Holaaaa! :D aqui con otro cap de mi pequeño tic :3

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Se sentía cansado, la pequeña celda en la que lo tenían encerrado apenas media dos metros de largo por dos de ancho y ni que decir de la altura, la única manera en la que podía encontrar una posición cómoda era sentado pues la celda apenas y media un metro de alto. "Podría haber sido peor" pensó para sus adentros, a su lado habían condenados que prácticamente estaban enterrados en la pared esperando su juicio. Karamatsu enterró su cabeza entre sus rodillas aguantando el cumulo de sentimientos que burbujeaban en la boca de su estomago, jamás pensó que terminaría en una situación como aquella, a punto de ser condenado por la Inquisición.

Lo curioso es que en lo único que podía pensar en esos momentos era en Osomatsu y en donde podría haberse metido. No es que no quisiera verlo, de hecho lo que mas añoraba en esos momentos era la presencia del rojo demonio, pero en un lugar lleno de símbolos católicos y exorcistas lo ultimo que quería era que Osomatsu terminara siendo atrapado o peor eliminado. Lo que el de azul desconocía era que el demonio estaba exactamente en las mismas condiciones que él con la diferencia de que, en los calabozos del infierno, la seguridad era aun mas estricta.

– Mira lo que tenemos aquí – hablo una grave voz del otro lado de la celda. Osomatsu no se digno siquiera a levantar la mirada, sabia que lo único que esos demonios de poca monta harían seria buscar provocarlo. – ¿No es el gran Osomatsu? ¿El presumido Jefe del quinto circulo?

– ¡Es él! – se burló otro mientras le tiraba tierra a la cara. Osomatsu conto hasta diez, tenia otros asuntos mas importantes que pelear con unos idiotas – Desde aquí no luces tan amenazante ¿Eh?

– Y lucirá menos cuando se convierta en la puta de Tougo – Rio el primero, todos sabían la razón por la cual el primer Juez del infierno había hecho todo aquel circo. – Ya te puedo imaginar gimiendo como la perra en celo que eres

– Cuando el Amo Tougo se aburra de ti espero que nos deje divertirnos también a nosotros – las carcajadas hacían eco por todo el lugar. El de rojo rechinaba los dientes pero seguía sin mover un solo musculo. – ¿No piensas decir nada? ¡Entonces hare que hables…!

Uno de los demonios hizo aparecer un enorme látigo lleno de espinas mientras hacia amago de atacar al de rojo pero antes de poder acercar el arma al cuerpo de Osomatsu una enorme sombra con forma de felino los ataco repentinamente. Osomatsu miraba sin pena alguna el carnaval de sangre y viseras que se llevaba a cabo fuera de su celda. La enorme bestia felina comenzó a alimentarse tranquilamente de ambos demonios.

– Se te paso la mano un poco ¿No crees, Ichimatsu? – se burlo recargando la cabeza en la dura pared. – ¿A que has venido? ¿A burlarte también?

– Seria lo mas prudente, después de todo estas en esta situación por todas las estúpidas decisiones que has tomado – la figura del Juez se dejo ver mientras abría la celda – ¿Algo que decir en tu defensa?

– No sabia que mi juicio aun seguía en pie – lo miro con una mueca irónica. – Te diga lo que te diga eso no cambia nada, me convertiré en el juguete sexual de un maldito loco, el amor de mi vida va a ser quemado en una hoguera y yo no podre hacer nada para evitarlo, voy a pasar mi entera maldita existencia pudriéndome aquí.

– Me sorprende que te hayas resignado tan pronto – el tono que empleo mas que una burla sonaba decepcionado. – ¿Quién eres tu y que has hecho con mi hermano mayor? ¿Qué paso con aquel idiota que se lanzaba a hacer las cosas sin detenerse a pensar en las consecuencias?

– El amor cambia hasta a los demonios supongo…

– ¡¿Entonces porque no peleas por el?! – lo tomo del cuello mientras lo zarandeaba violentamente. – ¿Por qué te rindes tan fácil aun cuando sabes que la persona que, según tu, amas con locura va a morir?

– Porque, Ichimatsu… – le tomo de las muñecas haciendo una leve presión mientras bajaba la mirada. – Karamatsu va a morir de todas maneras

– ¡¿Eh?!

– Aun y si yo lograra escapar de nuevo de este maldito lugar, lograra ir hasta el tribunal de la Inquisición y salvara a Karamatsu para irnos lejos de todo y de todos – la voz comenzó a quebrársele, el de morado solo lo miraba sin creérselo – Aun y cuando vivamos huyendo del mundo entero ¿Acaso crees que Tougo va a rendirse tan fácilmente? ¿Crees que de verdad va a dejarnos en paz? Ese monstruo no va a descansar hasta que cada parte de mi sea únicamente de él y para que eso pase tiene que deshacerse de Karamatsu… Prefiero, prefiero mil veces cargar eternamente sobre mis espaldas la muerte de Karamatsu en una hoguera a tener que soportar el ver como es torturado hasta la muerte por Tougo.

– …Sentido

– ¿Qué? – levanto la mirada cubierta de lagrimas para encontrarse con los furiosos ojos morados de Ichimatsu.

– ¡TODA LA MIERDA QUE DICES NO TIENE NI UN PUTO SENTIDO! – comenzó a azotar de nueva cuenta el cuerpo de su hermano en la dura pared – ¡Eres un idiota! ¡Eres un idiota! ¡Eres un completo idiota!

– I-Ichimatsu me asfixias – trataba de soltarse del agarre del menor pero mientras mas lo hacia el de morado parecía apretar con mas fuerza.

– Escúchame bien imbécil porque solo pienso decirlo una maldita vez – ambas miradas se conectaron, la rubí confusa y la amatista decidida. – Desde mucho antes, mucho antes siquiera que tu te fijaras en él, yo estuve enamorado de Karamatsu ¡Sigo estando enamorado de Karamatsu! Pera sabia que era imposible por mi trabajo como Juez en este maldito vertedero, cuando fuiste degradado mande a los Gouls para que te alejaran lo mas que pudieran del infierno porque sabia que Tougo no desaprovecharía esa oportunidad, jamás pensé… jamás pensé que Karamatsu te fuera a encontrar aquel día, peor aun, jamás pensé que fueras a enamorarte de él y que además fueras correspondido.

– Ichimatsu…

– Hubiera dado todo lo que tengo y mas por que Karamatsu si quiera supiera de mi existencia y ahora tu, TU maldito idiota, que tienes lo único que siempre quise en este mundo ¿Te rindes con tanta facilidad? Eres un patético e inútil pedazo de basura.

– ¿Qué debería hacer? – gimió con impotencia.

– Tu ya sabes que debes hacer – con un chasquido de dedos libero al de rojo de sus cadenas mientras hacia aparecer un portal hacia el mundo terrenal. – si me vuelvo a enterar que las volviste a cagar te juro Osomatsu…

– Gracias "Ichimachu" – lo abrazo antes de desaparecer por el portal dejando al Juez solo en la celda.

– Debiste haber sido un gran actor en tu vida pasada – hablo una suave voz a sus espaldas – me alegra saber que en el fondo aun tienes corazón.

– ¿Qué es lo que quieres Todomatsu? Creí que el trabajo de la muerte nunca terminaba como para darse ciertos descansos. – el de rosa arrugo el ceño pero no borro su sonrisa.

– Vine a darle un mensaje a Osomatsu de parte de mi angelito – suspiro soñadoramente de solo recordar a su precioso ángel amarillo – pero al parecer te me adelantaste.

– Solo le di una pequeña charla motivacional.

Ambos se quedaron viendo el portal por el cual había entrado el de rojo, solo esperaban que aun pudiera llegar a tiempo a detener toda aquella locura pues por lo que Jyuushimatsu había investigado al parecer habían adelantado el juicio de Karamatsu para antes de lo previsto. Jyuushimatsu sobrevolaba la enorme plaza en donde se llevaría a cabo el auto de fe del Padre Matsuno, no entendía ese comportamiento en los humanos, incluso Choromatsu y Kamimatsu quienes eran las altas divinidades en el cielo encontraban aberrante ese tipo de actos. Vio como un par de guardias encaminaban al joven padre hacia una plataforma en donde habían puesto ya la enorme hoguera. El Cardenal que oficiaría el juicio no era otro que Atsushi.

– Estamos aquí reunidos, hermanos míos, para presenciar el juicio y auto de fe del Padre Karamatsu Matsuno, quien ha sido acusado de haber incurrido en el pecado por medio de tentaciones diabólicas. – se giro hacia el de azul con una sonrisa burlona en el rostro – En nombre de la única y santa religión he de dictar la sentencia que se te ha impuesto por el cargo a tus crímenes ¿Algo que quieras confesar antes de dictar la sentencia?

– Nada – le devolvió la mirada sin amedrentarse. Aquello no podía ser, de ninguna forma, un acto de piedad católico.

– Padre Karamatsu Matsuno se te condena a la piadosa purificación del alma por medio del fuego sagrado de Dios. – mientras iba recitando los guardias que habían escoltado al de azul hasta ese entonces comenzaron a atarlo al enorme poste de la hoguera. – En nombre de Dios debes poner tu alma y expiar tus pecados, arrepiéntete y encontraras el perdón. Acepta a Cristo y encomienda tu alma a él pues pronto serás juzgado por el divino tribunal de los cielos

– ¡Y una mierda! – Grito lo suficientemente alto como para que todos en la plaza lo oyeran, las exclamaciones de asombro se dejaron oír. – Esto no es, ni de cerca, lo que Dios predico.

– ¿Acusas sin fundamentos la palabra del Señor?

– Si por defender los principios que Dios me dio a entender y por los cuales he servido fielmente toda una vida he de morir aquí y ahora entonces ¡Quema mi alma también!

La plaza entera quedo en completo silencio mientras a lo lejos Jyuushimatsu sonreía al ver acercarse a toda velocidad una estela rojiza. Osomatsu haría acto de aparición.

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El fic esta a dos capitulos mas de terminar :3 y ya estoy ansiosa por publicarlos

de nuevo gracias por leer y comentar de verdad me hacen muy feliz :'3