Harry Potter es propiedad de J. K. Rowling.
TODO DE MÍ.
Capítulo IX – Escena perdida I.
Aun en la oscuridad, hay luz.
Su paciencia se ha acabado irremediablemente.
Ya no se sabe en quién se puede confiar, mejor dicho, si se puede decir algo sin que se enteren esos abusones que han llegado ese año para atormentar a los alumnos y hacer sentir impotentes a los verdaderos profesores; hasta el director parece mejor persona comparado a esos hermanos maquiavélicos. No importa que haya alumnos luchando por sobrevivir o que se rindan sin oponer resistencia, mientras ese mago de tres al cuarto siga ahí afuera nadie está seguro.
Ni el bando que escojan, el linaje de sangre o las habilidades que tengan los van a alejar de la pesadilla que es la comunidad mágica hoy en día.
—No puedo soportarlo más tiempo. —El Fraile avanza más tiempo, el fuego está presente en los ojos de él—. Tengo que proteger a los alumnos. Nadie seguirá dañándolos. De eso me encargaré yo.
Él siempre ha creído que el olvidar y perdonar es una filosofía aceptable… hasta ahora que ha conocido a los hermanos Carrow, ellos están tan dañados que causan repulsión en el Fraile, quien en todo momento se ha distinguido por hacer la vista gorda y ofrecer una oportunidad más a quien lo merezca. El tan afable Fraile ha visto lo hostil que ahora es el castillo, nada de esto estaría pasando si no fuera por esos desquiciados Carrow.
El Fraile está peligrosamente enojado con ellos. Y quiere hacer que paguen, no es que se atreva a intentarlo. Es un fantasma. Y los fantasmas están condenados a ser simples espectadores.
Entre tanto, a un par de metros de ahí, se encuentra el Barón observándolo atentamente mientras piensa en cómo tranquilizarle. El Barón entiende los sentimientos que tiene, todos han visto el estado deplorable de Hogwarts. Él quiere desquitarse. ¿Y si por eso lo echan del castillo? No es tan inverosímil, un ejemplo de ello es lo que le pasó a Myrtle* hace más de cincuenta años.
—No te desesperes. Y cálmate.
—No puedo hacerlo. Simplemente, es inadmisible; no planeo quedarme sin hacer nada para ayudar.
—… ¿Y has pensado que, en lugar de ayudar, lo único que conseguirás será perjudicarlos más?
A pesar de que la sola idea le desagrade, el Fraile admite que tiene razón; en ocasiones, se tiene que saber cuándo no intervenir. Por muy difícil que sea.
La inteligencia es el mayor tesoro que puede poseer el mundo entero, es un regalo maravilloso que debe ser aprovechado al máximo… y lo aborrece completamente. Por primera vez Helena ha visto que tener una amplia gama de conocimientos es más perjudicial de lo que se ve a simple vista. ¿Quién diría antes que la mayoría de los alumnos sufrirían por un par de profesores de Defensas Contra las Artes Oscuras? Querrá decir, lo que ahora se conoce como Artes Oscuras.
Hay tanto que quiere decir Helena a los de Ravenclaw, palabras de aliento y asegurar que todavía pueden luchar. El problema es que ella ya ha perdido la esperanza. Ni la apertura de la Cámara de los Secretos –la primera en especial– ni el período de la Primera Guerra Mágica la han deprimido como la confrontación actual.
—Helena —dice Nick entrando a uno de los pocos salones abandonados, sitios que frecuenta Helena desde hace dos años. Nick la mira: se ve tan… distante, como hace diez años cuando seguía alejándose del Barón por quién sabe qué pasó entre ellos; Nick suspira, puede que nunca lo sepa—, ¿estás preocupada?
Helena suelta un suspiro.
—Sí. ¿Tú no?
—Todas las confrontaciones en la historia han acabado bien, de una manera u otra aunque se tarden años —dice Nick alzando sus hombros, ligeramente desinteresado. Helena se pregunta a sí misma cómo puede estar tan relajado cuando quienes la pasan peor son los del Ejército de Dumbledore, siendo un considerable número de Gryffindor—. No me malinterpretes, me siento igual que tú… y el Fraile, y el Barón.
»Todos queremos que se larguen los Carrow pero ¿crees que serán mejores allá que aquí? En lo personal, estoy más tranquilo donde los puedo ver y sé que absolutamente nadie ha perecido a causa de ellos.
»Una vez escuché un dicho muggle que decía que es mejor tener a tus amigos cerca y a tus enemigos más cerca. Dadas las circunstancia, va cual anillo al dedo.
Helena se queda meditando las palabras de Nick durante un buen tiempo, sin olvidar mencionar que se ha sorprendido por la increíble madurez emocional que ha demostrado. Si Helena se pone en ese contexto, Nick tiene razón: es, a lo mejor, preferible estar enterada de cada cosa que hacen los hermanos Carrow en lugar de no conociéndoles y que ellos estén maltratando a quien se ponga en su camino.
—Jamás esperé que fueras tú quien dijera eso —dice Helena tras varios minutos de silencio entre ellos.
Nick la mira con una sonrisa divertida en su rostro.
—Bueno, tengo más experiencia que vos en ese ámbito.
—Uh —dice con un balbuceo Helena, sin saber cómo planteárselo—, Nick ¿si sabes que la lengua ha evolucionado, cierto?
—… ¿Y cómo pretenden que lo recuerde si cada media década la cambian a su antojo? —Nick se queja— El Fraile me mencionó eso, es confuso.
Helena se ve compresiva.
—Para mí es fantástico. Los avances y mejoras que hacen…
—Sí. Muy, muy hermoso —interrumpe Nick— pero no quita que confunda.
Aun en la oscuridad, hay luz.
¡Hola!
*Cuando Myrtle no dejó de perseguir a Olivia, la muchacha que la molestaba cuando vivía, después que murió. Al final Olivia "obligó" a Myrtle a quedarse adentro de Hogwarts.
