Aquí seguimos y nada me pertenece, ya saben.
Sí, es un poco más corto que los demás, pero porque aquí solo está la plática pendiente entre John y Sherlock, en el próximo seguiremos con los problemas pendientes que quedaron en los capítulos anteriores.
Y el siguiente capítulo sería el último a menos que ustedes quieran lo contrario.
Y sí, lo dejaré enteramente en sus manos }=)
XI
"Epifanía (II)"
Resolver ese caso no fue complicado, había que ser honesto, hasta John reconocería, mucho tiempo después, que había sido algo horrible, esa familia era horrible. Lestrade había llegado a arrestar a no menos de cinco personas ahí.
Resultó que… Bueno… Realmente no importaba mucho.
Todo comenzó varias décadas atrás, cuando los abuelos se casaron. "La ardilla roja", Camila, era una mujer que había ganado ese apodo porque su familia era conocida por criar ardillas en sus terrenos y ella era pelirroja; había sido la novia del abuelo Eustass, él la había dejado para casarse con su esposa, actual viuda, y todo había sido planeado para dejar a Camila en la calle.
Después sucedió la muerte de Emil, pero eso era adelantarse. Erwan y Emil fueron los terceros hijos de una de las hijas de Eustass y su esposa, aunque ellos habían sido trillizos, Erwan, Emil y Eunnice, siendo que Emil era el mayor, quién murió diez años atrás, ahogado.
El problema continuaba con la muerte de Emil, porque no había sido un accidente, tres de sus primos lo habían matado accidentalmente y los tíos lo habían cubierto, todos los mayores lo sabían pero nadie lo mencionó jamás a sus padres. Eunnice era la única testigo y la desparecieron, dándola por perdida ese mismo día.
Eunnice fue encontraba y atendida por Camila, quien la adoptó como a su hija y se la llevó a vivir a otro pueblo, bastante lejos de ahí, todo estuvo bien hasta que dos años después la muerte de la hermana de Camila la dejó a ella trastornada
Erwan nunca supo de ello porque no había estado con sus hermanos aquel día. Cinco años atrás él se encontró con Eunnice, pero ella vestía como chico y usaba el nombre de su hermano difunto, Emil. Ella le contó la verdad a Erwan y junto con él planeó esa venganza, aprovechándose de que ellos se parecían mucho al abuelo Eustass, haciéndose pasar por su fantasma para matar a los responsables de la muerte de su hermano.
Había que aclarar que Erwan y Eunnice habían logrado escapar antes de que llegara el DI Lestrade.
John y Sherlock estuvieron de vuelta a Londres por la noche, no podían seguir ignorando ese problema, Lestrade los había estado mirando con sospecha pero amablemente no dijo nada al respecto, eso no significaba que estuviera dispuesto a quedarse al margen, justo al llegar al 221 B el oficial miró a Sherlock y le dijo que sólo tenía que actuar y no pensar. John pensó que eso había sido un poco extraño pero no tenía ganas de indagar por ahí, solo era un maldito doctor, demonios.
Sherlock se fue directo al sofá apenas entrar, no estaba seguro de cómo abordar esta plática, incluso estaba a favor de una interrupción de su hermano con tal de evitarla. Él sabía que todo sería mejor si tan sólo se apartaban y dejaban eso olvidado. Miró a John, buscando algún indicio de lo que sea. El doctor no parecía enojado, no particularmente nervioso y tampoco parecía decepcionado, un concepto relativamente nuevo en su repertorio de emociones aprendidas.
Por su parte, John, respiró profundamente y se fue a preparar té, porque con un demonio que no iba a poder tener esta plática sin una taza de té o un buen trago de licor. Pensándolo mejor, quizás debería sacar esa botella que tenían por ahí.
Ahora estaban uno frente al otro, cada uno con un vaso de licor en la mano, sin haberlo bebido aún, ya era tarde y ninguno de los dos se había movido para ir a descansar. Se quedaron así cerca de veinte minutos, en absoluto silencio y evitando por completo mirarse a los ojos directamente.
Sherlock se frotó los ojos con ambas manos, habiendo dejado su vaso en la mesita que estaba a su derecha. No estaba preocupado por tener a John frente a él en ese momento, se trataba del caos en su cabeza lo que lo tenía un poco agobiado. Las voces no se callaban, tenía a Molly diciéndole que debía de ser prudente y hablar con cuidado, Lestrade estaba "animándolo" a hablar sobre sus "sentimientos malditos" y acabar con todo eso de una vez; Irene solo estaba ahí, andando desnuda y tratando de ser provocativa; Víctor, no estaba seguro de lo que él estaba diciendo ya que estaba siendo tan tranquilo como siempre, parecía no ser afectado por todo el escándalo. Todo lo que tenían que hacer era callarse, él podría concentrarse y esquivar a John si tan solo todos guardaran silencio.
La voz de John P, que apenas sería un susurro, recordándole que debía de pensar en una respuesta a su pregunta, no estaba ayudando en lo más mínimo.
Él tendría que ignorarlos y enfocarse en John, en el real; tal vez eso eclipsaría con suficiente éxito todo ese escándalo en su mente y aunque no quería hablar con él sobre ese tema en particular estaba muy seguro que era mejor que estar dentro de su cabeza en ese momento. También podía intentar darse un tiro en la sien, pero eso haría que el doctor se sintiera muy culpable y él no quería eso.
Un momento… John, el real, acababa de peguntarle algo, le tomó solo un par de segundos analizar lo que había escuchado. "¿Por qué motivo hiciste eso esa noche?" Había preguntado esto o algo muy similar, no tenía ganas ni tiempo para buscar sus palabras exactas.
Tenía dos opciones, podía mentirle o podía ser honesto. No tenía mucha elección ahí, mentirle requería de un esfuerzo para el que no tenía cabeza ahora.
— Porque me sentía como para hacerlo — respondió sin mirarle, tenía esa sensación de estar avergonzado, no tenía una razón para sentirse así, estaba seguro que no era así, pero se sentía tan parecido. ¿Por qué no podía el tiempo pasar más rápido?
— ¿Disculpa? — John no se esperaba eso, tenía la sensación de que su compañero no estaba mintiendo, aunque Sherlock era muy bueno mintiendo, tenía que reconocerlo — ¿Estás diciendo que lo hiciste porque te sentías "de ánimo" como para hacerlo? — y no estaba muy seguro si debería sentirse ofendido o no — ¿Esto es otro de tus experimentos de interacción social o algo así? —
— … — bueno, esa sería una buena excusa, pero estaba seguro de que si le decía que sí, John, iba a enfadarse con él y eso era lo que menos quería en ese momento — No. Lo digo por lo que es, me sentí como para hacerlo — sabía que su elección de palabras era muy pobre pero él no estaba seguro de que otra forma podía explicarlo en palabras que John entendería, o mejor dicho, de la forma en la que quería que John lo entendiera.
— ¿Por qué? — necesitaba saberlo, el estremecimiento de su corazón, su aumento de ritmo. John no podría soportar no escuchar su respuesta.
— No lo sé ¿Por qué lo hace el resto de la gente? — él no estaba realmente pensando en la razón, la sabía, solo no quería pensar en ella… John significaba tanto y ahora no sabía qué hacer con esas sensaciones, no eran algo nuevo, no podía recordar lo que eran ¿Por qué no podía recordar lo que eran?
— Tú no eres como el resto de la gente, Sherlock — John dijo en un susurro, más para sí mismo que para el detective, fue escuchado de todas formas — No me gusta la idea de ser solo una estadística en esto —
— ¡No lo eres! — interrumpió al doctor abruptamente, sorprendiéndolo. En ese momento sus miradas se cruzaron y el corazón de Sherlock fue golpeado con fuerza. No, definitivamente no era la primera vez. Tuvo el vago recuerdo de haber hablado con Lestrade, él había dicho algo sobre John y un faro…
— ¿Qué soy yo para ti Sherlock? — John casi se sintió culpable al ver como el detective abrió la boca para responder y ninguna palabra salió, sus ojos estaban húmedos y su mirada perdida, como un niño, un niño inseguro ante la perspectiva de tomar o no lo que se le ofrecía.
"¿Qué es el amor?"
De alguna manera sonaba como la misma pregunta, él no sabía cómo responder a eso, no, él sabía, sabía que lo sabía, solo no podía recordarlo bien. La voces solo estaban empeorando todo. Les gritaría para que todos ellos se callaran pero tenía que contestarle a John.
— Quiero averiguarlo — susurró despacio, mirando al doctor — Tú significas mucho para mí — y esas palabras habían costado tanto para decir, se sentía vulnerable, no le gustaba y, sin embargo, él estaba bien si la única persona en verlo era John.
— Sherlock — él se acercó a su compañero, mirándolo detenidamente, era un hombre, como cualquier otro, lleno de vulnerabilidades — Tú también eres muy importante para mí — con lentitud extendió su mano hacia él, pero antes de poder tocar su rostro la mano de Sherlock ya estaba sobre su muñeca, solo reteniéndola.
— Siempre he dicho que los sentimientos son una debilidad — él estaba hablando en susurros, mirando la mano del doctor como si fuera la cosa más fascinante del universo — Y que el "amor" es un error humano — estaba seguro de que John no se movería aun si lo soltaba, pero estúpidamente él no quería correr el riesgo de soltarlo y que se esfumara de repente. Los sentimientos eran inútiles sin duda — No creo que pueda entenderlo así me pase el resto de mi días intentándolo… —
— Los sentimientos no se entienden, Sherlock, solo se sienten — era algo tan obvio, tan común como el conocimiento del sistema solar, por supuesto que Sherlock no iba a saberlo — Así es como funciona — él se fue agachando, cerca de Sherlock, sin liberarse de su agarre — No hace mucho me preguntaste que es el amor — ahora estaba seguro de que el detective había "borrado" esa información.
— "El Amor es aquello que te hace pensar en la felicidad y bienestar de otros, te hace sonreír cuando son felices y también es lo que causa la angustia que sientes cuando les vez sufrir" —había citado perfectamente cada palabra que el doctor le había respondido aquella vez, eso estaba archivado en aquella habitación que había designado para él.
— Sí — el rubio sonrió, estaba verdaderamente feliz de que el detective lo recordara, palabra por palabra — No lo tienes que entender, solo tienes que saber la forma en la que te hace sentir — estaban cerca, muy cerca, si te movía solo un poco estarían respirando el mismo aire. Eso no o molestaba en lo absoluto, en realidad saberlo entibiaba su corazón de una forma diferente.
— ¿Cómo sé si lo que siento está bien? ¿Cómo sé que no es un error? — le había dolido amar en el pasado, era solo un niño, pero había sido desgarrador, la pérdida había sido lo peor que había sentido… Oh… era por eso que había decidido que los sentimientos eran un obstáculo ¿Verdad?
— Amar no es un error, los errores son los actos que haces, no los sentimientos que tienes — y John lo sabía bien, él había cometido muchos errores pero nunca había pensado que sentir o amar a otros estaba mal, no decírselos directamente era su error, porque él no era bueno expresándose con otros, pero con este hombre era diferente.
— Si yo… — él tomo una respiración profunda antes de continuar, todo eso era tan irreal, tal vez solo estaba atrapado en su mente, quizás solo estaba soñando — ¿Si yo te amara no sería un error? — en ese momento no le importaba.
— No, no lo sería — una lágrima bajó por la mejilla del detective y todo lo que el rubio quería era limpiarla de su rostro, pero moverse ahora rompería su momento.
— ¿Incluso si eso te pone en peligro de nuevo? — porque lo ocurrido con Moriarty había sido su culpa por completo. Magnussen le había demostrado que era perfectamente capaz de arrebatarle a John sin que pudiera hacer algo para evitarlo, únicamente porque era su debilidad.
— Me gusta el peligro, Sherlock — pensaba que eso era algo evidente ya —Nadie puede alejarme de eso, aun si tú lo intentaras, sé que yo mismo encontraría la manera de ponerme en el peor lugar en el peor momento— lo cual era cierto, completamente, como pasó en la piscina, por citar un ejemplo.
— No quiero que algo te ocurra — respiró profundamente de nuevo, odiaba ser tan vulnerable.
— Sherlock — John habló aún más bajo y suave que antes —Esa es la forma en la que me siento cada vez que se te ocurre hacer algo estúpido— confesó, con una sonrisa tímida —¿Me amas, Sherlock?—
Y esa era una pregunta que el detective no sabía si debería o no contestar. Decirle que no podría ser lo mejor pero eso pondría su amistad en un punto de riesgo y no quería eso. Decirle que sí sería quedar al descubierto y poner una diana en su espalda y en la propia, la peor de sus consecuencias sería que su mente podía caerse a pedazos… Pero él podía morir o matar por John, para él no había límites, no si era por John.
— Yo… — ¿Y dónde estaba su lengua ingeniosa y afilada ahora? Si seguía hablando iba a tartamudear, estaba consciente de eso.
John miró el rostro del detective tintarse de carmín, la forma en que había inspirado para después mantener el aire en sus pulmones, escuchó su leve tartamudeo al tratar de responderle; todos sus gestos hirieron brotar en su corazón pequeñas contracciones que se sentían de forma dulce y cálida. Si estiraba su mano un poco más podría tocar su rostro, si le pedía que le diera su corazón no tenía duda de que Sherlock lo haría sin siquiera pensarlo, es así como lo estaba haciendo sentir en ese preciso momento.
John se relamió los labios acercando su rostro al del castaño muy lentamente. Sherlock cerró los ojos y los labios de John tocaron los suyos, húmedos, calientes.
El final de este Fic está muy cerca y espero que no sea nada de lo que esperan (jejejejeje)
Gracias por leer.
