Disclaimer: Los personajes no me pertenecen son de J. K. Rowling y yo solo los uso para jugar un poco con ellos en mi loca cabecita esperando que sea de agrado.
Cap. 16 (Primeros meses)
El tiempo, algo de difícil comprensión que sin importar cuanto lo de desee uno avanza sin esperar a nadie.
Después del primer día de clases el tiempo pasó hasta llegar a finales de octubre con las fiestas de Halloween a la vuelta de la esquina.
En un principio a Hermione le costó acostumbrarse a la idea de tener tantas horas de pociones juntas, con diferentes grados de dificultad, aunque hasta el momento ninguna le había resultado complicada.
Pero una de las cosas a las que más le costó acostumbrarse fue a tener que permanecer sin levantar la mano, por lo cual recibió una mezcla de felicitación y sarcasmo por parte de Snape.
También disfrutaba de sus momentos libres, visitaba a Hagrid un par de veces a la semana para tomar el té teniendo una plática amena recordando sus años de estudiantes.
Después estaba el hecho de tener que preparar una buena cantidad de pociones para la enfermería, las cuales aumentaron considerablemente después de iniciar los partidos de Quiddich.
Por las tardes noches acompañaba a Snape en su oficina donde juntos revisaban los ensayos que les dejaban a los alumnos donde Hermione se sorprendía de todas las cosas que escriban los alumnos, entendiendo por qué abundaban las "T" de trol en las calificaciones, a lo que Snape le había dicho que no todos eran unos sabelotodo como ella y se lo tomo como un halago.
Por su parte Hermione logró negociar sobre las correcciones que ella hacía en los ensayos, claro sin alterar las calificaciones esperando que los alumnos comprendieran sus errores.
- Ves que de nada sirve el que les corrijas siguen escribiendo las mismas tonterías - dijo Snape pasándole el último pergamino de la noche.
- Solo necesitan un poco más de paciencia - dijo Hermione horrorizada por las cosas que leía.
- Veremos cuánto tiempo más te dura la paciencia - dijo Snape sarcástico.
- Créeme tengo mucha, no por nada ahora estamos juntos - dijo Hermione botando el pergamino para correr al regazo de Snape.
- Ósea que estar a mi lado requiere de toda tu paciencia - dijo Snape sabiendo que Hermione estaba jugando aunque no por eso decía mentiras.
- Severus acéptalo eres una persona complicada, sarcástico, con un humor oscuro y con una mente muy aguda - dijo Hermione acariciando los pómulos de su oscuro mago.
- ¿Y todo eso te molesta? - pregunto Snape tratando de no tomárselo a mal.
- Claro que no, sin todo eso que acabo de decir no serias tú y por lo tanto no estaría enamorada de ti como lo estoy - dijo Hermione viendo en los oscuros ojos del pocionista percatándose de su inseguridad y como cada que se daba cuenta de eso le decía cuanto le amaba porque se percataba de su necesidad de saberse querido.
- Eres una pequeña mentirosa hechicera - dijo Snape comenzando a colar sus manos debajo de las túnica del colegio.
- Yo no miento Severus, ¿Quieres que te demuestre cuanto te quiero? - pregunto Hermione quien se abstenía de decirle que lo amaba, no encontraba aún el momento perfecto.
Hermione solo obtuvo como respuesta un asentimiento de cabeza, por lo que la castaña tomó su varita y colocó un muffliato y un collopotus para bloquear la puerta.
Era todo lo que necesitaba Snape para dar rienda suelta a la pasión que estaba a punto de desbordarlo, con imperiosa necesidad se deshizo de la estorbosa túnica para después pelearse con los botones de su blusa al tiempo que agradecía el hecho de que llevara falda.
Hermione se dejaba hacer, disfrutando de las habilidades de su oscuro mago tirando de la interminable fila de botones de su levita arrancando algunos en el proceso, aunque para su desdicha no fueron todos.
- ¿Un poco impaciente Granger? - pregunto Snape con un toque de humor.
- No tienes idea de cuenta - replicó Hermione desnudando a Snape con un hechizo sin varita.
- A ese juego pueden jugar dos - dijo Snape dejando en un abrir y cerrar de ojos en las mismas condiciones a la castaña.
Después de ese último comentario se vinieron una lluvia de rasguños, mordiscos, besos y caricias que denotaban la desesperación por entregarse el uno al otro y el hecho de que hacían el amor con mucha frecuencia no disminuía sus ansias por estar juntos de nuevo.
Con una certera y profunda embestida Snape se apoderó del cuerpo de su amante comenzando con un va y ven frenético, donde Hermione se aferraba al cuello pocionista buscando tener un poco de cordura mientras lo cabalgaba.
- Te quiero tanto mi pequeña sabelotodo, vente para mí - susurro Snape al oído de Hermione terminando con un ligero mordisco en su lóbulo que desató las oleadas de placer que amenazaban con ahogarlos a ambos.
Hermione se sentía explotar de felicidad cuando Snape le decía que la quería, sabía que él no era un hombre de palabras tiernas y dulces, pero cuando se las decía a ella la hacía sentir la única mujer del universo, se sentía amada y deseada.
Así sudorosos y jadeantes ambos magos permanecieron unidos abrazados mientras recuperaban el aliento.
- ¿Estas satisfecha ahora? - pregunto Snape acariciando la espalda desnuda de Hermione quien descansaba sobre su pecho.
- Por el momento si, ahora yo me preguntaría ¿En tu cama o en la mía? - pregunto Hermione.
- En la mía a menos que cambies el edredón con el escudo Gryffindor - dijo Snape sabiendo que eso no pasaría.
- Entonces será en tú cama - dijo Hermione juguetona comenzando a repartir suaves caricias con sus labios.
Un ligero golpeteo en la puerta sobresalto a la pareja logrando que por poco Hermione terminara en el suelo.
- Severus, ¿Puedo pasar? - se escuchó la voz de la directora McGonagall.
Snape tomó su varita y realizó un par de momentos rápidos logrando colocarse la ropa en ambos, acomodar el desorden, simular que seguían trabajando, además de quitar los hechizos que habían puesto para su protección.
- Adelante - dijo Snape con su usual tono, mientras fingía que revisaba un ensayo.
- Severus, oh señorita Granger todavía por aquí - dijo sorprendida la directora.
- Ya estaba terminando profesora - dijo Hermione evitando el contacto visual.
- Retírese Granger y mañana no llegue tarde - dijo Snape sin voltear siquiera a verla.
- Permiso, buenas noches - dijo Hermione saliendo del despacho dejándolos solos.
- ¿Qué se te ofrece Minerva? - pregunto Snape yendo directamente al grano.
- Quería saber sobre la evolución de la señorita Granger y también del problema del otro día con los alumnos de Gryffindor y Hufflepuff - dijo la directora tomando asiento donde momentos antes estaba sentada la castaña.
- Bueno con respecto a la señorita Granger, simplemente es ella la única novedad es que ha aprendido a permanecer callada - dijo Snape con indiferencia.
- Viniendo eso de ti Severus es todo un halago y me supongo que es idea de ella las correcciones en los ensayos que les dejas - comentó la directora después de verla tan concentrada en la revisión de los ensayos, ya le había llegado el rumor de las notas pero pensó que eran una mentira conocía a sus profesores lo suficiente como para saber que Snape no era de esas personas que dejas notas para que mejoraran sus alumnos.
- Tiene su nombre por todos lados y es por eso que termina tan tarde - se justificó Snape.
- Aun así deberías de acortar un poco más su horario - sugirió McGonagall.
- Tú crees que yo la tengo aquí por gusto, para empezar te recuerdo que fuiste tú quien me la impuso y después la señorita Granger permanece aquí hasta que termina sus deberes - dijo Snape terminando de acomodar sus cosas.
- Está bien dejaremos el tema por la paz, ahora explícame que paso con los alumnos - pidió McGonagall.
- Si te refieres a la baja de puntos a sus casas fue consecuencia por no poner la debida atención a su trabajo casi provocando un desastre que se logró prevenir - dijo Snape con indiferencia.
- Aun así consideró que cien puntos a cada uno fue una exageración - dijo McGonagall.
- Pues para mí no, si quieres regresarles los puntos es tu decisión por algo eres la directora, pero a la próxima equivocación además de la pérdida de puntos habrá detención - dijo Snape poniéndose de pie - y ahora si no te importa voy a dar mi última ronda.
- Está bien Severus, que tengas una buena noche - dijo la directora abandonando el despacho.
Al poco tiempo que salió la directora Snape se apresuró a dar la ronda que le correspondía, dándose el lujo de encontrar a una pareja de Ravenclaw a quien bajo los puntos correspondientes.
Una vez que termino se fue a sus habitaciones encontrando su cama ocupada por una pequeña figura que dormía plácidamente aferrada a su almohada.
Haciendo el menor ruido posible Snape se despojó de su ropa y colocó un pijama negro y se coló entre las sabanas acercándose a su acompañante que le esperaba.
- Que bueno que ya estás aquí - murmuró Hermione acurrucándose lo más cerca posible al cuerpo masculino que la estrecho entre sus brazos.
- Tenía que dar una ronda - dijo Snape dejando salir un bostezo.
- Descansa Severus que hoy fue un día muy agitado - dijo Hermione besando dulcemente la mejilla del pocionista y después de un suspiro ambos magos se rindieron a un reparador sueño.
A la mañana siguiente ambos se alistaron para el nuevo día yendo Hermione a su habitación donde al poco tiempo de entrar para cambiarse de ropa, ya que había compartido la ducha con Snape, escucho un golpeteo que nada tenía que ver con los de su oscuro mago.
Curiosa fue a abrir después de verse más presentable.
- Hola Herms, es que se te ha hecho tarde, anda vamos a desayunar que muero de hambre - dijo la pequeña Wesley.
- Hola Ginny, si un poco, vamos a desayunar muero de hambre y aun tengo que repasar unos libros para la clase de pociones - dijo Hermione cerrando la puerta detrás de ella.
- ¿Cómo te está yendo con Snape? - pregunto curiosa la pelirroja descolocando por un instante a la castaña.
- Bueno ya sabes cómo es de exigente y lo que ves que hago en la clase que tomas tú, es lo mismo en las demás, tiende a ser muy perfeccionista - explicó Hermione mientras bebía de su zumo de calabaza.
- Me alegro de que estés bien, ¿no has sabido nada de Ron? Me contó Harry que habla mucho de ti - dijo Ginny mientras untaba mantequilla a su pan.
- He recibido correspondencia de su parte donde me cuenta como les está yendo con el curso y todos los hechizos que tienen que aprender - dijo Hermione recordando el par de cartas que había recibido por parte de Ron donde más que contarle lo que hacía, se quejaba de todo el trabajo que tenían que hacer.
Posteriormente cambiaron de tema tratando de terminar su desayuno a tiempo y cuando lo hicieron cada joven de fue por su lado, Ginny fue a su clase de defensa contra las artes oscuras y Hermione a la biblioteca a repasar la clase que vería ya que la primera clase de pociones era hasta medio día.
Un par de horas después una visita inesperada llego a las puertas del castillo dispuesta a no irse hasta cumplir con su cometido.
Sabía que no era bienvenida en ese lugar, pero no había podido contactar con Snape y era su única oportunidad que le quedaba si quería proteger lo único que le quedaba en la vida y por ello no le importaría suplicar si fuera a ser necesario.
El tiempo seguía pasando y aun no tenía ni idea de cómo pasar las puertas que protegían al castillo y llegar hasta su objetivo.
Cuando por fin una idea cruzó por su mente, quien ella menos esperaba llego a su encuentro.
- Buenos días, ¿a que debo el motivo de su visita? - pregunto McGonagall mientras dentro de su túnica apretaba con fuerza su varita.
- Me es de gran importancia hablar con Severus - dijo bruja rubia del otro lado de la reja.
- Quien me asegura que no es una treta y que están preparando un ataque - dijo con incredulidad McGonagall.
- ¿Tú crees que aún sigo con los mortífagos...? - preguntaba la bruja cuando se vio interrumpida.
- Te recuerdo que estas casada con uno - dijo Minerva.
- Y aun así estoy escapando de él, por eso necesito la ayuda de Severus.
- ¿Por qué? - pregunto McGonagall viendo la desesperación en la mirada azul de la bruja.
- Porque sólo él puede ayudarme a proteger a mi hijo - sentenció la bruja con genuina desesperación y ansiedad en la voz.
- Está bien te dejare pasar, solo toma en cuenta que te tendré vigilada y no te aseguró que Snape quiera siquiera verte - dijo McGonagall mientras abría la puerta.
- Muchas gracias Minerva - dijo la bruja adentrándose al castillo.
Hola buenas noches, ya ando de nuevo por acácon un nuevo capitulo, siento que sea un poco corto, pero quiero que adivinen quien la visitante sorpresa.
Antes que nada mil y un gracias por todo su apoyo asícomo agradezco tambiénsus rr, alertas y favoritos que me hacen el día, ustedes son el motivo de que siga escribiendo tantas cosas que se forman en mi mente.
Bueno ahora viene la parte en la que respondo a sus rr.
* YazminSnape: todos esperamos que les vaya bien en su relación y que nadie se interponga, pero ya veremos que pasa, saludos a ti también.
* 503: a mi tampoco me aparece el mensaje anterior, ya te extrañaba cielo, espero que te haya gustado el capitulo y siento que sean tan cortos, pero no me gustaría meter relleno con la finalidad de alargarlos, conforme se me vengan las ideas a la mente es que las voy plasmando.
* MellitaCullen: yo también me volví adicta a este hombre, si has checado mi perfil era amante exclusiva de Crepúsculo, pero este mago ha logrado cautivarme, que bueno que te guste tanto como a mi me gusta escribir, besos y ya estoy por actualizar la otra historia.
* KiaraMichelle: creo que a mas de una yo incluida nos gustaría un recibimiento como ese y el caso de Ginny es que se preocupa tanto por su hermano como por su mejor amiga.
* Aigo Snape: no creo que seas la única con ganas de Hermione y tener un Snape para ti solita jajajaja.
Bueno hasta la próxima, besos Ana Lau
Pd. no dejen de darse una vueltecita por mis otras historias entre ellas una que en momentos actualizare y se llama "Y hubo alguien"
