ese comentario te sonrojaste. Y justo habías recordado que él no había sido precisamente gentil contigo— Por cierto, ¿irás al cumpleaños de Naruto ésta noche? —Te fijo mientras te miraba de reojo— Entiendo si no quieres ir, créeme… —al escucharla la miraste y sonreíste.
—Si te refieres a eso, no te preocupes, ya no me afecta el que te hayas casado con Naruto-kun… —dijiste un poco avergonzada—. En realidad no sé si podré ir…
Sakura sacó la aguja de tu piel, provocándote una mueca de dolor, y te miró confundida— ¿Por qué no?
Excelente Hyuuga, ¿y ahora qué dirás? Mordiste tus labios y luego la miraste un poco incomoda— No tengo con quien ir… —estuviste tentada a desviar la mirada al escuchar lo patética que sonaba tu excusa.
La Uzumaki te miró confundida, pero miras cuando su expresión cambió mientras resoplaba una risa. Y mientras ella iba en busca de un frasquito para poner tu sangre ahí, apretaste la bolita del algodón a tu piel— ¡¿Es en serio?! Hinata, no te preocupes por eso, irán todos los once e Ino me aseguró que llevaría a Sasuke para sorprender a Naruto —ella te sonrió mientras escribía tu nombre en una cintita de tela, la pegó en la madera de la mesa y dejó asentado el frasco junto a otro pero sin nombre. Te miró e ironizó—, ya sabes, una fiesta sorpresa en donde el mejor amigo antisocial no quiere ir —te preguntaste en ese momento, ¿era seguro ir cuando el Uchiha iba a ir? No supiste que responder, puesto que sabías que cuando él estaba cerca de ti o tú de él, las cosas siempre se tornaban un tanto jodidamente calientes—. Pero… —y la voz de ella te sacó de tus pensamientos— si Sasuke-kun no quiere venir él se lo pierde ¿no? —ella te sonrió de oreja a oreja mientras te miraba, tú, sólo lograste asentir.
Ella sacó un estetoscopio y te pidió que te quitaras la camisa. Tus mejillas se sonrojaron pero accediste mientras te recordabas que Sakura era una chica, no un chico de otro mundo y que, fin al cabo, estabas con un doctor— Respira hondo… —inhalaste aire y lo retuviste— ahora, suelta lentamente le aire —exhalaste lentamente. Sentiste como pasaba el frío metal por tu espalda, erizándote la piel— Todo está bien Hinata, pero… —ella se separó de ti y buscó tu mirada— ¿por qué tienes moretones en tu espalda? —tu cuerpo se tensó de sólo escucharla. Perfecto Hyuuga, ¿ahora que le dirías? Te acomodaste tu ropa y trataste de responderle, pero los recuerdos de las noches anteriores provocaron que tu cara pálida se volviera roja. Agitaste la cabeza y la miraste de nuevo— ¿Fuiste de misión recién?
—S-sí… —Qué mentirosa te has vuelto, ¿cierto Hyuuga? Apretaste los puños en la tela de tu pantalón y bajaste la mirada—. Es sólo que aun no se me quitan… —ella te miró dudosa. Tus manos comenzaron a picarte, como si tu cuerpo te insistiera en cambiar de tema— Sakura-chan… —la pelirrosa te hizo una seña con la cabeza, dándote a entender de qué te oía atentamente a pesar de que escribía— ¿tú… —te sentiste incómoda ante lo que ibas a preguntar, respiraste hondo antes de continuar— sabes si los brebajes de Ino-chan son buenos como anticonceptivos?
Ella levantó la mirada hacia ti, dejándote apreciar unos ojos jades completamente sorprendidos— ¿Por qué lo preguntas?
—Bu-bueno, u-una nunca sabe lo… lo que podría pasar en una misión —respondiste incómoda ante la pregunta de ella, no creyéndote ser capaz de decir la verdadera razón.
—En eso tienes razón, aunque yo no me confiaría de los brebajes de Ino —te preguntó mientras apoyaba su mentón en sus manos y estos sostenidos por los codos sobre la madera—. Yo tomé uno y heme aquí —sonrió—. No es que me esté quejando, sólo que me hubiera gustado disfrutar un poco más mi vida de casada.
Sonreíste y asentiste, comprendiéndola— Te comprendo, creo que si estuviera en tu lugar pensaría lo mismo que tú…
—Entonces… ¿sí tomas uno de esos líquidos que ella hace? —tú asentiste— ¿desde hace cuanto tiempo?
Pensaste un poco— Casi dos o tres meses…
Ves como ella alza las cejas rosas sorprendida. Después, cuando se levanta hacia uno de esos estantes con medicinas. Mordiste tu labio inferior, pensando que tal vez no era buena idea haberle hecho caso a la Yamanaka, ¿y qué tal si en verdad, por uno de los arranques pasionales que has tenido con el Uchiha, hubiera provocado un embarazo? Llevaste tus manos a tu rostro, agobiada al pensar en eso, al no saber si era por tener un hijo de él o por él.
Porque tú temes su respuesta. Tienes miedo de que Sasuke piense que fue tu idea para engatusarlo, de que te deje y ya no puedas estar a su lado, aunque sea en su lecho. Tragaste grueso por tu seca garganta, sentiste como si un pesado bulto se subiera en tus hombros. Apretaste ambos puños aun más fuerte, intentando que el temblor de tu cuerpo no se hiciese notar.
—Toma… —te llamó la atención Sakura— te daré esto ya que veo que quieres cuidarte, pero… —divagó mientras se rascaba la nuca— creo que es mejor que te haga la prueba de embarazo antes, para estar seguras.
Tú asentiste rígidamente. Después de unos minutos y más revisiones, ella te había sugerido que sería mejor que fueras a la cafetería del hospital y desayunar mientras esperabas los exámenes. Accediste y te dirigiste a la puerta del consultorio. Buscaste con la mirada una dirección y tomaste la de la derecha, sabiendo que por ahí había un pasillo que daba a los jardines y la cafetería.
— ¡Hinata!
Escuchas una voz a tus espaldas, provocando que te dieras media vuelta. Tus ojos se abrieron y tu sonrisa se dejó notar— ¡Kiba-kun! —hiciste una reverencia para saludarlo mientras él se te acercaba— ¿Qué haces aquí?
El castaño sonrió, mostrándote los caninos— Vine por la revisión médica. ¿Y tú?
—Igual —sonreíste pero, tu estómago gruñó, poniéndote en una situación incomoda— ¿Quieres ir a la cafetería conmigo?
—Me gustaría, pero tengo que ir con okaasan, por cierto ¿irás conmigo a la fiesta de Naruto hoy? —asentiste y él se alejó de ti, despidiéndose con la mano— ¡Te veo en la noche, janee! —te despediste de tu amigo y compañero con la mano y retomaste tu camino.
Tus ojos perlas se volvieron a teñir de preocupación. Suspiraste pesadamente, pero, al caer en cuenta de tu reacción, meneaste la cabeza de lado a lado. Miras hacia la cafetería y ves a unas mujeres que se dedicaban a servir comida, observaste el menú y ordenaste algo de fruta y jugo.
—Son 45 yenes… —te dijo la mujer de cabello castaño y ojos azules para que pagaras.
Rebuscaste en el bolsillo de tu pantalón para sacar en tu cartera, pero, una mano con dinero enfrente de tu rostro, te hizo abrir los ojos por la sorpresa y buscar al causante de tu reacción— Yo invito —los ojos azules te miraron alegres pero tú, la miraste escandalizada.
— ¡No Ino-chan, yo lo-…!
— ¡Jum! —Gruñó la rubia mientras extendía tu palma frente a ella misma y te miraba con un falso reproche— No discutas —te miró de reojo y sonrió—. Mejor vamos a desayunar… —aceptaste y tomaste la bandeja. La rubia movía su cabeza en busca de un sitio adecuado y te llamó con la mano para que la acompañaras hacia una silla bajo la sombra de un viejo árbol. Ella jaló una silla de metal y tú la imitaste— ¿A qué has venido, Hina-chan? Es un poco raro encontrarte aquí…
—Vine por los exámenes médicos —revolviste un poco de fruta y te la llevaste a los labios para comer— ¿Tú también?
La rubia negó— No, estoy en mi descanso.
Asentiste mientras comías, pero, al pasar de los segundos sentiste que una mirada se clavaba en tu comida. Levantaste la mirada y observaste como un brillo se había adueñado de los ojos de Ino— ¿Qui-quieres un poco, Ino-chan?
Ella sonrió— ¡Gracias! se ve tan deliciosa esa fruta —le tendiste tu cubierto y ella pellizcó un poco de melón— ¿Con quién irás a la fiesta de Naruto?
—Kiba-kun me pidió que fuera con él… así que, saliendo de aquí, iré a comprar un obsequio… —terminaste tu frase al ver el cambio drástico de su mirada alegre a una levemente triste. Sentiste un poco de preocupación y sin poder evitarlo, extendiste tu mano hacia la de ella— ¿Estás bien?
Ella parece que reaccionó ante tu pregunta y te sonrió— ¡Claro! no te preocupes por mí —te pidió mientras movía su mano, restándole importancia—. Entonces, le pediré a Sasuke-kun que vaya conmigo —te tensaste ante lo dicho, dejando que tu comida quedara muy cerca de tus labios. Ella pareció no notar tu reacción porque siguió parloteando—, con eso de que le prometí a Sakura de que lo llevaría a rastras al restaurante, podría aprovechar una oportunidad, ¿ne? —te guiñó un ojo y tu sonreíste entre nerviosa y forzada. Tus puños bajaron hacia la tela de tu pantalón y apretaron la tela. ¿Acaso estás molesta, Hyuuga? ¿Estás celosa? Y te negaste mentalmente, sabiendo que él no aceptaría salir con Ino a ningún lado. ¿Tan segura estás? En serio, deberías de dejar de ser tan incrédula Hinata, debes de ver las grandes posibilidades que Sasuke tenía de aceptar. Levantaste la mirada y observaste discretamente a tu amiga rubia mientras desayunaba. Ves que es linda, o más bien –a tu parecer- Ino era guapa, con esos ojos azul cielo y ese cabello rubio platinado largo, sujeto en una coleta de caballo, dejando ver su delgado y frágil cuello. Ves que es delgada y de buen cuerpo, aunque es igual de baja que tú. Te sentiste fea a su lado, desagradable ante ella y más, ante él. Tu mirada se entristeció un poco, pero, tus recuerdos en esa misión llegaron a tu cabeza, recordándote de que él, Uchiha Sasuke no quería jugar contigo, ¿pero qué era exactamente lo que deseaba de ti? Suspiraste para tus adentros, queriendo una respuesta para tu pregunta— ¡Hina-chan! ¿Me escuchas?
Miraste asustada y sorprendida a la rubia cuando ella te sacudió el cuerpo con su mano— ¡Go-gomenasai!
Ella arrugó el entrecejo, como si estuviera preocupada por ti— Cielos, no te preocupes —te sonrió nuevamente—, sólo te decía que ya tengo que irme de vuelta al trabajo —pero ella, sin que tú sepas el porqué, se acercó un poco más hacia ti, apoyándose en los codos en la mesa, impulsando su cuerpo hacia adelante—. Pero, te noto preocupada, ¿estás bien?
¿Y lo estabas, Hyuuga? Tenías el posible susto de saber si en verdad había funcionado todo ese tiempo el brebaje anticonceptivo de la rubia, el saber que irás no muy convencida sin saber el porqué a una fiesta de tu antiguo amor platónico y más, el miedo que sientes en el pecho al ver que sientes celos ante la proposición que planeaba Yamanaka al Uchiha. ¿Celos Hyuuga? No, de ti no lo creo.
—No te preocupes por mí, estoy bien —sonreíste, intentando vanamente convencerla—, sólo esperaré los resultados e iré a comprar un obsequió para Naruto…
Ves como ella abre los ojos, mirándote sorprendida— ¿Naruto? Wow, sí que ya no te gusta —la observaste confundida y supiste porqué, Uzumaki siempre fue "Naruto-kun" para ti. Ella te sonrió mientras se levantaba de su asiento— Pero ¿sabes?, me alegro mucho por ti, no me hubiera gustado saber que todavía estuvieras sufriendo por él. Janee…
Te despides de ella con la mano y antes de regresar a tu comida, levantas la mirada hacia el reloj de la cafetería. Comes el resto de tu fruta frenéticamente al saber que ya habías pasado el tiempo que Sakura te había indicado y tomaste tu jugo, casi atragantándote. Tomas la bandeja y la llevas hacia un estante.
Cuando llegaste al consultorio de la Uzumaki, tu puño se alzo, dispuesta a tocar la puerta pero, por el mismo nerviosismo de tu cuerpo, quedó suspendido en el aire, indeciso si tocar ahora. Resoplaste y tomaste aire profundamente para darte fuerzas, pensando que mientras más rápido salieras del hospital, mejor para ti.
Un: "adelante" te dio el permiso de entrar al consultorio. Tus orbes perlados se abrieron levemente y después, un manto de miedo los cubrió al ver que la Uzumaki se encontraba completamente seria mientras veía una hoja. Cerraste la puerta despacio mientras tragabas grueso. Caminaste paso a paso, lentamente hacia el escritorio y jalaste una silla hacia ti para tomar asiento. Sakura te miró de reojo— Hinata, ¿has tenido relaciones recientemente?
Tus ojos se abrieron ante la pregunta y la sangre subió a tu rostro completamente pálido. Tragaste tu saliva duramente y desviaste la mirada— S-si…
— ¿Hace cuanto tiempo…?
Tus dedos comenzaron a enredarse solos— Tres días…
Sakura suspiró y ves que baja el papel— Hinata, te haré una última pregunta y necesito que seas sincera conmigo —levantas la mirada hacia los ojos verdes, preguntándote porqué te cuestionaba cosas íntimas. Ella te miró con suma seriedad— ¿Hace cuanto tiempo perdiste tu virginidad?
Tu cuerpo se tensó— ¿Por qué-…?
—Contéstame.
Y tu memoria se fue a días atrás, el día en que fuiste a aquella misión con el Uchiha. Comenzaste a boquear, tratando de sacar el habla. Mordiste tu labio inferior y volviste a desviar la mirada— Alrededor de 3 meses…
— ¿De verdad? —miraste hacia ella y ves que tiene los ojos entrecerrados, como si dudara un poco de ti. Tú asentiste— Pues, verás, según los estudios dicen que estás embarazada de alrededor de 48 semanas; o sea 4 meses —tu respiración se fue de tus pulmones y antes de que pudieras lograr hacer movimiento alguno, ella te tomó de la mano para que la miraras—. Pero, puede que haya sido un error del laboratorio o mío. Si quieres puedo hacerte otra prueba, pero, siendo sincera los exámenes de sangre no mienten… —Estás completamente asustada, tu respiración está completamente irregular. Llevas tus manos a tu cara, tratando de ocultar las lágrimas que deseaban salir de tus ojos— Hinata —te habló y tú despacio, alzaste tu vista hacia ella, mirándola, dejando ver tu preocupación— Te haré el examen otra vez, pero tendrás que venir sin desayunar hasta mañana en la mañana, ¿de acuerdo?
Asentiste y susurraste un: "tengo que irme". Caminaste lo más rápido que pudiste hacia la puerta y, una vez fuera del consultorio, te apoyaste en la pared, suspirando pesadamente mientras elevabas tu mirar hacia arriba, observando sin ver el techo blanco del edificio. Aun sentías las lágrimas, picándote los ojos para poder salir, pero, usaste tú lógica, ¿estar embarazada de 4 meses cuando tú habías dejado tu "inocencia" en 3 meses atrás? Vamos Hyuuga, es completamente ilógico, pero, algo te decía que tal vez, ese embarazo podía ser del todo cierto. ¿Cuántas veces habías permitido que el Uchiha acabara en ti? Miles, provocando que tal vez en un descuido tuyo o de él, o de ambos, se hubiera causado un desliz, uno que tú no deseabas cometer desde un principio.
Apretaste tus puños y estuviste tentada a gruñir, pero decidiste que sería mejor tener la esperanza firmemente aferrada a tu amiga y que era mejor idea venir al día siguiente, si el examen salía positivo, hablarías con el Uchiha.
.
[*.*.*][*.*.*][*.*.*] "Media hora después" [*.*.*][*.*.*][*.*.*]
.
El bullido de las personas provocaba que de alguna forma tus nervios se calmaran y que tu mente se distrajera momentáneamente. Despejando tu mente lejos de del tema. Escuchas un grito meloso y sin saber el porqué, buscaste el causante. Una kunoichi que no conocías más que de vista abrazaba con cariño al que suponías ser su pareja.
Ella lo abrazaba por el cuello mientras lo veía con una mirada que podría contagiar cualquier ternura en las personas que transitaban en ese lugar al medio día. Él, la tomaba por la cintura mientras la miraba a ella con una calidez. Y tu mente voló. Sustituyendo a ese ninja por Sasuke y a esa kunoichi por ti, siendo él y tú en el lugar de esos dos, siendo él y tú causando ternura y cariño.
Meneaste la cabeza fuertemente de lado a lado. ¿Cómo era posible que tú estés pensando en eso? ¿Es que estabas celosa por no tener una pareja con quien compartir esos momentos especiales? No, te negaste, sólo deseabas que no hubiera personas así, mostrando tanto afecto en público. Joder, por primera vez estabas molesta con un par de personas que no tenían la culpa. Los miraste de reojo. Ojos cafés brillantes destilando amor hacia unos ojos verdes llenos de amor y ternura. ¿Asqueada, Hyuuga? Volviste a negar fuertemente con la cabeza; y volviste a retomar tu camino.
Después de unos minutos, y cuando esa sensación desagradable en tu pecho desapareció, recordaste que tenías que ir a comprar un obsequio. Buscaste con la mirada de lado a lado un lugar apropiado para comprar dicho regalo. Encontraste una tienda dónde vendían artículos chinos. Sonreíste levemente y caminaste hasta ahí. Estiraste tu mano hacia el frente y empujaste la puerta, haciendo que una campanita colgada en el techo de la tienda sonara. Ves a un hombre mayor sonreírte y tú lo imitas, haciendo una reverencia en forma de saludo.
Desviaste la mirada y comenzaste a caminar, recorriendo los pasillos de la angosta pero larga tienda. Ves muñecas, ropa, objetos decorativos, trastes y utensilios. Todo te llamaba la atención. A todos los objetos los encontrabas preciosos. Pero recuerda Hyuuga, no viniste a comprarte algo a ti, sino a Naruto…
Te preguntaste qué es lo que podría gustarle al Uzumaki. Diste un par de pasos hacia atrás, antes de chocar con el estante a tus espaldas, y miraste hacia arriba para ver qué podías comprar. Observaste embelesada un juego de té chino color marfil y con pétalos de flores de cerezo grabadas en él. ¿Será que le gustara al Uzumaki? Te niegas inmediatamente, conociéndole, lo rompería a causa de su hiperactividad. Observas hacia la derecha de los mismos y tus ojos perlados, encontraron una simpática estatuilla de una rana bajo un árbol de cerezo.
Sonreíste abiertamente cuando encontraste un regalo adecuado. Te acercaste lo más que pudiste y te colocaste en la punta de los pies. Estiraste todo lo que pudiste tu mano derecha hacia arriba y al ver que no alcanzabas lo suficiente, continuaste esforzándote. Tus ojos blancos se abrieron cuando una pálida mano te bajaba el objeto que querías. Lo tomaste mientras tu cara se giraba hacia tu izquierda— ¿Sasuke-kun…?
Ves su pequeña pero discreta sonrisa mientras te observaba— ¿Qué haces aquí?
Lo miras más detalladamente y ves que él tenía una canasta en tus manos, pero, cuando el Uchiha se dio cuenta, la apartó atrás de su espalda— ¿Y tú? —él suspiró mientras desviaba su mirada.
—Ino me obligó a ir a la fiesta de Naruto y estoy comprándole un regalo —sonreíste al escucharlo, pero él, te acorraló en el estante, haciendo que lo mirases fijamente—. Pero también vi que entraste a la tienda…
La sangre subió a tus mejillas mientras lo mirabas entre confundida y sorprendida— ¿Me seguiste?
—Algo así… —y el bajó su rostro para besarte, miraste sus labios mientras él se acercaba poco a poco, tus nervios se alteraron y sentiste que esos momentos de torpeza de tu niñez se adueñaban de ti nuevamente. Desviaste la mirada y sin decirle más que un: "sayonara", pagaste la estatuilla de la rana y saliste corriendo de la tienda, dejando a Uchiha Sasuke solo. ¿No que muy valiente y salvaje, Hyuuga?
.
[*.*.*][*.*.*][*.*.*] "Media hora después" [*.*.*][*.*.*][*.*.*]
.
Peinaste tu cabello como de costumbre, lacio y suelto. Te levantaste de tu tocador y alisaste tu vestido negro. En tu rostro, se formó una mueca al pensar que tu vestido no era indicado, ya que te llegaba a medio muslo y dejaba un poco a la imaginación, pero, tu hermana Hanabi te había aconsejado que te lo pusieras. Te encogiste de hombros, restándole importancia a la prenda y caminaste a la sala.
— ¿Lista?
Preguntó el Inuzuka mientras se levantaba del sofá de tu casa. Asentiste y fuiste en busca de tu bolso. Kiba abrió la puerta y dejó que tú pasaras primero para después, cerrarla a sus espaldas. Una fuerte brisa pasó por tus piernas, causando que el vestido se te alzara levemente. Escuchaste la risa de tu compañero de equipo e internamente agradeciste de saber que el restaurante en dónde se celebraría el cumpleaños del rubio estaba cerca de tu hogar.
—Hinata —te llamó el castaño y tú lo miraste— ¿puedo preguntarte algo? —y tú asentiste, extrañada al ver que te pedía permiso para preguntarte cosas— ¿Fuiste al hospital, verdad? —y volviste asentir. Kiba desvió su mirada pero, lograste ver un pequeño rubor en sus mejillas — ¿Te encontraste con Ino, dijo algo sobre alguien más o… de mi?
La pregunta te pilló por sorpresa. Elevaste tu mirar hacia el cielo nocturno mientras caminabas y recordaste cómo había reaccionado la rubia mientras desayunaba contigo. Bajaste la mirada y le miraste— Ella me preguntó si iba a venir y yo le dije que sí, le comenté de casualidad que iba a venir contigo y se uso triste… —y tus ojos se abren al ver que él sonríe ¿qué rayos le pasaba a tu amigo? Aclaraste tu garganta y continuaste— pero, me dijo que iba a decirle a Sasuke-kun para que viniera con él —miras atentamente cómo la sonrisa se le borró y pasó a una expresión enojada— ¿Po-por qué lo-lo preguntas?
—Por nada —masculló entre dientes y decidiste dejar por la paz el tema, no deseando que el Inuzuka se molestara contigo. Vieron las puertas del lugar muy próximas a ustedes y caminaron un poco más apresurados ahí.
— ¡Hinata, Kiba! —Saludó una pelirrosa bien arreglada— Pueden pasar y tomar asiento, los demás ya han llegado —asentiste seguida por tu compañero e ingresaron más al restaurante. Tu primo, tus amigas y tus amigos se encontraban hablando animadamente de diferentes temas, pero, el grito que dio la Uzumaki, llamó la atención en general— ¡Ahí viene Naruto, escóndanse!
Todos los presentes se alborotaron y comenzaron a buscar un refugio seguro para que el invitado de honor no los encontrase pronto. Tú dejaste el pequeño regalo en una de las mesas y buscaste frenéticamente en donde buscarte. Una mano se colocó sobre tu boca, causando que tus ojos se abrieran como platos mientras que tu cuerpo era jalado a una pequeña habitación que reconociste como los baños.
La persona que te había sujeto, dejó que tu entraras primero para después, cerrar la puerta del baño con seguro. Tú removiste tu cuerpo frenéticamente para zafarte de su agarre pero él, te tenía muy bien agarrada mientras te arrastraba al lavabo del baño. Alzaste la mirada y tus ojos se abrieron como platos al ver tu reflejo en el espejo. Unos ojos oscuros como carbón, mirándote con enojo. Sasuke te tomó de la cintura y te giró, después, te sentó en la meseta. El te abrió rápidamente las piernas, y con la misma rapidez, se metió entre ellas mientras colocaba sus brazos a tus costados para evitar que bajaras.
— ¿Sasuke-kun, por qué-…?
— ¿Por qué viniste con ese idiota?
—Ki-Kiba-kun no es-…
— ¡Respóndeme!
Tu cuerpo, tembló levemente ante el tono que empleó contigo y bajaste la mirada— Él me dijo que quería venir conmigo aquí… —mordiste tu labio inferior. ¿Pero por qué tienes que darle explicaciones a alguien que no es tu dueño, Hyuuga? ¿O es que acaso sí lo es? Alzaste tu mirada un poco para verle, darte cuenta de que te miraba desafiante, y enfadado, y colérico, y… joder. Levantaste la cabeza con orgullo y te cruzaste de brazos mientras fruncías el ceño— ¿Por qué debo decirte o darte explicaciones? ¿Acaso no viniste con Ino?
El Uchiha continuaba mirándote molesto, pero, alzó una ceja azabache, dándole un aire, jodidamente sexy. Desviaste la mirada a un lado e ignoraste el pequeño revoloteo en tu vientre.
—No tengo porqué contestarte si me respondes de mala gana.
Tu boca se abrió al escucharle, sintiéndote levemente ofendida— ¿Mala gana? —Descruzaste tus brazos y chocaste tu dedo índice en su pecho repetitivamente— Eres tú el que siempre me pide explicaciones ¿por qué tengo que contestarle a un Uchiha engreído como tú?
Volviste a cruzar tus brazos y a colocar una pose orgullosa porque tú también tienes orgullo, ¿verdad, Hyuuga? Desviaste la mirada para apartarla de esos ojos negros, los cuales parecían querer penetrar en cada poro de tu piel.
Escuchaste cómo él soltó un resoplido de una risa, causando que lo vieras otra vez— ¿Te estás burlando de mí?
—Sí —y te sonrió con esa sonrisa tan altanera que tanto te gustaba.
— ¡Déjame bajar!
Lo miraste desafiante para que te dejara libre pero, su sonrisa se borró y te vio con seriedad— No.
Tu enojo aumentó cuando escuchaste su respuesta, tan simple y tan sencilla. Colocaste tus palmas en su pecho y lo empujaste. Sasuke se apegó más a ti, pasando una mano por detrás de tu cintura y ocasionando que te hicieras adelante, rozando sus intimidades.
— ¡Uchiha Sasuke, suéltame! —gritaste al fin, tratando que se apartase, pero, por respuesta, el llevó su mano tras tu nuca y te besó con rudeza.
Y, joder, tus ojos se abrieron como un par de platos. Una de sus manos masculinas comenzó a acariciar tu muslo, subiéndolo poco a poco. Y, mierda, sentiste cómo la humedad se juntaba en tus bragas al saber que con sus caricias deseaba excitarte. Estúpido Uchiha, estúpida Hyuuga.
El ambiente en ese baño comenzaba a calentarse. Sientes como él lamió tus labios y tú, los abriste poco a poco, dejando que él invada tu cavidad. El Uchiha se pegó a tu cuerpo un poco más mientras te dejaba sin aire. Soltaste un gemido sonoro, ahogándolo entre sus labios y él, se separó de ti, mostrándote una vez más su sonrisa altanera. Él bajó a tu cuello y sientes como comienza a repartir besos y mordidas. Tus manos se descruzaron otra vez y dejaste que cobraran vida, yendo hasta la orilla de su camisa negra para quitársela.
El sonrió en tu cuello y se separó de ti— Ya puedes bajarte —lo miraste fijamente, sorprendida de que el cabrón era capaz de dejarte excitada y con la respiración irregular. Sentiste que humo salía de tu cabeza cuando observaste esa puta sonrisa arrogante otra vez. Tus mejillas se sonrojaron por el enojo y, apretaste los puños.
— ¿Y si no quiero?
Él, se encogió de hombros— Como quieras —te dijo con indiferencia y se apartó completamente de ti. Dándose vuelta tan tranquilamente, dejándote muy excitada y molesta. Jodido Uchiha, ¿verdad Hyuuga? Entrecerraste tus ojos al saber que él comprendía a la perfección cómo te ponía. Y sentiste celos de Ino y Sakura por ser tan valientes y más atrevidas que tú.
Querías vengarte, y lo harías, oh claro que sí. Si el Uchiha sabía cómo te ponías con su sola presencia. Tú también sabías como ponerlo a él. Cruzaste tus piernas y fingiste desinterés— Bien, no te mostraré el pequeño conjunto que compré esta mañana.
Y como por arte de magia, Sasuke se detuvo en seco cuando estaba muy próximo a la puerta. Escuchaste un resoplido de burla y de reojo, miras cuando se voltea hacia ti— Y seguramente lo compraste para mí ¿no?
—Tal vez, pero como no quieres jugar, me iré a casa sola —y lo miraste de lleno, tratando de no desmayarte por los nervios—, o tal vez me iré con alguien más.
Ves como el frunce su ceño— No te atrevas a chantajearme, Hyuuga.
Te encogiste de hombros— Cree lo que quieras —y cuando ibas a bajarte del lavabo, unos brazos te rodearon nuevamente, impidiéndote deslizarte hasta el suelo.
— ¿A dónde vas?
Lo miraste fijamente, desinteresadamente falsa— ¿Yo? —Te hiciste la tonta mientras te señalabas con uno de tus dedos— Me voy de aquí.
El entrecejo de él se frunció profundamente— Yo creo que no.
Te tomó de la nuca y te besó duramente. Colocó sus manos en tu cadera y la jaló hacia él, pegando sus sexos y ocasionando que soltaras un gemido entre el apasionado beso. Sus manos abandonaron tu cadera y subieron hasta la cremallera de tu vestido. Con prisa, tomó el borde de la tela y la llevó hacia arriba, sacándote la estorbosa prenda y dejándola a un lado del lavabo. Después, sus manos masculinas apretaron tus pechos, como si fuesen un par de globos por encima del sostén.
Y joder, el caliente baño se volvió el caldero de las llamas del infierno mismo. Y tú realmente no querías evitar que eso ocurriera, lo necesitabas. Suspiraste cuando Sasuke abandonó tus labios y comenzó a dejar besos por la piel de tu cuello, pero, soltaste un gemido cuando su prominente erección rozaba por una de tus piernas. Llevaste tu mano por su camisa y a tirones, se la sacaste. Te encorvaste hacia él y besaste su pecho y cuello, dándole ventaja para que te desabrochara el sostén de encaje.
Sentiste como te separaba y con tu vista nublada por el deseo, observas como el Uchiha se agachaba para sorber con fuerza la piel de uno de tus pechos, dejándote una marca entre morada y roja, e inconscientemente, le arañaste la espalda, provocando que el gruñera guturalmente contra tu piel.
Como si estuviera desesperado, arrancó tus bragas y tú, llevaste tus manos a sus pantalones para desabrocharlos, dejando que cayeran libres en el suelo. El Uchiha llevó una de sus manos a tu intimidad y jugó con tu hinchado clítoris. Soltaste un gemido en la altura de su hombro y cuello y sin resistirte más, completamente extasiada, tomaste tu miembro, masturbándose ambos. Con tu mano libre, tocaste su mejilla para besarlo, tratando de ignorar un poco como su pene se hacía más grande en tu mano y como te mojabas más por él.
Sasuke se separó del beso. Te separó las piernas y cuando te penetró, soltó un sonoro gruñido. Tú soltaste su nombre muy quedamente a la altura de su oreja. El moreno comenzó a moverse en tu interior, logrando que las pequeñas punzadas de placer y dolor de tu muy próximo orgasmo te enloquecieran, dejando tu pudor de lado y atreverte a pedir más. Lo rodeaste con las piernas, sacando que gruñera al saber a la perfección que estabas asfixiándolo por el apretado agarre.
Tus gemidos eran ahogados en tu propia garganta mientras apretabas el labio inferior hasta casi el punto de dolerte. Sasuke soltaba una maldición de vez en cuando mientras el incesante choque de caderas se hacía sonar en el lavabo del baño y, una y otra vez, su polla te penetraba en lo más profundo de ti. La música de la "fiesta" sonaba y ni siquiera tú te habías dado cuenta cuando la había encendido. De improvisto, él colocó sus manos en tu trasero para alzarte y despejarte del lavabo.
El hizo que quedaras en el aire, provocando que lo cabalgaras mientras te sostenía de tu cadera y medio flexionaba las piernas. Tus ojos se abrieron al notarlo más adentro e inconscientemente moviste tus caderas para hacer los embiste más frenéticos. El puto cielo estaba sobre ustedes y casi podían tocarlo. Notaste que el orgasmo estaba alcanzándote. Rodeaste con rapidez el cuello del Uchiha y pegaste tus labios a su oído— De-dentro no…
Escuchaste como por un momento respiró hondo y en el siguiente, sus embestidas aumentaron, provocando que te corrieras. Lograste escuchar como sus dientes rechinaron y con rapidez salió de ti, dejándote en el suelo— Abajo —te arrodillaste mientras él se ponía delante de ti—. Abre la boca.
Cerraste los ojos y sientes como él mete su hombría en tu cavidad, sus caderas comenzaron a moverse a su ritmo. Te quedaste completamente estática, embistiéndote repetidas veces y logrando excitarte nuevamente. Mierda Hyuuga, las paredes de tu intimidad desean atención otra vez. Lo escuchas jadear mientras su respiración está cada vez más entrecortada y levantas tu vista para mirarlo. Sus mejillas se encontraban sonrojadas, sus labios se encontraban entreabiertos. De un momento a otro, Sasuke cerró los ojos, frunció el ceño y apretó la mandíbula mientras se corría en tu boca. Él abandonó de tu cavidad y lo poco que quedó de su semilla, salió por tus labios.
Tú comenzaste a jadear mientras poco a poco ves como él abría los ojos para fijar su vista en ti. Sonrió ladinamente y te ayudó a ponerte de pie. Sin borrar esa sonrisa que tanto odiabas y querías, te tomó por la cintura y te estrechó hacia él. Pasó su lengua por la comisura de sus labios y tú no le negaste que te besara, enredando sus dos lenguas en una lucha continua. Es oficial Hyuuga, eres una maldita pervertida igual que él.
La falta de oxigeno los atacó nuevamente y el Uchiha dejó que sus frentes se pegaran mientras mantenían los ojos cerrados. Escuchas como resopló su risa contenida— ¿Cuándo te volviste una maldita pervertida? —mordiste tu labio inferior y sonreíste abiertamente. ¿Ves? Es oficial, eres una jodida pervertida.
—Creo que desde que me quitaste la inocencia, Sasuke… —él sonrió ante tu respuesta y volvió a besarte.
.
*—* "Al día siguiente" *—*
.
Tu espalda se encontraba apoyada en la pared del hospital, a un lado de la puerta del consultorio de Uzumaki Sakura. Tus manos se encontraban cubriendo tu rostro mientras respirabas hondo una y otra vez, dándote fuerzas para entrar de nuevo al consultorio.
Esa mañana habías hecho exactamente lo que Sakura te ordenó, no desayunar e ir a sacarte sangre para el examen médico. Respiraste hondo una vez más. Pero, unas manos sobre tus hombros provocaron que tu cuerpo se tensara.
Apartaste rápidamente tus manos de tu cara y sus ojos perlas quedaron atrapados por unos ojos ónix— Sasuke-kun… —el moreno ni se movió, sólo te seguía viendo con seriedad— ¿Que-qué haces aquí…?
—En la mañana me topé con Sakura y me dijo que ibas a venir al hospital para hacerte una prueba de embarazo, ¿es cierto? —sus ojos se entrecerraron y tú tragaste grueso mientras sentías que el corazón se te encogía.
—S-sí… —el suspiró y apartó las manos de tus hombros. De alguna forma, te asustaste de que se alejara de tu persona y las tomaste para obligarlo a que te viera—, pero… hubo un error en mi examen médico general y ella me sugirió que viniera… otra vez…
Por un minuto, el no dijo nada, dejándote nerviosa, pero, escuchaste un gran suspiró y después, sentiste un abrazo, dejándote sorprendida. Tus manos y brazos se quedaron quietas pero una de sus manos comenzó a acariciar tu cabeza y cabello— Todo saldrá bien… —te dijo en un susurró, muy cerca de tu oreja y tú, apretaste los puños y correspondiste su abrazo.
Continuaron así por unos segundos y él fue el primero en separarse, diciéndote sin palabras que entraras y esperaría por ti en la puerta. Dejaste un tanto insegura su abrazo y caminaste hasta la puerta. Lo miraste y tocaste la puerta. La voz de Sakura se hizo presente, dejándote pasar. Cerraste los ojos y entraste.
— ¡Hinata, ven! —Te dijo alegre y caminaste hasta sentarte en una de las sillas— Buenas noticias —te miró y sonreíste—, si hubo un error en el laboratorio y resulta que tu salud en general es perfecta.
— ¿Entonces…?
—No, no lo estás —sonrió y tú soltaste el aliento, completamente tranquila. Ella soltó una risita—. Pobre, me imagino que estabas un poco asustada…
¿Poco Hyuuga? Estabas al borde del colapso nervioso. Sonreíste y asentiste apenada— Es que… creo que aun no estoy lista.
Ella rió— Lo comprendo, eres más joven que yo y me imagino que quieres una pareja estable para tener hijos y demás, ¿verdad? —Asentiste otra vez, estando de acuerdo— Por cierto, ¿dónde estuviste ayer? Desapareciste de la fiesta al igual que Sasuke-kun.
¿Y qué dirás Hyuuga? ¿Qué estuviste follando con el Uchiha en el restaurante mientras se celebraba el cumpleaños de tu ex amor platónico y, cuando terminaron, se fueron a escondidas para continuar en tu casa? Te sonrojaste con desmesura— Yo… me sentí un poco mal y Sa-Sasuke-kun me hizo el favor de lle-llevarme a casa…
Ella entrecerró los ojos— No te creo, apuesto que los dos estuvieron de traviesos —un grito salió de tu garganta y ella se carcajeó— Aunque ¿sabes?, si yo pudiera escoger la pareja de Sasuke-kun, esa serías tú…
Tragaste grueso y decidiste que mejor sería no indagar en el porqué. Le agradeciste su tiempo y te retiraste del consultorio. Cerraste la puerta de atrás y observaste que Sasuke te esperaba afuera— ¿Y bien?
—No estoy embarazada —sonreíste de oreja a oreja y él sólo te miró— ¿Ocurre algo? —el desvió la mirada y negó. Lo miraste con preocupación mientras caminaban.
Y cuando estabas apunto de preguntarle qué le sucedía, a lo lejos observaste a Ino llorando mientras estaba sentada en una silla de la cafetería y Kiba se encontraba en cuclillas frente a ella. Te preocupaste por lo el porqué se encontraba en ese estado la Yamanaka. Diste un paso y Sasuke te detuvo, pasando uno de sus brazos detrás de tu cintura, como una especie de abrazo— Déjalos, necesitan hablar.
Lo miraste confundida y, mientras te hacía avanzar, miraste hacia atrás de reojo como Kiba le decía algo a la rubia, causando que ella apartara las manos de su rostro. Sonreíste cuando él besó su vientre y después a ella mientras la abrazaba. Y caíste en cuenta, tus celos sobre las parejas que se mostraban afecto en la calle libremente, tus celos por las pequeñas familias de jóvenes de tu edad, no era más que envidia que sentías a causa de tu propia inseguridad. Viste discretamente al Uchiha, y te diste cuenta de cuan inalcanzable y cerca era para ti.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
FIN CHAPTER 11.
Notas:
Bien, no sé si se habían dado cuenta de que mis lemons van en aumento en cuanto perversión se trata. Y créanme que así va a seguir hasta que se acabe el fic, porque, he decidido que haré lo que tenía planeado desde el principio, sobre todo con Hinata.
Este capi se lo dedico a Cannan, ella me pidió que hiciera algo en los baños, me dio una idea más o menos, pero como no soy una santa, lo hice a mi manera xDD Perdonen cualquier error que eso me sucede muy amenudo xDD espero que les guste y a ella también, sobre todo el intento de momento tierno que le metí, porque, sinceramente, la ternura tendrá que esperar un capi o dos xD. Creo que me falta una de las peticiones y si no me equivoco era de un hombre que es mi lector (le mandaré un PM para que él me entienda xDD) ¡Por cierto! Muchísimas gracias por los 210 reviews! *Baila de felicidad!* en verdad, valoro el apoyo que me dan y no se crean, leo todo y cada uno de ellos y acepto los concejillos para llevar a cabo el fic :DD ¡Así que ya saben, sobre todo hombres que leen (porque sé que hay algunos par ahí xD) ayúdenme dándome ideas sobre todo con Sasuke, mi cerebro se está pudriendo DDX cualquier queja, sugerencia o petición sobre el fic, me lo pueden decir por reviews o ya de perdis, el PM ;DD Actualizaré el fic lo más seguido que pueda, ya que los que hayan leído mi perfil, sabrán que la historia ganó la encuesta :D
Agradecimientos: lilipili; Dark Amy-chan; Luna07; Tomato (no te preocupes por lo de los reviews, me alegra que te gusten mis fic^/^); Pochyy (concuerdo completamente contigo DX); JenSchiffer; Cannan (espero te guste el capi ;D); a-satoshi (baby! Perdón por no responder pero no encuentro tu PM D; claro que haré un NejiHina para ti, pero dame chance de pensar en algo bueno, ¿lo quieres con o sin lemon? Love u :*); Girl-Evil-Undead (no sé si a estos celos te refieres, pero sino, lo haré en el siguiente ;D); Mademoiselle . Necropolis; LaCrazyWriter (seguí tu concejo sobre no cohibirme, dentro de dos capis haré algo peor que esto xDD); marleen; shadow hallow; Naomi aki; Lucychibi; Reiko Dark Angel; Sammy Summer (Te refieres a Sasuke? No sabría porque lo he puesto ebrio y celoso pero por separado, quien sabe, tal vez en la prox conti xD); sofiadvn; Karamell; anatemari; Vero (tanto tiempo sin saber de ti!); maribelteka (muchas gracias por tus palabras, que dulce eres! ;w;); NANA-53 (me encantó como describiste el fic, y sí, tienes razón, más o menos es esa mi idea, no tienes que agradecer;D); misaki hyuga; Uchiha-Dani-Uzumaki (lo del bebé NaruSaku aun no decido el sexo, pero quien sabe, puedo tomar tu sugerencia ;D); holanda (te mentiría si te digo una cantidad exacta, pero más o menos entr capis D;); kisoto.
Muchas gracias por sus reviews, en serio, es un gran apoyo para mí. Algo más, las personas que han leído I just wanna be with you y me pidieron que lo hiciera un fic, si lo haré pero estoy entre cuando acabe con Love me o, empezando desde ya, aunque, tal vez el tipo de narrador no sea el original del one-shot ya que los capis serían cortos y no se relataría como quiero, además de que considero Love me un fic especial y para que haga uno igual a este, será en un futuro no muy cercano ^^U Los quiero!
