ESTO ME DUELE MAS A MI, QUE A TI.


Un año antes

"Solo hay una cosa que todos saben.

Él es huérfano."

Fue lo primero que supiste de mí.

.

.

.

Fueron siete años.

Nada más ni nada menos.

Viví rodeado del cariño de un padre, una madre, junto con un montón de gatos por siete años.

Me hubiese gustado que durara para siempre.


—Psss.

Era el ruido insistente de una boca que intentaba llamar su atención sonando cada vez más fuerte. Si no se despertó de inmediato fue porque creyó que estaba soñando...

Después de todo, ¿Quién podría necesitar algo de él? ¿De una persona que abandonó lo poco que tenía para intentar encontrar un pequeño consuelo en brazos ajenos y desconocidos?

—Pss, Ichimatsu…

El nombrado gruñó algo intangible por lo bajo ante la insistencia, volteándose en respuesta hacia el otro lado de la cama abriendo los ojos pesadamente. La luz apagada le dificultaba la tarea de intentar dar con los rostros de los que ahora eran sus compañeros de cuarto.

—¿Qué demonios pasa, Choromatsu? — Preguntó soñoliento y muerto de cansancio, peligrando en caer dormido en cualquier momento. El día anterior, había estado buscando trabajo desde muy temprano, recogiendo ofertas miserables por necesidad. Se sintió una completa basura. El chico no merecía una respuesta tan a la defensiva.

Todomatsu, su otro compañero, encendió la luz tan de golpe que fue inevitable agarrar las cobijas del futon para cubrirse la cabeza. — ¡Agh!

—¡Bienvenido a casa! — Gritaron los otros dos al unísono pero sin llegar a mezclarse. La voz suave y relajada de Todomatsu, en contraste con la ruidosa y acelerada de Choromatsu.

Al sacar la cabeza de su refugio contra la luz, admiró con sorpresa el pastel que habían preparado mientras él dormía.

"¿Por qué?" Ichimatsu quiso preguntar en medio del mar de emociones que comenzaron a florecer dentro de él "¿Por qué tomarse esa molestia por alguien que solo llegó para invadir su espacio?"

Durante toda su vida le habían dicho que era un estorbo. Y el mismo se sentía así. Se consideraba lo peor. Aunque nunca lo había admitido abiertamente. Prefería callarse. Ya era suficiente con el aura depresiva que se mantenía a su alrededor, junto con la expresión en su rostro. Aunque era debido a su pasado. El pasado fue un motivo que le impulsó a tomar sus maletas para largarse del lugar en el que llevaba demasiado tiempo como allegado.

Fue por un anuncio en internet que los conoció.

Ellos en esos momentos solo buscaban un compañero de cuarto y él, un lugar donde quedarse. "¿Por qué no?" Aunque a pesar de aquello, le dio muchas vueltas al asunto. Presa del nervio, su pesimismo y el pánico que lo rechazaran se atrevió en responder al anuncio por medio de un correo electrónico de pocas palabras. Las suficientes como para demostrar su desesperación.

"Estoy solo, respondiendo este mensaje en uno de los computadores de la biblioteca de un instituto al cual no he vuelto a asistir, pero que de todas formas visito a diario porque me gusta imaginar que sigo siendo participe de los murmullos que escucho a mi alrededor."

Lo había enviado sin fe, y con las manos temblando de miedo. Por un lado estaba resignándose a seguir viendo su bandeja de entrada siempre vacía que solo le recordaba lo solo que estaba en este mundo. Y él, como todo un masoquista, revisaba su correo a diario solo para comprobar que las cosas siguieran igual.

— Ahora eres parte de nuestra familia, Ichimatsu.

Y lo que Choromatsu acababa de decir, fue la respuesta textual que recibió ese día, a las seis con treinta minutos de la tarde, de hace dos días atrás, en el único mensaje que aún adornaba su correo electrónico.

Hubiese querido gritar, tirarse encima de ellos para abrazarlos o aunque sea sonreírles enormemente pero…

Su reacción volvió a ser la misma que la de aquella vez cuando leyó el mensaje.

— G-gracias...— Contestó en un hilito de voz casi inaudible. No creía ser merecedor de aquello.

Y eso fue lo único entendible que salió de la boca de Ichimatsu, producto del mar de lágrimas que resbalaban por sus mejillas que le agitaban el respirar.

"Me levanté a las tres con seis de un día Miércoles.

Viajé cien kilómetros a una ciudad diferente en su búsqueda.

Me recibieron con las puertas abiertas, miradas cálidas y sonrisas luminosas. ¿Por qué? Díganme a qué se debe ese recibimiento.

¿Acaso estuvieron esperando por mí todo este tiempo? Puede que ustedes solo quisieron parecer amable desde el comienzo

En cambio yo…

No puedo evitar sentir que soy el que estuvo esperando conocerlos con ansias durante toda mi vida.

Todomatsu, Choromatsu, lo siento. Ese pastel que con tanto esmero hicieron para mí no merece estar en el suelo en este momento. Por favor, dejen de abrazarme para consolarme y vuelvan a recogerlo. ¡Estoy feliz! De verdad que lo estoy."

De cualquier forma, se terminó abrazando a sus dos compañeros con fuerza, escuchando con atención las reconfortantes palabras de Choromatsu mientras sentía las manos cálidas de Totty acariciarle la espalda.

¿Por qué lloraba? Ni él lo sabía.

"¿Por qué llorar cuando eres inmensamente feliz? Hey, nunca podré explicar la sensación que sentí en esta ocasión...

El maldito universo me estaba sonriendo por fin y yo, solo podía llorar. Porque es para lo único que siempre he servido"

Soy una mierda


— ¡Hey, Ichimatsu ! — El susodicho se volteó hacia Choromatsu que agitaba la mano en el aire saludándolo a lo lejos.

El bullicio de los adolescentes hablando entre sus grupos no le permitió escuchar más que eso.

— Disculpa, ¡¿Qué?! ¡Habla más fuerte ! — Pidió incómodo, manteniendo su postura encorvada.

— ¡Que si estas emocionado por tu primer día de clases! - Repite el chico en un volumen demasiado alto. Choromatsu a veces podía gritar demasiado.

— ¡Ah, sí, lo estoy! — Respondió con un tono de voz moderado.

Escucho la risilla de un grupo de chicas reunidas más allá pertenecientes a otra escuela, y evitó hacer contacto visual. Las chicas lo intimidaban en demasía. — ¿Y Totty? — Preguntó aunque por dentro sabía la respuesta.

— ¡¿Ah?!

— Totty, ¿Dónde diablos está Totty?

— ¡Ah! ¡Se quedó platicando con unas chicas otra vez, llegará a la hora de almuerzo!

Mentiría si dijera que se sorprendió. — Tsk, ese imbécil no cambia.

Ichimatsu bufó, pero sin llegar a enojarse con Todomatsu.

"¿Cómo podría hacerlo? Simplemente no podía a pesar de que mi amigo me prometió junto a Choromatsu que entraríamos los tres juntos este día tan importante para mí.

No me dolió, ¿Sabes?. ¿Debería sentirme traicionado? Quizás si el involucrado fuera otra persona las cosas hubiesen sido diferentes."

Llevaba dos meses viviendo con esos dos chicos que conoció de milagro un día de desesperación.

Al comienzo, fue incómodo. Porque ellos llevaban un rutina normal diferente a la suya que le hacía sentir celoso por dentro, porque mientras ellos se levantaban para ir al instituto, él hacía lo mismo pero para ir a uno de sus muchos trabajos de medio tiempo con el propósito de ganar dinero para aportar algo en su nuevo hogar y no ser un estorbo.

"No deberías sobre esforzarte, no te estamos pidiendo nada a cambio"

Fue lo que le dijeron sus compañeros un día en que llegó completamente

exhausto solo para echarse una siesta pues en pocas horas debía volver a su único trabajo nocturno y el que le parecía ser siempre, el más largo de todos.

Ichimatsu aquella vez se mordió la lengua con tanta fuerza que sangró pero cómo ocultaba la cara en la almohada solo la tela blanca de esta fue testigo de ello.

" —Deberían ocultar mejor las boletas de electricidad y alquiler, idiotas."

"Oh, me pregunto qué expresión hubiesen puesto si hubiera dicho lo que pensaba en ese momento.

Choromatsu, Totty, lo siento. Esa fue la razón por la que empecé a trabajar. Descubrí las muchas boletas que ocultaban de mí detrás de los enormes estantes repletos de libros escolares.

Mantener a tres personas no debió ser nada fácil para ustedes solos. Lo siento por haber sido un parásito por varias semanas"

— Cuánto tiempo dijiste que estabas sin ir a clases ? — Preguntó Choromatsu, tratando de hacer memoria a lo que Ichimatsu en algún momento les contó.

— Ahh. Creo que hace más de medio año. — Respondió sin problemas. Admirando cada espacio del edificio escolar. — La familia con la que estaba viviendo no podían seguir pagando mi educación, porque la de mis primos era demasiado costosa.

Una de las cejas castañas de Choromatsu se levantó. — ¿Primos? — Cuestionó. — Dijiste que eras huérfano y que no tenías ningún familiar…

—Y no lo tengo. — Afirmó. — Con quién me quedaba era con la amiga más cercana de mis padres. Cuando ellos murieron, estaba soltera aún por lo que ofreció cuidarme. Un par de años más tarde se casó y tuvo hijos propios. — Contó. Una leve sonrisa adornando su rostro. — Su esposo no me quería, nunca me quiso. Aprovechaba cada oportunidad para decirme que era un estorbo y una carga para su familia…

"Hey, ¿Sigues aquí? ¿Cuándo te cansarás de invadir la felicidad de mi familia?"

"Me gustaría haberle dicho antes de irme que por fin había llegado el día por el que tanto anhelo. Aquí estoy, en otra ciudad. Lejos de tu familia. Deja de atormentarme...

Todos los días, sigo escuchando la voz de Hatabou. Mi cabeza repite las muchas palabras con las que me hería cuando su esposa no se encontraba presente para escucharlas y que yo, prefería que no lo hiciera.

Después de todo…

Hatabou tenía razón."

Choromatsu reconoció la sombra de la amargura y tristeza en la mirada de Ichimatsu, por lo que se apresuró a decir. — ¡No lo eres, Ichimatsu! — Aseguró, deteniendo la caminata en mitad de un enorme pasillo. — ¡No quiero que sigas pensando en eso! — Lo abrazó, con fuerza, como queriendo protegerlo de algún mal invisible.

— ¿Uh?, pero...

— ¡Pero nada ! — Interrumpió, molestándose. — ¡Ahora vives con nosotros! ¡Olvida tu vida anterior!

— ¡Lo hago, de verdad que lo intento!

"Choromatsu podría ser como un dolor de culo cuando quería"

Fue Choromatsu el primero en callarse, pues sonó la campana del instituto, avisando el comienzo de clases.

Ichimatsu observó con una ceja alzada como Choro intentaba darle de comer a su compañero quien tenía las manos ocupadas con su celular, de modo que Totty solo abría la boca y probaba bocado.

"Alguien debía quitarle el maldito teléfono celular"

— ¿Siempre son así o...?

— ¡NO! — Choromatsu (quien traía unos lentes puestos), como si lo hubiesen encontrado mirando una revista porno, soltó los palillos tan abruptamente que terminaron en el suelo mientras un gran sonrojo se apoderaba de sus mejillas y orejas. No quiso añadir más. Choromatsu le hacía un favor a Totty alimentandolo. Era obvio porque le daba de comer así. Buscaba en internet como ganar unos boletos para el concierto de una tal Nya-Chan.

Mientras Choro seguía alegándole a Totty que se diera prisa para ganarlos mediante esa dinámica de pedir a los contactos más cercanos votaran por un dibujo que publicaron; Ichimatsu se dedicó a admirar el comedor del instituto al cual acababa de llegar. No se comparaba en nada al que asistía antes.

Pisos y pasillos interminables, salas de clase espaciosas con una gran cantidad de estudiantes en cada una de ellas. Profesores diferentes especializados para una asignatura específica. Se sentía un pueblerino de alguna forma. Y no le molestaba.

El bullicio de todos los estudiantes llenaba por completo el lugar. Las risas, el sonido de los cubiertos golpear la mesa, cosas que consideraría molestas; le parecían agradables, dignas de disfrute.

Sin embargo, el ambiente juvenil comenzó a disminuir drásticamente de forma evidente cuando desde la puerta del comedor entró un chico de cabello negro con dos mechas azules, lentes oscuros, y de porte altanero seguido de un par de chicos más que suponía que eran sus amigos.

Escuchó un par de exclamaciones y suspiros por parte de unas chicas que estaban de visita metros alejados de ellos que le hizo arquear una ceja curioso con la mirada puesta en la espalda de aquel chico desconocido que decía con coquetería a la cocinera la comida que deseaba.

Percibió su alrededor tenso, haciéndole voltear hacia sus alrededores intentando dar con alguna anomalía pero, todo seguía igual a como estaba antes de la llegada de ese pequeño grupo encabezado por el de gafas oscuras para sol, al cual seguía sin verle la cara pero no pasó mucho para que pudiera hacerlo…

"Doloroso. Es la primera palabra que se me viene la cabeza al pensar en ti. Te volteaste, con gracia única que me hizo sonrojar. Oh Dios, ¿Con qué clase de encanto fuiste bendecido? No puedo dejar de mirarte, lo siento. Estoy avergonzado por ello pero, tu porte perfecto, con esa seguridad al caminar me atrae.

Sonríes, ¿A quién? Siento la necesidad de querer saberlo.

Tus ojos, dime de dónde los sacaste, son del mismo color que los míos, pero de alguna forma lucen tan diferentes.

Vuelves a sonreír y solo puedo pedir que por favor, pares. Me derrito cada vez que lo haces. ¡DETENTE MALDITO!

Eres como una estatua viviente que camina en una dirección que me gustaría seguir.

Tiemblo, ¿Es normal? ¡TE ODIO! ¡Mierda! Podría llorar de solo verte y estoy seguro que la cuchara de plástico que sostengo con un poco del caldo enfriándose delante de mí también lo haría. Creo que te odio. ¿POR QUÉ NO TE MUERES?"

Ichimatsu casi se une al grupo de chicas de suspiros enamorados.

— Tsk, ¿Quién es el...? — Preguntó sin poder evitarlo a sus

compañeros siguiendo con la mirada, sin disimulo, al rubio que caminaba despreocupado hasta la única mesa desocupada.

— ¿Quién? — Totty, curioso y sorprendido por la forma en que su amigo se había referido a un chico, se puso a buscar con la mirada al culpable de ese arranque "Homosexual".

— El de gafas oscuras que acaba de pasar.

— ¿Gafas oscu...? — Esta vez fue Choromatsu el que se mostró interesado. — ¿No hablarás de...? — Como si ya supiera la respuesta concentró la mirada precisamente hacia donde Ichimatsu estaba mirando. Abrió sus ojos más de lo normal. — Oh, no puede ser... — Musitó por lo bajo, incrédulo. — Totty, está hablando de Karamatsu Matsuno.

— ¡¿Qué?!

Y como si seguir mirando a ese chico lo quemara, Ichi volteó el rostro abruptamente, sudando nervioso al percibir que el acompañante de cabello negro, pero con mechones rojos y un sombrero en la cabeza, se había dado cuenta de que estaba mirando a su amigo desde hace bastante. Rio fingidamente con las mejillas sonrojadas a más no poder. Cosa la cual no era consciente. — ¿Matsuno, eh...? — Cuestionó intentando no mostrar gran emoción al respecto.

— No puede ser... — Repite dramáticamente, su amigo de lentes, como si hubiese sido testigo de un asesinato junto a Totty, se llevó ambas manos a la cara luciendo más pálido de lo normal.

Ichimatsu, arqueó una de sus delgadas cejas morenas al no saber interpretar esa reacción por parte de sus amigos al tiempo que comprobaba por el rabillo del ojo que el chico de cabello negro con rojo y de aspecto rebelde sentado junto a ese tal "Karamatsu" no lo siguiera mirando. — ¿Hay algún problema?

Cuando Totty en sincronía con Choromatsu se miraron cómplices, compartiendo la misma expresión de sorpresa, supo que se había metido sin querer en algo que no debía.

— ¡Ichimatsu! — El nombrado semi brincó en su puesto asustado cuando la mano de Choromatsu golpeó con fuerza la mesa. — ¿Te gusta Karamatsu ?

— ¡¿EH?! — La cara se le puso más roja de lo que ya la tenía. ¿Gustar? ¡¿Qué clase de pregunta era esa?! ¡Joder, acababa de conocer recién la existencia de ese chico. Además, era algo de doloroso ver. Dolorosamente sensual. —¡Choromatsu! — Reclamó avergonzado. — ¿Quién demonios crees que...?

— No puedes. — Le interrumpió Todomatsu con una expresión demasiado seria para su gusto. — Por favor, no te fijes en él.

Al instante, Ichimatsu abrió la boca para reclamar e intentar defender su sexualidad de la cual ahora comenzaba a dudar por culpa de ese tipo que le dejó anonadado momentos antes. Se mordió los labios inquieto, dejándose llevar por el impulso que le hizo voltear a mirar de nueva cuenta hacia la mesa en donde Matsuno seguía comiendo tranquilo, ajeno a lo que sucedía a su alrededor.

Sacudió la cabeza reprendiéndose por su actuar inusual y vergonzoso. ¿Qué rayos le pasaba? Volvió su atención a sus amigos frunciendo el ceño dispuesto a contradecir lo que parecía obvio pero, las palabras no salieron.

Sus oscuros ojos se abrieron con sorpresa al reparar en las miradas asustadas de sus compañeros, mientras en silencio le repetían a ruegos que no volviese a fijarse en el chico de atractivo envidiable. Se sintió extraño, y de igual forma confundido.

— Ignoralo, haz como que no existe…

— ¿Por qué? — Se atrevió a preguntar.

— Él... no es una buena persona.

"¿Por qué? Quise insistir, pero de nuevo sus miradas se posaron sobre mí dejándome mudo.

¿Es miedo lo que realmente estoy percibiendo de ustedes o soy yo, el que aún bajo el encanto de Karamatsu está viendo cosas que no son?

El sonido de las sillas que viene desde tu dirección me hace voltear la cabeza para ver cómo te levantas junto a tu pequeño grupo de amistades, que si bien poseen un atractivo físico similar, no son dignos de llamarse tu competencia. Y por alguna extraña razón, presiento que eres consciente de ello.

Te observo con cautela, quedándome embelesado nuevamente en tu sonrisa dirigida hacia el chico de cabello castaño que te abraza por los hombros provocándome una sensación incómoda en la boca del estómago y a la vez, el extraño deseo de querer ser aquel a quien le sonríes.

¿Estoy loco verdad? Pensar esto cuando solo acabo de conocer tu existencia… Hey, el idiota, llamado Karamatsu, ¿Debería creer lo que mis amigos dicen sobre ti?"

Y como si él lo hubiese escuchado, Matsuno Karamatsu se voltea para verlo ampliando la sonrisa en su rostro mientras sus labios se movían murmurando un "Hola" que por la distancia entre ambos, no pudo escuchar, pero vio claramente como le guiño el ojo, al ya no traer las gafas de sol.

Tanto su respiración como la de sus compañeros, se detuvo en ese momento.


¡Hola! Quería hacer una aclaración, este fanfic no es el típico Au escolar, aunque lo parezca, tomará cierto giro...Que el prologo te dice muchas cosas. Si alguien lee esto, déjenme un review aunque sea corto, para continuarlo, o díganme si les gusto. Por último recién escribo en este fandom, pueden pasarse por mi perfil, gracias por leer. :3