Porque el IchiRuki es más canon que el canon, y es parte de nuestro corazón: aquí el segundo capítulo de esta recopilación.

Este capítulo va dedicado a todas esas personas que creyeron en la relación de Ichigo y Rukia desde el comienzo, y que les vieron crecer con cariño.

Por favor, disfruten la lectura.

Disclaimer: los personajes de Bleach no me pertenecen, son propiedad de Tite Kubo.

Sólo el IchiRuki es nuestro.


#2. No importaba cuánto doliera, confiaba en ella. Después de todo, estaban unidos por un lazo más poderoso que el tiempo mismo. #WeAreIchiRuki

Cuando evitó su ejecución en la sociedad de almas, Rukia le dijo a Ichigo que no le agradecería por rescatarla. Pero lo hizo.

Muchas noches después, mientras él descansaba en su habitación, Rukia volvió a Karakura.

Antes de que fuera sentenciada, mientras vivía en el armario del chico, innumerables ocasiones intentó alejarse: salía por la ventana y deambulaba por las calles, repitiéndose a sí misma lo mucho que Kurosaki la molestaba con su forma de ser; arriesgándose siempre sin un plan, burlándose de sus dibujos de Chapy, pensando con el corazón en lugar de usar la cabeza. Innumerables veces se repitió a sí misma que no debía formar ningún tipo de apego, porque aquello podía costarle la vida a ambos. Pero era demasiado tarde. Fue demasiado tarde desde el momento en que decidió salvarle la vida a costa de sus poderes de shinigami.

"Hey, enana". Sonrió al recordar su voz. Ichigo había pasado a formar parte de su vida de una forma que no podía (y tal vez no quería) comprender.

Muchas veces intentó alejarse de él y, en cada una de esas ocasiones, él la encontró de nuevo, como quien sigue un mapa hacia su destino. Excepto que no había mapa. No había nada más que los lazos entre un humano con poderes de shinigami que cuidaba de ella y una shinigami sin poderes que cuidaba de él.

Los lazos del destino. Supuso mientras lo observaba dormir, tan sereno.

Se puso en cuclillas a su lado y sonrió de nuevo.

—Ichigo idiota… Gracias.

Como su le hubiera escuchado, entre sueños, Ichigo sonrió.

Y aunque nunca tuvo conciencia de aquella visita, en el fondo sabía que Rukia siempre volvería a Karakura, a su lado.


¿Qué tal? Hoy me he puesto nostálgica recordando todos los momentos que estos dos compartieron a lo largo de los años, y esto es lo que ha resultado.

Espero de todo corazón que les gustara.

Nos leemos mañana.

Besos y abrazos ichirukistas para todxs.