Disclaimer: Los personajes no me pertenecen son de J. K. Rowling yo solo los ocupo para jugar con ellos un poco en mi loca cabecita.
Cap. 7 (Golpe de realidad)
Cuando ambos recuperaron el aliento Snape salió del interior de Hermione provocando un gemido de su parte.
- Lo siento, creo que yo... - comenzaba a disculparse Snape aunque no sabía cómo continuar.
- No me digas que fue un error por favor - dijo Hermione con ojos vidriosos, ya que se había dado cuenta que esa necesidad de estar cerca de su antiguo profesor se debía a los sentimientos que se estaban desarrollando en su corazón y en su mente.
- Lo mejor será que me vaya - dijo Snape tratando de levantarse para buscar su ropa y huir a su habitación.
- No me dejes - dijo Hermione aferrándose al pecho del pocionista volviéndolo a tumbar sobre la cama.
Snape no puso gran resistencia a pesar de saber que estaba mal, que no podía verla como mujer, que era ex alumna suya casi veinte años menor que él, pero lo más importante que nunca podría amarlo y que él no tenía nada que ofrecerle.
"Pero en qué demonios estoy pensando". Se reclamó así mismo al entender que ya había fallado en todo lo que había enumerado, le gustaba… la joven le gustaba más de lo que estaba dispuesto a reconocer, era brillante, inocente y tenía un cuerpo que lo volvía loco.
- No te atormentes - dijo Hermione pasando aun mano por su rostro mientras alisaba si ceño fruncido.
Cuando Hermione logró su cometido sus manos siguieron con la exploración por su rostro para bajar hasta su pecho y estomago para regresar después hacia su cuello donde la enorme cicatriz aun rojiza le llamaba la atención.
- Detente - dijo Snape cogiendo con fuerza la muñeca de Hermione quedando a escasos centímetros de la cicatriz.
- ¿Cuál es el problema?, ilumíneme - dijo Hermione con voz dulce.
- Es repugnante - dijo Snape con asco.
- Es una marca que habla de todo lo que tuviste que pasar, así como estas - dijo Hermione besando dulcemente la rojiza cicatriz del cuello para después ir bajando lentamente con sus labios hacia su pecho el cual estaba adornado de bastantes marcas.
Snape no salía de su asombro, pensaba que su joven acompañante las encontraría grotescas y poco atractivas, no que las estaría besando con tanta devoción y dulzura que lo estaban volviendo loco.
En algún momento de su recorrido Hermione termino montada sobre el cálido cuerpo de Snape sintiendo la presión de su miembro de nuevo erecto sobre su muslo, se sorprendía de ser capaz de despertar la pasión de un hombre como él con solo un par de besos pero le encantaba.
Con movimientos torpes comenzó a moverse buscando una fricción placentera, sintiendo como la humedad volvía a formarse en medio de sus piernas y sin saber bien que hacia comenzó a buscar que Snape volviera a adentrarse dentro de ella y la hiciera tocar el cielo con los dedos.
Cuando por fin se posiciono de manera que sentía el glande hinchado de su amante busco con desesperación que se adentrara en ella, pero un par de manos en su cadera la detuvieron.
- Ten más cuidado – fue todo lo que le dijo Snape ayudándola a deslizarse por su firme miembro.
- Lo siento – respondió Hermione para después quedarse muda ante las sensaciones que le producían las manos de Snape que amasaban con gentileza sus glúteos moviéndolos de arriba abajo para establecer el ritmo de las estocadas.
Los movimientos eran lentos y pausados, pero profundos haciéndola estremecerse de pies a cabeza, sentía sus caderas subir y bajar mientras su respiración se entrecortaba, pero necesitaba tener los labios de su Snape recorriéndola por lo que buscando un beso dejo caer todo su cuerpo cubriendo el del hombre que recibía gustoso sus labios aun hinchados de tantos besos.
Hermione estaba perdida en las sensaciones que se acumulaban en su bajo vientre que se aferró al cuello de Snape mientras que este último tomaba con más fuerza las caderas de la castaña mientras aceleraba los movimientos a un ritmo casi frenético saliendo casi por completo del cuerpo de su joven bruja para después enterrarse en ella de un solo golpe.
- ¡Por Merlín, eres maravilloso! – exclamo Hermione mientras sentía como un orgasmo arrollador se apoderaba de su cuerpo.
- Tú no te quedas a tras – dijo Snape acariciando la maraña indomable de rizos que reposaban sobre su pecho desnudo.
- Dime que no te iras si me duermo – dijo Hermione aferrándose al cuerpo de su amante.
- Si es lo que deseas, cuando despiertes los primero que veras será mi poco agraciada cara – dijo Snape acomodándolos en la cama de tal manera que Hermione descansaba su cabeza en el pecho de Snape mientras uno de sus brazos la sostenía protectoramente contra él.
- Es lo que quiero, si – dijo Hermione dejando escapar un bostezo.
- Duerme pequeña hechicera que aquí estaré a tu lado – dijo Snape dejando que el cansancio se apoderara de su cuerpo, ya no estaba en la flor de su juventud como para resistir dos sesiones de sexo fascinante al hilo.
Snape no quería detenerse a pensar en lo que pasaría el día de mañana o cuando salieran de esta casa, tenía miedo de que todo fuera un simple sueño y darse cuenta de que nada era real, más que los sentimientos hacia la castaña de melena rizada que descansaba a su lado tan tranquila.
No quería ponerle ningún título a lo que sentía, pero sabía que si seguían así las cosas el terminaría a los pies de la joven quien lo podría salvar de la soledad que era su vida oscura y sombría o hundirlo más en la miseria en la que se encontraba y por experiencia propia tomando en cuenta de que rara vez las cosas le salían bien o con un beneficio para él se temía que terminara más dañado de lo que estaba y no sabía si sería capaz de soportarlo.
Hermione por su parte estaba sumamente tranquila, aunque esperaba que las pesadillas que siempre llegaban a visitarla se hicieran presentes, pero grande fue su sorpresa al verse envuelta en sueños agradables donde el protagonista era el dueño de un par de orbes oscuras, así que soltando un suspiro de satisfacción se rindió a disfrutar de sus sueños.
Cuando los primeros rayos del sol comenzaron a filtrarse por la ventana, el dolorido cuerpo de Hermione demando un poco de su atención, más en específico su vejiga, así que dejando salir un bufido decidió abandonar la calidez de su cama para ir al sanitario, pero se llevó una sorpresa al verse imposibilitada para moverse ya que un blanco brazo la tenía muy bien sujeta a su cuerpo.
Las ganas por ir a vaciar su vejiga eran tan grandes que siendo poco sutil se liberó de su presa y una vez viéndose libre no lo dudó ni un segundo para correr al baño.
Snape quien por primera vez en su vida estaba disfrutando de un sueño reparador, se vio vuelto a la realidad de manera brusca al recibir un empujón que casi lo tira de la pequeña cama.
- Que dem… - se quejó Snape interrumpiéndose al ver atravesar el cuarto un par de suaves nalgas blancas y una más que alborotada melena castaña las cuales desaparecieron detrás de la puerta del baño.
Así que hasta aquí llego todo. Pensó con amargura Snape mientras trataba de localizar de inicio sus calzoncillos que extrañamente quedaron colgados sobre la lámpara de noche.
Estaba a medio ponérselos cuando la puerta del baño de abrió de nuevo y una alborotada melena castaña se asomó enfundada en una bata blanca y corrió rápidamente hacia la cama donde Snape esperaba a que comenzara a gritarle y/o a mandarle maldiciones.
- Lo siento te desperté – dijo Hermione regalándole una dulce sonrisa dejando aún más estupefacto a Snape.
- ¿Es acaso bipolar? – pregunto Snape.
- Mmm, no solo tenía ganas de ir al baño, siento haberlo despertado – dijo Hermione quitándose la bata sonrojándose en el proceso al mostrarle su cuerpo desnudo.
Snape no salía de su asombro, solo quería ir al baño o al menos eso decía ella, ya que de inmediato que se quitó la bata se metió entre las sabanas y se acurruco de nuevo junto a él.
- Aún es muy temprano y además sigo cansada y un poco a dolorida – dijo Hermione volviendo a colocar su cabeza contra el pecho de Snape.
- Entonces vuelva a dormir un poco más – dijo Snape volviendo a acomodarse mientras acariciaba el desorden de rizos.
- Gracias – dijo –Hermione de nuevo soñolienta.
- ¿Por qué me da las gracias? – pregunto Snape con curiosidad.
- Por mantener a raya las pesadillas – dijo Hermione en un suspiro para después volver a caer en los brazos de Morfeo.
Snape no sabía que sentir, se sentía como en una montaña rusa de emociones y se estaba comenzando a sentir mareado, pero por el momento lo dejaría pasar.
Algunas horas más tarde cuando el sol ya estaba en lo alto Snape se removía en la cama volviendo a despertar dándose cuenta de que había dormido mucho más tiempo de lo que alguna vez haya pensado posible.
- Mmm, buenos días otra vez – dijo Hermione abriendo los ojos perdiéndose en las orbes oscuras que la contemplaban.
- Querrá decir buenas tardes – dijo Snape con un brillo inusual en la mirada.
- ¡Por Merlín!, ¿tan tarde es? – pregunto Hermione asombrada pegando un brinco en la cama.
- Todavía son días, pero sin duda ya es tarde – dijo Snape apreciando a la luz del día la figura de su pequeña hechicera.
- Bueno entonces será mejor que vaya a la cocina a preparar algo de comer – dijo Hermione dejando un casto beso en los labios de Snape separándose antes de que le diera tiempo de responder y salir del asombro.
Sin decir nada más la castaña abandono la habitación y en bata bajo a preparar el almuerzo mientras cantaba alegremente una canción muggle.
Se sentía entusiasmada, feliz, plena y contenta algo que no había sentido desde antes de la guerra y su búsqueda.
Si todo era un sueño no quería despertar y haría todo lo posible para que no terminara y seguir cultivando los sentimientos hacia su ex profesor quien por lo que había visto no le era del todo indiferente, tal vez no sentía lo mismo por ella que lo que sintió por Lily Potter pero estaba segura de que podía hacerse un lugar en su corazón.
Por su parte Snape estaba fascinado con los sucesos recientes, no quería lanzarse de picada hacia ese mar de emociones que se estaban agitando dentro suyo, pero Hermione se lo estaba poniendo difícil al darle tantas cosas que él siempre había deseado tener como esa mirada cálida así como sus caricias con tanta ternura que solo su madre le había dado, claro siempre que se podía.
También tenía en Hermione alguien con quien tener una plática decente, una compañía agradable que no necesitara llenar los silencios con parloteo inservible.
Una mente aguda sedienta de aprender cosas nuevas, entre ellas pociones ya que muchas de sus pláticas o mejor dicho discusiones eran sobre ese tema así como su gran colección de libros.
Por primera vez en su vida Snape se sentía esperanzado en un mejor futuro y con pensamientos alegres; así de esa manera se dio una ducha rápida, se cambió y arreglo la habitación para bajar al encuentro con sus esperanzas.
Cuando bajo y entro en la cocina una mueca de algo que quería ser una sonrisa se formó en su rostro al ver a Hermione tarareando alegremente una melodía desconocida para él, mientras seguía el ritmo de la música con sus caderas.
- Veo que se divierte Granger – dijo Snape con su característica voz siseante sobresaltando a Hermione.
- Por Merlín, casi se me sale el corazón – dijo Hermione pegando un brinco mientras se sostenia el pecho con una mano sintiendo el loco palpitar de su corazón.
- Creo que la asuste – dijo Snape con burla.
- Claro que me asusto no lo sentí llegar ni mucho menos lo oí – dijo Hermione terminando lo que estaba haciendo.
- Creo que eso es algo que debe de hacer un espía, algo así como un fantasma y pasar inadvertido – dijo Snape ayudándole a acomodar las cosas para comer.
Después de ese pequeño intercambio de palabras ambos magos se quedaron en silencio disfrutando de su comida, lanzándose de vez en vez alguna mirada furtiva.
Una vez que terminaron Snape se encargó de limpiar todo lo utilizado mientras Hermione subía a darse un baño y cambiarse de ropa.
Cuando ambos terminaron fueron a la sala donde un cálido fuego crepitaba en la chimenea para darles la bienvenida en el sofá donde había una manta, un par de libros y una botella de whiskey.
Una vez que ambos estuvieron cómodos en el sofá, con Hermione sobre el regazo de Snape ambos se dispusieron a perderse en la lectura cuando un ciervo plateado se adentró por una de las ventanas.
Se plantó frente a ellos y abrió el hocico dejando escuchar la voz del niño que vivió dos veces.
"Hermione por fin las cosas se han calmado lo suficiente como para que regresen a Grimmauld place, espero que estés bien y que no se haya desesperado el profesor Snape por estar encerrado durante tanto tiempo. Me imagino que sus ganas por regresar son tantas como las nuestras de volver a verlos, así que estamos en la sala esperando a que lleguen."
Hermione estaba feliz por fin podrían regresar a lado de su familia y poder salir a respirar aire libre, extrañaba a Harry, a Ron… se puso de pie inmediatamente tirando la manta en la alfombra.
- No es genial podremos regresar, vamos no esperan, bueno no creo que necesitemos nada de aquí ya que no trajimos nada – dijo Hermione muy feliz tomando de la mano a Snape quien tenía una mueca de desagrado aunque no sabía exactamente porque.
- Se ve que está muy entusiasmada por regresar con ese par de cabezas huecas – dijo Snape poniéndose de pie, bueno casi un día de felicidad es mejor que nada. Pensó Snape para sus adentros.
- Claro que estoy emocionada por regresar, son la única familia que me queda – dijo Hermione comenzando a enfadarse por no compartir su alegría de volver, pero de golpe todo le quedo claro – aunque claro que podemos regresar aquí cuantas veces guste y perdernos del mundo exterior, voy a hacer los arreglos necesarios para que se pueda aparecer dentro de la casa – dijo Hermione aferrándose al pecho del pocionista.
- Andando o creerán que la he matado – dijo Snape correspondiendo el abrazo mientras buscaba los labios de Hermione y depositar un dulce beso.
Sin decir nada más Hermione tomo de la mano a Snape y apareció a ambos en medio de la antigua mansión de los Black donde ya los esperaban Harry, Ron, Ginny, McGonagall.
Una fuerte sacudida separó a ambos magos dejando rezagado a Snape y aprisionando a Hermione.
- Oh Herms te eché muchísimo de menos - dijo Ron tomando entre sus brazos a Hermione sin darle tiempo de nada ya que de manera torpe y un poco brusca estampó sus labios contra los de la joven.
Snape estaba que echaba fuego, bueno el cola cuerno húngaro era una lagartija a su lado.
Con que eso era lo que ella quería, estar de nuevo a lado del maldito zanahorio y él bien gracias.
En ese momento se dio cuenta de que ya había sucumbido ante unos ojos color miel y que una vez más no era correspondido.
Hermione estaba estupefacta, nuca se esperó una reacción de ese tipo por parte de Ron, además se sentía de lo más incómoda eso sin contar que no podía soltarse de su agarre.
No fue hasta que sintió el ondeó de una capa negra contra su costado que empleo todas sus fuerzas y poca sutileza para separarse de Ron, pero ya era demasiado tarde él había abandonado la estancia seguido de McGonagall quien acababa de dar media vuelta por lo que no podía seguirlo y explicarle que no había sido su intención.
Snape abandonó la sala hecho una furia, cosa que no extraño a nadie ya que no era precisamente la felicidad andando.
- Severus, espera - pidió McGonagall antes de que llegara a la habitación donde estaban sus cosas ya que no tenía ni la más mínima intención de estar ni un minuto más en esa casa.
- ¿Qué quieres Minerva? - pregunto Snape dándose la vuelta inesperadamente encarando a la vieja bruja.
- Para empezar quiero saber cómo sigues, después dado el hecho de que saliste casi volando me gustaría saber si hubo algún problema con la señorita Granger - dijo McGonagall mirando de manera suplicante al oscuro mago.
- El como este no es de tu incumbencia y en cuanto a tu alumna favorita porque no le preguntas a ella, yo tengo un poco de urgencia por largarme de aquí - dijo Snape abriendo la puerta dispuesto a dejar ahí a la mujer.
- Espera Severus, porque te quieres ir tan pronto - quiso saber McGonagall poniendo los brazos en jarras.
- Porque estoy harto de estar encerrado, porque quiero estar solo sin tener que rendirle cuentas a nadie - dijo Snape mirándola de manera desafiante.
- Te entiendo aunque dudo que la señorita Granger haya sido una mala compañía y estoy segura de que te iras a encerrar en tu casa - dijo McGonagall.
- No se trata de compañía Minerva si no de que quiero estar solo - dijo Snape en voz baja como retándola a que le discutiera.
- Está bien, no pienso discutir eso contigo pero me supongo que te iras a ir a tu casa en la Hilandera… - decía McGonagall antes de verse interrumpida.
- Supones bien y eso no está en discusión así como tampoco pienso aceptar que anden merodeando cerca de mi casa - amenazó Snape.
- Estoy cociente de eso y no pongo objeción alguna…
- No tendrías porque - la volvió a cortar Snape.
- … sólo espero que estés consiente de que está por iniciar de nuevo las clases y me gustaría que regresaras a tu puesto como profesor de pociones - continuó McGonagall como si no la hubiera interrumpido terminando en un tono de súplica.
- No lo sé Minerva por el momento solo quiero irme - dijo Snape abriendo la puerta de la habitación y con un movimiento de varita todas sus cosas comenzaron a guardarse solas.
- Está bien, sólo piénsalo Severus y cuídate, no porque dude de tus habilidades como duelista sino porque me preocupo por ti - dijo McGonagall dándole un ligero apretón en el brazo.
- Te are llegar mi respuesta lo antes posible - dijo Snape reduciendo su baúl a una pequeña cajita que cabida perfectamente entre los pliegues de su capa, para que después de un plop desapareciera del lugar.
Hola soy yo de nuevo y no saben como lo siento por tardarme tanto tiempo en actualizar, pero tengo un buen pretexto y es que ando saliendo apenas de una jodida gripe que me tenia de lo peor el fin de semana pasado, es mas estaba a punto de no actualizar nada pero no se me hace justo así que solo actualizare esta historia el díade hoy.
Tambiénme gustaría agradecer todos sus comentarios y palabras de aliento, solo me gustaría hacer una petición y es que en lugar de mandarme a mi las maldiciones y se las hagan llegar al zanahorio jajajajaja.
Ademas hay que tomar en cuenta de que si algo me pasa pues no podrán conocer el desenlace de esta historia (y quede claro que no es amenaza solo es una recomendación ) )
Bueno ahora a responder a sus rr:
*YazminSnape: cielo siento mucho la demora, pero ya di mis razones y siento haber cortado el cap, pero este comenzó calientito también así que espero que sea suficiente para redimirme ante ti y que no me envíes ninguna maldición.
* Mama Shmi: que bueno que te gusto este primer encuentro esa era la idea, que fuera explosivo y único así como ellos.
* too. late503: bueno no creo que los "normales" sean los verdaderos locos, yo en lo personal disfruto de mi locura y lo grito a los cuatro vientos jajajaja. Te diré que yo como mexicana no conocía del odio que me mencionas hacia los salavdoreños, posiblemente porque soy del centro del país pero en fin,yo trabajo con personas de diferentes nacionalidades y no me baso en su nacionalidad para decidir si me cae bien o mal, sino en la persona misma. Ya somos dos los que nos explayamos y no me molesta es mas me plasma una sonrisa en el rostro que siempre viene la mar de bien, gracias por las bendiciones, cuídate tu también.
* Yetsave: bueno me supongo que algo se debía de imaginar después de haberse burlado de ella la primera vez que le quito la camisa para cambiarle el vendaje; pero no tenia nada claro hasta que fue demasiado obvio que era su primera vez.
* SamathaBlack30: de verdad que no deseo ningún tipo de maldición imperdonable. Creo que ninguno de los dos se arrepintió así que espero que no me odies.
* KiaraMichelle: Que bueno que sean de tu agrado y siento mucho (na la verdad es que no) que alguien pelirrojo vaya a recibir un maldición jajajaja.
* Megumisakura: que bueno que sea de tu agrado.
