Harry Potter es propiedad de J. K. Rowling.
TODO DE MÍ.
III.
Las consecuencias de las decisiones.
Las cadenas que lo han atado después de muerto es algo que no podrá olvidar por más que se lo proponga. No es que al Barón le importe lo que le ha hecho al resto del mundo, ni vivo ni muerto, sin embargo solamente un error cometido en un momento de debilidad le ha costado más de lo que ha podido imaginar; ver reír, divertirse y enamorarse a los estudiantes le llena de añoranza, imaginándose a sí mismo con Helena, el amor de su vida.
El Barón no es quien vaya a desvivirse enteramente por una sola mujer y a cambiar su perspectiva solo por proteger a su amada, inclusive de sí mismo si es necesario, menos va a ayudar únicamente para reivindicarse motivado por la culpa. No, él a veces empieza a soñar, a quedar atrapado en el mundo de los «¿qué hubiese pasado si yo…?» que ha infringido tanto daño que ha superado lo que el Barón ha previsto.
Es adictivo.
Es hiriente.
Le embriaga llevándolo al mundo donde cumple sus más secretos y morbosos deseos.
Él ha obtenido lo que se merece por las decisiones que ha tomado:
Ha amado a Helena, sí. ¿Quién no?
Ella es perfecta, obviamente. Le da igual lo que piense sobre que «no es tan inteligente sobre Rowena». ¿Según quién?
Sin olvidar que Helena lo odia con cada fibra de su espectral ser; eso es lo que esperó desde que regresó al castillo hace más de doscientos años luego que la matase y se suicidase él.
El Barón Sanguinario no le cuenta a nadie ni un mísero aspecto sobre él, ¿qué importancia tiene? Cada quien sabe qué ha hecho y por qué han decidido regresar al Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería.
Algunos más nobles que otros.
Con mejores intenciones también.
¡Hola! El Barón sigue muy enamorado de Helena pero también sabe que ya es demasiado tarde para él y se arrepiente, a la manera del Barón Sanguinario. Si estás esperando que al final terminen juntos, déjame decirte que este fic no es para ti.
