~Love me… (SasuHina)
Género: Romance
Categoría: M
Autora: Aika Yami/ Aika-sasuhina.
Universo Naruto.
Aviso: los personajes no me pertenecen sino a Masashi Kishimoto.
Advertencia: Este Fic tendrá alto contenido sexual y lenguaje soez y/u obsceno. Las escenas tipo "erótico" presentadas en este Fic, no deja nada librado a la imaginación.
OoOOoOo~…Love me…~OoOoOoO
…Silencio…
OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoO
A veces, cuando uno calla para proteger a otros, no siempre es lo más razonable.
Pero, nunca hacen falta los amigos que te aconsejan para hacer las cosas mucho mejor.
Así, como los que yo tengo.
Aunque, a veces la abstinencia de no poder hablar con la verdad hacia las personas que realmente estimas, es terrible.
Porque por más quieres hablar, tu garganta te calla.
No deja que expreses tus palabras.
Sí, así como me ocurre a mí.
Mi mirada se volvió gacha y mi boca ha guardado silencio.
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Tragaste grueso. Sientes como una corriente de aire pasó por tus brazos, erizándote la piel. Llevaste tus manos hacia los mismos y las frotaste entre sí para entrar en calor, tu cabeza te dolía, tu cuerpo, tu columna vertebral ya no soportaba tu propio peso, tus ojos ya no aguantaban abiertos.
¿Y qué esperabas Hyuuga? Llevabas cerca de dos semanas sin dormir muy bien. Sin comer debidamente por estar al pendiente de él. Y sí, te sentías culpable de su estado actual. Porque según tú, si hubieras sido más lista, más astuta; Uchiha Sasuke no estaría en un estado de coma en esa cama de hospital.
¿Cuántas veces habías llorado sin que nadie te observara? ¿Cuántas veces negaste cuando te preguntaban si te sentías mal? Muchas o tal vez pocas. ¿Quién sabe y a quién le importa? El jodido frío volvió a tu piel. Y volviste a frotar tus brazos en busca de calor. Te dices lo tonta que fuiste un segundo por haber llevado un vestido ese día al hospital.
— ¿Te encuentras bien? —escuchaste la voz de Uzumaki Sakura. La miraste de reojo y sonreíste agradecida por haberte dado una manta.
Asentiste— Gracias… —dijiste en un murmuro a la vez que aferrabas la tela a ti.
Sientes que la mirada de ella se clavaba en tu espalda, así que la miraste de nuevo, encontrándote con una mirada verde jade entristecida— Me enteré… de… bueno, que Tsunade-sama habló contigo…
Agachaste tu mirada y la interrumpiste— Lo sé… —mordiste tu labio inferior por un segundo y continuaste—, seguramente ya todos lo saben…
Sakura te miró confundida mientras caminaba con su tabla médica hacia el Uchiha— ¿Todos? —Te miró de reojo— ¿Él lo sabe? —Agachaste tu mirar entristecida, negaste con la cabeza y ella suspiró— Debiste decírselo… —alzaste tu mirar hacia ella, sorprendida de saber lo que ya sabías de sobra—. Pienso… que debes de terminar con ése juego. ¿Sabes? No es sano para ambos…
Sentiste que las lágrimas se juntaban en tus orbes perlas— Lo sé… no tienes que decirlo… pero… —miraste hacia el perfil tranquilo del moreno y tragaste grueso— así como está Sasuke-kun, menos podré…
Y de un momento que no supiste como, Sakura estaba detrás de ti, con una mano sobre tú hombro… la miraste de nuevo y ella habló— ¿Lo quieres? —y tú boca se cerró. Calló ante lo que podría ser una respuesta. ¿Y por qué Hyuuga? Ella suspiró y te apretó más el hombro, como brindándote apoyo— Tranquila —habló con voz suave—. No tienes que contestarme. Son tus sentimientos fin al cabo. Así que, te dejaré un momento con él. Necesito ver a unos pacientes —y antes de retirarse, su voz te habló nuevamente—. Espero, que cuando él se despierte, le hables sobre lo sucedido…
Bajaste tu mirada hacia tu regazo— N-no te pre-preocupes… —hablaste en un murmuro—. Lo haré… —y la miraste de reojo.
La sonrisa de la pelirrosa, de alguna manera te calmó. Regresaste tu mirar hacia el moreno, mirando su rostro calmado. El sonido de la puerta corrediza, cerrándose, se hizo presente en la habitación. Suspiraste pesadamente al sentirte sola. Porque sí, pensaste, estabas jodidamente sola, esperando que el Uchiha se despertara para hablar con él.
Porque, cada vez que pasaba el tiempo, cada vez que tenías que esperar más, sentías que un minúsculo pedazo de tu corazón, se caía. No estabas tan segura de como lo tomaría el Uchiha. No, no lo sabías a ciencia cierta, pero, de lo que si estabas segura, era que no se lo tomaría bien.
¿Cómo le explicarías a Uchiha Sasuke que dentro de dos semanas más, tendrías que casarte con un completo desconocido y por eso mismo, tenían que terminar con lo que siempre han estado haciendo?
No querías pensarlo. No. Por eso, esperabas pacientemente el momento que él se despertara de ese estado de coma. Pero volviendo a la pregunta de la Uzumaki, ¿de verdad quieres a éste hombre extraño? Y la respuesta es sí, ¿qué tanto? Quién sabe. Sólo eras cociente de que realmente llegaste a quererlo. De que él, Uchiha Sasuke fue el único en poder sacar al Uzumaki de tu corazón, si es que realmente lo llegaste a querer.
Suspiraste pesadamente, dejando que ese aliento expresase todo el cansancio mental y físico al que estabas expuesta. Lo miraste una vez más y después, hacia la ventana, clavando tu vista en el lindo atardecer que bañaba con rayos rosas y naranjas a tu aldea.
Una ráfaga de aire se coló a la habitación, sintiéndose completamente extraña, pesada. Pero aun así, no le tomaste importancia. Cerraste tus ojos por un momento, dejando que el viento acariciase tu piel. Los abriste nuevamente, despacio, según tú para volver a mirar el pueblo en el que vivías; pero no. Tus perlas lilas se clavaron en un par de ojos rojos, reflejados en los cristales de la ventana.
Completamente asombrada de que él pudiera estar ya despierto, te diste la media vuelta. Jadeaste asustada al saber que ya no te encontrabas en el hospital, oh no. Tú te encontrabas en la mansión Uchiha, precisamente en la habitación de Sasuke. Pero él, no estaba, te encontrabas sola.
Tragaste grueso mientras te despegabas de la ventana. ¿Cómo es posible que hayas llegado ahí sin saber el cómo? ¿Y por qué de pronto te sentías acalorada? Regresaste tu mirar hacia la ventana para recibir un poco de aire pero, tus orbes lilas plateados se abrieron como platos cuando la misma se encontraba cerrada. Le restaste importancia, tal vez la cerraste cuando giraste sobre ti la primera vez.
Te acercaste de nueva cuenta a la cama y dejaste la manta que la Uzumaki te había dado sobre el colchón, creyendo que ya no será necesaria. Sientes que tu piel te agradece el que quitases la tela abrigadora, pero aun así sentías calor, abochornada. Tus ojos fueron atrapados por el espejo del tocador de la habitación. Caíste en cuenta del porqué sentías esa sensación, tu vestido era de mangas cortas, pero los botones de él lo tenías cerrado hasta el cuello.
Tus delgados dedos fueron hasta el cuello de tu prenda y dejaste que ellos abriesen los botones, dejando que luzcas un prominente escote. Sonreíste cuando te sentiste mucho más cómoda, así que, regresaste hasta la ventana y decidiste abrirla para recibir aire.
Estiraste tu mano hasta el pequeño seguro que ésta tenía y sin querer, o más bien, sin fijarte, tropezaste con un objeto. Dejaste de lado tu objetivo y bajaste tu mirar hacia el piso, encontrándote con un marco fotográfico. Te extrañaste al verlo tirado en la habitación. Lo tomaste cuidadosamente entre tus dedos y distraídamente te sentaste en la cama del Uchiha.
Miraste detenidamente la fotografía, sorprendiéndote curiosamente de que ese niño de cinco años sea precisamente Uchiha Sasuke. Miraste hacia el otro chico y caíste en cuenta de que era Uchiha Itachi. Sentiste un poco de tristeza por él. De alguna forma, sin que Sasuke supiera el cómo, tú te enteraste del verdadero pasado de su hermano mayor. Y sinceramente, cuando lo supiste, deseaste que ese hombre hubiera tenido una vida feliz. Al igual que sus padres, tu sinceramente deseabas que todos sean felices, todos.
Suspiraste cansadamente, mirando hacia el techo. Pensaste sobre si habría una posibilidad de que al menos hicieras feliz al último Uchiha. Porque tú sabías que él estaba saliendo poco a poco de las sombras, pero aun así, faltaba mucho por luchar. Uchiha Sasuke era una persona cambiante que realmente necesitaba el apoyo de algo o alguien para salir adelante. Y tú querías ser esa persona que lo ayudaría, ¿cierto Hyuuga?
Sonreíste levemente mientras un picor en tus ojos se hizo presente en tus ojos. Tu mano se convirtió en un pequeño puño y frotaste tu ojo derecho suavemente contra él; cerrando el ojo izquierdo.
Sientes como si alguien te diera un empujón desde tus hombros, provocando que tu cuerpo se fuese hacia atrás para que te recostases en la cama. Tus ojos se abrieron grandes, preguntándote qué rayos fue. Tu cuerpo se tensó cuando ves al Uchiha sobre de ti, repartiendo besos por tu cuello gustoso. ¿A qué hora fue que él apareció sin que tú te dieras cuenta?
Tu mano derecha subió hasta llegar a su cabello oscuro y acercaste con cuidado tus labios a su oído— Sasuke-kun… ¿po-podrías… po-por qué… c-cómo…? —Ni tú misma podías hablar con claridad. Estabas un poco asustada por encontrarte de la nada en la mansión Uchiha y ahora, Sasuke aparecía en perfecto estado como si nunca hubiera estado en coma sobre ti.
Y entendiste él por qué. Frunciste levemente el ceño al darte cuenta que de alguna forma el cabrón te había metido a un Genjutsu. Moviste tus manos de alguna forma para que pudieras salir de él y obtener respuestas. Al parecer, el Uchiha supo tu intención porque, de sólo sentirte moviéndote, tomó tus muñecas y las colocó sobre tu cabeza. Tus ojos buscaron los suyos y ves que él te observaba con seriedad.
— ¿Por qué quieres deshacerte de esto…? —te preguntó con voz ronca, recalcando la última palabra— ¿Es que no quieres jugar, Hyuuga? —Y sientes como tu cuerpo reaccionó ante esa sonrisa ladina, a esa jodida sonrisa.
Boqueaste unas cuantas veces mientras lo mirabas confundida— P-pe-pero, no-no comprendo lo-lo que su-sucede…
—No hay nada que comprender… —dijo aun sonriendo, después, descendió despacio hasta tu cuello, para repartir uno que otro beso y jugar con él.
Tu cuerpo tembló al sentir sus labios sobre ti otra vez. Inconscientemente, tu mano subió hasta tu cabello y dejaste que tus dedos se enredaran en él— ¿Después m-me e-explica-carás que es lo que pa-pasa? —Preguntaste con dificultad.
El Uchiha simuló un ronroneo en tu cuello y después, subió su camino de besos desde el mismo, por tu mentón y mejillas hasta llegar a tus oídos— Todo lo que quieras… —te susurró con su grave voz, causando que un hormigueo se expandiera por todo tu ser.
Y una de sus manos rozó tu muslo izquierdo, alzando descaradamente la falda de tu vestido; haciendo que intencionalmente tu cuerpo se excitara de sobre manera. De tu garganta salió una gemido, mientras qué, una de tus manos se aferró a su brazo. El comenzó a besar y jugar con tu oreja derecha y tú, sólo hiciste lo que tenías a tu alcance. Acariciaste su espalada, arañándolo levemente sobre su camisa; como si quisieras marcarlo como tuyo. Él se apartó, alzando su cabeza para alejarse de ti mientras sonreía, tal y como te gusta, ¿no Hyuuga? Tú, quedaste como embobada. Y sin poder soportar más el hecho de quedarte estática sin mover un musculo, alzaste tu cabeza un poco -mientras te apoyabas con los codos- y repartiste pequeños besos y mordidas sobre su mentón hasta llegar a su cuello.
Te dispusiste a jugar con él, tal y como lo hacía contigo durante estos momentos; ya que, pensaste, si estabas en un Genjutsu con él, ¿por qué no jugar un poco? Porque tú amabas esos juegos, ¿no Hyuuga? Sasuke soltó un gruñido cuando tu lengua lamió su manzana de Adán y repartías besos por momentos. Él, te empujó hacia la cama, pidiéndote sin hacer vocablos algunos de que te recostaras. Y su mirada carbón te dijo con ese brillo especial de que no deseaba quedarse atrás, oh no. Sus manos masculinas fueron hacia la parte del cuello de tu vestido y sin importarle una reverenda mierda, rompió todos los botones hasta llegar a tu abdomen. Dejando a la vista tu ropa interior. Y no te importó, en lo absoluto.
Dejaste que él acariciase tus piernas con sus palmas callosas hasta meterlas debajo de tus bragas para acariciarte el trasero y apretarlo. Su cabeza descendió y besó la parte de tu escote, hasta que, mordió uno de tus pezones que sobresalían en la tela, causando que gritaras más por el dolor que placer mientras cerrabas tus ojos. Lo escuchas reír por lo bajo, después, sus labios demandaron los tuyos con fuerza, dejando que tu mente se nublara poco a poco.
Sientes como tu mano derecha es tomada por otra más grande, dirigiéndola hasta tu intimidad. Sasuke hizo que te tocaras sobre la tela y tú, te asustaste, puesto que jamás te habías tocado a ti misma; salvo la última ocasión que estuvieron juntos. El Uchiha repitió su acción mientras te distraía con sus besos, ocasionando que lo obedecieras inconscientemente, perdida en tu libido
El simple roce de tus dedos sobre la tela de tus bragas, provocó que gimieras en el beso. Sientes cómo Sasuke sonríe orgulloso mientras abandonaba tu mano. Sonreía como el jodido Uchiha dominante que era, porque sí, estaba dominando la situación. Y a ti, prácticamente no te importaba, tu mente se estaba nublando ante esas pequeñas descargas eléctricas que recorrían tu columna vertebral.
Tu mano libre subió hasta su pecho, acariciándolo lentamente, hasta tocar su duro abdomen por encima de su oscura camiseta. Tu mano lo acarició por unos momentos, después, ingresaste tu mano para que tocase piel contra piel. Sasuke gruñó quedamente y se arrodilló en la cama. Ves atentamente, sin perderte un solo detalle, al observar como el moreno iba a deshacerse de su ropa. Apartaste tus manos de tu cuerpo por un instante, llamándole la atención. El Uchiha te negó con la cabeza y sin pudor alguno, hizo que regresases tus manos a donde estaban. Tus mejillas se sonrojaron igual que los tomates maduros. Él, por su parte, se deshizo de su camiseta y se desabrochó sus pantalones.
Sonriendo tal cual demonio, el Uchiha se acercó hacia ti con la intención de besarte. Tu vista, completamente nublada, sólo enfocó sus labios. ¿Tan deseosa estabas de besarlo? Y la puta respuesta es: sí. Porque estar dos semanas sin él se te hizo eterno. Gemiste sonoramente cuando su mano y la tuya tocaron la tela de tus bragas, justo cuando él había empezado a besarte.
Ambos frotaron esa zona con la yema de los dedos continuamente, con lentitud, él dejando que te retuerzas de placer en esa cama y tú, joder, ya ni pensabas, te habías tirado a la perdición, al pecado. Sasuke apartó su masculina mano de ti un segundo –sin despegar sus frentes- para deshacerse de esas estorbosas bragas que no los dejaba profundizar más. Tu lengua delineó sus labios y él te aceptó gustoso; colocándose sobre ti mientras hacía que te recostaras sobre el suave colchón.
Con tus ambas manos, decidiste que era hora de que tú también te movieras ¿cierto, Hyuuga? Acariciaste parte de su abdomen, hasta llegar a su espalda baja, en la cual; dejaste que sus manos bajaran intencionalmente su pantalón. Sasuke sonrió ladinamente mientras que descaradamente su mano bajaba hacia ti e ingresaba un par de dedos en tu centro, sacándote un sonoro suspiro. Sus lenguas se movían al compás, a su propio ritmo. Tus manos acariciaron su firme trasero, y sintiéndote valiente, lo apretaste.
Él, con una sola mano, se deshizo de tu sostén; deslizándolo por tus delgados brazos y mandándolo hacia algún lugar de la habitación. Besó, mordió y degustó de tus pequeños botones rosados, como si fuese la golosina más deliciosa del planeta. Apretó uno de tus pechos y se aferró a él para no dejar que se escapase de su boca. Su mano se movía más y más rápido, dejando que tu mente dejase de razonar con claridad. ¿Y quién putas necesita pensar? Si tú sólo pensabas en él, en ti y en su miembro duro; el cual, acariciabas sobre la ropa interior como si tu vida se fuese en ello.
Sasuke soltó tu seno y dirigió su mano libre hacia el borde del elástico de sus bóxers. Los tiró hacia abajo y dejó que tú apreciases mejor su miembro. Alzaste la mirada hacia la de él y te sonrojaste cuando te ordenó que lo tomaras, sin pena alguna en sus palabras. Tragaste grueso y lentamente, tus dedos rodearon su largo. Él soltó un gemido leve, casi quedo al sentir cómo lo masturbabas. ¿Y te sentiste poderosa, Hyuuga? ¿Te gustó ese sonido que él dejó salir desde su garganta?
Los dedos de él se movieron con más intensidad en tu interior, al igual que tu mano. Sasuke prosiguió a besarte otra vez, con un extraño desespero. El hormigueo en tu cuerpo cada vez se intensificaba. Toques eléctricos te recorrían de pies a cabeza. Y lo sabías, pronto acabarías. Llevaste tus manos hasta el cuello de él y te aferraste al mismo.
Sasuke sacó los dedos de ti, y tú, reprochaste levemente al no sentirte satisfecha, tus labios se apartaron de los suyos ya que querías hacer alguna replica, pero, de una fuerte estocada, el te embistió, provocando que gritaras por la impresión a su intromisión— ¡Sasuke!
El Uchiha te sonrió ladinamente. Sientes que sus manos tocan tu cintura y caderas, después, de un acto inesperado, te obligó a que rodaran en la cama, posicionándote arriba de él. Entre suspiraste y jadeaste a la vez, ya que una sensación extrañamente buena hizo que tu cuerpo vibrase un poco. Bajaste con lentitud tu mirar lila perlado hacia él, para mirarlo sólo a él, pero, tus ojos se abrieron levemente al notar que hacia ese sello en particular, diciéndolo en voz baja.
— ¿Sasuke-kun…? —dijiste su nombre en un murmuro. Él por su parte, sólo sonrió de lado— ¿Por qué…?
—En este universo, podemos hacer lo que sea… —interrumpiéndote un de sus dos clones de sombra, te habló mientras se acercaba hasta quedar detrás de ti—. Así que no te preocupes de lo que pasará después.
Suspiras otra vez cuando él te palmeó el trasero, apretándote los dos globos de carne como si fuesen un juguete. Ese clon, pasó uno de sus dedos por la unión entre el Sasuke real y tú. Tu cuerpo se estremeció, ya que tu muy sensible clítoris reaccionaba ante su toque, causando que gimieras. Ejerció presión sobre él, provocando intencionalmente que tus humedad aumentara de sobre manera; empapando sus dedos también.
El segundo clon se colocó frente a ti, se arrodilló en la cama e hizo que tu cabeza se alzase para así poder besarte con más libertad, haciendo que te arrodillases sin querer en la cama. Tus manos se apoyaron a los costados de Sasuke y, al hacer esto, jadeaste al sentir ese rose entre sus sexos, como si ya estuviesen moviéndose más activamente. Unos labios rodearon tus pezones, y gemiste entre el beso al sentir como tiraban de ellos, uno con los dedos, el otro con los dientes.
Una mano del clon que tenías detrás de ti, dejó de tocarte como antes y acarició nuevamente tu trasero. Él, sin avisarte, ingresó un par de dedos en tu parte trasera. Un dolor reconocible, como cuando fue tu primera vez, te invadió. Te separaste del beso y giraste tu cabeza para verlo con reproche— A-ahí no…
El clon que te besaba te chitó mientras te tomaba del mentón para que lo miraras otra vez. Lo obedeciste y él aprovechó para descender su cabeza otra vez y besarte nuevamente. Gemiste otra vez cuando una lengua comenzó a jugar en tu segunda entrada. Quisiste detener ese extraño y desconocido juego para ti, pero, una mano en tu nuca y los tirones en tus pechos te lo impidieron. El dedo se movió, tú jadeaste de nuevo. Unos dientes mordían tus nalgas juguetonamente, tú soltaste un gemido desde lo profundo de tu garganta. Otro dedo ingresó en ti y tú sientes cómo tu humedad aumentaba considerablemente. Sasuke soltó tus senos por un momento y movió sus manos por tu espalda, deslizando sus callosos dedos por tu piel suave— Parece que lo disfrutas, Hyuuga… —te habló en un murmuro y tú sentiste como se movía un poco en tu intimidad. Tu mente daba vueltas. Sabías perfectamente que ya no había vuelta de página. Tu respiración entre cortada iba en aumento, haciendo tu aliento cada vez más pesado—. Dime, ¿qué quieres que haga? —te habló el clon a tus espaldas con voz ronca mientras pasaba la punta de su polla por tu segunda entrada. Tu cabeza giró sobre tu hombro derecho para así poder verlo; y vez como él tomaba con una sola mano tu nalga izquierda, provocando que el miembro en tu interior entrase más profundo—. Responde Hyuuga… —el clon frente a ti, te habló. Tu rostro volvió a girarse hacia él. Tragaste grueso cuando vez como descaradamente se masturbaba frente a ti, sin pena alguna.
Boqueaste repetidas veces. Tu boca se cerró y tragaste grueso antes de hablar; pero, el Uchiha real, te tomó del cuello y mentón e hizo que lentamente bajases tu mirada hacia la suya. Los ojos negros como el carbón te atraparon. Tus ojos lilas perlados se entrecerraron de poco a poco cada vez que sus bocas se acercaban más y más. Él te besó. Tú, le correspondiste, aunque después de unos momentos, un fuerte gemido se ahogó en tu garganta al sentir como tu parte trasera era tomada también.
En tu rostro una mueca de dolor se hizo presente, provocando que te separases de ese beso abruptamente. Frunciste el ceño entre preocupación y molestia mientras girabas tu rostro de nuevo. El clon sonrió con descaro y sin decir palabra alguna comenzó a moverse, embistiéndote con suavidad para no lastimarte. Te mordiste el labio inferior; tus pequeñas manos se aferraron a las sábanas de la cama a la vez que te arrodillabas mejor en el colchón para evitar sentir dolor. ¿Y quién pensaría que ibas a sufrir una primera vez dos veces?
Las manos del Uchiha real se deslizaron desde tu espalda baja hasta tu trasero, después, hacia el interior de tus muslos. Sientes como tomaba con un poco de fuerza desde ahí para poder obligarte a abrir las piernas hasta dejarlas a la altura de su abdomen. Él comenzó a moverse por igual, ejerciendo más presión en tu interior al sentir dos miembros en ti. Sasuke y sus clones sonrieron ladinamente cuando tú no pudiste frenar tu garganta al soltar un fuerte gemido. Pero, mientras el tiempo transcurría, ninguno de los tres podía contenerse, el éxtasis subía cada vez más.
—Hinata… —te habló con suavidad uno de los clones. Alzaste la mirada hacia arriba, logrando ver a penas ya que algunas lágrimas lograron salir de tus ojos. El Sasuke que tenías frente a ti, acarició un poco tu mejilla, enredando sus dedos entre tu largo cabello, mientras descendía hacia a ti para depositar un muy fugaz beso sobre tus labios. Vez como tomaba su pene con una sola mano mientras que a la vez te decía que abrieras un poco la boca.
Tú sentiste como tus mejillas se sonrojaban fuertemente ante tal petición. Tragaste grueso y accediste obediente. Porque tú querías hacerlo, ¿no Hyuuga? Joder, tú misma pensaste en esos momentos que ya no querías razonar, pensar. No, ya no. Sólo deseabas escuchar esos pequeños gemidos que el Uchiha dejaba salir de vez en vez. Esos gemidos que lograban encenderte sólo a ti. Miraste hacia arriba y sonreíste en tu interior al ver como los ojos del Uchiha se cerraban mientras soltaba un suspiro cuando tus labios lo rodearon, dejando que su jodida mascara de hielo se derritiese poco a poco sólo por ti.
Una nalgada provocó que gimieras alto nuevamente. Las embestidas subieron de tono cada vez más y más; llegando cada vez más profundo en ti. Y joder… uno dedos atacaron tu clítoris con ímpetu mientras que otros se encontraban tirando tus pechos. La mano que estaba enredada entre tus cabello aferró tu agarre cuando ese Uchiha comenzó a embestirte también, como los otros dos.
Las paredes de tu intimidad estaban cada vez más jodidamente sensibles; sabías perfectamente que pronto acabarías y ellos contigo. El pene que estaba en tu boca, llegaba cada vez más profundo, provocando que casi te ahogaras. Él se dio cuenta y salió rápidamente. Toces unas cuantas veces y, antes de que el clon dijese algo, tú se lo impediste cuando tus dedos rodearon su pene nuevamente. Tus gemidos altos se hicieron notar en la habitación, formando una especie de coro en ese cuarto. El Uchiha bajo ti repartió besos por tu pecho derecho, entreteniéndose al final con tu botón rosa. Tu mano se movió rápidamente sobre ese miembro mientras que tú, repartías besos sobre su duro abdomen. Tu aliento cálido chocaba con la piel nívea del moreno. Él por su parte, solo gemía levemente mientras acariciaba tu cabeza en un intento de calmar su excitación.
—Más rápido —ordenó en un gruñido. Tú hiciste lo que te ordenaron mientras besabas y jugabas con su ombligo— ¡Mierda! —gruñó otra vez. Mordiste unas cuantas veces más su abdomen, y, lo sentiste tensarse. Alzaste tu mirar blanco hacia su rostro y sólo vez como tenía su seño fruncido junto con la mandíbula apretada mientras se corría con una voz gutural, manchándote los pechos y el abdomen. Sonreíste por un momento pero, cuando él desapareció frente a tus ojos, la misma se borró. Gritaste cuando el Sasuke real y su primer clon te embistieron bruscamente al mismo tiempo, profundo; sacándote de ese asombro. Suspiraste al sentir como ambos se retiraban, dejándote una sensación extraña al sentirte un tanto… vacía. Te dieron espacio para que te recostaras en la cama. Cerraste los ojos y dejaste que tu respiración se calmara un poco.
Aunque, de todos modos duró un poco, ¿no Hyuuga? Sin darte cuenta, ambos Uchiha se arrodillaron a un lado de ti sobre la cama. Una mano te tomó desde detrás de tu cintura e hizo que vieras lo que pasaría a continuación. Soltaste un pequeño grito al sentir como te alzaban hacia adelante, y a causa de tus propios reflejos, cuando caíste en cuenta de que era seguramente el único clon, rodeaste las caderas masculinas con tus piernas mientras rodeabas su cuello. Vez su sonrisa ladina, después, sientes como un duro abdomen se pegaba a tu espalda mientras tomaba la parte inferior de tus muslos.
—Es muy pronto para relajarse ¿no, Hyuuga? —te habló Sasuke cerca de tu oreja, después, jugó con el lóbulo de la misma— ¿O es que ya no quieres jugar…? —y entró de un solo golpe en tu parte trasera. Los labios del Sasuke frente a ti atacaron tu cuello. Se aferró a tu cintura y sin dar un solo aviso entró en ti. Gimoteaste repetidamente, quedando a merced de ellos dos.
Ambos se movieron frenéticamente, sin descanso. Tú no podías soportar todo ese calor en ti; así que dejaste que tus gemidos salieran libres de tu garganta. Pediste más y ellos te obedecían. Una mano de Sasuke pasó por debajo de tus brazos y tomó uno de tus senos. Tus brazos fueron hacia la nuca del mismo mientras que tu cabeza daba media vuelta para poder besarlo.
Otras manos acariciaron por todas partes sobre tu ser. Tu pecho subía y bajaba. La fricción en tu vagina estaba enloqueciéndote. La mano de Sasuke regresó hacia el lado inferior de tus muslos. El otro moreno, te rodeó con fuerza en la cintura, en una especia de abrazo, y enterró su cabeza en el hueco de entre tu cuello y hombro. El sonido de choque de caderas inundó el cuarto. Sasuke te pidió que rodearas su cuello –llevando tus brazos hacia atrás- mientras que, el azabache frente a ti murmuraba un: "mierda" al correrse fuera de ti.
El sonido de una explosión llamó tu atención. Miraste hacia la dirección del pequeño ruido y vez un poco sorprendida al ver que el ojinegro frente a ti, desapareció igual que el anterior. Sasuke gruñó fuerte cerca de tu oreja y después, paró en seco. Y así como pudo, aun dentro de ti y arrodillado, llegaron hasta la cabecera de la cama. Él recargó su espalda en ella y tú, pegaste la tuya en su pecho.
—Arrodíllate y haz tu cuerpo hacia adelante.
Suspiraste levemente y lo obedeciste, aunque te movías con lentitud. Apoyaste tus manos en sus rodillas flexionadas y sin avisarte, tomó de tus caderas para que comenzaras a moverte, marcándote un ritmo. Lo oyes gemir y tú lo imitas. Tu cabeza fue directamente hacia arriba, impresionada por las nuevas sensaciones que él te hacía sentir.
Bajaste tu cabeza y mordiste tu labio inferior— ¡Oh, Sasuke…! —gimes mientras lo ves de reojo por sobre tu hombro derecho.
Él levantó su nublada mirada hacia ti y te miró a los ojos— Sigue así…
Tus caderas adoptaron su ritmo. El volumen de sus voces fue en aumento cada vez más. Tu cabello cayó como cascada sobre tu espalda cuando nuevamente alzaste tu cabeza, extasiada ante el placer de la lujuria. Porque el pecar bien no era algo que todos pudiesen hacer, ¿no Hyuuga?
Él gruñó otra vez al detenerse. Salió de ti e hizo que te recostaras-sentaras sobre su torso. Apoyaste tu espalada en su pecho y, muerta de la curiosidad ante lo que podría hacer, vez como pasa su mano por su miembro, acariciándolo, después, la guió hacia tu vagina para embestirte. Gimes. Él tomó tus piernas, por tus muslos, y te obligó a que tus piernas estuvieran abiertas y hacia arriba, dejándote completamente expuesta en ese espejo del tocador. Ves como te sonríe divertido y tú, no pudiste evitar sonrojarte con supremacía. Sasuke se apoyó en sus talones y clavó su pene en ti sin piedad— ¡Ah, Sasuke!
Tu cabeza fue hacia atrás. Tus manos tomaron las sábanas para sostenerte mejor. Sientes el aliento cálido del Uchiha en tu oreja mientras que la punta de su nariz acariciaba tu mejilla. Giraste levemente tu rostro y lo viste de reojo— ¡Ah!, Hinata… t-te sientes tan… ¡joder! —gruñó al mismo tiempo aumentaba el ritmo— ¡Maldición, estás estrecha!
La humedad de tu intimidad aumentaba considerablemente él decía ese tipo de palabras. Palabras que pocas veces escuchabas y que causaban un gran efecto en ti— Ah, Sa-Sasuke-kun… —decías repetitivamente, como si estuvieses desesperada— ¡Sí, así! ¡Ah! ¡Sasuke!
El Uchiha aumentó su ritmo y pegó nuevamente sus labios a tu oído— ¡Llega para mi…! —Dijo entre dientes pero sin gritar— ¡Quiero que te corras para mi, Hinata! —Sientes cómo tus pezones se ponen rígidos hasta el punto del dolor con sólo escucharlo— Hazlo para mi, Hime…
Una de tus manos llegó hasta tu intimidad. Mandaste al carajo el pudor. No querías pensar en el después. Fin al cabo, nadie sabrá lo que han hecho ustedes dos en este puto momento, ¿cierto Hyuuga? Un par de dedos formaron círculos sobre tu clítoris. Cerraste los ojos y sólo esperaste que todo pasara. Tu mano libre apretó más la tela mientras que de tu voz sólo salía el nombre de él. Las estocadas aumentaron y llegaron lo más profundo de ti. La fricción entre tu pequeña perla y tus dedos mandaba toques eléctricos a todo tu cuerpo.
Y todo se volvió blanco. Otra vez tocaste el jodido cielo mientras tu columna vertebral se arqueaba hasta no más poder, mientras tu cabeza se ladeaba y gritabas el nombre del Uchiha; y tu cuerpo convulsionaba a causa del orgasmo.
Sasuke cerró los ojos, abrió más sus piernas para sostener las tuyas y dejó que sus manos sostuvieran tus caderas. Dio unas últimas estocadas, después, gimió mientras fruncía el ceño y apretaba la mandíbula; viniéndose extasiado dentro de ti.
Sus respiraciones aceleradas causaban que sus pechos subieran y bajaran frenéticamente. Tu espalda cayó relajada sobre él. Y él, cuando sintió que pudo moverse más o menos, hizo que tu cuerpo cayera hacia el lado derecho, quedando a costados de lado y te abrazó por la espalda, pasando sus manos por tu cintura. Una imperceptible sonrisa en tu rostro, no logró ser vista por él. Giraste tu cabeza hacia el lado izquierdo y sonríes, él sonríe levemente. Ambos acercan sus rostros, entrecerraron los ojos y sus bocas se acercaron, separándose por milímetros.
Y sólo un pequeño beso recibiste, parpadeaste una vez y cuando abriste los ojos, tu mirar estaba enfocado en la ventada, en el anochecer que ésta ofrecía de paisaje. Tu respiración se alteró considerablemente. ¿Y dónde quedó la mansión Uchiha? ¿Dónde está Sasuke y por qué no estabas en su habitación? Tú mano derecha fue hasta tu frente mientras mirabas el suelo. Genial, ahora resulta que no sólo eres una pervertida, también estabas quedando loca.
El sonido de una garganta masculina aclarándose llamó tu atención. Y lo primero que hiciste fue buscar al Uchiha. Tus ojos quedaron un poco abiertos, impresionados al ver que él estaba sentado en su cama de hospital con una pequeñísima sonrisa dibujada en su cara.
— ¿Sa-Sasuke… -kun…? —preguntaste en un hilo de voz. Pequeñas lágrimas se juntaron en tus ojos, tu pecho se oprimió y sin darte cuenta, caminaste hasta él; abrazándolo por el cuello mientras que ocultabas tu rostro entre su hombro— Gomenasai… —gimoteaste—. Fu-fui u-una tonta al no ver lo que ocurriría… —te separaste y lo miraste a los ojos negros confundidos ante tu disculpa—. Fu-fue mi cul-culpa que es-estuvieras por dos semanas en-en el hospital…
—Espera, ¿dos semanas? —dijo con la voz supremamente ronca, tal vez sea por no haber hablado durante su coma.
Asentiste con la cabeza. Después miraste hacia tu regazo— S-sí… estuviste en-en coma… a-a… causa de la caída.
—Olvídalo —habló serio, tomando tu mentón para que lo miraras—. No fue tu culpa…
Tus cejas se fruncieron por la preocupación y sin pensarlo mucho, volviste a abrazarlo y te acurrucaste en su pecho. Y ¿de casualidad no se te olvida un pequeño detalle, Hyuuga? Frunciste el ceño e hiciste una mueca graciosa, como si estuvieras "molesta"— Espera, ¿desde cuándo estabas despierto? ¿Por qué me hiciste ese Genjutsu?
El Uchiha te miró por un minuto quizá y después, sonrió de lado mientras resoplaba una risa— ¿De verdad quieres saber?
Boqueaste una y otra vez— N-no… cre-creo q-que no quiero…
Sasuke te miró divertido. Pero su expresión no duró mucho. La sonrisa se borró y te tomó la mano, casi con delicadeza. Tú lo miraste a los ojos y sólo viste seriedad en su expresión— Hinata —y sí, había mucha seriedad en su voz— ¿qué es lo que tienes que decirme?
Te quedaste en shock. ¿Qué rayos le dirás en estos momentos? ¿Decirle que lo que hay entre ustedes tendrá que acabarse ya que tienes que casarte? Soltaste tu mano de su agarre ya que no querías que él sintiera el temblor en tu cuerpo. Ves como él te mira con una expresión dura: ojos entrecerrados y el ceño fruncido. Arrugaste tus cejas y suspiraste. Fingiste una sonrisa poco fiable y llevaste tus manos hacia sus mejillas— Nada de gran importancia —sonreíste ampliamente y lo besaste en los labios, dejándolo desconcertado. La sonrisa de tu rostro no desapareció y te colocaste de pie—. Iré a a-avisar-sarle a Sakura-san que ya estás des-despierto para que ve-ven-venga a revisarte, ¿de-de acuerdo? —lo tomaste de las mejillas otra vez y lo besaste.
Te separaste de él y te diste media vuelta. Tu expresión cambió drásticamente mientras caminabas hacia la puerta de la habitación. La abriste despacio, tratando de no lucir como una mujer que quería salir corriendo de ahí. Cerraste la puerta corrediza y, apenas caminaste unos pasos, pegaste tu espalda en la pared, llevándote una de tus manos hacia tu boca para ahogar un gemido. Te preguntabas por qué le habías dicho tal mentira, si tú más que nadie sabía a la perfección que callar no sería la mejor opción para ti. Porque no lo era. Haz mandado al carajo la petición de la Uzumaki. Unas lágrimas resbalaron por tu rostro. Frunciste el ceño y te dijiste internamente que serías egoísta. Tú querías estar con él hasta que ese día llegara, guardarás silencio, ocultarás la verdad hacia él. Porque tú no querías que esto se acabase, no aún.
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FIN CHAPTER 13.
Notas: En serio, perdónenme la demora, por causas personales no pude actualizar el fic, además este, definitivamente fue el lemon más difícil que he hecho, me tardé una semana haciéndolo TT^TT El capi está dedicado a mi amiguito de NU sevz . UCHIHA ;D espero que te guste y que haya logrado tus expectativas! ;) Lamento no poder saludar a las lindas personitas que me dejan comentarios, pero el tiempo lo tengo me está ganando :( Las continuaciones tendrán que esperar unos cuantos días más, sin querer me metí en un concurso de fics, y pues, ahora tengo que hacer uno xDD pero no se preocupen, que la siguiente conti es You belong to me :D sé muy bien que muchos esperan el siguiente capi xDD Espero que les haya gustado el lemon y que no se les haya trabado la vista mientras leían XD
PD: ¡Bola de pervertidos! La mayoría que logró contestar la pequeña encuesta que hice voto por esta conti del fic xDD Pero no se preocupen, los entiendo, no por nada dicen que soy una pervertida de primera, alumna perdidísima de Jiraiya xDD ¡¿Pero saben qué?! YOLO xD
