l-¡Brindemos por el éxito de la misión para despejar el Piso 29!- alzó la voz Godfrey, uno de los miembros más importantes de la hermandad.
Ya habían pasado 6 meses desde que quedamos atrapados en este juego y 4 meses desde que me había unido al gremio. En ese tiempo mi gran velocidad y mi uniforme, distinto al de los otros (el mío era exactamente igual a mi vestimenta antigua, con la diferencia de que era negro con bordes en rojo) me habían merecido el mote de "El Relámpago Negro". Asuna se había convertido en la Sub-líder de la hermandad después de pasar el Piso 25 y, gracias a su velocidad ahora era conocida como "El Destello Veloz". Soujiro por su parte era conocido como "El Espectro Blanco" gracias a su túnica rasgada de color blanco y bordes rojos.
-¡Bien! ¡Vivan Los Caballeros de la Hermandad de Sangre! ¡Somos el gremio más fuerte! –decían los demás caballeros.
Pese a la algarabía del ambiente, ni Asuna ni yo nos mostrábamos contentos. Desde que nos unimos a la hermandad ella había vuelto a ser la chica reservada que había conocido en el Piso 1. Su única prioridad había vuelto a ser el salir del juego, ya no se divertía e incluso había dejado de pedirme que le enseñara a cocinar y ahora se enseñaba a sí misma.
-¡Bien, es hora de planear la limpieza del Piso 30!- ordenó Asuna- ¡No podemos darnos el lujo de perder el tiempo si queremos salir de esta prisión!-
-Yo no lo veo como una prisión- comentó mi amigo, causando la molestia de la Sub-líder
-¡Escucha, si no vas a tomarlo en serio tal vez lo mejor sea que te vayas!-
-Tómeselo con calma señorita- se burló mi compañero- la vida es demasiado corta como para ir por ahí peleando sin ningún sentido-
Soujiro también había cambiado. Era de nuevo el tipo tranquilo al que conocía desde siempre. Supongo que unirse a "Los Caballeros de la Hermandad de Sangre" lo ayudó a tranquilizarse.
-Me temo que la señorita Asuna tiene razón, joven Soujiro- habló Heathcliff por primera vez en toda la reunión- Una Sub-líder como ella debe de tener una personalidad fuerte y además…-
Salí de la mansión, dejando a Heathcliff hablando de aptitudes de liderazgo y demás, y me dirigí a la plaza de la ciudad. Contaba con un informante que me explicaba con detalle cada uno de los pasos que Kirito daba, lo que obtenía en sus misiones y lo que hacía o dejaba de hacer. Me senté en una banca y esperé a que llegara.
-He llegado- dijo una voz detrás de mí
-Hola Argo- respondí sin mirarla -¿Qué tienes de nuevo para mí?-
-No mucho. Lo último que supe es que Kirito se unió a un gremio llamado "Los Gatos Negros Iluminados por la Luna" después de salvarlos en el Piso 29.-
-Ya veo… Pero por tan poca información no podré decirte mucho acerca de lo que se cuece con los Caballeros-
-Escucha, no se mucho más de ellos. Se supone que ahora viven en alguna posada del Piso 11 y están tratando de comprar una casa en esta misma ciudad. Dime ¿Qué intentas hacerles?-
-Nada- respondí secamente- Por cierto, parece que hay problemas internos entre la forma de pensar de los miembros del gremio. Como sea todos sabemos que nos conviene estar con Heathcliff así que no creo que suframos una desbandada-
Me alejé del sitio y fui a entrenar a las planicies de lobos del Piso 27. No fue muy difícil acabarlos, pero no obtuve mucha experiencia así que decidí que tal vez sería mejor participar en la misión para despejar el Piso 30, pues tal vez ganaría mucha experiencia.
Con esto en mente regresé a la Mansión de los Caballeros y me encontré con que todos los miembros se encontraban entrenando.
-¡Anda Kenshi!- dijo Soujiro mientras atacaba a un muñeco de practica con su enorme espada- ¡Ven con nosotros a la mazmorra del Piso 30, será divertido y nos enfrentaremos a montones de monstruos poderosos!-
-¡Ja! Soujiro, amigo, de no ser por ti probablemente ya me habría vuelto loco. ¡Bien, lo haré!-
Terminado el entrenamiento y, después de haber comido una abundante cena, nos fuimos a dormir tranquilamente con mil cosas en la cabeza.
Al día siguiente nos dirigimos a las montañas nevadas, donde se suponía que estaba la mazmorra de Piso. Esta era una caverna subterránea enterrada en lo profundo de la montaña más grande
-¡Espero que estén listos! Esta es la primera vez que venimos por nuestra cuenta así que será mejor que tengan cuidado!
Asentimos con la cabeza y entramos. La mazmorra era un laberinto de hielo, plagado totalmente de "Gugnirs Gélidos", una especie de gran simio de pelaje blanco. Eran relativamente lentos así que no costó mucho vencerlos.
El problema llegó al ingresar a la cámara del Jefe de Piso. Era un cuarto con grandes estalactitas y estalagmitas de hielo. En el centro, mirándonos fijamente, se hallaba el jefe, un gigante de hielo con 6 brazos. Cada brazo estaba provisto de 6 garras puntiagudas que se veían bastante filosas. Su nombre era "Aesir el Titán del Hielo".
Rápidamente un grupo de 6 soldados preparaban habilidades de espada y arremetieron contra él con la intención de herirlo. El titán dio un manotazo que golpeó a cuatro de ellos, bajando su HP a la zona amarilla. Los otros dos continuaron con la estrategia y lo golpearon en las manos causando que dos de sus garras cayeran al suelo y desaparecieran.
-¡Eso es! ¡Debemos golpear las garras!- sugirió Soujiro -¡Kenshi! ¡Tú y yo iremos hacia adelante y usaremos nuestra habilidad "Tajo Cruzado"! Eso debería ser suficiente para derribar las cuatro restantes de esa mano-
Asentí y, acto seguido, cruzamos nuestras espadas y corrimos hacia el gigante de hielo. Ambas empezaron a brillar.
-¡TAJO CRUZADO!- gritamos los dos al unísono.
En ese mismo instante el monstruo lanzó su garra contra nosotros haciendo que esta chocara con nuestras armas. Ambos hacíamos nuestro mejor esfuerzo pero el titán alzó otra mano dispuesto a rematarnos.
-¡Rápido! ¡Cúbranlos!- ordenó Heathcliff
Los demás caballeros nos defendieron mientras nosotros empujábamos ambas espadas contra la garra del monstruo. Sorpresivamente no solo sus dedos, sino su garra entera se partieron, bajando una de las 6 barras de HP del jefe y provocando que este retrocediera.
-¡Tomaré el cambio!- dijo Asuna, adelantándonos y atacando con estocadas las garras restantes.
Todos hacíamos nuestro mejor esfuerzo para acabar con el monstruo pero, a pesar de que su HP bajaba, el no parecía inmutarse con nuestros golpes y arremetía contra nosotros como si fuéramos insectos que deseaba aplastar.
-¡Kenshi! ¡Usemos lo que hemos aprendido en los entrenamientos!- gritó Soujiro mientras esquivaba un golpe
-¡De acuerdo!- respondí
Retrocedimos hasta estar a algunos metros de distancia de la pelea y preparamos habilidades de espada.
-¡Iré primero amigo!- le dije a Soujiro. Corrí a toda velocidad hacia el titán y grité el nombre de mi técnica -¡Barrera de Plasma!-
Empecé a golpear al enemigo a una velocidad impresionante, logrando así un combo de 20 golpes que lo dejó aturdido. A continuación me hice a un lado para que mi amigo pudiera atacar con comodidad.
-¡Mi turno!- dijo él al tiempo que se aproximaba al enemigo- ¡Corte Alpha!-
La técnica de Soujiro consistía en un combo de 5 potentes golpes que, combinado con su enorme espada "Shadow Buster", lograba un ataque muy poderoso.
Lo estaba haciendo muy bien hasta los primeros 4 golpes, sin embargo al dar el quinto algo pasó.
Asuna se cruzó en su trayectoria accidentalmente, al tratar de dar una estocada al monstruo, lo que hizo que ella recibiera de lleno el golpe y su barra de HP casi llegara a cero.
La joven salió disparada hacia una estalagmita, haciéndola añicos y quedando inconsciente por un rato.
Soujiro la tomó en sus brazos y se transportó a un lugar seguro gracias a un cristal que recién había comprado. Los demás seguimos con la batalla, logrando derrotar al Jefe y desbloqueando el siguiente piso.
Al llegar al Piso 31 fuimos a la ciudad más cercana, llamada Antíka, y activamos la "Puerta de Salto" para dar libre acceso a todos los demás jugadores. Una vez hecho esto me disculpé con el líder y pedí permiso para alejarme un poco del gremio.
-No creo que sea una mala idea- dijo él, sonriente- Todos necesitamos un descanso. No te preocupes por tu amiga, ella estará bien.-
-Espero que así sea señor- respondí para después visitar la ciudad.
Era un sitio tranquilo, con finas construcciones griegas que daban la impresión de haber sido traídas desde la ciudad de Atenas hasta este juego. Me sentía tan a gusto que decidí sentarme a comer en un bonito local que había en la plaza mayor de la ciudad. Esto me recordaba mucho aquella tarde con Asuna en el restaurante del Piso 5. Me sentí mal por un momento al recordar como antes éramos tan cercanos y ahora no nos dirigíamos la palabra.
Pero estos pensamientos no duraron mucho pues me llegó un mensaje. Era de Heathcliff.
-Valla…- suspiré- ¿Y ahora qué pasa?-
Leí el mensaje. Según esto, Asuna estaba furiosa con Soujiro por el golpe recibido y él se estaba empezando a poner de mal humor. Se me ordenaba volver de inmediato e intentar calmar los ánimos de ambos.
Me di prisa y regresé al lugar donde nos reuníamos para ver con mis propios ojos que pasaba. Tan pronto entré encontré a Asuna gritando a mi amigo, quien se mostraba visiblemente irritado.
-¡Lo que hiciste hoy superó los límites de la estupidez! ¿¡Cómo pudiste atacarme a mí y no al monstruo!?- la esgrimista gritaba a todo pulmón.
-Escucha, no ha sido mi intención. ¿Por qué no simplemente lo superas?- mi amigo hablaba en un tono bajo pero que denotaba molestia.
-¡Tranquilos! ¡Lucen como un par de niños, pelando por un juguete!- exclamé
-¡Será mejor que mantengas la boca cerrada!- ordenó Asuna- ¡Tú eres igual de estúpido! Tratas de calmarnos pero ni tú mismo estás calmado. Solo esperas la oportunidad para tratar de hacerle daño a alguien que no te ha hecho nada-
-Tu molestia se debía a mí. Te ruego que no metas a Kenshi en esto- Soujiro se veía realmente iracundo
-Oh, y si lo hago… ¿tratarás de golpearme otra vez?- respondió Asuna
-¡Ya te lo he dicho! ¡Fue un accidente! Pareces una niñita malcriada-
Asuna se mostró indignada pero, todos ahí, sabíamos que ella no se quedaría tranquila y menos después de tal insulto.
-¿Quieres disculparte? ¡Entonces tengamos un duelo! ¡Solo tú y yo, en el Coliseo de esta ciudad!-
-De acuerdo- suspiró mi colega- Si eso basta para que te calmes un poco… ¡Quiero que sea esta misma tarde!-
Asuna sonrió de manera confiada y anunció:
-¡Bien, iremos ahora al coliseo para presenciar la batalla! ¡Todos sin ninguna excepción asistirán!-
Algunos con pesar esta decisión y otros con emoción y expectativa por ver el duelo entre dos de los más fuertes miembros del gremio, marchamos hacia el Coliseo de Antíka, una copia exacta del coliseo romano, a presenciar la batalla.
Como siempre, y en busca de más fondos para la hermandad (o para sí mismo), Daizen, el jefe de finanzas del gremio, hizo público el asunto y cobró cerca de 5,000 Col por persona para presenciar el encuentro.
Todo estaba a tope, los asientos totalmente ocupados y el sonido de los jugadores pidiendo el duelo a gritos era ensordecedor. Los miembros del gremio teníamos un lugar especial en primera fila, esto para evitar inconvenientes que habrían sobrevenido de otra manera.
-¡Bien damas y caballeros!- anunció el presentador NPC- ¡Es hora del primer duelo en la ciudad de Antíka!¡Por un lado tenemos a la jugadora femenina más veloz de Aincrad. "El Destello Veloz" Asuna!-
La esgrimista salió de uno de los pasajes del coliseo. Su mirada decidida miraba a la puerta frente a ella en espera de su oponente, mientras que su mano derecha sostenía con firmeza el mango de su espada.
-¡Y por el otro lado tenemos al chico que se mueve sin dificultad aún portando una de las espadas más pesadas del juego! ¡Den la bienvenida a "El Espectro Blanco" Soujiro!-
Mi amigo se presentó portando su enorme espada color marfil, la espada más grande que había visto en un jugador y que, a pesar de esto, parecía no causarle la más mínima molestia.
Asuna mandó la solicitud de duelo a Soujiro y este la aceptó rápidamente. Una vez hecho esto ambos se pusieron en guardia, desenfundando sus espadas y esperaron a que el contador de duelos terminara su cuenta regresiva.
5… 4… 3… 2… 1… ¡Duelo!
En un instante Asuna se desvaneció de su posición inicial y atacó a Soujiro con una estocada común, sin ninguna clase de habilidad de espada. El impacto dio en el blanco pero, gracias al parámetro de STM de su rival, esto pareció no haber sucedido.
-¿Eso es todo?- preguntó Soujiro, con evidente aburrimiento en su voz
Asuna preparó una habilidad de espada y corrió a toda velocidad, posicionándose frente a él y propinándole 5 estocadas seguidas, que esta vez lo hicieron retroceder un poco. La chica se alejó un poco y regresó a su posición inicial.
-¿Has tenido suficiente?- inquirió ella con confianza en su rostro
Soujiro levantó su enorme espada y se puso en posición de defensa, cosa bastante extraña en él puesto que siempre jugaba a la ofensiva.
-Adelante, te espero- retó el "espectro"
Asuna se molestó y preparó una habilidad de espada.
-¡Estrella Fugaz!- gritó ella al tiempo que corría para asestar un golpe directo con su habilidad de espada.
Pero, ante la mirada atónita de los espectadores, mi amigo rechazó el ataque moviendo su espada ligeramente hacia arriba. Después de esto él preparó una habilidad de espada y atacó a Asuna directamente, lo que hizo que la joven retrocediera varios metros y que su HP callera un 20%.
-¡Es inútil que lo intentes! Te daré una oportunidad de renunciar, simplemente debes rendirte ahora y no caerás inconsciente como pasó con el Jefe del Piso 30- Soujiro se oía molesto pero su actitud era la de un adolescente serio.
-¡No lo haré! ¡Será mejor que estés listo para un último golpe! – gritó Asuna furiosa por la sugerencia del chico. Acto seguido preparó su habilidad de espada
-Como quieras- mi amigo cerró los ojos e hizo lo mismo.
Ambos esperaron cerca de diez segundo hasta que corrieron a toda velocidad, dispuestos a golpear a su adversario.
-¡Corte Alpha!- gritó Soujiro mientras lanzaba un tajo horizontal cargado de poder
-¡Rocío de Estrella!- vociferó la chica, a punto de usar una nueva habilidad de espada que no se había visto en los entrenamientos.
Las armas de ambos chocaron provocando una expulsión de energía enorme. Seguido de esto los dos ejecutaron los demás golpes de la habilidad que habían usado, con resultados similares al primer embate.
Ninguno de los dos dio en su objetivo pues sus armas chocaban provocando una fuerte ráfaga de viento cada vez que esto pasaba. En el último de los 5 impactos tanto Asuna como Soujiro fueron empujados hacia atrás por la fuerza de sus embates.
-Eres muy buena- admitió el espadachín- No he tenido un duelo como estos en toda mi estancia en Aincrad-
-Tú también eres bueno- dijo la castaña- pero ahora debemos resolver el asunto por el que estamos aquí-
-Tienes razón-
Ambos se pusieron en guardia e hicieron que sus espadas brillasen.
-¡Corte Alpha!- Soujiro corrió a toda velocidad hacia su adversario
-¡Rocío de Estrella!- la chica hizo lo propio pero a una velocidad mayor.
Soujiro lanzó el primer tajo pero Asuna lo esquivó hábilmente y atacó las piernas de mi compañero provocando que este retrocediera y bajara su defensa. Esto abrió la puerta a dos estocadas más que bajaron su HP al 75%. Un golpe más y habría perdido el duelo.
Asuna saltó y se preparó para dar el golpe de gracia, pero el "Corte Alpha" aún no terminaba. Rápidamente Soujiro lanzó un último tajo cargado de energía que golpeó a Asuna directamente, justo en el mismo momento en que ella dio la estocada final.
Ambos salieron disparados hacia lados opuestos, impactando la pared del Coliseo y levantando una gran nube de polvo que bloqueaba nuestra vista, haciendo que no supiéramos quien era el ganador de este encuentro.
Cuando la nube se disipó vimos algo sorprendente: ambos adversarios se encontraban de pie, ambos con la barra de HP casi vacía y ambos haciendo un gran esfuerzo por mantenerse en pie. La estadística de ganador mostraba un "draw", haciendo que lo único que decidiría el duelo era saber quien caería desmayado primero.
-Bien hecho Soujiro- masculló Asuna justo antes de caer de rodillas
-¡Wow! ¡Esto ha sido un duelo asombroso!- gritó el NPC- ¡El ganador es…-
-¡Asuna!- la voz de mi amigo llamó la atención de todos- ¡La ganadora es Asuna!-
Una vez dicho esto mi compañero cayó al suelo quedando inconsciente a causa del golpe recibido. Los auxiliares NPC corrieron a ayudar a ambos jugadores y los llevaron hasta el centro médico de la arena.
-Esos dos jugadores lo hicieron muy bien. - Heathcliff sonaba complacido- Tenemos suerte de tener a esos dos dentro de nuestra hermandad ¿no es así?-
-Así es, señor-
-Lo siento Kenshi, tengo que irme- el caballero se levantó y se dirigió a la salida- Por favor, cuida de los heridos y no hagas una tontería-
No respondí. Me pregunté si Heathcliff sabía de mis intenciones de matar a Asuna como parte de mi venganza, y si era así ¿Por qué me dejaba a cargo de ella cuando se hallaba en un estado tan delicado? Lo mejor sería descubrirlo por mí mismo así que me encaminé al centro médico. Cuando entré noté que solo se hallaban los combatientes, ningún NPC ni otro jugador.
Me dirigí a la cama donde se hallaba Asuna, con la intención de enterrar mi espada en su pecho. Nada podía detenerme en ese momento. Al fin mi venganza se consumaría.
