Ya saben, lo pongo por si hace falta, nada me pertenece. Todo es de sus respectivos creadores.
Intercambio de fic de mi OTP.
Esto es un Jackson/Isaac, para Charlotte C. Charles y se lo cambié por un DickJay.
Técnicamente solo falta la tercera condición pero ya llegaremos a ello.
II
Erika y Boyd vieron el Jeep de Stiles ir a toda carga, pero no consideraron que fuera importante, es decir, el chico, lindo como era según la opinión de Erika, era bastante inquieto y andaba por todos lados a toda marcha como si su vida dependiera de ello, bueno, para ser justos muchas de esas veces su vida, y la de otros, realmente dependía de ello. Pero eso no era lo importante aquí.
Ellos dos iban llegando a la entrada del edificio cuando vieron a Isaac ir corriendo justo a su dirección, parecía muy agitado. ¿No había dicho Derek que el rubio no debía de estar haciendo esfuerzos? Su condición era bastante delicada ya como para andar de imprudente. Isaac siempre había sido impulsivo, no exactamente descuidado pero su temperamento sacaba lo mejor de él en los más de los casos. Como sea, ellos tenían que detenerlo ahí porque si algo le pasaba Derek iba a despellejarlos dolorosamente.
—¿Por qué la prisa?— Erika estaba sonriendo, ellos llevaban provisiones para la semana, Isaac estaba devorando todo lo que podía y a nadie le gustaba verlo enojado porque no había comido, era una especie de debilidad por su estado, Derek había mencionado que era algo "natural", los miembros de la manada solían ponerse mimosos y sobreprotectores cuando tenían a alguien en cinta, era parte de sus instinto. A dios gracias que Isaac no era un maldito que se aprovechara de ello.
—¡Stiles! ¡Tengo que hablar con Stiles!— se detuvo para recuperar el aliento, nunca se había cansado antes al bajar las escaleras, algunas veces era una jodida estar esperando. Ahora vendrían las náuseas o, peor que eso, las migrañas.
—¿Por qué? ¿Quién se está muriendo?— ella ahora se veía muy preocupada, no habían tenido amenazas durante el verano, sencillamente se había acostumbrado a la calma que tenían.
—Si están importante ¿Por qué no le llamas?— Boyd comentó, sosteniendo al rubio para evitar que se cayera o siguiera corriendo. Era un poco extraño para él, ya que siempre había percibido a Isaac como alguien más tranquilo, alguien que aceptaba lo que venía con pasividad, era anormal que decidiera ir en contra de las circunstancias como potro salvaje, eso era cosa de McCall.
—No va contestar, es que…— no tuvo más remedio que contarles lo que había pasado, breve y conciso. Los rostros de sus compañeros palidecieron al darse cuenta de su estupidez al decir algo como eso a Stiles.
—Derek va a matarte— Boyd susurró, manteniendo su calma, tratando de no ver lo negativo, seguro que podían hallar una solución antes de que su Alfa se enterara.
—No, no creo, Derek no lo lastimaría, no ahora que vamos a tener un bebé ¿Verdad?— Erika quiso sonar alegre y optimista, no funcionó. Ellos conocían a su alfa, por muy agradable que fuera, a veces, sobreprotector y tranquilo, también sabían que su "pasividad" era una fachada, Derek tenía un horrible temperamento y lo dejaba ver cuando estaba muy enojado o cuando se trataba de algo relacionado con el chico de lunares.
—Estamos llamando a McCall, no voy a enfrentarme a Derek sin un plan de respaldo— Boyd sacó su celular, no sabía cuándo iba a volver su alfa, pero no pasaría mucho y si por alguna maldita casualidad se enteraba de lo que Isaac hizo antes de que lo arreglaran estaban jodidos.
—Bueno, tal vez deberíamos ir a verlo también, por si acaso— Erika dijo mientras trataba de pensar más allá de ese momento, después de todo tenían provisiones con ellos y podrían estar en cualquier parte por al menos un par de días sin preocuparse mucho.
—¿Qué? ¡Derek va a enojarse si sabe que salí de…!—
—¿Más enojado, quieres decir?— Erika lo interrumpió, no es que quisiera ser grosera pero ya estaban más allá del punto del rubio —Porque seguramente lo que pasó basta para que quiera matarnos, a los tres— a ella y a Boyd por ayudar a Isaac, no que ellos estuvieran haciendo nada malo, pero en una manada la voz del Alfa era la única que contaba.
—¿A dónde fue Derek?— Boyd estaba marcando por tercera vez, no sabía por qué McCall no contestaba el teléfono, pero insistiría las veces que hicieran falta.
—No sé, él sólo dijo que tenía que salir— Isaac respondió, tratando de no volver el estómago, respirando lentamente, no necesitaba entrar en pánico, no aún por lo menos.
McCall finalmente contestó el teléfono a la quinta llamada, diciéndoles que todo estaba bien y que tenían una situación con unos "duendecillos". Todo bajo control. Boyd no le estaba explicando nada porque era mejor que no supiera. De cualquier forma él quedó con McCall en que estaba yendo en ese momento, podían ayudar y además necesitaba un favor.
Cuando Scott colgó el celular estaba extrañado ¿Qué podía necesitar Boyd? Oh bueno, todo lo que le dijo es que no le dijera nada a Derek, porque era un favor personal. Scott respetaba eso, estaba seguro de que todos tenían derecho a tener sus secretos, sean lo que sean.
Además la ayuda nunca estaba demás cuando había una amenaza. Los "duendecillos" no eran la gran cosa, habían causado unos accidentes extraños y algunos niños los habían visto, pero un par de manos extras nunca estaban de más. Especialmente cuando su mejor amigo estaba distante. Scott no era un gran observador pero era muy obvio que algo estaba molestando a Stiles.
Cuando su mejor amigo llegó dijo que no había encontrado a Derek en su casa, solo Isaac estaba y lógico que no sabía nada al respecto, no es que le hubiese preguntado en realidad, pero no había tenido mucho tiempo para hacerlo, ni muchas ganas tampoco, porque el lobo rubio parecía estar cansado pero muy a gusto y también había subido un poco de peso, algo así como cinco o tal vez diez kilos ¿Los hombre lobo podían perder su buena condición? Porque él había creído que era algo natural que venía incluido en el paquete de "Una mordida y te conviertes en beta" que tenían los lobo alfa en la mandíbula. Aunque, ahora que lo pensaba, le parecía recordar que Derek realizaba ejercicio rutinariamente, no sabía si Peter también; para el caso, no tenía idea si Boyd o Erika también se ejercitaban, porque Scott sí, un poco, con el lacrosse y todo eso, pero entonces, él sabía ya que eran parte del mismo equipo, Isaac también jugaba lacrosse. Claro que jugar lacrosse no podía bastar porque Isaac, como ya había dicho antes, había aumentado de peso, entonces ¿Los hombre lobo podían subir de peso? Porque de ser el caso significaba que no había una ventaja real en obtener una mordida, porque ¿Qué caso tenía pasar por todo eso si podían ganar grasa en la cintura? No que los sentidos mejorados no tuvieran grandes ventajas, pero aun así…
Para ese momento, Scott, había agarrado a su mejor amigo por los hombros y le ordenó respirar despacio, muy despacio, porque no había entendido nada de toda esa palabrería laberíntica sobre hombres lobo, la grasa e Isaac en un solo bloque.
—Ahora que lo pienso, suena como una buena pregunta— Lydia comentó mientras miraba a Allison, ella no recordaba haber leído nada sobre la condición física de los lobos en ningún lado.
—Bueno— la cazadora dijo mientras se ponían un mechón de su oscuro cabello detrás de la oreja —Hasta ahora no nos hemos topado con ningún hombre lobo que sea gordo— dijo con duda en la voz —Tampoco es como que hayamos cruzado camino con muchos, pero supongo que podría preguntarle a mi papá después, como algo casual o, no sé, solo curiosidad— ella tampoco se había preguntado al respecto, era algo a tener en cuenta, por si acaso, suponía.
—Eso no importa— comentó Scott, tratando de mantener su atención centrada en los duendecillos —¿Pudiste preguntarle eso a Derek?— en realidad Stiles había ido a hablar con el alfa por motivos diferentes a los duendecillos, esa sólo era la excusa, pero nadie más tenía que saber qué era lo que quería saber Scott— Aunque creo que es normal que podamos subir de peso si fuera el caso— agregó al final, pero no era algo de lo que estuviera muy seguro tampoco, tendría que preguntarle a Derek sobre eso también, después, tal vez.
—Ehh… No, no estaba en casa— Stiles estaba más tranquilo ahora, muy, muy tranquilo.
Scott miró a su amigo del alma con atención, olía diferente, estaba deprimido, aunque lo encubría muy bien con su actitud despreocupada. ¿Qué había pasado? Hablaría con él cuando no hubiera nadie más cerca, porque sus secretos eran sus secretos.
No pasó mucho tiempo para que Scott recibiera un mensaje, los tres betas de Derek estaban ahí, afuera de la veterinaria, esperando. El moreno se disculpó con sus amigos y dijo que volvía en un momento, no tardaría y trazarían un plan de acción o algo. Salió justo después, ignorando las miradas de sus amigos a su espalda.
¡Jesús! Stiles no estaba mal cuando mencionó que Isaac había subido de peso, aunque no se veía gordo exactamente, en realidad sólo era panza o… Pero sus pensamientos se interrumpieron cuando Erika le habló, en susurros, para que nadie más los oyera.
—Mira, tuvimos un problema con Derek— ella comenzó, tratando de sonar calmada, aunque estaba muy nerviosa.
—Más bien, yo tengo un problema con Derek— dijo Isaac interrumpió con una sonrisa forzada, una de esas sonrisas que decía "estoy totalmente jodido", en negrita.
—Todos tenemos un problema a con Derek— Boyd finalizó, para dejar ese punto aclarado —Y el único que nos puede ayudar aquí es Stiles— dijo antes de que sus compañeros se pusieran a divagar en lo que sea que los llevara a perder más el tiempo.
—¿Stiles? ¿Por qué? ¿Qué hicieron? ¿Y qué tiene que ver Stiles con todo esto?— Scott no llamaría a su hermano para que se interpusiera entre esos tres y Derek, primero porque no era problema de su mejor amigo, segundo porque no quería que saliera lastimado, él era un humano normal y sus heridas no se curarían tan rápido como las de ellos.
—Bueno, creo que dije algo que no debería y Derek va a estar muy enojado, además de que ya va a estar más enojado porque salí de la casa sin permiso— Isaac trató de explicarse sin explicar nada, Scott no tenía que saber los detalles, prefería que no lo supiera nadie en realidad.
—Estamos hablando de Derek, chicos, él siempre está enojado— Scott comentó sonriendo, como si fuera una broma, aunque los otros betas no parecieron estar de acuerdo ya que no era gracioso —Como sea, no voy a poner a mi mejor amigo en peligro, primero díganme qué fue lo que pasó y seguro que podremos hallar una solución que no ponga en peligro a nadie— lo más curioso de todo era que Scott de verdad creía en sus palabras.
—Solo tengo que hablar con Stiles, un momento, es todo— Isaac esperaba que Scott lo dejara, sería rápido, volverían al edificio y Derek nunca tendría por qué enterarse.
—¿Es algo que no me puedes decir, Isaac?— no entendía por qué tenía que ser con Stiles, por qué tanto misterio, eso de estar con Derek parecía que contagiaba a todos con sus silencios, de verdad se les estaba pegando a todos.
—No, no es eso, sólo…— el rubio estaba tratando de no alargar las cosas, pero no se sentía precisamente muy bien en ese momento— Prométeme que no se lo dirás a Derek—
—Ahhh No creo que pueda hacer eso— en ese momento Scott tragó saliva audiblemente, las cosas iban a ponerse muy feas.
—¿Por qué no?— Erika preguntó, un poco enojada con Scott.
—¿Qué es esto? ¿Hay algo que quieran explicar?— Derek estaba caminando hacia ellos, con ese gesto que decía que tenía paciencia, sí, paciencia para pensar en cómo iba a destriparlos lenta y dolorosamente, pero no era que pareciera enojado, no, se veía decepcionado de ellos.
—Creo que no me siento bien— alcanzó a decir Isaac justo antes de volver el estómago en plena calle.
Eso hizo que los cuatro lobos se apresuraran a estar a su lado, calmándolo o tratando de hacerlo, que los cuatro le hablaran al mismo tiempo en realidad solo lo ponía peor. Al menos Erika le alcanzó una de las botellas de agua que llevaba con ella y eso, en definitiva, mejoró mucho las cosas.
—¿Qué le pasa? ¿Está bien?— Scott se dirigió a Derek, él mismo dijo no ser parte de esa manada pero se preocupaba mucho por ellos, no es que pensara que el otro moreno fuera un mal alfa, era solo que… Bueno, Isaac parecía estar bastante mal, había palidecido de pronto y, también olía extraño, diferente, no era solo miedo, era algo más… Tampoco era muy sano tener miedo del alfa que se supone que los estaba protegiendo ¿Verdad? —¿No le hiciste daño, verdad?—
—¿Qué clase de monstruo crees que soy?— bien, sabía que tenía mal temperamento, pero nunca los había lastimado más allá de un par de huesos rotos y sólo cuando no tenía elección, nunca lo hacía porque sí —Él está bien. Nos estamos yendo, ahora— les dio a Erika y a Boyd una señal con un pequeño movimiento de su cabeza para que se acercaran a su auto, iban a tener una plática muy seria cuando llegaran.
—Espera— Scott insistió al notar lo tensos que estaban los betas, especialmente Erika —¿Qué está pasando?— estaba seguro de que había mucho más de lo que parecía ahí mismo, si él lo había notado con lo despistado que era seguro que era algo muy grave.
—No pasa nada, Scott— le contestó el alfa, agarrando a Isaac con fuerza pero en un medio abrazo, para sostenerlo y evitar que saliera corriendo al mismo tiempo —Te veré más tarde— porque él estaba ahí para decirle sobre lo que sabía de esos "duendecillos" pero su manada era más importante. Sus otros dos betas solo se miraron entre sí, tratando de no parecer muy ansiosos.
—Derek…— Scott conocía esas miradas, esos chicos estaban asustados, petrificados de miedo, eso estaba mal, si el alfa los estaba lastimando entonces él tenía que hacer algo —Dime ¿Qué…?— y en ese justo momento se dio cuenta de que había un sonido extra, un corazón latiendo rápido, muy, muy rápido, pero no era de ninguno de ellos, eran cinco personas, contándose a sí mismo, pero estaba escuchando seis corazones —No puede ser…— él ya lo había oído antes, en las hembras embarazadas y en las mujeres también —Ese es… Es el corazón de un bebé— y la forma en la que todos ellos cerraron los ojos, por no mencionar la tensión que pareció brotar de cada uno de sus músculos, se lo confirmó —¿Derek?— no era problema suyo, pero si iba a nacer un lobo pronto tenía que saberlo.
—Por seguridad, Scott, no puede saberlo nadie más, o los pondrás en peligro, verdadero peligro— el alfa dijo, sosteniendo a Isaac protectoramente contra él —Ven a mi casa más tarde y hablaremos, aquí podría escucharnos alguien más— y dicho eso se retiraron, los betas estaban ansiosos pero no parecían tan asustados como minutos atrás.
Scott estaba desconcertado, Erika no parecía embarazada, de hecho tal vez estaba hasta más delgada. El único ahí que se veía "mal" era Isaac, pero eso no era posible ¿Verdad? De cualquier forma él tenía trabajo que hacer y distraerse no le ayudaba.
Al llegar al loft los betas subieron rápido y en silencio, la rubia y su compañero dejaron las bolsas en la mesa, quedándose de pie, con las espaldas hacia la ventana, esperando. Si Derek quería gritarle a alguien, o golpear a alguien, estaban ellos ahí, no iban a dejar que lastimara a Isaac por nada del mundo. Derek, por su parte, únicamente se dedicó a observarlos, en silencio y con el ceño fruncido, Isaac estaba sentado en la cama, mirando sus manos nerviosamente, los tres estaban esperando el estallido de furia, el cual estaba tardando mucho en llegar.
—Creo que no hace falta recordarles lo peligroso que fue— Derek estaba mirando a Isaac, quien sólo bajó la cabeza, rascando la palma de su mano derecha con su otra mano, por supuesto que sabía que eso fue estúpido —Si Peter se entera de que eres un omega vas a estar prácticamente muerto, tú y el bebé— se los había dicho antes, Peter odiaba a los machos omega, ya que eran lo peor según su criterio y si él se enteraba entonces se lo diría a todo hombre lobo que también odiara a los omega —No puedes defenderte ahora y con los omega los embarazos siempre son delicados— contrario a lo que ellos esperaron él no estaba gritando, de hecho estaba hablando con suavidad, como se dirigiera a niños pequeños, que era más o menos algo así, a veces era muy fácil olvidar que apenas estaban en los dieciséis años, eran sólo niños.
—Lo siento— el rubio dijo en un susurro, con los ojos húmedos, tratando de no llorar.
—Todos, lo sentimos todos—Boyd dijo, sintiéndose culpable, ellos debieron de detener al rubio, debieron de haberlo mantenido dentro del edificio cuando menos.
—Por favor, no castigues a Isaac— Erika estaba llorando ahora, preparándose lo peor, pero haría lo que sea con tal de que nada le pasara al rubio y al bebé.
—Pero claro que los castigaré, a los tres— Derek seguía molesto, pero no tanto como media hora atrás —Lo primero que harán será sellar todas las puertas de este edificio, otra vez, asegúrense de que nada está abierto, después van a asegurarse de que todo esté limpio, impecable, Isaac necesita estar en lugar propicio y después de eso ya veré qué se me ocurre —en ese momento se giró hacia el rubio, el cual estaba poniéndose de pie — Tú no Isaac, tú vas a comer algo, vas a tomar un baño y vas a quedarte en la cama —a él no le habló severamente, sabía que lo que menos necesitaba era más estrés —Necesitas estar en reposo—
—Entendido— el rubio asintió, sonriendo tímidamente. Derek había cambiado, tal vez no parecía un gran cambio pero vaya que lo era, en otros tiempos le hubiese roto un brazo o algo así, sin duda estaba muy preocupado por él y el bebé, eso lo hacía sentir seguro, mitigaba la soledad que lo abatía desde que Jackson se fue.
Erika y Boyd estaban llegando a la puerta, tratando de no demostrar que estaban sonriendo, ellos también habían notado el cambio de su alfa. Un bebé era bueno, muy bueno ahora, no importaba que ninguno fuera mayor de edad todavía.
En ese momento la alarma comenzó a sonar, justo lo que les hacía falta, más problemas. Derek corrió a presionar el botón para silenciarla. Erika y Boyd ya estaban junto a Isaac, siguiendo el plan establecido para esas emergencias, lo primero sería ponerlo a salvo, llevándolo al cuarto de más atrás, mientras Derek revisaba quien había invadido su hogar, en caso necesario ellos huirían por una salida escondida, abandonando a su alfa. Las cosas nunca podían ser sencillas para ellos, la estadística lo demostraba.
