Nimphadora Tonks se iba acercando ya a los once años, lo cual significaba que el curso siguiente ingresaría en Hogwarts. Con el fin de intentar prepararla un poco en pociones, su madre decidió enseñarle a hacer algunas pociones básicas, decidiendo empezar por la poción para curar forúnculos, que era bastante sencilla y cuyos ingredientes eran fáciles de conseguir, consistían en, seis colmillos de serpiente, cuatro cuernos de babosas y dos púas de puerco espín.
Decidió empezar el primer día de las vacaciones escolares, con el consiguiente disgusto de la pequeña, ¡ella lo que quería era no hacer nada después de terminar el colegio aunque fuera por unos días, pero enseguida se le pasó cuando supo que lo que le iba a enseñar su madre eran pociones.
Ese mismo día por la tarde, Andromeda llevó a su hija al laboratorio de pociones que tenía en el sótano y se dispuso a prepararlo todo y a explicarle a la niña lo que debía hacer. Al principio todo iba bien, pero cuando llegó la hora de añadir las púas de puerco espín, la niña cometió el error de añadirlas antes de apartar el caldero del fuego, dándole tiempo a Andromeda solamente de lanzar un escudo a su hija para evitar que la explosión le alcanzara lográndolo por muy poco. Después de esa experiencia Andromeda decidió no volver a intentarlo, ya lo aprendería en clase.
