Disclaimer: los personajes no me pertenecen son de J.K. Rowling yo solo juego con ellos un poco en mi loca mentecita esperando que sea de su agrado.
Cap. 18 (San Mungo)
Cuando aparecieron de nuevo Snape cargando a Hermione fue en San Mungo donde inmediatamente se apresuró a la recepción pidiendo que le ayudaran colocando a Hermione en una camilla y mientras proporcionaba los datos necesarios para que su castaña era atendida.
Mientras tanto en el castillo McGonagall aún estaba con la guardia en alto cuando vio llegar a Harry acompañado de Ron.
- Señor Potter, Weasley - saludo tensa la directora.
- Profesora, el ministerio tiene todo bajo control - dijo Harry percatándose de las protecciones extras.
- Me alegro Potter, ¿Me puede decir donde esta Severus y la señorita Granger? - pregunto McGonagall preocupada por no verlos aun.
- El profesor Snape llevo a Hermione a San Mungo, no es nada grave hasta donde vi, mas sin embargo tengo una duda, ¿está cerca de aquí Narcissa Malfoy?, ¿Tiene alguna información? - pregunto Harry.
- La tenemos aislada en una de las torres vigiladas por un par de elfos y desarmada - dijo McGonagall sintiendo que la bilis le subía a la garganta.
- Es bueno saber que está bien, el ataque de momentos antes estaba dirigido hacia ella - dijo Harry un poco más tranquilo.
- ¿Cómo has obtenido esa información? - quiso saber McGonagall.
- Con esto - dijo Harry mostrándole el pequeño vial que le había entregado Snape - me pidió que averiguara porque estaban aquí.
- Podemos ir a ver a Hermione - dijo Ron un tanto impaciente.
- Tiene razón señor Weasley - dijo la directora dando aviso de que todo estaba tranquilo por el momento.
- Nosotros vamos a estar con usted hasta que sepamos como esta Hermione, un buen grupo de aurores está en busca de los mortífagos que lograron escapar - dijo Harry para después desaparecer los tres juntos.
Mientras tanto en una habitación en el hospital de enfermedades y heridas mágicas.
- Señorita Granger, está en San Mungo ¿cómo se encuentra? - pregunto un sanador.
- Me duele un poco la cabeza y estoy un tanto aturdida – admitió Hermione llevándose una mano a la cabeza.
- No es para menos después de recibir un hechizo aturdidor y un buen golpe en la cabeza - dijo el sanador.
- Oh, pero ¿estoy bien? - pregunto Hermione dándose cuenta que tenía una bata de hospital puesta.
- Todo está bien, solo hay una cosa que nos preocupa - dijo el sanador.
- ¿Qué pasa?, no se supone que todo está bien - dijo Hermione dudosa.
- Usted está bien, lo que tenemos que tener bajo observación es al bebé - dijo en sanador dejando en shock a Hermione.
- ¿Cuál bebé? - pregunto con miedo e incredulidad Hermione.
- Me imagino que no sabías que estas embarazada, tiene casi dos meses, enhorabuena - dijo el sanador mientras Hermione se sentía perdida.
Estaba embarazada y justamente lo venía a descubrir el mismo día que Snape la traicionó y eso era lo de menos en esos momentos, que fregados iba a hacer ella con el bebé, que le iba a decir a Snape, todo el mundo comenzaría a atormentarla para que dijera el nombre del padre y no lo podría ocultar mucho tiempo.
Solo hasta ese momento se dio cuenta de que nuca se cuidaron, antes gracias no quedó embarazada en su primera vez; Hermione se recriminaba por ser tan descuidada, pero estando en los brazos de Snape se derretía incluido su cerebro y su capacidad de raciocinio del que tanto se pregonaba.
Tendría que dejar Hogwarts antes de que se le notara para evitar las disputas con Snape.
Snape, Snape, Snape… tenía que dejar de pensar en él, de que todo tuviera que estar relacionado con ese mago oscuro que aunque lo negara le seguía fascinado y le amaba, no se puede dejar de querer a alguien de un momento a otro.
El sanador al ver a la castaña tan perdida en sus pensamientos decidió que lo mejor sería dejarla sola para que descansara y asimilara la idea.
Mientras que fuera en la recepción un angustiado Snape miraba fijamente el pasillo por el cual se llevaron a su hechicera, necesitaba obtener respuestas y tenía que ser pronto antes de que entrara a revisarla personalmente.
Empezaba a idear la manera en la que entraría cuando vio acercarse hacia él un sanador.
- Profesor Snape tengo entendido que usted trajo a la señorita Granger - dijo el sanador un poco intimidado por la mirada tan profunda que lo taladraba.
- Así es, como está la señorita Granger después del ataque - quiso saber Snape muy ansioso aunque no lo reflejaba.
- Todo parece estar bien, mas sin embargo se quedara veinticuatro horas en observación - dijo el sanador.
- ¿Puedo pasar a verla? - pregunto Snape.
- Por el momento no, hay que dejar que descanse un rato - dijo el sanador y emprendió la huida ya que sentía el desagrado que le causó a Snape la negativa.
Momentos después llego McGonagall acompañada de Harry y Ron poniéndose al tanto de la situación, con lo cual ambas partes quedaron contentas donde Snape dejaba de maquillar ideas de tortura contra Narcissa.
- Muchas gracias por tu intervención Severus, gracias a eso nada malo le paso a la señorita Granger - dijo McGonagall con agradecimiento.
- Para la próxima ocasión Minerva no deberías de dejar que salga sola del castillo - dijo Snape descargando un poco en la directora su enojo y frustración de saber que Hermione estaba dañada - el sanador pidió que se le dejara descansar así que supongo que lo mejor será que regresemos mañana para llevarla de vuelta a Hogwarts.
- Tienes toda la razón, pero no podemos dejarla sola - dijo la directora.
- Yo me quedaré con ella hasta mañana - dijo Ron dándose importancia al ser el quien a su parecer tenía que quedarse.
- Cualquier cosa que se ofrezca señor Wesley solo nos lo hace saber - dijo la directora - Severus aún tenemos que checar el caso de Narcissa.
Diciendo esas últimas palabras ambos profesores desaparecieron para regresar al colegio donde una angustiada bruja rubia les esperaba.
McGonagall le ofreció quedarse en el castillo con su hijo, pero Narcissa solo quería proteger a su hijo, ella ya se las arreglaría.
Cuando acordaron el lugar y la hora de aparición para llegar al castillo la directora de retiro alegando tener pendientes que le esperaban.
Cuando se quedaron solos de nuevo Narcissa no se pudo contener y comenzó a cuestionarle.
- Severus te das cuenta de que solo es una niña - dijo Narcissa como si nada - y no hagas como que no sabes de que te estoy hablando.
- Ya no es una niña - dijo Snape soltando un suspiro.
- ¿Porque la has hecho tu mujer?, además le doblas la edad - dijo la bruja.
- Acaso me crees idiota, claro que me doy cuenta de la diferencia de edad - siseo Snape con un toque de furia en su oscura mirada.
- ¿Te recuerda a Lily? - quiso saber la bruja.
- Tienen cosas en común, pero no, ambas son muy diferentes, tienes alguna pregunta más o ya te puedes retirar - le invitó Snape poniéndose de pie siendo totalmente cortante y descortés pero no le importaba.
- ¿La amas? - pregunto con cautela, ya que el que estuviera tan cooperativo podría acabar muy rápido.
- Buenas tardes Narcissa - dijo Snape abriendo la puerta.
Narcissa sabía que estaba tentando su suerte y daba gracias de salir viva.
- Narcissa… - le hablo Snape después de haber abandonado su oficina a unos pasos de la puerta - la respuesta es si - le dijo después de que ella se girara para verlo.
Con una sonrisa de agradecimiento la bruja siguió su camino.
Después de la cena Snape no pudo soportar más tiempo por lo que sigilosamente desapareció del castillo para ir de nuevo al hospital.
Cuando llego se percató de que no veía a al zanahorio por ninguna parte así que sigilosamente se acercó hasta la habitación en la que averiguó estaba Hermione gracias a sus dotes de espía.
Con pasos sigilosos llego hasta la puerta y la abrió con mucho cuidado percatándose de que su hechicera estaba sola con los restos de su cena y un libro entre sus manos.
- Hermione - le llamo suavemente logrando sobresaltar a la joven.
Cuando Hermione escucho su nombre pego un brinco más aun al darse cuenta de quien estaba ahí.
Casi con ansiedad cubrió su vientre como si con verla en pocionista se percatara de su estado.
- ¿Cómo estás? - pregunto Snape acercándose más a la cama donde descansaba la castaña.
- Por favor retírese - pidió Hermione sintiendo como las lágrimas comenzaban a acumularse en sus ojos.
- Hermione, por favor - pidió Snape dándose cuenta de que aún estaba muy molesta.
- Profesor por favor retírese.
- ¿Estas segura de que eso es lo que quieres? - pregunto Snape dándose cuenta de que no lograría entablar una plática con la joven al ver su mirada obstinada.
- Estoy segura profesor, además Ron no tarda en volver - dijo Hermione aferrándose a lo poco que le quedaba de fuerza de voluntad para no soltarse a llorar.
El pecho de Snape dolía ante las palabras de Hermione, pero la respetaría y esperaría a que estuviera más calmada para poder tener una plática decente con ella.
Sin más Snape desapareció regresando al castillo donde se encerró hasta el día siguiente para el encuentro con Narcissa y Draco.
Cuando salió del castillo de nuevo al día siguiente desapareció para llegar al lugar acordado, un poblado lejano y con pocos habitantes, un barrio de aspecto pobre y abandonado que fácilmente le recordaba a la Hilandera.
Justo después de terminar de inspeccionar el lugar muy cerca de él aparecieron dos personas vistiendo con largas capas de viaje que impedían distinguir de quienes se trataba, pero Snape sabía de quienes se trataba.
Cuando recorrieron detenidamente el lugar ambas personas bajaron las capuchas que les cubrían impidiendo distinguir sus rasgos.
- Severus muchas gracias por hacer esto - dijo Narcissa.
- No hay nada que agradecer después de todo Draco aún es mi ahijado - dijo Snape contemplando a un incómodo chico rubio que había perdido parte de su seguridad y arrogancia que tanto le caracterizó.
- Madre ¿estás segura de que estarás bien? - pregunto el rubio tomando delicadamente la mano de su madre.
- Claro Draco y estaré más tranquila al saber que estas en un lugar seguro - dijo Narcissa despidiéndose de su hijo con un beso en la coronilla del chico.
- Toma la necesitas más que yo - dijo Draco regresándole su varita.
- Pero... - replicaba Narcissa.
- Draco tiene razón, además ya me encargaré de conseguirle una varita que le funcione bien - dijo Severus.
- Otra vez gracias Severus, ahora lo mejor será que se vayan antes de que nos embosquen - dijo Narcissa.
- Cuídate madre - fue lo último que alcanzó a decir Draco antes de desaparecer junto a su padrino.
Una vez que llegaron al castillo ambos magos entraron dirigiéndose hacia las mazmorras.
- Por el momento te quedarás en una de las habitaciones de las mazmorras - dijo Snape mirando de soslayo al joven.
- Gracias por la ayuda, sé que mi madre ahora está más segura sin tener que estar cargando conmigo - comentó Draco.
- Que bueno que entiendas sus motivos - dijo Snape mientras abría la puerta de las habitaciones de Draco.
- Buenos días señor Malfoy, bienvenido de nuevo a Hogwarts - dijo la directora llegando a su encuentro.
- Gracias profesora - respondo Draco un tanto incómodo.
- Severus me acaban de informar que darán de alta a la señorita Granger así que hay que ir por ella - dijo la directora exponiendo el motivo de su presencia.
Ante las palabras de la directora y el asentimiento de cabeza por parte de su padrino Draco solo levantó una ceja de manera interrogante casi como el mismo Snape lo hacía.
- Instálate y cuando regrese veremos que hacer contigo - dijo Snape ansioso por ir por su castaña.
Sin esperar respuesta alguna ambos profesores emprendieron su camino hasta la oficina de la directora, la cual por mucho tiempo fue de Dumbledore.
Sin decir nada más ambos magos se pararon frente la enorme chimenea entrando primero McGonagall tomando un puñado de polvos flu para después pronunciar claramente las palabras "San Mungo" y acto seguido ser devorada por las llamas verdes desapareciendo.
Sin más demora Snape repitió el mismo proceso de su colega saliendo de la chimenea sacudiendo un poco donde quedaron rastros de hollín llegando donde ya le esperaba la directora.
Cuando llegaron a la recepción todo el clan Weasley estaba ahí lo que solo causó fastidio en Snape.
- Qué bueno que hayan venido - les dijo McGonagall feliz de ver que su alumna favorita no estaba sola.
- Bien sabes Minerva que Hermione es como otra hija más - le contesto la matriarca de los Wesley.
Por su parte Snape pensó con sarcasmo que el sexto Weasley no veía a su castaña como una hermana.
- Lo sé y es bueno saber que no está sola - dijo McGonagall.
- Me supongo que regresara al colegio, espero que pueda descansar, Severus no vayas a ser tan estricto con ella - le pido Molly.
Snape no respondió nada solo elevó una de sus cejas como con incredulidad, aunque él sabía que dé ser necesario mantendría a su pequeña hechicera pegada a la cama para que terminara de recuperarse.
- No te preocupes por eso Molly, me encargaré de que se cumplan todas las indicaciones del sanador - respondió McGonagall.
- Buenas tardes, la paciente ya está lista para regresar - dijo el sanador.
- ¿Alguna indicación especial? - pregunto Molly adelantándose a McGonagall.
- Solo que no pierda muchas horas de sueño, se alimente bien y este al pendiente de cualquier dolor de cabeza - dijo el sanador aunque todas esas indicaciones y más ya le había dado a Hermione principalmente aquellas que tenían que ver con su embarazo del cual el sanador tenía prohibido hablar.
Cuando Hermione salió a la recepción con su ropa y lista para regresar se alegró de ver a todos los Weasley esperando por ella, de verdad la querían como a una hija.
"Por qué no podía seguir queriendo a Ron, todo sería más sencillo" pensó Hermione pasando la vista por todos los presentes hasta que se topó con esa oscura mirada que le dejo ver una mezcla de emociones. "Ya sé porque, porque me encanta complicarme la existencia y amo esas orbes oscuras que espero tenga mi bebé".
En ese momento recordó que pronto tendría que alejarse de todos principalmente de Snape, logró mantener la sonrisa pero su mirada se opacó siendo Snape quien lo notara sintiéndose culpable de ser el causante.
- Hermione que bueno que ya estás bien, nos tenías preocupados - se apresuró Molly a atrapar entre sus brazos a la castaña viendo de soslayo como los gemelos contenían la risa.
- Estoy bien Molly, por suerte no paso a mayores - dijo Hermione liberándose sutilmente de abrazo.
- Las cosas aún no están bien, todavía tenemos que estar con la guardia en alto - dijo Arthur Wesley emitiendo su primer comentario desde que habían llegado.
- Créame señor Weasley he aprendido la lección - dijo Hermione tratando de no pensar en la persona que le taladraba con la mirada.
- Señorita Granger será mejor que regresemos al castillo para que descanse - dijo McGonagall quien estaba entretenida firmando los documentos del alta.
Después de un intercambio de despedidas McGonagall, Snape y Hermione regresaron al castillo, mientras que todo el clan Wesley incluido Harry regresaron a la madriguera para después seguir con sus actividades cotidianas.
Buenas noches, lo prometido es deuda ya ando de nuevo por acácon la actualizaciónde esta noche, muchas gracias por estar al pendiente.
Ahora a responder a sus rr.
*JazminSnape: si tienes razón no fue intencional, pero tratara de hacer algo al respecto, ¿como te cayo la bomba?, fíjate que no había contemplado esa idea de que Snape pudiera tener celos de Draco, mas bien pienso en el como un aliado para Snape aunque si que podría llegar a causarle algunas molestias. No tengo un nombre exacto de quien fue el que lanzo el hechizo que derribo a Hermione, pero no fue Lucius quien si que esta trastornado al punto de no importarle que estén en juego su esposa y su hijo y al ser su esposa tiene sus mañas para poder localizarla. Bueno por ultimo tarde pero seguro aquí esta lo prometido.
* AliuxS: Mi cielo me emocionan tus palabras, de verdad que las agradezco. Creo que ya te has dado cuenta de que ella no tenia nada que ver con el ataque, bueno si, pero no en un mal sentido. Ya veremos que pasa con esa explicación por el momento no le quiere ver. Siento decirte que no puedo actualizar en el puente de las fiestas patrias, lo que pasa es que me tardo mas o menos una semana en hacer un capitulo y de hecho normalmente lo hago mientras voy en transporte rumbo a mi trabajo. Espero que tu también estés bien y disfrutes de estos días de descanso.
* KiaraMichelle: cielo por favor no entres en crisis te lo suplico, como iba a saber Narcissa que Snape estaba con alguien y que ese alguien los iba a ver, muchísimo menos iba a imaginar que fuera una de sus alumnas.
Bueno nos leemos la próxima semana, mil gracias por sus alertas, favoritos y rr que me hacen el día.
Besos Ana Lau
