Memories of a bunny

Capítulo 3

—Esta será tu nueva casa, pórtate bien ¿Vale?— Me dijo Karma sonriéndome desde arriba.

Vale, de acuerdo. No tengo nada que decirle.

Me había pasado todo el camino hacia ese sitio enfurruñado y con hambre, porque el humano no se había dignado a darme de comer, cosa que yo considero algo ofensivo y de muy mala educación. Pero total, estoy seguro de que mi dios conejil se lo hará pagar, no tengo nada de lo que preocuparme.

Pero pasando hacia otro tema, hace tan solo dos o tres minutos que Karma destapó la caja en la que yo estaba metido y empezó a hablarme con más ánimo de lo normal sobre que este era mi nuevo hogar. La verdad, no me importa que lo hiciera, pero estaría bien que pudiera ver el sitio. Porque como este humano comprenderá, yo no puedo ver mi nueva casa si estoy entre unas cuatro paredes de cartón, no soy ciego, pero tampoco soy tan alto.

Y yo a Karma le quiero mucho, pero con esto ya me ha confirmado que el pobrecito es tonto. Pero bueno, es humano, no se le puede pedir mucho, por lo que yo me callé, levanté mi cabeza para mirarle y olfateé el sitio con interés.

No huele a conejo muerto, eso está bien.

—Tu nuevo dueño está ocupado, así que no volverá en un rato.— Explicó el pelirrojo mientras andaba por la habitación.— Por el momento podrás explorar tu nueva jaula.

Genial, algo de tiempo a solas y una jaula solo para mí. Por fin, algo de tranquilidad y espacio. Algo con lo que había soñado desde mi nacimiento. No más hermanos pesados que te patean la cara mientras duermes, no más compañeros de jaula que te roban la comida, no más madres estresadas, no más perros ladrando en la tienda. Adiós superpoblación de roedores y mamíferos en una urna de cristal, hola bonita tranquilidad en la soledad de mi propia y exclusiva jaula. Esto era como un sueño cumplido.

Karma debió de darse cuenta de mi repentino buen humor, porque me sonrió aún más mientras colocaba la caja en el suelo. Sí, había llegado el momento de dejar esa caja barata.

—Ven aquí.— Murmuró Karma alzando las manos.

Volvió a cogerme con extremo cuidado y esperando no hacerme daño, cosa que agradezco, porque así mi pelo puede seguir tan bonito y lustroso como siempre, es algo importante para mí. Luego me levantó y me miró con algo de cariño. Volvió a darme algo de pena que tuviéramos que separarnos aquí, pero teníamos que aceptar que seguiríamos caminos distintos.

—Me hubiera gustado estar más tiempo contigo, pero eso no va a ser posible.— Dijo sonriendo.— Habría estado bien tenerte como mascota. Pero no te preocupes, nos veremos muy pronto, te lo prometo.

Más te vale, porque como no cumplas esa promesa pienso escaparme de este sitio para buscarte y morderte las manos hasta dejarte sin dedos ¿Lo has entendido?

Podría haberle dicho eso, pero en su lugar decidí demostrar mi poquito y significante afecto por él mordisquéandole los dedos con cariño. Es la única forma que tengo de darle las gracias por haberme salvado y un mordisquito de cariño por parte de un conejo como yo, es como un logro para algunos, debería sentirse orgulloso.

—Hasta luego, ya nos veremos.— Dijo en voz baja mientras me levantaba y me colocaba dentro de una gran jaula que había en la esquina de la habitación, como siempre con cuidado y colocando mis patitas en la superficie para que no me hiciera daño al caer.

Yo le miré apenado, esperando que me dijera algo más antes de marcharse, al menos a que se sacara algo de comer del bolsillo, pero no fue así.

Karma simplemente me acarició la cabeza por última vez, se levantó, miró alrededor de la habitación, recogió la caja en la que me había traído y se marchó por la ventana a paso lento.

Le vi desaparecer por ese cuadrado de cristal que todos los humanos tenían en sus habitaciones y sé que debería estar más triste de lo que estaba, después de todo se traba de uno de los pocos humanos que me habían tratado bien, y acababa de saltar de un segundo piso. Sería comprensible que me encontrara sensible y algo deprimido.

Pero el hecho de ver cómo Karma había cogido una de las camisas que había tiradas por el suelo de la habitación antes de irse, me hacía estar más confundido que triste.

De verdad, no entiendo a los humanos.

~0.0~

Después de estar más de 15 minutos reflexionando e intentando saber por qué Karma había cogido esa camisa, llegué a la conclusión de que me importaba tres pepinos y medio. Aunque eso sí, tendría que esforzarme más en conocer a los humanos, sus costumbres y sus razones para actuar, porque si a partir de ahora voy a vivir con uno de ellos, al menos tendré que saber el por qué de sus cosas.

Pensando esto y sabiendo que el próximo humano no volvería en un rato, decidí relajarme y llevar a cabo mi siguiente movimiento: Exploración y conocimiento del terreno y su disposición.

Dí unas cuantas vueltas a mi alrededor y con mis ojitos negro analicé la jaula en la que me encontraba, la habitación de este humano y todo lo de mi alrededor en general.

La habitación en sí era normal, con cosas de humanos normales. Cosas que yo no entendía ni sabía para qué servían, pero siempre y cuando no haya un "timbre" aquí, yo estaré contento. Había ropa (creo que así se llama) desperdigada por ahí, probablemente habría más si Karma no se hubiera llevado una, pero ahí estaban de todos modos; Unas cosas de madera muy grandes en las que había más cosas encima; Aquello en lo que los humanos dormían; Y en algunas de esas cosas de madera había más cosas brillantes. No sé lo que son, pero parecen cuencos, sí, son cuencos brillantes. Parecen bonitos, podría estar todo el día mirándolos.

Despegando mi atención de aquellas cosas tan llamativas, exploré mi jaula algo emocionado e intentando no dar saltitos de felicidad.

Era grande, bastante. Tenía un montón de pellet y papel de periódico en el que podía andar sin problemas, todo era suave y blandito, mis patitas lo agradecían mucho; En uno de los laterales había una casita pequeña de madera, la cuál seguramente servía para que pudiera dormir allí, resguardadito, a salvo de la luz, el frío y las molestias. Me encanta porque el techo de la jaula es alto, lo que significa que me puedo subir encima del techo de la casita y ver todo el panorama desde allí, además al ser de madera me permite roerla y ejercitar mis prodigiosos dientes con ella, es maravilloso. Pero lo mejor de esta jaula, es probablemente el bebedero lleno de agua que hay en otro de los laterales, junto con el cuenco de comida que estaba a rebosar.

Me acerque al cuenco con rapidez y observé lo que había dentro con nerviosismo. Sí. Lechuga, pimiento, pepino, manzana e incluso pera. Además de otro cuenco al lado, lleno de pipas y frutos secos para roer y disfrutar.

Dios mío, esto es el cielo.

Al fin la vida me recompensa con lo que me merezco, sabía que estaba destinado a hacer grandes cosas y aquí estoy.

Los veintes minutos siguientes me los pasé comiendo como un poseso. Y no me arrepiento de nada, ya era hora de que algo así me pasara. Al fin pude probar el pimiento después de tanto tiempo deseándolo y la manzana y la pera no parecieron durarme ni dos minutos, mi concentración solo estaba en esa comida y lo buena que estaba, además de la diversión de roer alguna que otra pipa en el proceso.

Habría seguido comiendo, si no fuera porque el ruido de la puerta abriéndose me distrajo.

Inmediatamente levanté la cabeza del cuenco mientras masticaba uno de los pocos trozos de lechuga que quedaba. No iba a perderme ni loco la llegada de mi nuevo dueño, ya que al fin podría ver de quién se trataba y lo cándida y pura que era su alma al haber puesto tanta fruta en el cuenco. Por eso no dudé en dejar de lado la comida, acercarme a paso lento al extremo de la jaula y asomar la cabeza para mirar con curiosidad entre las rejas. Estaba algo emocionado, no voy a mentir.

Pero cuando entró aquel humano y lo primero que hizo fue tirar cosas al suelo y arrojarse encima de su lecho, me quedé algo confundido.

Será iluso, ni siquiera me ha mirado ¿Quién se cree que es para ignorar mi fabulosa presencia?

Había entrado como si nada al cuarto, mirando al suelo y con aire de cansancio. Y mientras pasaba de mí se había tirado a esa cama como un peso muerto, extendiendo sus brazos, boca abajo y dejando su cabeza enterrada entre las mantas. Me había recordado a los hábitos de una chinchilla que conocí en la tienda de animales y que se enroscaba como una pelota dentro del papel de periódico, lo hacía cada vez que entraba a la casita de madera de su jaula ¿Eso significa que mi nuevo humano tiene parte de chinchilla? ¿O solo tiene instintos de chinchilla? ¿Tiene algo que ver con una chinchilla o simplemente es idiota? ¿Acaso era eso una especie de ritual humano? No lo sé, pero es algo curioso, lo investigaré cuando tenga tiempo.

Por el momento me limité a observarle lo mejor que podía, esperando que me diera una mejor impresión de las que me dieron Karma y ese tal Ren.

Parecía tener la misma estatura de Karma, cosa que es bastante aceptable para mí. No podía verle la cara porque la tenía enterrada en la cama, pero sí alcanzaba a ver algo de su pelo anaranjado. Bueno, me recuerda a una mandarina pocha, así se ha ganado unos cuantos puntos de aprecio por mi parte. Estaría bien que se levantara de una vez para que pudiera mirarle a la cara, pero al parecer no pretendía hacerlo.

Pasaron unos cinco o diez minutos en los que él siguió allí tendido y yo observándole con atención.

Vale, esto es algo raro.

¿Por qué mi nuevo humano no se levanta? Puede que yo sea algo impaciente, pero según tengo entendido ellos suelen dormir de noche. E incluso intentando hacer caso a sus hábitos naturales, podrían ignorarlos, por ejemplo: yo siendo un conejo tiendo a dormir de día, pero ahora como no me da la gana, no lo hago, y es de día y no estoy durmiendo. Así que ¿Qué está pasando? ¿Qué le pasa a este humano? ¿A caso está enfermo?

Levanté la cabeza un poco más para observarle mejor, esta vez dudoso y con algo de miedo invadiéndome.

No se mueve ¿Por qué no se mueve? Debería moverse, al menos para respirar. Me estoy preocupando, sólo está ahí tumbado sin hacer nada ¿Y sí le pasa algo? ¿Los humanos se pueden morir así porque así? Yo he conocido casos de esos en la tienda animales, en los que un día un adorable hamster está correteando en su rueda y al día siguiente le ha dado un chungazo y se ha muerto. Eso a las cobayas también les pasa, y a los conejos, y a las chinchillas.

Oh dios conejil, las chinchillas.

No puede ser.

No puede ser, se ha muerto.

Mi nuevo humano se ha muerto.

Se ha muerto ¿Por qué se ha muerto? Se ha desplomado ahí como si nada, delante de mí. Santa zanahoria de la coneja ¡Esto es un trauma! ¡Estoy viendo el cadáver de un humano! Que vengan las fuerzas especiales, los cuervos, las águilas o lo que tenga que venir, pero que alguien me ayude.

No me puedo creer que el humano haya fallecido, así tan repentinamente, porque sí. Claro, normal que no haya podido reparar en mi presencia ¿Quién iba a fijarse en un perfecto conejo cuando se estaba muriendo? Este humano no. Y ahora estaba allí tirado, siendo yo el único testigo de su trágica muerte.

¿Y ahora yo qué hago?

Karma se ha ido y el nuevo humano está muerto ¿Qué va a ser de mí ahora?

Sin darme cuenta empecé a dar tumbos por la jaula, una y otra vez, una y otra vez. Corriendo hasta la casita, subiéndome al tejado de esta, bajando, dando unos cuantos saltos, andando en círculos e intentando controlar mis nervios.

Cuando entro en pánico, pienso mejor moviéndome de esa forma, por eso era preferible corretear en vez de seguir mirando el cadáver de ese humano.

Por favor, no ¿Qué me va a pasar? Con el humano muerto, yo no tendré dueño. Y si no tengo dueño, no tendré a nadie que me saque de la jaula, por lo que no seré libre. Y si me quedo aquí en la jaula y sin dueño, no tendré a nadie que me alimente y que me de mimitos y cariñitos. Yo necesito mimitos y cariñitos ¿Es que no lo entienden? Además de comida...

¡Mi comida! Me la he comido casi toda pensando que me la rellenarían más tarde y resulta que es la última que voy a tener. Ya nadie me va a traer más comida, se me van a acabar las provisiones, no tendré nada que comer de aquí a mañana.

Voy a morir ¡Voy a morir!

No me puede estar pasando esto, voy a morir de hambre y voy a morir de sed y nadie será testigo de ello. Yo no he hecho nada para merecer esto ¿Qué me están contando? Hijos de mala coneja, desgraciados, desagradecidos, inútiles e ineptos, yo nunca hice nada malo ¿Queréis llevaros a un animal al cielo de las mascotas? Pues llevaos a esa serpiente inmunda que me miraba como una cena entre los cristales de la jaula, no a mí, subnormales. Yo nunca he hecho nada malo, ni siquiera he mordido a un humano aún ¿Por qué motivo voy a tener que morir? ¿Eh? Que asco, los odio a todos.

Justo cuando parecía que mi vida era mejor, va el destino y me mata a mi dueño. No es justo, nada justo. De esta forma como mucho llegaré al invierno y será inútil, porque entonces moriré de frío.

¿Sabéis qué? Que os den a todos, al mundo entero. En el momento en el que me muera de hambre, lo primero que pienso hacer es reencarnarme en algo grande, algo único y algo más especial de lo que yo soy. Pienso encontrar a mi nuevo dueño ya fallecido en la próxima vida y los dos dominaremos el mundo, los pisotearemos a todos, os enteraréis de lo que es bueno, pienso hacer que...

—¿Qué te pasa?—Escuché justo a mi lado.

Me quedé quieto en mi sitio y al fin pude descansar mis patitas después de tanto correr por la jaula. Luego giré la cabeza y me encontré con unos ojos violetas que me miraban con curiosidad.

Anda, que está vivo.

Bueno, pues entonces nada. Me olvidaré de los planes de dominación mundial... Por el momento.

Pero dejando de lado eso, el humano está vivo y es una alegría. Eso significa que ya no voy a morir ni de hambre, ni de frío, ni de sed. Estoy a salvo, con mi casita y mis frutas.

Vale, ya estoy más tranquilo.

Inmediatamente me relajé y me senté con cansancio en el suelo de la jaula. Mi mente al fin se despejó y el pánico repentino de verme muerto se esfumó.

Si lo pienso bien, es la segunda vez en el día que me hacen creer que voy a morir. Y de eso se pueden sacar dos posibles conclusiones.

La primera, es que a los humanos les gusta verme sufrir y se divierten haciéndome creer que mi final está cerca. Ya sea porque me han envenenado o porque voy a morir de hambre.

La segunda, es que mi imaginación portentosa me domina, me imagino escenarios raros y me agobio yo solo.

Conclusión: Yo y mi mente somos perfectos e insuperables, por lo tanto el problema es de los humanos.

Obviamente que ellos no sepan cómo comportarse cerca de mí, es problema suyo. Yo soy frágil, adorable y buen intencionado, solo pido un techo y comida, los complicados son ellos con sus acciones, sonrisas y lechugas de dudosas procedencia.

Dudo bastante que llegue a comprenderlos.

Por otro lado, mi nuevo dueño me sigue mirando con curiosidad y yo le analizo lo mejor que puedo. Y no parece malo, es más, me recuerda algo a Karma.

Su pelo, como he podido ver antes, es anaranjado, no hay problema con ello. Sus ojos son violetas y algo llamativos para mí, no sabía que los humanos podían llegar a tener ese color de ojos, claro que entre nosotros los conejos solo los podemos tener rojos, marrones y negros, o como mucho celestes. Por lo que los ojos de este humano junto con los de Karma son los únicos que he visto, pero son bonitos.

Este humano es bonito en general, no lo voy a negar. Es bello. Si fuera una hembra humana, no dudaría en querer procrear y formar una manada con él.

—¿Te ha sentado mal algo?— Me preguntó inclinando la cabeza.

Claro, normal que lo hiciera. Mientras que él estaba fingiendo su muerte como las zarigüeyas, yo me había dedicado a corretear por la jaula como un poseso siendo presa del pánico, cualquiera pensaría que me había dado otro chungo.

Pero no. Tranquilízate humano, yo estoy bien, no pasa nada. No soy tan débil, soy un conejo fuerte e independiente capaz de sobrevivir ante las situaciones más duras de la vida salvaje.

—No sé si traerte algo más de comida, parece que hoy te ha dado por dejar el cuenco vacío.— Pensó en voz alta mientras se inclinaba para mirar al plato de comida.— A lo mejor por eso estás tan nervioso.

Oh, por favor. Sí, hazlo. Trae más comida. Más lechuga o pimiento, incluso pepino, que está fresquito y me sienta muy bien. Pero rápido, porque como tardes mucho me acabaré comiendo la casita de madera, que parece muy apetitosa a primera vista. Me da lo mismo que me ponga nervioso, yo nací nervioso, soy nervioso, nervioso es mi segundo nombre ¿A qué esperas humano inútil? Ya estás tardando en levantarte y traerme la comida. Como me hagas lo mismo que Karma y me dejes con las ganas, te arranco esos ojos tan bonitos que tienes y se los llevo al otro humano como venganza.

Supongo que a Karma eso le dolería, ya que ha mostrado tener afecto por él.

Creo.

Lo intentaré averiguar poco a poco, pero por ahora quiero comer. Dame de comer, necesito comer ¿No ves que me has hecho pensar que estabas muerto? ¿Sabes el mal trago que he pasado? Tengo que comer, pensé que me iba a morir de hambre, la única solución para eso es comer. Maldita sea, que me des de comer ya maldita especie inepta ¿No ves que estoy saltando delante de ti? Eso significa que quiero comer, que me des de comer ¿Hola? Alimento para mí, fotosíntesis para las plantes, lo que sea que coman los peces ¿Te sabes los sinónimos? Madre mía del amor de la patata ¡Que me alimentes ya!

—Estás... raro.— Dijo de repente algo confundido.

Inmediatamente dejé de saltar delante de él y me quedé quieto y expectante.

Ups.

Había olvidado que soy un reemplazo de su antiguo conejo. Maldita sea mi perfección. No había tenido en cuenta que él piensa que yo soy su antigua mascota.

Obvio que lo pensaba, Karma y el otro chico se habían esforzado en ocultar el horrible crimen que habían cometido, y la tapadera soy yo. Este pobre humano no sabía nada del asunto, es completamente inocente y desinteresado en sus acciones.

Y ahora le había hecho sospechar.

Es normal que lo hiciera, cada conejo tenemos una personalidad distinta, ninguno somos iguales. Cada uno de nosotros podemos reaccionar de distintas formas a los acontecimientos, a los olores, las voces, etc, etc. A mí me gusta identificarme como un conejo... ¿Difícil? Ni idea, soy consciente de que soy algo volátil, caprichoso e impaciente. Y no muchos conejos son así, por lo que es comprensible que el anterior conejo de este chico, no le pidiera alimento de la misma forma que lo he estado haciendo yo.

Ahora sospecha algo.

—¿Estás más rechoncho?— Preguntó alzando una ceja.

Pues mira no, pero muchas gracias. Me halaga pensar que tengo un cuerpo serrano superior al de mis congéneres.

Siguió mirándome y examinándome con curiosidad, seguramente intentando comprender el por qué le parezco tan distinto de su anterior conejo, que lo soy. Pero no creo que tenga de qué preocuparme, si Karma dijo que soy igual que la anterior mascota, tengo que serlo. De otra forma no me habrían escogido y yo estoy muy orgulloso de mi cuerpecito, mis patitas y mi pelaje blanco.

Además, no es como si me molestara mucho ser un reemplazo de otro, ya he dicho que con tener comida y casa, me conformo. Además mi nuevo dueño es guapo y Karma ha prometido que vendrá a verme, no tengo nada de lo que quejarme.

Siempre y cuando mi nombre de mascota sea algo digno y nada denigrante.

Es lo único que pido de esto, de verdad. Lo imploro.

Lo sé porque cuando era un joven e inexperto conejito al llegar a la tienda de animales tenía esperanzas de que me adoptaran, por lo que me informé. Además, allí conocí a uno de los pocos conejos que he llegado a apreciar en mi vida: Un conejo mayor, grande y sabio, con el pelaje gris y muchos conocimientos que compartir. Fue como el padre que nunca tuve.

Me contó que los humanos solían poner nombres a los conejos que se convertían en sus mascotas, y desde entonces me he estado fijado con horror y a la vez con una vaga esperanza.

Los nombres que les daban a algunos de mis compañeros eran estúpidos y sin sentido, cosas que no podía comprender, y por mucho que se lo decía al conejo sabio, él se justificaba diciendo que "el trabajo de mascota es más difícil de lo que parece."

A día de hoy, sigo sin saber lo que implica ser verdaderamente una mascota. Pero viviendo aquí, espero llegar a comprenderlo.

Pero aún así, quiero saber mi nombre. Quiero saber si es denigrante para mi perfecto ser o no, de ello depende que me caiga bien este humano.

Durante ese pequeño tiempo de reflexión, me quedé quieto y mirándole con tranquilidad. Él seguía dudando un poco de mí, pero parece que quedarme tranquilo fue una buena táctica.

Después de sacudir su cabeza y dirigirme una pequeña sonrisa, el humano se convenció de que su mascota estaba "como siempre" (aunque fuera otro conejo y no el suyo) y se levantó con ánimo para traerme la comida.

Al fin, estaba tardando. Vamos humano, cuánto más tardes más apetitosa me parecerá la casita de madera y el periódico del suelo.

—No te preocupes, ahora te traigo de comer.— Dijo con naturalidad.— Pensaba que eras más paciente, Mr. Wasabi.

Mr. Wasabi.

Ese nombre resonó en mi cabeza una y otra vez, dejándome paralizado y sin poder responder al chico. Este se marchó por la puerta de la habitación para traerme de comer, de buen ánimo, con la cabeza bien alta, dejándome allí confundido y anonadado.

Mr. Wasabi.

Mr. Wasabi.

Mr. Wasabi.

¿Mr. Wasabi?

¿Mr. Wasabi?

¡¿Mr. Wasabi?!

¡¿Mi nuevo nombre es Mr. Wasabi?!

Se acabó.

Acabas de cavar tu propia tumba, Asano Gakushuu.


Holi ~

Bueno, después de un tiempo he conseguido traer el tercer capítulo de este fic con algo de dignidad (?) A decir verdad, pensaba que no iba a gustar mucho, pero al parecer ha hecho gracia a bastante gente y como a mí me encanta escribir desde el punto de vista de mi amado conejito, me hace bastante ilusión continuarla.

En este capi el conejito ya se encuentra con Gakushuu, pero como se ve ese encuentro no lo lleva muy bien. Parece ser que su nombre no le ha gustado y el pensar que Gakushuu estaba muerto cuando en verdad estaba descansando en la cama no le ha gustado (?) No voy a explicar nada del Karma roba-camisas, me ha salido del alma.

Ya tengo algunas cosas pensadas para el siguiente capi, así que ahora que estoy de vacaciones espero poder hacerla pronto, aunque se me avecina una oleada de trabajo y fics que llevar a cabo :'3

Nos vemos (~*-*)~ ~(*-*~)