yaaaaay estoy emocionada porque ya casi salgo de vacaciones :3 y eso significa que tendré más tiempo para terminar mis fics OsoKara y hacer nuevos :) espero que les guste el capítulo 3

Estaba molesto, su sotana favorita había sido rasgada completamente en su última pelea con aquel demonio de pantano, lo peor es que ni parchando las partes rotas podría arreglar su prenda. Un suspiro frustrado salió de sus labios mientras arrojaba los jirones de tela al cesto de la basura, debió haber sido más cuidadoso, ya suficiente tenía con Osomatsu quemando sus camisas cada vez que se acercaba con intenciones nada sanas como para darse el lujo de arruinar también sus sotanas. Y hablando del Diablo, el mencionado demonio apareció en la puerta de su habitación con cierto aire divertido, al parecer las noticias volaban muy rápido.

— Miren que tenemos aquí – se acercó con la burla pintada en sus labios – mi querida esposa ya termino de hacer sus mandados y al parecer no le fue muy bien.

— N-no soy tu esposa – un furioso sonrojo se extendió por sus pálidas mejillas, siempre era lo mismo cuando estaba con Osomatsu, estupido demonio atractivo.

— En tus sueños dices todo lo contrario~ – se burlo mientras recordaba todos y cada uno de los sueños húmedos que había obligado a tener al Padre, si tan solo pudiera hacerlos realidad, pensó para si el de ojos carmesí.

— ¡Eso ah sido culpa tuya! – se defendió lanzándole una Biblia que impacto directo en la cara del otro. No tenía tiempo para andar soportando a tontos demonios que acosaban sexualmente su persona.

— ¡Eso quema! – se quejó mientras se tocaba la zona afectada, la única desventaja de ser un demonio es que cosas como aquellas, Biblias, cruces, etc, podían quemarle la piel fácilmente.

Karamatsu suspiró resignado mientras buscaba una nueva sotana para ponerse aquel día, de nuevo era noche de San Juan y últimamente los demonios y espectros estaban más agitados que de costumbre. Al parecer algo los estaba obligando a venir al mundo de los humanos pues la mayoría de los seres con los que se había enfrentado no parecían realmente predispuestos a hacer daño a los humanos. Osomatsu lo miraba desde el otro lado de la habitación, sabía él porque su pareja, porque ellos eran pareja aunque Karamatsu no lo aceptara aún, se encontraba tan distante. Al parecer las cosas se estaban saliendo un poco de control en el infierno, según palabras textuales de Todomatsu, y algunos demonios estaban escapando del nuevo régimen autoritario de cierto Juez amargado amante de los gatos.

— Las cosas ya no son las mismas – le había dicho el rosado dios de la muerte cuando de casualidad se lo encontró un día que había salido a dar una vuelta. – desde que te degradaron de rango el infierno se ha vuelto irónicamente un infierno.

— Eso ya no es problema mío – sonrío pasando su dedo índice entre su nariz y su labio – además escuche por ahí que Ichimatsu se encarga de la organización ahora, incluso Akumatsu y Tougo estuvieron de acuerdo con eso.

— Ciertamente no sé que es peor — Todomatsu lo miró de manera reprobatoria — si la falta de organización que tenias o la horrible dictadura de Ichimatsu patrocinada por otros dos idiotas que solo quieren ver el mundo arder.

— Como he dicho eso ya no es problema mío — le dio la espalda al de rosa dispuesto a regresar a casa con su "esposa", sabía que Karamatsu lo estaba esperando aunque no lo admitiera abiertamente.

— Escuche por ahí que encontraste algo más divertido que las súcubos del infierno con las que solías follar — la mirada que le dio a Todomatsu sólo hizo que quedara en evidencia pero no pensaba permitir que insultara a su esposa y menos es su presencia — al parecer di en el blanco. Me sorprendes Osomatsu, no entiendo realmente que esperas conseguir de todo esto, es el enemigo, un asesino de nuestra especie ¿Tienes idea de lo que te harán Tougo, Akumatsu e Ichimatsu si llegaran a enterarse? ¿Enserio crees que eres lo suficientemente poderoso como para enfrentar a los tres jueces del infierno?

— Según tengo entendido ellos creen que estoy muerto — sonrío tratando de parecer despreocupado aunque en el fondo ese tema lo mantuvo en vela durante varias noches, sobre todo el asunto de Tougo, ese maldito loco estaba obsesionado con su persona y no le daba buena espina el que hasta ahora no hubiera hecho algo por encontrarlo. — Pero si eso llegara a pasar créeme que sabré bien quién fue el pequeño chismoso. Tal vez me hayan degradando de rango Todomatsu pero puedes apostar lo que quieras a que sigo siendo el mismísimo demonio que una vez tuvo aterrorizado todo el maldito infierno.

— No estás en posición de amenazarme — se burló el de rosa — pero puedes estar tranquilo, de mi boca no saldrá nada, bueno eso al menos hasta que me sea conveniente hablar. Nos vemos Osomatsu, me espera mucho trabajo recogiendo almas, ah y por cierto disfruta a tu humano mientras puedas... Uno nunca sabe cuando la muerte tocara la puerta de los mortales.

No le dio ni tiempo de reclamarle a Todomatsu pues aunque odiara admitirlo estaba en lo cierto. Karamatsu no era precisamente una persona que estuviera fuera de peligro con eso de su trabajo como exorcista y él era el demonio más buscado de todo el inframundo. Osomatsu volvió a mirar al joven Padre parando en seco sus recuerdos, no podía seguir estando con Karamatsu, solo era cuestión de tiempo para que alguien lo encontrara y cuando eso pasara... No quería ni imaginar lo que pasaría si Tougo lo llegara a encontrar. Pero era egoísta, era parte de su naturaleza demoníaca, no quería dejar a Karamatsu, habían pasado por tantas cosas juntos, tantos momentos que guardaba celosamente en lo más profundo de su pensamiento.

— ¿Osomatsu? — El de ojos azules posó una mano en el rostro del demonio — ¿Ocurre algo?

— ¿Eh? No, no pasa nada — rió de manera nerviosa mientras se alejaba un poco de la escéptica mirada del Padre.

— ¿Enserio? Porque incluso me eh cambiado enfrente de ti y no saltaste encima mío para intentar tocarme como siempre lo haces

— ¡Lo sabía! Mi linda esposa no puede vivir sin mis caricias — se acercó corriendo a Karamatsu con toda la intención de besarlo más el menor se apartó rápidamente haciendo que el demonio se estampara contra el armario — eres cruel...

— Qué alivio que vuelvas a ser el demonio pervertido de siempre — le sonrió el de ojos azules pero no duró mucho pues pasó a mirarlo de manera seria, Osomatsu se quedó en su sitio sin mover un músculo. — A veces tengo la impresión de que me ocultas muchas cosas, tal vez pienses que no me doy cuenta pero he sentido las veces en las que te levantas de la cama pensando en que sigo durmiendo... Sé que no debería entrometerme en tus asuntos pero... S-soy tu esposa ¡exijo una explicación! — terminó con las mejillas rojas como manzanas y una expresión de lo más adorable.

Osomatsu comprendió que el mundo entero, los tres jueces del infierno y todos los dioses del universo podían irse al carajo en ese mismo instante, nada ni nadie iba a separarlo de Karamatsu y menos ahora que el de ojos azules había aceptado abiertamente ser su esposa. Contuvo las ganas de saltarle encima al Padre y hacerlo suyo en ese mismo instante, en vez de eso solo le sonrió tratando de parecer despreocupado diciéndole que no le tomará demasiada importancia al asunto, aunque en el fondo tenía unas inmensas ganas de contarle todo, sus preocupaciones, sus miedos, sus sueño y sus anhelos, todo eso que quería compartirlo solo con una persona, solo con Karamatsu, solo por él sería capaz de volver al mismísimo infierno y enfrentarse a Tougo, Akumatsu, Ichimatu y cualquier imbecil que se le pusiera enfrente, para poder estar con su amado sin que nada ni nadie se atreviera separarlos. Estaban destinados, lo supo desde el primer momento en que sus ojos se conectaron en aquella misma habitación un año atrás.

— Estas divagando de nuevo — le regañó Karamatsu al ver su mirada perdida en algún punto muerto de la pared.

— Solo pensaba en lo que te haré esta noche, amor mío. — por suerte alcanzo a esquivar la Biblia que iba directo a su rostro. — De hecho estaba pensando en que nunca hemos salido a algún lugar los dos solos.

— Claro que lo hemos hecho — El de ojos azules termino de acomodar las cosas que tenía pendientes, se le hacía tarde para la misa del mediodía.

— Esas veces siempre han sido misiones, no cuentan. — hizo berrinche, Karamatsu solo sonrió por lo adorable que podría ser Osomatsu a veces. — Quiero que tengamos una cita, una de verdad.

— ¿Qué propones entonces? — al parecer si iba a llegar tarde a la misa.

— Después de que bendigas las hogueras de San Juan podríamos ir al baile del pueblo.

— ¿Qué planeas? Creí que odiabas las multitudes de "débiles humanos" — esa sonrisa no presagiaba nada bueno y Karamatsu lo sabía por experiencia.

— Y las odio con toda mi inexistente alma. Pero me imagino que es una buena forma de empezar una cita — elevó los hombros restándole importancia, si Karamatsu aceptaba entonces improvisaría sobre la marcha.

El joven Padre acepto no muy convencido, salió de la habitación no sin antes besar levemente los labios de Osomatsu como despedida, fue algo rápido y superficial pero dejó al demonio flotando sobre una nube rosa, jamás lo admitiría pero estaba ansioso porque la noche llegara...

ohhh the feels 3 este cap me quedo meloso meloso x3 la historia se va desarrollando poco a poco pero para quienes ya conocen como son mis historias saben que me gusta más cuando la trama es lenta pero segura ;) espero les guste el cap acepto cualquier crítica, comentario, sugerencia, etc. :3