Acá estoy con otro capítulo. Gracias por los comentarios, espero que disfruten esta nueva entrega con su dosis de OoC. A leer!
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Rukia podía ser una excelente capitana, ser estratégica y planeada… pero lo de celestina se le daba horrible.
Su primer objetivo era conocer qué chicas disponibles había y cumplieran con los requisitos que ella consideraba adecuados… y los de Renji. Debía admitir que su mejor amigo tenía ciertas ideas curiosas… el mundo masculino era un misterio para ella, aun cuando pasara gran parte del día con hombres. Supuso que había cosas que uno de ellos jamás comentaría a una mujer, aunque fuera ella.
Pues bien, esos fueron sus primeros fracasos. No entendía porqué las chicas eran tan… remilgadas. Ella siquiera preguntaba sobre su vida sentimental y comenzaban con evasivas. "Ay que vergüenza, capitana", "el teniente es atractivo, pero no sé", "¿Está segura que quiere que salga con él?".
¿Realmente era Shuuhei tan malo? Era eso o las chicas eran unas tontas. O ella no estaba viendo algo que ellas sí. Por lo que siguió el consejo de Renji y acudió a una chica que compartía más en común con su género que ella misma.
-¿Pero por qué? -preguntó Momo mirándola con curiosidad -¿Por qué querrías que Shuuhei tenga novia? No pensaba que te preocuparan esas cosas…
-¿Por qué no? Es muy buen chico y tiene mucho que dar. ¿Acaso no quieres que tu amigo sea feliz?
-¿Y por qué no le dejas esa decisión a él? Creo que no es algo en lo que deberías involucrarte, Rukia-chan.
La puerta de la sala de té se abrió y Rangiku pasó a sentarse a la mesa con gesto cansado. Se notaba que había tenido un día intenso.
-¿De qué hablan? -preguntó.
Momo miró a Rukia y ella se hizo la desentendida.
-No me gustan las secretos… menos entre amigas -refunfuñó la rubia -¿Qué es eso que traman?
Momo podía ser muy discreta, pero la idea de Rukia le parecía realmente tonta. Además sentía que había algo de evasiva en ella. Juraba que entre su amigo y ella había algo… ¿por qué, de pronto, parecía que quería sacárselo de encima? Sí, esa era la sensación.
-Rukia quiere conseguirle una novia a Shuuhei -confesó la morenita.
Rangiku bufó.
-Has lo que quieras -soltó despreocupada.
-¿Qué? -exclamó Momo -¿No vas a tratar de disuadirla? No creo que a Shuuhei le guste saber lo que haces -le dijo a la capitana -Si quisiese estar con alguien ya lo notaríamos al menos. No es bueno disimulando su interés -Rangiku asintió -No me parece adecuado, es meterse en su vida personal. ¿O a ti te gustaría que nosotras te buscáramos un novio?
-No necesito un novio.
-¡Eso! -exclamó Rangiku aplaudiendo emocionada -¿Quién podría ser un buen candidato para ti? A ver…
-No necesito novio -insistió Rukia.
Ambas tenientes pensaron un momento.
-¡Ya sé! -exclamó la rubia -Sentaro.
-¡Claro que no!
-¿Por qué no? Lo conoces hace tiempo. Es simpático… algo gritón, pero toleras a Renji -se rio.
-No -dijo Momo -¿Cómo se llama tu oficial? -preguntó a Rukia -Ese de la cocina… ¿Naka… Nako…
-O Iduru, ¿por qué no? La nobleza no sería problema. El capitán Kuchiki no tendría objeciones.
-Ese oficial de la división de Kidou… ese que hace revisión del senkaimon -saltó Momo -Te mira mucho…
-O el teniente de la octava… es simpático -propuso Rangiku.
-Claro que no. Ya les dije que no quiero un novio.
Las tenientes se callaron. Rangiku acomodó su cabello.
-¿Y por qué no sales tú con Shuuhei? -dijo la rubia finalmente con su qué. Rukia la miró con un gesto que denotó su incomodidad -Ya que te preocupa tanto su vida sentimental…
-Por ningún motivo…
-¿Y por qué no? -preguntó Momo -Se conocen bien, se llevan de maravilla, además que tú misma reconoces que tiene muchas virtudes que no quieres que se pierdan… o eso entendí.
-Shuuhei no va conmigo… -seguró -Es demasiado… afectuoso.
Y se pronto cayó en lo que había dicho. Sus compañeras se la quedaron mirando fijo. Rukia no sabía a cuál de las dos ver para que no se notara su nerviosismo.
-¿Te liaste con él? -preguntó Momo -¿Te lo quieres sacar de encima? No es la forma, Rukia.
-No he tenido ni tengo nada con él fuera de lo profesional. Simplemente dije lo que dije porque es una intuición… ya viste como era con Rangiku -indicó a la rubia -No quiero alguien que ande tras de mí tratando de agradarme y complacerme en todo. No soy ninguna chiquilla remilgada que necesite que le digan todo el día lo muy linda que es…
-Por Dios, sí te liaste con él -Momo miró a Rangiku -Déjalo en paz… de verdad. Dile algo, Rangiku.
-No voy a decir nada al respecto.
Momo enarcó una ceja.
-Tú sabías -afirmó la teniente, la rubia solo la miró de reojo -O sea yo sospechaba… Ay, Dios… -suspiró.
-No, no es cierto -insistió Rukia.
-No lo mereces -Rangiku alzó la voz severa -¿No quieres alguien que se esmere por ti? ¿No quieres alguien que te haga sentir bien? Allá tú. Quédate encerrada en ti misma como sueles hacer.
-Rangiku… -la detuvo Momo.
-No, me va a escuchar.
-¿Por qué estás tan enfadada? -preguntó la teniente de la quinta división.
-¡Porque fui yo la que tuvo que rearmar a ese pobre hombre! Cuando tú -indicó a Rukia -lo dejaste sin una explicación.
-No sabes nada -respondió Rukia con un hilo de voz.
-Sé más de lo que quisieras… -su mirada era acusadora -Y lo que más me molesta es que nunca habló mal de ti. Quizás si tienes razón y trató siempre de complacerte, incluso no estando contigo.
-Nunca quise que se enamorara de mí -dijo firme -Lo que haya pasado por él no es mi problema.
-¿Cómo puedes ser tan insensible? -murmuró Momo -¿Cómo? ¿No te importa un poco?
Sí, lo hace. Nunca quise hacerlo sufrir… no se lo merece. Por eso quiero encontrar a alguien que lo haga feliz.
-No puedo influir en otra persona, aunque quisiera. No pueden obligarme a sentir algo por alguien…
-Me alegro que eso se haya acabado -dijo la rubia molesta -Me alegro mucho.
-Hablas de él como si fuera un mártir.
-Lamento que te moleste que decante por mi amigo.
-¿Acaso no puedo ser honesta? Eso ya quedó claro. Insisto que no se puede obligar a nadie a sentir por otra persona…
-No se juega con la gente.
-Nunca jugué con él. Siempre fui honesta. Él sabía como eran las cosas. Nunca lo engañé.
Momo miraba la escena sin saber que decir. Pero entendía.
-Rangiku… te entiendo -dijo finalmente Hinamori -Pero también entiendo a Rukia. Si fue sincera… no es su culpa. Quizás Shuuhei tuvo otras intenciones… pero no se puede forzar las cosas por no herir a alguien… Rukia, no hiciste nada malo. No te culpes. Rangiku solo está enfadada… pero sé que en el fondo te entiende. Quizás no es mala idea… buscarle una novia.
La rubia dejó su postura de ataque. Momo tenía razón, quizás se había arrebatado con el tema. Se puso en el lugar de Rukia y lo incómodo que debió ser convivir con alguien a no quieres de otra manera que no fuera como colegas.
-Perdona -le dijo a Rukia -Tienes razón. No se pueden forzar los sentimientos… Consigámosle una linda chica -la capitana sonrió conciliadora -Se merece alguien que lo corresponda… -agregó con malicia.
-Basta, Rangiku -la paró Momo -Los temas de alcoba a quienes les corresponden. ¿Cuáles son las opciones?
Rukia sacó la lista.
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De alguna manera, que Rangiku y Momo supieran de la relación que tuvo con su teniente la hacía sentir… cómoda. Aun cuando Rangiku la hubiese atacado en una primera instancia, ahora podía contar con ellas en su plan y hablar con total confianza. Ahora podía abiertamente decir lo que buscaba en una chica, sin tener que irse en evasivas. La lista se limitó a quienes ellas conocieran e identificaron varias que cuadraran en el perfil. Hicieron un trabajo de joyería y la entrenaron en cómo abordar a las muchachas de una manera sutil.
Que les gustara que las mimaran.
-¿Puedes dejarlo? -le dijo cuando la tomó de la mano mientras revisaban un informe.
-Sí, disculpa.
Que le dijeran que eran lindas.
-Eres preciosa…
-No digas eso, no es cierto.
-Quisiera que te vieras como yo lo hago…
Que le gustaran las flores.
-Están muy bonitas… solo… no lo hagas más…
-De acuerdo. Disculpa.
Que celebraran las fechas.
-Tenía pensado salir… no sé hacer algo.
-¿Por qué? -miró al reloj -Vamos a tu habitación.
-No sé… como ya llevamos un par de meses… pensaba que quizás...
-¿Llevas la cuenta? ¡Que cursi!
Era momento de poner todo en juego. Debía haber alguien que quisiera todo eso. Sinceramente a ella eso le molestaba, se sentía inmensamente incómoda. Quizás si fuera diferente, si lo hubiera querido, aquello hubiese significado algo… No, ella no era así. Detestaba cuando él salía con esas cosas.
Las chicas habían hecho un buen trabajo invitando a las seleccionadas a algunas salidas. Había habido un par que se habían interesado en Shuuhei… pero parecía que no lograban atraer su atención.
Pero con una fue diferente: Yumeko Akabashi. Renji siempre tuvo razón. Era una mujer agradable, de suaves maneras, risueña. Lo miraba mucho… demasiado. Y siempre tenía una amplia sonrisa para él. Además tenía un buen para de… bueno, era voluptuosa.
-¿No crees que tengo poco pecho?
-Me basta.
Buscó la oportunidad que tuvo para que compartieran más. La invitó a almorzar con ellos, a sus reuniones los viernes de sake, la instaba a completar sus informes en la oficina de su teniente… Todo lo que estaba a su alcance.
Ahora frente a él, mientras trabajaban, era el momento para sacar el tema.
-Veo que te agrada Akabashi -dijo Rukia sin sacar la vista de sus documentos, Shuuhei alzó la mirada.
-Es simpática…
-Es muy guapa -agregó aún sin mirarlo.
-¿Insinúas algo? -preguntó el teniente perspicaz.
-Deberías salir con ella…
-¿Por qué haría eso?
Rukia finalmente sacó la vista de los papeles.
-Te haría bien… conocer a alguien -él frunció el ceño.
-Ya conozco mucha gente, gracias por la preocupación, pero no me interesa… ¿Por eso te has pasado invitando oficiales a compartir el almuerzo? ¿Qué crees que haces?
-Solo trato de ayudarte… no tienes para qué enfadarte.
-No me interesa salir con nadie. No necesito conocer a nadie. No quiero conocer a nadie. Estoy muy bien como estoy -aclaró.
-Qué humor de perros -exclamó -Y yo que pensaba invitarte al festival más tarde, pero serías una pésima compañía.
-No me engañas, Rukia. Quieres que vaya a ayudar con el puesto de la asociación…
-Pero qué mal hablado -dijo con fingida inocencia -¿Cuándo he hecho yo algo así? Llevarte engañado a algún lugar…
-Si mal no recuerdo… el festival de invierno, las actividades de la semana del Gotei, la conmemoración de la batalla contra el Hueco Mundo, la de los Quincys… el festival de las flores… el de otoño… la fiesta…
-Ya ya, suficiente -él se rio -¿Me ayudarías?
-Si lo pides así no puedo negarme.
Rukia se sonrió. Shuuhei volvió a los informes. Le gustaba eso de él, siempre estaba cuando lo necesitaba. No se quejaba ni menos se hacía el desentendido.
-¿De verdad no te interesa Akabashi? -Shuuhei sacó la vista de los informes -Creo que harían una buena pareja.
Él soltó una profunda espiración.
-¿Qué pretendes, Rukia? ¿Quieres que salga con ella? -ella caviló -¿Por qué?
-Es una buena chica… ¿No has pensado en… quizás…?
¿Salir con Akabashi? Bueno, era agradable, guapa y sabía que no le era indiferente… ¿Por qué Rukia quería que saliera con ella?
-Creo que harían una buena pareja…
-Con que es eso…
-¿Por qué no? Llevas mucho tiempo sin… sin tener una relación con alguien. Eres un buen hombre, Shuuhei… Tienes materia de novio… Sé que para ti es importante… Quizás si le das una oportunidad…
No le gustaba jugar con las personas. Akabashi le gustaba, de una manera totalmente asexuada, le gustaba como colega, le agradaba.
-¿Realmente quieres que salga con ella?
-Sí, creo que se llevarían bien…
Se la quedó mirando.
-Tienes mucho que ofrecer, Shuuhei. Te lo digo como amiga… ¿No has pensado en tener una relación con alguien? Sé cómo eres… eres un encanto -él desvió la mirada -¿Te acuerdas cuando te dije que tienes materia de novio? -él asintió sin mirarla -Si le das una oportunidad…
-Pero no me interesa de esa manera. Los sentimientos no se fuerzan…
-Sal con ella…
-No.
-¿Por qué? Es todo lo que pudieses querer… ella podría querer que la mimaras… que la invitaras a cenar… que le dieras flores… y todas esas cosas melosas que haces…
Melosas.
-¿Qué te hace pensar que quiero hacer eso con ella? Me agrada, pero no como Insinúas.
-Porque ella lo valoraría. Lo sé.
Lo valoraría…
-No me interesa de esa manera.
-Una lástima -bufó Rukia -Porque creo que es lo que necesitas…
-No sabes nada.
-Solo hazlo… No me hagas pensar que aún sientes algo por mí. Porque es lo primero que pienso ante tu negativa.
-De acuerdo… saldré con Akabashi -Rukia sonrió triunfante -Solo si tú sales con alguien más…
-¿Yo? ¿Porqué?
-Porque sí.
-No entiendo…
-Tómalo o déjalo.
-Vale… -suspiró Rukia -¿Pero con quién?
-Tu elegiste a Akabashi, yo elijo con quien sales…
-No me gusta este juego…
-Tómalo o déjalo.
-¿Por qué? -preguntó ella con cierta angustia.
-Quiero saber qué me faltó… -Rukia se sobresaltó -Y saber qué te faltó a ti... Esto es sin llorar…
-¿Me estás retando?
-Tómalo como quieras…
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Rangiku sacó las garras. Se lo tenía guardado hace bastante ya.
Rukia tiene razón, no se puede forzar a nadie a querer a otro. Ya sabemos que ella no compagina en nada con la manera de Shuuhei en pareja. Incluso hay cierto rechazo a su manera de ser.
¿Cómo resultará todo esto? Rukia ha accedido a la propuesta de Shuuhei… ¿encontrará la horma de su zapato? ¿O se dará cuenta que no le gusta nada ver a su teniente en el ámbito romántico con alguien más que no sea ella?
Nos leemos en el siguiente capítulo. Insulina a la vena.
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