Era el verano de 1980 y llevaba una semana donde hacía un calor infernal, por lo que Ted Tonks decidió darle una sorpresa a su hija y regalarle una piscina portátil muggle en el jardín trasero, decidió comprarla lo suficiente grande para que cupieran su mujer, su hija y él sin que se estorbasen unos a otros.

La encargó y cuando llegó el día en que se la traerían a casa para instalarla, le pidió a su mujer que se llevara a la niña de paseo para poder darle la sorpresa a su hija cuando volviera, también le dijo que traerían la piscina sobre las diez de la mañana y que tardarían entre media y una hora en montarla y al menos una o dos horas en llenarse de agua.

Para que la niña no sospechara, su madre se la llevó a las nueve y media de la mañana con la excusa de ir de compras y aprovechar para comprarle algo a su padre por su cumpleaños, que era a la semana siguiente.

Al rato de irse su mujer y su hija, llegaron los técnicos con la piscina y procedieron a instalarla. La terminaron de colocar y enchufaron la manguera que los Tonks tenían en el jardín para empezar a llenarla. Ted les dio las gracias y tras darles una propina los técnicos se marcharon y decidió hechizar la manguera para que la piscina se llenara antes de que su mujer y su hija volvieran.

Cuando volvieron, la pequeña Nimphadora se volvió loca con la piscina y casi se lanza a ella pero su madre le convenció de que se pusiera el bañador que le acababa de comprar como excusa de un viaje que supuestamente habían planeado a la playa para dos semanas más tarde.