Disclaimer: Los personajes no me pertenecen son de J. K. Rowling yo solo los ocupo para jugar con ellos un poco en mi loca cabecita.

Cap. 12 (Nueva aprendiz)

Hermione estaba totalmente perdida admirando las duras facciones de Snape quien dormida plácidamente.

Se sorprendía a si misma de que alguien como él se pudiera fijar en ella, no es que se menospreciara pero Severus era un hombre en toda la extensión de la palabra, la vida lo había golpeado innumerables veces desde pequeño, había tomado decisiones erróneas así como malas compañías, pero había tratado de enmendarlo poniendo en peligro incluso su propia vida.

Todos le veían como el malo de la película, alguien amargado e incluso sádico, ella misma lo había pensado después de la muerte de Dumbledore, pero ahora sabía que era un hombre digno de admirar, que sacrificio mucho y no espero nada a cambio.

No era un hombre que se le considera atractivo físicamente, pero tenía un porte tan altivo y atractivo, además de su penetrante mirada oscura donde se perdía con facilidad, su piel tan blanca como el alabastro por las pocas horas de sol.

Pero si había algo que más le llamaba la atención de él además de su mirada, eran la innumerable cantidad de cicatrices que adornaban su cuerpo concentrándose principalmente en su pecho dándole una textura única, Hermione sentía dolor al verlas ya que hablaban de la tortura que le debieron de haber causado.

Quería con todas sus fuerzas ayudarlo a curar todas esas heridas, quería… quería tantas cosas, pero todas a su lado, por el momento se dedicaría a memorizar todas sus marcas para después dedicarse a adorar cada una de ellas hasta que dejara de dolerle.

Snape nunca había sido de esa clase de personas que se pierden en la profundidad de sueño, más por el contrario había aprendido a estar siempre en guardia y hay viejas costumbres que difícilmente se pueden erradicar.

Por otro lado sentía la penetrante mirada de su castaña quien lo miraba con tanta intensidad que estaba sintiéndose incomodo, pocos lo miraban fijamente por mucho tiempo ya que inmediatamente se intimidaban y tal parecía que era el caso también de Hermione que tenía que esperar a verlo dormido para observarlo con detenimiento.

- ¿Ya has terminado con tu escaneo? - pregunto Snape con su usual tono ácido gracias a la incomodidad que sentía.

Al hacer la pregunta Snape abrió los ojos y se maravilló al ver a Hermione desnuda sentada sobre sus pantorrillas mientras sus rizos alborotados cubrían una ligera parte de su pecho.

- No, me faltaba la mejor parte - dijo Hermione sentándose a horcajadas sobre las caderas de Snape colocando ambas manos en el rostro confundido de Snape para perderse en la profundidad de su mirada.

Hermione había escuchado alguna vez decir que la mirada era la ventana del alma y lo que veía en la penetrante mirada de Snape la dejaba sorprendida, había demasiadas cosas que se mezclaban en un torbellino, desde la soledad, el anhelo, pasión, desesperación y algo más que no podía descifrar.

- Tienes unos bonitos ojos de un café tan oscuro que parecen negros - dijo Hermione después de algunos minutos de estar mirándose fijamente a los ojos sin decir palabra alguna.

- Gracias… creo - dijo dudoso Snape que no tenía ni idea de que contestar.

- No tienes nada que agradecer solo digo lo que veo y lo que veo me gusta - dijo Hermione regalándole una sonrisa radiante.

- Yo creo Granger que las pocas horas de sueño le están comenzando a pasar factura - comentó Snape negándose a creer a pies juntillas lo que la castaña le decía.

- Diga lo que quiera pero siempre estoy segura de lo que digo - dijo Hermione sonando retadora.

Antes de que Snape replicara Hermione lo cayó con un beso dulce saboreando con calma el sabor mentolado y amaderado que emanaba de él.

Snape se sentía perdido en ese mar de dulzura en el que lo había hundido Hermione con un solo beso.

Aprovechándose de la pasividad de Snape, Hermione siguió su camino de dulces besos recorriendo el mismo camino con sus manos.

A pesar de que poco a poco la intensidad de los besos aumentaba no perdía su toque de ternura dejando alucinado a Snape logrando que sus manos cobrarán vida propia recorriendo también la anatomía de la joven bruja.

Hermione disfrutaba en hecho de que Snape se dejara querer al tiempo de que se alegraba de ser capaz de despertar el deseo de su oscuro mago al sentir presionando sobre su muslo si virilidad dura, caliente y húmeda por ella.

Siguiendo con sus dulces caricias Hermione se encargó de posicionar la virilidad de Snape en su entrada adentrándose lenta y placenteramente arrancando gemidos de ambos magos.

Snape bajo sus manos por la cintura de Hermione hasta llegar a sus nalgas dándoles un ligero apretón antes de que en un movimiento improvisto los volteara a ambos quedando Hermione sobre la cama y Snape sobre su cuerpo siguiendo el ritmo de la pasión.

Sus movimientos poco a poco aumentaban de intensidad mientras no dejaban de besarse entregándose por primera vez sin reservas al otro.

Cuando sus emociones amenazaban con estallar en el éxtasis Hermione se aferró al cuello de su amante buscando más proximidad entre sus cuerpos, gimiendo y bebiéndose los gemidos de Snape.

Snape por su parte estaba fascinado con el mar de emociones que en su vida había sentido antes, definitivamente cada nuevo encuentro con su castaña era mejor que el anterior.

Separó sus labios de los labios de Hermione gruñendo su liberación al tiempo que Hermione gritaba su nombre mientras lo aprisionaba entre sus piernas.

Una vez los espasmos post-orgasmo habían pasado Hermione quedo desmadejada sobre la cama y Snape hacia un esfuerzo sobrehumano para no dejar caer todo su peso sobre el cuerpo de su amante.

- No, espera un poco más - pidió Hermione cuando sintió como Snape comenzaba a salirse de su interior.

- Yo también estoy agotado - dijo Snape como respuesta aunque no quería ser áspero ni arruinar el momento.

- Descansa aquí, no soy tan débil como piensas - dijo Hermione indicándole a Snape que dejara caer su cuerpo descansado su cabeza en su pecho y así lo hizo algunos instantes disfrutando la música que generaba el palpitar del corazón de Hermione hasta que sintió remordimiento de conciencia y con otra maniobra los volvió a voltear quedando ahora Hermione sobre el cuerpo de Snape.

- Así está mejor - dijo Snape soltando un suspiro de satisfacción.

Snape sabía que por primera vez en su vida había hecho el amor y para su sorpresa descubrió que era mejor que esos encuentros rápidos y fríos de antaño.

- Me gustan ambas posiciones, aunque me encanta escuchar el latido de tu corazón - dijo Hermione soltando un suspiro al final.

Snape quería responder de manera mordaz pero nada le llego a la mente, toda su concentración estaba en las sensaciones y la vista que le otorgaba ver el cuerpo de la joven bruja cerca del suyo aparentemente muy cómoda.

Después de algunos momentos de reposo disfrutando del silencio ambos brujos ser vieron en la necesidad de hacer algo.

- Voy a darme una ducha para después comenzar a trabajar con la carta hacia la profesora McGonagall - dijo Hermione incorporándose de la cama.

- Pienso hacer lo mismo, tengo unas cosas que revisar antes de regresar al castillo - dijo Snape dejando que Hermione se deslizara fuera de la cama con la sabana enredada en su cuerpo.

Con calma se puso de pie y salió de la habitación para dirigirse a la que había ocupado días atrás para asearse un poco antes de bajar a la sala donde había dejado un par de cosas antes de subir al encuentro con Hermione.

Snape no terminaba de entender la suerte que había tenido al lograr estar al lado de una hermosa, valiente e inteligente bruja a quien ya consideraba suya.

Esto solo confirmaba su teoría de que el zanahorio era un completo imbécil al no apreciar lo que se le había ofrecido en bandeja de plata y lo que era aún peor que fuera capaz de lastimarla.

Snape sabía que tenía que dejar esos pensamientos o terminaría por ir a hacerles una visita a la mansión Black, cosa que sin duda enojaría a la castaña y quería aprovechar mejor su tiempo.

Volvió a su tamaño normal la pequeña bolsa que llevaba consigo y saco un de libros que le ayudarían para el nuevo año escolar, además de algunas cosas interesantes que le enseñaría a Hermione.

Colocó los libros sobre la mesita de café, saco un rollo de pergamino, un tintero y un par de plumas para concentrarse en su lectura inicial.

Algunos minutos más tarde una humeante taza se interpuso entre su libro y su vista.

- He hecho un poco de chocolate caliente, ¿Gustas un poco? - pregunto Hermione sentándose al lado de Snape.

- Muchas gracias, dudo que tengas algo un poco más fuerte - dijo Snape tomando la taza entre sus manos rozando las de Hermione.

- Supones bien, no estoy muy acostumbrada al alcohol, lo más fuerte que he tomado es vino de elfo - dijo Hermione - pero creo que podemos agregar lo que gustes a la lista de compras.

Snape no sabía que contestar a eso, como que de un tiempo para acá la joven bruja lograba dejarlo sin palabras.

- Será mejor que comience con esa carta - dijo Hermione tomando un poco de pergamino y hundía su pluma en el tintero de Snape.

Hermione se quebraba la cabeza pensando en cómo redactar su carta pero no se le venía nada a la mente y un par de gotas de tinta habían manchado el pergamino.

- Puedes escribir metros y metros de pergamino dando alegatos sobre la libertad de los elfos, pero no puedes escribir una carta hacia la directora de Hogwarts - dijo Snape levantando la vista de su lectura.

- Es que no sé por dónde empezar - admitió Hermione.

- Para empezar por un saludo ya que eso dictan las normas de educación, después explica tus motivos para la carta - dijo Snape como su fuera lo más obvio.

- Es que ahí está el problema, no sé cómo decirle que quiero ser tu aprendiz - dijo Hermione.

- Me sorprende Granger, empiece por explicar porque quiere especializarse en pociones y después solo haga mención de mi nombre y listo - dijo Snape rodando los ojos.

- Está bien comencemos - dijo Hermione inhalando profundamente.

Profesora Minerva McGonagall

Directora del colegio de magia y hechicería Hogwarts.

Antes que nada quisiera anticiparle un cordial saludo y mi enhorabuena por la restauración completa del castillo el cual considero como un segundo hogar.

En motivo de mi carta se debe a que estoy sumamente interesada en continuar con mi educación y que mejor lugar que Hogwarts.

Usted mejor que nadie conoce mis intereses en las pociones, por lo que mi interés es especializarme en esa materia para mejorar y tal vez dedicarme a la investigación y desarrollo de nuevas pociones que mejoren el mundo en el que ahora vivimos.

Sé que sonara a locura pero quien mejor que el profesor Snape para tal enseñanza, no he conocido mejor pocionista en mi vida, sé que será muy difícil que el profesor acepte tener una aprendiz, pero confió en que usted, si está de acuerdo, lograra convencerlo de que me deje aprender más del arte de las pociones, ya que para ser la mejor hay que aprender del mejor y no se me ocurre nadie mejor que él.

Me gustaría creer que es más tolerante a mi presencia después del tiempo que tuvimos que convivir después del atentado en su contra.

Sin más por el momento quedo a su más entera disposición esperando su respuesta.

Saludos, Hermione Granger.

Le había tomado un par de intentos a Hermione obtener algo que le agrada para enviar a la profesora McGonagall.

Aunque Snape quería saber que había escrito Hermione, ella se negó en redondo en mostrarlo hasta que llegara a manos a McGonagall.

Después de algunos minutos alejando sus pros y sus contras ambos magos se dieron por vencidos o mejor dicho Snape ya que no logró ver el contenido del pergamino.

Cuando se dieron cuenta ya era muy entrada la noche y ambos tenían que descansar por lo que ambos se pusieron ser pie y subieron las escaleras.

- ¿A dónde vas? - pregunto Hermione cuando vio que Snape se detenía en la habitación donde había dejado sus cosas.

- A dormir claro está - dijo Snape con sarcasmo.

- Pero la habitación esta por acá - dijo Hermione regresando a donde se había quedado Snape para tomarlo de la mano y tirar de él hacia la recamara principal.

- ¿Estás segura? - pregunto Snape levantado una ceja de manera interrogante.

- Claro que estoy segura, me gusta dormir a tu lado y que mantengas a raya las pesadillas - dijo Hermione volviendo a tirar de él.

En esta ocasión Snape se dejó hacer, la verdad es que a él también le apetecía dormir a lado de su castaña y sin necesidad de decir nada más ambos se acomodaron en la cama y le dieron la bienvenida al reparador sueño.

A la mañana siguiente siguiendo con su habitual rutina ambos magos despertaron temprano para realizar sus actividades matutinas donde Snape la sorprendió con un sustancioso desayuno.

- Oh, muchas gracias, esto se ve realmente delicioso, tenía pensado enviar ya la carta pero creo que primero comeré un poco de esto - dijo Hermione sentándose a la mesa con una enorme sonrisa dibujada en sus labios.

- Como gustes, yo tengo preparar mis cosas para regresar al castillo así que me supongo que regresare a mi casa, ¿Tú vas a volver con Potter y Weasley? - pregunto Snape dándole un sorbo a su café.

- ¿Cuándo tienes que volver al castillo? - pregunto Hermione con curiosidad y una opresión en el pecho.

- En un par de días, el profesorado tiene que estar en el castillo antes de que lleguen los alumnos de nuevo - contesto Snape.

- Pero podemos seguir juntos hasta que tengas que regresar al castillo ¿No? - pregunto esperanzada Hermione.

- Si puede ser una buena idea, aunque tengo que terminar de estructurar el plan de estudios de este año, que no es como si cambiara mucho - dijo Snape en tono ácido mientras hacia una mueca, año con año tenía que tratar de enseñar lo mismo a una bola de chiquillos hormonales que no le daban la importancia necesaria al arte de hacer pociones.

- ¿Puedo ayudarte en algo?, me gustaría saber que es lo que tengo que repasar - dijo Hermione entusiasmada ante la idea de regresar a sus estudios.

- Posiblemente con los primeros cursos y espero que no trates de enseñarles a hacer poción multijugos a los de segundo, no creo que tengan la capacidad de hacerlo - dijo Snape recordando la habilidad que había tenido Hermione en su segundo año para llevar a cabo tan compleja poción.

- Seguiré en plan de estudios - dijo Hermione sintiendo sus mejillas calentarse.

Cuando terminaron su desayuno, Hermione hizo unos movimientos de varita para después dejar la cocina limpia y poder dirigirse a su habitación por la carta.

Como ella no tenía ninguna lechuza que enviar conecto por algunos instantes su chimenea para poder hacer la conexión.

- ¿Vas a salir? - pregunto Hermione cuando regreso a la sala y vio a Snape colocarse su capa.

- Son viejas costumbres aunque sí que lo tengo planeado - dijo Snape sintiéndose extraño al tener que dar explicaciones de sus actos, eso ni al viejo chiflado.

- Oh, ya veo - dijo Hermione - aprovechare para hacer algunas compras pendientes, ¿Gustas algo? - pregunto Hermione.

- Estoy bien gracias - dijo Snape aun sin acostumbrarse a que le preguntaran que era lo que quería.

Una idea descabellada se hizo presente en la mente de Snape, aunque primero tenía que saber una cosa.

- ¿Dónde tienes que hacer tus compras? - pregunto curioso Snape.

- En un centro comercial muggle que está a unas manzanas de aquí - dijo Hermione sin entender porque le preguntaba.

- ¿Quieres que te acompañe? - pregunto Snape con un deje de temor en la voz que no noto Hermione.

- Claro, si eso es lo que tú quieres - dijo Hermione entusiasmada con la idea.

- Entonces vayamos ya - dijo Snape.

- Muy bien solo, recojo un par de cosas - dijo Hermione emprendiendo una carrera escaleras arriba.

En esos momentos Snape se arrepintió de su oferta ya que no tenía ni idea de cuánto se tardaría, pero para su fortuna no fueron ni dos minutos para su alivio.

- Lista, solo tenía que tomar la lista de faltantes y dinero - dijo Hermione sonriendo, aunque se había cambiado también de ropa y se había recogido su alborotada melena en una cola de caballo.

- Pensé que serias como todas las mujeres que se tardan siglos en alistarse para salir - dijo Snape sorprendido.

- Yo no puedo entender porque hay que tardarse tanto - dijo Hermione con molestia en la voz.

- Ya somos dos y ahora vamos – le apresuro Snape saliendo de la casa.

Después de andar un par de calles uno junto al otro llegaron a un pequeño centro comercial donde comenzaron a buscar las cosas de la lista y cuando llegaron a la parte de alimentos refrigerados una joven ofrecía que probaran el queso que tenía en sus manos a lo que Hermione así lo hizo, pero Snape se vio renuente hasta que la castaña tomó otro mondadientes y se lo acercó a los labios de Snape quien después de un gruñido abrió la boca y degusto del queso.

Una vez que pasara el bocado Hermione le dio un fugaz beso en los labios provocando un gesto de desaprobación en el rostro de la joven vendedora que no pasó desapercibido por Snape quien le dedicó una mirada gélida para después retirarse del lugar llevándose a Hermione con él.

Una pequeña parte dentro de Snape pensaba que la joven tenía razón al no aprobar su relación con Hermione a quien le doblaba la edad y no sería solo ella, pero por el momento lo dejaría en el olvido.

Siguieron con sus compras que consistían en víveres para un par de días, algunas cosillas de aseo personal y limpieza para el hogar y por último Hermione le ofreció comprar un poco de vino para sus tardes de lectura a lo que Snape se negó alegando que llevaría whiskey de fuego que tenía en su casa.

Después de poco más de treinta minutos la pareja de dirigía a la caja a pagar y cuando obtuvieron un importe Snape se adelantó y pago dejando sorprendida a Hermione.

- Quieres quitar ya tu cara de sorpresa e incredulidad - dijo Snape con fastidio cargando con el par de bolsas.

- Bueno es que no estoy acostumbrada a que paguen por mí, a excepción de mis padres - dijo Hermione - y también está el hecho de que cargues con dinero muggle.

- Te recuerdo que también vivo en un barrio muggle donde también crecí - dijo Snape con su usado tono fastidiado.

- Perdón, supongo que es cosa de acostumbrarme - dijo Hermione decidiendo no decir nada más.

Llegaron a un callejón solitario donde decidieron que era el mejor lugar para desaparecer e ir a la Hilandera.

Después de un plop ambos magos desaparecieron abrazados para que después de pasar el mareo inicial verse en medio de la pequeña casa de Snape donde alguien más los esperaba y Snape se percató de inmediato.

- Señorita Granger bienvenida de nuevo a Hogwarts - digo Snape dejando confundida a Hermione que no entendía el porqué de sus palabras.

Hola buenas noches ya ando de nuevo por acápara traerles un capítulo mas de esta historia, he de decir que esta recien salidita de mis deditos asíque mil disculpas por lo horrores de ortografía.

Pero en fin, espero que haya sido de su agrado. Tambiénagradezco todos sus rr, alertas y favoritos que me hacen el día.

Ahora a responder sus rr:

*MellitaCullen: a mi tambiénme gusta que Snape pierda el control y espero que no esperaras mucho tiempo ya que suelo actualizar una vez a la semana.

* KiaraMichelle: yo tampoco saldríade la cama estando con Seeverus mmm, pero ha demostrado tener su lado protector, ademas de que el amor cambia a las personas.

* 503: gracias por la consideraciónpara Sirius, siento torturarte con el lemmon, pero no lo puedo evitar, podríasimaginar que tu eres Severus...

* Mama shmi: claro que regrese, no me gusta dejar las cosas tiradas, puede que demore en actualizar pero no las dejare botadas. A mi tambiénme gustaríaconseguir algo con Snape de la misma forma que Hermione jajaja.

* Knight of the Dawn: que bueno que te gusto, ese es el objetivo y creo que a mas de una le gustaríatener a un Severus Snape para ella sólita.

* Yue yuna: que bueno que sea de tu agrado, actualizo una vez por semana a menos de que algo me lo impida, pero aun así gracias por su paciencia.

Buenos nos leemos la siguiente semana.

Besos Ana Lau