UN GIRO EN EL TIEMPO
Durante el trayecto al hospital nos dedicamos a crear toda una historia sobre mi existencia. Le propuse decir que era su hermana mayor, pero Terry dijo que no, nada de hermanos. Así que resultó que yo era su prima, una muy lejana.
—¿y qué se supone que hago aquí?— pregunté.
—todavía no lo sé— dudó por unos segundos— dime, ¿cuántos años tienes?
—veintiséis
—¿qué?— su voz subió varios decibeles. Estaba sorprendido— ¡vaya! Entonces ya estás casada— su afirmación me dejó sorprendida.
—no Terry. En mi tiempo la gente no se casa a los dieciséis años, ni siquiera antes de los veinte.
Frunció el ceño, ¿acaso eso había sido demasiada información para él? —también trabajo y vivo sola. — agregué.
—Candy también y le ha ocasionado problemas.—dijo— ¿no tienes familia?
—¡claro que tengo!— le respondí exaltada.
—entonces ¿por qué vives sola?
—es normal que después de terminar la escuela o incluso antes los hijos se independicen de sus padres. Eso pasó, yo terminé la universidad, comencé a trabajar y me mudé.
Terry asintió lentamente, estaba asimilando la idea y eso me divertía. Para mi no era cosa del otro mundo, pero para Terry tal vez era igual que hablarle de viajes a la Luna.
—creo que pasarán muchas cosas en los próximos años.— fue lo único que dijo y después de un par de calles en silencio tuvo una idea— eres mi prima y viniste a Nueva York para comprar tu vestido de novia.
¿Casarme? ¡Esa era su idea!— dijiste que tenías novio...¿no?— yo asentí— pues esa es tu coartada. Pronto te casarás y estás aquí para hacer compras.
Yo iba a replicar pues esperaba encontrar una mejor mentira, pero ya no tuve tiempo. Habíamos llegado al hospital donde estaba internada Susana.
Bajamos del automóvil de Terry y yo comencé a seguirlo, seguramente conocía perfectamente el camino hacia la actriz. Cuando estábamos subiendo las escaleras Terry se detuvo.
—no has comido nada desde ayer. La cafetería esta hacia allá, come y espéreme.— sacó del bolsillo de su pantalón un par de billetes y me los dio.
¡Caramba! Le gustaba dar órdenes al muchacho. Tenía deseos de quejarme, pero me di cuenta que mi estómago no estaba de humor para discutir, me moría de hambre. Tomé el dinero y bajé en dirección a la cafetería, me giré para ver a Terry y estaba ya llegando a la planta alta.
En la cafetería había poca gente, caminé hasta una mesa en un rincón donde podía ver todo lo que pasaba y me senté. Mi presencia no pareció importarles a las personas y agradecí por eso. Al menos no llamaba la atención.
Una señora con el ceño fruncido me recitó el menú y solo ordené un emparedado y un café. Comí en silencio y esperé a que Terry me encontrara.
Mientras tanto me concentré en mi problema. Tenía que encontrar una explicación lógica de cómo había llegado a este tiempo. Después, tendría que descubrir cómo volver al mío y también debía investigar qué consecuencias en tendría mi viaje.
Por el momento sólo podía buscar información en la biblioteca pública sin embargo, no tenía idea de qué buscar. Le había dicho a Terry que la ciencia me ayudaría, pero ¿quién demonios había escrito ya sobre viajes en el tiempo?
A mi mente vinieron películas, libros y artículos nada confiables que había visto de internet.
"Materia, espacio, dimensión, teoría general de la relatividad..." Todas esas palabras también me golpearon en la cabeza. Por un momento deseé ser científica y no publicista, así al menos tendría una hipótesis, pero estaba en blanco. No encontraba una explicación a lo que estaba pasando.
Estaba claro que no era un sueño, pues recordaba todo lo ocurrido y no había saltos en el espacio inexplicables, como en los sueños. También me había pellizcado y mordido en varias ocasiones durante el día y me había dolido, así que no, no era un sueño. Todo era real, a menos que me estuviera volviendo loca, lo que explicaría mucho, pero tampoco pude perder la cabeza así, tan abruptamente.
—¿comiste?— escuché la voz de Terry acercándose a mi mesa. No me di cuenta cuando había entrado.
—sí, gracias.
Asintió y pidió un café a la señora malhumorada que me atendió, pero a él le sonrió e inmediatamente le trajo lo que pedía. —¿cómo está Susana?— pregunté.
—está alterada. Estamos a nada del estreno y se acaba de enterar quién va a suplirla. —la mujer le trajo un plato de galletas que no había pedido y a mí me preguntó si quería algo más. Yo negué con la cabeza y me reí interiormente. La mujer trataba bien al muchacho lindo que seguramente asistía todos los días al lugar. — no le agradó la idea de Robert, el productor. Detesta a la actriz que hará su papel.
—¿por qué?— pregunté tomando una galleta que Terry me ofrecía. La señora malhumorada me lanzó una mirada aniquiladora.
—por nada en especial, sólo son caprichos de actrices.
—¿a ti te agrada tu Julieta?
Sonrío de una manera diferente, de lado y mirando al piso. Mi pregunta lo había sonrojado y de pronto sentí ternura. No era más que un muchacho que estaba sufriendo mucho. ¿Qué clase de mundo era este? Cuando yo tenía su edad no me preocupaba por las mismas cosas que él.
— mi Julieta... La nueva actriz se llama Karen, la conozco y es buena.— respondió cambiando su semblante. Lo que fuera que pasara por su mente no me lo iba a contar.
Terminó su café y nos quedamos en silencio. Quería preguntarle muchas cosas sobre su actual situación, pero no podía presionarlo, si me contaba algo quería que fuera porque él lo decidiera.
—tengo prueba de vestuario y la señora Marlow no aparece.
—si quieres yo me quedo— sugerí sin pensar.
—¿harías eso?— su mirada se iluminó y ya no me pude echar para atrás.
—claro, solamente dime qué decir y qué no.
Terry asintió complacido. Se levanto rápidamente y dejó varios billetes en la mesa pagando su consumo y el mío. Salimos de la cafetería y subimos.
—no digas nada del futuro, inventa la historia de tu prometido y dile que vienes de Boston, fue el primer lugar que se me ocurrió cuando le hablé de ti.
—¿ya sabe de mí?
—sí— respondió sin darle importancia— por cierto, eres hija de mi tío Philippe, hermano de mi padre. Aparte de eso, puedes inventar lo que quieras. ¡Ah! Y di que tienes veintidós años.
—¿tu tío Philippe vive aquí?
—donde quieras. Ni siquiera existe.— sonrío y me cedió el paso, pues habíamos llegado ya a la puerta de Susana.
Terry giró el picaporte y empujó la puerta. En la habitación había una enfermera que arreglaba las sábanas de la cama; en esta estaba una joven rubia, menuda y pálida. Cuando me vio frunció el ceño y desvío la mirada hacia su enfermera.
—estoy cansada. Me gustaría dormir— dijo con voz fría.
—Susana, ella es Claire, la prima de quién te hablé.— nos detuvimos a mitad de la habitación y Susana no tuvo más remedio que voltear a verme, después posó su mirada en Terry y la volvió hacia mí.
—mucho gusto— me sonrió y extendió su mano. Yo me acerqué y dije lo mismo.
—Claire aceptó hacerte compañía mientras llega tu mamá y yo estoy en el teatro. Hay prueba de vestuario.
— lo recuerdo— contestó ásperamente. — yo debería estar ahí también.
No podía creerlo, ¿le estaba reprochando a Terry su estado? Eso no me lo esperaba.
— Susana, por favor...
—vete, mi madre llegará pronto. Claire, no tienes que quedarte, estoy bien. — dijo fingiendo una sonrisa.
—Susana...
La enfermera y yo éramos solamente espectadoras. Veíamos cómo el rostro de cada uno se tensaba con cada palabra que el otro decía.
—la verdad es que no tengo ningún lugar a donde ir en este momento. No conozco la ciudad y no me gustaría andar sola por ahí. — intervine poniendo mi mejor cara de mujer suplicante.— y Terry no tiene idea de qué pastel debo elegir para mi boda.
Susana sonrío. —los hombres no saben de esas cosas— me dijo— además te aburrirías tremendamente en el teatro. Las pruebas de vestuario son desesperantes.
¡Perfecto! La joven me había aceptado en su círculo. Miré con el rabillo del ojo a Terry, estaba sonriendo.
Minutos después ya estaba entablando una conversación y Terry había partido tranquilo y la enfermera también se había marchado.
—¿cuándo es tu boda?— me preguntó Susana.
— en tres meses— respondí después de dudar unos segundos.
—debes estar emocionada— la melancolía llenaba la habitación. La chica estaba sufriendo y se tragaba su dolor, como Terry.
—así es, uno no se casa todos los días.
—no…dime, ¿ya tienes todo listo?
—sí, sólo estoy revisando detalles— las respuestas comenzaron a fluir, era una experta mintiendo y aunque eso me estaba salvando el pellejo, me sentí mal por mentir tan descaradamente.
—pero, Terry me dijo que viniste a buscar tu vestido de novia, eso no es un detalle.
¡en serio recordaba cada palabra de Terry!
—¿eso te dijo? ¡no puedo creerlo! Pasé dos horas contándole de mi boda y no entendió nada— usé la carta de "los hombres son unos inútiles para estas cosas" que utilizaban mis amigas y esperé que funcionara.
Susana rio de buena gana y me sentí aliviada. No iba a resolver el problema de la chica, pero un buen rato si la iba a hacer pasar.
—no vine por mi vestido, vine a comprar ropa para el viaje de luna de miel. Iremos unas semanas a Florida.
—conozco un par de tiendas que podrían gustarte— me dijo los nombres y yo fingí que sabía de lo que me hablaba. —¿te estás quedando en casa de Terry? — preguntó sin titubeos. ¡no estaría celosa de una prima!
—no, yo ya tengo un hotel. — volví a mentir.
Respiró aliviada y me sacó de mis casillas, Susana parecía encantadora, pero sus miedos eran tontos. Me obligué a dejar eso pasar y seguí respondiendo al interrogatorio.
Inventé la historia de que Matt era abogado, era una profesión común así que no hubo preguntas sobre eso. Supuse que cuatro años de noviazgo eran mucho en esa época así que le dije que no teníamos mas de dos años y unos cuantos meses comprometidos. También dije que mi madre me ayudó con todos los preparativos de la boda y que la madre de Matt cuestionaba todas mis decisiones, cosa que no estaba tan alejada de la realidad.
—¿por qué no vino tu madre contigo? — me preguntó tras oír la perfecta relación que yo tenía con ella.
—les supliqué a mis padres que me dejaran viajar sola, es algo que tenía que hacer al menos una vez en la vida.
—no te entiendo, yo nunca he viajado sin mi madre. No es correcto.
¡anda! Ya empezamos con las críticas. Fue lo único que pensé.
—Terry ha viajado solo toda su vida, no veo porqué yo no pueda hacerlo. Y también…— me mordí la lengua antes de continuar. Iba a decir que Candy también, pero supuse que con eso Susana entraría en una crisis emocional que yo no sabría controlar.
Susana me miró fijamente, parecía que quería leer mis pensamientos, pero si lo hacía su cabeza estallaría, de eso estaba segura. Ni yo misma sabía lidiar con todo lo que había dentro de mi mente.
—¿sabes cuándo saldrás de aquí? — pregunté antes de que su cabeza formulara otra pregunta.
—no, el médico no me dice nada. Tal vez pase aquí el resto de mi vida.
—no deberías pensar eso— dije por lo bajo. Habíamos llegado a un punto delicado, pero yo quería descifrar a Susana. Quería saber qué sentía por Terry y también qué la había movido para salvarlo.
—no sabes lo que es estar así— dijo molesta.
—tienes razón. No me imagino por lo que están pasando Terry y tú.
—Terry está bien— dijo tras una amarga sonrisa.
—también está sufriendo. No sabe qué hacer para arreglar la situación.
—él no puede hacer nada. Está sano, puede ir y venir a su antojo, hacer su vida normal.
—¿te arrepientes de haberlo salvado? — pregunté sin vacilar. Ese era uno de mis defectos, siempre iba al grano cuando me exasperaba.
—¡no! — exclamó llevándose una mano al pecho— lo hice porque lo amo y volvería a hacerlo cien veces.
—entonces, ¿por qué te molesta que esté entero? — Susana bajó la mirada y dudó en responderme, pero lo hizo al fin.
—porque sin importar lo que yo haga por él, nunca me amará y se irá con ella— su voz se quebró y comenzó a sollozar. Me quedé callada y dejé que se desahogara. Por fortuna no fue un llanto eterno, sólo unas cuantas lágrimas que supo controlar.
Poco después la puerta se abrió y apareció una mujer madura, era como Susana pero varios años mayor. Su madre me miró extrañada y con voz retadora me preguntó qué hacía ahí.
—madre, ella es Claire Grandchester, es prima de Terry. — al oír el apellido Grandchester sonreí, ese era el nombre de mi abuela.
—no sabía que tenía una prima. Al parecer hay muchas cosas que desconocemos de ese muchacho.
—madre, por favor— la retó Susana y la mujer calló. Era evidente que odiaba a Terry y aunque me doliera admitirlo, la comprendía. La señora Marlow no veía lo que su hija había hecho, sino el sufrimiento de esta y por causa de quién. —Claire me ha hecho compañía mientras tú no estabas.
—creí que Terrence iba a hacerlo.
—tuvo que ir al teatro a una prueba de vestuario madre, entiende.
Era extraño, Susana defendía a Terry de su madre, pero se molestaba con él por el mismo motivo por el que lo protegía.
A mí no me molestaba la actitud de la señora Marlow, si yo no le agradaba no era un problema, lo que me preocupaba era lo que tenía que sufrir mi bisabuelo. Ver a esta mujer todos los días debía ser un dolor de cabeza.
—debería irme. Seguramente estás cansada y querrás dormir— dije levantándome de la silla en la que estaba. Susana iba a decir algo, pero su madre la interrumpió.
—así es, debes dormir— se acercó a la cabecera de la cama y la ayudó a recostarse.
Cuando llegué a la puerta Susana me detuvo con una pregunta más.
—¿la conoces? — se refería a Candy. Yo negué con la cabeza y le sonreí, ella hizo lo mismo y cerró los ojos antes de que yo cerrara la puerta.
Bajé las escaleras y pregunté a una enfermera que pasaba por la ubicación de los baños. Me dijo que siguiera por el corredor y que diera vuelta a la izquierda. Así lo hice y llegué.
Sentir el agua correr entre mis manos me relajaba y en esos momentos más. Me mojé la cara y después de varios minutos para mí sola, salí. Esperé a Terry en la entrada del hospital, había una banca de metal y me senté.
Ya había conocido a Susana, a primera vista parecía una buena persona. No cualquiera arriesgaba su vida para salvar a otro y esta mujer lo había hecho, sin pensar en las consecuencias. Para mi eso era algo muy valiente, sin embargo no lo era tanto la actitud que había tomado después; enojarse con él por estar a salvo y tener la oportunidad de ser feliz con Candy, eso era egoísta y aun así, la entendía, como también entendía el dilema de Terry. Sólo me faltaba conocer la perspectiva de Candy y tendría el rompecabezas completo. Aunque, con lo que Terry me había contado de ella parecía ser una persona muy generosa y noble y Terry tenía miedo de esa nobleza y de lo que la obligara a decidir esa bondad.
Esta parte de la historia familiar no me la había contado nadie, me pregunté si mi abuela y mis tíos abuelos la conocían…
Terry llegó corriendo, se disculpó por tardarse tanto y me explicó que la nueva Julieta había llegado y que habían hecho un ensayo de la escena final. Me preguntó cómo me había ido con Susana y le conté la primera parte de nuestra entrevista.
—por cierto, su madre es un encanto— le dije con ironía cuando volvíamos a entrar al hospital. Terry rio y me dio la razón. Subió a ver a Susana y prometió llevarme a la biblioteca de inmediato.
Lo esperé al pie de la escalera y cuando regresó tenía una cara terrible.
—¿te trató mal la señora Marlow? — me preguntó serio.
—no fue la persona más cálida, pero no me hizo nada malo— respondí— ¿te dijo algo?
—me reprochó por no estar con Susana, nada nuevo.
Salimos del hospital y subimos a su coche. Ni en mis más locos sueños me había imaginado arriba de uno de los primeros automóviles de la historia.
Nos dirigimos a la biblioteca pública y cuando llegamos Terry se ofreció a ayudarme en mi búsqueda.
—dos cabezas son mejores que una— me dijo cuando entramos. Asentí y cada uno tomó un camino diferente entre el acervo de libros. Crucé los dedos esperando tener suerte.
Hola, gracias por sus comentarios. Me alegra saber que les está gustando. Sé que todas tienen la duda de quién es la bisabuela, pero prometo que se despejará la incógnita a su tiempo.
Anfeliz: hola! espero que sigas preguntando cosas sobre la historia y que vayas acertando en otras. Un saludo.
Darling eveling: hola! qué bueno que te haya gustado el capítulo anterior, a ver qué te parece ese. Saludos.
Flormnll: hola! mencionabas que si todos los ingleses son así con sus sentimientos, la verdad es que no lo sé, pero he aprovechado ciertos estereotipos para darle más subjetividad a la historia, ya que está pensada desde la perspectiva de un solo personaje. Además siempre me ha inrigado saber qué sucede con los sntimientos y emociones de Terry. Gracias por tu comentario y espero que te guste la continuación. Un saludo.
Gissa Álvarez: hola! aquí otro capítulo, veamos qué te parece. Y me agradó cómo divagaste respecto a la historia. Los viajes en el tiempo siempre han sido de gran interés para mí, pues en la ficción hay muchas formas de viajar. Saludos.
Eli Diaz: hola! prometo que la duda se resolverá. Un saludo.
Katnnis: hola! creo que todo puede suceder si cambia el curso de la historia, veamos qué hace esta chica extraña. Saludos.
Chiiari: hola! gracias por el comentario, espero que te guste la continuación. Saludos.
Pecas: hola! gracias por el apoyo, me alegra que te guste. Saludos.
Dianley: hola! gracias por leer esta historia, espero que continúes por aquí. Un saludo.
Margarita: hola! me alegra que aunque Terry no sea tu chico favorito me acompañes en esta historia, saludos.
