Mi querida people, he regresado. Mil gracias por sus comentarios y los follows, parece que se divierten jiji. Eso me alegra, esa es la miden de escribir: divertirse y divertir al resto.
En este capítulo tenemos un salto temporal, está especificado en la lectura, pero por si leen a la rápida, esto es cinco años después del año nuevo que dio inicio a esta historia.
Bueno, a leer.
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El tiempo es relativo. O al menos el tiempo personal. Las situaciones pasan por las personas de manera diferente, algunas solo por un instante, otras tardan más y algunas, simplemente, llegan para quedarse. Pero, a veces, preferimos hacer como que no están.
-Siempre es lo mismo -bufó Kira desanimado, Momo y Hisagi se voltearon a verlo -¿No les aburre ver todos los años el mismo espectáculo? ¿El mismo lío para conseguir un lugar? ¿La misma fiesta donde Rangiku?
-Ehm, no -rio Shuuhei -¿Qué te pasa? Fiestas son fiestas. Además, como comiences el año marca la pauta para los otros 365 días.
-Y no es lo mismo todos los años… el pasado tuvimos cotillón -dijo Momo con tono de superioridad.
Kira bufó.
-Debería hacer como Kuchiki y escaparme para año nuevo… ¿hace cuánto que no pasa uno con nosotros?
Momo comenzó a hacer memoria.
-Cinco años -respondió Hisagi. La última vez que lo pasó en la sociedad de almas habían terminado en su habitación. -Debe ser realmente divertido del otro lado…
-A quién engañas -Renji aparecía a sus espaldas y puso una mano sobre el hombro de Momo, quien le sonrió -Va a pasar las fiestas con Ichigo y su familia. La diversión la hacen ellos, no su mundo.
-Pero no hablemos de los que no están, pensemos en nuestros deseos para el próximo año -intervino Momo.
-¿La purificación del Hueco Mundo? -preguntó Kira burlón.
-¡Estoy tratando de decir algo bonito y lo arruinas, Iduru!
El grupo seguía discutiendo sobre porqué valía la pena celebrar año nuevo cuando Rangiku llegó hasta ellos abriéndose paso entre la gente.
-¿Preparados para la mejor fiesta del año? -dijo animada, todos se la quedaron mirando -De hecho miren quién decidió unirse y me la encontré en el camino.
Jaló de su mano y de entre la gente Rukia apareció arrastrada y casi cayó tropezándose con un par de chicas que le cerraban el paso.
-¿Y tú no estabas del otro lado? -preguntó Renji sorprendido y Momo le pegó un pisotón con gesto de reproche -Auch -miró a la pequeña morena -¿Qué?
-No preguntes… -masculló.
No hubo explicación al respecto, simplemente Rukia guardó silencio y sonrió conciliadora. Hisagi la miró de reojo, ¿qué sería lo que la trajo de regreso? No, era de su incumbencia. De hecho, ¿qué importaba?
El espectáculo comenzaba dando la bienvenida al nuevo año. Era el momento de pensar en los propósitos que tenían para los meses que se vendrían. Rukia tenía la mente en otro lado y se notaba en su mirada perdida. Hisagi no pudo evitar mirarla disimuladamente.
Habían pasado tantas cosas entre ellos y ahora era como si se hubieran borrado de pronto. No, ya no le afectaba. No podía negar que le había costado un poco… no era de los que se involucrara emocionalmente y pudiese dar vuelta la página de un momento a otro… no era como ella… lamentablemente. Tardó alrededor de un año en asumir que, por mucho que quisiera reconquistarla -¿alguna vez si quiera la conquistó? -ella estaba clara en su postura. Ellos eran colegas y algo como amigos. Debía reconocer que Rukia ponía de su parte para mantener las cosas medio frías… como ella. Al menos en un comienzo.
Saludos protocolares, indicaciones laborales, algunas palabras y bromas durante las reuniones informales con los amigos. Poco a poco la relación se entibió y ya podía decirse que tenían bastante confianza… dentro de lo que ella podía dar. ¿Cómo, alguna vez, pensó -y sintió -que las cosas podrían funcionar entre ambos? Eran tan distintos. Él era un cursi, meloso y demandante -sí, lo reconocía -Ella era fría, poco demostrativa… aunque en la intimidad era diferente, por un momento, por lo que durara el encuentro. Quizás ella era así porque no sentía absolutamente nada por él… nada. Cómo había dolido eso. Nada, después de todo lo que había pasado. Ciertamente el corazón era ciego ante todas las señales, leyendo equívocamente las miradas, los gestos y las palabras. Viendo donde no había nada. Nada.
Y nada era lo que sentía ahora por ella. Quizás una cuota moderada de afecto dada la convivencia. Pero nada más. El orgullo y el despecho eran buenos para las cicatrices y llevar todo al lugar más perdido… donde solo queda el recuerdo. Suficiente melancolía, se dijo al tiempo que dejaba de mirarla.
La nostalgia es un mal aliado, pensó Rukia mientras perdía la vista en los fuegos artificiales. Había pasado tanto tiempo y era difícil aceptar las nuevas situaciones. Era mejor dejar de pensar en ello… sí, era lo mejor. Nunca había sido buena en demostrar lo que pensaba o sentía… no iba en ella. Prefería que otro interpretara su silencio por ella. Daba señales, claro que lo hacía. Pero parecían no ser leídas. O quizás ella era imposible de leer. Era mejor, dar vuelta la página… prefería tenerlo cerca, como amigo antes de malograr un vínculo que siempre existiría. No era necesario. Él siempre estaría ahí… siempre. Por eso, regresar a su casa era lo correcto… lo era.
El espectáculo terminó y la multitud comenzó a disgregarse. Rangiku arrastró a todos a la fiesta que había preparado en su casa… o más bien que el teniente de la octava división organizó por ella. El poder de la feminidad.
Rukia lo estaba pasando genial charlando con las chicas de un nuevo anime que salió en el mundo de los vivos y que, no podía esperar comprar la temporada cuando saliera a la venta.
Cuando a eso de las cuatro de la madrugada todas las botellas estaban vacías y algunas gargantas secas. Y como sucede cuando se acaba el alcohol, la fiesta se acabó y los invitados se desperdigaron rumbo a sus casas… o a seguir la fiesta en otro lugar.
-Tengo más sake en las barracas -dijo Hisagi con ánimo de seguir la fiesta.
-Yo paso -Kira abortaba misión -Ya veo venir la peor resaca del año.
-Yo me apunto -una animada Rukia levantó la mano.
Renji iba a sumarse, pero una mirada seca de Momo lo hizo callar. No le gustó, claro que no. ¿Cuál era la idea?
-Rukia, vamos… ya ha sido suficiente -le dijo en lugar de sumarse a la fiesta.
-No -respondió la capitana alargando la última o y con tono borracho -Yo me voy con Shuuhei.
-Ese es el espíritu, Rukia -rio, en iguales condiciones etílicas y miró a los tenientes -Par de aburridos -al igual que Rukia alargó la o.
Renji tomó a su amiga por el brazo con algo de brusquedad. Rukia lo miró intrigada.
-Ten cuidado -le advirtió con una mirada que dijo todo.
-No sé a que te refieres -canturreó y se desprendió de su agarre -¿Nos vamos? -le preguntó a su teniente.
Momo y Renji los vieron partir sin moverse del lugar.
-¿Qué rayos, Momo? -exclamó el pelirrojo con evidente molestia.
-¿Por qué? -dijo con una mirada inocente, Renji frunció el ceño -Déjalos a solas. Les hará bien.
-No entiendo…
Momo suspiró. ¿Acaso Renji era tan tonto?
-¿No te has dado cuenta?
-Lo que quiere decir Momo -intervino un ya bastante ebrio Kira -Es que Kuchiki y Hisagi están juntos -se rio y vio a Renji intrigado. Juntó sus índices y los frotó -Así de juntos.
-¿¡Qué!? -exclamó Renji.
-Son ideas tuyas, Momo -siguió el rubio mirando a su amiga -Ya te lo he dicho mil veces, ves demasiadas series… te tienen el cerebro congestionado. ¿Te imaginas siquiera cómo sería eso?
-Extraño -respondió Renji.
-¡Exacto! Con lo severa que es Kuchiki y lo disperso que es Hisagi sería un soberano desastre.
-Pues a mí me parece que hacen una linda pareja -insistió Momo con seguridad -Ya se llevan muy bien trabajando juntos…
-Son cosas diferentes -refutó Renji.
-Si tengo que reconocer algo -intervino Kira -Es que se llevan bien y hacen un buen equipo. Verlos interactuar es gracioso… Parecen un matrimonio viejo -se largó a reír -Donde quien lleva los pantalones de Kuchiki, claramente -miró a Momo -Pero no, no son pareja y no lo serán y todos aquí sabemos porqué.
-¿Por qué? -cuestionó Renji.
-Por Kurosaki…
-Ahora eres tú el que dices idioteces… -bufó el pelirrojo.
Momo miró a ambos y los tomó del antebrazo para arrastrarlos de regreso a sus respectivas barracas.
Por su parte, en el cuarto del teniente de la novena división dos copas eran servidas y dejadas sobre el suelo. Rukia tomó una.
-Hagamos un brindis -dijo animada.
-¿Por qué brindamos?
-Por nosotros, la mejor dupla de todo el Gotei. Por nuestras calificaciones perfectas, por haber sacado adelante toda una división descabezada… -chocaron las copas y bebieron al seco. Rukia dejo la suya nuevamente en el piso -Nunca te he dicho lo mucho que aprecio tu trabajo, Shuuhei -él la miró sorprendido, pero orgulloso -Estos años han sido llevaderos y me he sentido muy apoyada por ti… de verdad.
-No ha sido nada, era la idea… apoyarte y apoyarnos, ¿no? -Rukia asintió -Lo hemos hecho bien.
-Estaba muy asustada, ¿sabes? De no dar el ancho, de cometer errores, de no poder guiar a todos. Pero tú siempre estuviste ahí… a pesar de…
-No lo menciones, eso ya pasó -tomó la botella -¿Quieres?
-Claro.
Continuaron bebiendo y riéndose de tonterías de la división, de sus amigos, refunfuñando sobre los regaños de Nanao que siempre la cogía con Shuuhei. La noche pasaba y el sake se terminaba. Terminaron mirando al techo tendidos en el futón ya bastante perdidos.
-Hace tiempo que no estaba aquí… -comentó Rukia de pronto. Su colega guardó silencio -Lo pasábamos bien…
-Eh -fue su forma de estar de acuerdo.
Así es el alcohol. Hace que las inhibiciones se pierdan y la sinceridad aflore. Y en ese momento no fue la excepción.
-Oye, Rukia -ella ladeó la cabeza para verlo -Tengo que hacerte una pregunta… Ese año nuevo… ¿por qué no dijiste que no? Podrías haberlo hecho…
-No quise -respondió con despreocupación, él rodó sobre el costado para quedar frente a ella -Me dejé llevar nada más… -lo empujó por el hombro -Fue tu culpa…
-¿La mía? ¿Y por qué?
-Porque besas tan bien -respondió con un leve sonrojo, pero con la seguridad que da el alcohol.
-Vaya… -se sonrió -Tú también besas bien -agregó algo avergonzado.
Ahora fue Rukia quien rodó sobre el costado. Llevó una mano a la frente de su compañero y le picó al centro con un dedo.
-¿Estás sonrojado? -se rio y retiró su mano para dejarla descansar entre ellos.
-Nunca lo mencionaste antes… y supongo que me pillaste desprevenido. No me lo esperaba.
-Te tienes poca fe…
-No es eso -refutó -Solo que escucharlo de ti es extraño.
-Bueno… no soy muy elocuente, ¿verdad? -suspiró -No creas que no quiero serlo… quiero, pero no puedo. No sé si será timidez o qué, pero algo me detiene. Tal vez no quiero exponerme a hacer el ridículo y decir algo que no corresponda…
-Eres bastante elocuente cuando quieres… o cuando debes.
-Supongo que sí -respondió mirándolo -Tú no eres así. Eres muy directo… quizás por eso hacemos un buen equipo.
-Puede ser…
-Shuuhei…
-Dime
-A veces… ¿a veces piensas en mí? No como colega, no como amiga… sino como antes… ¿lo haces? -él no respondió -Porque… porque yo a veces sí pienso así… te pienso así… como antes -él solo la miraba, nada más -¿Te acuerdas esa vez que nos quedamos toda una noche hablando? Fue divertido… hacía tiempo que no me acordaba de los tiempos del rukongai. Siento que me entiendes… eso me gustaba.
-¿Te acuerdas cuando nos vetaron de ese hostal del distrito tres por llegar borrachos y riendo de madrugada?
-Sí -se rio -Me gustaba ese hostal, era bonito. Lástima que nos corrieran.
-Era un lugar decente -también rio recordando las palabras de la casera -Y no toleraban comportamiento vulgar… creo que nunca se compraron la historia del joven matrimonio con siete hijos que no tenían donde intimar… exageraste con la cantidad de niños.
-¿Y por qué? Era posible…
-Dijiste que todos eran tuyos, no adoptados -la regañó -Y ya sabes como es de difícil que una pareja del rukongai tenga hijos propios.
-No había pensado en ello… -reflexionó un segundo -¿Y el restaurante que quedaba cerca? -cambió el tema.
-Era delicioso -exclamó Shuuhei entusiasmado -Cómo se me antoja ahora uno de esos platos gigantes de udon.
-El shabu-shabu era el mejor que he probado… -le sonrió -Podríamos regresar algún día…
-Es una buena idea. Quizás algún día.
-Shuuhei… ¿te arrepientes de lo que pasó entre nosotros?
-No. De lo que me arrepiento fue el haber estado tanto tiempo fingiendo que no había pasado nada y teniendo un comportamiento distante. No había para qué… Podíamos seguir teniendo una relación cercana, pero no íntima. Fui bastante infantil…
-Bueno, yo también fui algo torpe en manejar la situación. No debí ser tan… distante… fría, tal vez. A veces… cuando las cosas iban mal en la división… cuando discutíamos… solo quería abrazarte y decirte que no quería seguir en ello.
-Debiste hacerlo.
-¿Puedo hacerlo ahora…? ¿puedo abrazarte?
-Si… claro -fue una respuesta titubeante.
Rukia se acercó lento. Ocultó su rostro en el pecho de Shuuhei y lo rodeó con un brazo. Soltó un suspiro. Él pasó su brazo por sobre los hombros de Rukia y le apegó su mano en la espalda. Ella se separó un poco para verlo, él bajo la vista para verla, se movió para quedar frente a él.
-Yo… -murmuró mirando sus labios.
-¿Tú qué?
Rukia acortó las distancias y lo besó. Ligero, corto, un simple toque de labios. Se alejó un poco esperando la reacción de Shuuhei.
No lo hagas, Hisagi. No seas bruto. Si lo haces vas a caer de nuevo, y va a ser exactamente igual. Va a jugar contigo porque le gusta. Es una mujer caprichosa. No lo hagas.
Llevó una mano a la mejilla de Rukia y comenzó a recorrerle el rostro con el índice hasta llegar a su boca. Delineó su labio inferior con el pulgar logrando que se entreabrieran ligero. Bajó el tacto al mentón para liberarle la boca y la besó. Más profundo que el anterior. No había ansiedad, no había esa loca necesidad de comerle la boca. No, solamente lo disfrutaba, sus manos no se movieron a ningún punto erógeno, tampoco las de ella. La sintió deslizar aquella mano en su espalda hasta detenerla sobre su pecho. Él retiró su toque del hombro de Rukia para tomarle la mano y la sintió corresponderle y estrechar su contacto.
No podría decir cuánto tiempo estuvo besándola, porque no medía en ella. No existían minutos en ese momento. Solo ella y él. De a poco el contacto se volvió más ligero hasta que Rukia le escondiera su rostro a la altura del cuello y respiraba profundo. Su pequeña mano comenzó a volverse pesada. Se había dormido.
No debiste hacer eso, idiota.
Ya está hecho… pero esta vez no será lo mismo. Nunca será lo mismo. Nunca.
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¿Notan algún cambio entre el pasado año nuevo y éste? ¿Qué pasará ahora? Momo ha sembrado la semilla de la duda en Renji y ya sabemos cómo es él cuando se trata de Rukia.
Nos leemos más temprano que tarde.
