Aquí seguimos, capítulo 9 y es momento de comenzar el final de esta historia, tal vez debería decir posible final, porque no sé cuánto me va a llevar realmente.

Ya saben, lo pongo por si hace falta, nada me pertenece.

Y por si se lo están preguntando, sí, Sherlock ha "borrado" de su memoria sus sentimientos por John antes, es por eso que la proyección de John existe sin embargo, en el capítulo pasado les di un guiño de quien es realmente él, pero sigamos con la historia…

Y yo debí subir esto ayer, pero el capítulo no estaba quedando como quería y pues tuve que corregir eso que no me gustó.


IX

"Hechos"

John estaba trabajando en su blog, pretendiendo que no estaba vigilando los movimientos de su compañero, otra vez, estaba seguro de que había algo diferente en él desde el día anterior, pero no podía poner el dedo en el renglón correcto, el moreno estaba un poco distante, es decir, más de lo normal. Se quedaba mirando a la nada por solo unos minutos y luego comenzaba su andar errático, cualquiera diría que era lo normal para él, pero no, Sherlock solía mirar a la nada por horas, no por minutos, eso es lo que estaba mal, lo que fuera que estaba inquietándolo debía de ser problemático. Podría ser ese asesinato y probable secuestro en la casa de Irene Adler lo que lo inquietaba, el caso seguía sin resolver y no habían tenido más pistas.

Claro que John no tenía idea de que Sherlock ya había resuelto ese asunto, era algo simple, las dos mujeres mataron al hombre para poder fugarse, el caso solo había sido una manera de llamar su atención para que La Mujer tuviera contacto con él, así como el asesinato de B. Laurens en aquel hotel, el cual era simple, la mujer había entrado al lugar con el cadáver en una maleta, solo lo dejó ahí y luego salió por una de las ventanas para fugarse, dejando toda la evidencia atrás, no podía, ni quería explicarle a Lestrade de que iba todo ese rollo pero si el inspector no quería considerar su respuesta porque no era lo suficientemente creíble era solo su problema.

Sherlock enfocó todo su conocimiento y habilidad para saber en dónde se había metido ese cirujano, las últimas veinticuatro horas había estado pensando en las posibilidades y solo realizó una salida, un paseo bastante corto, nada, no tenía nada. Pero no era lo que lo tenía inquieto, de hecho en realidad era una de las cosas que estaban más lejos de sus pensamientos.

John le había besado en la frente, a partir de ese momento las cosas en su cabeza habían comenzado a ir en direcciones opuestas ¿Qué significaba un beso en la frente? Él no estaba del todo seguro pero lo podía resumir en algo simple, se besa en la frente a aquellas personas por las que uno se preocupa verdaderamente, él ya sabía que John lo consideraba algo importante, entonces ¿Qué significaba John para él? Ese tipo de "vacío" que se asentó en la boca de su estómago no era agradable, el doctor era alguien muy importante para él, muy, muy importante, no quería pensar en ponerle una "etiqueta" a esos sentimientos, o lo que fuera que se llamaran. Tenía que encontrar al cirujano y ¿Por qué tenía que hacer esto por La Mujer? Su decisión de ayudarla había sido forzada por sus sentimientos hacia ella ¿No es así? ¿Era importante? No, no podía perder el enfoque ahora, el trabajo viene primero, todo lo demás viene después… Pero seguro que podía pensar en alguna manera de equilibrar lo que estaba haciendo con la forma en la que se sentía, al menos podía tratar. Si de verdad John tenía algún tipo se sentimiento hacia él tenía que descubrirlo, solo mirarlo no sería suficiente, no esta vez. Especialmente con esa voz molestando en el fondo de su mente.

John terminó de escribir y se giró para ver a Sherlock, pero el detective ya se había ido a su habitación, el rubio estaba más preocupado ahora, no importa lo que Mycroft dijera, era muy obvio que algo malo estaba pasando, quizás no malo pero si algo muy grave. Tal inquietud no era normal, y eso que John estaba considerando toda la locura que Sherlock era capaz de demostrar. Esto estaba en lo más alto de la escala.

Sherlock se tomó un momento para respirar y relajarse, contrario a lo que otros pudiesen pensar él era perfectamente capaz de hacerlo e incluso meditar, fue una de las cosas básicas que había aprendido en algún momento de su rehabilitación forzada. Primero tenía que poner orden en sus pensamientos dispersos, después se enfocaría en su trabajo. Se sentó sobre la cama, con las piernas cruzadas y respiró despacio, dejando que todo a su alrededor desapareciera.

Su palacio mental estaba bien, todo en su lugar, bien… No todo. El no recordaba haber dejado un pasillo en donde se supone que había una puerta. ¿En qué lugar se encontraba? Era la parte destinada a "resguardar" sus impresiones de John, era una de las partes más aisladas de su memoria, más cuidadas, de las pocas que no borraba por muy viejos que estos "archivos" fueran.

— Esta es la primera vez — la proyección de John estaba ahí, parado justo delante de la puerta, Sherlock inclinó la cabeza muy ligeramente hacia la derecha — No creí que me escucharías tan pronto —

— ¿Escucharte? — algo no estaba bien, mejor dicho, algo estaba muy mal con su cabeza, más de lo acostumbrado, era natural que las proyecciones conservaran similitudes con las "versiones" del mundo real, pero… Esto era diferente, ésta no se parecía a John en lo absoluto.

— Claro, Sherlock — este John sonrió brillantemente como el real, pero diferente — ¿Sabes lo que es el Amor? —

— … — entrecerró los ojos, el detective estaba seguro de que el problema aquí no era lo que parecía estar mirando, esto era una especie de "virus" que estaba infectando su palacio mental, pero eso era imposible — Tú no puedes estar aquí —

— Sí, me lo dijiste antes, cuatro veces en realidad — John parecía estar disfrutando de la situación, el doctor nunca se divertía a costa del problema de otras personas, Sherlock sabía eso, esa proyección estaba mal — Algo debió de pasar para que vinieras a mí y no al revés ¿Qué hiciste, Sherlock? — y en ese momento sonaba como Mycroft, era escalofriante.

— Desaparece — con un solo ademán de su mano disipó ese pasillo, junto con todo lo que estaba en él, ahora podía ver la puerta que originalmente había puesto ahí, seguía cerrada, protegida. Miró cautelosamente hacia todos lados, ya había pasado por esto antes, según la información que su mente arrojó, ya había sucedido cuatro veces antes, pero no tenía registro de nada de eso.

Finalmente estaba enloqueciendo más allá de lo razonable, él estaba seguro de que no era así pero… No, siempre debía de seguir la evidencia, lo real, nada de especulaciones. De pronto unos golpes comenzaron a sonar, procedían de todas direcciones, las paredes de su palacio se estremecieron ligeramente, el sonido se iba acercando, parecía… Parecía que algo, alguien, se iba abriendo paso por la fuerza a través de muros o puertas, rompiéndolas violentamente. Él fijó su vista en la puerta que resguardaba el lugar que había creado para John, el ruido provenía de ahí… Estaba cada vez más cerca, a solo unos "pocos pasos" de llegar a él.

Sherlock abrió los ojos repentinamente, John estaba tocando la puerta de su cuarto insistentemente, informándole que tenía que salir de inmediato, tenían un cliente.

Se trataba de un joven rubio que aseguraba que en su casa había un fantasma que estaba asesinando a su familia lentamente, había iniciado unos cuatro años atrás con su abuelo y luego los hermanos de éste, luego, hacía unos seis meses, el mayor de sus tíos estaba muerto, Sherlock había mirado críticamente al chico, no parecía interesado en el caso, a pesar de que el chico insistió en que era su abuelo fallecido el que estaba cometiendo los crímenes, todos lo habían visto en el asesinato de su tío.

El detective estuvo tentado a decir que no, el caso no le ofrecía nada nuevo, seguramente alguien se estaba haciendo pasar por el muerto y cometió los crímenes. No, el caso era aburrido, la policía seguramente lo resolvería en algún momento. Pero unas palabras dichas por el hombre joven llamaron su atención. "La maldición de la Ardilla", que hasta sonaba ridículo, pero la historia era algo así, cuando sus abuelos se conocieron una ardilla roja fue la casusa de que sucediera y el día en que se casaron esa misma ardilla estuvo presente, él no sabía porque sus abuelos lo llamaban una maldición o que tenía que ver con la ardilla roja, pero en su lecho de muerte, su abuelo, había dicho que la ardilla volvería a llevárselos a todos ellos.

Bueno, sonaba lo bastante loco y descabellado como para darle una oportunidad. John estaba intrigado pero realmente no pensó que Sherlock tomaría ese misterio para resolver, ya que tenían su buena cuenta de "asesinos fantasma" entre sus aventuras. Se veía mejor que antes, sí, pero una recaída podrá darse durante el viaje, por lo que el doctor se aseguraría de llevar lo necesario para atenderlo en caso de que pasara, como unos tranquilizantes y también el número de Mycroft en marcación rápida, por si acaso.

El joven salió de su departamento muy agradecido, indicando que haría los arreglos para que pudieran viajar a su pueblo, porque por supuesto que estas cosas solo pasaban en los pueblos, nunca en el corazón de Londres. Sherlock miró al joven irse desde la ventana, con mucha cautela, había algo en él que no le gustaba, no de él en sí, más bien fue el reflejo de él en su mente. Había escuchado claramente la voz de John en su cabeza y eso había sido inquietante.

"Tú sabes, Sherlock, yo iría a ayudarlo aunque tú no fueras, el joven es bastante lindo, tiene unas facciones muy tiernas y esos ojos… Es alguien con quien yo definitivamente saldría"

No, él se negaba a creerlo, eso solo estaba en su cabeza, no era real. Sin embargo la repentina realización de que podría ser cierto fue lo que lo hizo cambiar de opinión ¿Por qué el John de su cabeza estaba diciendo eso? ¿Qué de importante tenía ese chico como para disparar ese tipo de variantes en su mente? Era otro tipo de misterio que tenía que resolver, especialmente ahora que sabía que había algo que había estado borrando, varias veces, de sus recuerdos.

John solo miró a Sherlock atentamente, no sabía por qué pero casi podía asegurar que su compañero no había notado que ese joven que se había retirado no era un hombre sino una mujer, una joven mujer vestida de varón, ya sea que fuera o no transexual o quizás porque creía que así estaba protegiendo su identidad, fue un "disfraz" muy bueno, de hecho bastante convincente, John solo lo había notado porque cuando ella estaba esperando se había quitado el saco que portaba, dejando ver las suaves curvas de unos senos pequeños a través de esa camisa casi transparente, de lo contrario nunca lo habría notado.

Se prepararon para el ese mismo día, la señora Hudson se había despedido de ellos alegremente, deseándoles lo mejor. No tardaron mucho en llegar, el pueblo era pequeño y algo tétrico, pero no tan remoto. Eran casi las dos de la mañana cuando estuvieron en la vieja casa de su anfitrión, quien los recibió son su madre y, aunque la casa no era pequeña ciertamente toda su familia estaba ahí, John y Sherlock tendrían que compartir una habitación, al menos por esa noche.

No vieron a nadie más de la familia porque ya todos estaban durmiendo, pero el "joven" que fue por ellos los ayudó con sus maletas, instalándolos en una de las habitaciones que daban hacia el patio de la residencia, había poca iluminación en el exterior y si algo o alguien se acercaba por ese lado nadie lo notaria de inmediato, muy "conveniente" para este fantasma sin duda.

— Lo siento mucho si no tenemos nada más que ofrecerles — el "chico" les había dicho con su voz ligeramente ronca — Pero por el momento solo tenemos una cama, al amanecer podremos acomodarlos en un cuarto más grande — "él" dejó las maletas cerca de una esquina — Espero que descansen bien, caballeros — dicho eso el "chico" se retiró.

— Bueno, es hora de dormir entonces — John comentó, mirando el colchón, era matrimonial por lo que tendrían algo de espacio, pero ellos nunca habían compartido tanta intimidad antes — ¿Lado izquierdo o lado derecho? — él solo quería hacer las cosas más fáciles, no necesitaban agregarle tensión a un hombre que podía fácilmente irse por la borda, Mycroft lo mataría si algo le pasaba a Sherlock, que demonios, él mismo no se perdonaría si algo de lo que hiciera o dijera le provocaba una recaída.

— No importa — Sherlock dijo casi distraídamente, seguía mirando hacia el exterior a través de la ventana, buscando alguna cosa, tendría que ir a investigar un par de cosas sin que nadie se enterara, de preferencia.

— Necesitas dormir, Sherlock — el doctor dijo entre dientes, comenzando a enojarse, no había dormido en horas y eso estaba poniéndolo de mal humor.

— Tú puedes dormir, John. Sabes que no puedo dormir durante un caso — estaba seguro de que si iba a ese lugar encontraría cosas fuera de lo usual, pero aun no tenía todos los hechos, aún faltaba escuchar lo que el resto de la familia pensaba y sabía de esta supuesta "maldición".

El doctor soltó un pequeño gruñido y se fue al lado izquierdo de la cama, si el detective quería quedarse despierto, bien por él. No pasó mucho tiempo para que Sherlock mirara a John contemplativamente, necesitaba entender que estaba pasando y John era una parte del rompecabezas.

Esperó a que el rubio durmiera relajadamente, su respiración era profunda y lenta, John había caído dormido más rápido de lo esperado, lo cual favoreció sus intenciones. El detective se acercó despacio a John, sin dejar de observar su rostro, buscando el más mínimo indicio de que fuera a despertarse, no ocurrió. Se quedó a su lado por unos minutos, pasando su mano derecha sobre el cabello de John, despejando su frente con mucho cuidado. Se inclinó sobre de él, besando su frente, suave, sutil, él solo… No lograba comprender como un gesto tan simple podía transmitir tanto. Cuando John había besado su frente había sentido algo que no recordaba podía sentir.

Ahora era algo similar, no lo llamaría pacífico pero estaba muy cerca.

"¿Qué es el amor, Sherlock?"

Él había oído esa pregunta varias veces antes y su respuesta nunca parecía ser la correcta, eso no podía ser importante, el "amor" solo era un obstáculo, un fallo, error humano. Un error que conllevaba a más errores y… Al mirar a John tan cerca, sus largas pestañas, sentir su reparación tranquila, mirar ese semblante sereno ¿Amar era un error verdaderamente? Querer proteger a alguien a toda costa no podía estar mal ¿O sí lo estaba? Desear que nada malo le ocurriera a este hombre en particular era un obstáculo para su pensamiento lógico, porque las cosas malas ocurren todo el tiempo a cualquier persona, no había nadie que pudiera eludir la muerte para siempre, o los huesos rotos, ni tampoco el dolor de la separación de los seres amados… Amar era un problema para quien ponía su trabajo primero.

"¿Qué es el amor, Sherlock?"

Pero por John él podía dejar el trabajo después, sin pensarlo siquiera. Si se tratara de salvar a John él estaba dispuesto a hacer lo que hiciera falta, incluso matar o morir. Todo por el bien este hombre. Únicamente por él. Podría vivir sin mirarlo el resto de su vida, sin escuchar su voz, saber que estaría a salvo era suficiente ¿Verdad?

"¿Qué es el amor, Sherlock?"

Sherlock cerró los ojos lentamente, sin pensar en lo que estaba haciendo. Inclinó su cabeza ligeramente, dejando que su mano derecha se posara en el rostro de John con suavidad.

"¿Qué es el amor, Sherlock?"

Y sus labios rozaron los labios del John tiernamente, un suave toque casto para demostrarle su afecto al hombre que dormía. Sherlock abrió los ojos apenas lo suficiente como para los ojos cerrados del rubio, en ese momento no existía el resto del mundo, solo ellos… Y su corazón comenzó a latir más y más rápido a cada segundo, él conocía esta sensación, como cuando había viajado en taxi con John la primera vez, cuando supo que éste hombre era diferente del resto. Como cuando mató al taxista para salvarlo, pero entonces él no tenía idea de que significaban toda esa mezcla de sensaciones.

Como cuando Moriarty le tendió una trampa en la piscina y John, el siempre noble y dispuesto John, estuvo dispuesto a morir para salvarlo. En ese momento su mundo se desdibujó y tomó un nuevo orden en su cabeza.

Sherlock cerró el espacio entre ellos de nuevo, presionando con más fuerza sus labios contra los de John.


Y espero que les haya gustado, aún falta ver un poco más de acción, pronto, pronto.

Gracias por leer.