Nimphadora Tonks tenía cinco años cuando decidió que quería tener una mascota, se había empeñado en tener un perro, pero había un gran problema, su padre era alérgico a estos animales pero ella no quería que eso le alejara de su deseo por un perro, así que tuvo un berrinche.

Su madre la amenazó con castigarla, pero viendo que no funcionaba le propuso una idea, tendría una mascota, ella podría elegir lo que quisiera siempre y cuando no fuera un perro. Eso consiguió calmar a su hija, que se fue a su habitación para pensar la mascota que elegiría, y se le ocurrió una idea, a ella también la encantaban las tortugas, así que decidió que sería esa su nueva mascota.

Más tarde bajó las escaleras de su casa y se lo comunicó a su madre.

- Mami, ya sé qué mascota quiero –le dijo con una sonrisa a su madre.

- ¿Y qué animal quieres? –la miró con sospecha.

- Una tortuga mami, quiero una tortuga –le contestó con una gran sonrisa y pegando saltitos.

- Una buena idea preciosa, esta tarde iremos a una tienda de animales y te compraremos tu tortuga –respondió relajando el gesto.

- ¡Vale mami! –gritó mientras empezaba a subir de nuevo por las escaleras.

- ¡Espera, que hay condiciones! –le gritó al ver que subía de nuevo las escaleras-, debes prometerme que cuidarás de tu nueva mascota, si no, no hay trato.

- ¡Cómo quieras mami, lo haré! –terminó la conversación y subiendo corriendo las escaleras.