Hola, personas hermosas.
Ayer no pude publicar el capítulo nuevo porque la verdad es que terminé el día muerta, pero aquí estoy ya, cumpliendo con lo que me toca.
El capítulo 6 va dedicado a todos aquellos que viven con orgullo de ser la persona que son; mis respetos para ustedes, por su valor y honestidad.
Espero que disfruten la lectura.
Disclaimer: los personajes de Bleach pertenecen a su autor original, Tite Kubo. Yo sólo los recreo en historias para aliviar el dolor del corazón.
#6. Cuando Rukia volvió a Karakura, no fue necesario pronunciar una palabra... Hablaban cada noche, al encontrarse en sueños. #WeAreIchiRuki
Se detuvo en seco.
No necesitaba ser un shinigami para saberlo. Maldición, apenas si necesitaba alguna habilidad especial; le bastaba con ser humano, con tener un corazón y sentir, para saber que ella estaba cerca.
Rukia.
Y así era.
Al otro lado de la pista, levantando la mano con la misma sonrisa que mantenía en cada una de sus memorias, estaba Rukia. Tenía el cabello más largo y parecía más bajita desde su lugar, pero era ella.
—Hey—la saludó de vuelta, deslizándose sobre el hielo, hasta acortar la distancia
Cuando sus miradas se encontraron por fin, sonrieron. Luego Rukia comenzó a patinar con ligereza e Ichigo la siguió sin más.
—Ha pasado un tiempo ya, ¿eh?
Él asintió.
—Ya no necesitas que sujete tu mano— dijo, pensando en voz alta, recordando cómo la primera vez que ambos estuvieron juntos en aquella pista, había tenido que guiar su mano y no dejarla caer. Justo como había hecho ella tantas veces antes.
—¿Eh? ¿Qué pasa? No me digas que te estás poniendo sentimental—le preguntó la morena, con ese sarcasmo característico de su relación.
—Quién sabe— suspiró, deteniéndose para mirar a su alrededor.
La verdad era que, siempre que ella no estaba, lugares como la pista de hielo y el armario de su vieja habitación parecían… quebrados, como si faltara algo esencial en ellos.
—¡Oye, Ichigo!
Giró su rostro hacia ella y, en el proceso, se encontró son ese pequeño pero poderoso puño golpeándole directo en la mejilla.
—¡Tú, idiota! —exclamó, mostrándole los nudillos de forma amenazante.
—Rukia… ¡¿Qué demonios fue eso?! —le recriminó, llevándose la mano a la zona herida.
—No te atrevas a vivir de esta forma—le advirtió la morena, bajando la guardia.
Ichigo la miró con los ojos desorbitados.
¿Vivir… de esa manera?
—No te atrevas…—hizo una pausa, tratando de evitar que su voz se notara débil—. No te atrevas a detener tu vida, ¿me escuchaste?
—Tsk— chistó—. Como si pudiera hacerlo.
Lo había pensado. Muchas veces había sentido que el tiempo… no, el mundo, podía detenerse (y con él la vida), pero la verdad era que únicamente avanzaba mucho más despacio y triste.
—Puedes hacerlo. Si vas por ahí, suspirando como un adolescente asustado y decepcionado, definitivamente estás deteniendo tu vida— suspiró, acercándose a él y tendiéndole la mano—. Toma decisiones, Ichigo. Toma decisiones y construye una buena vida, con el mismo orgullo con el que peleaste antes.
Se quedó ahí, sentado en el hielo, mirándola con asombro. Con que lo sabía, ¿eh? Por supuesto que sí, después de todo era Rukia Kuchiki, la misma que había detenido la lluvia en su interior.
—Enana— finalmente le tendió la mano, sonriendo. Ella lo ayudó a ponerse de pie, devolviéndole el gesto—. Gracias.
—Vamos, no te pongas cursi ahora—sentenció, deslizando las cuchillas de sus patines de nuevo, sin soltarle.
Patinaron así un rato más, tomados de la mano, como la primera vez.
Una última vez.
Cuando Kurosaki abrió los ojos, el sol naciente se colaba a través de las cortinas de su habitación.
—Un sueño— murmuró, mirando la palma de su mano. Se incorporó sobre la cama con un suspiro y, al acariciarse la mejilla, sonrió.
Gracias, Rukia.
Espero que les haya gustado. Siempre me ha gustado pensar que Ichi y Rukia tienen una relación que va más allá de los encuentros físicos, que su conexión es mucho más importante que eso. No olviden dejar sus comentarios, contándonos qué les pareció y si ya van superando esto del final del manga.
Les deseo una excelente noche/día.
Nos leemos pronto.
Besos y abrazos apapachadores para todxs.
