~Love me… (SasuHina)

Género: Romance

Categoría: M

Autora: Aika Yami/ Aika-sasuhina.

Universo Naruto.

Aviso: los personajes no me pertenecen sino a Masashi Kishimoto.

Advertencia: Este Fic tendrá alto contenido sexual y lenguaje soez y/u obsceno. Las escenas tipo "erotico" presentadas en este Fic, no deja nada librado a la imaginación.

OoOOoOo~…Love me…~OoOoOoO

Miedo …

OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoO

Y a pesar de todo,

Nublándome la mente, quitándome la poca racionalidad que tengo… sigues ahí.

Porque sí, tú has provocado que hiciera cosas que están fuera de mis cabales.

¿Y para qué? si después estoy como un imbécil pensando en el remordimiento que causa nuestros asaltos.

Porque sí, hasta una persona como yo puede sentir remordimiento, terror a algo que pueda arrepentirse.

Y las culpas siguen en mi cabeza.

Cada puta noche aparecen ahí, mostrándome esos terrores que tanto odié.

Que tanto me perseguían.

Porque yo no quiero sentir ese tipo de perdida otra vez.

Porque sí, hasta yo puedo sentir el puto miedo correr por mis venas, por eso estoy solo.

Como siempre.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoO

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Escuchas cómo ella suspiraba tu nombre von una voz completamente deseosa, muy diferente al tono que usaba normalmente. Llevaste tu mano derecha hacia su estrecha cintura y la acercaste más a ti, dejando que las gotas de la regadera cayeran libres por su pecho y por tu espalda desnuda.

Ella tenía la mirada nublada y tú, supusiste que te encontrabas igual. Hinata alzó sus escuálidos brazos y enredó sus dedos entre tu cabello mientras parte de su espalda y hombros se encontraban pegados a las lozas del baño de la mansión Uchiha.

La miraste fijamente, captando que un extraño sentimiento emanaba de aquellos ojos color de luna, como si quisiese transmitirle algo a los tuyos color noche, pero que tú, no sabías muy bien qué era. Ni siquiera sabías si tus ojos tenían un extraño brillo similar como los perlados que tenías frente a ti. La mano izquierda, dejó de servirte como apoyo para recargar tu peso y dejaste que tocara la suavidad de la piel húmeda blanquecina.

Ves cómo ella se mordió su labio inferior, dándote saber que por primera vez veías lo adorable que se observaba Hinata cuando esperaba ansiosa que la hicieses suya. Acercaste más tu cuerpo hacia el menudo de ella y, cuando tuviste la oportunidad, metiste tu pierna derecha entre las de ella, haciendo que abriera las mismas para ti.

Ella removía sus manos entre tus cabellos mientras su espalda se arqueaba más y más hacia a ti. Mostrándose ansiosa a lo que tú podrías hacer. Tu boca descendió hacia sus labios y diste alguno que otro rozón de besos, haciendo que ella suspirara más y más. Y tus manos se movieron como las de ella; recorriendo cada curva de su voluptuoso cuerpo.

Las mismas se aferraron en su redondo trasero y jugaste con él, amasándolo juguetonamente, dejando que tus dedos mojados por el agua resbalaran en su piel. La Hyuuga suspiró, diciéndote sin palabras lo que sentía mientras sonreía levemente al sentir tus toques, cosa que te agradó. Ella, llevó una de sus manos a tu nuca y acercó sus labios a los tuyos, dándote el beso que te habías negado darle. Sientes que su mano derecha comenzaba a deslizarse lentamente por tu pecho y brazo izquierdo.

Tus manos continuaron jugando con el redondo trasero de ella mientras intencionalmente acercabas su pelvis hacia tu miembro, el cual, la esperaba ansioso. Tus labios siguieron moviéndose sobre los suyos continuamente, mordiendo y jugando con ellos hasta que de esa boca salieron gemidos reprimidos y tu nombre a medias. Separaste tus labios de ella y los acercaste nuevamente para besarla fugazmente, después, llevaste tus manos a su cintura y cadera para hacer que se diera media vuelta y viera hacia las lozas azules del baño.

Tu boca atacó con rapidez la piel de su espalda, depositando besos y mordidas de vez en vez mientras que una de tus manos se dirigía al vientre de Hinata y la otra iba directamente a uno de sus senos llenos para jugar con él. Sientes que Hinata arqueó la espalda, pegando intencionalmente su trasero con tu hombría y pegando sus pechos a la fría y mojada cerámica de las paredes.

—Bésame… —te pidió sonriente cuando volteó su rostro hacia ti—.

Llevaste tus labios hacia los de ella para besarla otra vez mientras tus manos jugaban con su cuerpo nuevamente. Ella se estremecía cada vez que ingresabas tu lengua a su boca o cuando tirabas levemente de sus pezones. Sentías cómo la Hyuuga sonreía mientras te besaba y tú no habías comprendido el porqué, más sin embargo, la respuesta llegó cuando sientes sus cálidos dedos envolver tu miembro.

Soltaste un gruñido gutural mientras movías sin querer tus caderas hacia su palma. Mordiste levemente su cuello para dejarle una marca rojiza y besaste después la misma zona. Las palpitaciones de tu pene provocaban descargas eléctricas que atravesaban tu columna vertebral. Tu mano izquierda fue a dar al pecho izquierdo de ella para apretarlo, pero, de un momento a otro, ella llevó su mano hacia la tuya para apretarla y así, entrelazar sus dedos, sintiendo los latidos de su corazón. Levantaste tu mirar carbón hacia su rostro y dejaste que ella te besara otra vez. Tu mano derecha fue hacia su vientre y así, alzaste lo suficiente sus caderas para poder entrar en ella.

Hinata comprendió tu acción, ya que soltó su miembro y volvió a apoyarse en la pared para mantener un equilibrio. Ambos suspiraron cuando rozaste tu punta en su entrada. Sus bocas soltaron vaho ante el calor que comenzaron a sentir en esa habitación. Ya ni siquiera el agua fresca de la ducha los refrescaba.

Entraste con suavidad en ella, deseando no lastimarla como de costumbre. Ella gimió quedamente tu nombre, después, un nuevo gemido salió al mover tus caderas lentamente para penetrarla. El sonido de las mismas aumentaba y hacía eco en sus oídos gracias a la ayuda del agua fresca. Tu mano izquierda permaneció en la cadera de la ojiperla mientras que la derecha se dirigía hacia uno de sus senos.

Hinata semi gritó cuando entraste profundamente en ella en una sola estocada, llevando su cabeza hacia atrás y causando que su largo cabello resbalara por su espalda. La tomaste con cuidado de su cuello e hiciste que llevara su boca hacia la tuya mientras continuabas embistiéndola aunque con un poco de lentitud.

Se separaron nuevamente y colocaste tu mano en su cadera, pero ella, llevó la propia e hizo que entrelazaran sus dedos hasta apoyarse mutuamente en la pared. Tú aprovechaste para besar su espalda y cuello, jugando con tus dientes con éste último. Continuaste embistiéndola hasta que, saliste completamente de ella e ingresaste de un solo golpe, repitiendo esta acción tres veces más. Ella soltaba suspiros, jadeos y gemidos cada vez que lo hiciste, dándote a saber que le gustaba. Hinata tomó tu mano con los dedos entrelazados y la dirigió a su propio pecho mientras pegaba su espalda a tu pecho.

—Vamos a la cama, onegai…

Te dijo con voz deseosa mientras cerraba la llave de la regadera. Tú no respondiste pero llevaste sus manos a sus caderas y trasero para embestirla un par de veces. La pegaste más a la pared, hasta casi aplastar completamente sus senos y llevaste tu mano derecha hacia su entre pierna para alzar un poco más su trasero hacia ti. Aprovechaste esa posición e hiciste que tu pene entrase lo más profundo posible. Suspiraste roncamente cuando saliste de su interior mientras la escuchabas suspirar. La abrazaste por la espalda y a pasos torpes, salieron del baño hasta llegar a la recamara.

Hiciste que se diera media vuelta para mirarla fijamente, y sonreíste de lado cuando viste como sonreía traviesa sólo para ti. La besaste de nuevo mientras hacías que se recostara en la cama, dejando que su cabello colgara de la misma ya que su cabeza estaba muy a la orilla. Te posicionaste enfrente de ella y escuchas un leve suspiro cuando le abriste las piernas para darte espacio. Sonreíste ladinamente cuando su sonrojo característico se hizo presente. Y no pudiste negarlo, ella se veía adorable cuando tenía sexo sólo contigo ¿cierto Uchiha? Tomaste tu miembro y lo rozaste unas cuantas veces en su entrada, pero sobre todo, en su hinchado clítoris.

Entraste de lleno en ella, gruñendo de nuevo cuando su estreches te envolvió nuevamente. Tus caderas comenzaron a moverse frenéticamente, deseando sacarle suspiros y gemidos repetitivos de su boca cada vez que hacías esa fricción que te encantaba. Con los ojos entrecerrados, te deleitabas cada vez que sus pechos rebotaban y más, cuando esos regordetes pezones rosados te tentaban a que jugaras con ellos una y otra vez.

Hinata llevó sus manos por tus antebrazos, como sin palabras te pidiera una caprichosa petición. Ella sonrió cuando descendiste para besarla mientras continuabas, después, sientes unos cálidos brazos envolver tu cuello y espalda. Tus caderas se movieron más y más rápidas. El sonido de las mismas retumbaba en la habitación. Un hilo de saliva unió sus bocas cuando se separaron uno del otro. Hinata llevó sus brazos hacia atrás, por el ruedo de la cama mientras que su cabeza los seguía.

Tu respiración se volvió copiosa cuando sentías unos tirones en tu polla, signo de que ella estaba a punto de correrse. La Hyuuga comenzó a gritar tu nombre mientras mantenía los ojos cerrados y tú, aumentaste las embestidas hasta que te corriste en su interior, gruñendo guturalmente fuerte. Y cómo pudiste, te tiraste a su lado en el lecho blando. Ella susurró tu nombre y tú giraste tu rostro para mirarla. Ves el brillo en sus ojos, el cual, por algún motivo logró cautivarte. Así que, apoyaste tu peso en tu codo izquierdo y con cuidado, depositaste un beso en su vientre de cinco meses, después, ascendiste para besar los labios de la madre de tu hijo.

El Chidori Eisô cortó alrededor de seis árboles frente a ti, después, manipulando tu chakra, creaste varias lanzas a lo largo de su extensión para perforar los troncos y destruirlos desde dentro. Haciendo que la madera saliera disparada a todas direcciones. Liberando tu frustración.

¿Qué mierda había sido eso, Uchiha? ¿Era un deja vu, un sueño mientras estabas despierto, un recuerdo? Y gruñes al saber que no era así. No sabías por qué últimamente soñabas con eso. Joder, ni siquiera sabías por qué tuviste que tener algo –sea lo que sea que fue- en medio te tu entrenamiento. Porque tú no anhelabas tener un hijo, nunca. Tú deseabas ser el último Uchiha, y pese a que cuando eras niño habías dicho que reconstruirías tu clan, no te imaginabas estando a lado de una mujer y con un hijo tuyo.

Pero la puta pregunta seguía en tu mente: ¿por qué carajos, tú jodida mente te saboteaba trayéndote imágenes de ese tipo? Es algo estúpido, pensaste; es como si tu mente, tu subconsciente, añorara tener una familia. ¿Pero por qué la Hyuuga? ¿Por qué ella precisamente?

¿Es que tanto sexo con ella te ha jodido la cabeza? Y estuviste tentado a soltar una carcajada. No, tú ya tenías jodida la mente desde antes. Tú ya estabas rozando la mentalidad de un psicópata, un enfermo. Antes y durante tu regreso a la aldea, tú no expresabas sentimientos y emociones, y cuando eso sucede, una persona está a punto de perder la razón, de volverse un maldito maniático. Pero ella…

Joder, ya no sabías que hacer cada vez que una imagen mental de Hyuuga Hinata con una barriga de embarazada aparecía en tu cabeza. ¿Es que tanto fue el shock cuando te dijo que tal vez estaría embarazada hace semana y media atrás? Y aunque tú sabías que el resultado fue negativo, no supiste el por qué de tu reacción cuando te dijo sonriente: "No estoy embarazada".

No supiste por qué no dijiste nada mientras la mirabas, el por qué habías desviado la mirada y, cuando ella te preguntó si sucedía algo, tú negaste con la cabeza. ¿Será eso decepción Uchiha? ¿Acaso, realmente deseabas tener un bebé con ella? Y negaste otra vez mientras recogías tus pertenencias. Por ahora no, porque no querías, no deseabas tener herederos, lidiar con una familia, mantener a una mujer y despertarte en las madrugadas para cambiar pañales ni dar leche en biberones a un niño que ni sabías si sería brillante, inteligente o un completo mediocre. No quieres lidiar con eso.

Y mientras fruncías el ceño, buscaste tu botella de agua en tu mochila pero, algo pequeño, puntiagudo y ligeramente pesado provocó que tu frente se arrugara con profundidad. Con tu mano, tomaste el objeto y lo sacaste de la bolsa. Tus ojos se entrecerraron al ver que un dije en forma de un halcón con unas flores azules en el pido, de color y cadena color bronce se encontraba dentro de tu mochila. Pero, supiste inmediatamente el por qué se encontraba precisamente ahí.

Tus memorias pasaron por tu mente, mostrándote esos recuerdos de cuando seguiste a Hinata en aquella tienda china en el centro de Konoha. Recordaste que habías comprado dicho accesorio porque te había recordado a ella y a ti –de alguna manera-. Negándote esa vez que querías hacerle un detalle, ¿no eso hacían los amigos? Pero Uchiha, la pregunta de oro es: ¿realmente eran amigos? No, no lo eran. Y si era así, no lo sabías porque nunca lo habían hablado. Tal vez ustedes era un par de personas que se utilizaban para desahogar sus problemas hormonales. Gruñes alto y guardas con violencia el objeto de donde lo sacaste. Levantaste la mirada, hacia la dirección del sol y calculaste que eran alrededor de las dos de la tarde. Suspiraste frustrado y comenzaste a caminar, dejando a tras todos esos estúpidos pensamientos, o lo que sea que hayan sido.

— ¡Sasuke-kun! —Te gritó una voz muy conocida para llamar tu atención. Tu cuerpo se tensó por completo, y tu caminar se detuvo. Tragaste grueso y enfocaste tu vista en un punto fijo. La menudo figura de la Hyuuga cayó frente a ti, mostrándose completamente agitada. Ella flexionó sus rodillas y apoyó sus manos en ellas para descansar su cuerpo, minutos después, levantó su mirada hacia ti, pero tu desviaste tu mirada— Te-tenemos una misión… —guardaste silencio y levantaste tu mirar oscuro hacia arriba—. Hokage-sama desea vernos…

Tus ojos se abrieron brevemente y bajaste rápidamente tu cabeza para verla a los ojos. Tu expresión se volvió estoica y simplemente comenzaste a caminar, dejándola sola. Ella, cuando vio tu reacción, te llamó un par de veces, pero, cuando cayó en cuenta de lo que la ignorabas, sentiste su presencia a tus espaldas. Siguiéndote.

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Te sientes irritado al estar en presencia de la Hokage, pero más, al saber que harás una misión con ese tipo. Y tú habías pensado que tal vez iba a ser una mañana "linda" pero, con tu mente saboteándote los pensamientos y con esta estúpida misión, deseabas tomar tu cabeza y estamparla contra la pared.

— ¡Sasuke! ¿Me estás escuchando? —Preguntó impaciente la Hokage. Tú abriste tus ojos y miraste con enojo hacia esa rubia. Ella entrecerró sus ojos y se aclaró la garganta una vez que llevó su puño hacia su boca— Como decía… el señor feudal necesita ninjas capacitados para encontrar unas valiosas joyas.

—Entonces, lo que necesita es a uno ninjas expertos en rastreos, no a mí —hablaste con tu típico tono. Ves como ella alzó una ceja mientras te observaba impaciente. Seguramente no le agradó que tú le hayas cuestionado—.

La rubia Hokage soltó un resoplido de burla, provocando que tú alzaras una ceja, mirándolo incrédulo— Te equivocas en parte, Uchiha —ella apoyó sus manos en la mesa de madera y ves cómo se coloca de pie, después, entrecierras los ojos levemente, desconfiado al ver que la Hokage comenzaba a caminar hacia ustedes tres—. Es verdad que para esta misión es necesario ninjas expertos en rastreo, pero, también necesito a alguien ágil y-…

—Podrías utilizar a un Aburame.

—No. Un Aburame es ágil y rápido cuando se trata de utilizar sus insectos, pero no son muy buenos en defensa —chasqueaste la lengua mientras desviabas la cara—, y es ahí en donde entras tú —miras cada paso que da ella hasta que se acerca a Hinata y a Hyuuga Neji—. Ambos son muy buenos rastrando y su byakugan les da una gran ventaja para hacerlo, pero, como estarán ocupados buscando las joyas que pidió el señor feudal, correrán peligro. Así que, tú serás como una especia de guardaespaldas, ¿me expliqué para todos? —Un: "hai" al unisonó por dos voces, una grave y una aguda, respondieron a la pregunta de la rubia Tsunade. Por otro lado, tú torciste tu boca mientras mirabas a otro lado— Bien, pueden retirarse, parten mañana a primera hora —ambos Hyuuga dieron una reverencia respetuosa excepto tú. Simplemente descruzaste tus brazos, diste media vuelta y saliste del despacho a paso relajado.

—Hinata-sama —la voz del Hyuuga hizo que casi te detuvieras en seco—…

Miraste disimuladamente de reojo y vez como Hinata se acercaba hacia ese tipo con rapidez, como si tuviese miedo de hacerlo enfadar— ¿Sucede algo, niisan?

Apretaste levemente los puños, después, inesperadamente una vena comenzó a entre saltar y pulsar en tu sien— Le pido que me disculpe pero, hoy no podré acompañarla hasta su casa —miraste nuevamente de reojo y frunces el ceño al ver que él te miraba por igual—. Tengo cosas que hacer antes de partir. Nos vemos mañana.

Respiraste profundo, lentamente mientras adoptabas tu pose orgullosa estando de pie en uno de los pasillos de la torre. Tu mandíbula se tensó cuando Hyuuga Neji pasó a tu lado, pero, sin que un alma lo note, él se detuvo lo suficiente para susurrarte unas palabras, las cuales, provocaron que apretaras los puños al sentir una certidumbre extraña en tu pecho.

Aunque claro, tú no eras un puto cobarde y como siempre, deseando mostrarte como el hombre orgulloso que eras, sonreíste con altanería y susurraste de vuelta un: "más te vale". El Hyuuga simplemente entrecerró los ojos levemente y siguió su camino de largo, dejándolos a Hinata y a ti solos.

Un silencio ensordecedor se formó entre ustedes y, a pesar de que tú te encontrabas dándole la espalda, sabías que ella se estaría mordiendo el labio inferior mientras apretabas los puños o jugaba con sus dedos índices. Tragaste grueso e iniciaste a dar un par de pasos para avanzar e irte a tu hogar, pero su voz, te detuvo en seco.

—Sasuke-kun… —escuchas como ella daba unos silenciosos pasos hacia ti, causando que tu estómago se pusiese duro— ¿podrías decirme que sucede? —su aroma se coló por tus fosas nasales, tú, suspiraste pesadamente— No-no com-comprendo por qué te comportas tan distante —tu cuerpo se tensó cuando ella colocó su pequeña mano sobre tu antebrazo derecho—… ¿es que acaso hice algo mal? —y ya no supiste cómo reaccionar exactamente cuando ella te abrazó por la espalda—…

—No… —tu voz salió en un tono suave— no hiciste nada… —Miraste de reojo hacia tu derecha. Ves que ella tenía una mirada triste en su rostro, y eso, de alguna forma extraña, te hizo sentir… mal—.

—Entonces… ¿por qué te comportas así conmigo? —y tú callaste. Quedándote completamente serio al no saber qué mierda responder— ¿Sucede algo que quieras decirme? —dijo ella cuando, al ver que no habrías la boca, te había rodeado para quedar frente a ti— Respóndeme… haz estado así desde que te dije que no estaba embarazada…

El semblante de Hinata era serio y a la vez melancólico mientras te observaba. Y tú no supiste como reaccionar cuerdamente. Sus preguntas, tus pensamientos, tus sueños y demás, hacían que tu cabeza se volviera una mierda. No te dejaban pensar con claridad, no te dejaban asimilar lo que había causado esa respuesta de una semana atrás. Y regresaste tu mirada nublada por tus pensamientos hacia ella otra vez, dándote cuenta de que se veía igual, jodidamente linda.

Apretaste la mandíbula mientras que con rapidez, la tomabas por la parte trasera de su nuca y acercabas rápidamente tus labios hacia los suyos para besarla con desespero, queriendo sentir ese roce que de alguna maldita forma te gustaba.

Sentiste que ella quería separarse de ti un poco, empujándote por tu pecho ya que la habías sorprendido, pero, en cuando el calor fue en aumento, comenzó a corresponderte con la misma pasión, dejando que sus manos pequeñas vagaran por tu cuerpo al igual que las tuyas. Por un momento, o tal vez minutos, ambos olvidaron que se encontraban besándose acaloradamente en un pasillo de la torre del Hokage, completamente expuestos a que los descubrieran, pero, cuando reaccionaron, sobre todo tú, ya que tu erección comenzaba a crecer dentro de tus pantalones, se separaron lentamente, dejando que el vaho de sus alientos se mezclasen entre si y la tomaste de la mano para buscar un lugar más privado.

Ella te siguió, caminando lentamente mientras se mordía su labio inferior. Pero, de un momento a otro, cuando pasaron por un despacho o biblioteca vacía, ella fue la primera en tirar de ti para que entraran ahí. Tu boca se abrió, tu voz no alcanzó a hacer replica alguna, ya que sus labios te atraparon, sorprendiéndote. Una vez que estuvieron dentro, cerraste la puerta con pestillo. Sus manos y las tuyas comenzaron a explorar sus cuerpos, tratando de despojar sus prendas una por una como si sintiesen desesperados.

Tus dedos fueron directamente hasta el cierre de su chamarra pesada y gruesa, bajando el mismo con lentitud, dejando que tus nudillos rozasen con voluptuosos senos. Deslizaste las mangas de la chamarra lila por los delgados brazos de Hinata y, ella, cuando una de sus manos estuvo libre, la ingresó para acariciar tu tibio abdomen. Tu piel se erizó ante su toque. Sus uñas rasguñaron levemente tu piel nívea mientras la Hyuuga, juguetonamente, mordía tu mentón y repartía besos en tu cuello. Tus manos se deslizaron despacio hasta dejarlos detrás de su espala, y así, los bajaste con una lentitud tortuosa hasta llegar a su trasero.

Hiciste que ella caminara con pasos torpes hasta que tu espalda quedó pegada en la fría pared. Apretaste juguetonamente el redondo trasero de Hinata sobre la tela del pantalón, sacándole suspiros placenteros. Tú besabas su sien, ella besaba tu cuello, pero después, cuando Hinata te quitó a tirones la playera, jugó, chupó y mordió con tu pecho, sobre todo con tus tetillas.

Torpemente conseguiste quitarle el pantalón azul junto con su ropa interior, dejando que esas telas resbalaran por sus piernas suaves. Tu mano izquierda fue hasta su entrepierna para jugar con su clítoris. Ella gimió tu nombre cuando alzó su mirada hacia ti, causando que tú la mirases de vuelta. Sus ojos plata te atraparon en cierta forma, como si fueses un completo idiota. Ella gimió nuevamente cuando ingresaste uno de tus dedos y tú, aprovechaste que ella medio abierto su boca para poder ingresar tu lengua y besarla como querías.

Tu mano derecha soltó el trasero de la Hyuuga y fue directamente hacia tu pantalón; quitándotelo con maestría y bajando un poco tu bóxer, lo suficiente para que tu polla se liberase. Descendiste un poco –sin romper el beso- para colocar tu miembro entre sus piernas, rozando su ya húmeda vulva y dejándolo en medio de sus muslos. Tus caderas se movieron con desespero, rozando el largo de tu pene con su clítoris, entre sus piernas, rozando una y otra vez con facilidad gracias a la humedad que se deslizaba entre las piernas de ella.

Hinata gemía en el beso, diciéndote de ese modo que le gustaba lo que hacías. Tus manos fueron nuevamente a su trasero y te aferraste a él para tomar impulso mientras la obligabas a cerrar un poco más sus piernas. Sus lenguas se enredaban entre sí, continuando una batalla para un solo ganador. Tus embestidas subieron poco a poco, obligándolos a separarse involuntariamente de su beso. Sus pieles sudaban pequeñas perlas de sudor, sus bocas estaban en busca de aliento mientras que dejaban salir el poco oxigeno que tenía sus pulmones. Ella gritó alto cuando se corrió y tú, te detuviste abruptamente para hacer lo mismo, manchando la parte trasera de sus piernas y tus pies.

Ella te sonrió tiernamente satisfecha mientras enredaba sus dedos en tu mejilla derecha y cabello. No dijiste palabra alguna, más sin embargo, tomaste su pierna derecha y la alzaste a la altura de tus caderas mientras que con la otra mano, dirigías tu polla hacia su entrada. Hinata te besó con casi ternura, y cuando rozaste tu punta con ella, ronroneó. Entraste de lleno en ella y, sin poder contenerte más, la embestiste rudamente. Provocando que casi gritara cuando entrabas y salías de su cuerpo. Tomaste su mentón y la besaste con más fuerza para impedir que hiciera escándalo.

Una de tus manos palpó su seno izquierdo. Tu pulgar jugó con el pezón rosado mientras que el resto de los dedos de tu mano apretaban su pecho. Sientes como Hinata llevaba en movimientos serpenteantes ambas manos hasta tu trasero, en cual apretó al igual como habías hecho tú. ¿Y escuchaste esa petición que salió de su boca en donde te pedía más? Lo has provocado tú cuando lograste que su mente quedara completamente nublada. Siéntete orgulloso Uchiha, ella quizá ama tener sexo contigo.

La besaste una vez mientras soltabas su pierna derecha. Ella ronroneó cuando saliste completamente de ella. Hinata se mordió el labio inferior mientras que a la vez te sonreía y tú, ante ese acto, tomaste sus caderas y la obligaste a que se diera media vuelta. Colocando su espalda frente a tu pecho. Ves que ella giraba su cabeza para mirarte pero tú se lo impediste cuando llevaste tu mano hacia su espalada para empujarla hacia adelante; sólo un poco.

Ella susurró tu nombre, mirándote de reojo. Tú sonreíste de lado y la embestiste de una sola estocada. Hinata gritó al sentirte. Y al darte cuenta de ello, la tomaste por inercia del cabello para jalarla hacia ti. Le cubriste su boca con su palma y pegaste tus labios hacia su oído izquierdo— No grites preciosa o nos meteremos en problemas —ella asintió y tú, moviste las caderas, sonriendo de lado cuando sentiste que ella gemía a pesar de cubrirle la boca.

Tomaste el lado izquierdo de sus caderas para aferrarte a ella por unos minutos, pero, cuando sientes unos suaves labios en tu mano derecha, miraste de nuevo hacia la Hyuuga y la encuentras con los ojos cerrados mientras te besaba la palma. Miras atentamente como Hinata llevaba una mano hacia la tuya, apartándola lo suficiente de sus labios y después, sorprendiéndote, llevó tu dedo medio dentro de su boca. Como si simulara chuparte el pene. Y joder, eso provocó que prácticamente tu miembro creciera en su interior. Las pocas veces que ella lo había hecho con tu polla, las amaste. Tal vez se le ha pegado tu lado pervertido, ¿no Uchiha?

Tus ojos se entrecerraron mientras veías como ella deslizaba su pequeña lengua rosada sobre tu dedo, desde la punta hasta la base. Ella sonrió levemente y abrió los ojos, mirándote de reojo. Movió un poco su cabeza y comenzó a succionarlo, calentándote con demasía. Y tú no te quedaste atrás, ¿cierto Uchiha? Ingresaste un dedo más a su cavidad y tú mismo moviste tus dedos. Ella gimió gustosa, mostrándote que le gustaba tu acción.

Apretaste más su cadera, penetrándola repetitivas veces a la vez que tomabas su pierna izquierda hasta lograr flexionarla lo suficiente y apartabas tu mano de sus labios, llevándola hacia abajo para jugar con su clítoris. Sus respiraciones se volvieron entrecortadas, rayando lo escandaloso. Ella llevó sus brazos hasta aferrarse detrás de tu cuello. Sus caderas de los dos se movieron al compás de las estocadas mientras que tus dedos hacían tortuosos círculos sobre su perla. Escuchaste cómo poco a poco ella aumentaba el volumen de su voz y que tú ya no podías contener tus propios gruñidos y gemidos.

—Sasuke… —gimió tu nombre, atrayéndote la atención nublada—… bésame… —y tú no se lo negaste. Demandaste sus labios con la misma fuerza que movías sus caderas. Sus alientos quedaban atrapados en la boca del otro mientras sus lenguas se enredaban entre sí. El sonido del choque de sus caderas provocaba un jodido eco sensual en toda la habitación. Tu pene entraba cada vez más profundo, causando que ella se separara primero del beso, desesperada mientras que sus manos iban directamente a tus caderas— ¡Ah…! ¡Sasuke! ¡Ahí, ah, ah, a-ahí!

Sonreíste al escucharla— ¿Aquí? —preguntaste con falsa ignorancia, después, la punta de tu polla tocó cierto punto en su intimidad.

— ¡Sí! —gritó, importándole poco si hacían ruido.

Tú continuaste con las embestidas, haciendo que salieran más gemidos de su boca. Soltaste su pierna izquierda. Ella separó sus manos de tus caderas y prácticamente te obligó a bajar. Hinata apoyó sus codos y rodillas en el suelo de la vieja habitación, dándote ventaja de tomar con más firmeza su trasero— ¿Te gusta así? —y la penetraste otra vez, profundo…

— ¡Sí! —sonreíste abiertamente al escucharla, tú jodido ego se ha inflado, ¿no Uchiha? Flexionaste tu pierna izquierda para ganar movilidad y apoyo. Hiciste que tu torso fuese un poco hacia adelante para tomar una de las manos de ella y conducirla hacia su intimidad, incitándola a que se tocara ella misma. Tus dedos quedaron sobre los de ella y le enseñaste más o menos cómo debía de moverlos para jugar con su perla. ¡Y el puto cielo llegaba a ustedes otra vez! Ella gemía sonoramente. Tú sentías que te calentabas más y más al sentir como su humedad se escurría por sus dedos. Sentías los tirones en tu pene, signo de que ella pronto acabaría— ¡Sasuke voy a-…!

— ¡¿Dónde lo quieres?! —preguntaste en una especie de orden. Ella no contestó ya que no era la primera vez que le hacías esa pregunta. Frunciste el ceño al no recibir más que jadeos de ella, así que, te detuviste abruptamente, saliendo de ella— Respóndeme —y la penetraste de golpe, haciendo que ella gritara, después, seguiste embistiéndola como antes.

— ¡Dentro! —Gritó mientras te miraba de reojo— ¡Lo quiero dentro! —apretaste la mandíbula, llevaste ambas manos a los costados de su cadera y la embestiste con fuerza. Ella gritó cuando se corrió— ¡Sasuke-… kun!

— ¡Joder! —gritaste inevitablemente mientras tu cabeza se iba hacia atrás y tu polla se enterraba profundamente en ella, corriéndote con fuerza.

Soltaste las carnosas caderas de Hinata y su cuerpo cayó a causa de la gravedad. Suspiraste pesadamente por una última vez y dejaste caer tu cuerpo junto a ella. Tu pecho subía y bajaba al compás de tu respirar mientras fijabas tu mirar en el techo. Ella te llamó con una voz levemente ronca y tú la miraste fijamente— Sasuke-kun… ¿entonces tú no estás-…?

Le cubriste sus labios con un par de dedos mientras que suspirabas nuevamente— No preguntes nada —apartaste tus dedos de su boca y volteaste hacia el frente, cerrando los ojos—. Son estupideces mías que no te incumben, así que, no preguntes nada —sentiste que ella se levantaba poco a poco hasta sentarse. Tú abriste otra vez los ojos y la miraste, dándote cuenta que se encontraba ¿triste? ¿Pero qué mierda? Te apoyaste con los codos mientras que fruncías levemente el entrecejo—. ¿Qué te pasa?

Negó con la cabeza y volteó a verte, sonriendo un poco pero tú, la conocías bien y te diste cuenta de que estaba fingiendo, ocultándote algo— Nada, sólo… pensé que deberíamos vestirnos —miró hacia enfrente y ves como se apoyaba con las piernas y brazos para pararse—, la Hokage o alguien podría descubrirnos.

Miraste fijamente su espalda mientras recogía sus prendas, sin mirarte siquiera un momento. Suspiraste mentalmente, dejando de lado lo que sea que haya molestado a la chica y decidiste que era mejor imitarla, ya que tenía toda la razón. Te incorporaste de nuevo hasta quedar de pie y agudizaste tu mirar para encontrar tus prendas regadas en ese oscuro lugar. Te agachaste para recogerlas una a una y cuando lo conseguiste, las colocaste en algún escritorio viejo para poder vestirte mejor.

Y mientras te acomodabas tus propias prendas, un olor, su aroma se coló por tus fosas nasales. Cerraste lentamente tus ojos por un momento y en otro, los abriste, mirándola de reojo, deleitándote mientras ella se colocaba su pantalón, viendo como despacio rozaba la tela con su nívea piel. Tragaste grueso cuando ella se movió a un lado, dejando que uno de los costados de uno de sus senos se viera. Y ahí fue cuando viste esas marcas, tus marcas, esparcidas por la piel de su abdomen y senos. ¿Cómo es posible que tú nunca te hubieras dado cuenta en todo este tiempo de que hacías eso, de que la marcabas? Al parecer, desde siempre porque ella no se ha quejado de eso, ¿o sí Uchiha?

Ella hizo emerger su cabeza del cuello de su playera, dejando sin querer pequeños cabellos bailando sobre su cabellera azul. Sonreíste de lado, levemente y te colocaste tu propia playera. Volteaste a verla mientras distraídamente tomabas tu estuche de armas y caminaste hasta ella. Y al parecer ella se dio cuenta de tu aproximamiento, ya que, cuando te miró de reojo, se sonrojó y se dio media vuelta, dándote la espalda y bajó su cabeza; como si mirase el suelo.

Alzaste una ceja confuso, no sabiendo exactamente a qué se debía su reacción, pero, cuando cierta prenda color azul oscuro apareció en tu rango de visión, estuviste tentado a sonreír ampliamente, pero te contuviste, ya que cierta idea cruzó por tu cabeza. Estiraste tu mano izquierda hacia esa misma dirección y tomaste la prenda, después, la miraste— ¿No crees que antes de ponerte la blusa debiste ponerte 'esto'? —dijiste mientras que con uno de tus dedos levantabas el pedazo de tela azul.

Ella volvió su rostro para mirarte con uno de sus ojos y, al parecer, cuando vio lo que sostenías, se sonrojó con violencia en el rostro mientras que apretaba su chamarra lila fuertemente en el pecho. Estuviste tentado a sonreír, de ese tipo de sonrisas espontaneas que sacabas cuando eras un niño, de esas que ella provocaba raras veces, pero te contuviste.

Hinata dio un medio giro y, aun sosteniendo su chamarra con firmeza, estiró su brazo derecho para arrebatarte la prenda, aunque claro, tú no se lo permitiste— Sasuke-kun, onegai devuélvemelo…

— ¿Por qué no te lo pusiste si 'esto' es tan necesario para una mujer? —ella estiró una vez más su brazo para quitarte su prenda de tus manos pero nuevamente se lo impediste, tomándola del antebrazo, pegando su torso con el tuyo.

—Es-está sucio, por-por eso lo lavaré cuando llegue a casa… —dijo con su típico rubor. Tu imaginación voló alto, dándote a entender de alguna forma del cómo se habrá manchado dicho sostén.

Sonreíste de lado y pegaste tu rostro al de ella mientras deslizabas uno de tus brazos por debajo de su cintura— Entonces yo la limpiaré… —ella te miró completamente sonrojada. Apoyó sus menudas manos en tus tríceps, como si quisiera alegarse de ti para impedir que la besases. Aunque siendo tú, no dejarías que ella se saliera con la suyas, tú deseabas besarla por alguna nueva y jodida razón, pero tú la besarías aun así.

—Pues tendrán que dejar la limpieza para otro día —una voz levemente grave y femenina sonó en la entrada de la vieja biblioteca, obligándolos a que se separaran. Ocultaste la prenda de Hinata en tu bolsillo y trataste de recuperar tu semblante serio normal. Ves de reojo que Hinata se colocaba su chamarra encima y después, regresaste tu mirar hacia la Hokage, la cual los miraba con completo enojo—. Ustedes dos tendrán una sebera sanción por esto después de su misión, ¡así que largo de aquí! —apretaste la mandíbula y fuiste el primero en salir de esa habitación, dejando que Hinata te siguiera— Excepto Hinata —te detuviste a secas, ocasionando que la chica Hyuuga chocara en tu espalda—, necesito hablar de algunas cosas contigo —volteaste a ver a la rubia Hokage, como si tu inconscientemente esperaras que ella te dijera algo a ti también, pero no fue así—. ¡¿Y qué esperas aquí Uchiha?! ¡Fuera!

Miraste de reojo hacia Hinata. Ella por su parte sólo asintió, susurrando que estaría bien y que podías irte. Frunciste el ceño mientras apretabas fuertemente los puños y saliste con rapidez por una de las ventanas de la torre.

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Ves fuego.

Escuchas gritos.

Observas sangre.

Y hueles la putrefacción del a carne muerta. Y lo sabes, vuelves a ver la masacre del Clan Uchiha como si fueras aquel niño pequeño otra vez. Pero, en esta ocasión, eres testigo de dicho acto. No hay un pequeño Sasuke regresando de la academia, no hay un pequeño Sasuke ansioso por regresar a casa, no. Eres tú, el hombre de 20 años que va caminando por las calles del barrio Uchiha mientras veías cómo tu propio hermano mataba con su propia arma a tu gente, su gente, junto a ese hombre, Uchiha Obito.

Sientes que tu estomago quería volverse. Sientes cómo la tensión de tu mandíbula hacía doler tus dientes mientras que inconscientemente mordías tu lengua. El temblor constante de tus puños hacía que tu cuerpo hormigueara. Tus ojos estaban completamente abiertos, impactado mientras te preguntabas qué rayos sucedía. ¿Es que acaso siempre aparecerán estas imágenes en tu cabeza cada vez que cierras los ojos? No lo sabías, pero sí sabías que estabas harto ¿Es que acaso algo hiciste mal, algo extra a todo lo que has hecho? Tampoco lo sabías, pero sí comprendiste que algo estás pagando.

¿No serán a caso tus propios temores Uchiha?

Y si era así, ¿a qué mierda le tenías miedo? ¿A la soledad? Joder, tú eres un hombre solo desde los siete años, más años de vida sin compañía no te afectarían. Nunca. Pero entonces, ¿por qué te dolía el pecho? Tus pies continuaron moviéndose, arrastrándose entre la tierra y sangre regada, tratando de llevarte a un camino "desconocido" para ti.

Tus ojos se movieron despacio, de derecha a izquierda para ver como las personas gritaban y, al final, eran apuñaladas para morir con rapidez. Y después, un muro muy conocido para ti, aquel muro de color claro con el símbolo de tu clan pintado en él. Tragaste grueso, sientes que tu corazón palpitaba lentamente, hasta casi el punto del dolor, y tus ojos se movieron hacia tu lado derecho. Sentiste que al ver la mansión Uchiha, tu actual hogar, un peso cayó sobre tus hombros mientras que tu respiración se volvió pesada.

¿Y qué mierda te encontrarías ahí, Uchiha? Supusiste que serían tus padres. Sabías que podrías ver otra vez cómo tu amado hermano mataba a sus progenitores otra vez; como siempre. Tus pies se movieron sin permiso hacia la dirección de la entrada del lugar. La oscuridad dominaba en el salón de la mansión; ni siquiera la luna entraba por las ventanas.

— ¡No! ¡Por favor no lo mates!

Tu sangre se congeló. Esa voz tan reconocible para ti, se escuchó en la habitación de alado.

— ¡¿Y de qué te preocupas, mujer estúpida?! ¡Tu esposo murió, tú estas a punto de hacerlo! ¡¿Porqué no mandar a la familia completa al infierno?!

— ¡Pero él es un recién nacido!

— ¡Y es un Uchiha, al igual que sus padres!

Las gotas de lluvia provocaron un sonido ensordecedor, camuflando el grito de la mujer y del infante. Tus ojos no se apartaron desde el momento en que la hoja de la espada de aquel hombre desconocido, se enterró en el cuello de la mujer hasta pasar por la nuca, causándole la muerte instantánea. Ves su cuerpo caer inerte al suelo teniendo en brazos al pequeño ovillo. El hombre sacó su arma del cuerpo de la mujer como si lo que acabase de hacer si hiciera todos los días y sin más, salió de la mansión.

El ambiente de esa habitación quedó frío. Todo quedó helado. Tragaste grueso y a paso lento, te acercaste a esa mujer, queriendo confirmar si era ella. Dejaste caer tu peso a un lado de su cuerpo, apoyándote con las rodillas y después con las manos. Extendiste una de las mismas hasta tocar su hombro cubierto por un tradicional kimono con los emblemas del tu clan bordados. Tus ojos ascendieron para ver el rostro de la chica, pero, esos cabellos azules te dejaron en estado de shock. Tomaste aire levemente y apretaste uno de tus puños por un segundo para tomar coraje y salir de dudas.

Colocaste tu antebrazo izquierdo por debajo de la cabeza para poder jalarla hacia ti, pegándola sin querer a tu cuerpo mientras que tu mano derecha fue directamente hacia su cabellera. Apartaste los mechones largos de su rostro, y tu corazón dolió inexplicablemente. Un reflejo del relámpago alumbró la habitación y su rostro, dándote a mostrar que entre tus brazos tenías a Hinata. Muerta.

Contemplaste su rostro pálido. Ves que sus lágrimas derramadas formaron un camino por sus blancas mejillas mientras que por su boca, hilos de sangre se escurrían de ahí. ¿Pero por qué ella? te preguntaste, ¿por qué ella murió si no era una Uchiha? Y las palabras de ese hombre llegaron a tu cabeza. Un escalofrío recorrió tu columna; alzaste tu mirada para recorrer con la vista la habitación y lo peor o lo más extraño se encontraba ahí, tirado tal cual perro muerto sobre la madera de la habitación mientras que un charco de sangre lo rodeaba. Eras tú.

¿Pero qué mierda sucedía? ¿De repente estás en esa horrible pesadilla, Hinata era tu mujer y ahora estabas muerto? Y sientes que estás loco, completamente fuera de sí. Joder, ¿cómo era posible que tantas cosas ocurrieron porque sí? Apretaste los puños y sentiste que tus ojos picaban. Apretaste estos últimos, tratando de alejar que las inesperadas lágrimas se escaparan pero, cuando abriste tus orbes negras, ya no te importó. Viste el pequeño cuerpo de tu supuesto hijo muerto al igual que su madre y tú.

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— ¡Despierta de una vez, Uchiha!

La voz gruesa de Hyuuga Neji te sacó de esos recuerdos. Los recuerdos de una extraña pesadilla. No era la primera vez que soñabas algo así. Realmente siempre te has visto a ti mismo caminando entre esas calles mientras ocurría la masacre, pero, lo que realmente te mantiene distraído es que en esta ocasión, la única mujer de tu actual equipo, la chica que se encontraba peleando con todas sus fuerzas en estos momentos, hacía el papel de tu esposa.

Y mierda, ¿ahora tenías que soportar que ver este tipo de imágenes? Primero eras tú, con una Hinata embarazada, después, era ella con un bebé en brazos en donde supuestamente eras tú el padre, y ahora, era que ella era asesinada por un extraño hombre, o tal vez un hombre que está muerto. ¿Será que acaso esto es una concordancia del destino? ¿Un jodido Deja vu?

— ¡Muévete! —sentiste cómo el Hyuuga te empujaba bruscamente lejos de él. Alzaste la mirada y ves que sin esfuerzo acababa con uno de los enemigos. El hombre de cabellera larga y castaña te miró con enojo mientras buscaba algo con su byakugan— ¿Qué ocurre contigo? ¡Has estado distraído toda la misión!

Te gritó mientras estiraba su mano derecha para dar un golpe en el pecho de un enemigo. Reaccionaste en ese momento. Frunciste el ceño y activaste tu línea sucesoria. De un solo salto te colocaste de pie y te pusiste en posición de combate. Los enemigos fueron llegando uno a uno y tú, los derrotaste con tu espada, desgarrándole el cuello de un solo tajo. La sangre les salpicó a los dos, sus cuerpos comenzaron a transpirar por el cansancio. Los gritos minaban el campo de batalla junto a los sonidos de los choques de las armas.

La risa de un hombre completamente enloquecido sonó, haciendo eco en el lugar junto al grito femenino de Hinata. Hyuuga Neji y tú voltearon hacia la posición de donde se encontraba la chica. Él chico castaño gritó el nombre de su prima. ¿Y tú Uchiha? Te quedaste inmóvil. La misma imagen de la Hinata de tu última pesadilla apareció frente a ti, en lo alto de la copa de un árbol, arrodillada con la bolsa de las joyas entre los brazos mientras que un arma pulso cortante se dirigía en tu cuello. El sonido de como el kunai del Hyuuga destazaba la piel de un ninja te despertó. Corriste más rápido por el troco del árbol de dieciséis metros de altura, antes que Neji pudiese moverse, no dejando que tu mente te invadiera con el miedo al suponer lo que pasaría si llegabas tarde un minuto más.

— ¡Esto es mío, maldita Hyuuga! —el brazo de aquel hombre retrocedió y ves que estaba apuntándole al cuello de la chica. Tu Sharingan lo enfocó a la perfección y tu Chidori Eisô apareció; atravesándolo desde el estomago y esparciendo sus múltiples lanzas por su cuerpo. El hombre soltó el cuerpo de Hinata, dejándola caer desde la altura de diez metros sobre el suelo.

Desactivaste tu jutsu y con rapidez y eficacia atrapaste el menudo cuerpo de la chica. Llevaste tu mano derecha hacia su cabeza para pegar la misma a tu pecho y el izquierdo pasó por su cintura y espalda. Tu mirar enfocó más o menos por donde caerían, dándote cuenta a tiempo de que podrían salvarse acumulando chakra en tus pies, pero, tus orbes oscuras se abrieron al ver que esta se agotó en tu cuerpo. Diste una media vuelta y dejaste que tu cuerpo cayera primero, para salvarla a ella y a la misión.

El fuerte impacto se hizo escuchar a tus oídos. Tu cuerpo amortiguó el golpe de la chica, y tu cabeza amortiguó el peso de los dos. Escuchas lejanamente como Hinata gritaba tu nombre, después, todo se puso negro. Y de alguna manera, en la oscuridad de tu conciencia, caíste en cuenta que a pesar de ser un hombre, un Uchiha, tus más grandes temores, surgían para mostrarte que tu propio miedo, es insignificante a la realidad, a tu realidad, en cualquier momento... causando que de alguna forma te aturdieras, ¿pero por qué te afectó que ella hubiera salido lastimada ante cualquier caso? Quién sabe, tu cabeza está hecha un puto caos.

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FIN CHAPTER 12.

Notas:

Aparecí :3 perdonen la demora :( se que me tardé pero he aquí la conti del fic :DD Saqué mis cuentas y quedan cinco capis para concluir el fic (se los digo de una vez para que no me maten xD) Siento que a esta conti le faltó algo, siento que salió raro ._.U no sé. Espero sus opiniones, realmente espero que les guste la continuación, y agradezco a todas esas personas que me dieron sus ideas para hacer los lemons y las sugerencias del fic (tomaré una para el próximo capi pero no diré cual xD) y pues lo de Sakura, lo que muchas dijeron que si sabía o si no, pues lo sabrán con chance en el otro capi, porque créanme, en el capi 11 sólo lo insinué xD. ¡Les juro que traté de poner algo romanticón! Pero sólo me salió con el lemon del principio DDX Y pues sí, espero que saquen sus conclusiones sobre Sasuke y del bebé porque muchas me ponían: "¿soy yo o él quería al bebé?" o "¿es mi idea o quería que Hinata estuviera embarazada?" xD

Agradecimientos a la sexy gente que comenta :3 Reiko Dark Angel; Sayuri-hime; JenSchiffer; Luna07; lilipili; LaCrazyWriter (claro que tomaría tu sabio consejo, no sabes la que se viene en el sig cap xD); Ero-chama; RukiaNeechan; marleen; asdf; Mademoiselle . Necropolis; kisoto (te felicito porque fuiste la única que se dio cuenta de ese detalle, era el collar que Sasuke tiene en su bolsa de entrenamiento :D); Amit Uchiha Hyuga (pues así como quieres que te enseñe propiamente a escribir lemons, no puedo :( sólo te puedo dar ideas de cómo los hago :D); LastWizard; Aiko Hyuuga-Chan; Orenji-chan; Pochyy (podría tomar tu idea pero para otro fic ;) dudo mucho que haya bomberos en la época de Naruto xD Only One te parece bien? ;D); Uchiha-Dani-Uzumaki; Mitchel-hyuga; starsolf; byakuhina; Edith; NANA-chan53; andrea; karen85; LilyHime100 (no te preocupes, ya varios me han dicho que con mi fic se volvieron pervertidos o lo confirmaron. Como me dijeron una vez: "tú levantas libidos, no sonrisas" jajajajajaja!); AmryPotterTwilight; Cannan; maribelteka; Sofadvn; naomi aki (lo del lemon que me pediste, ya varias me lo habían pedido, no fue en la oficina pero si en la torre ;D); jessychan13; Mrder Tomato (trataré de actualizar pronto las demás historias :]); camila . a . ojeda . 5; Cherrymarce (que bueno leerte por aquí :]); Marbel Izha (me alegra que te haya gustado I just wanna stay with you :'D el primer capi está todavía en progreso ;]); anatemari.

PD: Tengo una queja (que no sólo es mía) y espero que no se lo tomen a mal algunos, estoy en mi espacio y tengo ganas de desahogar mi molestia. Últimamente he visto que hay fics que son "adaptaciones" de un libro o fics con super OoC injustificado. Me molesta porque estos tipos de "fics" están minando terriblemente al fandom, convirtiendo al SasuHina al segundo SasuSaku cargado con super OoC, pastelistos, poesía y mediocridad. Joder, seamos honestos, esas "adaptaciones" no son más que un vil plagio y blasfemia del libro/obra original. Y esos fics con OoC desde el principio, sin un pasado que justifique verdaderamente el porqué del cambio de personalidad, no me agradan y me molestan, no sólo a mí, sino a varios fans del SasuHina que conozco, estamos realmente molestos porque la pareja se destacaba por tener buen s escritoras/es bastante originales y menos de este tipo de "fics". Yo en lo personal rechazo cualquier tipo de texto como esos para leer o aceptar que permanezca en mi fandom favorito, porque un verdadero Fan del SasuHina no aceptaría que las personalidades de los dos sean cambiadas ya que eso quita la química que se le da a la pareja por naturaleza. ¿Qué cuesta tomar las ideas principales de dicho libro y hacer tu propia adaptación, tu propia historia? y un ejemplo super claro de esto es un fic que me fascina y es: "10 cosas que odio de ti" de Viicoviic. En serio, esta página fue creada para que la gente con o sin imaginación liberara esas ideas que tienen en la cabeza, porque si yo sé que escribí algo absurdo y tonto pero que vino de mi cabeza, es mío y eso nadie me va a venir a decir que lo borre, que sólo quiero llamar la atención, que sólo quiero comentarios y un montón de tonterías más. La gente que hace esto, en serio, hagan algo original, haciendo este tipo de cosas no llamaran la atención ni los harán más creativos.