Disclaimer: Los personajes no me pertenecen son de J. K. Rowling yo solo los ocupo para jugar con ellos un poco en mi loca cabecita.

Cap. 13 (Obligación)

Una siempre presurosa profesora McGonagall cruzaba los pasillos del castillo que en pocos días estaría lleno de nuevo, cuando llego a la gárgola que tantas veces había usado pronunció la solicitada contraseña dejándole ver las escaleras que la llevarían a la oficina del director.

Una vez dentro de ella dudo en tomar asiento en la silla detrás del enorme escritorio, por más que lo intentaba no lograba acostumbrarse a que ahora era su oficina y que Dumbledore no la ocuparía más.

McGonagall extrañaba a Albus, extrañaba su café matutino acompañado de su plática donde podían contarse sus preocupaciones, sus reuniones para tratar asuntos del colegio y su obsesión por los dulces de limón que ella detestaba.

Estaba tan perdida en sus pensamientos que se sobresaltó al ver una flama verde en su chimenea para después salir volando un pergamino enrollado y atado con un listón color crema.

Se acercó a la chimenea y tomó el pequeño rollo dirigiéndose a su escritorio, le fue una agradable sorpresa ver que era una carta de Hermione Granger.

Profesora Minerva McGonagall

Directora del colegio de magia y hechicería Hogwarts.

Antes que nada quisiera anticiparle un cordial saludo y mi enhorabuena por la restauración completa del castillo el cual considero como un segundo hogar.

El motivo de mi carta se debe a que estoy sumamente interesada en continuar con mi educación y que mejor lugar que Hogwarts.

Usted mejor que nadie conoce mis intereses en las pociones, por lo que mi interés es especializarme en esa materia para mejorar y tal vez dedicarme a la investigación y desarrollo de nuevas pociones que mejoren el mundo en el que ahora vivimos.

Sé que sonara a locura pero quien mejor que el profesor Snape para tal enseñanza, no he conocido mejor pocionista en mi vida, sé que será muy difícil que el profesor acepte tener una aprendiz, pero confió en que usted, si está de acuerdo lograra convencerlo de que me deje aprender más del arte de las pociones, ya que para ser la mejor hay que aprender del mejor y no se me ocurre nadie mejor que él.

Me gustaría creer que es más tolerante a mi presencia después del tiempo que tuvimos que convivir después del atentado en su contra.

Sin más por el momento quedo a su más entera disposición esperando su respuesta.

Saludos, Hermione Granger.

Una vez que termino de leer la carta, pensó por un momento que se trataba de una broma, pero sabía que Hermione no era alguien que gastaba ese tipo de bromas, así que tenía que estar hablando muy enserio.

- ¿Qué te tiene así Minerva? - preguntaron desde un cuadro.

- Oh Albus, he recibido una carta de la señorita Granger, con una petición inusual - dijo la profesora levantando la mirada hacia el cuadro donde un sonriente mago de barba blanca la contemplaba con curiosidad.

- Que de inusual podría pedir la señorita Granger - comentó Albus mas para él que para McGonagall.

- Quiere ser aprendiz de pociones - dijo Minerva comenzando a asimilar la petición.

- No le veo lo inusual, la señorita Granger siempre ha sido alguien habida por conocimientos - dijo el mago del cuadro.

- Quiere ser aprendiz de Severus - dijo con horror McGonagall.

- Tampoco veo lo extraño, Severus es un excelente pocionista - dijo Dumbledore con un brillo de orgullo en la mirada.

- Eso no lo dudo Albus, pero como voy a permitir que Hermione pase tanto tiempo a lado de Severus - siguió alegando McGonagall.

- ¿Por qué no quieres que eso pase? - pregunto Dumbledore con amabilidad.

- ¡Albus!, es Severus se encargaría de hacerle la vida imposible, no es alguien con tacto, la pobre ya ha sufrido mucho con la guerra y la pérdida de sus padres como para someterla a tal tortura a la que le sometería Severus - alegó McGonagall.

- ¿Le guardas algún tipo de rencor aun a Severus? - quiso saber el viejo brujo.

- Claro que no Albus, pero su carácter no ha cambiado ni cambiara, además de que me siento muy protectora con la señorita Granger - admitió McGonagall.

- Yo creo que la gente si puede cambiar, además la señorita Granger no es tan débil como tú la quieres ver, todo lo que ha tenido que pasar la han hecho más fuerte - comentó Dumbledore.

- Tienes razón, pero aunque yo acepte dudo que Severus se vea complacido con la noticia - dijo McGonagall soltando un suspiro de resignación.

- Se lo debe a la señorita Granger, además tú eres la directora - dijo Dumbledore guiñándole un ojo.

- Tienes razón Albus y al mal paso darle prisa - dijo McGonagall tomando un trozo de pergamino y su pluma.

Cuando termino de escribir su nota, fue a la lechucería y tomó un bonito ejemplar que era suyo y envió su nota.

Mientas tanto en una vieja casita en la Hilandera una confundida Hermione trataba de asimilar las palabras de Snape.

- ¿Por qué me has dado la bienvenida a Hogwarts si estamos en tu casa? - pregunto Hermione.

- Porque eres poco observadora y ya ha llegado la respuesta de Minerva - dijo Snape - y que sea para mi significa que se aproxima una batalla campal en la que me negare en rotundo a tener una aprendiz y en donde me obligaran aceptarle - contento Snape yendo hacia la lechuza que le esperaba.

Hermione se emocionó, había conseguido lo que quería.

- Me tengo que retirar, puedes regresar a tu casa y nos vemos mañana - digo Snape dejando la nota sobre una mesa que estaba cerca.

- Pero, ¿Por qué? - pregunto Hermione haciendo un puchero que movió algo dentro de Snape.

- Porque no sé hasta qué hora podré regresar - dijo Snape dirigiéndose a la chimenea que ocupaba buena parte de la sala.

- ¿Puedo esperarte aquí? - pregunto Hermione.

- Como gustes, aunque te vuelvo a repetir que no tengo ni idea de cuánto tarde - dijo Snape mirando a su alrededor viendo las diferencias de su casa a la de Hermione sintiéndose incomodo porque ella quisiera quedarse, a regresar a su casa.

- ¿Puedo usar la cocina? - pregunto dudosa Hermione.

- No creo que haya nada comestible, pero como gustes - dijo Snape.

- Aún tenemos las compras, ya me mas arreglare - dijo Hermione acercándose también a la chimenea - y gracias por hacer esto por mí - dijo antes de darle un dulce beso en los labios.

- No tienes cada que agradecer, ya habíamos quedado - dijo Snape estrechando entre sus brazos a Hermione.

- No importa, aun así te lo agradezco - dijo Hermione besando con más hambre a Snape.

- Para ya o no respondo - amenazó Snape soltando un gruñido.

- Vale, está bien me portare adecuadamente - dijo Hermione dando un par de pasos hacia atrás.

Cuando Snape se hubo marchado Hermione fue a la mesa donde estaba la nota que la profesora McGonagall le había enviado.

Severus, solicito tu presencia de manera urgente para tratar algunos cambios para este ciclo escolar que son de suma importancia.

Atte: Minerva McGonagall

Hermione estaba emocionada podría seguir estudiando algo que le gustaba y al mismo tiempo podría pasar tiempo con su mago oscuro sin que nadie dijese nada.

Con esa felicidad fue a la cocina a preparar algo para la cena ya que aunque no sabía cuánto tiempo iba a tardar Snape prefería calentar la comida a que llegara y que no estuviera lista.

Después de que terminara de preparar un poco de pasta y salsa casera, se dirigió a la sala donde además de la chimenea había un enorme estante repleto de libros, tomó uno que le llamo la atención de pastas negras con letras doradas y cuando lo abrió leyó el título que rezaba: Plantas mágicas sus aplicaciones y donde encontrarlas.

Debajo del título del libro decía de quien era propiedad: Propiedad del príncipe mestizo. Hermione se sorprendió, hacía mucho que no veía ese nombre siendo ella quien descubrió que el príncipe era nada más y nada menos que Severus Snape.

Comenzó su lectura perdiéndose en las palabras plasmadas en las páginas de los libros descubriendo también diversas anotaciones del puño y letra de Snape haciendo observaciones y recomendaciones, el libro tenía muchas similitudes con el libro que Harry había obtenido en su sexto año.

Cuando su lectura no le fue suficiente, busco un trozo de pergamino, plumas y tinta para comenzar a hacer sus propias anotaciones bebiendo ansiosa el conocimiento que se le ofrecía.

Cuando Snape volvió a salir de la chimenea se encontraba en sus habitaciones en Hogwarts, se arregló la capa negra y fue a la oficina de la directora pasando después de dar un ligero toque en la puerta.

- ¿Para qué me mandaste a llamar?, hasta donde recuerdo los cursos no tienen ninguna modificación importante cada año - dijo Snape en voz baja como siseando.

- Severus, buenas tardes yo estoy bien gracias y ¿tu? - pregunto McGonagall sin sorprenderse de que fuera tan directo.

- Dime cuáles son esas modificaciones de las que hablas - dijo Snape sin moverse apenas.

- Toma asiento por favor - indicio la directora, aunque estaba segura de que poco le iba a durar el gusto.

- Ya me vas a decir en qué consisten esas modificaciones, porque si te soy franco tengo prisa por regresar a mi casa - dijo Snape después de tomar asiento y por primera vez en su vida sí que tenía urgencia por regresar.

- De lo que se trata, es que además del plan habitual de estudios para los alumnos, deberás hacer un programa para un aprendiz...

- Porque he de hacer un plan para un aprendiz cuando no lo hay - gruñó Snape.

- Este aprendiz o mejor esta, estará a tu cargo para que le enseñes todo sobre pociones - dijo McGonagall esperando su reacción aunque no sabía si sería violenta o no.

- Minerva te has vuelto loca, debe de ser el puesto, o será acaso que ya estas senil - dijo Snape en un gruñido mientras se cruzaba de brazos y levantaba una ceja burlona.

- Ya he tomado la decisión Severus, le informare a la señorita Granger que se aliste para regresar al colegio - dijo McGonagall haciendo que ponía atención en un pergamino esperando ahora si la respuesta agresiva de Snape.

- De finitamente has perdido la razón, no pienso tomar una aprendiz ni mucho menos un tercio del trío dorado - dijo Snape poniéndose de pie.

- No he perdido la razón Severus, además los dos sabemos que la señorita Granger es una bruja excepcional y una alumna ejemplar - dijo con orgullo McGonagall, el mismo que sentía Severus pero no lo externo.

- No importa cuánto la adornes, no pienso tomarla como mi aprendiz - dijo en voz baja Snape mientras sonreía para sus adentros, ya que ya la había tomado.

- ¿No crees que se lo debes?, te salvo la vida y además piensa que eres el mejor pocionista - dijo entregándole la carta que Hermione escribió.

- Yo nunca pedí que me salvara - aunque ahora se lo agradecía - y con falsos halagos no me convencerá - ella había encontrado una mejor forma de convencerlo, completo para sus adentros Snape.

Snape por educación no dejo a la bruja con la mano estirada, pero se resistió a leer el trozo de pergamino por miedo a creerse lo que en él estaba escrito y aun así no lo soltó.

- Creo que esta platica ha llegado a su fin, espero que hables con la señorita Granger y le comuniques la negativa a su petición - dijo Snape poniéndose de pie contando mentalmente hasta que lo detuviera.

- Severus, creo que hubo algo que no entendiste y es que no te pedí permiso, te estoy avisando que tendrás un aprendiz - dijo Minerva con la misma calma que Snape.

- Tú no tienes ningún derecho a decir lo que tengo que hacer - dijo Snape taladrándola con la mirada.

- Claro que no tengo ningún derecho de decir que puedes y que no puedes hacer con tu vida, pero como directora del colegio puedo decidir qué actividades pueden y no pueden hacer los profesores - dijo la directora poniéndose también de pie ya enojada.

Después de esas palabras un intento de sonrisa cargada de cinismo y un toque de maldad asomaron en la comisura de los labios de Snape.

- De acuerdo Minerva, sé que es tu última palabra - dijo Snape obteniendo un asentimiento de parte de la directora - veremos en cuanto tiempo desiste la señorita Granger.

- No se te ocurra hacer nada en contra de Hermione o te las veras conmigo - amenazó la bruja.

- Como tú digas, ahora si no te importa pienso aprovechar mis últimos momentos de libertad - dijo Snape tomando el pomo de la puerta - Ah, se me olvidaba ya que vas a seguir con tus planes quiero a la señorita Granger instalada en las mazmorras.

Después de decir eso el profesor abandonó la oficina sin hacer el menor ruido solo ondeando su capa.

Cuando llego de nuevo a sus habitaciones una idea cruzó por su mente y decidió que era mejor ponerse manos a la obra y no dejarlo al último momento ya que intuía que McGonagall no se quedaría quieta, no sabía en qué habitación la colocaría, tenía dos habitaciones cercanas a la suya por lo que tenía que proteger ambas para que no pudiera hacerles ninguna modificación.

Una vez que termino, fue a la sala de menesteres para seguir con sus ideas y una mueca asomó en sus labios cuando encontró lo que buscaba… un par de armarios.

Sabía que McGonagall no le quitaría el ojo de encima así que tenía que proteger su relación con Hermione a los ojos del mundo, ante ese pensamiento uno más le vino a la mente… ¿Algún día lo harían publicó?

Sabía que nunca lo aprobarían, además dudaba que su hechicera quisiera hacerlo público. Dejó de torturarse con ese tema y se puso a trabajar.

Quería crear sus propios armarios evanescentes, ya que no podía hacerles modificaciones al castillo y no quería correr el riesgo de que en alguna ocasión los llegaran a descubrir entrando o saliendo de la habitación del otro.

Después de aplicar un par de hechizos sencillos y otros no tanto estaban listos o casi… estaban vacíos.

Aplico un par de hechizos sus creaban la ilusión de estar llenos uno con una serie de capas negras como las que el acostumbraba a usar y en el otro un par de uniformes y algunas prendas femeninas de ropa muggle.

Daba gracias de que los armarios fueran diferentes uno negro, que sería de él y uno color caoba así que ya no tendría que cambiar la forma y el color de los mismos ya que si fueran iguales alguien podría llegar a sospechar.

Por fin listos los redujo a tamaño bolsillo y se fue rumbo a las mazmorras para regresar a su casa.

Cuando salió de la chimenea ahora en su casa se dio cuenta de cuanto se había tardado ya que ya no había luz en el exterior y tenía curiosidad de saber que estaba haciendo Hermione tal vez se había desesperado y se había regresado a su casa o con sus amiguitos.

Cuando entró en la sección siguiente de su casa donde había una pequeña mesa se encontraba Hermione perdida en las páginas de sus libros que se encontraban regados sobre la mesa con un par de pergaminos, algunas plumas y un tintero.

Snape siempre había sido alguien receloso de sus cosas ya que hasta antes de que entrara a dar clases no había podido tener nada propio, pero ver con cuanta reverencia trataba los libros Hermione y cuanto lo disfrutaba de le olvidaba ese pequeño detalle de que eran sus cosas.

Para su asombro descubrió que le gustaba compartir sus cosas con ella; su casa, sus libros, sus conocimientos, su tiempo… su vida.

- Hermione te pierdes en la lectura - dijo Snape detrás de Hermione quien no se había percatado de su presencia.

- ¡Por Merlín!, Severus casi me da un infarto - dijo Hermione brindando en su asiento votando el libro que tenía entre sus manos y que Snape tomó a tiempo.

- Se puede caer la casa, lo cual no dudo que tarde en pasar y tú no te das no por enterada - dijo Snape dejando en libro en la mesa.

- Lo siento me suele pasar cuando tengo algo entretenido entre mis manos y tus libros son geniales, espero que no te moleste que los haya tomado - dijo Hermione sonrojándose ligeramente al ver el desastre que había montado.

- Aunque debería de estarlo, no lo estoy siempre que los dejes tal y como los encontraste - dijo Snape.

- Gracias Severus, te aseguro que los dejare como los encontré - dijo Hermione abalanzándose a los brazos de Snape quien a pesar de estar aún poco acostumbrado a esas muestras de afecto la recibió gustoso.

- No tienes nada que agradecer y te pido que dejes de hacerlo - pidió Snape que de sentía un poco incómodo con tanto agradecimiento.

- Está bien, pero es que tengo mucho que agradecerte, pero en fin, ¿Cómo te fue con la directora? - pregunto Hermione volviendo a tomar asiento en la mesa.

- Tal y como me lo esperaba, me amenazó, le amenace y ahora estará muy al pendiente de mis movimientos - comentó Snape como si nada.

- Espero que no hayan discutido… mucho - dijo Hermione.

- No te preocupes Hermione, ¿Ya has comido? - quiso saber Snape que deducía que no sabía ni qué hora era.

- La verdad es que no, se me paso el tiempo volando - dijo Hermione mirando hacia el exterior notando la ausencia de luz - he preparado un poco de pasta, preparare para cenar.

- Yo recojo aquí - dijo Snape al ver que Hermione se debatía entre recoger la mesa e ir a la cocina.

- Esta bien - dijo Hermione y fue a la cocina.

Mientras se calentaba la pasta y la salsa Hermione cortaba un poco de pan y lo acomodaba en una canastilla para después llevarlo a la mesa que ocupaba momentos antes y que Snape se había encargado de limpiar.

Ambos magos comieron en un agradable silencio que duró toda la cena.

Cuando terminaron ambos se fueron al sofá y encendieron la chimenea la cual habían bloqueado por seguridad.

Snape se sirvió un poco de whiskey de fuego y le ofreció a Hermione quien se negó.

- ¿Entonces ahora ya soy oficialmente tu aprendiz? - pregunto Hermione con gran interés.

- Era lo que quieras ¿No? - dijo Snape mientras permitía que Hermione se acurrucara bajo su brazo.

- Bueno si, te prometo hacer todo lo posible por hacerlo bien y no provocar tu furia - dijo Hermione apretándose un poco más al costado de su mago.

- No creo que provoques mi furia, difícilmente me pongo furioso simplemente me exasperan que no puedan entender cómo hacer una poción - dijo Snape bebiendo de vaso.

- Yo sé que dijiste que no lo hiciera, pero muchas gracias por todo lo que haces por mí - dijo Hermione besando la mejilla se Snape.

Snape no dijo nada solo dejó que las emociones que le despertaban las atenciones de su bruja le inundaran.

De una cosa si estaba seguro Snape, el aceptar a Hermione como su aprendiz era la mejor obligación que le habían impuesto en su vida y estaba seguro de que lo disfrutaría.

Hola, antes que nada mil disculpas por perderme de esta manera por tanto tiempo, pero la musa me abandonoy no queríadarles algo mal hecho y forzado, espero que valga la pena la espera.

Si es que aun hay alguien por aquí, les agradezco su paciencia y tiempo que me tienen, desde ya les digo que aunque me tarde en actualizar nunca dejare una historia inconclusa, es algo que hasta la fecha no he hecho ni tengo planeado hacer.

Bueno ahora despuésde las disculpas esperando que no me quieran mandar maldiciones les quiero dar las gracias por sus rr, alertas y favoritos y ahora responderéa sus rr:

* Meguminasakura: que bueno que te esta gustando la historia.

* 503: cielo siento mucho la parte del lemmon y he decirte que habrámas para que lo tomes en cuenta, espero no salir muy dañada de esto jajajaja. Me alegra en demasíasaber que supera tus expectativasy espero seguir en las mismas, cuando no lo haga espero que tambiénme lo hagas saber para mejorar.

* YazminSnape: todas quisiéramoshacer eso, centímetroa centímetrode ese cuerpo. Una disculpa por la tardanza pero ya esta el nuevo capitulo. A mi tambiénme gusta Snape así una mezcla porque no es mas bueno que el pan, pero tampoco es el malo de la película. Espero que te haya quedado claro tu duda, llegaron a la casa de Snape donde le esperaban con las noticias sobre su nuevo año escolar.

* Kiara Michelle: lo mismo que a Jazmin a todas nos gustaríamemorizarlo, pero en fin mil disculpas por la tardanza, espero que haya valido la pena.

Bueno ahora si nos leemos la próximasemana (espero).

Besos Ana Lau