Capitulo 5: Sucesos inesperados

La luz entraba por la ventana y daba directo en mi cara. Había pasado una semana desde que Asuna se unió al mi grupo. Soujiro no se opuso a la idea de tener un tercer miembro pero, últimamente, pasaba de las comidas y salía a entrenar en solitario. Intenté preguntarle qué pasaba y él me respondía siempre lo mismo:

-Debo ser más fuerte-

No entendía muy bien que quería decir pero sabía que algo en él había cambiado desde nuestro enfrentamiento con el Jefe del Piso 2. No era el mismo alegre chico de siempre, que pasaba todo por alto y actuaba por instinto. Ahora era un poco más tranquilo, como si analizara todo a su alrededor antes de actuar.

En cuanto a Asuna, ella vivía con nosotros en una posada del Piso 4 que, para esas fechas, ya había sido despejado. Su carácter también había cambiado pues ahora era muy amable con nosotros. Tan amable que ahora no sabía si enserio quería usarla como objeto de venganza, además, podía darse el caso de que a Kirito no le importara mi joven amiga.

Todo esto lo pensaba mientras me levantaba de la cama y me equipaba mis vestimentas. Salí de mi habitación y entré a la cocina para preparar el desayuno pero para mi sorpresa ya había alguien encargándose de eso.

-¡Hola!- me saludó Asuna mientras cortaba algunas frutas- Que quisieras para desayunar-

No le respondí, tomé una sartén y comencé a cocinar lo que ella ya había cortado. Sin duda la cocina en SAO era muy fácil pero aún no había subido mucho esa habilidad así que no podía esperar que el desayuno fuera de lo mejor. Tampoco mi compañera, que me había pedido le enseñara a cocinar hace 3 días, era muy buena en esto.

-¡Buen día colegas!- Soujiro entró a la habitación con un florero- Conseguí esto en el mercado del Piso 5 esta mañana. ¿No les parecen hermosas las flores?-

-¿Han pasado ya al Piso 5?- le respondí sin voltear a verlo- La delantera se hace cada vez más fuerte. Deberíamos volver a entrenar para estar en su nivel-

-¡Tengo una idea!- gritó Asuna muy emocionada- ¿Por qué no vamos de compras al mercado del Piso 5 antes de regresar? Ya saben, para comprar armas y esas cosas-

-Por mi está bien- respondí sin quitar la vista de la sartén- Me gustaría ver nuevas armas ¿Vienes Soujiro?-

-No. Verán yo ya he comprado algo mientras estaba ahí- dijo mientras abría el menú principal y se equipaba una nueva arma. Una espada gigante de color negro con un mango bastante largo. La sostuvo sobre su cabeza por un momento y luego la envainó.

-¡Bien! Eso significa que iremos tu y yo- mi compañera sonrió- Date prisa, no podemos perder el tiempo aquí. Debemos entrenar mucho para hacerte más veloz Kenshi-

-Bien- dije.

Tomamos el desayuno y, una vez terminado, Asuna y yo nos despedimos de Soujiro para ir al mercado.

-Volveremos en un rato- le dije a mi amigo- No vayas a entrenar sin nosotros-

-No lo haré- respondió mientras tomaba una flor del florero y la olía- ¡Vuelvan pronto!-

Salimos de la casa y nos transportamos a la ciudad principal del Piso 5, llamada Utsuku. Cuando llegamos no pude evitar maravillarme por lo hermosa que era. Sus casas eran bastante grandes y todo estaba lleno de flores. También los NPC´s de ese lugar eran más "agradables a la vista" en comparación a los de otros pisos.

-¡Bien! ¡No haremos nada útil si nos quedamos aquí parados!- dijo mi amiga mientras tomaba mi mano- ¡Ven, compremos algo en esa tienda de allá!-

La chica me llevaba de la mano por todas las tiendas del pueblo sin poner atención en nada en particular.

Ya me había resignado a no encontrar una espada nueva hasta que pasamos cerca de una herrería.

-¡Espera!- grité

-¿Qué pasa?- me dijo un poco irritada

-Solo quisiera un arma nueva, la que tengo ya no es muy buena-

-Muy bien, entremos-

Al entrar noté que había una chica peli-rosada con un martillo haciendo una espada. Me pareció bastante extraño ver a una jugadora femenina, que bien podría estar haciendo cualquier otra cosa, como herrera.

-Disculpe señorita- le dije mientras me acercaba- Necesito una espada a pedido y quisiera saber si usted pudiera fabricármela-

La chica dejó a un lado su martillo y suspendió su trabajo. Me observó un rato con una mirada de desaprobación hasta que me dijo

-Tú no pareces una buena persona. ¿Por qué debería hacerte una espada? Hasta donde yo sé ustedes podrían ser Player Killers-

-No soy un Player Killer- le contesté sereno mientras examinaba todas las espadas que tenía en existencia. Ninguna me convencía pues todas eran bastante pesadas y yo buscaba algo ligero- ¿No tienes algo más?-

-He estado trabajando en una espada curva, pero es un poco costosa ya que el material es el más resistente que he podido encontrar hasta el momento-

-¿Podrías hacer otra igual? Pero ahora usa esto- abrí el menú y le entregué varios ítems- Son todos metales, diamantes y demás cosas duras. He oído que si se hace una aleación de algunos de estos materiales se puede crear un metal indestructible-

La herrera se puso a pensar un poco y luego dijo:

-Yo también lo he oído, pero es probable que solo sea un rumor. Además no tengo el nivel suficiente para hacerlo. Podrías ir con otro herrero si quieres y preguntarle-

-No. ¿Te importa si dejo esto aquí hasta que tengas la habilidad necesaria para hacerlo?-

-¡Seguro!- dijo la chica alegremente- Me llamo Lisbeth.-

-Mi nombre es Kenshi- respondí- Creo que hasta entonces usaré la espada que me ofreciste anteriormente-

-¡Claro!- dijo ella mientras iba a la parte trasera de la tienda.

Asuna miraba la escena sin pronunciar palabra hasta que me preguntó:

-Te gusta ¿verdad? Es muy linda ¿por qué no se lo confiesas?- una expresión pícara se dibujó en su rostro

-¡No! Solo me agrada, eso es todo- me quedé en silencio por un momento mientras recordaba aquella noche en que conocí a Rika- La verdad es que la chica que me gusta…-

Miré a Asuna, ella me veía sorprendida, con toda la cara de un intenso color rojo. No entendí el por qué de esta actitud pues solo iba a contarle acerca de la muerte de Rika en el Piso 1, a no ser que lo hubiera malinterpretado todo de nuevo.

-¡Aquí esta!- Lisbeth entró con la espada que me había prometido en manos- Es una espada curva de hoja larga. Su nombre es "Illusionister" Es ligera así que tal vez te sea de mucha utilidad-

-¡Yo también quisiera comprar una espada!- dijo mi compañera

-Muy bien- respondió la herrera y a continuación me miró- ¿Podrías dejarnos solas para que charlemos un poco Kenshi?-

-Supongo que no hará daño.-

Caminé hacia la entrada dispuesto a salir cuando Lisbeth me dio un tirón.

-¡Alto! ¡Debes pagarme primero!-

-Oh, es cierto. ¿Cuánto costará esta espada?-

-10,000 Col-

-¡Valla! Realmente no es barata. De cualquier modo aquí tiene.- dije mientras entregaba el dinero a la chica- Esto debería ser suficiente para cubrir mis gastos y los de mi compañera-

-¡Wow! ¡Hay como 30,000 Col en este saco! Supongo que será suficiente- dijo mientras miraba la bolsa llena de monedas. Luego se acercó a mí y susurró- No te preocupes, le diré a tu amiga que serás un buen novio para ella-

-Ahh… No, ella no me…- deje extinguir la frase pues sabía que de todos modos se lo diría. Salí de la herrería y esperé sentado en un banco de la plaza. Esa ciudad era realmente bonita, la gente se veía bastante despreocupada e incluso había algunas parejas enamoradas.

Si tan solo Rika estuviera ahí, conmigo.

Esperé cerca de una hora, sumido en mis pensamientos, hasta que Asuna salió de la herrería con una espada de estoque en mano.

-¡Mira lo que he conseguido!- dijo ella mientras me apuntaba con la espada- Es muy bonita y muy liviana-

-¿Por qué has tardado tanto ahí dentro?- dije tratando de disimular mi irritación

-No lo sé, Lisbeth me platicó tantas cosas. Es muy agradable.-

-¿Así que ahora sois amigas?-

-Podría decirse que sí.- Asuna se sentó a mi lado y me codeó- Además me habló cosas muy buenas de ti. Parece que le gustas-

Suspiré. Sin duda alguna ellas serían las mejores amigas.

-Bien ¡es hora de irnos!- mi joven amiga se levantó y me tendió la mano para que yo hiciera lo mismo. Tan pronto la hube tomado, ella tiró de mí como de un oso de felpa y me llevó recorriendo todos los lugares de la ciudad sin dejar uno sin visitar.

Al terminar el día yo estaba más que cansado así que, gracias a que solo nos faltaba visitar el restaurante, nos dirigimos a comer.

Tomamos asiento en una mesa al aire libre del pequeño local y nos dispusimos a comer.

Todos los alimentos que nos daban se veían sumamente deliciosos así que no pude evitar comer como un cerdo mientras la chica frente a mí se reía nerviosa. Una vez hubimos terminado comenzamos a charlar.

-Entonces… debemos volver a entrenar ya ¿o no?- dije un poco triste

-Así es…- Asuna se veía triste también

¿Por qué me sentía así? No quería que ese día terminara, pero tampoco quería admitirlo. Quería decirle a Asuna como me sentía, quería decirle cuan hermosa era, pero no quería olvidar a Rika, no tan pronto, tan solo después de algunas semanas.

-Kenshi… ¿podría contarte algo?-

Levanté la vista. Asuna estaba sonrojada de nuevo, pero esta vez de una manera distinta.

-Claro-

-No hace mucho que nos conocemos por eso quizás te suene raro pero… estos últimos días han sido los mejores de mi vida. Todo gracias a ti- mientras decía esto se acercaba cada vez más a mí.

Me sentí sonrojar mientras acercaba mi cara a la suya. Estaba a centímetros de besarla, podía hacerlo simplemente inclinándome un poco más. Sentía su aliento, golpeando suavemente sobre mis labios. La escena no podía ser más perfecta: el sol ocultándose en un bello atardecer que iluminaría nuestro primer beso.

Justo cuando me inclinaba a besarla miré a mí alrededor y vi una sombra observándonos, en el tejado de una casa. Tan pronto noté su presencia la sombra echó a correr saltando por los tejados de las casas.

Salí disparado detrás de él o ella, dejando sola a Asuna en la mesa del restaurante. Saltaba por los tejados, corría por los callejones, subía a los puntos altos de la ciudad para intentar encontrarle hasta que lo divisé, huyendo de la ciudad. Yo era bastante más rápido que el así que no me costó mucho alcanzarle. Era un sujeto de entre 25 y 30 años, vestido con una túnica blanca con bordes en rojo. Me paré frente a él y lo encaré.

-¿Qué se supone que buscabais al espiarnos de esa manera?- dije empuñando mi espada

-Ehmmm… yo… esto…-

De inmediato otros 5 jugadores, vestidos de igual manera, me rodearon. Parecían ser parte de un nuevo gremio que se había formado en días recientes, puesto que a algunos los había visto peleando en la delantera pero no vestidos de esa forma.

-¡No intentes nada! ¡No te haremos daño!- dijo uno de ellos

Estaba rodeado, no tenía escapatoria. Lo mejor sería rendirme, pero nunca me he caracterizado por hacer lo que mejor para mi persona.

-Pero yo si les haré daño- dije desenvainando la nueva espada que había obtenido. Los otros jugadores hicieron lo mismo.

Uno de ellos intentó atacarme con una habilidad de espada básica pero lo esquivé fácilmente y le golpeé en la espalda con mi espada. Ante esto los demás comenzaron a atacarme. Eran muchos así que me costaba esquivar sus golpes, finalmente uno de ellos me dio en el brazo.

-Aghh… No te escaparás maldito- grité. A continuación otro me golpeó por la espalda lo que hizo que mi barra de HP se tornara amarilla y yo callera al suelo.

-Será mejor que te rindas- dijo uno de ellos-Nosotros somos mayoría-

-Creo que entonces es hora de equilibrar un poco las cosas- se oyó decir a una voz.

Miré a mi alrededor hasta que lo vi. Una figura de estatura mediana con un abrigo. Era Kirito quien se ofrecía a ayudarme.

-¿Quién eres tú?- mi oponente se notaba un poco nervioso

-¡Dejadle en paz!, tu batalla es conmigo- dije mientras me ponía de pie

-Escucha, a mí tampoco me gusta trabajar en equipo pero no estoy aquí por ti sino por Asuna-

Las palabras de Kirito me dejaron perplejo. ¿Asuna le había pedido a el que me ayudara? ¿Por qué?

-Pues ya puedes irte, yo lo tengo bajo control-

-Qué extraño pues, cuando llegué, estabas en el suelo y solo te quedaba la mitad de la barra de HP-

-De acuerdo, te propongo algo- le dije mientras cargaba una habilidad de espada- Yo golpearé a tres y tu a tres, quien termine primero será el ganador-

-Y que obtengo si gano- dijo él mientras hacía lo mismo

-Si tú ganas, podrás obligarme a hacer cualquier cosa-

-Suena bien pero, ¿Y si ganas tú?-

-Entonces me dirás porque has venido hasta aquí y que quieres con Asuna-

Esto último pareció sorprenderle un poco pero enseguida agregó

-De acuerdo-

-Bien, ahí vamos- sonreí

Y así comenzó mi primera batalla con Kirito como compañero después de lo del Piso 1. Me sentía extraño, era un remolino de emociones encontradas y sin embargo ninguna de esas era felicidad. Ambos corrimos hacia los jugadores, que nos esperaban blandiendo sus espadas. No sabía si sobreviviríamos pero, en ese momento, lo único que me interesaba era saber que se traían entre manos esos extraños personajes con túnicas blancas con bordes rojos.